Carta al rey: Fantasía medieval adolescente para el siglo XXI

El pasado 20 de marzo se estrenó en Netflix Carta al rey (The Letter for the King), serie de fantasía creada por uno de los guionistas de Cómo entrenar a tu dragónWill Davies. Se basa en el clásico homónimo de 1962 escrito por la autora neerlandesa Tonke Dragt, considerado uno de los mejores libros infantiles del pasado siglo.

La serie sigue a Tiuri (Amir Wilson, La materia oscura), un joven aspirante a caballero nacido en el reino de Eviellan que se embarca en una peligrosa misión para entregar una carta al rey del país vecino. Acusado de traición y perseguido por un diverso grupo de jóvenes candidatos a caballero como él, Tiuri emprenderá un camino en el que forjará amistades, descubrirá sus poderes y se enfrentará a mil peligros y enemigos para hacer llegar a su destino la carta, que contiene información que podría evitar una guerra entre reinos.

Con una primera temporada de solo seis episodiosCarta al rey cuenta una historia cerrada que funciona por sí sola, aunque también deja la puerta abierta a una posible continuación. Siguiendo las convenciones de las historias de espada y brujería y muy influenciada por las leyendas artúricas, la serie se construye como una suerte de The Witcher o Juego de Tronos juvenil, con trazas de Merlín y El príncipe dragón, por nombrar unas cuantas. Es decir, aunque no aporta nada especialmente nuevo, ofrece bastantes alicientes para los amantes de la fantasía épica medieval, sobre todo para los más jóvenes.

Carta al rey es la clásica historia sobre un elegido que debe luchar contra las fuerzas del mal en una batalla entre la luz y la oscuridad para cumplir una profecía. Tiuri protagoniza el tradicional viaje del héroe en un relato de crecimiento personal sobre la amistad, el poder y búsqueda del coraje que la serie actualiza de varias maneras. En primer lugar, lanzando un mensaje que se puede extrapolar a nuestros días, sobre el papel de las nuevas generaciones en el destino del mundo (“El mundo es un lugar horrible”, “Entonces nos toca a personas como nosotros hacer algo al respecto”). Y en segundo, introduciendo la diversidad y el empoderamiento femenino.

El público más conservador ha criticado Carta al rey por efectuar cambios al libro solo para sumarse a la corriente de “corrección política” (sic), fortaleciendo a los personajes femeninos, añadiendo diversidad racial e incluso representación LGBTQ+ en una historia donde no suele haber nada de eso. Evidentemente, detrás de estas críticas hay mucho prejuicio e ignorancia, pero lo que sí es cierto es que Carta al rey acaba cayendo en un error por desgracia habitual de la representación queer en televisión, [SPOILER] como es el bury your gays, es decir, desvelar la homosexualidad de uno de sus personajes para inmediatamente después sacrificarlo y librarse así de continuar su historia [fin del SPOILER]. Una pena que lo que consigue por un lado, lo deshaga por otro.

Técnicamente hablando, se trata de una serie muy notable, con paisajes preciosos, buenos efectos digitales, escenas de acción con coreografías excelentemente ejecutadas y potentes secuencias a caballo (sin ir más lejos, The Witcher, con un presupuesto más alto, es mucho más inconsistente visual y técnicamente). Sin embargo, la historia no está a la altura de su cuidada factura, perdiéndose en su seriedad y prometiendo más de lo que termina dando.

A pesar de un par de giros sorprendentes que parecen buscar darle la vuelta a los tópicos de la fantasía medieval, Carta al rey se queda en la superficie y no llega a explorar realmente lo conflictos internos de sus personajes o sus ideas sobre el heroísmo o la guerra, construyendo tramas que acaban yendo a ninguna parte para terminar en un clímax mágico que se resuelve demasiado fácilmente y sabe a poco. Tampoco sobresale especialmente en el apartado interpretativo. Sus personajes son por lo general simpáticos y están bien definidos, pero la elección de un actor tan inexpresivo y apagado como Amir Wilson como Tiuri no es la más acertada, lo cual es un lastre gran parte de la temporada.

Pese a ser tan irregular y no aprovechar todo su potencial, la serie se puede disfrutar siempre que no se le exija demasiado y se entre en ella sabiendo que su público objetivo es probablemente más joven que tú. Como producto familiar, Carta al rey cumple su cometido de entretener, contando un cuento clásico e inspirador de héroes improbables que reescriben su destino en la guerra del bien contra el mal. Aunque podría haber sido algo más, se conforma con eso y funciona correctamente como pasatiempo sin mayores pretensiones. Lo que no sé es si esto es suficiente para despertar interés en una segunda temporada, sobre todo teniendo en cuenta lo poco (o nada) que se está hablando de ella.