Quiero comerme tu páncreas: Muerte con extra de azúcar

Imaginad a ese espectador despistado que llega al cine sin tener muy claro qué quiere ver, y lee lo siguiente en la lista de películas en cartelera: Quiero comerme tu páncreas. Lo primero que le vendrá a la mente es una cinta de zombies o un festival de terror gore, probablemente en clave de comedia. Pero nada más lejos de la realidad. Los aficionados al anime y el manga saben desde hace tiempo que detrás de ese título tan macabro se encuentra una de las historias más románticas que se ha exportado desde Japón en mucho tiempo.

Quiero comerme tu páncreas se basa en la novela de Yoru Sumino, y ha sido adaptada a todos los formatos posibles. Nació como web-novela serializada en 2014, un año más tarde fue editada en papel, en 2016 tuvo adaptación al manga y en 2017 fue llevada al cine de acción real con una película dirigida por Shô Tsukikawa. La inevitable versión en largometraje animado llegó tan solo un año más tarde, cosechando una gran acogida por parte del público y llevando una historia que se había contado varias veces en muy poco tiempo a la audiencia internacional consumidora de anime.

La película llega ahora a España y los que ya saben de qué va, avisan: preparad los kleenex. Quiero comerme tu páncreas es la historia de Sakura Yamauchi, una risueña y enérgica estudiante de secundaria que oculta un secreto: padece una enfermedad terminal que afecta su páncreas. Sakura está prendada de “Yo”, un compañero de su instituto de carácter apagado y asocial, que se pasa el día leyendo libros. Un día, Yo lee el diario de Sakura por error y descubre su secreto. La chica le pide que no lo desvele, ya que quiere exprimir al máximo el tiempo que le queda de vida sin que los demás se preocupen por ella. El secreto les lleva a forjar una relación marcada por el tiempo y el destino.

Después de conocer el argumento, el título adquiere sentido. Su origen es la creencia popular que dice que, cuando el órgano de una persona enferma, esta debe comer el mismo órgano de un animal para sanarlo. A Sakura le gustaría comerse el páncreas de Yo para curarse, pero en el fondo sabe que solo es una superstición, así que lo único que le queda es aceptar su destino y hacer del carpe diem su lema. Un lema que se debería aplicar cualquier persona, no solo aquellas que saben que sus días están contados, ya que la muerte nos puede llegar en cualquier momento y sin esperarlo.

El argumento de Quiero comerme tu páncreas es similar al de otro romance adolescente con la muerte (y cómo ser consciente de ella afecta a la vida) como telón de fondo, Bajo la misma estrella. Solo que la cinta animada eleva considerablemente las cantidades de almíbar con respecto a la película protagonizada por Shailene Woodley y Ansel Elgort. Que ya es decir. Quiero comerme tu páncreas se recrea en la cursilería sin ningún tipo de reparo o cortapisas, lo que puede echar para atrás a los más cínicos (y a los menos habituados al anime). La película va por buen camino a la hora de aproximarse a un tema tan difícil como la muerte con optimismo y luminosidad, pero sus diálogos empalagosos, su tendencia a la poesía barata y su sensiblera (y algo problemática) historia de amor la acaban haciendo descarrilar.

En cuanto a su factura animada, la película presenta un estilo preciosista pero más bien corriente y una animación que tiende a lo estático y se acerca por momentos al anime televisivo, donde se suele recurrir mucho al plano sin movimiento con diálogos de fondo para ahorrar. Lo bueno es que en estos diálogos suele haber acertados destellos de humor negro (“No me hace gracia que me incineren”, “¿Y me lo dices mientras comemos carne asada?”), que hacen más llevadera la relación de polos opuestos que se atraen de Sakura y Yo. Una relación que sirve para dejarnos alguna que otra valiosa lección, que no obstante se acaba anulando al llevar la historia hacia terreno tóxico (con agresión sexual incluida). Sakura cree que “relacionarte con los demás es lo que te hace sentir vivo”, y estamos de acuerdo, pero hay que dejar que esas relaciones surjan de manera natural, no a base de forzarlas.

Pedro J. García

Nota: ★★½

Etiquetas: ,

Deja un comentario

Get Adobe Flash player
Abrir la barra de herramientas