‘Dersu Uzala (El cazador)’, el clásico de Kurosawa de nuevo en cines

Dersu vive en la taiga y, como buen hezhen, sobrevive cazando para subsistir y su hogar es cualquier rincón del bosque boreal siberiano. Ni el dinero, ni la prosperidad entran en sus planes de futuro. Realmente su futuro no existe. Para Dersu todo es un presente infinito, tan congelado como las noches en su reino. Dersu no levanta más de metro y medio del suelo, es ágil cual marta y posee la mejor puntería que habrás visto en tu vida. Dersu no pasa hambre y de vez en cuando lo celebra con un poco de alcohol, aunque no le sienta nada bien. Dersu es feliz viviendo en consonancia con la demás gente de la taiga, como él llama indistintamente a los demás seres humanos y animales que la habitan. Su existencia debería haber dado un giro radical tras encontrarse con un grupo de expedicionarios soviéticos… pero no, más bien serán ellos los que cambien tras encontrarse con Dersu.

El maestro Akira Kurosawa (Los siete samuráis) realizó una de sus fábulas más bellas y humanistas con Dersu Uzala (El cazador), clásico ganador del Oscar que podemos disfrutar de nuevo en la gran pantalla en una copia restaurada para la ocasión.

Dersu Uzala (Maksim Munzuk, Siberiada) pasa a formar parte del grupo de expedicionarios de Vladímir Arséniev (Yuri Solomin, La tienda roja) y no como mascota, sino como fiel guía y pieza clave para su supervivencia. Con tosquedad e inocencia, Dersu va mostrando las normas y leyendas que rigen su mundo. Desde los pequeños símbolos en el camino para facilitar la vida a los recolectores hasta los peligros de los hombres malos que raptan mujeres (sus únicos enemigos conocidos), sin olvidar el status todopoderoso de Amba, un mítico tigre siberiano al más puro estilo Shere Khan.

Todo desde un respeto pleno a la naturaleza. Dersu es cazador, pero sus máximas vitales y sus pintorescas trazas de niño ferino que roza la tercera edad le asemejan bastante a las de un personaje del imaginario de Hayao Miyazaki y el resto de creadores de Studio Ghibli. Las mil y una desventuras que correrán juntos el cazador y el explorador conseguirán un vínculo de amistad fraternal tan grande que roza el bromance. Tanto que cuando la vejez comienza a hacer mella en Dersu, su buen amigo no duda en acogerle en su residencia familiar. Pero Dersu opina que, como Paco Martínez Soria dijo en su día, la ciudad no es para mí.

Akira Kurosawa volvía a mostrar su maestría a la hora de retratar la cotidianeidad y pureza de los olvidados. En esta ocasión, la citada minoría hezhen, de la que Dersu forma parte. Dersu Uzala (El cazador) es una fábula preciosa sobre un ser de luz bastante gruñón que abre, sin ningún tipo de concesiones, su mundo y su corazón, a un grupo de extraños, cuyo modo de ver el mundo cambiará para siempre. Pero no hay que caer en posibles equívocos, el maestro nipón no recurre a ningún tipo de sentimentalismos vacuos, sino que nos muestra el buen corazón de Dersu como el propio cazador cuenta sus batallitas: con humildad y sencillez. No estamos hablando de un santo, Dersu es un poco presumido y hasta realmente él mismo se cataloga (erróneamente, todo debe decirse) como mala gente, pero su grandeza y honorabilidad radica en el amor, la fidelidad y el respeto absoluto que profesa por su gente, tanto humanos como animales.

Dersu Uzala (El cazador) es una excepcional carta de amor humanista de un ser humano excepcional (Akira Kurosawa) a través de un personaje excepcional (Dersu Uzala) que logra que podamos mantener algo de fe en la humanidad y en nuestro presente y futuro más inmediato.

 David Lastra

Nota: 

Un pensamiento en “‘Dersu Uzala (El cazador)’, el clásico de Kurosawa de nuevo en cines

Responder a María José Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.