Baby Driver: Edgar Wright y la película de culto instantánea

Ansel Elgort;Jamie Foxx

Con su trilogía del Cornetto, formada por Shaun of the Dead (2004), Hot Fuzz (2007) y The World’s End (2013), y la adaptación del cómic Scott Pilgrim contra el mundo (2010), Edgar Wright se ha ganado un lugar privilegiado entre los directores de culto más prominentes del panorama cinematográfico actual. Sus películas suelen destacar en un mar de clones manufacturados por los estudios gracias a un estilo muy personal y una visión muy idiosincrásica, con la que se ha abierto camino en la industria a pesar de no dejar demasiada huella en taquilla. Pero esto último está a punto de cambiar.

El cine de Wright nunca ha calado hondo en el mainstream, pero sus títulos han demostrado tener las piernas largas. Si los estudios han seguido confiando en él es porque su originalidad (incluso cuando está adaptando el material de otros) acaba enganchando a la audiencia y creando fidelidad. El buen rendimiento en la taquilla estadounidense de su último trabajo, Baby Driver, es la recompensa tras más de una década insistiendo en hacer cine a su manera (recordemos que fue despedido de Marvel por diferencias creativas con respecto a Ant-Man). Con Baby Driver, Wright disfruta de las merecidas mieles del éxito, allanando quizá (y con suerte) el camino para que Hollywood haga hueco a más directores jóvenes con voz propia.

Ansel Elgort;Kevin Spacey

A simple vista, la premisa de Baby Driver puede resultar demasiado similar a la de Drive (2011), pero en forma y fondo se aleja considerablemente del film de Nicolas Winding Refn, con más énfasis en la acción fardona y la comedia, y una mayor predisposición a agradar a todos los públicos. En este estiloso y frenético homenaje a clásicos del cine de atracos y persecuciones como Bullit, Un trabajo en Italia Contra el imperio de la droga, Baby (Ansel Elgort) es un joven y portentoso conductor especializado en fugas que trabaja para un capo del crimen (Kevin Spacey) con el objetivo de saldar una deuda. Cuando conoce a la chica de sus sueños, Debora (Lily James), Baby ve una oportunidad de abandonar la vida criminal, pero su jefe se niega a dejarlo marchar, forzándolo a seguir trabajando para él. Cuando un golpe no sale como estaba previsto, la vida de Baby correrá peligro, lo que empujará al muchacho a tratar de huir para empezar una nueva vida con Debora alejados del crimen.

Baby Driver no destaca tanto por la novedad de su historia (que hemos visto en numerosas ocasiones), sino por cómo está contada. Una de las particularidades que definen a Baby es que, tras sufrir un accidente cuando era pequeño, ha desarrollado un trastorno auditivo que bloquea escuchando música con su iPod constantemente. El joven depende del ritmo y la percusión de su propia banda sonora para llevar su destreza y sus reflejos al máximo nivel y realizar las fugas con prodigiosa eficiencia. Esta genial idea proporciona a Wright y su equipo una oportunidad de oro para lucirse, sobre todo en las escenas de acción y los stunts. Las persecuciones de Baby Driver son una gozada absoluta, gracias a la extraordinaria labor de cámara de Wright y al impresionante montaje rítmico de Jonathan Amos y Paul Machliss (si hay un caso en el que hay que destacar obligatoriamente el nombre de los editores de un film es este), que utilizan los beats de la música para componer una pegadiza sinfonía fílmica de acción repleta de grandes temas, convirtiendo así la película en uno de los musicales más originales de los últimos tiempos.

Ansel Elgort;Jon Hamm;Eiza Gonzalez;Jamie Foxx

Pero si Baby Driver funciona más allá de su reluciente carrocería es porque su motor viene bombeado por los personajes, en especial por su protagonista, interpretado por un espectacular Ansel Elgort en el que es el papel que arranca definitivamente su carrera. Elgort ya demostró su talento dando sus primeros pasos como protagonista de Bajo la misma estrella, pero a las órdenes de Wright alcanza su máximo potencial hasta ahora con una interpretación rebosante de carisma, firmeza y sensibilidad que nos hace pensar que habría sido un Han Solo perfecto (quizá que el uniforme de Baby se parezca tanto al del héroe de Star Wars no sea coincidencia).

El resto del reparto incluye a gente como Kevin Spacey, Jon Hamm, Jon Bernthal y Jamie Foxx, un más que eficaz plantel de lujo para complementar, nunca eclipsar, a la joven estrella, que sabe cómo moverse en el volátil ambiente de tensión creado por sus compañeros (Hamm, que sobresale como villano sádico en el último acto, consigue el papel más memorable de su etapa post-Don Draper). El único pero de Baby Driver a este respecto es la representación femenina, con tan solo dos mujeres en el reparto principal, la talentosa Lily James y la explosiva Eiza González, ocupando los reductivos roles de “chica de” y objeto sexual (muy encantadora la primera y muy molona la segunda empuñando una metralleta, pero injustamente desaprovechadas). Wright siempre ha tenido un problema con sus personajes femeninos, y ya va siendo hora de que haga algo al respecto.

Ansel Elgort;Lily James

A pesar de este inconveniente, y también de un desenlace algo anticlimático que rompe el ritmo de la película y no la despide tan por lo alto como debería, estamos ante un incontestable triunfo del cine de acción, una cinta creativamente ambiciosa e inspirada en la que se puede respirar el entusiasmo y la dedicación de su director en cada planoBaby Driver es una máquina de gran precisión técnica y emocional, una película imposiblemente cool, divertida, romántica e iconoclasta que está llamada a convertirse inmediatamente en un clásico de culto moderno.

Pedro J. García

Nota: ★★★★

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