Crítica: Z, la ciudad perdida

Tras su buena acogida en el Festival de Cine de Berlín llega Z, la ciudad perdida (The Lost City of Z) la nueva película del aclamado director James Gray (El sueño de Ellis, Two Lovers, La noche es nuestra), un poema de amor al cine clásico de aventuras con un estupendo reparto encabezado por la estrella en alza Charlie Hunnam (Sons of Anarchy), que comparte cartel junto a Sienna Miller, Robert Pattinson y Tom Holland.

Percy Fawcett (Hunnam) es un soldado deseoso de condecoración y reconocimiento que, a pesar de su buen hacer en el campo de batalla, se mantiene fuera del círculo cerrado de la alta sociedad debido a la categoría de su apellido. Desesperado por alcanzar la gloria y recibir validación por parte de sus colegas, accede a participar en una expedición topográfica de la Royal Society para cartografiar los lugares más remotos de la Amazonia boliviana, viaje en el que se embarca dejando atrás a su mujer (Miller), embarazada de su primer hijo (Holland). Una vez allí, Fawcett quedará fascinado por la peligrosa jungla, de la que escapará con vida a duras penas tras descubrir vestigios de antiguas civilizaciones perdidas. Así es como este encuentra un nuevo objetivo vital, una pasión que le llevará de vuelta a la selva, convencido de que allí se oculta una metrópolis secreta, la misteriosa ciudad de Z, y que le hará enfrentarse a la escéptica comunidad científica y distanciarse de su familia.

Basada en los hechos reales relatados en el libro de David Grann, Z, la ciudad perdida es la historia de una obsesión protagonizada por un hombre cegado por el deseo de honor e inmortalidad. La película se divide en tres segmentos que corresponden a cada una de las expediciones que Fawcett llevó a cabo a lo largo de dos décadas, y que dibujan un mapa de la evolución mental del personaje, de la desesperación a la convicción más absoluta. Gracias a sus hermosas imágenes, su inspirada banda sonora y su envolvente atmósfera, Gray nos hace partícipes de la empresa personal del protagonista, trazando un relato imbuido de romanticismo y poesía con el que se nos transporta por completo al pasado, concretamente a una época de tumulto e incertidumbre en la que se están produciendo cambios científicos que darán paso a una nueva era.

poster-z-la-ciudad-perdidaZ, la ciudad perdida es puro clasicismo contemporáneo. El film remite sobre todo al Hollywood de los 40 y los 50, enmarcándose en la tradición de películas de aventuras como Las minas del rey Salomón, mientras que ciertos pasajes recuerdan al lirismo de Terrence Malick. Todo envuelto en un impecable acabado visual, gracias a las preciosas imágenes filmadas en la naturaleza. Sin embargo, Z tiene varios problemas que hacen menos llevadero el viaje. Por un lado, el ritmo puede resultar exasperante (la estructura en tres partes hace que la acción se quede drásticamente interrumpida y que la sensación de vuelta a empezar lastre la historia), y por otro, Hunnam no está a la altura de la intensidad requerida para su personaje, ofreciendo una interpretación algo forzada (Miller y Holland están mucho mejor que él), problema que acentúan unos diálogos más bien acartonados y excesivamente explicativos. Esto hace que a Gray le cueste rasgar la superficie y profundizar de verdad en el conflicto interno de Fawcett.

Afortunadamente, su último tercio sirve para compensar todo esto. La tercera expedición de Fawcett no nos proporciona un clímax tradicional (quien espere un final satisfactorio a lo blockbuster que siga buscando, esta película no busca complacer y se le agredece), sino una catarsis emocional en forma de la reconciliación de un padre y un hijo que lleva hacia un precioso desenlace onírico con el que la película por fin alcanza el estado de trascendencia.

Pedro J. García

Nota: ★★★

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Comentarios (1)

 

  1. A mi me ha flipado y Hunnam me ha gustado mucho, y eso que no es un actor que suela convencerme. Pero es verdad que es una película difícil que nunca le da al espectador lo que quiere.

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