Review Express: The Fun! Issue

Oppo Research

(Léase con la voz de Katey Sagal) Este es el diario de un seriéfilo empedernido que se propuso el reto de llevar al día TODAS sus series durante la temporada 2014-15, from A to Z.

Me está costando lo mío, y debería empezar a hacer algo de criba, pero de momento resisto y no se me acumulan demasiados episodios. Eso sí, de algunas series tengo aún pendiente el capítulo más reciente, así que si os hablo del de la semana pasada, no me spoileéis. Y no me digáis eso de “Pues ya verás el de esta semana”, que queda muy repelente 😛

He apodado esta nueva entrega de Review Express “The Fun! Issue” porque esta semana voy a hablaros o bien de sitcoms o de dramas cuyos capítulos más recientes han sido eminentemente cómicos. Empezamos.

 

A to Z

A to Z

Como ya os conté, me resistía a empezar con A to Z, a pesar de que la nueva sitcom de NBC era uno de mis estrenos más esperados de la temporada. Las audiencias de la rom-com protagonizada por Ben Feldman y Cristin Milioti no están siendo muy buenas precisamente, así que después de conocer los resultados de los dos primeros capítulos, pensé que llevaba la C escarlata escrita y mejor evitarla. Pero no sé qué me ha dado, que no he podido resistirme y finalmente la he empezando, aun a sabiendas de que es probable que nos quedemos a medias con ella. Quizás lo he hecho porque en el fondo albergo la esperanza de que al menos complete el alfabeto con 27 episodios. Sería ideal, ¿verdad? Tampoco es una serie que por su naturaleza deba estirarse más de la cuenta, y ya desde el opening se nos está advirtiendo que es la historia de una relación que dura 8 meses, no sé cuántos días, etc…

A to Z es una buena comedia. No es perfecta, tiene cosas que pulir, pero para empezar no está nada mal. Me recuerda en tono a series canceladas de ABC que merecieron mejor destino, como Super Fun Night Apartment 23. Aunque aquí las dosis de excentricidad y absurdo están mucho más rebajadas (como en mi querida Ben and Kate, también de NBC), y reservadas casi exclusivamente a los secundarios -para muchos, lo que más falla de la serie, aunque yo creo que Big Bird es uno de los mejores nuevos personajes de la temporada. Aquí lo importante son Andrew y Zelda, pareja que es indudablemente la definición de química y el paradigma de lo mono, y sí, aunque Zooey Deschanel arruinara la palabra, lo adorkableA to Z nace bajo la alargada sombra de Cómo conocí a vuestra madrecon la que guarda muchas similitudes, algunas tan importantes como que Andrew sea una especie de reencarnación (menos patética e irritante) de Ted Mosby, que Zelda es la madre, es decir Cristin Milioti, y que además su personaje se parece bastante al de HIMYM (aunque A to Z es la historia de lo que ocurre después de conocerla). Y por último, que nos hable entre otras cosas de las almas gemelas, el azar y el destino. Pero más allá de las inevitables comparaciones, A to Z es una serie que merece la pena descubrir, una bonita relación en la que es aconsejable adentrarse aunque sepamos que tiene fecha de caducidad. Yo ya estoy pensando en el desenlace después de esos 8 meses de relación, y espero que sea algo así como el final de (500) días juntos, película con la que también es fácil comparar la serie. Tengo mi vena romántica, pero me pirran por los finales agridulces.

 

Brooklyn Nine-Nine

B99 Jimmy Jab Games

Aún no he visto el episodio de Halloween de Brooklyn Nine-Nine que se emitió este domingo, pero sí los tres anteriores, así que más o menos tengo una visión global de hacia dónde se encamina la temporada. Todos sabemos que las workplace comedies como esta tardan un poco en encontrar el rumbo adecuado. Si uno se topa con un capítulo temprano de The Office Parks and Recreation le chocará lo diferente que eran estas series al principio. A Brooklyn Nine-Nine no le ha pasado eso de manera tan evidente. No ha cambiado el tono, ni ha reconfigurado la personalidad de sus personajes (atención a la Kelly Kapoor de la primera temporada, y a lo mucho que cambió Leslie Knope con el tiempo), pero sí ha corregido algunas cosas que chirriaban. Esta temporada, Jake Peralta se ha calmado un poco con las incesantes bromas, que más que hacer reír acababan alienando a la audiencia del personaje (todas sus intervenciones tenían que ser chascarrillos y chistes, como si a Andy Samberg se le hubiera prohibido relajarse), Gina (Chelsea Peretti) se ha calmado también con eso de ser desagradable con todo el mundo (llegó un momento en que su agresividad dejó de ser graciosa y pasó a ser simplemente incómoda), y Terry Crews y Andre Braugher están más aprovechados. Además, lo que llevamos de segunda temporada ha explotado mucho más la TSNR entre Jake y Amy, y la pareja se ha convertido en lo que estaba destinada a ser desde hace tiempo, en el centro de la historia (porque ¿a quién no le va a gustar un buen caso de will they/won’t they). El humor sigue sin ser tan agudo y desternillante como llegó a ser el de The Office Parks, pero también ha mejorado considerablemente. “The Jimmy Jab Games” (2.03) es prueba de ello, un episodio con gymkana que, como suele ocurrir en Community, se utiliza tanto para poner a los personajes en situaciones absurdas y crear humor alocado como para seguir desarrollándolos. En este sentido, Rosa es por ahora el personaje con más potencial para evolucionar y darnos alguna alegría.

 

The Good Wife

The Good Wife 6x04

Todos sabemos que cuando se lo propone (y lo hace muy a menudo) The Good Wife puede hacer reír, y mucho. La serie de CBS siempre ha tenido un componente de comedia muy importante, más acentuado en unos episodios que en otros, pero siempre presente. Desde la primera temporada incluyó personajes paródicos (la mayoría de jueces) y trazó una tejido de referencias y guiños jocosos (¡el vídeo de la cabra!) que suele resultar en gags divertidos y en muchos casos inesperados. El alivio cómico de The Good Wife puede ser finísimo (todo lo que tenga que ver con Diane), meta (la parodia de Low Winter Sun a la que Alicia se ha hecho adicta, y que últimamente vemos en casi todos los capítulos, el tema de Santa Alicia, la protagonista como musa onanística, etc) o directamente ganso e incluso disparatado (Elsbeth Tascione, ese grande que es Eli Gold, la madre y el hermano de Alicia, la lista de personajes divertidísimos es muy larga). Pues bien, después de cinco temporadas, The Good Wife consigue afinar cada vez más su ya de por sí sublime sentido del humor, resultando en cosas tan divertidas como “Oppo Research” (6.04), episodio en el que los trapos sucios de Alicia Florrick (copa de vino en mano), incluso aquellos de los que desconocía su existencia, se amontonan en un ejercicio de comedia sin parangón. Con el hilarante tour de force que es este episodio, Julianna Margulies demuestra una vez más por qué tiene dos Emmys por su personaje y Alan Cumming nos recuerda que no tiene ninguno, y que esto es una injusticia. Mención especial a Stockard Channing y Dallas Roberts por darnos la que es probablemente la escena más graciosa del episodio: la reunión familiar para informar a sus personajes de sendos incidentes vergonzosos.

 

The Mindy Project

The Mindy Project I Slipped

Con la serie de Mindy Kaling ya podemos dejar de recurrir al tópico de que por fin se ha centrado. Le costó un poco, sí, pero desde la segunda temporada está en horas altas, y con los capítulos que llevamos de la tercera, sigue su trayectoria ascendente. Mindy es cada vez más graciosa (qué gusto le ha cogido al slapstick), y Chris Messina se sigue reafirmando como uno de los mejores actores de comedia actualmente en televisión (y también uno de los más infravalorados, más que nada porque casi nadie ve TMP). La tercera temporada es por ahora de Mindy y Danny, y casi de nadie más. Sí, los secundarios están mejor, y empiezan a funcionar muy bien por separado. Todavía se podría trabajar algo más a las féminas secundarias, Tamra y Beverly, totalmente reducidas a dos características definitorias, y sin profundidad alguna, pero al menos Jeremy, Morgan y Peter se han convertido en personajes de mayor entidad, y la química entre los tres ha mejorado considerablemente. Pero lo que decía, los últimos capítulos de la serie se han dedicado casi exclusivamente a desarrollar la relación de Mindy y Danny, echando mano de todos los tópicos de la comedia romántica. Y añadiendo uno no tan común: el sexo anal. Al parecer “I Slipped” (3.04) es el primer episodio de televisión que dedica su trama central a este tema (aunque no lo llame por su nombre en ningún momento). El capítulo causó bastante polémica, sobre todo porque Mindy toma roofies (la droga de los violadores) para relajarse y así poder entregar su otra flor a Danny. Aunque es cierto que ahí se le fue un poco de las manos a Kaling, y que nunca debió incluir en la trama las drogas para frivolizar sobre el asunto, nos tenemos que quedar con lo importante: el episodio en cuestión no es sino un alegato a favor del consentimiento, la comunicación absoluta y el entendimiento mutuo en una pareja: si quieres algo, pídelo, y si no te lo quiero dar, acéptalo. Go Mindy Go!

 

Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D.

MING-NA WEN, CLARK GREGG

Y finalmente, el capítulo más reciente de Agents of S.H.I.E.L.D. ha sido uno de los más divertidos de la serie hasta la fecha (me atrevería a decir que el más divertido de lo que llevamos de serie). La temporada había empezado de forma intensa y oscura, agentes muertos, Ward en plan Hannibal, Fitz con daños cerebrales irreparables, Simmons en Hydra, “lo de Coulson” cada vez peor, vaticinando una muerte que evidentemente no llegará (de nuevo, ¿para qué insistir tanto en crear tensión basada en el peligro de muerte cuando sabemos que nadie s va a atrever a matar de verdad al protagonista?). En fin, ya hacía falta algo de alivio cómico. Y lo cierto es que aunque S.H.I.E.L.D. siempre ha tenido sus chistes, estos han sido más bien light. La comedia no es el punto fuerte de la serie. O no lo era hasta “Face My Enemy” -por cierto, capítulo dirigido por Kevin Tancharoen, hermano de Showrunner Maurissa; o sea, S.H.I.E.L.D. es un poco Planeta Nepotismo… A lo que iba, con este capítulo, S.H.I.E.L.D. se propone hacer reír entre mamporros e insulsas conversaciones estratégicas, ¡y lo consigue! Gracias a Coulson y (sobre todo) May, que pasan al frente de la línea de combate juntos, como en los viejos tiempos, mientras el resto del equipo se mantiene oculto en las sombras (con su propio conflicto a resolver, ¡o no! ¡va a explotar el avión con todos dentro! En serio, un poquito más de creatividad en las situaciones de peligro no vendría mal). Clark Gregg y Ming-Na Wen se lo pasan genial (y se nota), ya sea bailando, pateando culos o simplemente sonriendo (la actriz que da vida a May dice que lo que más le cuesta es estar siempre seria, porque es una persona risueña por naturaleza). Y además el episodio contiene unas cuantas escenas de acción muy buenas (a pesar del pelucón de la doble de May), con peleas acrobáticas muy emocionantes y vistosas, y con Ming-Na demostrando una vez más que es LA AMA. Quiero que en un episodio se dediquen a investigar un artefacto que otorgue la eterna juventud y que May lo mire y diga “pfff, artefactos a mí…”

Review Express (13-10-14)

Homeland S4

La temporada de estrenos continúa, pero yo sigo sin ver muchas de las nuevas series, esperando a ver si sobreviven, y si merece la pena invertir mi tiempo en ellas (estoy deseando ver A to Z, pero no parece que vaya a durar mucho, así que me da miedo quedarme a medias). Mientras, lo que sí estoy haciendo es intentar llevar al día todas las series que veo desde hace tiempo (o desde el año pasado). Es una tarea ardua y complicada, ya lo sabéis, pero lo cierto es que este año las series han vuelto con fuerza, y vivimos un nuevo año de esplendor catódico (o quizás sea más adecuado decir “de consistencia catódica”). A continuación, os hablo de los últimos episodios de algunas de mis series (intentaré alternarlas todas las semanas, para no hablar siempre de las mismas). Como siempre, me encantaría que añadieseis vuestras reviews express de las series que yo no cubra. Además de algunas veteranas, o series de segundo año, empiezo a reseñar brevemente Gotham, una de las pocas nuevas ficciones que estoy siguiendo al día. La precuela de Batman no va a ser cancelada este año, eso es lo que la hace una apuesta segura. Más que su calidad. Sin más dilación, os dejo con la Review Express semanal.

 

Homeland

HOMELAND (Season 4)

La tercera temporada del drama de Showtime fue para muchos el último clavo en su ataúd. Después de dos primeras temporadas excelentes (sí, yo creo que, a pesar de los fallos, la segunda está a la altura), el año pasado Homeland experimentó un sustancial declive en calidad. La temporada terminó con un giro que prometía un gran cambio, una muerte que los productores aprovechaban para hacer reset en su cuarto año. Llevábamos mucho tiempo leyendo eso de que la cuarta temporada nos presentaría una nueva Homeland, casi un reboot de la serie. Y si bien es cierto que hay una clara voluntad de reinvención, después de ver los dos primeros capítulos de la temporada, la palabra reboot se nos antoja exagerada. La cuarta de Homeland lidia directamente con las consecuencias de lo ocurrido en la tercera, no es un borrón y cuenta nueva, es una continuación, porque si lo pensamos, no podía ser otra cosa. Ahora bien, es una continuación que se ha deshecho de una trama que la llevaba lastrando un año, y que gracias a eso tiene la oportunidad de desarrollar nuevos dramas para los personajes. El estreno doble de Homeland fue un elegante ejercicio de sobriedad narrativa, un trabajo de una gran precisión (tanto estratégica como emocional), que nos devolvió a una Carrie Mathison más perdida que nunca, tras haber ascendido a un puesto de mando en la agencia (¿se encuentra Carrie en la senda de Walter White?). Con “The Drone Queen” (4.01) Homeland vuelve con un aire más triste, más incómodo, más maduro e interesante, dispuesta desde el principio a explorar los recovecos más oscuros de la mente de Carrie (la frialdad con la que toma decisiones en su nuevo puesto, la escena de la bañera), y también de Quinn, al que los guionistas han redibujado (excelentemente) como su contrapunto moral (no exento de sus propios demonios). Por último, la temporada plantea un arco central muy jugoso desde el punto de vista narrativo: el bombardeo de una boda ordenado por Carrie, resultante en un gran número de bajas civiles, del que sobrevive un joven que ha recogido el ataque con su móvil. Espero que el resto de la temporada esté a la altura de este fantástico comienzo.

Bob’s Burgers

Bobs Burgers 5x01

Llevo mucho tiempo recomendando a todo el mundo que vea Bob’s Burgers. Y lo hago con el aviso de siempre (el que se puede aplicar a muchas series, sobre todo a las de animación): si los primeros capítulos no os convencen, no os hacen reír, dadle una oportunidad igualmente, porque os acabará conquistando. Bob’s Burgers volvió la semana pasada por todo lo alto con un episodio que recogía y celebraba uno de los aspectos más importantes de la serie: la música. La familia Belcher es un clan de cantarines natos. No tienen voces prodigiosas, pero llevan el ritmo en el cuerpo, la música en el corazón, y tienen el don de convertir todo en una canción. Así que era lógico que este arranque de temporada fuera un musical. Aunque técnicamente era más bien el making of de dos musicales, adaptaciones de las ochenteras Armas de mujer y La jungla de cristal (otro de los mayores alicientes de la serie son sus referencias a la cultura popular de los 80, con las parodias de Los GooniesE.T. conformando dos de los mejores episodios de la serie). He leído que ha habido decepción generalizada con el episodio, pero a mí este “Work Hard or Die Trying, Girl” (gran título) me ha parecido una delicia (sobre todo ese inspiradísimo número final). Claro que me ponen a Tina Belcher con cardado y hombreras gigantes y ya no necesito más.

Sons of Anarchy

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La serie de Kurt Sutter es, sorprendentemente, una de las ficciones de mayor audiencia en Estados Unidos, pero ya va siendo hora de echarle el cierre. Sobre todo teniendo en cuenta que lleva agonizando lentamente desde hace tres temporadas. Afortunadamente, esta séptima es la última, y todo parece indicar que nos espera una recta final explosiva. Claro que cuando uno ve los episodios más recientes de Sons of Anarchy piensa “¿qué van a hacer para llevar esta historia un paso más allá?” Cada semana, la violencia gráfica es más explícita, más extrema, y a veces parece que no ocurre nada más que tiroteos, masacres, asesinatos a sangre fría y demás tipos de retaliation (Sons of Anarchy bien podría haberse titulado That Retaliation Show). La violencia es tan frecuente que nos hemos desensibilizado, tanto que cuesta ver más allá. Como le ocurre a Jax Teller. Y quizás ahí esté el quid de la cuestión. Jax es un fantasma, se ha convertido en un hombre desprovisto de alma, y lo vemos actuar como un monstruo sin piedad. Ya no le quedan personas de las que vengarse (además de su madre, será interesante cuando se entere de todo), y su descenso a los infiernos está casi completo. Es un concepto coherente con lo que hemos visto hasta ahora, pero ojalá resultase más interesante de ver. Afortunadamente, los dos últimos episodios de Sons of Anarchy han contrarrestado toda la violencia y la degeneración de Jax con dosis de humor y ternura, que bien le hacían falta desde hace tiempo. Me quedo con Skankensteincon la bonita relación de Chibs y la nueva sheriff (por fin una policía que no es un villano caricaturesco y maniqueo) y con el amor que florece finalmente entre Tigy Venus. Ah, y por favor, lo que hay que hacer no es taparle los ojos a Abel, es taparle la boca.

Gotham

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El piloto de Gotham no me pareció mal del todo. Sí, presentaba síntomas de pilotitis aguda. Demasiados personajes, una urgencia acuciante para introducirlos y muy poca sutilidad a la hora de hacernos saber quiénes son, o sea, en quiénes se convertirán (está demostrado que no hace falta meterlos a todos con calzador en el primer capítulo, mirad AHS: Freak Show). Pero tenía potencial a raudales. Los dos siguientes episodios continuaron esta práctica: los guiños a los futuros Pingüino, Catwoman, Enigma, y por supuesto Batman, son constantes, tanto que los diálogos a veces no son más que eso, recordatorios para que el espectador no se olvide del universo en el que se ha sumergido. ¡Que ya lo sabemos! ¡Nos hemos enterado! Calmaos un poco, no todas las escenas de todos los personajes de DC tienen que servir el único propósito de recordarnos algo que ya sabemos. Sin embargo, esto no es lo peor de Gotham, de hecho, esto es comprensible, por muy irritante que sea (esta serie no es menos negocio que otras, así que no tiene por qué ir de lo que no es). Lo peor de Gotham es que, dejando al margen sus referentes (tanto los tebeos como las pelis de BurtonNolan), es una ficción terriblemente inconsistente. La confusión de tonos es total: cuando se pone comiquera, se le va un poco de las manos, y cuando se pone más seria, parece una parodia. O sea, que ni domina el burtonismo ni el nolanismo. No ayuda el formato “caso de la semana” (aunque esto lo esperábamos, siendo Fox), ni la torpeza con la que está rodada. Pero lo más doloroso de Gotham son sus interpretaciones. Casi todos los actores son lamentables, especialmente el dúo protagonista, Donal Logue Ben McKenzie (cero química) y Jada ‘Mirad qué bien sobreactúo’ Pinkett. Le daremos un tiempo para ver si toma forma, porque tiene material de sobra para convertirse en una buena serie. Aunque yo de momento no apostaría por ello.

Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D.

SHIELD 2x03

S.H.I.E.L.D. es una de las razones por las que pienso seguir viendo Gotham. Son series distintas, en tono, en factura, en desarrollo (en el hecho de que SHIELD se esfuerza en seguir su propia voz en lugar de limitarse a recordarnos en cada escena que es Marvel), pero si la de ABC ha conseguido salir (aunque no del todo) de la insulsez y la inconsistencia de sus primeros episodios y se ha asentado por fin en esta segunda temporada, podría ocurrir lo mismo con la de Fox. Sé que no es decir mucho, porque el listón no está muy alto, pero “Making Friends and Influencing People” (2.03) ha sido uno de los episodios más sólidos de la serie hasta la fecha, demostrando así que su trayectoria ascendente continúa. Por un lado, me alegra comprobar que los showrunners se han dado cuenta de que ocultar información o retrasar el momento de dársela a sus espectadores es contraproducente. Así, en los primeros tres capítulos se han cargado a personajes de un plumazo, y han planteado numerosos misterios que, o bien ya han recibido respuesta, o se nos están desvelando progresivamente con datos realmente jugosos (como es el caso de los padres de Skye). Uno de esos misterios era dónde estaba Jemma Simmons. La respuesta puede parecer un poco implausible, pero les seguiremos el juego: Simmons está infiltrada en Hydra como agente secreto de Coulson, pasando información del enemigo a la agencia anteriormente conocida como S.H.I.E.L.D. Como dice Skye, Jemma no sabe mentir, y por eso precisamente Simmons y Hydra es una buena combinación para el espectador. Además, la científica es uno de los personajes más queridos por la audiencia, así que situarla en un entorno de peligro constante es todo un acierto. Sin embargo, este tipo de tramas en las que un personaje protagonista está en peligro de muerte y es salvado al final le hacen flaco favor a una serie que tiene el sambenito de ser excesivamente ingenua e infantil. Sí, técnicamente estamos ante una serie de Joss (y Jed) Whedon, y cuanto más queramos a un personaje, más posibilidades hay de que muera, pero no se puede jugar esta carta en todos los episodios. Le resta emoción al asunto saber que todo saldrá bien al final (esto no lo aplicamos a Blizzard, porque ni lo queremos tanto ni está muerto). Por otro lado, me alegra comprobar que los nuevos agentes y mercenarios se adaptan estupendamente a la serie y a sus compañeros. Mención especial a Lance Hunter (Nick Blood), que en este episodio, además de petarlo con camiseta de tirantes, se ha confirmado como un buen aliado, amigo y quién sabe qué más de Skye. Y por último, Fitz, mi pobrecito Fitz, ¿”daños permanentes”? ¿Seguro? Sería interesante y arriesgado negarle la posibilidad de recuperarse totalmente, pero no lo veo viable en una serie como esta. En fin, ya veremos #SufroComoFitz

Modern Family

Modern Family 6x02

Quizás no estéis de acuerdo conmigo, pero los tres episodios que llevamos de la sexta temporada de Modern Family han sido mejores que toda la quinta. El primero estuvo bien, pero los dos siguientes han sido mucho más graciosos y emocionantes que cualquiera de los del año pasado (incluidos los de la boda de Mitch y Cam). He llegado a ver algún destello de las primeras temporadas, cuando esta serie me hacía llorar de risa y de emoción varias veces en el mismo capítulo. “The Cold” (6.03) tuvo momentos brillantes de comedia, y nos devolvió dos de las combinaciones de personajes que mejor funcionan de la serie: Haley y el niñero (no sé vosotros, pero yo quiero a Adam DeVine en plantilla) y Phil y Luke, que hacía tiempo que habían perdido esa conexión tan especial. Una trama tan estúpida como la del resfriado y el vídeo de boda nos dio los momentos más divertidos del episodio (el montaje final del vídeo, brutal) y nos confirmó que, a pesar de que Luke ya es todo un hombrecito, se puede seguir explorando esa relación padre-hijo basada en la idea de que ambos son en realidad dos niños. Pero el mejor episodio de lo que llevamos de temporada ha sido “Don’t Push” (6.02). La trama de Alex (personaje que siguen empeñando en que sea un patito feo, cuando es más que evidente que se está convirtiendo una jovencita muy guapa) nos da buenos momentos con Claire, pero también deja entrever ese halo de conservadurismo y machismo que a veces sobrevuela la serie: que esta chica tan inteligente, con un futuro tan brillante, base en parte la decisión de ir a una universidad u otra en el cuelgue de un chico que acaba de conocer no es precisamente el mejor mensaje que ha lanzado Modern Family. Por otro lado tenemos a los tres miembros menos “brillantes” de la familia Dunphy sometiéndose a un experimento psicológico, y dando como resultado la trama episódica más divertida y mejor escrita de la serie en mucho tiempo, una serie de gags excelentes que culminan en uno de esos momentos emotivos que tanto echaba de menos: Haley desnudando sus sentimientos y desvelando que se siente una fracasada, y que se da cuenta de que su familia también lo cree. Esta escena (que me pilló completamente desprevenido) confirma a Sarah Hyland no solo como la mejor intérprete joven de la serie, sino como la mejor actriz de Modern Family. Y me quedo tan ancho.

Agents of S.H.I.E.L.D. – “Shadows” (2.01)

LUCY LAWLESS, NICK BLOOD, WILMER CALDERON, HENRY SIMMONS, CHLOE BENNET, PATTON OSWALT

Fuga de agentes

La recta final de la primera temporada de Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. ponía patas arriba el universo de los agentes de la organización (no tan) secreta de Marvel, después de que los acontecimientos de Capitán América: El soldado de invierno afectasen directamente al devenir de la temporada. La toma de S.H.I.E.L.D. por parte de Hydra, y su consecuente disolución sucedía además convirtiendo a nuestros protagonistas, Phil Coulson y cía., en fugitivos de la ley. El arranque de la segunda temporada, “Shadows” (2×01), escrito por los showrunners Jed WhedonMaurissa Tancharoen, nos devuelve a los personajes convertidos en eso mismo, en sombras, en fantasmas que operan desde la clandestinidad, asumiendo misiones por iniciativa propia, y con la supervivencia y la destrucción de Hydra como objetivo final. Así, Agentes de S.H.I.E.L.D. lleva un paso más allá la premisa con la que comenzaba la serie el año pasado: ser la “Zepo” (Buffy) del Universo Marvel. Es decir, los agentes de S.H.I.E.L.D. actúan sin que nadie los vea, ahora ni siquiera aquellos que antes se encargaban de supervisarlos, salvando el mundo todas las semanas mientras los grandes superhéroes se llevan toda la gloria.

Aunque “Shadows” nos presenta una plantilla de agentes renovada y al core-6 desmantelado, lo que insufla cierto aire de novedad, Agentes de S.H.I.E.L.D. da el pistoletazo de salida a su segunda temporada echando mano de los mismos elementos que caracterizaron a casi todos los episodios del año pasado. De entre ellos destaca la presencia de un artefacto 0-8-4 que el equipo de Coulson debe extraer de unas instalaciones militares para evitar que caiga en las manos equivocadas y destruya el mundo (lo de siempre, vamos). En esta ocasión se trata del primer 0-8-4 de la historia, que se remonta a la Segunda Guerra Mundial. “Shadows” comienza con un prólogo en el que vemos a la agente Peggy Carter y a Dum Dum Dugan en un flashback a 1945, para a continuación regresar al futuro para dar la bienvenida a los nuevos agentes aliados de Coulson, capitaneados por Isabelle Hartley (Lucy Lawless) y, sorpresa, con personalidades considerablemente definidas y distintivas. A partir de ahí, el episodio adolece de saturación por la sobreexposición continua de los acontecimientos y la introducción de mil y un personajes nuevos. Pero también tenemos la sensación de que, como al final de la primera temporada, hay mucho más en juego, y la elevada dosis de acción e intriga es reflejo de ello.

“Shadows” es un episodio ajetreado y sobre todo, abarrotado. Además de Peggy Carter y Xena, y el regreso del coronel Glenn Talbot (Adrian Pasdar), tenemos la visita de un actor conocido del Whedonverso, Reed Diamond (Dollhouse, Mucho ruido y pocas nueces), que da vida al villano Daniel Whitehall, presentado en el flashback y que promete dar guerra durante la temporada al descubrirse al final del episodio que sigue vivo y no ha envejecido (buen cliffhanger). Asimismo, se incorpora una nueva amenaza con poderes sobrenaturales, Carl Creel aka El Hombre Absorbente (Brian Patrick Wade de Teen Wolf), y los mencionados aliados, los mercenarios Izzy, Idaho (Wilmer Calderon) y el británico Lance Hunter (Nick Blood). De entrada son personajes que resultan simpáticos y podrían dar mucho de sí, pero quienes nos importan a nosotros son los agentes del equipo de Coulson, los seis personajes que conocimos durante la primera temporada. Y lo cierto es que, por suerte, este aspecto es precisamente el más interesante del episodio.

agents_of_shield_ver9No tardamos mucho en conocer el paradero de Grant Ward, cuando Koenig (Patton Oswalt) le dice a Skye que debe hablar con él para sacarle información sobre Hydra en relación a Creel. Descubrimos así que el agente traidor se encuentra cautivo en las instalaciones underground de Koenig, y que la razón para conservarlo como rehén es aprovecharse de la información que este puede proporcionarles. Claro que en cuanto Skye (que es la única con la que accede a hablar) pisa ese sótano con celda transparente a lo El silencio de los corderos empieza el juego de la ambigüedad, y a nosotros nos asalta la duda: ¿Es Ward sincero y de verdad pretende ayudar a los agentes para obtener perdón y redención o, como su aviesa y contaminada mirada nos parece indicar, es un sociópata que sigue mintiendo para llevar a cabo el plan oculto de Hydra? Esta dualidad parece ser uno de los hilos principales de la temporada (como indica el flamante póster promocional), y lo cierto es que tiene mucho potencial, sobre todo teniendo en cuenta que Ward posee la información que podría desvelar por fin la identidad del padre de Skye, y por tanto, su misteriosa naturaleza.

El otro cambio más importante en el equipo es el que tiene que ver con Fitz-Simmons. Después de los acontecimientos de la season finale, Leo lidia con las secuelas de su autosacrificio para salvar a Jemma, daños cerebrales que se manifiestan en trastornos en el habla (pobrecito mío) y, atención, alucinaciones. Al final de “Shadows”, como si se tratase de una de Shyamalan o de El club de la lucha, descubrimos que Simmons, que ha estado todo el episodio al lado de Fitz, tendiéndole su mano y guiándole fuera de las sombras, no es más que un fragmento de su imaginación (ouch), ya que Jemma ha abandonado el equipo alegando que su presencia impediría que el joven científico mejorase (*sob*). Es sin duda un giro arriesgado, pero las consecuencias no pueden ser muy grandes ni prolongadas. Fitz se recuperará y Simmons regresará, es cuestión de tiempo. Esperemos.

Está claro que con “Shadows”, Agents of S.H.I.E.L.D. parece estar (in)augurando una temporada más oscura y compleja. Lo dice Coulson explícitamente durante el episodio: “go dark” (declaración de intenciones donde las haya). A pesar de que la serie vuelve a incurrir en los errores de siempre y sigue sin cuidar esos agujeros de guión que le restan consistencia (la facilidad con la que tropecientos agentes se infiltran en una base de operaciones que oculta artefactos secretos muy peligrosos; el hecho de que el Hombre Absorbente sea encerrado en una jaula de cristal y nadie pensase en que se haría transparente para escapar), Agents of S.H.I.E.L.D. vuelve más segura de sí misma, más dispuesta a arriesgar y, con suerte, a convertirse en adulta sin renunciar a ese aire “infantil” de comic book clásico. Que no hacía falta cargarse a Lucy Lawless tan pronto (¡han matado a Xena! ¡hijos de p—!), vale, pero al menos sabemos que se han dado cuenta de que no hay tiempo que perder.

Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. El fin del comienzo

Agente Coulson

Que sí, que solo había que esperar, confiar en lo que nos decían Jed Whedon y Maurissa Tancharoen al comienzo de esta temporada televisiva que toca a su fin. “Vosotros quedaos, aunque os aburráis, aunque sintáis que estáis viendo mil capítulos de relleno todos iguales, aunque os canse que os demos tanto la tabarra con los secretos que parece que nunca vamos a desvelar, porque si no se nos acaban los trucos, aunque tengáis que oír los mismos chistes una y otra vez. Quedaos, que cuando llegue la recta final de la temporada, todo tendrá sentido, veréis que #TodoEstáConectado, y la serie empezará de verdad”. Tenían razón, todo ha cobrado sentido, y Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. ha mejorado considerablemente. Pero, ¿y todo el tiempo que han malgastado para llegar ahí? S.H.I.E.L.D. ha dado por concluida su primera temporada, compuesta de 22 episodios de los que salvamos menos de la mitad, y que nos confirma que la era de las temporadas largas está llegando a su fin. Sin embargo, bien está lo que bien acaba. Intentaremos mirar hacia delante y dejar el pasado atrás.

El caso de S.H.I.E.L.D. recuerda indudablemente al de otra serie creada por Joss Whedon, la malograda (e infravalorada) DollhouseLa idea de Dollhouse (y la de todas las obras televisivas de Whedon) era construir una ficción altamente episódica que, mediante aventuras semanales auto-conclusivas, nos fuera dando a conocer a los personajes y proporcionándonos datos de una trama mayor, para ir pasando a lo puramente serial con el tiempo. Los primeros episodios de Dollhouse fueron realizados atendiendo a esta idea, pero no funcionó, y si hubiera sido por Whedon, no habrían existido nunca. Algo parecido le ha pasado a Agents of S.H.I.E.L.D., aunque esta vez no nos lo reconocerán. Hasta la mitad de la temporada, S.H.I.E.L.D. se limitó a retrasar el momento, a distraer y rellenar el tiempo, esperando a que el estreno en cines de Capitán América: El soldado de invierno le diera el impulso necesario y también permiso para desplegar todo su arsenal. Al final, como en Teen Wolf, es verdad que todo estaba conectado, pero no tiene el mismo efecto cuando todo eso que estaba conectado nos ha importado bien poco a lo largo de la temporada.

BotE

Lo que no se puede dudar es que S.H.I.E.L.D. ha mejorado considerablemente en la recta final de la temporada. Los guiones han subido de nivel (aunque siguen en el lado de lo convencional), los personajes han evolucionado (no todos), la acción y los efectos han sido de primera (televisivamente hablando) y los episodios parecen más compactos, más aprovechados, como si efectivamente ya no hiciera falta rellenar minutos con artilugios misteriosos, aburridos personajes episódicos y tramas clónicas. La historia por fin avanza, y se nota, y los actores se han hecho definitivamente con sus personajes. La caída de la organización S.H.I.E.L.D. y el gran descubrimiento de la afiliación de Grant Ward a Hydra (una de las pocas sorpresas verdaderas que nos han conseguido colar los showrunners) ha hecho que la serie adquiera el tono adecuado y que S.H.I.E.L.D. se empiece a parecer a eso que llaman appointment television. Pero ha llegado demasiado tarde, cuando la mitad de la audiencia ha abandonado el “bus” por falta de paciencia. Los que nos hemos quedado hemos obtenido nuestra recompensa, y confiamos en que el nivel demostrado en el final de la temporada se reproduzca de alguna manera el año que viene.

La season finale, “Beginnig of the End” (1.22) ha sido sin duda uno de los mejores episodios de la serie hasta la fecha. Puede que el mejor desde el piloto. Y es que en este final se vuelve a respirar el estilo Joss Whedon de la misma manera que el piloto era inconfundiblemente obra del autor de BuffyFirefly. Quizás incluso demasiado -véase ese final con Garrett resucitando y poniéndose una armadura para ser pulverizado en una décima de segundo por Coulson, mientras pronuncia su grandilocuentemente discurso de villano, un golpe de efecto cómico que nos recuerda al final de Loki a manos de Hulk en Los Vengadores, y a tantos otros momentos marca Whedon. ¿Cuántas veces se puede hacer lo mismo sin que parezca auto-plagio o simplemente una copia? En fin, dejando a un lado esto, que tampoco es para tanto, “Beginning of the End” es un final emocionante, bien estructurado, lleno de humor (May es la estrella) en el que todos los personajes están aprovechados debidamente y las tramas alcanzan una resolución satisfactoria.

May Skye BotE

Como suele ser habitual, el final nos remite directamente al principio, al momento y el lugar donde todo comenzó, con Mike Peterson y su hijo Ace, una trama que, a pesar de su importancia, afortunadamente no ha copado muchos más episodios de la temporada, y que espero no regrese pronto. Porque ni Deathlock ni su drama personal y familiar es interesante -como tampoco lo es ninguno de los villanos, desde el caricaturesco Garrett hasta la soporífera mujer del vestido de flores. Lo mejor al final ha sido ver cómo han evolucionado las relaciones entre los agentes, algo que nos temíamos que se quedaría en la superficie, y afortunadamente no ha sido así. Me quedo con el intenso tira y afloja de Ward y Skye -fantástica Chloe Bennet transmitiendo el asco y la decepción que siente su personaje-, con la preciosa escena bajo el mar (Angel, ¿hola?) en la que Fitz le declara su amor a Simmons y se sacrifica por ella -tenemos nuevo mejor beso de la temporada, bravo también a Elisabeth Henstridge por su interpretación, y por ese precioso momento Amélie antes de morir-, con Melinda May y su ira reservada para descargar en Ward -les faltó decir “We Have a May”, aunque se entendía que la idea era esa-, y por último, con la conmovedora esperanza que Fitz sigue depositando en su amigo Ward -a pesar de lo del sándwich. Con quien sigo sin quedarme es con el agente Coulson. No hay manera de que Clark Gregg transmita algo de emoción en su rostro, y tampoco ayuda que sea un pésimo actor de acción -¿habéis visto qué raro corre y qué mal coge las armas? Él es el eslabón más débil de la cadena, aunque Nick Furia no piense lo mismo. Y no negaremos que casi nos convence con este bonito diálogo:

-Furia: Era una situación tipo “Rompa el cristal en caso de emergencia”
-Coulson: Sí, pero se suponía que esa emergencia sería la caída de un Vengador.
-Furia: Exacto.

Beginning of the End group

La presencia de Samuel L. Jackson en “Beginning of the End” es otra de las grandes armas que se estaban guardando los showrunners -ya está demostrado que incluir más Marvel en la serie no aliena a la audiencia, aunque tampoco hace que suba. Que sí, que ya ha aparecido anteriormente en la serie, pero no habíamos visto a Furia desde su “muerte” en El soldado de invierno. La participación de Jackson en la finale es mucho más que un cameo. Nick llega para ayudar restaurar el orden, y para cederle las llaves de S.H.I.E.L.D. al Vengador Phil Coulson y su equipo -menos Ward, que ya veremos si hay redención posible para él, Fitz porque está entre la vida y la muerte, y más ese agente que nos han metido en el equipo casi sin que nos demos cuenta y cuyo nombre no recuerdo. Esta es la premisa para la próxima temporada, reconstruir la agencia desde cero, y lo cierto es que es buena idea. Una oportunidad para redefinir la serie a partir de su destrucción -que siempre sienta bien a estas series que tanto miedo tienen a cambiar. Así que lo mejor que ha podido ocurrirle ha sido la caída de S.H.I.E.L.D. a manos de Hydra. Agentes de S.H.I.E.L.D. empieza a tener personalidad y ha conseguido captar nuestra atención y mantenerla durante varios capítulos. Confiemos en que la segunda temporada no dé ningún paso atrás y esto sea de verdad el comienzo de la S.H.I.E.L.D. que queremos ver.