Escape Room: Ideas dentro de la caja

Todo está inventado, así que no queda más remedio que exprimir el ingenio y reformular las ideas que han funcionado anteriormente para presentarlas como algo nuevo. Eso es lo que hace Escape Room, y lo cierto es que no se le da nada mal reciclar algo que ya hemos visto para convertirlo en una experiencia atractiva para el espectador, y por consiguiente, lo que promete ser otra lucrativa saga de terror comercial (la secuela ya está confirmada, evidentemente).

Adam Robitel, director de The Taking of Deborah Logan e Insidious. La última llave, se pone tras las cámaras de este thriller basado en la popular afición de los cuartos de escape, juegos físicos y de agudeza mental que se han puesto muy de moda en los últimos años. La película sigue a seis completos desconocidos que participan juntos en una de esas escape rooms, con la diferencia de que en este caso, el riesgo es real y la experiencia puede acabar en la muerte.

El reparto incluye varias caras conocidas, sobre todo para los aficionados a las series, como Deborah Ann Woll (True Blood, Daredevil), que interpreta a una exmilitar que ha luchado en la Guerra de Irak, Jay Ellis (Insecure), un ejecutivo egoísta y arrogante con el que es imposible empatizar, o la que vendría a ser el punto de vista central de la película, Taylor Russell (Lost in Space), que da vida a una joven universitaria extraordinariamente inteligente pero tímida y apocada. De procedencias y personalidades muy dispares, este ecléctico grupo tratará de sobrevivir avanzando de una sala a otra, descubriendo que lo que están viviendo es algo más que un juego y que hay una razón por la que todos ellos están ahí.

Escape Room contiene bastantes toques de humor, basados principalmente en los continuos choques entre los protagonistas, pero destaca principalmente por su estupendo manejo de la tensión, que va en aumento a medida que avanza la película. A pesar de que el guion depende demasiado del deus ex machina y pide constantemente que suspendamos la incredulidad, logra mantener la atención y juega con los nervios de forma efectiva. Sin apenas terror, pero con considerables dosis de acción e inventiva visual, el film dispara continuamente la adrenalina y resulta entretenidísimo de principio a fin.

Como decía antes, Escape Room no ofrece nada que no hayamos visto antes. La película es una mezcla matemática de SawCubeLa cabaña en el bosque, de las que toma tantos elementos que es imposible no compararlas. Sin embargo la falta de originalidad y riesgo (también se echa de menos un poco de sangre y algo más de mala leche) se suple con creces gracias a un ritmo sin bajones, un guion lleno de giros y unos puzles diseñados con detallismo y creatividad. Escape Room no deja lugar al aburrimiento, dando justo lo que promete, un espacio entre cuatro paredes para escapar de la realidad.

Pedro J. García

Nota: ★★★

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