Crítica: Terminator – Destino oscuro

Borrón y cuenta nueva. Una máxima que se puede aplicar tanto a nuestras vidas como a las franquicias de cine que se han quedado estancadas. Esto es lo que le ocurrió a Terminator, la saga de acción y ciencia ficción creada por James Cameron que nos dio dos excelentes primeras entregas para a continuación decepcionar al público con cada una de sus posteriores secuelas. Por esta razón, para el nuevo capítulo se ha optado por ignorar completamente Terminator 3: La rebelión de las máquinasTerminator Salvation Terminator: Génesis. El estrepitoso fracaso de esta última hacía pensar que la saga había llegado a su fin, pero esta continúa en Terminator: Destino oscuro, secuela directa de la aclamada e influyente Terminator 2: El día del juicio final.

Es decir, Terminator: Destino oscuro no rompe del todo con el pasado, sino solo con el que no le interesa recordar. James Cameron regresa como productor a la saga, y con él, la mismísima Linda Hamilton, que se vuelve a poner en la piel de una de las heroínas de acción más emblemáticas del cine, Sarah Connor. Junto a ella volvemos a encontrarnos con la cara visible de TerminatorArnold Schwarzenegger, y un elenco de caras nuevas que sirven como relevo generacional a los veteranos de la saga. Terminator: Destino oscuro ha despertado (y seguirá despertando) muchas comparaciones con Star Wars: El despertar de la Fuerza, por cómo hace reboot mirando al pasado y por recuperar la estructura de sus primeras películas en un ejercicio nostálgico a la vez que renovador.

Han pasado más de dos décadas desde que Sarah Connor detuviera el Día del Juicio Final, reescribiendo el destino de la raza humana, y la vida en la Tierra continúa. La historia nos lleva a México, donde conocemos a Dani Ramos (Natalia Reyes), una joven trabajadora que vive con su padre y su hermano (Diego Boneta). Sus vidas se ven interrumpidas por la llegada de un nuevo Terminator conocido como Rev-9 (Gabriel Luna), modelo avanzado prácticamente indestructible que viaja desde el futuro para matar a la chica. Dani se verá obligada a huir, contando con la ayuda de una supersoldado del futuro, Grace (Mackenzie Davis) y una endurecida y letal Sarah Connor, que se ha pasado los últimos años luchando contra Terminators al margen de la ley. En su camino, Sarah volverá a verse las caras con su pasado, encontrando en el T-800 (Arnold Schwarzenegger) su última esperanza para detener al Rev-9.

Dirigida por Tim Miller (Deadpool), Destino oscuro supone una mejora considerable con respecto a las tres entregas anteriores, recuperando el espíritu de las dos originales y simplificando una línea temporal que se había enmarañado demasiado. La película posee un claro aroma vintage, pero a la vez cuenta una historia oportuna y muy actual al ambientarse en la frontera de Estados Unidos y México, mostrándonos los centros de detención de inmigrantes y con una protagonista latina. Por otro lado, las mujeres dominan por completo la película. El fantástico trío formado por Dani, Sarah y Grace lleva el peso de la historia y protagonizan impresionantes persecuciones y escenas de acción que hacen justicia a la reputación de la saga.

El regreso de Hamilton como Sarah Connor es uno de los mayores alicientes de la cinta. Ver de nuevo a la actriz bazuca al hombro y más guerrera que nunca nos ayuda a hacer las paces con una saga que nos había perdido. Pero la verdadera estrella del film es Mackenzie Davis, cuya vigorosa y emocionante interpretación como la cyborg Grace y su gran habilidad para el combate consiguen eclipsar todo lo demás. Davis, que ya apuntó maneras en Halt and Catch FireYoung Adult, se postula en esta película como una de las estrellas de mayor proyección en Hollywood. Por supuesto, también hay que destacar a Schwarzenegger. A él no hemos dejado de verlo, pero en Destino oscuro nos muestra una nueva cara con un T-800 más humano, llevando una vida simple en el bosque mientras espera un nuevo Apocalipsis. El  mítico actor austríaco aporta simpáticas notas de humor a una película que, como cabe esperar del director de Deadpool, no huye de la comedia en los momentos adecuados.

Pero Destino oscuro no termina de ser la gran película que podía haber sido. Es mejor que las tres anteriores, sí, pero esto no quiere decir mucho. Si bien funciona perfectamente como espectáculo de acción y emplea sabiamente los elementos nostálgicos para reproducir la experiencia trepidante y estruendosa de sus orígenes, la simpleza del guion y un ritmo irregular hacen que la película se vuelva repetitiva y algo pesada. El esquema ataque-huída se reproduce hasta la extenuación, llegando eso sí a un clímax satisfactorio en el que las piezas encajan (aunque sea a costa de acelerar la evolución del personaje de Dani).

Terminator: Destino oscuro vuelve al pasado para corregir curso en una secuela correcta que debería ser el final. Cameron da por fin a los fans de la saga lo que llevaban tiempo esperando, una continuación digna, llena de violencia, acción brutal, efectos impresionantes y con la emoción que supone ver a Hamilton y Schwarzenegger juntos de nuevo. Aunque la premisa de Terminator permite volver a empezar una y otra vez, el destino por fin se ha cumplido y es mejor no volver a tocarlo.

Pedro J. García

Nota: ★★★½

Crónica del Festival Internacional de Cine Fantástico Nocturna 2019: Parte 2

DÍA 3

Koko-di Koko-da (Johannes Nyholm, 2019 – Suecia) OFICIAL FANTÁSTICO

A veces es difícil escribir sobre películas debido a que las sensaciones que provocan son muy abstractas o difíciles de traducir en palabras. Esta es la historia sobre un matrimonio que pierde a un ser querido. Unos años después vemos cómo ha evolucionado su relación mientras se van a pasar una noche de acampada, durante la cual les visitarán unos “duendes” bastante misteriosos y malignos. El truco narrativo al que se recurre a estas alturas ya está muy manido, pero en Koko-di Koko-da es un recurso más al servicio de una historia simple y bien contada, pero sobre todo de una atmósfera tan mágica como misteriosa y retorcida que le da sentido a todo. Cuando una historia te deja sin estar seguro de qué ha visto pero con sensaciones muy potentes, merece la pena. Totalmente recomendado verla sin saber nada y dejándose llevar.

Daniel Andréu

Finale (Søren Juul Petersen, 2019 – Dinamarca) OFICIAL FANTÁSTICO

Dos jóvenes que no se aprecian demasiado se ven obligadas a trabajar juntas en el turno de noche de una gasolinera mientras el equipo de fútbol nacional de Dinamarca juega una importante final. Un grupo de delincuentes aprovechan para secuestrarlas, torturarlas y hacer un espectáculo de ello. Finale no oculta ser una especie de Saw danesa que también se cree más profunda de lo que es con una simplísima crítica que hace un paralelismo entre la sociedad actual que disfruta del morbo del sufrimiento ajeno, y los espectáculos de gladiadores de la antigua Roma. Entre que el villano es un plasta e insoportable mejunje de payasos, jokers y demás malos del cine moderno y que el montaje alterna dos líneas temporales, se le resta efectividad a lo realmente bueno de la película, que son las dos protagonistas. Si la película hubiera consistido más en ellas dos hablando y escapando de los malos habría sido mucho mejor y más divertida.

Daniel Andréu

Amigo (Óscar Martín, 2019 – España) OFICIAL FANTÁSTICO

Uno de los argumentos típicos de este tipo de festivales es el de personas aisladas en un espacio pequeño cuya relación va deteriorándose y enrareciéndose. En Amigo no hay mucho más, y tampoco hace falta. David cuida de Javier, su amigo de toda la vida que está postrado en una silla de ruedas con importantes problemas de salud. Un temporal de nieve corta las comunicaciones y todo empieza a complicarse. Con un presupuesto más bien bajo y una notable dirección, los dos actores protagonistas llevan el peso de la película y transmiten a la perfección esa angustia y tensión que sus personajes viven. David Pareja hace un buen trabajo, aunque en los momentos de más carga dramática no termine de dar la talla. El auténtico hallazgo es Javier Botet (también implicado en el guion), que lleva a cabo una interpretación física prodigiosa, demostrando que no solo sabe hacer de monstruo en películas fantásticas.

Daniel Andréu

DÍA 4

Body at Brighton Rock (Roxanne Benjamin, 2019 – Estados Unidos) OFICIAL FANTÁSTICO

Y otra de las historias clásicas del género fantástico es la de la persona que tiene que sobrevivir por sí sola ante una adversidad. En este caso es Wendy, una joven ayudante de guarda forestal que es un desastre, pero quiere demostrar a su jefa y sus compañeros que es una profesional… Le sale mal y acaba perdida en el monte a la espera de que vengan a rescatarla, “acompañada” de un misterioso cadáver. Lo que empieza siendo desesperante llega a ser gracioso y casi tierno, porque todas las torpezas de la protagonista son muy absurdas. Aun así, ella demuestra que ante el peligro y la necesidad de supervivencia se crece y sabe valerse por sí misma. La directora sabe llevar bien la tensión de las desventuras de Wendy sin perder el sentido del humor, y la casi debutante Karina Fontes se implica al 100% consiguiendo una creíble interpretación. Eso sí, ese intento de explicación final del misterio está de más.

Daniel Andréu

A Night of Horror: Nightmare Radio (Varios directores, 2019 – Argentina / Nueva Zelanda) DARK VISIONS

Un locutor de radio que tiene un programa sobre historias de terror va recibiendo llamadas de oyentes a la vez que vive su propio misterio. Esto sirve de excusa para montar una solvente película antológica de cortometrajes de diversas nacionalidades unidos por un arco principal. El formato corre el peligro de resultar irregular o insatisfactorio, pero la buena labor de selección hace que sea una grata sorpresa y casi ningún corto baje el nivel. Muy buena iniciativa la de los responsables del proyecto para llevar a ojos del espectador de largometrajes estas obras que por lo general lo tienen bastante difícil para llegar al gran público.

Daniel Andréu

Little Monsters (Abe Forsythe, 2019 – Reino Unido, Australia, Estados Unidos) OFICIAL FANTÁSTICO

Una de las películas más esperadas de este Nocturna Madrid 2019. La vida de Dave no tiene rumbo y terminar con su novia termina de romperle los esquemas. Cuando intenta implicarse más en la vida de su sobrino de 8 años, asiste con él, su clase y su maestra a un viaje a una granja que al poco de llegar ellos sufre una invasión zombie. Aunque muy divertida, Little Monsters podría haber sido redonda si en su primera parte no hubiera recurrido tanto al humor “machirulo” para provocar la carcajada. Es cuando los protagonistas tienen que enfrentarse a la amenaza que todo se vuelve más loco y verdaderamente gracioso, porque hay una diferencia entre hacerse el graciosillo y ser geniunamente gracioso. Por suerte la evolución de la película es de menos a más y uno sale con ganas de cantar canciones de Taylor Swift mientras mata zombies. Lupita Nyong’o por supuesto lo da todo, como siempre, y se adueña de su irresistible personaje.

Daniel Andréu

The Furies (Tony D’Aquino, 2019 – Australia / Emiratos Árabes Unidos) OFICIAL FANTÁSTICO

Hay que tener cuidado para programar sesiones golfas ya que pueden ser un éxito o un auténtico fracaso dependiendo de cómo se haga. The Furies aguantó bien el tirón de ser proyectada casi a la 1 de la madrugada. Sin ser ni aportar gran cosa, esta suerte de Battle Royale por parejas tiene todo lo necesario para cumplir su cometido: una heroína carismática, acción, traiciones, humor, sangre y un puñado de muertes cada cual más retorcida y sangrienta, además de muy bien hechas gracias a unos efectos visuales y de maquillaje que ya quisieran muchos.

Daniel Andréu

DÍA 5

Andhadhun (Sriram Raghavan, 2018 – India) PANORAMA

No tengo muy claro a quién se le ocurrió empezar a crear el hype con esta película comparándola con 13 Fantasmas y Cube, pero eso hizo que me esperara una cosa muy diferente, cuando al final se trata simplemente de una comedia criminal de enredo sobre un joven pianista ciego que por accidente presencia un asesinato. Lo mejor en estos casos es trabajarse bien el guion para no decaer en ningún momento, que es justo lo que pasa con esta rareza venida de India. Todos los giros están muy bien hilados, el humor tan absurdo como fino, y los protagonistas en estado de gracia (además de muy guapos). Al final las más de dos horas se pasan volando y terminan en una de las resoluciones más geniales que he visto en mucho tiempo.

Daniel Andréu

El Cuervo (Alex Proyas, 1994 – Estados Unidos) CLASSICS

¿Qué decir sobre una película que forma parte del imaginario popular desde hace 25 años? Poder verla con un posterior coloquio con su director (no estuvo en la sala ya que no ha visto la película desde que la estrenó debido a lo dolorosa que es todavía la tragedia que hizo que muriera Brandon Lee durante el rodaje) es uno de los lujos a los que nos tiene acostumbrados el festival. Tras tanto tiempo y sin haber visto la película más de una vez, tenía casi la certeza de que es una de esas películas que no aguanta el tiempo y que solo siguiera en nuestra memoria por la leyenda de Brandon Lee, pero me alegré mucho de equivocarme. El pasado de realizador de videoclips de Proyas y una estética muy cuidada le dio a la película un poderío visual que si bien está muy anclado en su década de los 90, también aguanta los años sin perder su fuerza. Todo transmite ese feeling que hace ver que estamos ante una historia dibujada en cómic, sin perder su autonomía como obra cinematográfica. Mención especial a la banda sonora, que une a la perfección score y unas canciones seleccionadas y producidas específicamente para la película.

Daniel Andréu

Vivarium (Lorcan Finnegan, 2019 – Estados Unidos) CLAUSURA

Otra película muy esperada era Vivarium, lo que sí que no me esperaba es que fuera la ganadora en mi ranking personal. Sin saber nada sobre el argumento y habiendo escuchado comentarios sobre que se hacía muy larga, pesada o repetitiva, iba con ganas pero con cautela. Lo que para muchos es una idea que habría dado para un buen corto, a mí me parece un triunfo gracias sobre todo (pero no únicamente) a una atmósfera tremendamente bien cuidada, al igual que pasaba con Koko-di Koko-da. Una joven y feliz pareja se plantea la compra de una casa y dan por casualidad con la inmobiliaria que promueve un proyecto urbanístico de una perfección idílica. Cuando ellos van a ver una de las casas, el agente desaparece y ellos se quedan perdidos en un laberinto de casas idénticas del que no pueden salir. El buen trabajo de Imogen Poots y Jesse Eisenberg suma enteros al buen resultado final, que se consigue también gracias al director y los encargados del diseño de producción. Sus pretensiones residen en la necesidad de hablar de un tema importante a través del arte, porque la atmósfera que tiene esta película no es que se las dé de rara, es que realmente es muy marciana y turbia, de pesadilla. Hay una escena en concreto muy chocante y visualmente increíble que consigue elevar la película del notable alto a sobresaliente. El tema de cómo nos encaminamos hacia un mundo cada vez más inmerso en un engranaje en el que todo es igual y el que no encaje se queda fuera, se puede contar de muchas otras formas mucho más realistas, pero si al final de lo que se trata es de transmitir un mensaje y unas sensaciones, Vivarium lo consigue de la mejor manera posible.

Daniel Andréu

Bullets of Justice (Valeri Milev, 2019 – Kazakhstan/Bulgaria) PANORAMA

Si programar The Furies en la sesión golfa del viernes fue un acierto, esto debería llevarse todos los premios posibles que se den a festivales de cine. En un mundo post III Guerra Mundial en el que existe un enfrentamiento entre los humanos y una nueva raza cruce de humanos y cerdos llamada “muzzles”, un ejército de resistencia tiene la misión de acabar con La Madre que da a luz a todos los malignos cerdos. La típica premisa llamativa que tiene todas las papeletas para decepcionar… pero no es este el caso. Los que fuimos valientes de esperar a la 1 de la mañana para despedirnos del Nocturna tuvimos una recompensa llena de mucha acción, humor A-B-S-U-R-D-O, tetas, culos, penes, vaginas, caca, pedos, Danny Trejo, Cristiano Ronaldo, y una total y absoluta libertad narrativa que llega al punto de no tener ni un poco de sentido, pero después de tantas risas, aplausos y en definitiva puro disfrute, poco importa. Si yo hubiera puesto dinero para este proyecto financiado a través de un crowdfunding me habría sentido más que satisfecho, porque todo, absolutamente todo en esta película está en estado de gracia. De esas rarezas en las que uno no entiendo qué está viendo pero le da igual, porque hace que la vida sea un poco mejor durante unos escasos pero efectivos 76 minutos.

Daniel Andréu

Crónica del Festival Internacional de Cine Fantástico Nocturna 2019: Parte 1

INAUGURACIÓN Y DÍA 1

El festival Nocturna Madrid es como el Primavera Sound de Barcelona, si lo has disfrutado un año sabes que te puedes pillar la acreditación a ciegas al siguiente, porque es garantía de que va a estar lleno de películas y actividades interesantes, así que cada año se empieza con más ganas.

Como en cada edición, el Nocturna es una celebración del cine fantástico, con films de terror, fantasía y ciencia ficción de lo más diverso que, en muchos casos, brindan una oportunidad perfecta para ver un tipo de cine que no tiene distribución comercial y de no ser por estos certámenes, permanecería oculto.

A continuación tenéis breves reseñas de todas las películas que hemos visto en los dos primeros días de la edición de este año, que ha contado con la presencia del director Alex Proyas (El cuervo, Dark City) y muchas actividades paralelas para los amantes del cine de género.

Piedra, papel y tijera (Martín Blousson, Macarena García Levi, 2019 – Argentina) PANORAMA

La primera película proyectada este año supuso la primera rareza del festival. Magdalena vuelve a casa de sus hermanastros Jesús y María José tras años separados para reclamar parte de la herencia por la muerte de su padre. Lo que iba a ser una visita de unos días se alarga y Magda va descubriendo poco a poco que sus hermanastros no han superado ni su pérdida ni los traumas de la infancia. Con un tono que camina continuamente entre lo dramático y lo cómico, esta ¿Qué fue de Baby Jane? a tres bandas consigue que una premisa muy simple y en principio poco interesante vaya escalando en intensidad hasta convertirse en un peculiar y muy retorcido thriller. Los estupendos tres únicos actores (se basa en la obra de teatro de una de las co-guionistas) se bastan para que les conozcamos a no solo a ellos sino también a ese padre desaparecido cuya presencia todavía tiene mucho peso sobre sus hijos. Gracias a eso y a una buena dirección, esta película consigue esa atmósfera enfermiza que tan bien le viene a este tipo de películas.

Daniel Andréu

El cerro de los dioses (Daniel M. Caneiro, 2019 – España) DARK VISIONS

¿Y cómo hubiese sido Midsommar si hubiese estado ambientada en La Mancha? Daniel M. Caneiro nos da su cachonda visión con El cerro de los dioses, un meta mockumentary sobre los estragos de la fama y cómo somos capaces de todo con tal de conseguirla. Paula Muñoz (El club de los incomprendidos) e Itziar Castro (Pieles) con su reality (que alguien compre ‘Itziar Forever!’, por favor) destacan entre un multitudinario reparto repleto de cameos tan disparatados como Raúl Arévalo e Isabel Coixet. 

David Lastra

1BR (David Marmor, 2019 – EE.UU.) OFICIAL FANTÁSTICO

Todo empieza muy normal para la joven protagonista de 1BR (y para los espectadores). Sarah se muda a Los Ángeles para empezar una nueva vida alejada de la mala relación que tiene con su padre y su actual pareja. Encuentra el apartamento perfecto y la comunidad perfecta, pero estamos en el festival que estamos y pronto nos damos cuenta de que esa perfección esconde muchos secretos y esa comunidad está extrañamente unida. Como si  se tratase de una versión sin humor negro de La comunidad, Sarah sufre los horrores de pertenecer a la vecindad, y nosotros asistimos al proceso mediante el cual su vida se va arruinando cada vez más en un thriller que siempre entretiene pero que no llega a arrancar del todo porque se toma demasiado en serio. Es solo en el tramo final cuando se vuelve un poco loca y hace ver que viene lo bueno… pero entonces se acaba y deja con ganas de más. Aunque la película no termine de encontrar su personalidad, hay que destacar el increíble trabajo de Nycole Brydon Bloom como Sarah, ya que consigue con naturalidad todos los registros de su papel y es de esas personas a las que “da gusto” ver sufrir. Firme candidata al premio a mejor actriz del festival.

Daniel Andréu

Urubú (Alejandro Ibáñez Nauta, 2019 – España) GALA DE INAUGURACIÓN

Este año no podía ser de otra forma, el festival está dedicado al recientemente fallecido Chicho Ibáñez Serrador, el maestro que tanto placer nos dio haciéndonoslo pasar mal. Los que lo vivimos nunca nos cansaremos de repetir lo especial que fue su contribución hace dos años cuando hizo el enorme esfuerzo de recoger en persona su premio Maestro del Fantástico. Los que más recibimos fuimos los que estábamos en la sala durante el tributo, porque la clase magistral de dos minutos que nos dio fue pura magia para amantes del cine.

Una bonita forma de rendirle homenaje fue que la película de inauguración fuera el primer largometraje de su hijo, Alejandro Ibáñez. Tras unas sentidas palabras por parte de Sergio Molina (director del festival), Ibáñez y el resto del equipo de la película, se proyectó un simpático vídeo homenaje en el que la voz de Chicho tiene una conversación con su hijo desde allá donde esté. El cortometraje en este caso fue un vídeo realizado también por Alejandro para la ONG Save the Children en el que se lanza un mensaje sobre la necesidad de prestar atención a los niños que más sufren. Lydia Bosch conduce bien su personaje pero la elección de Dani Rovira como su pareja no es de lo más acertada, ya que el curioso toque de terror del cortometraje se pierde un poco por su culpa. Pero con un mensaje así, este tipo de cosas son lo de menos.

Finalmente llegó el gran estreno con Urubú. En ella, Tomás viaja a la selva amazónica con su familia persiguiendo fotografiar al urubú albino, una rareza de ave que podría relanzar su carrera. Esta obsesión le hace no darse cuenta de que todo apunta a que se está metiendo en la boca del lobo en una zona llena de peligros y misterios, hasta que su hija desaparece y ya no hay vuelta atrás. El regusto de cine de los 70 está muy bien conseguido, con su atmósfera, su estructura, su música… Pero algo falla. Empezando por que los actores no resultan del todo creíbles hasta que la historia no ha avanzado lo suficiente, y terminando por el hecho de que el homenaje se come a la película.

Lo que empieza siendo algo bonito (la niña enciende la tele y están dando ¿Quién puede matar a un niño?) acaba siendo demasiado obvio. Las ganas de Alejandro Ibáñez, el talento y la encomiable labor por mantener vivo el cine de género en España, quedan empañados por un empeño muy constante y nada bien llevado por homenajear el cine de su padre, tanto que al final más que un homenaje parece una copia. La idea de un universo expandido de la obra maestra de Chicho no puede ser más interesante, pero si uno no se separa un poco del homenaje al final no funciona. Podría haber sido un survival en la selva brasileña sorprendente, pero se queda en nada entre obviedades (el puro del personaje que interpreta Alejandro, los planos reproducidos de la película original, el argumento…) o cosas directamente sin sentido (¿cómo puede la película de referencia formar parte de la ficción y de la realidad al mismo tiempo?). Una pena, pero aun así creo que con el tiempo, el heredero podrá demostrar que puede mantener vivo el legado de su padre sin dejar de lado su propia personalidad y talento.

Daniel Andréu

Echoes of Fear (Brian Avenet-Bradley y Laurence Avenet-Bradley, 2019 – Estados Unidos) DARK VISIONS 

Aunque tarde bastante en arrancar, Echoes of Fear va a por todas. El matrimonio Avenet-Bradley nos trae una historia de fantasmas bastante sencilla a primera vista, pero que cuanto más loca y enrevesada se vuelve, menos pierde sus papeles. Esta consecuencia a la hora de relatar los acontecimientos e ir introduciendo los giros, hacen de Echoes of Fear una película ejemplar de cómo hacer las cosas dentro del terror independiente (el de verdad, el low cost). Además, nos presentan a Alisa (notable Trista Robinson), la final girl más inteligente y capaz de los últimos tiempos.

David Lastra

DÍA 2

Luz (Juan Diego Escobar Alzate, 2019 – Colombia) OFICIAL FANTÁSTICO

Tiene que ser casualidad ya que ambas películas se rodaron más o menos a la vez, pero esta Luz tiene más de un paralelismo con Midsommar. Un grupo de personas vive en una montaña colombiana aislada del mundo, con El Señor como líder de unos Ángeles que están bajo sus órdenes. La muerte de su esposa le lleva a sumirse en un pozo de fanatismo religioso que poco a poco va arrastrando a las pocas personas que le rodean hasta acabar con su cordura. Este ambiente de secta con rígidas normas sobre creencias y tradiciones en un entorno natural ya recuerda a la película de Ari Aster, pero lo más curioso son esos planos exteriores de los prados con unos contrastes de colores pasteles que parecen sacados directamente de Midsommar. El apartado técnico es correcto, pero no es suficiente para levantar una película demasiado irregular que solo tiene puntuales destellos de brillantez esparcidos a lo largo de un metraje excesivo y en ocasiones pesado. Merece la pena por la curiosidad y porque realmente tiene algunas escenas muy potentes, pero se queda a medio camino de alcanzar sus pretensiones.

Daniel Andréu

Il Signor Diavolo (Pupi Avati, 2019 – Italia) OFICIAL FANTÁSTICO

Para alguien que no había visto ninguna película del mítico Pupi Avati, estrenarse así no ha estado nada mal. Como si de una película italiana de los 50 se tratase (pero sin el grano de la imagen y con buen audio), Il Signor Diavolo nos cuenta la investigación de una enrevesado caso de asesinatos y personas deformes con la iglesia de por medio. La recreación de ese tipo de cine está muy conseguida, pero añadiendo toques aun más turbios que los fans del género agradecemos. Es raro, pero a la vez que resulta muy entretenida, uno tiene la sensación de que la película ha durado como mínimo dos horas… pero sale de la sala y solo han pasado 86 minutos.

Daniel Andréu

Z (Brandon Christensen, 2019 – Canadá) OFICIAL FANTÁSTICO

Joshua y sus padres, Beth y Kevin, viven cómodamente sus vidas hasta que el hijo y su amigo imaginario Z empiezan a dar muchos problemas. Esa es la premisa de una película que se presenta como una vuelta de tuerca a las historias de “niño con amigo imaginario”. No es exactamente así, ya que tira continuamente de tópicos, pero lo que la hace destacar por encima de la media es el buen hacer a la hora de mantener el misterio y la tensión durante todo el metraje. Tras uno de esos falsos finales que hacen peligrar el ritmo de la película, llega una parte que estoy seguro de que nadie se esperaba en una producción así, ya que la actriz protagonista se queda sola y ofrece las escenas más bizarras de la película. Y menos mal que lo hace, porque Keegan Connor demuestra que es capaz de llevar encima ese peso y mucho más.

Daniel Andréu

Reborn (Julian Richards, 2018 – Estados Unidos) DARK VISIONS

Autoproclamada como “la Carrie de la generación Z”, la adolescente de Reborn no pasaría ni por prima segunda lejana de la diosa encarnada por Sissy Spacek. Construida bajo los peligrosos cimientos de la nostalgia, Reborn se derrumba estrepitosamente al no aportar nada nuevo, ni mucho menos emocionante a nuestras vidas. Lo único reseñable, la presencia de Barbara Crampton (Re-Animator) y Michael Paré (Calles de fuego) como protagonistas y unos créditos iniciales que prometían bastante.

David Lastra

Crítica: El silencio de la ciudad blanca

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A finales de la década pasada fuimos arrasados por el vendaval que supuso la publicación de las traducciones de los tochos de Stieg Larsson (creador de la saga Millennium). La nueva novela negra nórdica copó la lista de ventas y trajo consigo la llegada de mil y un impronunciables escritores y escritoras con infinidad de consonantes en sus nombres a los estantes de nuestras librerías. Tiempo después, Gillian Flynn (Perdida, Heridas abiertas) siguió saciando esa hambre de secretos y miserias del lado más oscuro de la psique humana al tiempo que se convertía en la reina del plot twist, y la francesa Fred Vargas se hacía con el mismísimo Premio Princesa Asturias de las Letras por la calidad de su producción literaria dentro de este género habitualmente denostado.

Este renacer del thriller se ha visto reflejado igualmente en la producción patria con los éxitos de ventas de autoras como Julia Navarro (La Hermandad de la Sábana Santa) o Dolores Redondo (su Trilogía del Baztán), así como nuevas entregas de las longevas sagas policiacas ideadas por Alicia Giménez Barlett (Petra Delicado) y Lorenzo Silva (Bevilacqua y Chamorro) … y de todos es sabido, que todo éxito editorial, salvo honrosas excepciones, termina contando con su adaptación cinematográfica correspondiente. Mientras esperamos la llegada de Legado en los huesos (secuela de la exitosa El guardián invisible y basada en la segunda novela de la saga de Dolores Redondo), abrimos un nuevo capítulo en otra nueva trilogía literaria trasladada a la gran pantalla, en esta ocasión la creada por Eva Gª Sáenz de Urturi. Ha llegado el momento de romper de una vez por todas El silencio de la ciudad blanca.

Unai (Javier Rey, Fariña) es el mejor perfilador criminal de todo Vitoria, aunque lleva casi un año en el dique seco por asuntos familiares. Alba (Belén Rueda, El orfanato) es la nueva subcomisaria que se hará cargo de la investigación de una serie de crímenes rituales que siguen los mismos patrones que los acontecidos hace veinte años en esa misma villa. Un caso que parecía cerrado tras el encarcelamiento de Tasio Ortiz de Zárate (Álex Brendemühl, Las horas del día), mediático arqueólogo y presentador televisivo cuya curiosidad e interés por el ser humano le terminó convirtiendo en un asesino en serie. Pero si el hombre malo está entre rejas, ¿cómo puede ser que hayan aparecido dos nuevas víctimas desnudas en la cripta de la Catedral Vieja?

Daniel Calparsoro (Cien años de perdón) vuelve a intentarlo con el thriller tras el arriesgado y extremadamente fallido experimento que fue El aviso el año pasado. Aunque logre un resultado mucho más respetable que con los viajes temporales de Raúl Arévalo, el director de Asfalto no logra transmitir del todo la tensión y el suspense existentes en las páginas de la novela. Ni de lejos consigue acercarse al ritmo del material original, viéndose este El silencio de la ciudad blanca cinematográfico lastrado por una dirección demasiado conservadora, alguna que otra reiteración explicativa durante la investigación y alguno de los giros que no hace sino infravalorar en demasía al espectador. Como viene siendo habitual, pero no por ello igual de loable, Belén Rueda vuelve a brillar con diferencia sobre sus compañeros de reparto, a pesar de contar con un personaje un pelín desdibujado. Salvan la papeleta igualmente Javier Rey, Manolo Solo (Tarde para la ira), Álex Brendemühl, aunque caigan en el histrión (especialmente este último con sus aires de Hannibal Lecter) en alguna escena que otra. Una verdadera pena volver a ver cómo Calparsoro vuelve a desaprovechar las dotes interpretativas de Aura Garrido (Stockholm) tras su experiencia en El aviso.

Aunque no llegue a ser tan entretenido como El guardián invisible, El silencio de la ciudad blanca es el (no tan) trepidante thriller que te puede arreglar una buena tarde lluviosa otoñal de las que se avecinan.

David Lastra

Nota: ★★½

Rocketman: Bienvenidos al show de Taron Egerton

El biopic musical se ha convertido en uno de los géneros del moda gracias al impresionante éxito de Bohemian Rhapsody en 2018. La película sobre Queen despertó el interés del público (y el de Hollywood) por ver en el cine a las figuras más míticas de la industria musical y esto benefició enormemente a Rocketman, biopic sobre Elton John que llegó a los cines la pasada primavera, rodeado de expectación y justificada fanfarria.

La película, producida por el propio cantante, narra el fascinante viaje de un joven prodigio del piano llamado Reginald Dwight y su transformación en una de las mayores superestrellas internacionales del pop-rock. Taron Egerton (Kingsman) se pone en la piel (y el alma) del icono británico en una película realizada por Dexter Fletcher, que ya dirigió al joven actor en otro biopic, Eddie el Águila, y producida por Matthew Vaughn, con quien trabajó en Kingsman (todo queda en familia).

Rocketman recorre la vida de Elton John a través de sus canciones más conocidas en un espectáculo musical colorido, sexy, deliciosamente kitsch y muy gay que mezcla números teatrales con detalladas recreaciones de algunas de sus actuaciones más memorables. Alejándose del realismo de Bohemian RhapsodyRocketman se zambulle de cabeza en la fantasía (palabra que John eligió para describir la película), con secuencias musicales oníricas y números de Broadway que (aunque no siempre se vuelven todo lo grandes que deberían) reinterpretan el repertorio de Elton John de forma creativa y estrambótica. El resultado es un estallido glam de lentejuelas y purpurina que capta perfectamente el espíritu y la actitud del artista.

Uno de los mayores aciertos de Rocketman es su decisión de no blanquear en exceso la vida de su protagonista. John ha reconocido que la película es una interpretación libre y llena de licencias de su propia biografía, pero esto no quiere decir que se haya dejado fuera algunos de sus pasajes más oscuros, muy importantes en la construcción de su persona, como la complicada relación con sus padres, su mala gestión de la fama o sus problemas de adicción. La película (no recomendada para menores de 16 años) contiene lenguaje explícito y escenas de sexo (homosexual) y consumo de drogas que, si bien no llegan a escandalizar, ayudan a pintar un cuadro más honesto y atrevido de la vida del cantante, no solo de sus momentos más alegres, sino también de los más difíciles.

Rocketman cuenta con un estupendo reparto en el que destacan Bryce Dallas Howard como la odiosa madre de John, un excelente Jamie Bell como su inseparable letrista y amigo Bernie Taupin (su amistad es uno de los aspectos más conseguidos del film) y Richard Madden como su exmanager y expareja John Reid, el villano oficial de la función. Pero sin duda, la película tiene nombre propio, y ese es Taron Egerton, que se entrega por completo al personaje y a la leyenda. Además de cantar de maravilla, el actor evita la imitación burda con una interpretación enérgica, emotiva y muy humana con la que rinde sincero tributo al icono sin caer en la caricatura.

Aunque asume riesgos con los que otros no se atreven, Rocketman es en el fondo un biopic narrativamente tradicional. Uno muy eficaz, eso sí, divertido, emocionante y con buena factura (la puesta en escena y el vestuario sobresalen, por supuesto). Lo que hace que se eleve, que flote por encima de otras películas biográficas es la fuerza de canciones como I Want Love, Your SongCandle in the Wind, el sensacional trabajo de un actor que nació para cantarlas y la figura que homenajea: un chico de pueblo convertido en una de las estrellas más emblemáticas y extravagantes de la historia del pop.

Pedro J. García

Nota: ★★★★

Rocketman ya está a la venta en digital, 4K UHD, Blu-ray, DVD y edición limitada Blu-ray en caja metálica. Este es el contenido adicional de las ediciones que ha sacado Paramount Pictures en nuestro país:

DVD

-Va a ser una aventura salvaje: La visión creativa
-Música reimaginada: Las sesiones de estudio
-Versión Sing-Along: con temas seleccionados

BLU-RAY (incluye los extras del DVD y contenido exclusivo adicional):

-Sencuencias musicales extendidas
-Diez escenas eliminadas y extendidas
-Convirtiéndose en Elton John: La transformación de Taron
-Más extenso que la vida: Diseño de producción y vestuario

La edición 4K UHD + Blu-ray incluye un disco 4K UHD con la película en ultra alta definición y sonido Dolby Atmos en su pista en versión original, y el Blu-ray con todos sus extras.

La edición especial limitada en caja metálica incluye el Blu-ray con todos sus extras en un elegante steelbook para coleccionistas.

Crítica: Zombieland – Mata y remata

Lo de que no hay segundas partes buenas es un tópico que ya no se oye tanto. No porque no sea cierto en muchos casos, sino porque hay tantos ejemplos para contrarrestarlo que ya no tiene sentido defenderlo. Por otro lado, la moda actual de la nostalgia y el revival nos ha devuelto muchas series y películas del pasado, remontándonos hasta los 60 con resultados por lo general bastante aceptables, cuando no excelentes (Blade RunnerMad MaxMary Poppins). Si sumamos estas dos tendencias obtenemos Zombieland: Mata y remata, secuela tardía que llega exactamente una década después de su antecesora para demostrar que se puede repetir la partida y hacerla incluso más divertida.

Bienvenidos a Zombieland llegó en 2009 como respuesta yanqui a Zombies Party (Shaun of the Dead), con la que el género zombie recibió un gran impulso renovador a través de la comedia. Zombieland obtuvo muy buena taquilla en Estados Unidos (75 millones de dólares, cifra alta para una comedia de terror) y tuvo un recibimiento internacional moderado (26 millones), pero lo que la ha convertido en un verdadero éxito es el paso del tiempo, que la ha cimentado como film de culto. Diez años después, el público la reivindica como una de las películas de zombies más divertidas e ingeniosas, por lo que era el momento perfecto para darle una continuación.

Zombieland: Mata y remata reúne al cuarteto original formado por Woody Harrelson, Jesse Eisenberg, Emma Stone y Abigail Breslin. Que hayan repetido todos (sobre todo Stone, que tras su reciente Oscar y con la agenda a rebosar podría haberse puesto más exquisita) es uno de los grandes alicientes de esta segunda parte, que también vuelve a contar con Ruben Fleischer (Venom) en la silla del director y los guionistas originales Rhett Reese y Paul Wernick (Deadpool). Con todos los participantes originales de vuelta, Zombieland: Mata y remata recupera el espíritu gamberro de la primera parte sin dificultades, como si apenas hubiera pasado el tiempo.

En la secuela, Columbus (Eisenberg), Tallahassee (Harrelson), Wichita (Stone) y Little Rock (Breslin) siguen juntos después de todo este tiempo, lo que ha hecho que su improvisada y excéntrica familia se parezca cada vez más a una familia tradicional. La rutina y los deseos de emancipación de la más pequeña (ya no tan pequeña) los llevan a separarse y emprender un loco viaje desde su actual residencia, la Casa Blanca, hasta una comuna hippie en el corazón del país. En el camino se encontrarán nuevos aliados y enemigos, y deberán luchar contra un nuevo tipo de zombie evolucionado, más rápido, inteligente y difícil de matar.

Lejos de quedarse en la mera repetición sin gracia, Zombieland: Mata y remata recupera los elementos más representativos de la primera parte (los rótulos con las reglas de Columbus, la acción over the top, la estética de videojuego, los diálogos ingeniosos) y los mezcla con nuevos personajes y situaciones que aportan frescura a la vez que mantienen su esencia intacta. Mata y remata es 100% fiel a la primera Zombieland, pero consigue evitar el estancamiento y acaba resultando incluso más divertida y trepidante. Al igual que en la anterior, no hay lo que se dice un argumento sólido, sino una sucesión de escenas hilarantes, inspirados gags y chistes geniales que aportan ritmo y no dejan ni un minuto para el aburrimiento.

Los protagonistas originales siguen en forma y vuelven a sus personajes sin problemas. Pero en esta ocasión están acompañados de nuevas incorporaciones a cada cual más acertada. Además de Avan Jogia como el pacifista Berkeley o Luke Wilson y Thomas Middledicth como unos descacharrantes dobles de Tallahassee y Columbus, destacan la carismática Rosario Dawson, que encaja sin dificultades en el grupo (Dawson tiene química con todo el mundo, es increíble), y la robaescenas oficial de la película, Zoey Deutch como Madison, típica rubia tonta y superficial que la actriz de The Politician eleva con una de las interpretaciones cómicas del año. Para llorar de la risa.

Zombieland: Mata y remata es una secuela a la altura, incluso a ratos superior a la original. Repleta de momentazos, buenos chistes y referencias pop y acción brutal (los efectos son estupendos, la violencia contundente y el clímax espectacular), con un reparto inmejorable, una escena post-créditos épica y las dosis perfectas de emoción, la película satisfará sin duda a los fans de este loco universo postapocalíptico, y cualquiera dispuesto a aprenderse las reglas para adentrarse en él.

Pedro J. García

Nota: ★★★★

Crítica: Maléfica – Maestra del mal

La moda de los remakes en acción real de Disney se la debemos en parte a una de sus villanas: Maléfica. Después del éxito de taquilla en 2010 de la versión de Alicia en el País de las Maravillas de Tim Burton, Disney quiso continuar la senda de la relectura para sus historias clásicas, y en lugar de volver a contarnos La bella durmiente tal y como la conocíamos, nos presentó el cuento desde otra perspectiva, la de su malvada bruja. Maléfica recaudó en 2014 unos sorprendentes 750 millones de dólares en todo el mundo, confirmando así el filón que el estudio del ratón tenía en su catálogo de clásicos animados.

Cinco años después llega la secuela, Maléfica: Maestra del mal, que continúa reescribiendo el mito de la bella durmiente mezclando cuento de hadas clásico y fantasía épica. Si en la primera parte descubríamos que Maléfica no era malvada por naturaleza, sino que las circunstancias la habían llevado a perder el control de su enorme poder, en esta secuela se explora más a fondo su origen, sus motivaciones, el enorme alcance de sus poderes y su relación materno-filial con Aurora (Elle Fanning), convertida en su protegida en el live-action.

La historia de Maléfica: Maestra del mal se sitúa varios años después de los acontecimientos de la primera película. La Princesa Aurora vive en la Ciénaga rodeada de naturaleza, bajo la supervisión de las hadas Flora, Fauna y Primavera y protegida por su madrina, la temible hada con cuernos Maléfica. Sin embargo, a medida que se hace mayor, la joven ansía una vida diferente y decide casarse con el Príncipe Phillip (Harris Dickinson). Antes de la boda, Aurora debe conocer a los padres de su prometido, los reyes John (Robert Lindsay) e Ingrith (Michelle Pfeiffer). El accidentado encuentro distancia a Aurora y Maléfica y ensancha la brecha entre reinos. Como resultado, Maléfica huye y va a parar a una tierra lejana donde conocerá más a fondo el origen de su especie mientras se forja una lucha por proteger a la Ciénaga y las criaturas mágicas que viven en ella.

Dirigida por Joachim Rønning (mitad del tándem de Kon Tiki), escrita por Linda Woolverton y Micah Fitzerman-Blue & Noah Harpster y producida por la propia Angelina Jolie, Maléfica: Maestra del mal continúa el estilo de la primera entrega, llevándonos de nuevo a una tierra lejana llena de seres fantásticos, castillos medievales y magia en cada rincón. Visualmente, la película se mantiene muy cercana a lo que ya habíamos visto, mezclando majestuosos decorados y vestuario con abundante animación generada por ordenador. En cuanto al tono, la secuela también se mantiene fiel a su antecesora, añadiendo en esta ocasión un componente más épico, un toque extravagante y un velado mensaje político, antibélico y conciliador.

Con cierto parecido a la saga Cómo entrenar a tu dragón, la historia de Maléfica nos lleva a descubrir que no es la única superviviente de su especie, sino que existe toda una comunidad de hadas con cuernos como ella que vive exiliada en una tierra remota y escondida. Las tensiones entre el reino de Ingrith y la Ciénaga crecen, lo que lleva a una guerra entre reinos motivada por la sed de poder y el odio a la diferencia. Con esta trama, la película lanza un muy oportuno mensaje de unión y lucha contra los prejuicios que invita a conocer al “otro” antes de odiarlo, y que puede extrapolarse a nuestro propio mundo, cada vez más tenso y dividido.

De nuevo, lo mejor del film es la caracterización e interpretación de Jolie como la villana (no tan villana). La bella actriz aporta presencia y elegancia infinitas a un personaje que ya no es el que conocíamos, sino una versión más vulnerable y “humana” del mismo gracias a ella. Junto a una Fanning también perfecta en su papel de princesa grácil  e inocente, pero valiente y actualizada, forma esa preciosa relación madre-hija que vertebra la película. Jolie y Fanning están acompañadas de un reparto en el que destaca por supuesto Michelle Pfeiffer bordando a la mala del cuento. A la mítica actriz de Batman vuelve no le cuesta nada convertirse en la atracción principal de la película con una interpretación deliciosamente pérfida.

Por el lado malo, Maléfica: Maestra del mal también repite los errores de la primera película. En una época en la que Disney hace sus remakes cada vez más idénticos al original, su intención de reescribir la historia que “creíamos conocer” es loable, pero acaba cayendo en la mima fórmula que hemos visto muchas veces en los últimos años. El guion está más trabajado en esta ocasión, pero la película se pierde a menudo en las tramas secundarias y (pensando en los más pequeños) da demasiado énfasis a las criaturas digitales, que pueden llegar a empalagar.

A pesar de esto, Maléfica: Maestra del mal supone una mejora con respecto a la anterior. Angelina Jolie vuelve a deslumbrar en una película hecha para su lucimiento, pero en la que no obstante sabe compartir el foco con los demás. La incorporación de Michelle Pfeiffer y su dinámica con Jolie y Fanning es todo un acierto (no tanto la de Chiwetel Ejiofor o Ed Skrein, que no se lucen demasiado) y aunque discurre por terreno excesivamente familiar, la historia amplía su universo correctamente, con los toques de humor y emoción que cabe esperar del estudio. En resumen, Maléfica: Maestra del mal equilibra fantasía, romance, aventura y acción en una película 100% Disney.

Pedro J. García

Nota: ★★★

[Reseña Blu-ray] Men in Black: International trae la saga marciana al siglo XXI

Mientras Mulder y Scully ponían de moda a los extraterrestres en televisión, la obsesión de la sociedad por la vida en otros planetas llegó al cine, culminando en uno de los grandes éxitos del cine de los 90, Men in Black. La película dirigida por Barry Sonnenfeld y protagonizada por  Will Smith y Tommy Lee Jones fue un auténtico taquillazo con casi 600 millones recaudados en todo el mundo, lo que dio lugar a una de las franquicias más rentables de Sony, generando dos secuelas estrenadas con una década de diferencia (2002 y 2012), pero con el mismo éxito.

Siete años después de MIB3 (la más taquillera de la saga con 624 millones recaudados globalmente), Sony Pictures ha decidido pulsar el botón de reset con un spin-off que se desarrolla en el mismo universo, pero se centra en otros personajes, Men in Black: International. Sustituyendo a Smith y Jones, que no repiten en esta ocasión, se encuentran Chris Hemsworth y Tessa Thompson, dúo dinámico (y espacial) que ya había enamorado a los fans de Marvel con su química como Thor y Valquiria en el Universo Cinematográfico Marvel.

Dirigida por F. Gary Gray (Straight Outta ComptonFast & Furious 8), que releva a Sonnefeld después de que este se ocupase de las tres anteriores, Men in Black: International renueva la franquicia con la incorporación de la Agente M (Thompson), haciendo que por primera vez una mujer coprotagonice una de sus entregas. Este personaje es el punto de partida e hilo conductor de la historia. Tras años intentando confirmar su existencia después de experimentar un contacto alienígena cuando era niña, M consigue ser contratada por la organización secreta MIB. Su primera gran misión le lleva a emparejarse con el arrogante y solitario Agente H (Hemsworth), con el que descubrirá una amenaza a la que MIB no se habían enfrentado nunca: un topo dentro de la propia organización.

Lo mejor de esta nueva Men (and Women) in Black es que no se limita a la reproducción nostálgica, sino que opta por renovarse casi por completo. A pesar de los guiños a la trilogía original y la presencia de Emma Thompson como la Agente O, MIB International está concebida como un reinicio, una actualización orientada a las nuevas generaciones, es decir, al público más joven, lo que sirve para expandir su universo más allá de lo visto hasta ahora. Por eso la nueva historia no cuenta con demasiada continuidad con respecto a las películas de Smith y Jones, las cuales no es estrictamente necesario haber visto para seguir el hilo.

Aunque no es exactamente lo que los fans de la trilogía esperaban (para ellos es inevitable echar de menos a los Hombres de Negro originales), MIB: International es un pasatiempo ligero y sin pretensiones al que no debemos exigirle demasiado. Pese a contar con una historia formulaica y predecible, la película funciona gracias sobre todo a su actitud desenfadada, a la compenetración de sus dos protagonistas y, sobre todo, al trabajo de una enérgica y carismática Tessa Thompson, con diferencia lo mejor del film.

Salvo algún chiste anticuado, MIB: International cumple muy bien como reboot y lleva la saga al siglo XXI, con mayor diversidad y mejor representación femenina. Además, como cabe esperar de MIB, la acción es explosiva y los extraterrestres muy originales e imaginativos. Destaca la incorporación de Peoncín (voz de Kumail Nanjiani en inglés), extraterrestre de bolsillo que tiene pinta de la típica “mascota” pesada, pero acaba dejándonos las mejores frases y los momentos más graciosos.

En resumen, estamos ante una MIB nueva pensada principalmente sobre todo al público más joven, no para treintañeros nostálgicos, una aventura convencional pero eficaz y divertida para desconectar y pasarlo bien.

RESEÑA DEL BLU-RAY

Sony Pictures ya ha puesto a la venta Men in Black: International en digital y múltiples formatos físicos. La película ha salido al mercado en España en DVD, Blu-ray, 4K UHD y dos ediciones metálicas limitadas en Blu-ray con contenido adicional no disponible en las otras ediciones, además del pack con la saga completa.

La edición analizada en esta ocasión es el steelbook limitado con la portada de Peoncín, que reserva la imagen de Chris Hemsworth y Tessa Thompson para el interior del estuche (aquí podéis ver fotos). La simpática ilustración de portada se complementa en la contraportada con una imagen del globo terráqueo, tal y como aparece en el film. Por último, los coleccionistas que odien los steelboks sin título en el canto pueden estar tranquilos, porque este lo lleva.

En cuanto a los contenidos adicionales, el steelbook lleva el disco que también se incluye en la edición Blu-ray normal, además de un disco adicional con extras que solo se encuentran en esta edición.

Los extras en común son lo siguientes:

  • 10 escenas eliminadas con un total de duración de 11:35 minutos
  • Tomas falsas (2 minutos)
  • Alien-cestry.com y Neuralizador: como si no hubiera ocurrido (anuncios de la base de datos de alienígenas protagonizado por Frank el carlino)
  • Reclutas nuevos, trajes clásicos
  • ¡Hagámoslo! Las escenas de acción más peligrosas
  • Mire aquí: aparatos, armas y vehículos
  • Expandiendo el universo de MIB
  • Les twins
  • Los Hombres de Negro conocen a la NBA
  • Frank el carlino y el gallinero de Peoncín
  • En caso de que hayas sido neuralizado: repaso de MIB

El disco adicional incluye:

  • Chris y Tessa salvan el mundo: alrededor del mundo con MIB: International.

A destacar las tomas falsas, que aunque breves (2 minutos), nos dejan momentos muy divertidos e incluso uno muy sexy protagonizado por Rebecca Ferguson y Tessa Thompson. También varias featurettes sobre los nuevos protagonistas y cómo se hizo la película (trajes, escenas de acción, armas, vehículos…), un repaso nostálgico a la saga (presentado por Frank el carlino, para los que su aparición en la película les haya sabido a poco), un crossover con la NBA y por supuesto, escenas eliminadas, con más momentos Hemsworth-Thompson, un final alternativo y la pieza estrella: una escena extendida en la que el Agente H se neuraliza a sí mismo tras acostarse con una alienígena.

En general, la edición cuenta con contenido abundante y está cuidada al detalle para satisfacer a los fans de la saga, tanto a los de toda la vida como a los nuevos. Pero sobre todo se convierte en imprescindible para los seguidores de dos de los actores más queridos del panorama actual, Chris Hemsworth y Tessa Thompson, quienes, tanto por la película como por las imágenes tras las cámaras, está claro que se lo pasaron en grande con el proyecto.

Noche de bodas: La comedia negra de la temporada

Casarse conlleva un ritual de preparativos, tradiciones y compromisos familiares que pueden acabar con los novios. En el caso de Grace (Samara Weaving), literalmente. Su boda con Alex (Mark O’Brien) la llevará a incorporarse de forma oficial a la familia Le Domas, un acomodado clan que ha amasado una enorme fortuna gracias a su longevo negocio de juegos de mesa. Después de la ceremonia y cumpliendo una vieja tradición, Grace debe someterse a un ritual de iniciación por parte de la excéntrica familia, convirtiéndose en la presa de un juego letal.

Esta es la llamativa premisa de Noche de bodas (Ready or Not), comedia negra dirigida por el tándem Tyler Gillett y Matt Bettinelli-Olpin (V/H/SEl heredero del diablo), que se aproximan al clásico juego del gato y el ratón con mucho sentido del humor y grandes dosis de acción sangrienta. Noche de bodas se desarrolla como un slasher o una cinta de invasión doméstica ambientada en una mansión llena de rincones y pasadizos secretos, en la que el malo no es un asesino carnicero, sino una familia que haría cualquier cosa por conservar su privilegio. Tanto en su argumento como en su tono se pueden encontrar similitudes con películas como Tú eres el siguienteLa purgaLa cabaña en el bosque, además de claros ecos al cine de Sam Raimi.

Gillett y Bettinelli-Olpin tardan un poco en mostrar sus cartas. La película parte de una idea curiosa pero inevitablemente familiar, y avanza in crescendo, empezando como un cinta de terror y suspense al uso (escasa de sustos, eso sí) para ir entregándose progresivamente a la locura y la violencia. Esta evolución coincide con el desarrollo de su protagonista, una excelente Samara Weaving que se hace con las riendas del film desde el principio y no las suelta. Vestida de novia y ajena a lo que se le viene encima, su Grace es el punto de entrada para el espectador, es quien nos lleva de la mano, primero escéptica y desorientada, y a continuación escopeta en mano, salvaje y de vueltas de todo (a lo Leticia Dolera en [REC]3 ). El contraste entre su imagen con su pulcro vestido blanco al principio y teñido de rojo al final sería el meme perfecto para representarnos: “Al principio del año / Al final del año”.

La rodean (y persiguen) un grupo de personajes que parecen versiones retorcidas de los sospechosos del CluedoLa herencia de la tía Agata. Excepto el novio y su hermano (Adam Brody), que representan el bando cuerdo de la familia, el resto de miembros del clan Le Domas están locos de atar y conforman un plantel de personajes extremos y caricaturescos. Esto nos deja momentos muy divertidos y estallidos de humor absurdo y exagerado, pero también nos muestra que los directores no están demasiado interesados en ir más allá de la superficie -lo cual no tiene por qué ser un problema si aceptamos sus intenciones.

Como crítica al clasismo y el privilegio blanco y adinerado, Noche de bodas no va muy lejos, pero como pasatiempo cumple de sobra y como alegoría de lo difícil que puede ser tratar con la familia política da en la diana. El humor con el que aborda la violencia y las escenas más macabras, junto a su tono autoconsciente y deliciosamente perverso (que culmina en un final explosivo), nos invitan a relajarnos y disfrutar del juego. Noche de bodas tiene personalidad y demuestra lo bien que le puede sentar la comedia al terror, pero si algún día acaba alcanzando el status de película de culto (que es para lo que parece estar concebida), será sobre todo por Samara Weaving, que después de The Babysitter, Mayhem y esta se corona como nuestra nueva scream/action queen favorita.

Pedro J. García

Nota: ★★★½

Joker: Quien ríe el último, ríe mejor

Tras el fracaso de Liga de la Justicia, Warner Bros. se vio obligada a reestructurar su Universo DC, lo que le llevó a tomar la decisión de rebajar la continuidad entre sus películas. De ese momento en adelante, el estudio abandonaba la fórmula Marvel y los proyectos bajo la denominación DC no conformarían un universo interconectado único, sino que serían concebidos como historias más independientes en las que los personajes podían ser interpretados por distintos actores y las líneas temporales no tenían por qué encajar a la fuerza. Además, las películas de la nueva etapa de DC darían más importancia a la visión del director, habiendo comprobado que las excesivas interferencias del estudio no traían nada bueno. De este cambio nace el The Batman de Matt Reeves con Robert Pattinson como el Hombre Murciélago, que veremos en 2021, y la que hoy nos ocupa, el Joker de Todd Phillips.

Sus excelentes primeras críticas y su exitoso paso por el circuito festivalero, con el León de Oro de Venecia en su bolsillo, han hecho que la conversación alrededor de la película, su mensaje e impacto en la sociedad se caldee antes de su estreno comercial. Joker es una relectura arriesgada y provocadora del icónico villano de DC que reescribe su biografía por completo, otorgando al personaje una nueva historia de orígenes que, en lugar de aparecer en las páginas del cómic como es habitual, nace en la pantalla de cine. Una revisión que, ya de paso, también afecta a Gotham y a Batman mediante la continuidad retroactiva, un recurso muy empleado en el tebeo para renovar y actualizar a los personajes más longevos.

Joker nos presenta a Arthur Fleck (Joaquin Phoenix), un payaso de tres al cuarto que desde pequeño sueña con ser cómico. A sus más de 40 años, Arthur vive con su madre (Frances Conroy) y es el hazmerreír de sus compañeros de trabajo. Aquejado de un trastorno que le provoca una risa repentina e incontrolable en los momentos menos indicados, es incapaz de encajar en una sociedad que lo rechaza, lo maltrata y se ríe de él. Harto de ser el chiste de los demás, Arthur estalla y recurre a la violencia, lo que le proporcionará un sentimiento de liberación y éxtasis que cambiará su vida, convirtiéndose en adalid de una sociedad rota que necesita un héroe y lo encuentra en el peor de los villanos.

Phillips recupera el cine criminal y el noir de los 70, inspirándose claramente en la filmografía y estilo de Martin Scorsese, concretamente en Taxi Driver y El rey de la comedia (nada casual la presencia de Robert De Niro), para crear una obra clásica a la vez que actual y oportuna. La película no inventa nada, sino que más bien reproduce de forma nostálgica un cine comercial que ya no se hace, utilizando sus códigos para reescribir uno de los personajes más populares del cómic y desmarcarse así de las tendencias actuales del cine de superhéroes. El resultado es un estudio psicológico de un personaje complejo y fascinante viviendo con una enfermedad mental, una película violenta, perturbadora y valiente, cuya crítica al sistema y mensaje incendiario corre el riesgo de ser malinterpretado como una llamada a la violencia por un sector de la sociedad.

El tema ha suscitado un debate que promete extenderse en el futuro, ya que para bien o para mal, Joker es una de esas películas de las que seguiremos hablando mucho tiempo. Sin embargo, lo que hace el film no es justificar la violencia, sino explicar su origen en el caso concreto de un sujeto perturbado que, en ningún caso, se debe adoptar como héroe de nada. De hecho, Phillips no presenta a Arthur como un héroe (aunque la sociedad donde vive empiece a tratarlo como tal), sino que deja claro en todo momento que se trata de un hombre enfermo, un asesino desequilibrado… el Joker al fin y al cabo.

Desafortunadamente, muchos van a percibir la película como una invitación a abrazar sus ideales (por ejemplo, los que se quejan de que hoy en día nos ofendemos por todo o que “no se puede hacer chistes de nada” se validarán en él). Y no será difícil empatizar, puesto que su hastío hacia una sociedad que es cada día más horrible y una humanidad que se va a la mierda puede hacer sentir identificado a cualquiera. Pero lo cierto es que su descenso a los infiernos es precisamente eso, una crítica o un cuento con moraleja para ese tipo de personas en este justo momento de la historia.

Joker se adentra en la mente del monstruo para entenderlo, para dar sentido al proceso de su locura (relacionado, al más puro estilo DC, con la figura materna), no para justificarlo, ni para convertirlo en un nuevo tipo de líder. El mensaje “no hagáis esto en casa” no debería hacer falta, porque debería estar implícito. Como decía, Joker no es un héroe, a pesar de ser visto así por una sociedad que está harta del sistema y de los poderosos y privilegiados que lo controlan. Sí, puede haber cierta irresponsabilidad a la hora de exponer las ideas, y algunas de ellas son ciertamente cuestionables, pero el trabajo de la película o de Phillips no es decirle al espectador que no debe hacer lo que ve en la ficción, esto es de sentido común. De hecho, bastante sobreexplica ya el mensaje para dejar claro que Arthur es un psicópata, un perturbado y demente que ve el mundo de forma aberrante y encuentra la liberación en la violencia. Y aunque parezca innecesario decirlo, nuestra liberación nunca debe hallarse en la violencia, sino en el cine.

Pero volviendo a la película en sí, hay que hablar por supuesto de la persona que la aguanta sobre sus escuálidos hombros de principio a fin: Joaquin Phoenix. Él es la película y la película es él. Su transformación física y su entrega absoluta al personaje hacen de su interpretación un trabajo arrebatador. Phoenix está escalofriante, desatado y completamente inolvidable. Aunque corre el riesgo de perderse en los tics y los excesos (como la propia película), logra dominar al personaje de una manera asombrosa, creando en la observación de su vida una experiencia incómoda, tensa y enervante (también como la propia película). No faltan los brotes de violencia y acción, pero la película está enteramente anclada en la interpretación de Phoenix y la psicología de su personaje.

Joker es una obra visual y cinematográficamente excelente, pero también incurre en varios excesos (la música por ejemplo subraya demasiado y puede resultar machacona, al igual que el propio guion, que cae demasiado en la exposición y la sobreexplicación) y en ocasiones Phillips se regodea con autocomplaciencia en las escenas en las que el estilo se impone al fondo. Sin embargo, son defectos que a su vez reflejan la mayor virtud de la película: su riesgo y compromiso, que es justo lo que nos hace falta en el cine mainstream actual. Joker es brutal, radical y difícil de digerir, tiene escenas que entran directamente a formar parte de la historia del cine (la visita de los excompañeros de Arthur en su piso, la persecución en el metro o el clímax en el programa de Murray Franklin) y va a poner patas arriba el Hollywood superheroico.

La valentía de Warner y DC a la hora de sacar adelante esta película y dejar a sus responsables hacerla a su manera se debe halagar, pero no por encima de otras propuestas, sino como muestra de la diversidad que puede alcanzar el cine basado en cómics y los diferentes géneros y perspectivas desde los que se puede abordar. Joker no viene a salvar el cine de superhéroes (más que nada porque no es una película de superhéroes), pero sí es la prueba de que cuanto más arriesgue y se salga de la fórmula Hollywood, más salimos ganando los espectadores.

Pedro J. García

Nota: ★★★★