¡Concurso Halloween! Consigue ‘American Horror Story Coven’ (T3) en DVD

 Este concurso ya ha finalizado. Atentos a fuertecito no ve la tele para futuros concursos.

AHS Coven

Ya está a la venta en España la tercera temporada de la aclamada American Horror Story, como ya sabéis, una de las series favoritas de #fnvlt. Y para celebrar este esperado lanzamiento y ya de paso festejar Halloween en el blog, 20th Century Fox Home Entertainment y fuertecito no ve la tele os queremos dar la oportunidad de conseguir un pack gratis de American Horror Story Coven (T3).

Para participar, lo único que tenéis que hacer es responder a esta sencilla pregunta:

¿DE QUÉ PERSONAJE DE LAS CUATRO TEMPORADAS
DE AHS TE DISFRAZARÍAS EN HALLOWEEN?

También podéis participar en la página de Facebook de fuertecito no ve la tele o respondiendo a la misma pregunta en Twitter, mencionando a @fuertecito

Bases

3d_ahs_t3– De entre todos los participantes elegiremos a un ganador (via Sortea2) que se llevará totalmente gratis 1 pack de American Horror Story Coven (T3) en formato DVD (foto). El ganador lo recibirá en su casa sin ningún gasto por su parte.

– El participante debe incluir su correo electrónico en el formulario de respuesta del blog (no aparecerá público) y se recomienda firmar con nombre y apellido (los pseudónimos son válidos). En Facebook no es necesario.

– Sólo contará una participación por dirección IP, las respuestas desde la misma IP con distinto nombre serán marcadas como spam. En Facebook solo se podrá participar una vez por cuenta personal.

– El plazo para participar en el concurso finaliza el viernes 14 de noviembre de 2014 a las 23:59 (hora peninsular española). El ganador será anunciado a partir del día siguiente en la página de Facebook de fuertecito no ve la tele.

– Concurso válido sólo para España (península e islas).

– fuertecito no ve la tele se reserva el derecho de modificar o anular el concurso si fuera necesario.

¡Mucha suerte!

Todas las entradas de fuertecito sobre American Horror Story aquí.

American Horror Story Coven: ¡¡¡Balenciaga!!!

AHS The Seven Wonders

Qué  bien nos lo hemos pasado este año con American Horror Story. La serie de Ryan Murphy y Brad Falchuk comenzó su andadura hace tres años dejando muy claras sus intenciones, jurando fidelidad al exceso, el bizarrismo y la locura, asegurándose de que no habría nada igual, ni parecido, en el panorama catódico. Años después, está claro que sigue sin haber nada como American Horror Story en televisión. Y con esta tercera entrega, Coven, se les ha terminado de ir la cabeza del todo. Después de la intensidad dramática de Asylum, Coven ha sido casi íntegramente una comedia, una celebración continua. Es verdad que no se ha perdido de vista del todo el terror (aunque este año “terror” se haya entendido más como el arte de remover estómagos de asco que el de provocar miedo), pero Coven se ha caracterizado sobre todo por habernos hecho reír con un fabuloso e inolvidable grupo de personajes del que nos habría gustado disfrutar mucho más tiempo.

Coven ha sido un viaje frenético y perturbado que nos ha proporcionado una hora de diversión esquizofrénica a la semana, y esto es lo más importante. Pero no por ello podemos pasar por alto sus profundos errores de estructura. No es nada nuevo. Las dos temporadas de American Horror Story ya sufrían de planteamientos mal desarrollados o simplemente abandonados, de rodeos sobre la misma idea y tramas inconexas. Pero esta temporada nos ha dado a conocer un nuevo nivel de caos narrativo. Hemos perdido de vista el propósito de la historia en casi todos los capítulos, y al final no han logrado cohesionar todas las tramas abiertas. La recta final de la temporada ha desechado uno detrás de otro varios clímax posibles, la guerra entre brujas blancas y negras, y un enfrentamiento entre cazadores y brujas, quitándose tramas de un plumazo para centrarse exclusivamente en la pregunta “¿Quién es la próxima Suprema?” Por muy divertido que haya sido, echando la vista atrás, no podemos evitar plantearnos cómo se podía haber dado más utilidad y sentido a todas esas historias que han acabado completamente descolgadas del desenlace -especialmente las de Marie Laveau y Madame Delphine LaLaurie.

Last Supper

Claro que durante los 13 episodios de Coven, siempre que me he parado a pensar más de dos segundos en lo que estaba viendo, se me ha interrumpido impertinentemente con un golpe de hachazo, un one-liner de levantarse y aplaudir o un plano tan, tan, tan arrebatadoramente bello que me ha dejado la mente en blanco, completamente embrujado (ver: foto de “La última cena”). Benditos golpes de efecto, alabada aleatoriedad, santo delirio. ¡¿Pero qué haces pensando en la historia cuando ese montón de zorras divinas están sacándose los ojos, compartiendo zombies en la cama, contoneándose sibilinas, irreverentes y ociosas, perfeccionando el arte del shade y dándose de comer heces?!

Si me permitís el símil perezoso, Coven ha sido una auténtica montaña rusa. Nos ha mareado con mil vueltas (siempre el mismo loop, una y otra vez) pero cada vez que nos hemos bajado hemos querido más. Murphy y Falchuk empezaron la temporada interesados en la leyenda de las brujas de Salem y levantando a partir de ahí un relato macabro con una pizca de Suspiria y un poco de, bueno, un poco de todo, porque vaya amasijo psicótico de referentes e ideas. Y han acabado entregándose de lleno a la autorreflexión y la autoparodia. Así, “Go to Hell” (3.12) terminaba con las brujas alineadas como las aspirantes a modelo de Tyra Banks, los triunfitos o las BFF de Paris Hilton, preparadas para darlo todo en la última fase del concurso reality para elegir a la próxima Suprema: America’s Next Top Supreme: The Seven Wonders.

Así que la season finale de Coven ha servido como confirmación de la función que ha desempeñado la serie este año: divertir y proporcionarnos momentos icónicos. No importa si estos han tenido sentido o no, o si han respetado algún tipo de coherencia interna o lógica de personajes, porque casi siempre han sido geniales. Este espíritu Coven se puede resumir fácilmente en el ya histórico “¡Balenciaga!”, la última palabra que pronuncia Myrtle Snow antes de ser quemada en la estaca. Es un grito de guerra (también una pista sobre la cuarta temporada, según muchos), un acto de autoafirmación, y un canto a la excentricidad de la serie que el gran personaje de Frances Conroy tan bien ha personificado.

Cordelia Foxx

Ya que Coven se ha reducido en su final a descubrir quién es la sucesora de la pelma de Fiona Goode, hablemos de ello. ¿Quién es la nueva Suprema? Pues ¡oh! “lo teníamos delante de las narices todo el tiempo”. Su hija, Cordelia Foxx, ¿quién si no? La primera mitad de “The Seven Wonders” (3.13) -precedida de una sublime, mágica, preciosa secuencia musical con Stevie Nicks que pone el listón demasiado alto para el resto del episodio- se centra en la competición de las jóvenes brujas para ver quién domina las Siete Maravillas sin sucumbir en el intento y resulta coronada como reina del aquelarre. Estas escenas, entre lo hilarante y lo espectacular, funcionan como exhibición y compendio de lo que ha hecho a estas mujeres tan “maravillosas” (espero que nadie dude de que “Las Siete Maravillas” son y siempre han sido ellas). Como en el resto de la temporada, las brujas mueren y son resucitadas, hasta que Snow cae en la cuenta de que su Cordelia siempre ha sido la Suprema. Es lógico, de acuerdo, pero también un tanto anticlimático, y nos hace plantearnos una vez más: ¿Para qué ha servido todo lo anterior? (Ya sabéis la respuesta).

Después de la competición quedan dos aspirantes vivas, Zoe y Queenie, y dos muertas, Madison, que recibe su justicia poética a manos de Kyle (boytoy hasta el final), y la pobre Misty, que se queda atrapada para siempre en su infierno personal (sin duda controlado por E.T.). Entonces Coven introduce una elipsis brusca como ella sola, da paso a cambios que nos perdemos si parpadeamos (los ojos de Delia, la auto-sentencia de muerte de Myrtle, el nuevo Consejo, todo muy precipitado), y nos da la bienvenida al comienzo de una nueva y esperanzadora era para las brujas. Un futuro en el que Cordelia, cual Lana Banana dando una exclusiva nacional, anuncia a la tele que la Escuela para Jovencitas Excepcionales de Miss Robichaux abre sus puertas para todas las chicas con poderes del mundo (muy “Chosen” esto, por cierto).

Es un cierre que, a pesar de sus muchos defectos, entronca muy bien con el primer episodio, “Bitchcraft“, que introducía este Hogwarts feminazi como hilo conductor de la temporada. Y aunque luego se lo hayan pasado todo por el forro, y hayan desaprovechado tramas, personajes e ideas hasta el final, hemos obtenido lo más parecido al ciclo completo que una temporada tan irregular como esta podía darnos. La muerte (definitiva) de Fiona en brazos de la nueva Suprema es un toque muy bonito -Fiona recibe como castigo pasar la eternidad con el hombre más aburrido de la historia y Delia queda liberada por fin de su Mater Castrantorum para poder desarrollar su potencial, perfecto. Pero el verdadero broche de Coven es algo que nos remite directamente a Asylum. Como Lana Winters, Santa Cordelia Foxx sonríe mirando a cámara, confirmándonos que la temporada ha sido para nosotros, haciéndonos partícipes directos del final. Solo que esta vez sacamos la conclusión opuesta a entonces: “Si miras al bien a la cara, el bien te va a devolver la mirada”.

American Horror Story Coven: Los miércoles vamos de negro

American Horror Story Coven

Review de “Head” (3.09) Aviso: Muchos spoilers a continuación.

Desde aquel grandísimo “Bitchcraft” (3.01), American Horror Story Coven ha tenido capítulos mejores y peores. No puedo evitar percibir cierto aire de decepción generalizada con esta temporada. Es comprensible teniendo en cuenta que Asylum elevó considerablemente el listón. También dispuso un tono más trágico y serio para la serie, algo que se ha perdido en Coven, que es lo más petardo que hemos visto en mucho tiempo en televisión (lo último que es esto para mí es un problema). Después de nueve episodios, AHS Coven llega a su punto de ebullición, y justo antes de que estalle la gran guerra de Nueva Orleans, tenemos parón navideño. Hasta enero no hay más American Horror Story (dramarama melodrama), así que vamos a hacer balance.

La mid-season finale“Head” (3.09) ha tenido todo lo que debe tener un final. Un buen puñado de descubrimientos, muertes (obviamente) y cliffhangers que auguran un fin de temporada apoteósico. Uno distinto al que esperábamos además. Coven parecía encaminarse hacia una batalla entre las brujas blancas contra las voodoo queens, pero la aparición de los cazadores de brujas da la vuelta a la tortilla. Como sabíamos desde el principio, Coven es una historia de mujeres, y todo apunta a que la batalla final será entre sexos opuestos. “Head” termina con Marie Laveau a las puertas de la Escuela para Jovencitas Excepcionales de Miss Robichaux para unirse a Fiona Goode y sus zorritas en la lucha contra el enemigo común, el patriarcado que amenaza con acabar con el poco girl power (literal) que queda en el mundo. Esto puede dar mucho más juego que un showdown entre reinas de la magia negra, aunque no descartamos un enfrentamiento final entre Fiona y Marie. Uno que simbolice la lucha de Jessica Lange y Angela Bassett por coronarse reina de la serie. De momento, que me perdone la bella Lange, pero el trono pertenece claramente a Bassett. De hecho ya está sentada en él, y va a ser difícil que se lo quiten. Laveau no está para “sheeeeit“, como el senador Clay Davis de The Wire. Y Bassett ha entendido desde el primer momento qué es AHS. Su interpretación engloba perfectamente la esencia de la serie más excesiva de la tele.

Kyle Fiona Goode

Hablemos de la muerte. Siempre he pensado que cuando un personaje muere en una serie sobrenatural y vuelve a la vida enseguida, su marcha pierde impacto y no sirve para nada. Hay excepciones, pero en general odio cuando una serie fantástica abusa de la carta de resucitación. Con Coven llegó un momento en el que las muertes dejaron de importarme. Concretamente después del regreso de la maravillosa, marciana, fantástica y sublime Myrtle Snow (la también maravillosa, marciana, fantástica y sublime Frances Conroy). Sin embargo, con “Head” he comprendido que Coven no ha buscado impactar con la muerte, sino incorporarla en la rutina diaria de las brujas, para en última instancia apuntar al gran poder de Misty Day (¿Tiene esta serie los mejores nombres o qué?) y su papel en la gran trama de la serie. “Surprise, bitch. I bet you thought you’d seen the last of me” se ha convertido en el leitmotiv de la serie (además del meme más pesado de la temporada). Y ahora sí, después de mis dudas iniciales, puedo decir alto y claro: “La muerte os sienta tan bien, zorras”.

Mi queja principal con respecto a esta temporada es el incumplimiento de algunas promesas tácitas que el primer episodio me hizo. Sobre todo en lo referente a las Mean Witches. No se ha sabido (o querido) aprovechar la presencia del cuarteto de brujas adolescentes, y sus poderes especiales han pasado a segundo plano. De hecho, Zoe y Madison se han paseado por la serie sin hacer demasiado, siendo fabulosas (sobre todo la Roberts, claro) pero olvidándose de sus habilidades mágicas. En realidad es lógico, a Madison no le hace falta hacer alardes de magia negra para dejar claro que es una diva y en el caso de Zoe, la muerte por kiki no es algo que se pueda explotar demasiado (su gran momento está por llegar, y ahora que Kyle y su culo han recuperado la humanidad, es inevitable). Aun así, echo de menos más meangirlismo, me habría gustado que el grupo no se desintegrase tan pronto, y verlas a las cuatro liándola en el centro comercial, “Let’s go to the mall, bitch”. Bueno, hay tiempo. También confío en que Ryan Murphy se vuelva a acordar de Suspiria y que nos deje oír la cancioncilla satánica un par de veces más esta temporada, a ser posible para acompañar el polvo mortal de Zoe y Kyle; o algún plano de grupo a cámara lenta (ojo de pez no, por favor, que ya hemos tenido bastante).

Myrtle Snow

Uno de los momentos estrella de “Head” es  la venganza de Myrtle Snow contra el consejo. Resulta que la Myrtle está más loca y es más sádica de lo que creíamos (ese plano de la Conroy sacándole el ojo a su ex colega solo es superado por la Conroy jugando con los cuerpos descuartizados del consejo). Ahora que lo pienso, Myrtle es la reina absoluta de “Head”, qué tía. Pero casi todas tienen su momento de gloria en el episodio. Las mean girls se contonean por el hospital para hacer una visita al vecino. Y a pesar de la pamela parabólica de Zoe y el gorro ushanka de Madison, Nan es la HBIC (head bitch in charge) de este capítulo, y la responsable de las escenas más emotivas. Jamie Brewer 4 ever. Aunque el episodio otorga demasiados minutos a una trama que no nos importa demasiado. Queenie no está con ellas. Sigue con su BFF Madame Delphine LaLaurie, que ahora es una cabeza parlante. Una de las mejores escenas del piloto es en la que Delphine solloza al ver a Obama por la tele. Eso no era nada comparado con lo que tenemos en “Head”: Cabeza-Delphine viendo RaícesEl color púrpura y otros clásicos. Qué pena que 12 años de esclavitud (en la que por cierto sale Sarah Paulson) no esté todavía en Blu-ray. Sin tanto margen para el exceso teatral como Lange o Bassett, Kathy Bates ha construido un personaje memorable. Y ella y Queenie forman la mejor pareja cómica de la serie.

Marie Delphine

La recta final de “Head” nos deja con unos cliffhangers bastante jugosos. Zoe y Madison descubren que su boy-toy Kyle vuelve a tener cerebro, y no hay más que verles la cara de decepción (qué putas) para darse cuenta de que piensan que se les ha acabado el chollo. Con lo bien que estaban ellas (sobre todo Maddy) compartiendo ese jugoso y redondo trozo de carne sin habla ni voluntad propia. ¡Arriba el feminismo! Por otro lado, Delphine parece abrir los ojos (su cabeza llorando desconsolada es uno de los planos de la temporada), mientras Delia vuelve a tener ojos (después de descubrir que Myrtle no la atacó -d’uh!- sino la compañía Delphi Trust). Y Hank lleva a cabo una masacre en el salón de belleza de Marie Laveau, llevándose por delante a peluqueras, clientas, y suponemos que alguna bruja voodoo. Para acabar con él, Queenie se vuela los sesos. Es una escena ciertamente impactante, pero no debería preocuparnos demasiado. Misty Day sigue por ahí. Y en el próximo capítulo además se une Stevie Nicks al aquelarre de Fiona Goode.

Las brujas se marchan de vacaciones de Navidad por todo lo alto. Quedan cuatro episodios de Coven, y ya sabemos que todo es posible en esta serie. A pesar de que la dispersión de las tramas han aumentado enormemente la sensación de que la serie no iba a ninguna parte (qué bien nos lo estamos pasando, pero ¿qué invento es esto?), Ryan Murphy y Brad Falchuk vuelven a demostrar la eficacia del formato miniserie y encauzan con acierto la tercera temporada. No hay nada más emocionante que dos grandes archienemigos uniendo fuerzas para luchar contra un mal mayor. Preparaos para que Lange y Bassett nos entreguen muchas más cabezas en bandeja de plata. Y recemos a Belcebú por una escena musical con coreografía incluida.

American Horror Story Coven: Jóvenes y brujas

AHS Coven

Ryan Murphy y Brad Falchuk pusieron el listón demasiado alto con la segunda temporada de American Horror Story. Tanto ellos como el público sabíamos que intentar superar Asylum iba a ser una tarea muy complicada, pero eso no quiere decir que no se vaya a intentar. De momento, con tan solo un episodio emitido, Coven nos ha demostrado que Murphy vuelve a ir a por todas. Literalmente. Una disparatada y desinhibida historia de brujas que se aleja de los insalubres pasillos del manicomio Briarcliff y nos acerca a una Nueva Orleans glamurosamente decadente, con un rico contexto histórico que aporta la perfecta ambientación para la serie. “Bitchcraft”, el primer episodio de Coven nos agarró desde el principio por los pelos y nos zarandeó durante una hora para acabar prometiendo una temporada demencial, como debe ser. Esperemos que cumpla su palabra.

El aquelarre de Murphy es una nueva oportunidad para volver a agitar la coctelera de géneros y estilos con la que el autor se ha labrado un nombre en Hollywood, especialmente con esta serie. Coven es un torbellino de ideas, un torrente de energía que se transforma en una cámara loca, saltarina, aberrante y provocativa, un estimulante trabajo de realización que no es sino una manifestación física del viaje psicodélico y pesadillesco que Murphy nos propone con esta historia de pequeñas y grandes mujeres. Las influencias cinéfilas vuelven a saltar a la vista desde el principio, pero lo mejor de Coven es que está aparentemente concebida como un giallo. Esa preciosa paleta de colores azul-magenta, esos magníficos zooms setenteros, ese tema musical tarareado, esa escuela de jóvenes señoritas en la que solo falta Jessica Harper, y esas matriarcas, Mater Suspiriorum, Mater Tenebrarum y Mater Lachrymarum. Las tremendísimas Jessica Lange, Kathy Bates y Sarah Paulson, cuya mera presencia ya nos resulta lo suficientemente hipnotizadora, al margen del cuidado escenario en el que se desenvuelven majestuosamente.

AHS Coven 2

Pero Coven no es una sola cosa en ningún momento, como tampoco lo fue Asylum. Murphy ha despojado la serie del tremendismo de la anterior temporada y ha optado por un tono algo más liviano (“ligero como una pluma, rígido como una tabla”) y heterogéneo. Claro que, a pesar de que incorpora más humor, más belleza, y más sensualidad, sigue buscando las imágenes más perturbadoras, macabras e impactantes (ese minotauro), haciendo que sus personajes dancen, se contoneen y leviten entre comedia, terror y romance. Todo es posible en Coven, y eso es básicamente lo que nos quiere decir “Bitchcraft”. Hay espacio para la reflexión sobre lo efímero de la belleza, el paso del tiempo, para la habitual denuncia social, el apoyo a las minorías y la oda al freak. Y también hay cabida para el amor (ese juego de miradas distorsionadas a través del hielo es desde ya una de las secuencias del año), y para las risas, sobre todo para las risas. Los mejores momentos de “Bitchcraft” están protagonizados por el divertidísimo cuarteto de brujas adolescentes (¿qué pensará Robyn Lively de todo esto?) que exhiben un genial abanico de poderes: telequinesis, premonición, muñeca voodoo humana y muerte por kiki. Verlas pasear como patitos feos negros en fila india detrás de su madre ya hace que la espera haya merecido la pena. Abbey Road, y después las zorritas de Coven.

En “Bitchcraft” se nos da la bienvenida a la Escuela para Jovencitas Excepcionales de Miss Robichaux, un Hogwarts para jóvenes brujas (la referencia a Harry Potter no se hace esperar, para regocijo de todos) donde las pocas que quedan en la Tierra tres siglos después de los Juicios de Salem son instruidas por una dulce anfitriona con nombre de actriz porno, Cordelia Foxx (Sarah Paulson) y su madre, la Suprema Fiona Goode. La escuela es el epicentro de un relato de poder femenino que se mueve entre el pasado y el presente, y nos conduce por los pasillos diáfanos de una Mansión X, fiestas de hermandad universitaria, lujosas clínicas de belleza y lúgubres sótanos donde se esconden los secretos más inquietantes. Todo lo que cabía esperar de la segunda iteración de una serie que con tan solo dos años en antena se ha convertido en una auténtica institución. Y de regalo, la que ya es la revelación del año, Emma Roberts como la mean girl juguete roto de Hollywood Madison Montgomery, nuestra nueva reina catódica. Será difícil llenar el vacío que dejaron el año pasado la hermana Jude, Lana Banana o la hermana Mary Eunice, pero si lo visto en “Bitchcraft” es indicio alguno, está claro que no nos van a faltar iconos femeninos este año.