Crítica: Quién te cantará

Lila Cassen ha abandonado el edificio. La primera y más sonada fue hace una década, cuando abandonó abruptamente los escenarios en el punto álgido de su carrera. De repente, la voz del pop hizo mutis por el foro. Lila desapareció de la faz de la tierra y nadie supo el por qué. Ese misterio no hizo sino provocar que su categoría de ídolo se magnificase aún más. Ahora ha decidido regresar. Ya sea por motivos económicos o puramente artísticos, Lila Cassen vuelve a escena. Como si de Kate Bush se tratase, la cantante ha anunciado una serie limitada de conciertos que parecen ser la última oportunidad para poder disfrutar de su voz en directo. Los preparativos se suceden sin ningún tipo de imprevistos. El regreso de la gran estrella está atado y bien atado… Salvo que Lila Cassen ha vuelto a abandonar el edificio y esta vez puede que para siempre.

Tras el viaje enfermizo de Magical Girl, Carlos Vermut se atreve con la complicada relación entre el ídolo y la fama, sin olvidarse de uno de los factores más importantes en esa dupla: los fans. Después de un extraño percance en la playa, Lila Cassen (Najwa Nimri, Los amantes del círculo polar) despierta sin saber quién es. Conoce el rostro de Lila, pero no se reconoce como ella. Lila está amnésica, completamente hueca. Ella es una persona nueva, una buena oportunidad para empezar de cero… si no tuviese una gira de conciertos a la vuelta de la esquina. Ella no recuerda las letras de sus canciones, ni las coreografías. Realmente, esa nueva mujer no es Lila. Tiene que aprender a serlo. ¿Y quién nos conoce mucho mejor que nosotros mismos? Nuestros admiradores y Lila tiene muchos. Violeta (Eva Llorach, Gente en sitios) es una de sus mayores fans. No solo conoce sus canciones al dedillo, sino que tiene  memorizados todos sus bailes y gestos, hasta tiene una voz bastante buena (como que es la de Eva Amaral). Ella podría haber sido alguien en esto de la música, pero shit happens (Natalia de Molina, Techo y comida) y las facturas no se pagan solas.

El encuentro entre ambas bebe los vientos de la imponente Persona. El transvase entre Lila y Violeta es muy semejante al que generan Elisabet y Alma en la cinta de Ingmar Bergman. Pero esta transfusión vampírica es más almodovariana que bergmaniana. Muchos han sido los osados en honrar al maestro y han acabado trasquilados. Para muestra tenemos la sosa Animales nocturnos de Tom Ford de hace un par de años o el propio realizador manchego en sus últimos films. Carlos Vermut acierta de pleno consiguiendo con Quién te cantará la mejor película almodovariana de las últimas décadas. El director de Diamond Flash encuentra el perfecto equilibrio entre el drama más doloroso, ese que traspasa la pantalla y nos hiere en lo más hondo, y el mamarrachismo más absoluto, ya sea a través de divertidos guiños o exabruptos.

Quién te cantará es la obra de un valiente. Podría no haber funcionado en alguno de sus aspectos principales y podríamos seguir valorando ese sinigual arrojo. Lo positivo, es que la cinta no flaquea en ningún momento. Vermut toma el patrón del desdeñado melodrama patrio y lo reinventa gracias a su magnífica exquisitez a la hora de desnudar la psique humana, un aspecto que ya pudimos vislumbrar con el personaje de Bárbara Lennie en Magical Girl.

No existe mujer más adecuada para encarnar a la enigmática Lila Cassen que Najwa Nimri. La polifacética artista realiza la interpretación de su vida, logrando captar y transmitir a la perfección la áspera delicadeza de una diva pop. Con su excelso trabajo conjunto, Vermut y Nimri logran crear un verdadero icono, tanto dentro del engranaje del propio film como dentro del imaginario del cine español. La encargada de dar la réplica a semejante animal escénico es Eva Llorach. Chica Vermut por excelencia (ha trabajado en sus tres largometrajes), es la encargada de dar vida a Violeta, el paradigma del fan fatal. La actriz murciana clava ese poso patético e inocente que poseemos los admiradores de las estrellas, pero dotándonos de la dignidad que nos merecemos. Llorach interpreta al personaje más complejo y dificultoso del film, ya que mientras Lila está llenando su vacío, ella está desocupando su alma. La química entre Nimri y Llorach es brutal y el nivel de sus actuaciones sin igual, por lo que no debería  extrañarnos que se utilizase por primera vez en la historia la expresión ex aequo en la categoría de mejor actriz en los próximos Goya.

Pero no solo de Nimri y Llorach vive Quién te cantará. Carme Elías (Camino) y la citada Natalia de Molina hacen las veces de la mano derecha de Lila Cassen y la hija de Violeta, respectivamente. El personaje de Elías es un mártir de su profesión, como toda madre. Ella no es realmente la madre biológica de Lila, pero ha actuado como tal durante los últimos años, quiera la Cassen o no. Y al otro lado del amor posesivo se encuentra Marta, la adolescente terrible. Atila el Huno con vagina y gigas ilimitados. Una bomba de relojería que no puede parar de explotar. No es culpa suya, es su naturaleza. De Molina vuelve a demostrar que es una de las mejores actrices de su generación, creciéndose no solo en sus estallidos emocionales, sino especialmente en los pequeños gestos, como en su despreciable desdén con que mira a su madre mientras come pipas.

Uno de los grandes atractivos del film es la inteligente utilización de temas preexistentes de Najwa Nimri para ilustrar la carrera musical de su alter ego en Quién te cantará. Otro tema es el sorpresón de encontrarse con la voz de Eva Amaral cuando canta Violeta. Una decisión que en un primer momento descoloca, pero que se convierte en una verdadera delicia.

Quién te cantará es una rara avis dentro del cine español. Todo un hito en la historia fílmica de nuestro país. Una de esas llamadas películas perfectas, una de esas que nunca procuraremos olvidar.

David Lastra

Nota: ★★★★★

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