Crítica: Bohemian Rhapsody

Is this the real life?
Is this just fantasy?
Caught in a landslide
No escape from reality

Hay mitos demasiado grandes como para atreverse a tocarlos. El de la legendaria banda Queen y su carismático y revolucionario líder, Freddie Mercury, sería un claro ejemplo. Realizar un biopic sobre una figura tan icónica e importante para millones de personas es un acto de valentía que hay que acometer con meticuloso cuidado, porque será escrutado y desmenuzado con más exigencia que la mayoría de proyectos cinematográficos. Queen, sus componentes y su música son sagrados, y un paso en falso podría desatar la ira de las masas adoradoras del grupo británico.

Por eso, cuando el año pasado llegaron a nuestros oídos los rumores de problemas en el set de Bohemian Rhapsody, que culminaron en el despido de su director, Bryan Singer, a pocas semanas de finalizar el rodaje, se dispararon las alarmas. A lo que se sumó la preocupación por que la película obviase la sexualidad y los aspectos más oscuros de la vida de Mercury, y unas primeras críticas no demasiado alentadoras. ¿Estaremos ante un caso de biopic estrellado? ¿Habrán empañado su legado? Después de ver el film, puedo decir con convencimiento y alivio que la respuesta a ambas preguntas es “no”. Bohemian Rhapsody es un triunfo del cine biográfico y musical, una cinta que toca todas las notas correctas, y lo hace con pasión, convencimiento y, sí, respeto y devoción por las personas que retrata.

La película abarca desde la formación de la banda a comienzos de los 70 hasta su memorable actuación en Live Aid en 1985, considerado por muchos el mejor concierto rock de la historia. En el complejo y exigente papel de Freddie Mercury nos encontramos a Rami Malek (Mr. Robot), que se enfrenta al mayor reto interpretativo de su carrera y no solo sale airoso, sino que sería injusto que no estuviera nominado a todos los premios posibles. Como no podía ser de otra manera, Singer se centra en el líder de la banda, cuya historia comienza cuando aun era Farrokh Bulsara, un joven británico de origen parsi e indio con grandes sueños, enorme talento y una todavía mayor dentadura, y a lo largo de 134 vibrantes minutos nos muestra su evolución como artista, estrella y persona.

Para ello, Singer recorre la trayectoria de la banda como si de un “greatest hits” se tratara, marcando los puntos de inflexión de su ilustre historia para componer una celebración del espíritu inquieto e innovador de unos artistas en constante evolución, que se negaban a ser domados por la industria discográfica y encasillados en un solo sonido. La película trata de descifrar el secreto del éxito de Queen, y nos da una posible respuesta: Freddie Mercury, Brian May, Roger Taylor y John Deacon eran una familia en la que cada miembro era diferente y mantenía su personalidad individual dentro del grupo. Pero claro, Freddie era el pater familias, el rey, el animal escénico que copaba todas las miradas, la personalidad magnética, excéntrica y profundamente queer que atraía, y sigue atrayendo, a personas de toda clase.

El reparto de Bohemian Rhapsody es inmejorable. Ben Hardy está muy divertido como Roger Taylor, la principal oposición creativa de Mercury dentro de la banda, mientras que Joseph Mazzello (el repipi Timmy de Parque Jurásico) y Gwilym Lee aportan la serenidad y cordura necesaria para mantener su equilibrio interno. Por otro lado destaca una entrañable Lucy Boynton como Mary Austin, primer gran amor y posteriormente amiga hasta el final de Mercury, cuya preciosa relación ocupa el eje sentimental de la película. Pero no os alarméis, Bohemian Rhapsody no oculta la homosexualidad y amaneramiento del cantante, así como tampoco elude su diagnóstico de VIH, tratando todos estos temas de frente, sobre todo durante su recta final.

Como decía, los secundarios son fantásticos, y la química entre los miembros del grupo es uno de los puntos fuertes de la película, pero quien se merece todos los elogios, y más, es Malek. El actor estadounidense de origen egipcio está sencillamente impresionante. Su trabajo interpretativo es soberbio, ya sea en las escenas dramáticas, como en las cómicas, o sobre el escenario, donde se deja la piel y asombra con su completa transformación física y espiritual en Mercury. En resumen, Malek nos regala la interpretación de su vida. Es imposible apartar la mirada de él, y eso es justo lo que hace falta para dar vida a alguien como Mercury y no morir (y matar tu carrera) en el intento.

Si hay que señalar algún aspecto negativo sería el inevitable uso de los lugares comunes del cine biográfico y musical, y su final, en el que Singer se empeña en reproducir buena parte del concierto Live Aid. El mundo nunca se va a cansar de los temazos de Queen, pero poner cinco seguidos en una película resulta excesivo. Dejando esto a un lado, Bohemian Rhapsody es un crowd-pleaser de manual, una película tremendamente emocionante y complaciente, incluso para aquellos que no se consideren fans de la banda (como quien esto escribe). Gracias sobre todo al arrollador trabajo de Malek, pero también a un guion lleno de sentimiento, buenos diálogos, momentos muy divertidossecuencias musicales hábilmente ejecutadas y por supuesto, el infalible repertorio de Queen, Bohemian Rhapsody resulta en una experiencia cinematográfica de lo más pegadiza y electrizante. Larga vida a la Reina.

Pedro J. García

Nota:★★★★

Crítica: El árbol de la sangre

Tus muertos. Los que sufrieron una guerra y pasaron hambre para que tú tengas ADSL y un sueldo indigno. Tu madre, tu padre, tu abuela, tu abuelo, tu bisabuela… y así hasta Lilith. Tus antepasados. Gracias a los que tienes un trasero resultón y unos remolinos indomables en tu cabellera. Pero además de esas taras o ventajas físicas, también hemos heredado de ellos su bagaje emocional. Todos somos producto de nuestras anteriores generaciones y únicamente comprendiendo ese legado, podemos enfrentarnos a nuestro presente. Ante ese profundo ejercicio introspectivo coloca Julio Medem (Los amantes del círculo polar) a todos los personajes de su última película, El árbol de la sangre y ya veremos quién sale escaldado ante tamaño experimento.

Rebeca (Úrsula Corberó, La casa de papel) y Marc (Álvaro Cervantes, Carlos I, Rey Emperador) son pareja. Se conocieron casualmente en un acontecimiento familiar y la fuerza del destino les volvió a unir en otro bodorrio más, en los estudios universitarios… y así hasta el día de hoy. Ana y Otto, perdón, Rebeca y Marc se adoran y morirían el uno por el otro. Tanto que se han propuesto plasmar su gran historia de amor en un libro, que van a escribir a cuatro manos en un antiguo caserío familiar. Han decidido no dejar ningún cabo suelto y dejar que los secretos familiares dejen de serlo de una vez por todas. Así que después de abrazar un árbol, se ponen manos a la obra para escribir la gran historia de amor de sus progenitores. La Maca (Najwa Nimri, con la que se reencuentra diecisiete años después de trabajar por última vez en Lucía y el sexo) es una estrella punk embarazada de no se sabe quién Víctor (Daniel Grao, La catedral del mar) es un fan reconvertido en ángel salvador que acompañará a Rebeca durante los episodios esquizofrénicos de su madre. Nuria (María Molins, El bosque) y Amaia (Patricia López Arnaiz, La otra mirada) son las madres de Marc, pero antes de encontrarse, las dos bebieron (literalmente) los vientos por Olmo (Joaquín Furriel, Cien años de perdón), antiguo matón del padre de Nuria y hermano de Víctor. Casualidades de la vida… o no.

Las relaciones de El árbol de la sangre son más enrevesadas y complicadas que las que podríamos encontrar en el episodio ciento cuarenta y siete de una telenovela venezolana. Pero el problema no es que no resulten creíbles, sino el empeño para nada velado del autor hacerse el listillo, en hacerlas más y más complejas, con un afán de sorprendernos a todos con una pirueta final que termine por unirlas a todas. Pero, así como años ha llegábamos a alabar esos deus ex machina, hace mucho tiempo que Medem perdió el temple y su capacidad para hacernos soñar, por lo que ahora no hace sino el más estrepitoso ridículo, llegando a niveles de Caótica Ana. Él que tan bien había sabido sortear el absurdo en sus primeras obras, no hace sino claudicar ante ello. ¿Polígonos amorosos de innumerables vértices unidos a tramas de mafias georgianas con un puntito de pasado franquista? Todo eso y más en las dos horas y pico de este El árbol de la sangre.

Lejos de emocionarnos con tanta carga dramática, lo único que Medem consigue es que nos pongamos en la misma tesitura que sus protagonistas y comencemos a pensar en nuestro pasado. Pero no tanto en nuestros antecesores, sino en nuestra relación con sus obras anteriores. ¿Éramos conscientes de la toxicidad que escondían sus preciosas historias de amor?, ¿acaso no lleva cosificando a el cuerpo femenino desde tiempos inmemorables? Por lo menos antes nos engañaba con refinados envoltorios (culpa de las geniales composiciones de Alberto Iglesias, ahora sustituido por Lucas Vidal) e interpretaciones de altura (Emma Suárez, Silke, la propia Najwa Nimri o el reparto femenino al completo de Lucía y el sexo). Ahora ya ni eso. Carente de ideas, Medem se dedica al autohomenaje, lo cual no sería un crimen o un error (ahí está Volver de Pedro Almodóvar como ejemplo), pero el realizador vasco no da una. No hay película de su filmografía que no aparezca reflejada en esta El árbol de la sangre, desde los malignos calentones automovilísticos de La ardilla roja, los dimes y diretes de una joven pareja condenados a encontrarse a lo Los amantes del círculo polar, la representación  de sexo lésbico para que el ojo del hombre heterosexual se recree como ocurría en Habitación en Roma, la pasión por lo prohibido Tierra, los polvos acuáticos de Lucía y el sexo, las trágicas operaciones de ma ma, la esquizofrenia de Uno por ciento, esquizofrenia (documental que produjo y montó), la vergüenza ajena que sentí al ver Caótica Ana… ¡si hasta hay un guiño a La pelota vasca cuando la película se acerca a temas de política vasca!

Corberó y Cervantes hacen lo que pueden con unos personajes extremadamente planos como son los dos protagonistas. Especialmente encomiable es el trabajo de la omnipresente actriz, cuyo rostro no se quiebra al tener que lidiar con el personaje con el  comportamiento más ilógico de la temporada (la idealización de su padre adoptivo, las ganas de follarse a su pseudotío… ¡Ese final!), sino que además tiene que pasarse en pelotas en unas cuantas escenas sin ningún tipo de justificación. Y no, con la milésima de segundo de desnudo frontal de Álvaro Cervantes no se compensa esa decisión tan machista. Aunque ya estemos a punto de terminar el año, Medem parece no saber que estamos en 2018. Puede que ni siquiera sepa que estamos en pleno siglo XXI.

Después de unos cuantos años acertando de pleno y habiéndonos regalado estos días una de las mejores interpretaciones del año (Quién te cantará), Najwa Nimri pincha en su interpretación de Maca, aunque puede que gran parte sea una vez más Medem, por no saber hacer consistente un personaje tan potencialmente interesante. Caso aparte es el desaprovechamiento de cuatro grandes de nuestro cine como Ángela Molina (Ese oscuro objeto del deseo), Josep María Pou (El reino), Luisa Gavasa (La novia) y Emilio Gutiérrez Caba (La comunidad), en el papel de abuelos y abuelas de Rebeca y Marc. Puede que entre los cuatro no digan más de doce frases en las numerosas escenas en que aparecen, y únicamente en el caso de Molina está justificado ese silencio.

El cacareado retorno de Julio Medem ha terminado por ser otra losa en su carrera. Nada en El árbol de la sangre emociona, únicamente exaspera y provoca vergüenza ajena confundiendo una vez más lo poético con el absurdo.

David Lastra

Nota: ★

Crónica del Festival Internacional de Cine Fantástico Nocturna 2018: Parte 2

DÍA 3

He’s Out There (Quinn Lasher, 2018 – Lituania) – Oficial Fantástico

Sobre el papel, He’s Out There es un slasher de manual. Una familia pasando un fin de semana en su segunda propiedad, situada en el campo, alejada de todo y todos. Todo comienza a torcerse cuando un desconocido comienza a acosar en la distancia a la mujer ante la ausencia del marido, es en ese momento en que decide dar un paso adelante y proteger a sus dos hijas… ¿Olvidamos algo? Ah, las muertes. Pues haberlas haylas, pero son casi anecdóticas y casi ni se ven. El problema de la cinta de Quinn Lasher (S-Lasher, je je je) no es esa ausencia de ideas, ya que la originalidad no es un requisito en este subgénero, sino esa absurda decisión de ser tan pacata y, especialmente, por intentar complicarse demasiado intentando dotar de profundidad a su historia y a sus personajes, cuando realmente no hace nada para que lo sean. Sus desdibujados personajes deambulan sin saber muy bien qué está pasando y el malo malísimo no transmite ninguna sensación de peligro, ni mucho menos carisma. Ni siquiera el morbo de vérselas pasar canutas a Yvonne Strahovski (la puñetera Serena Waterford de El cuento de la criada), compensa el tedio que provoca su visionado.

David Lastra

Deadtectives (Pascal Laugier, 2018 – Estados Unidos) -Panorama

En Deadtectives un grupo de timadores con la cara muy dura se dedican a aprovecharse de pobre gente que sufre supuestos ataques fantasmales para grabar un programa de televisión. Para salvarlo de la cancelación tendrán que irse a Méjico a investigar el caso definitivo, lo que les traerá muchos más problemas de lo que se esperaban. Por su temática, es inevitable pensar en Los Cazafantasmas (Ivan Reitman, 1984 – Estados Unidos) y la saga de Expediente Warren (James Wan  2013 – Estados Unidos), pero con un tono mucho más cafre. Protagonizada por Chris Geere (conocido por la serie de FX You’re the Worst), Deadtectives es una película en la que todo es una broma, pero está lo suficientemente bien escrita como para no saturar. A excepción de un par de chistes cuñados que no pintan nada y no definen el humor general de la cinta, entretiene de principio a fin y resulta simpática.

Daniel Andréu

Ghostland (Tony West, 2018 – Francia/Canadá) – Oficial Fantástico

Y llega el turno de la locura… Pascal Laugnier, director de la polémica Martyrs, nos trae la historia más surrealista del festival. Ghostland es una pesadilla en pantalla grande y, como tal, debes aceptar sus absurdidades y sus peculiares normas, solo así podrás disfrutarla/sufrirla adecuadamente. Tras un cauto comienzo, todo se dispara con una genial escena de invasión doméstica con una resolución bastante sorprendente. Años después descubrimos las secuelas que ha provocado este ataque en las dos hermanas que se encontraban en la casa. Beth (Crystal Reed, Teen Wolf) se ha convertido en una autora de best-sellers de terror, justamente en su última obra Incidente en Ghostland revisita ese incidente; pero el caso de Vera (Anastasia Phillips, Skins) es diferente. Ella no ha podido pasar página y no solo sigue traumatizada por el acontecimiento, sino que sigue viviendo en la misma casa donde sucedió todo. La perfecta existencia de Beth se rompe con una angustiosa llamada de Vera, lo cual provocará su retorno al hogar familiar y el consiguiente reencuentro con su hermana y su madre (interpretada por la cantante Mylène Farmer, que ya trabajó con el director en el vídeo musical de City Of Love, clip en el que se encuentran gran parte de las claves estéticas de esta película). Laugier apuesta fuerte con una historia bastante marciana, que descoloca y sorprende en todo momento. Una película enrevesada, muy enfermiza y que no comete el error de tomarse demasiado en serio. Ghostland reúne todo lo necesario para pasar un mal rato en una sala de cine.

David Lastra

Piercing (Nicolas Pesce, 2018 – Estados Unidos) – Oficial Fantástico

No es frecuente la adaptación al cine de novelas de Ryû Murakami (no el Murakami de Tokyo BluesBurning o 1Q84, sino el de Audition o Azul casi transparente), por lo que Piercing era muy esperada para nosotros sus fans. Murakami siempre cuenta sus historias de una forma muy particular que hace que cualquier acercamiento a su literatura sea recibido con tanta expectación como miedo. Aquí se sigue a un joven (Christopher Abbott) que necesita buscar a una potencial víctima para saciar su necesidad de asesinar y así no acabar con la vida de algún ser querido. Por supuesto, por mucho que lo planee, se va a encontrar con muchos obstáculos por parte de su elegida (Mia Wasikowska). Aun aceptando que el cine es un medio diferente que no tiene que calcar su referente para hacer una buena adaptación, el guion de Nicolas Pesce se deshace de demasiados aspectos esenciales. Por ello el comienzo de la trama resulta un tanto atropellado, hay detalles que no se entienden igual si uno no va habiéndose leído la novela y, lo más importante, el espectador no se mete en la cabeza de los protagonistas de la misma forma que en el libro. Uno de los fuertes de la narración de Murakami es la estructura que alterna la primera persona del chico y de la chica en cada capítulo, de donde viene el extraño tono de comedia romántica muy retorcida, y esto en el film se pierde. Lo bueno, y que compensa la ausencia de todas estas cosas, es que Piercing nace del interés por hacer algo artísticamente relevante. Gracias a unas buenas interpretaciones, un muy buen apartado técnico o un uso muy interesante de  la banda sonora compuesta por temas de giallos de los años 70, encuentra una atmósfera y una personalidad propias que hacen que se sostenga como obra autónoma pero a la vez relacionada con su referente literario.

Daniel Andréu

DÍA 4

Summer of ‘84 (Anouk Whissell, François Simard y Yoann-Kar Whissell, 2018 – Canadá/EE.UU.) – Oficial Fantástico

Nuevo ejercicio de nostalgia del equipo que nos trajo Turbo Kid. En esta ocasión se acercan a un grupo de chavales que deciden investigar una serie de desapariciones que están ocurriendo en su pequeña ciudad. Una aventura veraniega a lo Cuenta conmigo en clave revisionista a lo Stranger Things. Repleta de tópicos y lugares comunes (¿acaso no es esa la gran marca de autoría de los Whissell-Simard?), Summer of ‘84 sale un poco mejor parada en guion y definición de personajes que su anterior aventura. Como en esa ocasión, la carencia absoluta de originalidad se ve altamente beneficiada por la calidad estética del producto, así como por su notable banda sonora, que vuelve a correr por parte de Le Matos.

David Lastra

Boar (Chris Sun, 2017 – Australia) – Oficial Dark Visions

Boar es una de esas películas de las que no se puede decir nada especialmente malo ni bueno debido a su simpleza. Un jabalí gigante va descuartizando gente poco a poco en una zona campestre de Australia. Literalmente no hay más y esto es una cierta virtud ya que no tiene mucha posibilidad de error. Posee unos diálogos muy ágiles e inspirados que destacan incluso por encima de las escenas de descuartizamiento y horror. Quizás algo que se le puede echar en cara es el atrevimiento puntual de enseñar demasiado cómo el jabalí mata a sus víctimas en escenas hechas con un CGI más que pobre que desmerecen las escenas con la criatura animatrónica.

Daniel Andréu

Mirai, mi hermana pequeña (Mamoru Hosoda, 2018 – Japón) – Oficial Fantástico

Qué difícil escribir sobre una película que es pura emoción. Mirai, mi hermana pequeña narra las aventuras caseras de un niño pequeño ante la llegada al mundo de una nueva hermanita. Con el mismo acierto que Del revés (Inside Out) (Pete Docter, Ronnie del Carmen, 2018 – Estados Unidos) pero de una forma diferente, el guion de Mamoru Hosoda capta con una sencillez abrumadora lo que significa crecer, descubrir lo que es la vida y aprender a caminar por ella junto a tus seres queridos, los que están contigo en el presente, los que estarán y los que estuvieron antes que tú. Alterna secuencias de “fantasía” con otras hogareñas que son igual de mágicas, ya que todo se ve a través de la mirada infantil del pequeño Kun. Uno no puede evitar emocionarse ante la belleza de las imágenes, tanto las más sencillas y familiares como las más visualmente elaboradas, llegando a un desenlace en el que los sentimientos terminan de explotar.

Daniel Andréu

Sta. Agatha (Darren Lynn Bousman, 2018 – Estados Unidos) – Oficial Dark Visions

El director de unas cuantas Saw y de Repo! The Genetic Opera (musical con Anthony Stewart Head y Paris Hilton que solo me hizo gracia a mí) se adentra en el nunsploitation… y ahí termina lo interesante de la propuesta de Sta. Agatha. Un convento unas cuantas monjas ultra-maquilladas, comandadas por Carolyn Hennesy (la que fuera Barb en Cougar Town y otros mil secundarios miméticos más en cine y televisión), se dedican a vender recién nacidos en vez de pastitas. El negocio no va nada mal, pero todo cambia con la llegada de Mary (Sabrina Kern), una joven embarazada que no sabe qué hacer con su vida y que claramente no estaría allí si supiese los tejemanejes de las monjas, o sí, no sé.  Sta. Agatha no funciona ni como ejercicio de revisionismo u homenaje a ese rinconcito dentro de ese subgénero de exploitation, ni como película actual de terror. Doloroso resulta su simplismo y su soporífero ritmo, aunque peor es que un cineasta tan dado a lo sádico y al humor no haya sabido entretenernos con una historia de monjas chungas.

David Lastra

Blood Fest (Owen Egerton, 2018 – Estados Unidos) – Oficial Dark Visions

Hay películas que parecen estar hechas para ser proyectadas en la sesión golfa de un festival de cine fantástico y de terror y Blood Fest es una de ellas. Ya su premisa es ideal para la ocasión, pues sus protagonistas asisten a una fiesta que mezcla los macro festivales musicales con los festivales de cine de terror, una gigantesca explanada con escenarios que imitan escenas de películas de terror y en la que se interpretarán en directo las secuencias más míticas ante el público. Por supuesto todo terminará en una fiesta sangrienta muy bestia en la que los protagonistas tendrán que escapar del evento que se vuelve más real de lo que ellos esperaban. Blood Fest consigue entretener de principio a fin con mucho humor y teniendo cero pretensiones, además de muchas vísceras y muertes rebuscadas, lo que a esas horas de la madrugada se agradece enormemente.

Daniel Andréu

DÍA 5

Please Stand By (Ben Lewin, 2017 – Estados Unidos) – Panorama

Detalles como el de programar Please Stand By son los que hacen que apreciemos el festival aun más, porque en uno festival como Nocturna Madrid contar con una película así es arriesgarse. La infravalorada Dakota Fanning interpreta de forma increíble a una joven autista obsesionada con Star Trek que escribe un guion para su serie favorita con intención de participar en un concurso. Tras conocer a los personajes, asistimos al viaje de superación que supone para Wendy escaparse de la residencia en la que vive para entregar en mano su manuscrito. Se trata de una película amable y con 100% de buenas intenciones, lo cual si se hace bien puede jugar a su favor, por mucho que desde el primer segundo esté claro cómo va a evolucionar y terminar la historia. La sorpresa no es lo importante aquí, sino empatizar con sus personajes y sus situaciones hasta el punto de estar con el corazón en un puño durante los momentos finales (y de querer meterse en la pantalla para coger a Pete, ese adorable perrito, y abrazarlo para siempre). La conexión con algo como Star Trek es más que suficiente para que una película sin sangre, vísceras o monstruos infernales se gane el corazón del público de Nocturna Madrid.

Daniel Andréu

Muñeco diabólico (Tom Holland, 1988 – Estados Unidos) – Classics

Por fin llegó uno de los momentos que algunos habíamos estado esperando durante meses, el privilegio y el honor de ver la primera entrega de las aventuras de Chucky en la pantalla grande con su creador Don Mancini en la sala, lo que lo hizo aun más especial. ¿Se puede decir algo nuevo de una película de hace 30 años que supuso el nacimiento de un personaje tan icónico? La mítica posesión del muñeco Good Guy por parte del asesino Charles Lee Ray que da a una serie de surrealistas y macarras asesinatos es ya parte de la historia del cine de terror. Aunque no haya novedades, sí que merece la pena recalcar que sigue siendo muy poderosa tres décadas después, que el humor sigue funcionando y que sigue dando un placer inmenso ver a Chucky asesinar a todo el que se cruza en su camino, así como verle sufrir y ser destruido. En diez años será el 30 aniversario del nacimiento de la igualmente maravillosa Tiffany, así que el Nocturna Madrid 28 sería una ocasión perfecta para conmemorarlo trayendo a Jennifer Tilly. Ahí queda dicho.

Daniel Andréu

Mandy (Panos Cosmatos, 2018 – Estados Unidos, Bélgica, Reino Unido) – Panorama

Como siempre, el festival se guarda una de las apuestas más fuertes para la clausura. Había mucha expectación por ver Mandy y eso se demostraba en el hecho de que tuvieran que abrir una segunda sala para atender la alta demanda de entradas. La película más que una historia es un viaje alucinado de Nicholas Cage (que termina de abrazar definitivamente su papel de icono moderno del absurdo) por consumar su venganza contra una diabólica secta religiosa formada por un grupo de malvados hippies y unas extrañas criaturas. De principio a fin Mandy tiene una atmósfera espesa y saturada, tan drogada como sus personajes, y tan marciana que si el espectador entra en ella se embarcará también un viaje alucinado. No se trata de una cinta fácil debido a lo lento de su ritmo, pero el trabajo visual está cuidadísimo y la última banda sonora de Jóhann Jóhannsson para el cine antes de fallecer se convierte en un elemento crucial más del largometraje. Aunque haya dos partes claramente diferenciadas, el descenso a los infiernos que supone acabar con cada miembro de la secta no es tan loco como se podría esperar, aunque da para momentos con mucha fuerza. Hay en Mandy mucho de Nicolas Winding Refn (por tanto también hay mucho Lynch) pero con la ventaja de no tener la sensación de que nos la están intentando colar en todo momento. Aunque hay algo que impide a la película llegar a la genialidad, es una apuesta muy arriesgada e interesante que no dejará indiferente a nadie.

Daniel Andréu

The Ranger (Jenn Wexler, 2018 – Estados Unidos) – Panorama

Tras la clausura, un último caramelito de violencia para despedirnos en forma de aventura sangrienta y sin demasiado sentido, como debe ser a la 1 de la mañana un sábado. Si en Boar era un jabalí gigante asesinando australianos, aquí se trata de un guarda forestal muy loco y obsesionado con las normas asesinando jóvenes punkis. Es aquí, en la ambientación, donde desconcierta esta The Ranger, ya que la recreación de esos últimos años de los 70 y principios de los 80 es tan indefinida que uno no sabe si es falta de inspiración, algo intencionado, o realmente los personajes son jóvenes modernos de los 2000 jugando a drogarse y disfrazarse de rockeros. El villano da para bastantes situaciones absurdas que son lo mejor de una cinta que tiene poco que ofrecer además de un rato corto y entretenido.

Daniel Andréu

 


 

Nocturna Madrid vuelve a convertirse en una cita obligada para los amantes del fantástico y el terror, con una programación variada y arriesgada, además de unas actividades muy interesantes pensadas para que disfrutemos al máximo durante estos seis días. Mención especial al jugo que se le ha sacado a la visita de Don Mancini, que se ha quedado con nosotros durante toda la semana y se ha convertido en el alma protagonista de esta edición. No queda más que agradecer la gran labor de la organización del festival por crear un evento de calidad en el que se ha puesto mucho cariño y corazón. Ahora solo queda esperar al otoño de 2019.

 

PALMARÉS

PREMIO NOCTURNA MADRID AL MEJOR CORTOMETRAJE NACIONAL:
AMANCIO, VAMPIRO DE PUEBLO – DE ALEJO IBÁÑEZ

PREMIO NOCTURNA MADRID AL MEJOR CORTOMETRAJE INTERNACIONAL
BAGHEAD – DE ALBERTO CORREDOR

PREMIO NOCTURNA MADRID A LOS MEJORES EFECTOS ESPECIALES
THE NIGHTSHIFTER (MORTO NÃO FALA) DE DENILSON RAMALHO

PREMIO NOCTURNA MADRID AL MEJOR GUIÓN MAMORU HOSODA POR MIRAI MI PEQUEÑA HERMANA

PREMIO NOCTURNA MADRID “VINCENT PRICE” AL MEJOR ACTOR
CHRISTOPHER ABBOT POR PIERCING

PREMIO NOCTURNA MADRID A LA MEJOR ACTRIZ BRITTANY ALLEN POR WHAT KEEPS YOU ALIVE

MENCIÓN ESPECIAL A “THE INVOCATION OF ENVER SIMAKU” por su atrevimiento formal y argumental en su propuesta de combinar terror clásico, documento político y social, recuperando el folclore y las creencias ancestrales como mecanismos del horror.
PREMIO CANAL DARK a la mejor película de la sección DARK VISIONS
VUELVEN (TIGERS ARE NOT AFRAID) de ISSA LÓPEZ

Y el jurado de la sección DARK VISIONS quiere realizar una mención especial para STA AGATHA de DARREN LYN BOUSMAN por la construcción de personajes, su dirección y la interpretación de las actrices.

PREMIO BLOGOS DE ORO a la mejor película de NOCTURNA MADRID 2018
WHAT KEEPS YOU ALIVE de COLIN MINIHAN

PREMIO NOCTURNA MADRID DEL PÚBLICO A LA MEJOR PELÍCULA
MIRAI, MI HERMANA PEQUEÑA de MAMORU HOSODA.

PREMIO NOCTURNA MADRID AL MEJOR DIRECTOR
PASCAL LAUGIER POR GHOSTLAND.

PREMIO NOCTURNA MADRID “PAUL NASCHY”
GHOSTLAND de PASCAL LAUGIER.

Crítica: Quién te cantará

Lila Cassen ha abandonado el edificio. La primera y más sonada fue hace una década, cuando abandonó abruptamente los escenarios en el punto álgido de su carrera. De repente, la voz del pop hizo mutis por el foro. Lila desapareció de la faz de la tierra y nadie supo el por qué. Ese misterio no hizo sino provocar que su categoría de ídolo se magnificase aún más. Ahora ha decidido regresar. Ya sea por motivos económicos o puramente artísticos, Lila Cassen vuelve a escena. Como si de Kate Bush se tratase, la cantante ha anunciado una serie limitada de conciertos que parecen ser la última oportunidad para poder disfrutar de su voz en directo. Los preparativos se suceden sin ningún tipo de imprevistos. El regreso de la gran estrella está atado y bien atado… Salvo que Lila Cassen ha vuelto a abandonar el edificio y esta vez puede que para siempre.

Tras el viaje enfermizo de Magical Girl, Carlos Vermut se atreve con la complicada relación entre el ídolo y la fama, sin olvidarse de uno de los factores más importantes en esa dupla: los fans. Después de un extraño percance en la playa, Lila Cassen (Najwa Nimri, Los amantes del círculo polar) despierta sin saber quién es. Conoce el rostro de Lila, pero no se reconoce como ella. Lila está amnésica, completamente hueca. Ella es una persona nueva, una buena oportunidad para empezar de cero… si no tuviese una gira de conciertos a la vuelta de la esquina. Ella no recuerda las letras de sus canciones, ni las coreografías. Realmente, esa nueva mujer no es Lila. Tiene que aprender a serlo. ¿Y quién nos conoce mucho mejor que nosotros mismos? Nuestros admiradores y Lila tiene muchos. Violeta (Eva Llorach, Gente en sitios) es una de sus mayores fans. No solo conoce sus canciones al dedillo, sino que tiene  memorizados todos sus bailes y gestos, hasta tiene una voz bastante buena (como que es la de Eva Amaral). Ella podría haber sido alguien en esto de la música, pero shit happens (Natalia de Molina, Techo y comida) y las facturas no se pagan solas.

El encuentro entre ambas bebe los vientos de la imponente Persona. El transvase entre Lila y Violeta es muy semejante al que generan Elisabet y Alma en la cinta de Ingmar Bergman. Pero esta transfusión vampírica es más almodovariana que bergmaniana. Muchos han sido los osados en honrar al maestro y han acabado trasquilados. Para muestra tenemos la sosa Animales nocturnos de Tom Ford de hace un par de años o el propio realizador manchego en sus últimos films. Carlos Vermut acierta de pleno consiguiendo con Quién te cantará la mejor película almodovariana de las últimas décadas. El director de Diamond Flash encuentra el perfecto equilibrio entre el drama más doloroso, ese que traspasa la pantalla y nos hiere en lo más hondo, y el mamarrachismo más absoluto, ya sea a través de divertidos guiños o exabruptos.

Quién te cantará es la obra de un valiente. Podría no haber funcionado en alguno de sus aspectos principales y podríamos seguir valorando ese sinigual arrojo. Lo positivo, es que la cinta no flaquea en ningún momento. Vermut toma el patrón del desdeñado melodrama patrio y lo reinventa gracias a su magnífica exquisitez a la hora de desnudar la psique humana, un aspecto que ya pudimos vislumbrar con el personaje de Bárbara Lennie en Magical Girl.

No existe mujer más adecuada para encarnar a la enigmática Lila Cassen que Najwa Nimri. La polifacética artista realiza la interpretación de su vida, logrando captar y transmitir a la perfección la áspera delicadeza de una diva pop. Con su excelso trabajo conjunto, Vermut y Nimri logran crear un verdadero icono, tanto dentro del engranaje del propio film como dentro del imaginario del cine español. La encargada de dar la réplica a semejante animal escénico es Eva Llorach. Chica Vermut por excelencia (ha trabajado en sus tres largometrajes), es la encargada de dar vida a Violeta, el paradigma del fan fatal. La actriz murciana clava ese poso patético e inocente que poseemos los admiradores de las estrellas, pero dotándonos de la dignidad que nos merecemos. Llorach interpreta al personaje más complejo y dificultoso del film, ya que mientras Lila está llenando su vacío, ella está desocupando su alma. La química entre Nimri y Llorach es brutal y el nivel de sus actuaciones sin igual, por lo que no debería  extrañarnos que se utilizase por primera vez en la historia la expresión ex aequo en la categoría de mejor actriz en los próximos Goya.

Pero no solo de Nimri y Llorach vive Quién te cantará. Carme Elías (Camino) y la citada Natalia de Molina hacen las veces de la mano derecha de Lila Cassen y la hija de Violeta, respectivamente. El personaje de Elías es un mártir de su profesión, como toda madre. Ella no es realmente la madre biológica de Lila, pero ha actuado como tal durante los últimos años, quiera la Cassen o no. Y al otro lado del amor posesivo se encuentra Marta, la adolescente terrible. Atila el Huno con vagina y gigas ilimitados. Una bomba de relojería que no puede parar de explotar. No es culpa suya, es su naturaleza. De Molina vuelve a demostrar que es una de las mejores actrices de su generación, creciéndose no solo en sus estallidos emocionales, sino especialmente en los pequeños gestos, como en su despreciable desdén con que mira a su madre mientras come pipas.

Uno de los grandes atractivos del film es la inteligente utilización de temas preexistentes de Najwa Nimri para ilustrar la carrera musical de su alter ego en Quién te cantará. Otro tema es el sorpresón de encontrarse con la voz de Eva Amaral cuando canta Violeta. Una decisión que en un primer momento descoloca, pero que se convierte en una verdadera delicia.

Quién te cantará es una rara avis dentro del cine español. Todo un hito en la historia fílmica de nuestro país. Una de esas llamadas películas perfectas, una de esas que nunca procuraremos olvidar.

David Lastra

Nota: ★★★★★

Crónica del Festival Internacional de Cine Fantástico Nocturna 2018: Parte 1

INAUGURACIÓN Y DÍA 1

Llega por fin otoño y con él una cita que ya se ha convertido en referente y punto de reunión para los amantes del cine fantástico y de terror. El festival Nocturna Madrid comienza su sexta edición con un nivel de expectación especialmente grande no solo por lo alto que dejó el pabellón la edición de 2017, sino porque viene precedido por unos meses en los que se ha gestado algo muy especial para el que escribe.

Lo que pasó en la noche del martes durante la inauguración del Nocturna Madrid 2018 fue tan especial como raro. Todo se remonta a principios de año, cuando viendo una de las películas de la saga de Muñeco diabólico, me di cuenta de que en 2018 hacía justo 30 años desde que se estrenó la primera. Se me ocurrió la idea “loca” de proponer a la organización festival que proyectara esa primera película como homenaje por el aniversario, que sería algo guay y que encajaría muy bien con el festival. Y por qué no, traer al creador Don Mancini a que la presentara o algo.

Me contestaron diciéndome que era algo interesante, así que dije que no tenía nada que perder y contacté con el propio Mancini para hacerle llegar el mensaje… ¡y me contestó! Tras un par de mensajes con él y con el Nocturna, todo quedó en manos del festival y salió adelante. En el transcurso de la gala de inauguración me pareció muy surrealista la que se había montado porque a mí me había dado por pensar esa “tontería”. Pero estaba pasando, el creador de Chucky estaba en la sala para recoger su premio de Maestro del Fantástico. Antes, el director del festival empezó a contar la historia de cómo surgió el homenaje a Chucky, llenándome de emoción. Pero no se quedó ahí, casi me da algo cuando dice mi nombre y me pide que vaya al escenario para entregarle el galardón. Fue una sorpresa y mi cara en ese momento un poema, ni siquiera fui capaz de decir nada al micro cuando se me ofreció la oportunidad más allá de “no sabes el pánico escénico que tengo”. Pero nada, ahí estaba yo, que no soy nadie, dándole el premio de honor del festival a Don Mancini, delante de una sala abarrotada.

Siempre se recalca que el Nocturna Madrid es un festival que en parte lo hace el público, algo que se suele decir pero muy a menudo de boquilla. Podrían haber pasado de mí durante la inauguración y yo me habría quedado igual, inmensamente contento porque esto estuviera finalmente pasando. Pero no, tuvieron el detallazo de agradecérmelo delante de todos y encima me cedieron el privilegio de entregar el premio. Eso demuestra que realmente este festival tiene la humildad suficiente como para decir muy en serio que el público somos una parte muy importante de todo esto, lo cual les honra y les separa de muchas otras organizaciones por el estilo. Por supuesto tuve la oportunidad de hablar con Don un momento y volver a comprobar que es un encanto. No tengo palabras de agradecimiento suficiente por esto, la ilusión con la que viví todo anoche es algo que se va a quedar conmigo para toda la vida.

La noche de Halloween (David Gordon Green, 2018 – EE.UU.) – Inauguración

Después de esta intensa apertura, Don Mancini se quedó con nosotros en la sala para ver por primera vez la nueva película de la mítica y longeva saga Halloween, de nuevo titulada en España La noche de Halloween. En este caso con John Carpenter como productor ejecutivo y co-autor de la banda sonora, esta nueva entrega supone una secuela directa de la primera de 1978 que obvia los acontecimientos de las otras nueve películas de la franquicia. Volvemos aquí a Haddonfield 40 años después de que Laurie Strode (Jamie Lee Curtis) se enfrentara al mítico Michael Myers y viviera para contarlo. La protagonista vive en un permanente estado de paranoia y alerta totalmente justificado, sabiendo que el enfrentamiento volverá a suceder muy pronto. Lo que se desarrolla durante algo más de la mitad de la película es correcto y por encima de la media, pero dado que la estructura y el desarrollo es muy similar a la película original, da la sensación de que se está viendo un remake más que una secuela, siempre con sus toques de homenaje y autoconsciencia (“Ah, ¿eres tú el nuevo Doctor Loomis?”). Pero entonces llega el punto de inflexión en el que se le termina de dar sentido a todo y empieza la parte del metraje más potente. Todo el tramo final supone una carrera de fondo tremendamente intensa y violenta en la que el personaje de Jamie Lee Curtis arrasa con todo y asciende al olimpo de las mayores super heroínas del cine de todos los tiempos. Se merecen un monumento tanto ella como Myers, que sigue siendo tan perturbador como en 1978. No sabemos lo que pasará de aquí en adelante, pero si nos queda todavía alguna entrega más que lleve la misma línea que esta y esté a la altura, será bienvenida.

Daniel Andréu

The Nightshifter (Dennison Ramalho, 2018 – Brasil) – Oficial Fantástico

Interesante propuesta de Dennison Ramalho (conocido en el género por su participación en The ABCs of Death 2) en la que nos muestra a un noctámbulo trabajador de una morgue con la capacidad de hablar con los muertos. Aunque no llegue a resucitarlos como el prota de Pushing Daisies, Stênio se convierte en el confidente de los difuntos y todo va bien hasta que rompe una de las normas y utiliza los secretos de los muertos para su beneficio. Tras una brillante primera parte más cercana al suspense en la que trata transversalmente la cruda violencia del día a día de los barrios brasileños, la película abraza el horror en su mitad andando por caminos más conocidos de posesiones y almas condenadas, pero sin perder su notable ritmo, ni el interés del espectador en ningún momento.

David Lastra

DÍA 2

Aterrados (Demián Rugna, 2017 – Argentina) – Oficial Fantástico

A un festival se viene a jugar. A veces ganas, otras veces… Aterrados es un batiburrillo de thriller de nueva ola con casa encantada y espíritus atormentados. El hijo sureño del Universo Warren naufraga no solo por un guion repleto de agujeros sino por su inmensa pretenciosidad. El sinsentido es algo común en este género y no suele ser ningún problema si logra entretener y mantener cierto interés en el espectador. Aterrados no consigue ni lo uno ni lo otro. Un verdadero espanto, pero no de los buenos.

David Lastra

The Invocation of Enver Simaku (Marcos Lledó Escartín, 2018 – España) – Oficial Fantástico

La rareza del festival es este potente docudrama sobre el hombre del saco albanés: Kukuth. Marco Lledó Escartín construye un poderoso ejercicio de investigación, denso y notablemente estructurado en el que vamos descubriendo la realidad (en principio estamos ante la recreación de unos hechos reales) sobre la misteriosa relación entre Enver Simaku, varón albanés que pasó en coma más de treinta años, y una matanza acontecida en tierras albanesas a finales de los noventa. Adictiva y sorprendente.

David Lastra

Malnacido (Benji de la Rosa, 2018 – España) – Oficial Cortometrajes

En este directo cortometraje, una pareja de jóvenes homosexuales sufre el ataque verbal y físico de dos matones, lo que provoca la búsqueda venganza de uno de los atacados. Lo más destacable aquí es la intención de poner en imágenes la rabia de unos hechos que todavía hoy suceden demasiado a menudo.

Abrakadabra (Luciano Onetti y Nicolás Onetti, Argentina/Nueva Zelanda – 2018) – Oficial Dark Visions

No estar preparado para lo que se va a ver en Abrakadabra puede provocar un choque muy fuerte, lo que la hace más disfrutable. Esta cinta es un ejercicio de estilo similar al de The Love Witch (Anna Biller, 2016) En este caso lo que se recrea son los giallos de los 70 de una forma extremadamente fiel, hasta tal punto que incluso lo supera, convirtiéndose en un visionado muy extraño. Todos los elementos (y fallos habituales) del género están en Abrakadabra, el doblaje generalmente desincronizado, los violentos zooms, los colores saturados y sucios, la música estridente y cambiante… No faltan ciertos momentos de humor absurdo e incluso detalles anacrónicos (los tatuajes de uno de los personajes femeninos) que en lugar de sacar de la película hacen que todo se enrarezca aun más. El argumento (un asesino que va matando a sus víctimas con trucos de magia) como en la mayoría de los giallos no importa aquí. No es tarea fácil, pero si se entra en el juego se puede disfrutar completamente.

Daniel Andréu

Why Hide? (James Edward Cook, 2018 – Reino Unido) – Oficial Dark Visions

La mesura es una virtud, siempre que no se hable de terror. El debut en largo de James Edward Cook tiene un poco de comedia, otro tanto de peli de miedo, algo de empoderamiento y conciencia LGBT, otro poquito de mamarrachismo… pero nada en su justa medida. El resultado es una mezcolanza extremadamente sosa y desafortunada. A destacar un par de momentos en los que se adentra en terrenos de buddy movies, pero poco más.

David Lastra

Lobisome (Juan De Dios Garduño, 2018 – España) – Oficial Cortometrajes

Simpático homenaje al hombre lobo de Paul Naschy, este corto que se desarrolla únicamente en unos aseos públicos y que bebe del cine de acción, de mafias y del fantástico, se habría beneficiado mucho de un apartado sonoro más acertado y potente.

What Keeps You Alive (Colin Minihan, 2018 – Canadá) – Oficial Fantástico

Un matrimonio va a pasar el fin de semana a una casa en un bosque canadiense junto a un lago. Todo va bien… hasta que empieza a ir mal y se convierte en un violento juego del gato y el ratón. Esta premisa reflejada mil y una veces en el cine puede llegar a buen puerto o fallar estrepitosamente. En What Keeps You Alive no hay un triunfo absoluto pero sí un éxito considerable. La película no se preocupa por dar innecesarias sobreexplicaciones para justificar algo tan primario como la violencia, que sucede sin más, y eso suma puntos. Por desgracia, como suele pasar con este tipo de argumentos, se pierde un poco por el camino y no sabe bien cuándo terminar. Eso sí, por ese camino consigue que el espectador se lo pase bien con una persecución perversa y retorcida, además de muy bien rodada y con unas muy buenas interpretaciones (a destacar la de Brittany Allen). Otro detalle importante a destacar es la presencia de personajes LGTBIQ+ como protagonistas en este cine de género, algo que no suele ocurrir y contribuye a la normalización que necesitamos.

Daniel Andréu

Crítica: Pesadillas 2 – Noche de Halloween

La festividad de Halloween tal y como la celebran los estadounidenses se ha globalizado en los últimos años de tal manera, que ya ocurre como en Navidad: no puede existir sin sus películas temáticas. Hace tres años se estrenaba la adaptación al cine de la popular serie de novelas de terror juvenil Pesadillas (Goosebumbs), de R.L. Stine, toda una institución de la nostalgia noventera. La película, protagonizada por Jack Black (en el papel del autor) y Dylan Minnette (No respires), le daba un giro muy meta a la creación de Stine con una aventura fiel al espíritu de Pesadillas que a su vez reformulaba el concepto para el público del siglo XXI.

Su buen rendimiento en taquilla generó una secuela que llega justo a tiempo para celebrar la noche de las brujas en el cine: Pesadillas 2: Noche de Halloween (Goosebumps 2: Haunted Halloween). En esta ocasión, la acción se traslada al pequeño pueblo de Wardenclyffe, hogar de la mítica Torre Tesla, donde dos niños llamados Sonny (Jeremy Ray Taylor) y Sam (Caleel Harris) descubren un manuscrito oculto en una casa abandonada que resulta ser el primer libro inédito de R.L. Stine. Al abrirlo, liberan a la malvada marioneta Slappy (doblada al castellano por Santiago Segura), que llevará a cabo un plan para dar vida a todas las criaturas de los libros de Pesadillas. Sonny y Sam, junto a la hermana mayor del primero, Sarah (Madison Iseman), deberán unir fuerzas para detener a Slappy antes de que Halloween acabe en el Apocalipsis.

Aunque tenga ese aspecto de secuela directa a vídeo (que en realidad es parte de su encanto), lo cierto es que Pesadillas 2 es una más que digna continuación de una ya de por sí loable primera entrega. La película presenta una factura cuidada y unos efectos digitales mucho mejores de lo que cabía esperar. A eso se suma un reparto quizá menos estelar que el de la primera, pero igualmente dispuesto a pasárselo genial, del que destacan varios talentos infravalorados de la comedia USA, como la divertida Wendi McLendon-CoveyChris Parnell. Si bien el tono es más marcadamente infantil y el guion más simple, el film no excluye del todo al público adulto, aunque en esta ocasión la película esté más específicamente orientada al más joven.

Lo mejor de Pesadillas 2 es su aire desenfadado, su sentido del humor, muy presente en toda la cinta, y su imaginación a la hora de plasmar en pantalla a los monstruos de Stine, notables creaciones CGI obra de Sony Pictures Animation. Esta horda de monstruos, lo suficientemente amenazantes como para inquietar a los niños sin provocarles traumas, vuelve capitaneada por un Slappy convertido en la gran estrella de la función, con permiso de Jack Black, que aparece muy brevemente para dar continuidad a la historia y facilitar el eléctrico clímax.

En resumen, Pesadillas 2 sabe perfectamente a qué público se dirige. Sin descuidar a los nostálgicos que crecimos leyendo (o viendo en la tele) las historias de Stine, la nueva entrega de la franquicia es una película abiertamente familiar, y especialmente orientada a los más pequeños (esos ositos de gominola). En este sentido, cumple de sobra su función de entretenimiento para toda la familia con una propuesta ligera y eficaz. Es decir, si no se le exige demasiado, acaba dando más trato que truco.

Pedro J. García

Valoración: ★★★

Las escalofriantes aventuras de Sabrina: Así se hace un reboot

En pleno reinado de la nostalgia, las palabras remake o reboot están a la orden del día, pero esa sobreexposición no hace que sean tomadas a la ligera. Más bien, ese tipo de recreaciones son examinadas con lupa tanto por los adoradores del producto original como por aquellos que critican la falta de ideas originales de las grandes productoras. Tras el considerable éxito entre el público adolescente (y no tan adolescente) de Riverdale, Roberto Aguirre-Sacasa (guionista de los remakes de Carrie y Pánico al anochecer) decide recuperar a uno de los personajes más icónicos y queridos del universo Archie: Sabrina, la bruja adolescente.

Aunque ‘that cute little witch’ lleva dando tumbos desde comienzos de los años sesenta en las páginas de Archie Comics, Sabrina Spellman nació para el gran público con las facciones de Melissa Joan Hart. Después de ayudarnos con ciertos problemillas de la pubertad en Clarissa, Hart tuvo el detalle de acompañarnos por nuestra adolescencia con Sabrina, cosas de brujas. Ella y sus dos alocadas tías, Hilda y Zelda, nos rellenaban los ratos muertos con una acertada y naif mezcla de humor físico y cierta ironía en el lenguaje. Pero si alguien quedará para siempre en nuestra memoria audiovisual, ese será Salem Saberhagen, un gato parlanchín bastante aficionado a Julio Iglesias, que nos enseñó las artes de la ironía y el sarcasmo. Series como esta Sabrina y Salvados por la campana hicieron que nuestras pequeñas mentes se obsesionasen con el sueño de ser adolescentes en Estados Unidos. El problema es que nuestros colegios e institutos no dejaban de ser una versión feísta y acartonada de Yo y el mundo.

Esta afinidad sentimental ante el original televisivo hizo que el anuncio de una nueva versión provocase cierto enarcamiento de ceja. Y la aparición del creador de Riverdale en el proyecto hizo que las alarmas se disparasen, puesto que, además de un protagonista (extremadamente) resultón (físicamente, no actoralmente), su serie se había convertido en todo un sinsentido muy poco disfrutable después de un notable episodio piloto. Los ánimos se templaron al comprobar que Aguirre-Sacasa también era el encargado creativo de Archie Comics y creador de una de las series de cómics más interesantes de la factoría El más allá con Archie y de uno de sus spin-offs, Las escalofriantes aventuras de Sabrina. Esa Sabrina y no la original o la televisiva sería la base para la nueva producción para Netflix. A priori, esta decisión artística ya nos prometía una bruja mucho más oscura y bizarra de lo que estábamos acostumbrados hasta ahora.

El segundo y mayor reto era el nombramiento de la nueva Sabrina. Kiernan Shipka, la mismísima Sally Draper de Mad Men, se llevaba el gato al agua. No literalmente, porque la actriz es alérgica a los felinos. Shipka ha sido considerada como una de las mejores intérpretes infantiles de las últimas décadas gracias a su soberbio trabajo como hija del protagonista de la serie de Matthew Weiner, y la habíamos visto responder bastante bien en situaciones cómicas en sus pequeñas apariciones en series como Apartamento 23 o Unbreakable Kimmy Schmidt. Tampoco se había dejado amedrentar ante una leyenda como Susan Sarandon (Pena de muerte) en Feud: Bette and Joan, e incluso ya nos había mostrado su lado oscuro en La enviada del mal junto a Emma Roberts (American Horror Story). Es en ese reverso tenebroso (pero sin un ápice de maldad, al contrario que en la película), donde Shipka debería canalizar su Sabrina interior e intentar sacar adelante un personaje tan complicado como el de la más joven de los Spellman.

Con Aguirre-Sacasa y Shipka encabezando el proyecto, el miedo a la desacralización de nuestra infancia se convertía rápidamente en hype. Otra de los grandes peligros de nuestros tiempos, la rapidez del cambio en las expectativas. No obstante, Las escalofriantes aventuras de Sabrina se ha publicitado como el producto estrella de Netflix para este Halloween, como en su día fuera Stranger Things. ¿Estaría Shipka a la altura del icono?, ¿será tan soporífera como las desventuras de sus vecinos de Riverdale?, ¿habría química entre las nuevas Hilda y Zelda?, y, lo más importante, ¿Salem seguiría entonando el ‘Soy minero’ desde su sofá?

El primer miedo se disipa desde la primera escena de la serie: Kiernan Shipka es Sabrina Spellman. A medida que va bajando las escaleras del cine con sus Scoobies, Shipka nos muestra su Sabrina. No estamos ante una risueña chica rubia, sino a toda una mujer dando una clase magistral sobre el cine de zombis. ¿Impostado? Por supuesto. Su personaje es una adolescente redicha, la lideresa de su banda… y toda una bruja en potencia, no lo olvidemos. Ella es una freak que vive en una funeraria junto a sus dos tías y su primo. Una outsider como en su día fueran Buffy Summers o Angela Chase y como aquellas dos amazonas, ella tampoco se va a callar ante los peligros que atenacen a ella y a los suyos. El bullying en los centros escolares es uno de los temas vertebrales de la serie, tanto en el anodino instituto como en la academia de brujas. Logrando componer un acertado y realista retrato actual sobre este tipo de situaciones de acoso en los centros educativos, llegando a mostrar ciertas pautas de solución bastante acertadas, aunque no siempre podamos contar con una legión de infantes fallecidos cubriéndonos las espaldas.

Las escalofriantes aventuras de Sabrina nos muestra a una adolescente en pleno conflicto dual entre su naturaleza efímera y su condición sobrenatural. A sus dieciséis años, Spellman debe decir adiós a su condición humana y convertirse en una bruja con todas las de la ley. Su decisión está más o menos clara… hasta que descubre que tal libertad es ilusoria y que todo es una imposición de la Iglesia de la Noche para convertirla en sierva del Señor Oscuro. Esa futura servidumbre, unida a la obligación de no volver a ver a sus amigas y a su pareja, hacen que Sabrina se rebele contra lo establecido y haga temblar los cimientos del Mal en la Tierra. Esta lucha es una metáfora acertada sobre los movimientos feministas actuales en la sociedad occidental, porque realmente el Señor Oscuro no es sino la representación del hombre blanco cisgénero heterosexual intentando imponer su decisión sobre una mujer. La buena noticia es que Sabrina no responde al arquetipo de damisela en apuros y no tiene ningún miedo ante la posible confrontación. Para la posteridad quedará su sentencia en pro de la educación sobre la necesidad de aprender hechizos poderosos para poder así vencer al maligno de una vez por todas para que ninguna otra mujer se tenga que ver en su tesitura.

Junto a Shipka, destacan en su reparto Lucy Davis (The Office, Wonder Woman) y Miranda Otto (Eowyn en la saga El Señor de los Anillos), como Hilda y Zelda Spellman; el otrora chico Disney, Ross Lynch (Teen Beach Movie) como Harvey, el novio de Sabrina; Chance Perdomo como Ambrose Spellman, el primo pansexual de Sabrina (real, no queerbating como hacía el maldito Jeff Davis en Teen Wolf); y, especialmente, una desatada Michelle Gomez (Missy en Doctor Who), como Mary Wardell, la mentora de Sabrina en su instituto humano, cuyo rostro esconde la identidad de una vieja conocida/enemiga de la familia Spellman, la mismísima Madame Satán. Todos ellos conforman un reparto solvente, excepcionalmente consistente, teniendo en cuenta las graves deficiencias interpretativas de su serie hermana.

Aunque no hemos comprobado si el doblaje de Las escalofriantes aventuras de Sabrina sigue haciendo bizarras referencias a Estopa, Enrique Iglesias o el demonio (a.k.a. José María Aznar) como la original, sí podemos afirmar que este no es el Salem Saberhagen que conocíamos. El nuevo gato de Sabrina es un gato negro de verdad, no una marioneta de felpa desquiciada. El “familiar” elegido por la bruja en la nueva serie es un ser inmisericorde. Voraz y atroz cuando abandona su forma gatuna. La única similitud con el Salem de Sabrina, cosas de brujas son sus cuatro patas, el pelaje y una fidelidad absoluta a la hechicera. Esta omisión de un alivio cómico como podía haber sido Salem es una decisión acorde al tono de la propia serie (que ya aparecía en el propio cómic de Aguirre-Sacasa): extremadamente oscura, pero no perniciosa.

Las claves visuales de Las escalofriantes aventuras de Sabrina se asemejan bastante a las de Riverdale, no obstante comparten gran parte del equipo artístico y técnico, pero se alejan lo suficiente de aquella como para no parecer el mismo producto. Allá donde Riverdale opta por una estética más videoclipera y actual, Sabrina se acerca más a una estética más cómic, oscura y, por momentos, añeja. Su imagen bebe directamente de clásicos cinematográficos de terror (algunos de ellos citados directamente, como El carnaval de las almas) y cult movies más actuales como Posesión infernal o La Bruja, homenajeada en una de las escenas más sobrecogedoras de la temporada. Si bien Sabrina no llega a ser tan bizarra como dichas influencias, sino que se acerca más al nivel de oscuridad de las entregas tercera, séptima y octava de la saga Harry Potter. No olvidemos que estamos ante una serie para un público mayoritario dentro de la plataforma de streaming por excelencia.

Las escalofriantes aventuras de Sabrina avanza con paso firme hacia una futura batalla entre el Bien y el Mal, entre la cara amable de la oscuridad y el amo y señor de la noche. Eso es inevitable, tanto como un crossover con Riverdale. Poco a poco el nombre de Greendale, la población donde reside Sabrina, ha ido apareciendo en unas cuantas conversaciones entre los habitantes de Riverdale (alllí es donde fue a parar Geraldine Grundy, la profesora de música y pareja/abusadora de Archie)… y los extraños descubrimientos del final del primer episodio de la tercera temporada de Riverdale (Labor Day) puede que hagan que Sabrina cruce el Sweetwater antes de lo previsto.

Las escalofriantes aventuras de Sabrina ya están aquí.

El hype es real.

Viva el Mal, que no el capital.

All I want for Halloween is you, Sabrina Spellman.

David Lastra

Crítica: Matar o morir. Peppermint

Han pasado ya 17 años desde el estreno de Alias y sus fans seguimos reivindicándola como una de las mejores series de acción y espionaje. Creada por J.J. Abrams (Perdidos) a partir de una idea descartada de su primera serie, Felicity (en la que estuvieron a punto de desvelar que la protagonista era en realidad una espía que llevaba una doble vida), Alias nos dio a conocer a Jennifer Garner en uno de esos papeles icónicos que definen una carrera. Sin embargo, tras el final de la serie, la actriz no siguió el camino trazado por Abrams, sino que viró su trayectoria hacia el drama y el cine familiar.

En todos estos años, nos hemos acostumbrado a ver a Garner sobre todo en papeles de mamá (Juno, Alexander y el día terrible, horrible, espantoso, horrorosoCon amor, Simon) o interpretando a mujeres protectoras y cariñosas (Dallas Buyers Club). Y no es que no haya defendido estos roles con talento y esfuerzo (todo lo contrario, no importa de qué proyecto se trate, su total entrega traspasa la pantalla), pero los que conocimos a Sydney Bristow sabemos que puede dar mucho más de sí, y que merece una plataforma mayor para demostrarlo. Por eso nos alegramos tanto al enterarnos de que la actriz volvía a la acción con Matar o morir. Peppermint, donde por fin la volvemos a tener como absoluta protagonista y pateando culos como si no hubiera mañana.

El director de Venganza (Taken), Pierre Morel, dirige este thriller de venganza (valga la redundancia) protagonizado por un letal ángel de la guarda que protege las calles de Los Ángeles. Garner aúna sus dos facetas más conocidas, la de heroína de acción y la de madraza, en el papel de Riley North, una mujer que ve cómo su marido y su hija son brutalmente asesinados. Cuando el sistema le falla, ella decide tomarse la justicia por su mano y perseguir a los miembros del cartel de la droga responsables del atroz crimen. Con la policía y el FBI siguiendo muy de cerca su rastro, Riley llegará a grandes extremos para  ajustar cuentas con los hombres que le arrebataron a su familia.

Por si no está claro tras esta breve descripción, sí, Morel ha vuelto a hacer la misma película otra vez. No solo Taken, sino también John Wick y cualquier otro thriller de venganza protagonizado por Jason Statham y similares. Peppermint repite uno a uno todos los lugares comunes del género, construyendo una historia que nos han contado mil veces, con los mismos conflictos, los mismos arquetipos de personajes, los mismos diálogos y el mismo torrente de ultraviolencia. La principal diferencia es ver a una mujer en un papel hasta hace poco reservado exclusivamente para el hombre. Y una además mejor preparada y más implicada que la mayoría de sus análogos masculinos.

Peppermint se salva (a duras penas) por el excelente trabajo de Garner, tanto en las escenas dramáticas como en las de acción. Pese a que la transformación de Riley en una máquina de matar resulta completamente inverosímil, Garner consigue que te creas al personaje y su dolor. Y aunque la historia haga aguas por todos los lados, es ella quien mantiene el barco a flote. El listón no está muy alto y Peppermint cumple más o menos con lo que se espera de este tipo de cine, pero si merece remotamente la pena, es por disfrutar de la fuerza, carisma y virtuosismo en los combates cuerpo a cuerpo de la actriz (los fans de Alias saben de lo que hablo). Volver a ver a Garner empuñando una pistola y realizando acrobacias para acabar ella sola con todos es un subidón. Cuánto mejor sería si además la película estuviera a su altura.

Pedro J. García

Nota: ★★½

Crítica: La casa del reloj en la pared

Eli Roth es conocido por dirigir películas como Cabin Fever, Hostel 1 y 2 o El infierno verde, así como por sus apariciones como actor en Death Proof y Malditos bastardos, de Quentin Tarantino. ¿Qué tienen en común estas películas? Que todas son para mayores de 18 años y están repletas de violencia explícita y gore. Por eso resulta chocante que su nuevo trabajo como realizador sea algo como La casa del reloj en la pared (The House with a Clock in Its Walls), una película fantástica para toda la familia.

O quizá no debería sorprendernos tanto. Robert Rodríguez ya realizó un salto parecido hace unos años con la saga infantil Spy Kids, donde aparcaba la vertiente ultraviolenta de Abierto hasta el amanecer, Sin City o Planet Terror para desarrollar una franquicia de aventuras para los más pequeños. Con La casa del reloj en la pared, Roth también encuentra la manera de poner su conocimiento y gusto por el cine de género y la serie B al servicio de un producto orientado al público pre-adolescente que se salda con muy buenos resultados.

Basada en el libro homónimo de John Bellairs, La casa del reloj en la pared cuenta la historia de Lewis (Owen Vaccaro), un inteligente y peculiar niño de 10 años que, tras quedar huérfano, se muda con su tío (Jack Black) a una enorme mansión llena de secretos asombrosos y rincones ocultos caracterizada por un tic tac que se esconde tras las paredes. Tratando de adaptarse a su nueva vida, Lewis descubre el mundo de la magia y, con la ayuda de su tío y su vecina (Cate Blanchett), decide estudiar para ser mago. Esto le llevará a descubrir un gran poder en su interior, pero también a tomar el camino prohibido de la magia: despertar a los muertos y reavivar la llama de una antigua y espeluznante rivalidad.

Hacer una película de terror para niños no es una tarea fácil. Tiene que resultar lo suficientemente terrorífica y amenazante como para no aburrir a los mayores, pero también saber dónde está el límite para no crear traumas de por vida. Roth logra hallar este equilibrio, y lo hace gracias al guion de Eric Kripke (Sobrenatural) y la ayuda de Steven Spielberg, cuya productora Amblin Entertainment se encuentra detrás del proyecto. La casa del reloj en la pared reproduce con tino el espíritu del cine fantástico de los 80, cuando las películas para todos los públicos se atrevían a ser oscuras y asustar de verdad a los niños y, así, creaban experiencias memorables que alimentan la nostalgia que hoy en día tanto vende.

La casa del reloj en la pared recuerda asimismo a otras sagas (posteriores) con origen literario como Harry Potter (hasta tiene a su propio Voldemort en un estupendo Kyle MacLachlan) o Una serie de catastróficas desdichas, así como a la muy ochentera cinta de animación Monster House (donde, como aquí, la casa también era un personaje) y el reciente reboot cinematográfico de Pesadillas de R.L. Stine, también protagonizado por Jack Black. Con este cóctel de referentes (algunos de ellos presentes en el film en forma de guiño), es fácil imaginarse qué nos depara tras las puertas de la mansión de Jonathan Barnavelt, que cobra vida a través de un fastuoso diseño de producción y un evidente amor por el género.

Aunque tarda en encontrar su tono y a la acción le cuesta arrancar, cuando lo hace, La casa del reloj en la pared no cesa en su extravagante despliegue de magia, acción, suspense y humor con un toque retorcido (Jack Black de bebé os perseguirá en vuestras peores pesadillas). Su mayor punto débil es quizá un protagonista infantil poco carismático, pero lo compensa con creces el divertido dúo formado por Black y una maravillosa Cate Blanchett (y su no menos fabuloso vestuario), que por otro lado sabe a poco (las pullas que se lanzan son lo mejor de la película). La historia de Lewis Barnavelt presenta mimbres para convertirse en una de las sagas favoritas del público infantil y su buena recaudación en la taquilla estadounidense garantiza una continuación. Solo pedimos una cosa: que Blanchett repita.

Pedro J. García

Nota: ★★★½

[Reseña Blu-ray] Jurassic World – El reino caído: No hemos reparado en gastos

La más reciente entrega de la saga jurásica creada por Steven SpielbergJurassic World: El reino caído, ya ha salido a la venta en España de la mano de Sony Pictures Home EntertainmentUniversal Pictures en una gran variedad de formatos y con un despliegue que solo se dedica a los blockbusters de su calibre. Pero antes de pasar a detallar todas las ediciones que han salido al mercado, pasemos a analizar la película.

Jurassic World llegó en 2015 y sorprendió a todo el mundo convirtiéndose en una de las películas más taquilleras de la historia. El reboot dirigido por Colin Trevorrow y protagonizado por Bryce Dallas Howard y el omnipresente Chris Pratt dio comienzo a una nueva trilogía cuya segunda entrega pudimos ver en cines el pasado verano. El español J.A. Bayona (El orfanato, Lo imposible, Un monstruo viene a verme) recoge el testigo de Trevorrow (que permanece en la franquicia como guionista y productor) para dirigir Jurassic World: El reino caídouna aventura jurásica más oscura que se mantiene fiel a la saga, pero a la vez la mueve hacia nuevos lugares.

Han pasado tres años desde los terribles acontecimientos que llevaron a la destrucción del nuevo parque temático y complejo turístico de Jurassic World. Isla Nublar ha sido abandonada por el hombre, y los dinosaurios sobreviven como pueden, mientras un volcán que se creía inactivo entra en erupción, amenazando con acabar con toda la vida en la isla. Ante una posible nueva extinción de los dinosaurios, las autoridades deciden no actuar y dejar que la naturaleza siga su curso.

Claire Dearing (Howard), ahora líder de un grupo de activistas defensores de los derechos de los animales, se embarca en un viaje de regreso a Isla Nublar junto a una doctora (Daniella Pineda) y un técnico informático (Justice Smith) para salvar a los dinosaurios. Para llevar a cabo su plan, tendrá que contar de nuevo con la ayuda de Owen Grady (Pratt), que sigue manteniendo un vínculo especial con Blue, el inteligente raptor al que crió en el parque, y que está desaparecido en la jungla. Cuando llegan a la isla, la expedición descubre una conspiración que podría poner en peligro el planeta entero.

La primera mitad de Jurassic World: El reino caído transcurre en Isla Nublar y nos conduce por itinerarios muy conocidos de la saga. Volvemos a la zona cero para encontrarnos las ruinas de Jurassic World amontonándose sobre los vestigios que quedan del antiguo Parque Jurásico. Es por tanto un doble ejercicio de regresión el que realiza Bayona, continuando la nueva historia que se presentó en 2015 a la vez que mantiene el espíritu del clásico original de Spielberg. Al igual que Tevorrow, Bayona deja patente su amor por la saga en cada plano, ya sea con las mil y una referencias al pasado, como mediante el tratamiento de la historia, en el que se nota mucho la mano orientadora de Spielberg.

La sensación de déjà vu es muy fuerte a lo largo de todo el metraje, con planos, situaciones y giros argumentales que nos remiten directamente a las dos primeras entregas de la saga (las que dirigió Spielberg). Aunque el guion se esfuerza en justificar el regreso a Isla Nublar, la película no puede evitar caer en múltiples agujeros narrativos y, sobre todo, en la repetición, ya que las posibilidades después de cuatro películas empiezan a ser muy limitadas. Por eso, la segunda mitad sirve para romper el molde. En una trama similar a la de El mundo perdido (con la que establece muchos paralelismos), la acción se traslada a Estados Unidos, concretamente a la enorme mansión de Benjamin Lockwood (James Cromwell), la persona que ideó Parque Jurásico junto a John Hammond. Allí, Jurassic World empieza a dejar atrás el pasado para mirar al futuro.

Lo que hay hasta llegar a ese intenso clímax es un trepidante y estruendoso espectáculo de acción a la altura de lo que se espera de ella. Bayona pone su pericia técnica y su excelente gusto para lo visual al servicio de una película llena de secuencias impresionantes y planos construidos con mucha atención al detalle (su manejo del espacio y la oscuridad para crear tensión es brillante). El reino caído incluye algunos de los set pieces de acción más ambiciosos de toda la saga (la huída de Isla Nublar deja clavado en la butaca) e imágenes para el recuerdo (el último plano en Isla Nublar es precioso y devastador), los efectos digitales han mejorado con respecto a la anterior -las criaturas son más realistas y esta vez se han usado más animatronics, lo cual se agradece-, y los dinosaurios dan más miedo que nunca (aunque se pasen buena parte del metraje sedados y en jaulas). De hecho, El reino caído es la entrega con más terror de la saga Jurassic.

Sin embargo, el espectáculo se ve ocasionalmente lastrado por un guion inconsistente y lleno de tópicos, villanos peores incluso que el de Jurassic World y un componente de thriller de conspiración con el que la película quizá se toma demasiado en serio a sí misma. En El reino caído no falta la diversión propia del cine de monstruos y catástrofes, pero el film aspira a ser algo más, y no siempre lo consigue. Se nota que Bayona está tras las cámaras, no solo por la mansión llena de secretos y la presencia de Geraldine Chaplin, sino también por cómo intenta insuflar emoción al terror y la fantasía. Lo hace recuperando los dilemas morales planteados por Ian Malcolm (Jeff Goldblum en un pequeño cameo), convirtiendo a los dinosaurios en personajes, explorando la conexión entre Owen y Blue o con el nuevo personaje infantil (Isabella Sermon). El problema es que las emociones no siempre resultan genuinas (quizá por su empeño en subrayarlas siempre tanto), como tampoco suficientes para cubrir las carencias del guion, a pesar de que el reparto hace un buen trabajo dotando de alma humana a una historia un tanto mecánica y falta de lógica. Especialmente Pratt, esta vez con el factor canalla rebajado, y Howard, heroína con agallas y corazón (y calzado más cómodo).

Aun con sus fallos, la película cumple de sobra en su papel escapista y espectacular y acaba siendo una de las mejores entregas de la franquicia desde Parque Jurásico, a cuyos fans recompensa con numerosos guiños cómplices. Al igual que con Jurassic World, es recomendable no buscarle los tres pies al Rex y dejarse llevar. El reino caído se disfruta más cuanto menos se piensa y más se siente. Si uno entra, el buen rato está garantizado.

Después de cuatro películas, el asombro que Spielberg creó con la primera Parque Jurásico ya es imposible de reproducir, por eso es un acierto que hayan buscado la manera de insuflar nueva vida a la franquicia, aunque antes de introducir el verdadero cambio hayan repetido el mismo esquema otra vez. El final de El reino caído abre todo un mundo de opciones, dejando entrever un futuro con implicaciones escalofriantes y muchas posibilidades para la saga, y sobre todo, abriendo la puerta para que esta sea libre y, por fin, evolucione.

Nota: ★★★½

Detalles de todas las ediciones de Jurassic World: El reino caído

Como decía al principio, Sony (distribuidora oficial de home video de Universal Pictures en España) ha tirado la casa por la ventana con el lanzamiento de Jurassic World: El reino caído, y no es para menos, tratándose de una de las superproducciones más taquilleras de Universal junto a Fast & Furious. La película de J.A. Bayona llega en formato físico con ediciones en DVD, Blu-ray, 3D y 4K UHD, y una auténtica estampida de extras. Al adquirir cualquiera de ellas podremos conseguir una versión virtual e interactiva del velociraptor Blue de bebé.

En total, Sony pone a la venta SIETE ediciones de la película, cuatro estándar y tres limitadas para coleccionistas. A continuación, todos los detalles de las ediciones y sus contenidos extra:

Ediciones limitadas

• Edición limitada en caja metálica Blu-ray 3D + Blu-ray + Bonus DVD
• Edición limitada en caja metálica 4K UHD + Blu-ray + Bonus DVD
• Combo limitado Blu-ray 3D + Blu-ray + Bonus DVD + dos llaveros Funko exclusivos,
que no se venderán en ningún otro lugar

Ediciones estándar

• DVD
• Blu-ray
• Combo Blu-ray 3D + Blu-ray
• Combo 4K UHD + Blu-ray

Además, Sony recopila las cinco películas de la saga en el pack ‘Colección Jurassic’, disponible en DVD, Blu-ray y 4K UHD + Blu-ray.

Contenido extra

La edición estándar en DVD incluye los siguientes extras:
• El Diario Jurásico de Chris Pratt – el actor nos presenta, con su peculiar estilo, a parte del
equipo en estas divertidas piezas grabadas por él mismo en el set.
• En escena con Chris y Bryce – Descubre qué hay tras las cámaras de la gran superproducción
de la mano de sus estrellas, Chris Pratt y Bryce Dallas Howard.
• La evolución del Reino – Los directores hablan sobre cómo la segunda entrega de la trilogía
Jurassic World lleva a la franquicia hacia una nueva dirección.
• Nacimiento del Indoraptor – Un vistazo al monstruoso experimento genético conocido como
el Indoraptor.
• Enfrentamiento sobre el tejado – Una mirada al terrorífico duelo en el tejado de la Mansión
Lockwood.
• El monstruo en la mansión– El director J.A. Bayona explica cómo Parque Jurásico y
Drácula (1979) le influyeron a la hora de dirigir esta escena.
• ¡Que empiece la subasta! – Una mirada a cómo se rodó la escena de la subasta.
• Muerte por dinosaurio – Conviértete en el Indoraptor y enfréntate a los personajes
principales como lo haría el temido dinosaurio.
• El regreso de Malcolm – Detrás de las cámaras con el único e inigualable Jeff Goldblum.
• Acción en la Isla – Cómo se rodó la escena del búnker y la espectacular huida en la girosfera.

Las ediciones en Blu-ray y 4K incluyen, además de los extras de DVD ya mencionados,
el siguiente contenido adicional exclusivo para estos formatos:

• Efectos visuales evolucionados – El equipo de ILM habla sobre la creación de los
dinosaurios.
El reino caído: Una conversación – El equipo técnico y elenco charlan de forma
distendida sobre Jurassic World: El reino caído.
• Una canción para el Reino – Justice Smith canta para todo el equipo.
• Regreso a Hawai – Todo el equipo técnico y los actores hablan sobre el rodaje en Hawai.
• A bordo del Arcadia – El equipo habla sobre el trabajo con la animación de los dinosaurios.

Por otro lado, el bonus DVD incluido en todas las ediciones especiales añade más de media hora de extras:

• La realeza de Hollywood
El reino caído: los villanos
• Vivir y morir en Jurassic World
• Zia y Wheatley
• El amanecer del Reino caído: El diseño de producción
• Secreto revelado: Maisie
• Giacchino/Bayona

Reseña DVD: Gemini / No dejes de mirar

Entre los lanzamientos directos a DVD que Sony Pictures Home Entertaiment ha programado este mes se encuentran dos thrillers opuestos, un misterioso asesinato en Los Ángeles y una retorcida cinta de home invasion. Paso a reseñar ambos títulos, que salen a la venta el 10 de octubre.

Gemini (Aaron Katz)

Gemini es el quinto largometraje del realizador indie Aaron Katz. Se trata de un thriller de suspense protagonizado por Zoë Kravitz (Animales Fantásticos) y Lola Kirke (Mozart in the Jungle). La primera interpreta a una joven estrella de cine, mientras que la segunda da vida a su asistente personal y mejor amiga. Su complicada amistad es puesta prueba por un atroz crimen que desata una trama en la que las piezas no parecen encajar. Los esfuerzos para dar con del asesino llevarán a las protagonistas a buscarse también a sí mismas y desenmarañar no solo el misterio, sino también la naturaleza de su amistad y las consecuencias de la fama.

Filmada con elegancia a pesar del evidentemente ajustado presupuesto, Gemini se desarrolla como un whodunit clásico en estructura, con distinguibles ecos al cine de Alfred Hitchcock, y un neo-noir en forma y fondo. La película recuerda a otros títulos afines recientes como Ingrid Goes West o la serie Search Party, respuesta millennial al cine negro. Con una fotografía saturada como si llevara filtros de Instagram, pinceladas de humor y cierta inclinación meta a comentar el propio funcionamiento interno del misterio, Gemini trata de actualizar el género y sus reglas aprovechándose de su ambientación casi onírica e intrínsecamente cinematográfica y el encanto de sus dos actrices protagonistas.

No dejes de mirar (Sean Carter)

Después de diez años trabajando en el cine como cámara y montador, Sean Carter debuta en el largometraje con No dejes de mirar (Keep Watching), fábula de terror sobre una familia atrapada en su propia casa, que se convierte en las presas de un retorcido asesino con un plan macabro.

La estrella adolescente Bella Thorne (The DUFF, The Babysitter) protagoniza esta película rodada en 2013 y estrenada durante una sola noche, en Halloween de 2017 en Estados Unidos. En el reparto también se encuentran caras conocidas como Ioan Gruffud (Los 4 Fantásticos), Leigh Whannell (guionista de la saga Saw y director de Insidious 3) y Chandler Riggs, Carl Grimes en The Walking Dead.

Que la película tardase cuatro años en estrenarse y lo hiciera de tapadillo durante una noche os puede dar una idea de lo que tenemos aquí. Se trata de una cinta de invasión doméstica al uso, con reminiscencias de La noche de Halloween (incluso el score parece tomar prestadas un par de notas de la de Carpenter) y los elementos que no pueden faltar en el género: trampas y giros inexplicables y unos personajes que toman las decisiones más estúpidas ante cada disyuntiva. Además, Carter incorpora a la historia un mensaje de crítica a la pérdida de sensibilidad y moralidad en el contexto de las nuevas tecnologías, ya que el asesino retransmite la lucha del gato y el ratón por Internet. Pero lo hace sin arriesgar demasiado y con una violencia muy light.

No dejes de mirar es absurda como ella sola, recuerda a muchas otras películas similares (Los extraños, No respires, La noche de las bestias, Tú eres el siguiente…) y la cantidad de agujeros que tiene resulta muy frustrante, pero si no nos la tomamos en serio, puede servir para una noche tonta.

Crítica: Christopher Robin

El cine nos ha hecho regresar a la infancia en muchas ocasiones y Disney sabe mucho de este tema. A lo largo de las décadas hemos visto cómo sus clásicos animados han pasado de generación a generación, ganando nuevos adeptos en edad escolar mientras los mayores los recordábamos y revisitábamos con nostalgia. Winnie the Pooh es uno de los símbolos más universales de la niñez, un personaje que representa la imaginación y la fantasía intrínseca la etapa previa a la adolescencia, y que se convirtió en uno de los estandartes de la Casa del Ratón. Con Christopher Robin, la nueva adaptación en acción real del estudio, Disney nos propone volver al Bosque de los Cien Acres para reencontrarnos con el adorable Pooh y junto a él, con nuestro niño interior.

A partir de una premisa muy similar a la de Hook, la película dirigida por Marc Foster (realizador de la también semejante Descubriendo Nunca Jamás) nos muestra la vida del Christopher Robin adulto, interpretado por una de esas dianas de casting propias de Disney, Ewan McGregor. El travieso e inocente niño inglés ha crecido y se ha convertido en un hombre de negocios estresado y gris. Su mujer (la abonada a Disney Hayley Atwell) le reprocha vivir solo para el trabajo y haber descuidado a su familia, concretamente a su hija, que tiene la misma edad que él cuando se escapaba a vivir aventuras con sus amigos de peluche. Un día, Pooh aparece en Londres para pedirle que regrese al Bosque de los Cien Acres, que se encuentra oscuro y marchito desde que se fue, y le ayude a encontrar a sus antiguos amigos, Igor, Piglet, Tiger y los demás, que han desaparecido. Con ayuda de todos ellos, Christopher empezará a recordar el niño que sigue viviendo en su interior.

Christopher Robin capta a la perfección la esencia de las creaciones de A.A. Milne y recupera intacto el espíritu de las adaptaciones animadas de Disney en una película rebosante de imaginación y ternura. A pesar del aspecto realista (y para muchos inquietante) de sus versiones CGI, Pooh y sus amigos siguen siendo los mismos. Como no podía ser de otra manera, el osito adicto a la miel ocupa el centro de la historia, y su traslación al mundo real se salda con muy buenos resultados. Pooh sigue siendo adorable, pero en Christopher Robin además está más gracioso que nunca. Lo mejor de la película es sin duda relación con Christopher, que nos deja momentos muy divertidos y emotivos, salpicados de esos buenos consejos que suele dar sin ser consciente de su sabiduría.

A pesar de contar una historia demasiado familiar y echar mano de muchos tópicos para hacerlo, Christopher Robin acierta en su enfoque clásico y abiertamente cándido, aportando la dulzura y el optimismo que necesitamos en estos tiempos de cinismo. Llevándonos de vuelta al Bosque de los Cien Acres, la película nos recuerda la importancia de no perder el contacto con el niño que fuimos, y aunque es un mensaje alegre y luminoso, no está exento de la melancolía propia de este tipo de relatos. Claro que eso es precisamente lo que la hace tan apta para niños y adultos (incluso más recomendable para adultos), que tiene fantasía y aventura para los más pequeños, pero no omite los aspectos más tristes y oscuros de la historia, ofreciendo una lectura más profunda que los mayores serán capaces de entender mejor.

Con una perfecta interpretación protagonista por parte de Ewan McGregor, un acabado visual mágico y un mensaje muy valioso a pesar de no ser muy original, Christopher Robin se suma a la complementaria Peter y el dragón como una de las entregas live-action más inspiradas (y seguramente infravaloradas) del Disney reciente. Y es que, en lugar de simplemente rehacer algo, toma su esencia y le insufla nueva vida. El resultado es una película preciosa y llena de encanto que rinde un oportuno homenaje al legado de A.A. Milne y nos hace sonreír mientras echamos la vista atrás.

Pedro J. García

Nota: ★★★★

Crítica: Venom

Todos los estudios quieren su propio universo cinematográfico, y Sony Pictures no iba a ser menos. Sobre todo cuando tiene los derechos de uno de los superhéroes más populares de la historia, Spider-Man, y de todos sus personajes satélite. El estreno de Spider-Man: Homecoming supuso el inicio de una nueva etapa en asociación con Marvel Studios, pero la nueva encarnación del Trepamuros en cines, interpretada por Tom Holland, por ahora va aparte. Cediendo Spider-Man a Marvel, lo que le queda a Sony es un catálogo selecto de secundarios, villanos y antagonistas del Hombre Araña con los que, al parecer, pretende crear una especie de reverso oscuro del MCU. Así nace Venom, la primera película de este Universo Arácnido a la que, si la taquilla responde, sucederá Morbius, el vampiro viviente.

Dirigida por Ruben Fleischer (Bienvenidos a Zombieland), Venom cuenta con el aclamado Tom Hardy (Mad Max: Furia en la carretera) en el icónico papel del antihéroe de Marvel, uno de los personajes más populares de la Casa de las Ideas. El actor británico da vida a Eddie Brock, intrépido periodista de investigación que, después de perder su trabajo y a su novia (Michelle Williams), se convierte en el anfitrión del simbionte alienígena. Mientras Eddie trata de destapar la atroz verdad sobre el creador de la Fundación Vida, Carlton Drake (Riz Ahmed), cuyos experimentos han liberado a la peligrosa criatura, Venom se fusiona con su cuerpo, desatando impresionantes poderes, pero también un lado oscuro que deberá aprender a controlar.

Venom no parece una película de la nueva era de los superhéroes, sino una previa al Universo Cinematográfico de Marvel y el boom del cine basado en cómics (es decir, más noventera que de 2018). Pero esto no es necesariamente malo. Está claramente diseñada para derivar en franquicia y conectarse a un universo mayor, pero esto no impide que se desarrolle como una historia contenida, sin exceso de guiños o personajes metidos con calzador para generar spin-offsVenom es mucho más simple que eso, y es de agradecer. No es más que una historia de orígenes clásica, y meter más elementos sería complicarlo demasiado desde muy pronto. La ausencia de Spider-Man, para muchos polémica, no supone inconveniente alguno, puesto que esta es la historia de Eddie Brock y su relación con Venom.

Y eso precisamente es lo mejor de la película. El tira y afloja entre Eddie y el simbionte aporta el conflicto moral que define la historia, pero también la principal fuente de humor, que estará considerablemente más presente de lo que la campaña promocional (mucho peor que la propia película) nos ha dado a entender. Hardy es conocido por dejarse la piel en sus personajes y Venom no es una excepción, pero aquí nos muestra una nueva faceta. El actor británico (haciendo gala de un cuestionable acento americano) se emplea a fondo y lo da todo, con un trabajo físico estupendo, pero también una interpretación excéntrica, descontrolada y por momentos muy excesiva que nunca deja de sorprender, incluso en sus momentos más ridículos. Hardy es la principal atracción de Venom y con él, la película se vuelve mucho más divertida de lo que imaginábamos.

Su trabajo suple con eficiencia los defectos de la cinta, que no son pocos. En primer lugar, un plantel de secundarios desaprovechados y poco interesantes, encabezado por un simplemente correcto Riz Ahmed y Michelle Williams en la que es su peor interpretación en años. La actriz nominada cuatro veces al Oscar está fatal y su química con Hardy es tan inexistente como sus ganas de estar ahí. Consigue destacar Jenny Slate, aunque su personaje es más bien pequeño y solo una herramienta narrativa para impulsar la acción.

Por otro lado, hay una clara confusión tonal. Muchos lo achacarán a su calificación PG-13, pero lo cierto es que el problema es su brusquedad a la hora de saltar del thriller/terror a la comedia (tontorrona) sin lograr definir un punto medio. A pesar de no ser para mayores de 18 años y no mostrar decapitaciones o fuentes de sangre, el film contiene bastante violencia, y aunque el “fuck” lo tiene prohibido, uno pierde la cuenta de las veces que dicen “shit”. Vamos, que no es Deadpool, pero tampoco es una versión infantilizada de Venom. Como tampoco es una película Rated-R mutilada. De hecho, su estructura es en su mayor parte íntegra y coherente, y no adolece del síndrome de la tijera loca que sí sufrían Batman v Superman Escuadrón Suicida.

Esto no quiere decir que no haya agujeros de guion. Los hay, aunque ninguno que hunda la película. Venom tarda bastante en hacer acto de presencia, pero las pesquisas de Eddie Brock nos entretienen hasta que el simbionte se fusiona con su huésped y la acción empieza de verdad. A partir de ahí, el ritmo no baja en ningún momento. La dinámica Eddie-Venom, el entregado trabajo de Hardy y las escenas de acción convierten Venom en una película muy divertida. Solo flojea realmente durante el enfrentamiento final con Drake, donde la acción digital se vuelve más farragosa y no nos deja ver bien lo que está ocurriendo. Por lo demás, tanto el terrorífico diseño como los efectos digitales para dar vida al simbionte y las secuencias de acción física con Hardy cumplen holgadamente, pese a que visualmente sea más bien plana.

Venom nunca será considerada una gran película de superhéroes, porque no lo es. Pero tampoco es el desastre que parecía. Es divertida,  tiene más personalidad de lo que los trailers indicaban y momentos de humor muy memorables (aunque los más malos digan que es una comedia involuntaria, hay mucha intención y autoconsciencia). En definitiva, Venom es una buena presentación que acaba haciendo justicia al emblemático personaje de Marvel y abre la puerta a una secuela que, puliendo los errores de esta, puede y debería ser mucho mejor.

Pedro J. García

Nota: ★★★½