Crítica: Detroit

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Kathryn Bigelow es una de las cineastas más comprometidas y valientes de Hollywood. Así lo evidencian sus dos películas más aclamadas, En tierra hostil (por la que se convirtió en la primera mujer en ganar el Oscar a mejor dirección) y La noche más oscura (Zero Dark Thirty), y así vuelve a demostrarlo con su nuevo trabajo, Detroit, una desgarradora reconstrucción histórica que se adentra (hasta el cuello) en los violentos disturbios raciales de la Norteamérica de los años 60.

Haciendo uso una vez más del estilo cinéma vérité, Bigelow nos lleva al pasado con Detroit para hacernos reflexionar sobre un tema que, tristemente, sigue tan de actualidad hoy como hace cincuenta años: el racismo sistémico, institucional y estructural, y uno de sus síntomas más evidentes, la brutalidad policial en contra de las minorías raciales, males que se han visto magnificados en los últimos años en torno a la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump.

Detroit transcurre durante el verano de 1967 en la malograda ciudad de Michigan, y está basada en hechos reales muy poco conocidos de la historia estadounidense, sobre los que Bigelow arroja luz (mediante unas cuantas licencias dramáticas, todo hay que decirlo). La película sigue a los miembros de un elenco coral mientras en las calles de Detroit se empieza a fraguar uno de los mayores levantamientos civiles del país, y culmina en la redada policial del motel Algiers, en la que un grupo de jóvenes, en su mayoría afroamericanos, sufrieron todo tipo de vejaciones por parte de los agentes locales.

Bigelow, y su guionista habitual, Mark Boal, construyen una durísima historia que se cuece a fuego lento, que comienza de forma relativamente pausada para acabar transformándose durante su bloque central (en el que tiene lugar la redada) en una de las experiencias cinematográficas más intensas, incómodas y demoledoras que vamos a vivir en mucho tiempoDetroit busca la veracidad en su manera de aproximarse a la historia, potenciando el realismo con imágenes documentales y propiciando la inmersión del espectador, que de cumplir su objetivo, se verá completamente abordado por el terror, la rabia y la impotencia a medida que los acontecimientos se van desencadenando.

Una de las mayores bazas de Detroit es su excelente reparto, del que destacan John Boyega (Star Wars: El despertar de la fuerza), que transmite con gran contención dramática la rectitud moral, la inteligencia y el dolor de un personaje profundamente humano, y especialmente un soberbio Will Poulter, que interpreta al agente de policía que convierte la redada en el motel en su sádico juego de tortura. Si existe la justicia, Poulter será debidamente reconocido en la temporada de premios, ya que ostenta el honor de haber creado a uno de los personajes más despreciables y enervantes, y por tanto inolvidables, del cine reciente. Pero es que el resto del cast brilla igualmente: la revelación Algee Smith (en cierto modo, el corazón de la película), una estupenda Hannah Murray (Skins, Juego de Tronos) o Anthony Mackie (Los Vengadores) en un papel pequeño pero intenso son solo ejemplos de la gran labor interpretativa que recorre toda la película, en la que todos están al 100%.

Sin embargo, la verdadera protagonista de Detroit es la magistral dirección de Bigelow, un trabajo audaz, de pulso increíble, que debería garantizarle otra nominación al Oscar. El único inconveniente que se le puede poner a la directora (y a su guionista) es el sensacionalismo con el que recargan algunas escenas, que queda de alguna manera expuesto cuando en los créditos finales se explica que hay muchas lagunas en los documentos sobre la noche del Algiers que Bigelow y Boal se han encargado de rellenar a su antojo. A pesar de esto (o quizá en parte por esa razón), Detroit consigue con creces su propósito de impactar, remover conciencias y estómagos e incitar el debate. Puede que su valor documental no sea el más riguroso, pero su poder como pieza de ficción es enorme y la convierte en la primera película obligatoria de la temporada.

Pedro J. García

Nota: ★★★★

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