Crítica: Disobedience

El cine LGBTQ está atravesando una época de apogeo en los últimos años. El triunfo de Moonlight en los Oscar y la repercusión de Call Me by Your Name, que también recibió un premio de la Academia en la edición más reciente, son dos de los ejemplos más visibles, pero afortunadamente han dejado de ser excepciones. El cine queer empieza a estar más presente en salas de cine y plataformas de Internet (Netflix ha anunciado recientemente que prepara una película con Jennifer Aniston como presidenta lesbiana de los Estados Unidos), y los títulos son cada vez más diversos entre sí: Tierra de Dios, Con amor, SimonBeach Rats, Basado en hechos realesUna mujer fantástica

Precisamente el director de esta última, Sebastián Lelio, nos hace llegar otra historia de amor protagonizada por dos personas del mismo sexo, Disobedience, drama basado en la novela homónima de Naomi Alderman que narra el romance entre Ronit (Rachel Weisz) y Esti (Rachel McAdams), dos mujeres judías que se ven en la encrucijada de vivir su relación amorosa libremente o seguir las normas de la estricta y tradicional comunidad a la que pertenecen.

Ronit se marchó hace años a Nueva York, donde vive alejada de las imposiciones y prohibiciones de la religión a la que pertenece su familia. Tras la muerte de su padre, el rabino de la comunidad, esta regresa a Hendon, donde se reencontrará con Dovid (Alessandro Nivola), su amigo de la infancia y sucesor del rabino, que le invita a quedarse en casa con él y su esposa. Ronit descubre sorprendida que Dovid se ha casado con su amiga Esti, que ahora trabaja como profesora en una escuela de niñas ortodoxas. La convivencia entre los tres destapa un pasado en común entre las dos mujeres, y un deseo imposible de ignorar.

Con los elogios por Gloria aun resonando y su Oscar por Una mujer fantástica reciente, Lelio confirma con su nuevo trabajo el gran talento que posee para el drama introspectivo y la observación del comportamiento humanoDisobedience nos muestra a un realizador seguro de sí mismo, elegante y preciso. La historia de Ronit y Esti discurre por terrenos ya muy transitados del cine LGBTQ, haciendo que por momentos resulte excesivamente anclada en los lugares comunes un tanto anticuados de las historias de amor homosexual prohibido. Sin embargo, el film escapa de las garras del cliché gracias a la pasión y sinceridad de Lelio como narrador, a sus oportunos toques de humor para aliviar la intensidad, y sobre todo a la entrega absoluta de sus protagonistas.

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Lo de Weisz y McAdams es impresionante. La primera carismática, irresistible, divertida. La segunda vulnerable, delicada, rasgada. Ambas profundamente humanas y reales. La tensión sexual y romántica que se establece entre ellas es arrolladora, y se manifiesta tanto en las escenas dramáticas como en un encuentro sexual que, aunque recatado en cuanto a desnudez, supone una muestra de intimidad y conexión rara vez vista en el cine, y mucho menos protagonizada por dos estrellas de Hollywood (Weisz escupiendo saliva en la boca de McAdams es una imagen que se queda con nosotros). Ambas llevan a cabo sendas y complementarias interpretaciones sobresalientes, en las que componen a sus personajes y su relación mediante un recital de miradas, gestos y matices que no se debería pasar por alto. La vida que dan a los personajes y su relación va más allá de la película.

Pero tampoco hay que subestimar a Alessandro Nivola, cuya interpretación está a la altura de las protagonistas, y cuyo arco argumental nos depara algunos de los momentos más sobrecogedores de la película, en especial su preciosa escena final. El triángulo que forma con Weisz y McAdams es el centro emocional de un film melancólico y profundo que nos habla del deseo, la subyugación, los lazos y sogas de la comunidad y el lugar de la mujer en una sociedad conservadora y patriarcal. A pesar de la especificidad del contexto religioso, la historia de Ronit y Esti es la de muchas personas que deben elegir entre la vida que otros han elegido para ellas o liberarse de las cadenas de la tradición para ser quienes son en realidad.

Pedro J. García

Nota: ★★★★

Disobedience ya está a la venta en Blu-ray y DVD de la mano de Sony Pictures Home Entertainment.

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