Crítica: Pesadillas 2 – Noche de Halloween

La festividad de Halloween tal y como la celebran los estadounidenses se ha globalizado en los últimos años de tal manera, que ya ocurre como en Navidad: no puede existir sin sus películas temáticas. Hace tres años se estrenaba la adaptación al cine de la popular serie de novelas de terror juvenil Pesadillas (Goosebumbs), de R.L. Stine, toda una institución de la nostalgia noventera. La película, protagonizada por Jack Black (en el papel del autor) y Dylan Minnette (No respires), le daba un giro muy meta a la creación de Stine con una aventura fiel al espíritu de Pesadillas que a su vez reformulaba el concepto para el público del siglo XXI.

Su buen rendimiento en taquilla generó una secuela que llega justo a tiempo para celebrar la noche de las brujas en el cine: Pesadillas 2: Noche de Halloween (Goosebumps 2: Haunted Halloween). En esta ocasión, la acción se traslada al pequeño pueblo de Wardenclyffe, hogar de la mítica Torre Tesla, donde dos niños llamados Sonny (Jeremy Ray Taylor) y Sam (Caleel Harris) descubren un manuscrito oculto en una casa abandonada que resulta ser el primer libro inédito de R.L. Stine. Al abrirlo, liberan a la malvada marioneta Slappy (doblada al castellano por Santiago Segura), que llevará a cabo un plan para dar vida a todas las criaturas de los libros de Pesadillas. Sonny y Sam, junto a la hermana mayor del primero, Sarah (Madison Iseman), deberán unir fuerzas para detener a Slappy antes de que Halloween acabe en el Apocalipsis.

Aunque tenga ese aspecto de secuela directa a vídeo (que en realidad es parte de su encanto), lo cierto es que Pesadillas 2 es una más que digna continuación de una ya de por sí loable primera entrega. La película presenta una factura cuidada y unos efectos digitales mucho mejores de lo que cabía esperar. A eso se suma un reparto quizá menos estelar que el de la primera, pero igualmente dispuesto a pasárselo genial, del que destacan varios talentos infravalorados de la comedia USA, como la divertida Wendi McLendon-CoveyChris Parnell. Si bien el tono es más marcadamente infantil y el guion más simple, el film no excluye del todo al público adulto, aunque en esta ocasión la película esté más específicamente orientada al más joven.

Lo mejor de Pesadillas 2 es su aire desenfadado, su sentido del humor, muy presente en toda la cinta, y su imaginación a la hora de plasmar en pantalla a los monstruos de Stine, notables creaciones CGI obra de Sony Pictures Animation. Esta horda de monstruos, lo suficientemente amenazantes como para inquietar a los niños sin provocarles traumas, vuelve capitaneada por un Slappy convertido en la gran estrella de la función, con permiso de Jack Black, que aparece muy brevemente para dar continuidad a la historia y facilitar el eléctrico clímax.

En resumen, Pesadillas 2 sabe perfectamente a qué público se dirige. Sin descuidar a los nostálgicos que crecimos leyendo (o viendo en la tele) las historias de Stine, la nueva entrega de la franquicia es una película abiertamente familiar, y especialmente orientada a los más pequeños (esos ositos de gominola). En este sentido, cumple de sobra su función de entretenimiento para toda la familia con una propuesta ligera y eficaz. Es decir, si no se le exige demasiado, acaba dando más trato que truco.

Pedro J. García

Valoración: ★★★

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