Merlí Sapere Aude: Los años universitarios de Pol Rubio

[Reseña de los 5 primeros episodios de Merlí: Sapere Aude. Contiene spoilers de la serie original.]

Merlí llegó a las pantallas en 2015, convirtiéndose en un fenómeno de audiencia en Cataluña que se extendió al resto de España y parte del mundo, gracias a su emisión en Netflix. A lo largo de tres temporadas, la serie creada por Héctor Lozano nos introdujo en las vidas de un grupo de estudiantes de secundaria y su profesor de Filosofía, Merlí, cuyo original método de enseñanza calaba hondo en sus vidas y los marcaba para siempre. Merlí consiguió que miles de personas hicieran lo que nunca habían hecho: ver una serie en catalán (los que no la vieron doblada, claro).

Desde su final en enero de 2018, los fans de la serie clamaban por una continuación de algún tipo. Merlí terminaba con la muerte de su personaje titular y un salto en el tiempo que nos mostraba el futuro de sus alumnos. Habiendo obtenido ya ese “final feliz”, la mejor opción para seguir contando la historia era rellenar los huecos de la línea temporal. Así, Lozano ha creado Merlí: Sapere Aude, spin-off/secuela/precuela desarrollado exclusivamente para Movistar+ que nos muestra lo que ocurrió entre la muerte de Merlí y ese final con los personajes como adultos.

Pol Rubio (Carlos Cuevas) fue el estudiante favorito de Merlí y también el personaje favorito de la audiencia. Estaba claro que de haber un spin-off, se centraría en él. Y así ha sido. Merlí: Sapere Aude sigue al carismático Pol en su primer año de universidad, después de decidir que lo que quiere en la vida es convertirse en la persona que más ha influido en ella: Merlí. La primera temporada, que consta de 8 episodios dirigidos por Menna Fité y rodados en catalán y castellano (con gotas de inglés y francés), nos enseña sus primeros pasos en la carrera de Filosofía, donde hará nuevas amistades y entablará una relación especial con su profesora de Ética, María Bolaño (María Pujalte), irreverente catedrática que recuerda a Merlí en su personalidad provocadora y sus métodos poco ortodoxos.

Merlí: Sapere Aude es fiel a la experiencia universitaria y lo que significa para la vida de una persona que empieza a dejar atrás su adolescencia. Entre clases y fiestas en una Barcelona vibrante y multicultural, la serie explora esa etapa vital caracterizada por la experimentación y la búsqueda de la identidad. La Filosofía sigue siendo el hilo conductor en este spin-off que continúa el espíritu inquieto e inquisitivo de la serie madre, pero de forma más madura, que invita a pensar, a cuestionarse las cosas y a intentar ver el mundo desde perspectivas diferentes. En este sentido, la presencia de Merlí se siente continuamente, ya sea a través de los dilemas éticos y filosóficos que plantea cada episodio y que afectan directamente a la vida de los personajes (corrección política, psicología de masas, hedonistas vs kantianos), en el propio Pol o a través de la madre del profesor (la Calduch grande como siempre) y su hijo, ambos presentes en el spin-off.

Gracias a ese flashforward con el que terminaba Merlí, sabíamos que Pol y Bruno (David Solans) acababan juntos. Merlí: Sapere Aude se encarga de indagar en el camino que nos llevará a ese futuro en pareja. Aunque ya no van a clase juntos (Bruno estudia Historia y ha creado su propio grupo de amigos), los dos siguen el uno en la vida del otro. Cada uno vive la pérdida de Merlí de una manera, lo cual provoca tensiones entre ellos, pero el deseo y la atracción mutua que sienten los empujará el uno al otro constantemente. Es decir, aunque la serie se centre en Pol y sus nuevas relaciones (con hombres y mujeres), los fans de Brunol tendrán dosis suficientes de la (futura) pareja como para quedar más que satisfechos.

Hablando de sus nuevas relaciones, Merlí: Sapere Aude introduce un nuevo plantel de personajes excelentemente caracterizados que acompañarán a Pol en su aventura universitaria: Rai (Pablo Capuz), un chico rico y arrogante con el que Pol choca constantemente pero acaba desarrollando una fuerte amistad que deviene en atracción sexual (por primera vez en su vida) no correspondida; Minerva (Azul Fernández), argentina extrovertida con problemas económicos cuyo piso sirve como punto de encuentro y lugar de fiesta de la pandilla; Oti (Claudia Vega), compañera de Pol atrapada en una relación monótona y por ello deseosa de vivir al máximo la experiencia universitaria, aunque le lleve a cometer más de un error; y Biel (Pere Vallribera), muchacho cariñoso e inocente, pero deseoso de salir de su caparazón, que se enamora perdidamente de la inalcanzable Minerva. Las nuevas incorporaciones forman junto a Pol un grupo compenetrado desde el principio, creando una dinámica de relaciones que podría dar mucho juego en futuras temporadas.

Si Merlí se caracterizaba por su representación sin tapujos de la vida de los adolescentes, el spin-off eleva considerablemente las dosis de atrevimiento, especialmente en el terreno erótico y sexual. El inicio del primer episodio es toda una declaración de intenciones: la serie comienza literalmente con un primer plano del trasero de Pol en la ducha. Y eso es solo el principio. Además de explotar constantemente el físico y atractivo de Carlos Cuevas (casi todos los personajes se sienten atraídos por él, hasta la Bolaño, y así nos lo hacen ver), Merlí: Sapere Aude va más allá en las escenas de sexo y desnudos. No son muchas, pero van a dar mucho que hablar entre los fans (spoiler: en el cuarto episodio hay una transgresora escena de masturbación anal y un encuentro sexual en el que un personaje muerde la visible erección de otro a través de la ropa interior. Fin de spoiler).

Tener un protagonista bisexual masculino y que lo sea de verdad, no solo de boquilla, es un avance, pero la identidad y búsqueda sexual de Pol es solo una parte del viaje que nos propone Merlí: Sapere Aude (aquí los personajes van a clase y estudian, no como en otras series). La primera temporada aborda otros temas como la diferencia de clases, la muerte, el abuso en las tasas universitarias, el alcoholismo, el divorcio o el amor en diferentes estadios de la vida, y lo hace reproduciendo el estilo de su serie madre, con sus virtudes (personajes cautivadores, tramas siempre interesantes) y sus defectos (idealización excesiva, pobre diversidad étnica y falta de naturalidad en algunos momentos).

A juzgar por los primeros cinco capítulos, Merlí: Sapere Aude será un éxito entre los fans de Merlí. Después de sus tres temporadas, Lozano acomete el spin-off con seguridad y confianza desde el principio, superando el primer cuatrimestre con buenísima nota. El estupendo trabajo interpretativo de Carlos Cuevas, que encarna con soltura el proceso madurativo y las contradicciones de Pol (tan atrevido como inexperto), es uno de los mayores ganchos de una serie a la que no le sobran atractivos. Merlí: Sapere Aude es la discípula aventajada que emprende el vuelo por sí sola siguiendo el ejemplo de su maestro. La máxima de Horacio, “Sapere aude”, se convierte en la guía de Pol y de una serie que nos invita a pensar constantemente y que nos habla entre otras cosas del deseo. El sexual, el de vivir, el de crecer, y sobre todo, el de saber.

La primera temporada de Merlí: Sapere Aude se estrena el 5 de diciembre en Movistar+.

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