Lo más fuertecito 2017: Resumen del año en listas (cine y televisión)

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Siguiendo la tradición y llegando por los pelos a las campanadas, os traigo mi especial anual de listas con lo mejor (y un poco de lo peor) del año en cine y televisión. Este año he decidido fusionar series y películas en una sola entrada, porque con esto del cine en casa, las plataformas de streaming y las series que buscan la experiencia cinematográfica, las fronteras entre medios y formatos cada vez son más difusas. Pero también (y sobre todo) para ahorrar trabajo y tener todas las listas localizadas en un mismo lugar.

En líneas generales, 2017 ha sido un buen año audiovisual, aunque en lo que respecta a la taquilla ha visto sus peores cifras tanto a nivel internacional como en España (la cuota del cine español es la peor desde 2013). En cuanto a la calidad, también es cierto que ha habido un bajón, como demuestra una de las carreras hacia los Oscar menos emocionantes que se recuerdan en bastante tiempo (con honrosas excepciones de las que ya hablaremos). Aun así, el cine nos ha dado muchas alegrías, las cuales pasaré a enumerar enseguida.

En televisión, la cosa difiere considerablemente, ya que ha sido otro gran año para las series. Mientras el cine está de capa caída, la ficción televisiva sigue viviendo una época de esplendor que no muestra síntomas de agotamiento. En 2017 las mujeres han dominado el panorama y la diversidad sigue aumentando, mientras los autores ponen voz a las preocupaciones del mundo en la Era Trump. Actualmente, las series son el terreno en el que se está apostando por las ideas más arriesgadas y ambiciosas (los blockbusters televisivos como Stranger Things Juego de Tronos llegan a hacer sombra a los cinematográficos), pero también donde se está librando una de las mayores batallas contra el sistema opresor y la nueva ola de odio que nos azota. Es decir, la resistencia está en las series, y el mundo sigue cambiando gracias a ellas.

A continuación tenéis mis listas de lo mejor de 2017. Se han quedado tantas cosas fuera, que este año más que nunca me encantaría que aportaseis las vuestras para completar. Muchas gracias por leer una vez más y ¡feliz año!

Nota aclaratoria antes de seguir: Las listas han sido elaboradas a partir de los estrenos comerciales en España entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2017, incluyendo salas de cine, plataformas de streaming y directos a formato físico. No entran películas ya estrenadas en otros países que aun no han llegado a nuestros cines, aunque las hayamos visto (es decir, Call Me by Your NameLady BirdThe Florida Project van todas en la lista de 2018). Por el contrario, en las categorías televisivas se han incluido todas las series emitidas a lo largo de 2017 en sus respectivos países de origen, aunque no se hayan estrenado en España.

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CINE

 

Las 25 mejores películas de 2017

1. A Ghost Story

2. madre! 

3. Dunkerque 

4. La La Land 

5. Logan 

6. Blade Runner 2049 

7. The Disaster Artist

8. Tierra de Dios 

9. Hunt for the Wilderpeople

10. Star Wars: Los últimos Jedi

11. Lady Macbeth

12. La guerra del planeta de los simios

13. La llamada

14. Moonlight

15. El sacrificio de un ciervo sagrado

16. Manchester frente al mar

17. La vida de Calabacín

18. Déjame salir

19. Coco

20. Jackie

21. Mujeres del siglo XX

22. Verano 1993

23. It

24. La tortuga roja

25. Spider-Man: Homecoming

Menciones honoríficas (aka “Se han quedado fuera por los pelos, pero si no las menciono no me quedo tranquilo”): Jim y Andy, Baby Driver, Wonder Woman, Loving, Okja, Llega de noche, La gran enfermedad del amor, Crudo, Guardianes de la Galaxia Vol. 2, La seducción, Thor: Ragnarok.

Las 10 peores películas de 2017

1. Emoji: La película (Tony Leondis)

2. El libro secreto de Henry (Colin Trevorrow)

3. Nunca digas su nombre (Stacy Title)

4. El muñeco de nieve (Tomas Alfredo)

5. Bright (David Ayer)

6. Baywatch: Los vigilantes de la playa (Seth Gordon)

7. El otro guardaespaldas (Patrick Hughes)

8. Death Note (Adam Wingard)

9. Siete deseos (John R. Leonetti)

10. La momia (Alex Kurtzman)

Las 10 películas más infravaloradas o injustamente ignoradas del año

1. Swiss Army Man (Dan Kwan, Daniel Scheinert)

2. La cura del bienestar (Gore Verbinski)

3. The Love Witch (Anna Biller)

4. Valerian y la ciudad de los mil planetas (Luc Besson)

5. Kong: La isla calavera (Jordan Vogt-Roberts)

6. Power Rangers (Dean Israelite)Feliz día de tu muerte (Christopher Landon)

7.

8. Logan Lucky (Steven Soderbergh)

9. The Babysitter (McG)

10. Monster Trucks (Chris Wedge)

Mejor actriz

1. Natalie Portman (Jackie)

2. Florence Pugh (Lady Macbeth)

3. Jennifer Lawrence (madre!)

4. Anna Castillo (La llamada)

5. Sandra Hüller (Toni Erdmann)

6. Annette Benning (Mujeres del siglo XX)

7. Emma Stone (La La Land)

8. Jessica Chastain (El caso Sloane)

9. Taraji P. Henson (Figuras ocultas)

10. Ruth Negga (Loving)

Mejor actor

1. James Franco (The Disaster Artist)

2. Josh O’Connor (Tierra de Dios)

3. Casey Affleck (Manchester frente al mar)

4. Hugh Jackman (Logan, El gran showman)

5. Ansel Elgort (Baby Driver)

6. Andy Serkis (La guerra del planeta de los simios)

7. Garrett Hedlund (Mudbound)

8. Ryan Gosling (La La Land)

9. James McAvoy (Múltiple)

10. Geoffrey Rush (Final Portrait. El arte de la amistad)

Mejor actriz de reparto

1. Belén Cuesta (La llamada)

2. Gemma Jones (Tierra de Dios)

3. Naomie Harris (Moonlight)

4. Michelle Pfeiffer (madre!)

5. Nicole Kidman (Lion)

6. Gracia Olayo (La llamada)

7. Kirsten Dunst (La seducción)

8. Julia Roberts (Wonder)

9. Holly Hunter (La gran enfermedad del amor)

10. Laura Dern (Star Wars: Los últimos Jedi)

Mejor actor de reparto

1. Will Poulter (Detroit)

2. Alec Secareanu (Tierra de Dios)

3. Sam Neill (Hunt for the Wilderpeople)

4. Ian Hart (Tierra De Dios)

5. Dave Franco (The Disaster Artist)

6. Barry Keoghan (Dunkerque)

7. Cosmo Jarvis (Lady Macbeth)

8. Peter Simonischek (Toni Erdmann)

9. Mahershala Ali (Moonlight)

10. Adam Driver (Silencio)

Actor/Actriz revelación

1. Barry Keoghan (Dunkerque, El sacrificio de un ciervo sagrado)

2. Julian Dennison (Hunt for the Wilderpeople)

3. Sophia Lillis (It)

4. Lucas Hedges (Manchester frente al mar)

5. Jack Dylan Grazer (It)

6. Mckenna Grace (Un don excepcional)

7. Garance Marinier (Crudo)

8. Dafne Keen (Logan)

9. Lucas Jade Zumann (Mujeres del siglo XX)

10. Noah Jupe (Wonder)

Mejor dirección

1. Damien Chazelle (La La Land)

2. David Lowery (A Ghost Story)

3. Christopher Nolan (Dunkerque)

4. Darren Aronofsky (madre!)

5. Denis Villeneuve (Blade Runner 2049)

6. Kenneth Lonergan (Manchester frente al mar)

7. James Franco (The Disaster Artist)

8. Taika Waititi (Hunt for the Wilderpeople, Thor: Ragnarok)

9. Carla Simón (Verano 1993)

10. Edgar Wright (Baby Driver)

series

TELEVISIÓN

 

Mejor serie (drama)*

1. Twin Peaks: The Return

2. American Crime

3. The Crown

4. Skam

5. Stranger Things

6. The Leftovers

7. Sense8

8. Game of Thrones

9. Fargo

10. The Girlfriend Experience

*Series estrenadas antes de 2017

Mejor serie (comedia)*

1. Better Things

2. Master of None

3. Baskets

4. Girls

5. Search Party

6. One Mississippi

7. Love

8. Lady Dynamite

9. Catastrophe

10. The Good Place

Mención honorífica: Will & Grace

*Series estrenadas antes de 2017

Mejor nuevo drama*

1. Big Little Lies

2. The Handmaid’s Tale

3. Feud: Bette and Joan

4. Mindhunter

5. The Good Fight

6. Man in an Orange Shirt

7. The Deuce

8. American Gods

9. Legion

10. Star Trek: Discovery

*Incluye miniseries, series limitadas y canceladas

Mejor nueva comedia

1. American Vandal

2. SMILF

3. Dear White People

4. GLOW

5. Big Mouth

6. The Marvelous Mrs. Maisel

7. Atypical

8. The Mick

9. Great News

10. One Day at a Time

Mejor serie de animación

1. BoJack Horseman

2. Rick & Morty

3. Adventure Time

4. Bob’s Burgers

5. Trollhunters

6. Steven Universe

7. Big Mouth

8. Neo Yokio

9. Archer

10. F Is for Family

Mejor episodio (drama)

1. Twin Peaks: The Return, “Part 8”

2. Feud: Bette and Joan, “And the Winner Is… (The Oscars of 1963)”

3. The Handmaid’s Tale, “Nolite Te Bastardes Carborundorum”

4. Man in an Orange Shirt, “Part 1”

5. The Crown, “Dear Mrs. Kennedy”

6. Black Mirror, “Hang the DJ”

7. Skam, “De største loserne på skolen”

8. American Gods, “Git Gone”

9. Legion, “Chapter 1”

10. Supergirl, Arrow, The Flash, Legends of Tomorrow, “Crisis on Earth-X”

Mejor episodio (comedia)

1. Master of None, “New York, I Love You”

2. Better Things, “Eulogy”

3. Rick & Morty, “The Ricklantis Mixup”

4. Better Things, “White Rock”

5. Master of None, “Thanksgiving”

6. Girls, “American Bitch”

7. Baskets, “Yard Sale”

8. Girls, “Goodbye Tour”

9. It’s Always Sunny in Philadelphia, “Hero or Hate Crime?”

10. Will & Grace, “Grandpa Jack”

Mejor season/series finale

1. The Leftovers, “The Book of Nora”

2. Twin Peaks: The Return, “Part 17/18”

3. Big Little Lies, “You Get What You Need”

4. Feud: Bette and Joan, “You Mean All This Time We Could Have Been Friends?”

5. Better Things, “Graduation”

6. American Vandal, “Clean Up”

7. Halt and Catch Fire, “Ten of Swords”

8. Stranger Things, “Chapter Nine: The Gate”

9. Game of Thrones, “The Dragon and the Wolf”

10. Skam, “Takk for alt”

Mejor actriz (drama)

1. Elisabeth Moss (The Handmaid’s Tale)

2. Reese Witherspoon (Big Little Lies)

3. Nicole Kidman (Big Little Lies)

4. Jessica Lange (Feud: Bette and Joan)

5. Carrie Coon (The Leftovers)

6. Maggie Gyllenhaal (The Deuce)

7. Lili Taylor (American Crime)

8. Felicity Huffman (American Crime)

9. Susan Sarandon (Feud: Bette and Joan)

10. Claire Foy (The Crown)

11. Keri Russell (The Americans)

Mejor actor (drama)

1. Evan Peters (American Horror Story: Cult)

2. Kyle MacLachlan (Twin Peaks: The Return)

3. Jon Bernthal (The Punisher)

4. Matt Smith (The Crown)

5. Timothy Hutton (American Crime)

6. Jonathan Groff (Mindhunter)

7. Matthew Rhys (The Americans)

8. Bob Odenkirk (Better Call Saul)

9. Dan Stevens (Legion)

10. Justin Theroux (The Leftovers)

Mejor actriz (comedia)

1. Julia Louis-Dreyfus (Veep)

2. Lena Dunham (Girls)

3. Frankie Shaw (SMILF)

4. Pamela Adlon (Better Things)

5. Allison Janney (Mom)

6. Alison Brie (GLOW)

7. Rachel Brosnahan (The Marvelous Mrs. Maisel)

8. Issa Rae (Insecure)

9. Lily Tomlin (Grace and Frankie)

10. Kristen Bell (The Good Place)

Mejor actor (comedia)

1. Aziz Ansari (Master of None)

2. Ted Danson (The Good Place)

3. Thomas Middleditch (Silicon Valley)

4. Andy Samberg (Brooklyn Nine-Nine)

5. Paul Rust (Love)

6. Zach Galifianakis (Baskets)

7. Eric McCormack (Will & Grace)

8. William H. Macy (Shameless)

9. Keir Gilchrist (Atypical)

10. Keegan-Michael Key (Friends from College)

Mejor actriz de reparto (drama)

1. Laura Dern (Big Little Lies, Twin Peaks: The Return)

2. Vanessa Redgrave (Man in an Orange Shirt)

3. Ann Dowd (The Handmaid’s Tale)

4. Regina King (American Crime)

5. Jackie Hoffman (Feud: Bette and Joan)

6. Gwendoline Christie (Top of the Lake: China Girl)

7. Samira Wiley (The Handmaid’s Tale)

8. Vanessa Kirby (The Crown)

9. Alexis Bledel (The Handmaid’s Tale)

10. Alison Wright (The Americans)

Mejor actriz de reparto (comedia)

1. Megan Mullally (Will & Grace)

2. Alessandra Mastronardi (Master of None)

3. Betty Gilpin (GLOW)

4. Meredith Hagner (Search Party)

5. Claudia O’Doherty (Love)

6. Andrea Martin (Difficult People, Great News)

7. Allison Williams (Girls)

8. Jaime Pressly (Mom)

9. Stephanie Beatriz (Brooklyn Nine-Nine)

10. Ana Gasteyer (People of Earth, Lady Dynamite)

Mejor actor de reparto (drama)

1. Alexander Skarsgård (Big Little Lies)

2. Alfred Molina (Feud: Bette and Joan)

3. Ian McShane (American Gods)

4. Dacre Montgomery (Stranger Things)

5. Rupert Friend (Homeland)

6. Holt McCallany (Mindhunter)

7. Stanley Tucci (Feud: Bette and Joan)

8. Delroy Lindo (The Good Fight)

9. Tobias Menzies (Outlander)

10. Jeremy Northam (The Crown)

Mejor actor de reparto (comedia)

1. Louie Anderson (Baskets)

2. Sean Hayes (Will & Grace)

3. Tituss Burgess (Unbreakable Kimmy Schmidt)

4. Adam Driver (Girls)

5. Tony Hale (Veep)

6. Bobby Cannavalle (Master of None)

7. John Early (Search Party)

8. Zach Woods (Silicon Valley)

9. Andre Braugher (Brooklyn Nine-Nine)

10. John Rothman (One Mississippi)

Mejor interpretación infantil y juvenil (menores de 16 años)

1. Amybeth McNulty (Anne with an E)

2. Olivia Edwards (Better Things)

3. Noah Schnapp (Stranger Things)

4. Hannah Alligood (Better Things)

5. Ian Chen (Fresh Off the Boat)

6. Gaten Matarazzo (Stranger Things)

7. Millie Bobby Brown (Stranger Things)

8. Finn Wolfhard (Stranger Things)

9. Jack Stanton (The Mick)

10. Iain Armitage (Big Little Lies)

Pareja/dúo con más química

1. Aziz Ansari y Alessandra Mastronardi (Master of None)

2. Georgina Campbell y Joe Cole (Black Mirror, “Hang the DJ”)

3. Tarjei Sandvik Moe y Henrik Holm (Skam)

4. Tig Notaro y Stephanie Allynne (One Mississippi)

5. Oliver Jackson-Cohen y James McArdle (Man in an Orange Shirt)

6. Reese Witherspoon con todas sus compañeras de reparto (Big Little Lies)

7. Sharon Horgan y Rob Delaney (Catastrophe)

8. Kit Harington y Emilia Clarke (Game of Thrones)

9. Joe Keery y Gaten Matarazzo (Stranger Things)

10. Caitriona Balfe y Sam Heughan (Outlander)

Mención honorífica: El reparto de Sense8, todos con todos.

Peor serie

1. Inhumans

2. The Ranch

3. Powerless

4. Disjointed

5. Santa Clarita Diet

6. Shadowhunters

7. Quantico

8. Emerald City

9. Ghosted

10. Modern Family

PERSONAJES DEL AÑO (cine y televisión)

-Steve Harrington (Stranger Things)

-Wonder Woman

-Madeline Martha Mackenzie (Big Little Lies)

-Dennis / Patricia / Hedwig / The Beast / Kevin Wendell Crumb / Barry / Orwell / Jade (Múltiple)

-Offred (The Handmaid’s Tale)

-Laura (Logan)

-Dylan Maxwell (American Vandal)

-Ricky (Hunt for the Wilderpeople)

-Kai Anderson (American Horror Story: Cult)

-César (La guerra del planeta de los simios)

-Mamacita (Feud: Bette and Joan)

-Elaine (The Love Witch)

-Sana (Skam)

-Tommy Wiseau (The Disaster Artist)

-Hormone Monster y Monstress (Big Mouth)

-Milagros (La llamada)

-Nora Durst (The Leftovers)

-Auggie Pullman (Wonder)

-Diane Evans (Twin Peaks: The Return)

-Vicealmirante Amilyn Holdo (Star Wars: Los últimos Jedi)

-El culo de Jon Snow (Game of Thrones)

Crítica: El gran showman

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Michael Gracey afronta su primer reto como director con El gran showman (The Greatest Showman), extravagante y ambicioso musical co-escrito por Bill Condon (ChicagoDreamgirls) y protagonizado por Hugh Jackman, Zac Efron, Zendaya, Michelle Williams y Rebecca Ferguson. La película está basada en la leyenda de P.T. Barnum (Jackman), popular showman y empresario de la cultura popular estadounidense, cuya imaginación le llevó a conseguir la gloria y la riqueza a finales del siglo XIX, en los orígenes del entretenimiento de masas y las celebridades del mundo espectáculo.

A nivel narrativo, El gran showman no es gran cosa. De hecho, su guion flojea considerablemente, quizá precisamente por centrarse demasiado en Barnum en lugar de aprovechar mejor el plantel de “freaks” que tiene a su alrededor (sobre todo la mujer barbuda, la revelación Keala Settle), con el que se podría haber sacado más provecho de uno de sus mensajes centrales: “Todos somos especiales y nadie es como otra persona”. Sin embargo, las carencias del guion (que saltan a la vista sobre todo durante su recta final) se suplen sobradamente con un vibrante espectáculo digno de Broadway, lleno de canciones originales redondas (compuestas por Benj Pasek y Justin Paul, de La La Land) y una energía visual que recuerda por momentos a Moulin Rouge! (salvando las distancias).

el-gran-showman-posterEl gran showman es la prueba de que con la pirotecnia adecuada, el biopic de siempre se puede convertir en el mayor show del mundo. Y esta película tiene fuegos artificiales de sobra para encandilarnos y hacer que todo lo demás dé igual (que es precisamente el leit motif de Barnum). Además de los ya mencionados, su excelente reparto, por supuesto, encabezado por el polifacético Hugh Jackman, que brilla con fuerza en un papel hecho a su medida (su entregada interpretación es lo que más dota de corazón a la película), y Zac Efron, que por fin consigue recaer en un proyecto que le permite demostrar el talento que posee más allá de su físico. Una pena que los personajes femeninos no estén a la altura y solo existan para complementar a los masculinos: Zendaya en un papel muy pasivo, una Michelle Williams algo incómoda en su faceta musical (que ya exploró en Broadway hace unos años con Cabaret, aunque no se note mucho) limitándose a ser “la mujer de”, y Rebecca Ferguson desempeñando el rol de “la otra mujer”, herramienta para provocar un punto de inflexión en la historia de Barnum.

Aun con todo, es muy difícil no caer rendido ante las maravillas que ofrece la película, que luce con orgullo y convencimiento su artificio teatral y su carácter de crowdpleaser musical: el envolvente despliegue visual, su resplandeciente acabado artístico, y por encima de todo, las contagiosos temazos pop y las acrobáticas coreografías con las que cobran vida, ideadas y ejecutadas de forma impresionante. A pesar de sus defectos, El gran showman es una película irresistible, perfecta para disfrutar en compañía durante las vacaciones, un caramelo que satisfará a los fans de los musicales y que muchos veremos y escucharemos en bucle hasta aprendérnosla de memoria.

Pedro J. García

Nota: ★★★★

Crítica: The Disaster Artist

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Si no habéis visto The Room, ya estáis tardando, porque es imprescindible para disfrutar The Disaster Artist a todos los niveles. La llaman la peor película de la historia y se ha convertido en un título de culto, sobre todo en Estados Unidos, un fenómeno que ha ido creciendo desde su (auto)estreno en 2003 hasta llenar sesiones interactivas de medianoche al estilo de The Rocky Horror Picture Show. La historia detrás de The Room es tan increíble como la película en sí, y James Franco, que es muy dado a indagar en la realidad con su cine para explorar el lado más excéntrico del ser humano (ahí tenéis King Cobra como prueba), era quien tenía que contarla.

Franco se pone detrás y delante de la cámara en The Disaster Artist para intentar desentrañar el enigma de Tommy Wiseau, el “artista desastre” cuya mente indescifrable concibió The Room, y mostrarnos los entresijos del rodaje de una película que contó con un presupuesto de seis millones de dólares que, a día de hoy, se desconoce de dónde salieron, aunque no en qué se gastaron (entre otras cosas, Wiseau compró el equipo en vez de alquilarlo, rodó simultáneamente en digital HD y 35mm y corrió con los gastos de la premiere).

Mientras descubrimos alucinados el making of de las que ya son algunas de las frases más míticas del cine (“You’re tearing me apart, Lisa!”, “I did not hit her! It’s not true! It’s bullshit! I did not hit her! I did naaht! Oh hi Mark”), Franco se mimetiza con Wiseau de manera pasmosa, adoptando su particular acento (se dice que de algún lugar Europa del este), sus ademanes y su tronchante risa desganada y casi nunca oportuna (carcajadas the-disaster-artist-posteraseguradas cada vez que se ríe), para componer el retrato de un lunático fascinante cuyo proceso creativo escapa al entendimiento. Transformándose por completo en Wiseau y humanizando al personaje, Franco lleva a cabo un trabajo interpretativo sublime. Nunca ha estado mejor.

Lo acompaña su hermano, Dave Franco, que interpreta a Greg Sestero, uno de los protagonistas de The Room y autor del libro en el que se basa The Disaster Artist. Aunque la interpretación de James es más llamativa por la naturaleza marciana del personaje, el pequeño de los Franco también lleva a cabo su mejor actuación hasta la fecha, aportando la necesaria nota de cordura para anclar emocionalmente el relato. Y además de los hermanos Franco, el film cuenta con un reparto fantástico que incluye a los habituales de la comedia USA (Alison Brie, Seth Rogen, Megan Mullally, Judd Apatow) y cameos por doquier (qué placer volver a ver a Melanie Griffith en otra película sobre cine trash, después de la genial Cecil B. Demente).

The Disaster Artist es una absoluta maravilla dentro del subgénero del cine dentro del cine, una cinta divertídisima, brillante, y a ratos conmovedora que nos habla sobre un artista inclasificable (porque dudamos que lo sea) y una amistad forjada y condicionada por el sueño (atrofiado) de Hollywood. Una de las mejores películas del año.

Pedro J. García

Nota: ★★★★½

Crítica: Jumanji – Bienvenidos a la jungla

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El caso de Jumanji es curioso. La película dirigida por Joe Johnston fue acribillada por la crítica a su estreno en 1995, pero la gran acogida del público la acabó llevando a ingresar en la cultura popular como una de las cintas para toda la familia más emblemáticas de la época. Su éxito (recaudó 264 millones de dólares en todo el mundo) fue el resultado de una feliz sinergia de elementos: la fuerte demanda de cine de aventuras con animales tras el pelotazo de Parque Jurásico, el boom de los efectos digitales (irrisoriamente primitivos vistos ahora, menos en el caso de los monos, que ya eran lo peor en su día) y Robin Williams en la cima de su popularidad noventera. Jumanji se estrenó en el mejor momento posible, y esto la ayudó a convertirse en uno de los acontecimientos cinematográficos que definieron a la generación que creció en los 90.

Sin embargo, la película no consiguió hacer despegar una franquicia, como por momentos pareció ser la intención. Sí, hubo una serie animada y una más que estimable secuela espiritual, Zathura, pero la cosa se quedó ahí. Hasta 2017. No hace mucho, Sony Pictures vio el filón de la nostalgia y decidió aprovecharlo anunciando un reboot de Jumanji. La noticia no fue recibida con el mismo nivel de virulencia que la nueva Cazafantasmas, pero sí se encontró con el rechazo de un público que tenía a la original en más alta estima de lo que creíamos. La cosa empeoró cuando se desveló la premisa: en lugar de un juego de mesa, Jumanji pasaba a ser un videojuego. ¡Horror, sacrilegio, infancia arruinada! Por todo esto, el temido reboot tenía todas las papeletas para ser un desastre, pero contra todo pronóstico, ha acabado revelándose como una de las sorpresas de la temporada.

Jumanji: Bienvenidos a la jungla, que es como se llama el invento, es muy diferente a la original. No se limita a repetir la jugada, sino que se configura a modo de secuela actualizadora para millennials y niños. Como adelanta el título, la acción se traslada enteramente a la jungla, es decir, al interior de Jumanji. Cuatro estudiantes de personalidades dispares son castigados a pasar el día limpiando el sótano del instituto, donde encuentran una antigua consola y un misterioso cartucho. Cuando inician una partida de la versión en videojuego de Jumanji, son absorbidos y transformados en avatares con identidades y habilidades radicalmente distintas a las de sus vidas reales. Juntos deberán emprender una peligrosa aventura resolviendo puzles, enfrentándose a enemigos mortales y avanzando de nivel hasta llegar al jefe final (Bobby Cannavale), contra el que deberán luchar para ganar la partida y evitar quedarse atrapados en el juego para siempre.

Dejando atrás el tablero, Jumanji: Bienvenidos a la jungla se presenta como un homenaje paródico a los 16-bits en el que el lenguaje de los videojuegos (las vidas, los tutoriales, los menús de selección, los power-ups, las secuencias cinemáticas…) proporciona una forma muy creativa de construir la aventura (aunque sea haciendo trampa, esta es una película de videojuegos que sí funciona) y la nostalgia se maneja con sorprendente acierto y mesura. Aunque técnicamente estamos ante una secuela, la nueva Jumanji evita caer en el error de la réplica y encuentra su propia voz, demostrando que tiene muy clara tanto su (nueva) personalidad como la época en la que le ha tocado vivir. Y esa época pertenece a una de las mayores estrellas del cine comercial y posible futuro presidente de los Estados Unidos, Dwayne Johnson. Si su anterior reboot, Baywatch, fallaba por completo en todo lo que se proponía, Jumanji da en la diana, y es en gran medida gracias a él. Verlo interpretar a un nerd enclenque y asustadizo atrapado en la montaña de músculos que es The Rock es una de las mayores atracciones de la película.

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Johnson está más gracioso que nunca (carcajada segura cada vez que redescubre asombrado sus bíceps), pero no está solo. Lo acompañan dos pesos pesados de la comedia generalista, Kevin Hart y Jack Black, que cumplen a pesar de que su histriónico humor pueda sobrecargar a muchos (quien esto escribe incluido), y la escocesa Karen Gillan, actriz todoterreno que demuestra sus excelentes dotes para la comedia y la acción protagonizando algunos de los mejores combates de la película y sacando el máximo partido de un personaje poco agradecido (construido para criticar estereotipos en los que en un momento u otro acaba cayendo). La dinámica que crea el cuarteto protagonista (quinteto contando a un más que decente Nick Jonas, que se incorpora al grupo a mitad de la aventura) es el principal motor cómico y emocional del film. Hay tanta química entre todos ellos que da igual que el argumento no sea nada del otro mundo o que algunas subtramas no terminen de cuajar. Al final (y al principio), lo importante es pasárselo bien, y todos se aseguran de que así sea.

Jumanji: Bienvenidos a la jungla no es ninguna maravilla (la original tampoco lo era, aunque nos encantase, a mí el primero), de hecho es más bien una tontería, pero es más que digna como cine familiar y entretenimiento ligero para las vacaciones. Divertida, simpática, con abundantes gags eficientes (sobran un par de chistes sobre lo que mola tener pene, eso sí) y diálogos más ingeniosos de lo que parece, secuencias de acción resultonas (atención al set piece del helicóptero, brutal) y encima, corazón. Porque afortunadamente, la película no deja nunca de apoyarse en los personajes para crear los conflictos, resolverlos ensalzando el trabajo en equipo y, durante su emotivo final, dejarnos con un apropiado mensaje sobre la amistad y la importancia de abandonar nuestros miedos y prejuicios para atrevernos a ser quienes realmente queremos ser.

Es decir, lo que prometía enfadar a la audiencia ha acabado haciendo todo lo contrario, ser un crowdpleaser de manual. Al no tomarse demasiado en serio y carecer de mayores pretensiones que hacer pasar un buen rato, Jumanji: Bienvenidos a la jungla invita a relajarse y disfrutar de la partida.

Pedro J. García

Nota: ★★★½

Crítica: Star Wars – Los últimos Jedi

Star Wars: El despertar de la Fuerza marcó el inicio en 2015 de la nueva etapa de la saga galáctica de George Lucas bajo el techo de Disney. Distanciándose de la anterior trilogía de precuelas, J.J. Abrams dirigía una película que se apoyaba fuertemente en la primera entrega de la saga original, recuperando así el espíritu y el estilo del Episodio IV. Claro que, como inevitablemente va a ocurrir siempre con un estreno de tal magnitud, El despertar de la Fuerza no convenció a todo el mundo. El mismo uso de la nostalgia que conquistó a tantos no casó con tantos otros, que acusaron a Abrams de falta de riesgo y originalidad al limitarse a reproducir el esquema narrativo de Una nueva esperanza.

Pues bien, seguramente Lucasfilm y Disney acometieron la secuela de El despertar de la Fuerza con esto muy presente. Si el anterior Episodio transcurría por terrenos conocidos y dejaba un contradictorio sabor a déjà vu, Star Wars: Los últimos Jedi opta por el camino contrario, llevando la historia hacia lugares inesperados, pulverizando expectativas y arriesgando constantemente para sorprender al espectador, todo sin separarse nunca de lo que es Star Wars. Bajo la batuta de Rian Johnson (Brick, Looper), la saga Skywalker se dirige irrefrenablemente hacia el lado oscuro con una aventura mucho más osada en la que por fin sabemos por qué Luke Skywalker ha estado desaparecido todo este tiempo. El personaje de Mark Hamill se convierte en el centro de una trama muy fragmentada que nos muestra a nuestros héroes, los de siempre y los nuevos, luchando por sobrevivir y mantener viva la llama de la esperanza ante el asedio de un Imperio bajo el mando del Líder Supremo Snoke (Andy Serkis), que desea acabar por todos los medios con los últimos resquicios de la Resistencia, liderada por la general Leia Organa (Carrie Fisher).

Como decía, la historia se divide en numerosos frentes. Por un lado tenemos a Rey (Daisy Ridley), que viaja hasta el remoto planeta de Ach-To para convencer a Luke Skywalker de que regrese; por otro a Leia aguantando el fuerte mientras el malvado general Hux (Domhnall Gleeson) le pisa los talones; Finn (John Boyega) y Poe Dameron (Oscar Isaac) se separan para llevar a cabo sendas misiones con el objetivo de escapar del Imperio, el primero emparejándose con Rose (nueva heroína del pueblo interpretada por la encantadora Kelly Marie Tran) y el segundo chocando por sus métodos poco ortodoxos con las dirigentes de la Resistencia, Leia y la almirante Holdo (una Laura Dern, como siempre, inolvidable); y finalmente, se continúa explorando la compleja relación de Kylo Ren (Adam Driver) con el lado oscuro, lo que llevará a desvelar secretos del pasado que sacuden fuertemente los cimientos de la saga.

Uno de los puntos fuertes de esta nueva trilogía es sin duda su reparto, que en esta ocasión brilla con especial intensidad. Mark Hamill nunca ha estado mejor, Daisy Ridley vuelve a demostrar el gran talento dramático que posee, al igual que Adam Driver, con el que comparte algunas de las escenas más escalofriantes de la película. El carismático Oscar Isaac desempeña un papel mucho más extenso que en el anterior film, lo cual es todo un acierto (aunque mantengan a su irresistible Poe separado de Finn casi todo el metraje para decepción de los fans de StormPilot), mientras que Dern, como hemos adelantado, se come la pantalla y compone a un personaje redondo en muy poco tiempo (no hay papeles pequeños, solo actores pequeños). Y por último, todas las intervenciones de Carrie Fisher (que también tiene más tiempo en pantalla que en El despertar de la Fuerza) son conmovedoras, en concreto una escena que pasa instantáneamente a la historia como uno de los momentos más icónicos de los 40 años de saga y con la que es físicamente imposible no romper a llorar (sabréis enseguida a cuál me refiero). Sin duda, la perfecta despedida a nuestra querida princesa y mamá espacial, que nos dejó el año pasado.

El amplio reparto (a los personajes ya mencionados se suman un sinfín de secundarios y algún que otro cameo que hará estallar de felicidad a más de uno), junto al gran número de tramas que se entrelazan sin descanso en Los últimos Jedi dan lugar a la película más larga de la saga, y esto se nota sobre todo en su tramo final, con un clímax impresionante, pero excesivamente alargado. La historia no deja en ningún momento de saltar, los acontecimientos y revelaciones importantes se suceden uno detrás de otro, y el guion está lleno de giros y vueltas de tuerca con los que se busca desconcertar a un espectador que se las sabe todas, y que quizá en esta ocasión no pueda predecir todo lo que va a suceder en la película. Esto resulta en una experiencia consistentemente satisfactoria, inesperada y emocionante, pero también agotadora, a pesar de los abundantes (y a menudo muy geniales) golpes de humor que alivian la tensión. Pasan tantas cosas en el transcurso de dos horas y media que cuando Los últimos Jedi acaba, es difícil digerir todo lo que se ha visto. Ojo, esto no es necesariamente negativo (si acaso, multiplica por mil su ya de por sí intrínseco valor de revisionado), aunque es muy posible que el hecho de que la saga tome otra dirección contraríe a muchos espectadores y divida a la audiencia. Si El despertar de la Fuerza era demasiado igual a la trilogía original, quizá Los últimos Jedi sea demasiado distinta.

Ahora, la valentía con la que Johnson y el equipo de Lucasfilm continúan la mitología (homenajeando mucho, pero mirando siempre al futuro, destruyendo para crear algo nuevo) y preparan a sus personajes para el Episodio final da como recompensa una película grandiosa, en todos los sentidos y de principio a fin; un espectáculo increíblemente épico e intenso, tanto en el apartado técnico y visual como a nivel dramático y emocional, en el que las historias personales de nuestros héroes son tan excitantes como las explosivas batallas en las que se ven envueltos.

Cada recoveco de Los últimos Jedi está cuidado hasta el milimétrico detalle, dejándonos momentos de creatividad y plasticidad desbordante (el uso de la luz y el color, en concreto los contrastes rojo-blanco-negro, es brutal), impecables e inmersivas secuencias de acción e incontables planos de una belleza absoluta. La película hace gala de un refinadísimo sentido de la estética para presentarnos extraordinarias nuevas localizaciones, criaturas insólitas (muchas de ellas marionetas y animatronics, continuando el revival de lo analógico que llevó a cabo El despertar de la Fuerza) y un sinfín de imágenes para enmarcar -como por ejemplo las de la batalla en las minas de sal roja, de las secuencias de acción más asombrosas de toda la saga-, resultado de una nivelada fusión de los efectos digitales más punteros y una dirección artística magistral.

Pero lo que mantiene en pie la descomunal estructura de Los últimos Jedi es el perfecto equilibrio que existe entre la acción y la evolución psicológica (y mística) de unos personajes que están grabados a fuego en el imaginario colectivo, y cuyos tumultuosos conflictos internos y relaciones nunca dejan de ser el (enorme) corazón de la película. A través de ellos y de la guerra que protagonizan, Los últimos Jedi cuenta una historia que, como Rogue One, se antoja muy pertinente a nuestra realidad presente, una versión de Star Wars más multicultural y empoderadora (aunque desilusione al no atreverse todavía a dar visibilidad a la comunidad LGBT) que celebra la humanidad y la dualidad de sus imperfectos héroes, nos vuelve a hablar de la lucha contra el sistema que oprime y nos inspira a pelear hasta el final para impedir su avance y legar la opción de un futuro mejor a las nuevas generaciones.

Por mucho que este Episodio VIII se adentre en rincones sombríos y ponga duras pruebas a sus personajes (y con ellos al espectador), la esperanza siempre prevalece. Por eso, Los últimos Jedi no es solo una de las mejores entregas de Star Wars y un evento cinematográfico sin igual, también es una gran película de y para nuestro tiempo.

Pedro J. García

Nota: ★★★★½

Crítica: El sacrificio de un ciervo sagrado

Pongámonos serios, ¿a quién quieres más, a mamá o a papá? O puede que a la otra mamá o al otro papá. Puede que incluso la respuesta que decidas elegir no sea otra que la arrolladora ‘ninguna de las anteriores’. La cuestión se las trae, ya que cualquiera de las opciones posibles conlleva cierta carga de culpabilidad, ya sea de origen cristiano, occidental o cualquier otro. Pero la cosa se puede poner aún más peliaguda cuando hacemos una pregunta un pelín más oscura: ¿a quién matarías, a mamá o a papá? Ahora no se escucha ninguna voz disonante, si acaso alguna pedorreta de incredulidad. Y si te digo que la supervivencia del otro depende directamente de asesinato del otro. Venga, valiente, contesta. Es la hora de la verdad, llega El sacrificio de un ciervo sagrado.

Yorgos Lanthimos es un perfecto jodecabezas. El realizador griego ya nos las hizo pasar canutas en esa marcianada idiomática y altamente violenta llamada Canino. Puede que las costuras estuviesen demasiado a la vista y que alguna que otra resolución cayese en lo burdo, pero lo que es innegable es su capacidad inventiva y su maestría a la hora de crear mindfucks. A pesar de ese tropezón insulso llamado Alps, volvimos a confiar en él gracias a esa fábula de terror llamada Langosta, donde nos mostraba el drama de ser soltero en nuestros días. En esta El sacrificio de un ciervo sagrado vuelve a hacer gala de ese sentido directo y real que le caracteriza. En el universo Lanthimos las metáforas no tienen cabida y si en el título ya nos ofrece un sacrificio, eso es que va a correr sangre.

Una vez más, Colin Farrell (Minority Report) vuelve a convertirse en la insospechada musa de Lanthimos tras su primer encuentro en Langosta. Si acaso un poco más plano que en aquella, la interpretación de Farrell como el Doctor Steven Murphy supone un paso más por el buen camino en su renacer artístico (La seducción, Animales fantásticos y dónde encontrarlos…). Su crimen en esta ocasión es que comparte escenas con dos animales escénicos que le eclipsan casi en su totalidad: Nicole Kidman y Barry Keoghan.

2017 es el año Kidman, ya se festejó en Cannes y cada uno de sus trabajos que hemos visto estos meses no hacen sino confirmarlo: Big Little Lies, La seducción, Top of the Lake: China Girl y ahora esta El sacrificio de un ciervo sagrado. Para su Anna Murphy, Kidman canaliza a la Alice de Eyes Wide Shut, usando su desdén y erotismo, pero sin ni un solo ápice de jovialidad. Pero el verdadero triunfador de este sacrificio es Barry Keoghan. Si su papel en Dunkerque le colocó en el mapa, su Martin en El sacrificio de un ciervo sagrado le podría valer su primera candidatura a los Oscar (por el momento ya se ha ganado una mención en los Indie Spirit). Keoghan es el ente perturbador casi sobrehumano que lo destroza todo. Él no es un ser humano al uso, ni siquiera es un veinteañero. Más bien es una presencia, similar a la del visitante que encarnaba Terence Stamp en Teorema. Pero allá donde el personaje de Pasolini exploraba los placeres de la carne, el de Lanthimos tiende a la destrucción completa y total de todo aquel que no se atenga a sus normas. Una actitud que le acerca muchísimo a los dos pipiolos de Funny Games de Michael Haneke. Puede que incluso tengan su propio grupo de WhatsApp.

Con El sacrificio de un ciervo sagrado, Lanthimos logra que volvamos a aceptar incondicionalmente sus normas, aunque sea para introducirnos en una pesadilla, contraria a toda la lógica de nuestro mundo moderno. Un absurdo que no nos podría ocurrir nunca, aunque seguro que el matrimonio Smith de la película hubiese pensado lo mismo si hubiese visto la película antes de la visita de Martin.

David Lastra

Nota: ★★★½