“Nada acaba nunca”: Sobre el final de ‘The Good Wife’

The Good Wife End 1

Que The Good Wife es mucho más que una ‘serie de abogados’ es algo que a estas alturas todos saben de sobra. La serie de CBS rompió el molde para convertirse en una de las más inteligentes que hemos visto recientemente, y dejarnos a uno de los personajes femeninos más interesantes, complejos y fascinantes de la televisión, Alicia Florrick (sublime Julianna Margulies). De acuerdo, no ha sido perfecta, pero ¿qué serie lo es? A pesar de sus altibajos, pasos en falso y de dos últimas temporadas que no han estado a la altura de las anteriores, la serie de Michelle y Robert King no ha descuidado nunca su calidad (un episodio menor de The Good Wife sigue siendo mejor que la mayoría de episodios de otras series de network, y con temporadas de 22 capítulos eso es toda una hazaña), y lo más importante, no ha dejado de seguir sus propias reglas, construyendo un universo de ficción tan rico como sorprendente, que nos ha tenido atrapados hasta su episodio final. Un desenlace que es una bofetada literal para su protagonista y una figurada para su audiencia, por si quedaba alguien que pensaba que The Good Wife era una serie normal.

En lugar de un final complaciente, los King han optado por uno consecuente. Una decisión valiente que ha tenido su precio: Sacrificar a Santa Alicia y perder el favor de muchos espectadores que esperaban fanfarrias emocionales y un final feliz. Realizar una conclusión satisfactoria para una serie longeva (7 temporadas, 156 episodios) con una trayectoria tan cambiante como apasionante y compleja, es una tarea muy complicada. Y los King han decidido simplificarla hasta cierto punto, negándose a proporcionar a los fans la clausura a la que otras series nos han (¿mal?) acostumbrado. “End” es un regreso al principio para cerrar ciclo. Hasta ahí, nada que no sea habitual en cualquier series finale, pero este cierre no se aplica a todos sus personajes y es más uno metafórico que real. Porque, como se insiste varias veces a lo largo del episodio, “nada acaba nunca”.

Por eso los King se han centrado en el planteamiento con el que arrancaba la serie: Alicia mateniéndose al lado de su marido mientras este atraviesa el escarnio público por su comportamiento reprobable. Con la trama del juicio de Peter Florrick (patético hasta el final), The Good Wife ha construido una recta final decepcionante para los que esperaban fuegos artificiales, pero lógica y coherente si tenemos en cuenta que esta siempre ha sido la historia de Alicia Florrick. Y es que su evolución, particularmente durante los últimos años, estaba preparando el terreno para esa impresionante y merecida bofetada que la protagonista recibe en la espectacular escena final del episodio (apenas unos segundos que justifican todos los premios para las increíbles Julianna Margulies y Christine Baranski). Víctima ingenua, abogada de éxito, política en ciernes, rebelde arrogante y, en última instancia, relativista moral y cuasi-villana: así se podría resumir (muy a grandes rasgos) su recorrido durante estos siete años. El comportamiento de Alicia en “End”, donde la protagonista traiciona vilmente a la que fue su mentora y amiga, Diane Lockhart, es un reflejo del de Peter Florrick. Y este reflejo proyecta una imagen análoga a la del principio de la serie. En el piloto de The Good Wife, Alicia abofetea a su marido. En el final, es ella quien recibe la bofetada. Lo dicho, ciclo completo, y sí, sensación amarga y desconcertante al ver que nuestra heroína, para la que siempre quisimos lo mejor, a la que hemos visto sobrevivir, ascender y hacerse cada vez más fuerte y poderosa, se queda sin nada (aunque como siempre ha hecho, se recomponga del revés de Diane y siga caminando con la frente en alto). Pero es que The Good Wife nunca ha sido predecible, nunca se ha conformado con ser lo que se esperaba de ella, y no iba a marcharse dejándonos indiferentes. Si aceptamos y celebramos el final de Walter White, como mínimo debemos hacer el esfuerzo de comprender el de Alicia Florrick.

The Good Wife End 2

En lugar de atar todos los cabos (una exigencia injusta pero inevitable que los espectadores hacemos a las series) y darnos lo que deseábamos, “End” arriesga y reduce el ‘fan service’ al mínimo (la aparición de Will Gardner, por muy emocionante que sea, y lo es, porque vaya llorera con el “I will love you forever”, no es tanto para contentarnos a nosotros como para que Alicia tome su decisión y la historia se dirija hacia el desenlace planteado). Esta negativa a proporcionarnos una despedida emocional da lugar a otro sacrificio: los personajes secundarios se quedan en ‘animación suspendida’, sin sus finales correspondientes, y nosotros con la sensación de necesitar más, de que este no puede ser el final para Cary (discreta y tristemente retirado a segundo plano hace bastantes capítulos), Lucca, Eli Gold, la mejor secundaria de las últimas temporadas, Marissa, David Lee o el mismo bufete. Entonces es cuando nos planteamos si habría sido mejor continuar hacia una octava temporada sin sus creadores, entre otras cosas para que una serie que nos ha hablado del empoderamiento femenino y la posibilidad de amistad entre mujeres ambiciosas no termine con un enfrentamiento entre ellas después de otra disyuntiva entre dos hombres. Pero los what if ya no tienen sentido. The Good Wife ha terminado, y tenemos que aceptar su final tal y como los King lo pensaron hace mucho tiempo (¿habría sido distinto si Will siguiera vivo? No lo creo). Y su final no es un final definitivo, porque recordad, “nada acaba nunca”.

Ahora es tarea nuestra imaginar hacia dónde se habrían dirigido los personajes si la serie hubiera continuado, qué será lo siguiente que hagan en ese universo con vida propia, tan idiosincrásico y poblado por una fauna de personalidades tan inolvidable, uno que continuará a todas luces, aunque nosotros no lo veamos (las pistas que nos deja el episodio indican que Alicia podría acabar como gobernadora, y quién sabe qué más, algo que desde el principio muchos imaginamos ver en el último capítulo) [Actualización 13/05: Tendremos spin-off de Diane Lockhart, por lo que no hará falta imaginarse qué será de algunos personajes de la serie o de ese bufete dirigido por mujeres, ¡porque lo veremos!]. Si lo analizamos como un capítulo más, “End” es una hora de televisión sobresaliente que deja constancia por última vez de la suma inteligencia con la que se escriben (escribían) los guiones de esta serie. Pero como final ‘definitivo’ es comprensible que haya decepcionado a gran parte de la audiencia. Se trata de una coda cruel, una conclusión fría, y por tanto se debe analizar fríamente, aunque en el fondo deseáramos perder los papeles y llevarnos las manos a la cabeza con un desenlace épico a la altura de los episodios más grandes de la serie (el inconmensurable “Hitting the Fan” sería el principal referente). The Good Wife no ha querido despedirse de forma convencional, no lo ha envuelto todo perfectamente y con un lazo precioso, ni ha canonizado a nuestra Santa Alicia, sino que ha preferido responder más a las necesidades (¿caprichos?) de la propia historia que a las de la audiencia (como hicieron Los SopranoMad Men), sin por ello subestimarla. Es decir, nos ha dado la bofetada que merecíamos. Y yo elijo disfrutar del dolor que va a dejar en mi cara durante mucho tiempo.

Review Express: The Fun! Issue

Oppo Research

(Léase con la voz de Katey Sagal) Este es el diario de un seriéfilo empedernido que se propuso el reto de llevar al día TODAS sus series durante la temporada 2014-15, from A to Z.

Me está costando lo mío, y debería empezar a hacer algo de criba, pero de momento resisto y no se me acumulan demasiados episodios. Eso sí, de algunas series tengo aún pendiente el capítulo más reciente, así que si os hablo del de la semana pasada, no me spoileéis. Y no me digáis eso de “Pues ya verás el de esta semana”, que queda muy repelente 😛

He apodado esta nueva entrega de Review Express “The Fun! Issue” porque esta semana voy a hablaros o bien de sitcoms o de dramas cuyos capítulos más recientes han sido eminentemente cómicos. Empezamos.

 

A to Z

A to Z

Como ya os conté, me resistía a empezar con A to Z, a pesar de que la nueva sitcom de NBC era uno de mis estrenos más esperados de la temporada. Las audiencias de la rom-com protagonizada por Ben Feldman y Cristin Milioti no están siendo muy buenas precisamente, así que después de conocer los resultados de los dos primeros capítulos, pensé que llevaba la C escarlata escrita y mejor evitarla. Pero no sé qué me ha dado, que no he podido resistirme y finalmente la he empezando, aun a sabiendas de que es probable que nos quedemos a medias con ella. Quizás lo he hecho porque en el fondo albergo la esperanza de que al menos complete el alfabeto con 27 episodios. Sería ideal, ¿verdad? Tampoco es una serie que por su naturaleza deba estirarse más de la cuenta, y ya desde el opening se nos está advirtiendo que es la historia de una relación que dura 8 meses, no sé cuántos días, etc…

A to Z es una buena comedia. No es perfecta, tiene cosas que pulir, pero para empezar no está nada mal. Me recuerda en tono a series canceladas de ABC que merecieron mejor destino, como Super Fun Night Apartment 23. Aunque aquí las dosis de excentricidad y absurdo están mucho más rebajadas (como en mi querida Ben and Kate, también de NBC), y reservadas casi exclusivamente a los secundarios -para muchos, lo que más falla de la serie, aunque yo creo que Big Bird es uno de los mejores nuevos personajes de la temporada. Aquí lo importante son Andrew y Zelda, pareja que es indudablemente la definición de química y el paradigma de lo mono, y sí, aunque Zooey Deschanel arruinara la palabra, lo adorkableA to Z nace bajo la alargada sombra de Cómo conocí a vuestra madrecon la que guarda muchas similitudes, algunas tan importantes como que Andrew sea una especie de reencarnación (menos patética e irritante) de Ted Mosby, que Zelda es la madre, es decir Cristin Milioti, y que además su personaje se parece bastante al de HIMYM (aunque A to Z es la historia de lo que ocurre después de conocerla). Y por último, que nos hable entre otras cosas de las almas gemelas, el azar y el destino. Pero más allá de las inevitables comparaciones, A to Z es una serie que merece la pena descubrir, una bonita relación en la que es aconsejable adentrarse aunque sepamos que tiene fecha de caducidad. Yo ya estoy pensando en el desenlace después de esos 8 meses de relación, y espero que sea algo así como el final de (500) días juntos, película con la que también es fácil comparar la serie. Tengo mi vena romántica, pero me pirran por los finales agridulces.

 

Brooklyn Nine-Nine

B99 Jimmy Jab Games

Aún no he visto el episodio de Halloween de Brooklyn Nine-Nine que se emitió este domingo, pero sí los tres anteriores, así que más o menos tengo una visión global de hacia dónde se encamina la temporada. Todos sabemos que las workplace comedies como esta tardan un poco en encontrar el rumbo adecuado. Si uno se topa con un capítulo temprano de The Office Parks and Recreation le chocará lo diferente que eran estas series al principio. A Brooklyn Nine-Nine no le ha pasado eso de manera tan evidente. No ha cambiado el tono, ni ha reconfigurado la personalidad de sus personajes (atención a la Kelly Kapoor de la primera temporada, y a lo mucho que cambió Leslie Knope con el tiempo), pero sí ha corregido algunas cosas que chirriaban. Esta temporada, Jake Peralta se ha calmado un poco con las incesantes bromas, que más que hacer reír acababan alienando a la audiencia del personaje (todas sus intervenciones tenían que ser chascarrillos y chistes, como si a Andy Samberg se le hubiera prohibido relajarse), Gina (Chelsea Peretti) se ha calmado también con eso de ser desagradable con todo el mundo (llegó un momento en que su agresividad dejó de ser graciosa y pasó a ser simplemente incómoda), y Terry Crews y Andre Braugher están más aprovechados. Además, lo que llevamos de segunda temporada ha explotado mucho más la TSNR entre Jake y Amy, y la pareja se ha convertido en lo que estaba destinada a ser desde hace tiempo, en el centro de la historia (porque ¿a quién no le va a gustar un buen caso de will they/won’t they). El humor sigue sin ser tan agudo y desternillante como llegó a ser el de The Office Parks, pero también ha mejorado considerablemente. “The Jimmy Jab Games” (2.03) es prueba de ello, un episodio con gymkana que, como suele ocurrir en Community, se utiliza tanto para poner a los personajes en situaciones absurdas y crear humor alocado como para seguir desarrollándolos. En este sentido, Rosa es por ahora el personaje con más potencial para evolucionar y darnos alguna alegría.

 

The Good Wife

The Good Wife 6x04

Todos sabemos que cuando se lo propone (y lo hace muy a menudo) The Good Wife puede hacer reír, y mucho. La serie de CBS siempre ha tenido un componente de comedia muy importante, más acentuado en unos episodios que en otros, pero siempre presente. Desde la primera temporada incluyó personajes paródicos (la mayoría de jueces) y trazó una tejido de referencias y guiños jocosos (¡el vídeo de la cabra!) que suele resultar en gags divertidos y en muchos casos inesperados. El alivio cómico de The Good Wife puede ser finísimo (todo lo que tenga que ver con Diane), meta (la parodia de Low Winter Sun a la que Alicia se ha hecho adicta, y que últimamente vemos en casi todos los capítulos, el tema de Santa Alicia, la protagonista como musa onanística, etc) o directamente ganso e incluso disparatado (Elsbeth Tascione, ese grande que es Eli Gold, la madre y el hermano de Alicia, la lista de personajes divertidísimos es muy larga). Pues bien, después de cinco temporadas, The Good Wife consigue afinar cada vez más su ya de por sí sublime sentido del humor, resultando en cosas tan divertidas como “Oppo Research” (6.04), episodio en el que los trapos sucios de Alicia Florrick (copa de vino en mano), incluso aquellos de los que desconocía su existencia, se amontonan en un ejercicio de comedia sin parangón. Con el hilarante tour de force que es este episodio, Julianna Margulies demuestra una vez más por qué tiene dos Emmys por su personaje y Alan Cumming nos recuerda que no tiene ninguno, y que esto es una injusticia. Mención especial a Stockard Channing y Dallas Roberts por darnos la que es probablemente la escena más graciosa del episodio: la reunión familiar para informar a sus personajes de sendos incidentes vergonzosos.

 

The Mindy Project

The Mindy Project I Slipped

Con la serie de Mindy Kaling ya podemos dejar de recurrir al tópico de que por fin se ha centrado. Le costó un poco, sí, pero desde la segunda temporada está en horas altas, y con los capítulos que llevamos de la tercera, sigue su trayectoria ascendente. Mindy es cada vez más graciosa (qué gusto le ha cogido al slapstick), y Chris Messina se sigue reafirmando como uno de los mejores actores de comedia actualmente en televisión (y también uno de los más infravalorados, más que nada porque casi nadie ve TMP). La tercera temporada es por ahora de Mindy y Danny, y casi de nadie más. Sí, los secundarios están mejor, y empiezan a funcionar muy bien por separado. Todavía se podría trabajar algo más a las féminas secundarias, Tamra y Beverly, totalmente reducidas a dos características definitorias, y sin profundidad alguna, pero al menos Jeremy, Morgan y Peter se han convertido en personajes de mayor entidad, y la química entre los tres ha mejorado considerablemente. Pero lo que decía, los últimos capítulos de la serie se han dedicado casi exclusivamente a desarrollar la relación de Mindy y Danny, echando mano de todos los tópicos de la comedia romántica. Y añadiendo uno no tan común: el sexo anal. Al parecer “I Slipped” (3.04) es el primer episodio de televisión que dedica su trama central a este tema (aunque no lo llame por su nombre en ningún momento). El capítulo causó bastante polémica, sobre todo porque Mindy toma roofies (la droga de los violadores) para relajarse y así poder entregar su otra flor a Danny. Aunque es cierto que ahí se le fue un poco de las manos a Kaling, y que nunca debió incluir en la trama las drogas para frivolizar sobre el asunto, nos tenemos que quedar con lo importante: el episodio en cuestión no es sino un alegato a favor del consentimiento, la comunicación absoluta y el entendimiento mutuo en una pareja: si quieres algo, pídelo, y si no te lo quiero dar, acéptalo. Go Mindy Go!

 

Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D.

MING-NA WEN, CLARK GREGG

Y finalmente, el capítulo más reciente de Agents of S.H.I.E.L.D. ha sido uno de los más divertidos de la serie hasta la fecha (me atrevería a decir que el más divertido de lo que llevamos de serie). La temporada había empezado de forma intensa y oscura, agentes muertos, Ward en plan Hannibal, Fitz con daños cerebrales irreparables, Simmons en Hydra, “lo de Coulson” cada vez peor, vaticinando una muerte que evidentemente no llegará (de nuevo, ¿para qué insistir tanto en crear tensión basada en el peligro de muerte cuando sabemos que nadie s va a atrever a matar de verdad al protagonista?). En fin, ya hacía falta algo de alivio cómico. Y lo cierto es que aunque S.H.I.E.L.D. siempre ha tenido sus chistes, estos han sido más bien light. La comedia no es el punto fuerte de la serie. O no lo era hasta “Face My Enemy” -por cierto, capítulo dirigido por Kevin Tancharoen, hermano de Showrunner Maurissa; o sea, S.H.I.E.L.D. es un poco Planeta Nepotismo… A lo que iba, con este capítulo, S.H.I.E.L.D. se propone hacer reír entre mamporros e insulsas conversaciones estratégicas, ¡y lo consigue! Gracias a Coulson y (sobre todo) May, que pasan al frente de la línea de combate juntos, como en los viejos tiempos, mientras el resto del equipo se mantiene oculto en las sombras (con su propio conflicto a resolver, ¡o no! ¡va a explotar el avión con todos dentro! En serio, un poquito más de creatividad en las situaciones de peligro no vendría mal). Clark Gregg y Ming-Na Wen se lo pasan genial (y se nota), ya sea bailando, pateando culos o simplemente sonriendo (la actriz que da vida a May dice que lo que más le cuesta es estar siempre seria, porque es una persona risueña por naturaleza). Y además el episodio contiene unas cuantas escenas de acción muy buenas (a pesar del pelucón de la doble de May), con peleas acrobáticas muy emocionantes y vistosas, y con Ming-Na demostrando una vez más que es LA AMA. Quiero que en un episodio se dediquen a investigar un artefacto que otorgue la eterna juventud y que May lo mire y diga “pfff, artefactos a mí…”