Spider-Man: Un nuevo universo: Todos somos Spider-Man [Reseña Blu-ray]

Spider-Man es uno de los personajes de Marvel más queridos de todos los tiempos, así como el superhéroe más popular entre los más jóvenes. En sus más de cincuenta años de historia, la icónica creación de Stan Lee y Steve Dikto ha adoptado muchas formas en las páginas del cómic, y otras tantas en la pantalla. En su día, la novedad del personaje consistía en una naturaleza mucho más humana y cercana al lector. Mientras que la mayoría de superhéroes se caracterizaban por ser casi deidades invencibles e inalcanzables, Spider-Man era un chico normal y corriente de Nueva York que debía compaginar las responsabilidades como superhéroe con su vida cotidiana: la familia, el amor, los estudios… Eso es lo que, a día de hoy, hace que el personaje siga conectando con la audiencia, en especial con la más joven.

Recientemente hemos visto muchas versiones de Spider-Man en las historietas y en el cine. Tres actores diferentes se han puesto las mallas del Trepamuros en los últimos 15 años, Tobey Maguire, Andrew Garfield y el actual defensor del título, Tom Holland. Pero en 2018, la imagen de Spider-Man en el cine se volvía a renovar de forma refrescante y sorprendente con la cinta de animación Spider-Man: Un nuevo universo (Spider-Man: Into the Spider-Verse). Una reinvención que plantea un Spider-Man diferente pero con la esencia del personaje intacta, diseñado no para sustituir al Hombre Araña cinematográfico actual, sino para complementarlo, para encontrar nuevas maneras de deconstruir el personaje y su conocida historia de orígenes, y con ellas llegar a una audiencia más diversa.

En esta ocasión, el foco se desplaza de Peter Parker a Miles Morales, adolescente latino-afroamericano  de Brooklyn creado por Brian Michael Bendis y Sara Pichelli que irrumpió en Marvel Comics en 2011 para ponerse el nuevo traje de Spider-Man e inaugurar una etapa de la Casa de las Ideas caracterizada por una mayor diversidad e inclusión en sus colecciones. Inspirado por Barack Obama y Donald Glover, Miles fue un éxito entre los lectores y su figura ha sido una constante en la editorial durante los últimos años. Producida por Phil Lord y Christopher Miller (La LEGO película, 21 Jump Street) y dirigida por Bob Persichetti, Peter Ramsey y Rodney RothmanSpider-Man: Un nuevo universo supone el debut de Miles en la gran pantalla, y lo hace con una carta de presentación inmejorable, un espectáculo de animación innovador, diferente y de desbordante energía y creatividad.

Pero Miles Morales no llega solo. La puesta de largo del personaje viene arropada por viejos y nuevos conocidos del universo arácnido, entre ellos el propio Peter Parker, que se encarga de ceder el testigo generacional a su joven aprendiz. Spider-Man: Un nuevo universo va precisamente de eso, de la posibilidad de que cualquiera pueda llevar la máscara de Spider-Man. Y para hacer llegar este oportuno mensaje, tan inherente a la esencia del personaje, el film introduce la noción del Multiverso, o Spiderverso, y con él la existencia de un número indeterminado de dimensiones paralelas en las que diferentes personas (o cerdos) pueden ser Spider-Man, para a continuación reunir a estas identidades arácnidas en un mismo lugar, el Nueva York de Miles Morales.

Spider-Man: Un nuevo universo está realizada con un detallismo apabullante y un evidente cariño y respeto tanto por los cómics de Marvel como por sus fans, a los que regala numerosas sorpresas y guiños a la historia de la editorial y a la creación de Miles Morales. La película presenta un look sorprendente, incluso revolucionario, con una paleta de colores que salta de la pantalla, estilos muy diferentes que encajan sin problemas y una animación dinámica y original que mezcla 3D y 2D con los mejores resultados. Los directores sacan todo el partido del medio para componer escenas alucinantes que no funcionarían en acción real e incorporan el lenguaje de los cómics a la puesta en escena con agilidad e inventiva, realizando hallazgos narrativos y cómicos a lo largo de todo el metraje.

Visual y sonoramente, Un nuevo universo es una explosión para los sentidos, pero es mucho más que eso. También cuenta una historia bien construida (a pesar del exceso de información que descarga en el espectador), hace alarde de un sentido del humor inteligente y descarado, tiene mucho ritmo, y lo más importante, profundidad emocional y unos personajes excelentemente caracterizados por los que es imposible no sentir apego.

La película desprende personalidad a raudales, y esta solo se puede definir con una palabra: cool. Su estética graffitera, su fantástica banda sonora hip hop y el carisma juvenil de sus protagonistas hacen de ella una pieza cinematográfica totalmente moderna, en sintonía con las nuevas generaciones a las que retrata y se dirige. Pero precisamente otro de sus grandes aciertos es que no se cierra a un solo tipo de público, sino que encuentra la manera de satisfacerlos a todos: niños, adolescentes, adultos y fans de Marvel de todas las edades. Encontrar ese equilibrio es difícil y esta película no solo lo hace, sino que lo domina de principio a fin.

Por último, sin nacer con ese propósito, Spider-Man: Un nuevo universo supone la despedida perfecta a los creadores del Hombre Araña, Lee y Dikto, que nos dejaron en 2018. Tras su fallecimiento, el imprescindible cameo de Lee (el último que hizo en animación) adquiere una nueva dimensión, y la lección que nos regala durante esa breve pero trascendental escena es un broche redondo. Aunque suene a tópico y empiece a correr el riesgo de no significar nada para muchos, Spider-Man: Un nuevo universo revitaliza el cine de superhéroes con una película que no es solo divertidísima, ocurrente, emocionante y espectacular, sino que también es consciente de lo necesario que es llevar el género un paso (o un salto de fe) más allá para explorar todas sus posibilidades. Está claro que Miles Morales ha llegado para quedarse. Bienvenido.

Nota: ★★★★★

RESEÑA DEL BLU-RAY

“Quería que, al congelar la imagen, cada fotograba fuera una obra de arte.

Algo que pareciera hecho a mano”

Spider-Man: Un nuevo universo conquistó unánimemente a crítica y público, alzándose como la mejor película de animación del año pasado, y para muchos, la mejor película de Spider-Man de la historiaSpider-Verse se hizo con todos los premios importantes en la categoría de Mejor Película de Animación, desde el Globo de Oro hasta el BAFTA, pasando por el Annie y culminando con el preciado Oscar. La lluvia de galardones recompensaba el increíble trabajo del equipo detrás de la película, pero su mayor triunfo fue la acogida que recibió entre el público, convirtiéndose instantáneamente en una de las películas mejor valoradas de los últimos años.

Por eso, el lanzamiento doméstico de Un nuevo universo tenía que estar a la altura de su estatus como obra de culto. Y Sony Pictures lo sabía perfectamente. La película sale a la venta en cinco ediciones físicas con diseños de portada diferentes: DVD, Blu-ray, Blu-ray 3D + Blu-ray + Bonus Blu-ray, 4K UHD + Blu-ray + Bonus Blu-ray y una edición especial limitada en caja metálica que incluye Blu-ray, Bonus Blu-ray y un artbook exclusivo. Ni que decir tiene que la mejor opción para disfrutar de la revolucionaria animación de Un nuevo universo en casa es el 4K, pero si no se dispone de reproductor, el Blu-ray también ofrece una experiencia de imagen y sonido excepcional.

El detallismo de Un nuevo universo es tal, que para hacer la experiencia de la película lo más completa posible, es recomendable no solo repetir visionado, sino también explorar los documentales, entrevistas y featurettes que nos ayudarán a “pintar” un cuadro mucho más completo del laborioso trabajo detrás de la película. Sus creadores nos abren la puerta al estudio para mostrarnos el fascinante proceso creativo, desde los diseños hasta las diferentes técnicas de animación empleadas para cada personaje, los miles de huevos de pascua ocultos en el film o el casting de voces. Solo así descubriremos realmente la filigrana artística y el ejercicio de amor por los cómics y el personaje de Spider-Man que se llevó a cabo para hacer esta película realidad. A continuación os dejo con los contenidos de las ediciones físicas de Spider-Man: Un nuevo universo.

Edición DVD – Extras:

• Estreno de la mini película “Una trampa para Spider-Ham” – El héroe arácnido-porcino se ve arrastrado a otra dimensión a través de un misterioso portal.
• “Tributo a Stan Lee y Steve Ditko” – Celebra el gran legado y el irrepetible espíritu de los creadores de Spider-Man.
• “El reparto de Ultimate Comics” – Un repaso a todos los personajes y al fantástico reparto que ha puesto las voces en la versión original.
• “El superfan del Nuevo Universo: encuentra las referencias escondidas” – ¡Que comience el reto de easter eggs definitivo!
• Vídeos con la letra de las canciones: “Sunflower” de Post Malone y Swae Lee y “Familia” de Nicki Minaj y Anuel AA (Feat. Bantu).

• Comentario del director

Edición Blu-ray – Extras:

La edición Blu-ray incluye todos los extras del DVD en alta definición y los siguientes contenidos exclusivos:
• “Modo Universo Alternativo” – Al activar esta función interactiva, descubriremos escenas alternativas, elementos de la trama, detalles de los personajes y mucho más de la mano de los cineastas.
• “Somos Spider-Man” – Explora la extraordinaria diversidad de este Nuevo Universo: ¡cualquier persona, de cualquier género o procedencia, puede llevar la máscara!
• “Un Nuevo Universo: una nueva dimensión” – No es solo una película; es una carta de amor a los cómics en papel, una revolución visual y una nueva visión del género de superhéroes. Sigue el viaje de los cineastas y creadores en su empeño por alcanzar nuevas fronteras artísticas.
• “Diseñando los personajes de cómic del cine” – Un recorrido exhaustivo por todos los aspectos del diseño de personajes, desde los trajes al movimiento o la recreación de sus distintos superpoderes.

Edición Blu-ray 3D + Blu-ray + Blu-ray de extras:

Cuenta con un Blu-ray 3D con la película en este formato, un Blu-ray con la película y sus extras, y un Bonus Blu-ray que incluye el documental “La reinvención radical de Spider-Man”.

Edición 4K UHD + Blu-ray + Blu-ray de extras:

Incluye un disco 4K UHD con la película en ultra alta definición, un Blu-ray con la película y sus extras y el Bonus Blu-ray.

Edición limitada en caja metálica:

Incluye la película en Blu-ray, sus extras y el Bonus Blu-ray. Esta edición cuenta con un artbook exclusivo no disponible en otros puntos de venta, con 48 páginas de textos e ilustraciones de los artistas desgranando todos los aspectos de diseño de esta obra de arte.

Aniquilación: Destrucción creativa

El mundo se va a la mierda. No lo digo yo, lo dicen los científicos, los grandes pensadores y hasta alguna estrella de pop en su Instagram. No es ser catastrofista, es la pura realidad. Cada día comprobamos en nuestras carnes los efectos del calentamiento global. Vemos en las noticias cómo los casquetes polares se deshielan, la extinción irreversible de especies animales, sequías extremas, olas de frío polar… Pero no seamos agoreros, ¿y si esto no es el final, sino el principio de una nueva era? Ni mejor, ni peor, simplemente diferente. Esto es el Área X, el campo de juego de Aniquilación (Annihilation), la última película de Alex Garland (Ex_Machina).

Tras volarnos la mente con la inquietante y perfecta pieza de orfebrería fílmica que es Ex_Machina, Alex Garland vuelve por todo lo alto con otra sesuda cinta sci-fi con la que vuelve a poner nuestra existencia patas arriba. Una psicóloga (Jennifer Jason Leigh, eXistenZ) comanda una investigación científica al citado Área X. Su cuerpo de expedición está formado por cuatro especialistas de diferentes ramas: una bióloga (Natalie Portman, Jackie), una física (Tessa Thompson, Sorry To Bother You), una paramédica (Gina Rodriguez, Jane the Virgin) y una topógrafa (Tuva Novotny, Borg McEnroe. La película).

Ellas no son las primeras en adentrarse en esta misteriosa región, sino la duodécima patrulla. ¿Qué ocurre en el Área X para que nadie pueda entrar y salir de esa zona sin supervisión? Según los informes clasificados a los que hemos podido acceder destrangis, desde el momento en que cruzas la iridiscente atmósfera de la zona, todos tus conocimientos no valen para nada. Las leyes de la naturaleza pierden su carácter absoluto y se comban y rompen a su antojo. Nada es lo que parece, ni los animales, ni las plantas que nos rodean, realmente, ni nosotros mismos lo somos. Menos mal que lo que pasa en el Área X, se queda en el Área X. Sino que se lo digan al único superviviente de la anterior expedición, interpretado por Oscar Isaac, que repite con Garland tras deslumbrarnos como domador de ginoides en Ex_Machina.

Basándose libremente en la novela homónima de Jeff VanderMeer, Garland logra construir una intrincada y aséptica pesadilla de ciencia ficción en la que nada es lo que parece y ante la que el espectador no puede hacer otra cosa que dejarse llevar. Al igual que las cinco mujeres protagonistas al entrar en el Área X, Aniquilación nos embriaga y nos atrapa. Nos inquieta y nos aterroriza (la escena del oso ya forma parte de los momentos más terroríficos del cine moderno). Nos deja sin aire y nos fascina. El lento tempo del film, magistralmente marcado por la composición musical de Geoff Barrow (un tercio de Portishead) y Ben Salisbury (co-compositor junto a Barrow de la banda sonora de Ex_Machina y del episodio Men Against Fire de Black Mirror, entre otros trabajos), destroza por igual nuestro cuerpo y mente, haciendo que trascendamos de nuestra existencia terrenal y alcancemos algo… No sabemos el qué, pero algo diferente y novedoso. Una transformación reminiscente en sus compases finales a la hermosa Under the Skin. Una sensación parecida al sentido amor infinito de La fuente de la vida de Darren Aronofsky, pero mucho más amenazador y peligroso, extremadamente seductor y carnal.

Aniquilación es un cambio radical. El comienzo del fin o el fin del comienzo de la humanidad. Todo un hito en la nueva ola del cine fantástico y otro triunfo más para Alex Garland.

David Lastra

Aniquilación ya está a la venta en España en formato Blu-Ray y DVD, editada por Universal Pictures Home Entertainment. El Blu-Ray incluye los siguientes contenidos adicionales: Southern Reach: ‘Refracciones’ y ‘A los que vengan después’; Área X: ‘Resplandor’ y ‘Desaparecidas en el caos’; Hacia el faro: ‘Mente insondable’ y ‘La última fase’.

Sorry to Bother You: Un delirio surrealista que hay que ver para creer

Boots Riley se dio a conocer el año pasado con su opera prima, Sorry to Bother You, una película muy aclamada por la crítica que, sin embargo, tuvo un estreno muy discreto en Estados Unidos, y apenas vida comercial fuera de su país. En su día, el director se quejó en Twitter de que nadie estaba interesado en distribuir la película en el resto del mundo, a pesar de haber conseguido una taquilla bastante respetable en su país (17 millones de dólares) teniendo en cuenta lo pequeño y arriesgado del proyecto, ya que según le habían dicho, “las películas negras no funcionan bien internacionalmente”. Afortunadamente para nosotros, Universal Pictures Home Entertainment ha decidido rescatar la película del limbo comercial para lanzarla directamente a vídeo en nuestro país. Una oportunidad perfecta para descubrir por fin y de manera legal uno de los films más originales de los últimos años.

Sorry to Bother You transcurre en una versión alternativa de Oakland, Estados Unidos. La historia sigue a Cassius Green (Lakeith StanfieldAtlanta), un joven sin rumbo y con problemas de autoestima que vive en un garaje y no llega a fin de mes. Cuando un día encuentra un trabajo como teleoperador, Cassius descubre lo difícil que es trabajar en ventas siendo un hombre negro, por lo que decide poner “voz de blanco”, con sorprendentes resultados. A partir de ahí, iniciará un meteórico ascenso en la empresa, mientras sus colegas luchan por mejorar las precarias condiciones de su trabajo, lo que lo distanciará de sus amigos y su novia, Detroit (Tessa ThompsonThor: Ragnarok), una carismática artista y activista política. Al subir la escalera empresarial, Cassius se verá envuelto en un mundo cada vez más extraño y perturbador, donde deberá replantearse lo que está haciendo para detener los siniestros planes del horrible director de la compañía, Steve Lift (Armie Hammer).

Junto a un reparto estupendo (a los ya mencionados se suman Terry Crews, Seven YeunJemaine Fowler y Danny Glover), interpretaciones muy afinadas por parte de Stanfield y Thompson y una inventiva visual y estética irresistible, Boots Riley realiza uno de los debuts más prometedores y extravagantes de los últimos años. Sorry to Bother You es como un cruce entre Dear White PeopleBrazil, un excéntrico y divertido viaje al corazón de la América corporativa en el que la comedia se transforma en pesadilla y la crítica al capitalismo y el racismo adopta las formas más absurdas y creativas. La voz de Riley es contundente y da forma a una propuesta muy estimulante que no deja indiferente, una ácida sátira social llena de hallazgos y rebosante de personalidad que nos sume en un viaje psicotrópico surrealista y provocador. Esta es una de esas películas de las que es mejor saber lo menos posible, especialmente sobre su loquísima recta final, en la que nos zambulle en la fantasía más perturbadora y salvaje.

Junto a Jordan Peele, Ari Aster, David Robert Mitchell o Robert Eggers, Boots Riley se erige como uno de los cineastas más interesantes del panorama cinematográfico actual, en el que las ideas originales y las nuevas perspectivas para abordar el terror, la ciencia ficción y la fantasía son más valiosas que nunca.

Sorry to Bother You ya está a la venta en España en formato DVD, editada por Universal Pictures Home Entertainment. El DVD incluye los siguientes contenidos adicionales: Audiocomentario con el director; Featurette ‘El maravilloso desorden con el director Boots Riley’; Galería de fotos.

Vengadores: Endgame: Un final “perfectamente equilibrado” [Crítica sin spoilers]

El cine tal y como lo conocíamos cambiaría en 2008 con el estreno de Iron Man. Por aquel entonces, poco podíamos imaginar lo que Marvel conseguiría a lo largo de la década posterior, pero el estudio tenía un plan, y este ha dado más frutos de lo que ni siquiera ellos mismos se imaginaron. Diez años y 21 películas después, llegamos al gran evento cinematográfico con el que se cierra una era, Vengadores: Endgame, el desenlace de una macrohistoria impecablemente diseñada y estructurada que ha amasado récords de taquilla, ha cambiado las reglas del blockbuster, y lo más importante, ha enganchado a cientos de millones de personas en todo el mundo.

Vengadores: Infinity War sacudió los cimientos del Universo Marvel con un final cliffhanger que alcanzó estatus icónico inmediato, y del que se seguirá hablando en el futuro. El chasquido de Thanos cambió el universo, eliminando a la mitad de los seres vivos que lo habitan, y generando una de las reacciones más viscerales entre los espectadores que se recuerdan en mucho tiempo. La devastación que provocó la derrota de los Vengadores, y el desvanecimiento de sus seres queridos y muchos de nuestros héroes favoritos, puso de manifiesto el gran logro de Marvel, la fidelización de la audiencia a través de sus personajes, y también sus mayores virtudes, la planificación narrativa a largo plazo y la paciencia. Si el chasquido nos afectó tanto (incluso sabiendo que sus trágicos efectos no serían permanentes), es porque sus personajes nos importaban. Y nos siguen importando.

En Marvel son maestros de la anticipación. Y esa anticipación nos ha llevado hasta aquí, hasta el “juego final”, el clímax de las primeras tres fases del UCM. Escribir una crítica de Endgame sin desvelar puntos claves de su argumento es una tarea complicada, por no decir imposible, pero lo intentaremos. El factor sorpresa es un elemento clave en la película de Joe y Anthony Russo. Es por ello que los trailers han jugado al despiste incluyendo imágenes en su mayoría pertenecientes a la primera media hora de metraje (o que no están en el montaje final) y ocultando la participación o el look de ciertos personajes. A pesar de haber desatado miles y miles de teorías, Endgame es la película más imprevisible del Universo Marvel. Por eso era de capital importancia no estropear ninguna de las innumerables sorpresas y giros argumentales del film, ya que su descubrimiento es esencial para vivir la mejor experiencia cinematográfica posible.

Endgame lidia con las consecuencias de la devastación provocada por Thanos en Infinity War, dando énfasis a los seis Vengadores originales, Iron Man, Capitán América, Viuda Negra, Ojo de Halcón, Thor y Hulk. Todos ellos unen fuerzas junto al resto de los héroes que sobrevivieron al chasquido para trazar un plan con el que derrotar definitivamente al Titán Loco y con suerte deshacer el desastre que ocasionó. El primer acto es con diferencia la hora más triste, madura y emocional de todo el Universo Marvel. Es entonces cuando Vengadores se convierte en The Leftovers, cuando los supervivientes deben enfrentarse a la vida sin sus compañeros de “trabajo”, sin sus seres queridos, sin su familia… mientras el mundo se adapta a su nueva realidad.

Y es ahí donde los hermanos Russo más se toman su tiempo. Endgame es la película más grandiosa y ambiciosa de Marvel, pero la duración de tres horas no se justifica (solo) por la necesidad de cerrar mil asuntos o incluir más batallas, sino por los momentos más pequeños; las escenas en las que se exploran los lazos entre los personajes, las que nos muestran a los superhéroes como seres humanos afrontando la pérdida y asumiendo la necesidad de pasar página. En esas interacciones, en esas miradas y esas lágrimas es donde Marvel esconde la esencia de lo que está contando, lo que hará que lo que pase a continuación nos afecte más profundamente. Porque en todos estos años, nos han estado contando una historia a la que no hemos prestado la atención suficiente porque siempre hemos tenido algo más explosivo o impactante que comentar: la de una familia. Más allá de los trajes, los superpoderes, las aventuras intergalácticas y la reflexión sobre lo que significa ser un superhéroe, Marvel ha construido una familia (o varias) a la que deseamos ver unida de nuevo, cueste lo que cueste.

Pero por supuesto, Endgame también es humor (Thor, Bruce y Scott protagonizan los momentos más divertidos y extraños, pero hay muchos más), es acción y espectáculo. Aunque el listón estaba alto después de Infinity War, los Russo consiguen superar en envergadura y alcance a la anterior entrega de los Vengadores. Y a todas las películas del Universo Marvel. Endgame incluye algunos de los planos más impresionantes y memorables de toda la saga, los mejores efectos visuales, combates que paran la respiración y la que es una de las batallas más épicas que se han visto jamás en una pantalla de cine.

Y lo mejor es que todo está medido para que nunca se pierda de vista el propósito de la historia, el objetivo final, para que todas las piezas encajen y la pirotecnia nunca eclipse a los personajes; un numerosísimo plantel de héroes que se dosifica de forma inteligente y mesurada (cualquier momento, por pequeño que sea, es importante, todos los regresos y apariciones sirven una función, y la incorporación de Capitana Marvel se realiza con coherencia y sin robar protagonismo a los que están ahí desde el principio). Es cierto que la trama abarca tanto y depende tanto de todo lo visto anteriormente, que por momentos puede apabullar o confundir, que hay alguna decisión difícil de digerir y que los agujeros de guion están a la vista de todos, pero teniendo en cuenta la titánica hazaña a la que se enfrentaba Marvel con tantísimos cabos que atar, y lo bien que la ha desempeñado, no dejan de ser detalles menores en un final enormemente satisfactorio.

Vengadores: Endgame es el gran acontecimiento que nos prometieron, una de esas películas que marcan generaciones. Sus tres horas resultan casi inabarcables, emocionalmente agotadoras (en especial su abrumador último acto y su conmovedor epílogo), pero no sobra ni un minuto. Todo cuanto acontece en ella responde a un meticuloso plan ejecutado a la perfección, y aun así se las arregla para sorprender y mantener alerta de principio a fin, para hacernos reír y llorar, para dejarnos clavados en la butaca y darnos una escena icónica detrás de otra. Pura catarsis.

Se trata de la culminación de diez años de extraordinario trabajo que se saldan con la película más emotiva de Marvel, la sublimación de su estilo narrativo y su equilibrada fusión de acción, épica, drama y comedia. También es la entrega en la que el reparto más se ha dejado la piel y el corazón, en la que más salta a la vista la importancia capital de los actores que hay tras los personajes. Y por último, es una gran celebración del Universo Marvel, un sentido autohomenaje repleto de guiños y un inmejorable regalo a los fans que han llevado al estudio a lo más alto con su fidelidad incondicional. En definitiva, un final redondo que está a la altura de las monumentales expectativas y hace que la espera haya merecido la pena.

Si Infinity War era el principio del fin, Endgame es el fin… y también un principio. De algo nuevo. Algo probablemente diferente. Indudablemente excitante. Cierre definitivo (y precioso) para algunos personajes, nuevo comienzo para otros, y un futuro lleno de posibilidades infinitas para los seguidores del estudio. La historia continúa expandiéndose y transformándose de forma imparable, y sea lo que sea lo que nos están preparando, Marvel se ha ganado nuestra entera confianza para los próximos diez años. Como mínimo.

Pedro J. García

Nota: ★★★★★

Quiero comerme tu páncreas: Muerte con extra de azúcar

Imaginad a ese espectador despistado que llega al cine sin tener muy claro qué quiere ver, y lee lo siguiente en la lista de películas en cartelera: Quiero comerme tu páncreas. Lo primero que le vendrá a la mente es una cinta de zombies o un festival de terror gore, probablemente en clave de comedia. Pero nada más lejos de la realidad. Los aficionados al anime y el manga saben desde hace tiempo que detrás de ese título tan macabro se encuentra una de las historias más románticas que se ha exportado desde Japón en mucho tiempo.

Quiero comerme tu páncreas se basa en la novela de Yoru Sumino, y ha sido adaptada a todos los formatos posibles. Nació como web-novela serializada en 2014, un año más tarde fue editada en papel, en 2016 tuvo adaptación al manga y en 2017 fue llevada al cine de acción real con una película dirigida por Shô Tsukikawa. La inevitable versión en largometraje animado llegó tan solo un año más tarde, cosechando una gran acogida por parte del público y llevando una historia que se había contado varias veces en muy poco tiempo a la audiencia internacional consumidora de anime.

La película llega ahora a España y los que ya saben de qué va, avisan: preparad los kleenex. Quiero comerme tu páncreas es la historia de Sakura Yamauchi, una risueña y enérgica estudiante de secundaria que oculta un secreto: padece una enfermedad terminal que afecta su páncreas. Sakura está prendada de “Yo”, un compañero de su instituto de carácter apagado y asocial, que se pasa el día leyendo libros. Un día, Yo lee el diario de Sakura por error y descubre su secreto. La chica le pide que no lo desvele, ya que quiere exprimir al máximo el tiempo que le queda de vida sin que los demás se preocupen por ella. El secreto les lleva a forjar una relación marcada por el tiempo y el destino.

Después de conocer el argumento, el título adquiere sentido. Su origen es la creencia popular que dice que, cuando el órgano de una persona enferma, esta debe comer el mismo órgano de un animal para sanarlo. A Sakura le gustaría comerse el páncreas de Yo para curarse, pero en el fondo sabe que solo es una superstición, así que lo único que le queda es aceptar su destino y hacer del carpe diem su lema. Un lema que se debería aplicar cualquier persona, no solo aquellas que saben que sus días están contados, ya que la muerte nos puede llegar en cualquier momento y sin esperarlo.

El argumento de Quiero comerme tu páncreas es similar al de otro romance adolescente con la muerte (y cómo ser consciente de ella afecta a la vida) como telón de fondo, Bajo la misma estrella. Solo que la cinta animada eleva considerablemente las cantidades de almíbar con respecto a la película protagonizada por Shailene Woodley y Ansel Elgort. Que ya es decir. Quiero comerme tu páncreas se recrea en la cursilería sin ningún tipo de reparo o cortapisas, lo que puede echar para atrás a los más cínicos (y a los menos habituados al anime). La película va por buen camino a la hora de aproximarse a un tema tan difícil como la muerte con optimismo y luminosidad, pero sus diálogos empalagosos, su tendencia a la poesía barata y su sensiblera (y algo problemática) historia de amor la acaban haciendo descarrilar.

En cuanto a su factura animada, la película presenta un estilo preciosista pero más bien corriente y una animación que tiende a lo estático y se acerca por momentos al anime televisivo, donde se suele recurrir mucho al plano sin movimiento con diálogos de fondo para ahorrar. Lo bueno es que en estos diálogos suele haber acertados destellos de humor negro (“No me hace gracia que me incineren”, “¿Y me lo dices mientras comemos carne asada?”), que hacen más llevadera la relación de polos opuestos que se atraen de Sakura y Yo. Una relación que sirve para dejarnos alguna que otra valiosa lección, que no obstante se acaba anulando al llevar la historia hacia terreno tóxico (con agresión sexual incluida). Sakura cree que “relacionarte con los demás es lo que te hace sentir vivo”, y estamos de acuerdo, pero hay que dejar que esas relaciones surjan de manera natural, no a base de forzarlas.

Pedro J. García

Nota: ★★½

Crítica: Lo dejo cuando quiera

La crisis mató a la clase media. La precariedad laboral ha reventado de una vez por todas la estratificación social española, provocando que la brecha entre los ricos y los pobres sea abismal. No tan jóvenes, aunque sobradamente preparados, los protagonistas de Lo dejo cuando quiera han visto cómo sus sueños de licenciados han sido truncados completamente por la crisis.

Arturo (el chanante Ernesto Sevilla, La que se avecina) se dedica a dar clases particulares a millennials pasotas, Eligio (Carlos Santos, El hombre de las mil caras) vive con sus padres y está enchufado en una gasolinera, porque las Letras ya no importan a nadie. El único que ha podido colocarse en una facultad ha sido Pedro (David Verdaguer, Estiu 1993), aunque sus condiciones laborales, tanto económicas como académicas, son nefastas. Carlos Therón (Mira lo que has hecho) sigue ahondando en su gamberrismo habitual con Lo dejo cuando quiera, una comedia perfecta para todos aquellos que sufrimos el final de mes cada vez más a primeros.

Ante esa realidad de sueldos ínfimos e inestabilidad perpetua, los tres amigos deciden cortar con todo (¿o ha sido el mundo el que ha cortado con ellos?) y pasarse al lado oscuro: ellos pasarán de ser profesores a traficantes de drogas. Una pastilla experimental de Pedro podría convertirles en los verdaderos dueños y señores de la noche y hacer que naden en billes… pero ellos no dejan de ser unos pringados y no tendrán otra opción que aliarse con Tacho (Ernesto Alterio, Los años bárbaros), una suerte de Pocholo que lleva una eternidad reinando en los bajos fondos.

Aunque basada en un taquillazo italiano, Lo dejo cuando quiera sigue al pie de la letra el canon de las bro movies estadounidenses de Todd Philips (la saga Resacón en Las Vegas) o Seth Rogen (Juerga hasta el fin), pero sin perder en ningún momento esa identidad semicuñada y casposa patria, unos rasgos autoparódicos que provocan alguno de los mejores gags cómicos de la película. Aunque los trabajos de Sevilla y Fuentes sean bastante buenos y graciosos, David Verdaguer se impone claramente con un notable trabajo interpretativo no muy común en este tipo de comedias. El actor catalán vuelve a demostrar que no solo sabe construir y dar dimensión a un personaje, sino que es un verdadero todoterreno, capaz de clavarla tanto en dramas (sus trabajos con Carlos Marques-Marcet o su Goya por Estiu 1993) como en comedias (su papel en No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas era lo único salvable del film). Pero no solo de bros vive Lo dejo cuando quiera, las televisivas Miren Ibarguren (Arde Madrid) y Cristina Castaño (Sin rodeos) son las verdaderas robaescenas de la película, especialmente Ibarguren y su brutal sinceridad como titulada en Derecho y compañera de turno de Eligio en la gasolinera.

Aunque no invente la pólvora, Lo dejo cuando quiera sube con creces el listón de la nueva comedia española gracias al trabajo del citado Verdaguer y a la ausencia de cortapisas a la hora de desbarrar con sus chistes.

David Lastra

Nota: ★★★

Cementerio de animales: Retorciendo a Stephen King

Stephen King es uno de los autores más leídos y admirados de la literatura contemporánea, y su extensísima obra ha dado lugar a numerosas adaptaciones para el medio audiovisual. Muchas de ellas no han sobrevivido el salto de las páginas a la pantalla, resultando en sonados fracasos artísticos y comerciales que han creado la percepción de que adaptar a King con éxito es mucho más difícil de lo que parece. Sin embargo, últimamente el cine y la televisión parecen haber encontrado la sintonía adecuada para convertir en imágenes las palabras del maestro del suspense. La gran acogida de It marcaba en 2017 un antes y un después, iniciando una nueva etapa de interés renovado en las adaptaciones del célebre escritor de Maine.

Varios fracasos recientes (La niebla, La Torre Oscura) no han impedido que los estudios sigan explotando el inabarcable catálogo de King, que dará lugar a incontables películas y series en los próximos años. Mientras esperamos a reencontrarnos con Pennywise y el Club de los Perdedores en el segundo capítulo de It, llega a los cines la nueva versión de una de sus novelas más populares, Cementerio de animales (Pet Sematary), que ya fue adaptada para la gran pantalla en 1989, con el título en España de Cementerio viviente. Dirigida por el tándem formado por Dennis Widmyer y Kevin Kölsch (Starry Eyes) y escrita por ellos junto a Jeff Buhler (Nightflyers), la nueva adaptación se distancia del material original, efectuando cambios sustanciales a la historia, en especial durante su tramo final.

Para los que no estén familiarizados con ella o no hayan visto la película de los 80, Cementerio de animales narra la historia de Louis Creed (Jason Clarke), un exitoso doctor de Boston que decide alejarse de la estresante vida en la ciudad mudándose junto a su mujer, Rachel (Amy Seimetz), y sus dos hijos pequeños a una casa en lo más profundo de Maine. Al poco de instalarse, la familia descubre gracias a su anciano vecino, Jud Crandall (John Lithgow), que cerca de su nueva residencia se oculta un misterioso cementerio de mascotas con el poder de devolver a vida a los muertos que son enterrados allí. Tras la muerte de Church, el gato de la familia, Louis y Jud traen de vuelta a la vida al felino, que empieza a comportarse de manera extraña y muy agresiva. Pero cuando una tragedia mucho mayor golpea a los Creed, el padre de familia volverá a recurrir al siniestro poder del cementerio, desatando una fuerza maléfica que los sumerge en una horrible pesadilla sin salida.

Cementerio de animales traslada con éxito el espíritu de King a la pantalla, pero como decía antes, le insufla nueva vida (o muerte) al relato a base de cambios y omisiones que, si bien pueden resultar polémicas para los más puristas, contribuyen a justificar el remake y desembocan en un nuevo final que de ningún modo traiciona la visión del autor. Widmyer y Kölsch no destacan por su pericia técnica o su creatividad, lo que da lugar a una película más bien plana en lo estético y visual (que además sale algo perjudicada por unos dudosos efectos especiales), pero lo compensan con un excelente manejo del suspense y una tensión que va en aumento hasta estallar en su escalofriante recta final.

También hay que destacar la imaginería macabra, especialmente perturbadora durante los flashbacks que ahondan en el pasado de Rachel, y la violencia, que no es tan abundante como en It, pero nos depara un par de momentos para taparse los ojos, incluida una traicionera y muy gráfica reproducción del icónico plano del tajo al talón de Jud, una imagen que nos ha perseguido a muchos desde que la vimos de pequeños en los 80.

Por otro lado, Widmyer y Kölsch entienden que la historia de King no es solo un pretexto para asustar al espectador (cosa que el film consigue con creces), sino que el de Maine nos quiso hablar de algo más profundo con ella: nuestra obsesión por saber si hay algo después de la muerte y cómo esto refleja la dificultad para procesar la pérdida, tan intrínseca a la experiencia humana. Con esto en mente, los realizadores llevan a cabo una cinta de miedo tan sencilla como eficaz, que tiene el mérito de hallar el equilibrio entre el terror y el drama familiar, y que consigue que ambos aspectos del film se fortalezcan mutuamente en lugar de anularse.

Con un tratamiento narrativo clásico pero no excesivamente nostálgico, una atmósfera consistentemente inquietante, un sentido del humor perverso (tanto que puede parecer involuntario) y notables interpretaciones por parte de todo el reparto (con mención especial a Jason Clarke y a la niña, Jeté Laurence), Cementerio de animales supera la difícil prueba de adaptar a King. No pasará a la historia del cine, pero es una película de terror sólida y el susto no nos lo quita nadie.

Pedro J. García

Nota: ★★★½

¡Shazam!: La magia y el asombro llegan a DC

Ha sido un camino difícil para DC desde que estrenase El hombre de acero, la primera película de su actual universo de superhéroes. Falta de planificación, interferencias continuas por parte del estudio, visiones creativas en conflicto y continuos cambios tras las cámaras resultaron en el consiguiente desinterés de la audiencia, que le daba la espalda con Liga de la Justicia. Tras la decepción de su primer gran crossover, DC se vio obligada a reestructurar (otra vez) y replantearse su enfoque, rebajando sus ambiciones de universo interconectado en favor de películas más independientesWonder Woman marcó la pauta a seguir, el impresionante éxito de Aquaman demostró que DC estaba por fin en el camino correcto, y ahora, su última entrega, ¡Shazam! es la prueba definitiva de que ha remontado el vuelo.

El habitual del cine de terror David F. Sandberg (Nunca apagues la luz, Annabelle: Creation) dirige la adaptación del superhéroe de DC originalmente conocido como Captain Marvel, antes de que una disputa por el copyright le obligara a cambiarse el nombre. La historia gira en torno a un problemático adolescente de acogida llamado Billy Batson (Asher Angel), que tras un encuentro con un mago adquiere el poder de convertirse en un superhéroe adulto con solo gritar la palabra “Shazam”. Zachary Levi (Chuck) es su alter ego superheroico, un hombre con cuerpo de dios y poderes extraordinarios como Superman que, literalmente, lleva un niño dentro. Junto a uno de sus nuevos hermanos de acogida, Freddy (Jack Dylan Grazer), Billy/Shazam explorará sus poderes, primero como haría cualquier niño, para divertirse y hacer travesuras, y más tarde para detener a las fuerzas del mal, personificadas en el Dr. Thaddeus Sivana (Mark Strong), quien también tuviera un encuentro con el mismo mago, con resultados terroríficamente distintos.

Aunque posee muchos de los rasgos distintivos del sello DC (entre ellos, la obsesión por las madres, que de hecho se explora más a fondo en esta película), ¡Shazam! rebaja la oscuridad y se distancia considerablemente de la seriedad y la solemnidad de las primeras entregas de la etapa moderna del estudio, siguiendo la estela de las mucho más luminosas Wonder Woman Aquaman, pero con un tono mucho mejor definidoEl humor forma parte esencial del film y da en la diana la mayor parte del tiempo, contrario a lo que pueda indicar su campaña promocional (aislar los chistes puede crear una impresión equivocada, ya que funcionan mucho mejor en el contexto de la película y conociendo a los personajes), no solo haciendo reír, sino también utilizándose de forma inteligente para caracterizar a sus protagonistas y reflejar su edad. Esto da como resultado una película más optimista y colorista, una comedia de acción ligera y sin pretensiones pero con profundidad emocional y atención al detalle, demostrando que una cosa no tiene por qué estar reñida con la otra.

¡Shazam! se ambienta en la actualidad, pero de no ser por la tecnología y el flossing (tranquilos, es solo un segundo de la película y encaja perfectamente), podría ser una película juvenil hecha en los 80. Además de la evidente y reconocida inspiración en Big, a la que se le dedica un simpático homenaje, el espíritu y la energía del cine de pandillas y el toque Spielberg recorren todo el metraje, captando fielmente la magia y el asombro del cine familiar fantástico de esa época. Es fácil sentirse niño otra vez viendo ¡Shazam!, recordar aquellas aventuras que nos fascinaban y aterraban a partes iguales, y que necesitábamos ver una y otra vez hasta dar de sí nuestro VHS. Y todo sin recurrir a la nostalgia mercantilizada que hoy en día se encuentra en todas partes, sino extrayendo la esencia de aquellas películas para aplicarla al cine de superhéroes actual.

Además de ser tremendamente entretenida y tener el guion más sólido del Universo DC actual, ¡Shazam! sobresale por un corazón enorme que late con fuerza de la primera a la última escena. Esto es gracias al tratamiento juvenil libre de cinismo que se le ha dado, pero también, y sobre todo, a su excelente reparto, encabezado por un carismático y cercano Zachary Levi, que encuentra aquí el vehículo perfecto para conquistar a la audiencia con su entusiasmo infantil y encanto geek. Levi es el alma de ¡Shazam!, y su química con el elenco adolescente es pura magia, especialmente en sus escenas con el brillante Jack Dylan Grazer (la revelación de It), junto al que desarrolla la amistad que sustenta los cimientos de la historia y no solo nos deja los momentos más graciosos, sino también los más humanos y emotivos de la cinta.

Si hubiera que ponerle pegas a la película, sería un arranque demasiado embarullado y (cómo no) su villano. El Dr. Sivana supone una considerable mejora comparado con los anteriores antagonistas de DC (no era muy difícil), pero no deja de ser un cliché cuya historia no logra captar el interés necesario (si estáis deseando que acaben sus escenas para volver a Shazam y los niños, no os preocupéis, es normal). Afortunadamente, a medida que avanza la película, la caracterización del villano se adentra en terreno paródico, lo que acaba salvando al personaje, sobre todo durante la recta final, donde protagoniza junto a Shazam uno de los enfrentamientos finales más tronchantes del cine de superhéroes. En última instancia, Sivana sale airoso como villano porque la película no se lo toma del todo en serio y porque su conflicto interno aporta la clave para unir a los protagonistas en el explosivo tramo final.

Y hablando del final, ¡Shazam! logra dominar algo que a DC se le resistía hasta ahora: el último acto. Lo consigue huyendo de la excesiva e impersonal orgía de destrucción digital de sus anteriores películas para centrarse en los personajes. Tan sencillo como eso. El clímax de ¡Shazam! es una absoluta gozada, un broche de oro que subraya los puntos fuertes de la película (el humor, la imaginación y la amistad entre sus personajes), otorgando protagonismo al equipo/familia formado por Billy y sus nuevos hermanos, un entrañable grupo al que nos quedamos con las ganas de volver a ver en una secuela con mucho potencial. Veinte minutos finales que elevan el conjunto a base de buenas escenas de acción en las que distinguimos lo que está pasando y gratísimas sorpresas que, si no estáis muy familiarizados con los cómics en los que se basa, no querréis que os estropeen.

¡Shazam! es cine de superhéroes en estado puro, una película en la que se puede respirar el amor por el género, y que se ve beneficiada por el cambio de estrategia de DC, que la alivia de la obligación de tener que enlazar a la fuerza con el resto de la saga a base de cameos que no vienen a cuento o tramas que acaban en nada. Aquí no hay tanta prisa, las conexiones con otras películas del estudio son más bien anecdóticas y sirven para construir en Filadelfia un mundo propio en contraste con el que ya conocemos, donde los superhéroes son iconos pop convertidos en figuras de acción, reales pero inalcanzables, y Shazam se alza como una de las balizas de este nuevo DC. Hay una escena pequeña pero muy significativa en la que un niño está jugando con unos muñecos de Batman y Superman y, al ver a Shazam volando por su ventana, los deja caer al suelo. Clarísima metáfora y toda una declaración de intenciones.

A pesar de recurrir a muchos tópicos, ¡Shazam! es una de las historias de orígenes más inspiradas y redondas del cine de superhéroes reciente. Se trata de una película familiar con aroma clásico, pero favorecida por el bagaje que conlleva hacer una cinta de superhéroes en 2019. Warner aprende de los errores y acierta de lleno. Salta a la vista que esta vez han puesto mucho más cariño en el proyecto, y no solo se han preocupado de la proyección económica, sino también de hacer una buena película y conectar con el público (esta no parece hecha y deshecha por ejecutivos en un despacho). Divertida, emocionante, dulce pero pícara, con un estilo visual muy cuidado y sin sobrecarga digital, chistes realmente buenos, mucho ritmo y un acertado equilibrio entre acción, drama y comedia, definitivamente ¡Shazam! es la palabra mágica para DC.

Pedro J. García

Nota: ★★★★