Reseña: Ritmos del corazón (Hearts Beat Loud)

Es el verano antes de que Sam (Kiersey Clemons) se marche a la universidad. Su padre, Frank (Nick Offerman), se aferra como puede a sus últimos días con ella mientras afronta el cierre de su tienda de discos, que tiene la misma edad que su hija, diecisiete años. Incapaz de aceptar la idea de que en muy poco tiempo Sam dejará de vivir bajo su techo, Frank le pide que compongan música juntos y formen una banda.

Sin embargo, Sam tiene la vista fijada en su carrera de medicina, así que a pesar de su pasión y enorme talento por la música, tendrá que ser la más madura de los dos y abrir los ojos a su padre, que sigue estancado en el pasado, como las tiendas físicas de discos. Todo cambia cuando Frank decide subir uno de sus temas a Spotify y esto abre las puertas al dúo, bautizado We’re Not a Band, hacia una posible carrera discográfica.

Ritmos del corazón (Hearts Beat Loud) es la nueva película de un habitual de Sundance, Brett Haley (Volverás en mis sueñosThe Hero), dramedia musical con un inmejorable reparto de caras conocidas entre el público del cine indie y las series de la televisión (Nick Offerman, Kiersey Clemons, Toni Collette, Sasha Lane y Ted Danson) que el pasado año conquistó al público a su paso por el circuito festivalero de Estados Unidos.

Y no es para menos. Ritmos del corazón es una película profundamente cálida y reconfortante que aborda temas intrínsecamente melancólicos como el paso del tiempo y la separación de padres e hijos con sentido del humor, ternura y mucho corazón, pero sin pasarse nunca de almíbar. La película se sustenta principalmente sobre el estupendo trabajo de Offerman y Clemons, que desprenden química por los cuatro costados. Su relación, expresada y transformada a través de la música, es tan emotiva como sincera.

A Offerman estamos acostumbrados a verlo interpretando a personajes serios y cascarrabias con un divertido punto marciano, y aquí (como ya hizo en Yo, él y Raquel) vuelve a sacar a relucir su lado más humano y vulnerable como uno de los padrazos por excelencia del cine independiente. Está simplemente adorable. Mientras, Clemons se confirma como una de las jóvenes promesas a seguir más de cerca. Hay mucho talento en esta chica y podemos apostar a que vamos a verla mucho en los próximos años.

A través de las bonitas canciones de Frank y Sam y con ayuda de un guion que hila muchas tramas con soltura, Ritmos del corazón da forma a una preciosa relación paternofilial, pero también a una historia de amor adolescente queer representada de la forma más casual y natural y a una acertada reflexión sobre madurez estancada, todo envuelvo en una nostálgica oda a la música indie (clásica y actual), al vinilo y las tiendas de discos que sobreviven en la era digital. Una de las películas más entrañables que hemos visto recientemente.

Ritmos del corazón ya ha salido a la venta en España en DVD de la mano de Sony Pictures.

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