Crítica: El gran showman

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Michael Gracey afronta su primer reto como director con El gran showman (The Greatest Showman), extravagante y ambicioso musical co-escrito por Bill Condon (ChicagoDreamgirls) y protagonizado por Hugh Jackman, Zac Efron, Zendaya, Michelle Williams y Rebecca Ferguson. La película está basada en la leyenda de P.T. Barnum (Jackman), popular showman y empresario de la cultura popular estadounidense, cuya imaginación le llevó a conseguir la gloria y la riqueza a finales del siglo XIX, en los orígenes del entretenimiento de masas y las celebridades del mundo espectáculo.

A nivel narrativo, El gran showman no es gran cosa. De hecho, su guion flojea considerablemente, quizá precisamente por centrarse demasiado en Barnum en lugar de aprovechar mejor el plantel de “freaks” que tiene a su alrededor (sobre todo la mujer barbuda, la revelación Keala Settle), con el que se podría haber sacado más provecho de uno de sus mensajes centrales: “Todos somos especiales y nadie es como otra persona”. Sin embargo, las carencias del guion (que saltan a la vista sobre todo durante su recta final) se suplen sobradamente con un vibrante espectáculo digno de Broadway, lleno de canciones originales redondas (compuestas por Benj Pasek y Justin Paul, de La La Land) y una energía visual que recuerda por momentos a Moulin Rouge! (salvando las distancias).

el-gran-showman-posterEl gran showman es la prueba de que con la pirotecnia adecuada, el biopic de siempre se puede convertir en el mayor show del mundo. Y esta película tiene fuegos artificiales de sobra para encandilarnos y hacer que todo lo demás dé igual (que es precisamente el leit motif de Barnum). Además de los ya mencionados, su excelente reparto, por supuesto, encabezado por el polifacético Hugh Jackman, que brilla con fuerza en un papel hecho a su medida (su entregada interpretación es lo que más dota de corazón a la película), y Zac Efron, que por fin consigue recaer en un proyecto que le permite demostrar el talento que posee más allá de su físico. Una pena que los personajes femeninos no estén a la altura y solo existan para complementar a los masculinos: Zendaya en un papel muy pasivo, una Michelle Williams algo incómoda en su faceta musical (que ya exploró en Broadway hace unos años con Cabaret, aunque no se note mucho) limitándose a ser “la mujer de”, y Rebecca Ferguson desempeñando el rol de “la otra mujer”, herramienta para provocar un punto de inflexión en la historia de Barnum.

Aun con todo, es muy difícil no caer rendido ante las maravillas que ofrece la película, que luce con orgullo y convencimiento su artificio teatral y su carácter de crowdpleaser musical: el envolvente despliegue visual, su resplandecientemente hortera acabado artístico, y por encima de todo, las contagiosos temazos pop y las acrobáticas coreografías con las que cobran vida, ideadas y ejecutadas de forma impresionante. A pesar de sus defectos, El gran showman es una película irresistible, perfecta para disfrutar en compañía durante las vacaciones, un caramelo que satisfará a los fans de los musicales y que muchos veremos y escucharemos en bucle hasta aprendérnosla de memoria.

Pedro J. García

Nota: ★★★★

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