Sorteo de dos packs de CAZAFANTASMAS – La Colección Completa en Blu-ray

 Este concurso ya ha finalizado. Atentos a fuertecito no ve la tele para futuros concursos.

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No sé cómo os habréis portado en casa, pero desde luego en fnvlt habéis sido buenísimos, como de costumbre. Por eso, un año más quiero celebrar las Fiestas y agradeceros vuestro apoyo con un concurso muy especial.

Este año Sony Pictures Home Entertainment se convierte en los Reyes Magos y nos mandan un maravilloso regalo envuelto en mocos verdes: no uno, sino DOS packs de la TRILOGÍA CAZAFANTASMAS en Blu-ray, que sortearemos entre todos los lectores de fuertecito no ve la tele.

El pack, que ya está a la venta en España, incluye las dos películas clásicas, más el reciente reboot protagonizado por Melissa McCarthy, Kristen Wiig, Leslie Jones, Kate McKinnon y Chris Hemsworth, una de nuestras películas favoritas de 2016. Con él podréis disfrutar de las tres divertidas entregas de la franquicia en alta definición, más extras como audiocomentarios, escenas eliminadas y minidocumentales. Una colección completa llena de acción, terror y humor (y bailes de Chris Hemsworth) perfecta para obsequiar a los más queridos (o auto-regalar) en estas fechas.

¿Que cómo podéis conseguir uno de los packs que sorteamos? Leed atentamente.

Para participar, solo tenéis que responder en esta entrada a la siguiente pregunta:

¿CUÁL ES TU PERSONAJE FAVORITO DE LAS TRES PELÍCULAS DE CAZAFANTASMAS?

Bases:

cazafantasmas-trilogia-bluray– De entre todos los participantes elegiremos a dos ganadores (via Sortea2) que se llevarán totalmente gratis 1 pack de Cazafantasmas – La Colección Completa en formato Blu-ray (ver foto) cada uno. Los ganadores lo recibirán en su casa sin ningún gasto por su parte (Aunque se agradecerá a quien deje tres vasos de leche y un trozo de roscón).

– El participante debe incluir su correo electrónico en el formulario de respuesta del blog (no aparecerá público) y se recomienda firmar con nombre y apellido (los pseudónimos son válidos) para facilitar el sorteo y el contacto.

– Sólo contará una participación por dirección IP, las respuestas desde la misma IP con distinto nombre serán marcadas como spam.

– El plazo para participar en el concurso finaliza el sábado 7 de enero de 2017 a las 23:59 (hora peninsular española). El ganador será anunciado a partir del día siguiente en la página de Facebook de fuertecito no ve la tele. Aseguraos de seguirla para no perderos el anuncio.

– Concurso válido sólo para España (península e islas).

fuertecito no ve la tele se reserva el derecho de modificar o anular el concurso si fuera necesario.

¡Mucha suerte!

Lo más fuertecito 2016: Televisión

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Para los que creían que la burbuja de las series de calidad estaba a punto de explotar, un recordatorio: seguimos viviendo en la era de la Peak TV. Es más, después de un 2015 en el que se estrenaron más series que nunca, este año el ritmo no ha decaído, al contrario. El panorama catódico (sobre todo el norteamericano, pero también el europeo) nos ha dejado numerosos estrenos que se han impuesto a las series veteranas y a las sorpresas del año pasado (revelaciones de 2015 como UnREALMr. Robot se han desinflado tristemente en sus respectivas segundas temporada). Como resultado, ha sido un año emocionante, tan lleno de nuevas series por descubrir que, como es habitual, no hemos dado abasto y muchas de ellas se han quedado más bien escondidas, esperando a ser reivindicadas.

2016 ha sido el año en el que el streaming y el binge-watching se han consolidado en nuestro país. A Netflix se han sumado estos meses HBO España y Amazon Prime Video, aumentando así la oferta para acercarla cada vez más al modelo estadounidense. Sin embargo, las dos nuevas plataformas aun están muy verdes, mientras que Netflix continúa su trayectoria ascendiente con series que, en mayor o menor medida, están calando con el público de manera sorprendente. En un resumen de 2016, en el que la nostalgia alcanza su punto de ebullición, no puede faltar una mención especial a Stranger Things, sin duda el fenómeno televisivo del año. Pero tampoco podemos dejar de hablar de los revivals (Madres forzosasLas chicas Gilmore), las superproducciones (The Crown) o las sorpresas (The OA) que están dando forma al catálogo original del gigante de la TV por Internet (sin olvidar Black Mirror, que ha demostrado tener un enorme poder entre el público). Claro que Netflix también está experimentando su evolución como “cadena”, y ya empieza a cancelar series con normalidad (BloodlineMarco Polo) o a estrenar ficciones que no cumplen las expectativas de audiencia (The Get Down).

La televisión de 2016 ha sido un terreno de ficción increíblemente fértil. Después del final de Mad Men (aun se siente el vacío) y con la ausencia temporal de cosas tan buenas como Fargo The Leftovers, la reina de la televisión ha sido una vez más Juego de Tronos, que ha remontado a lo bestia (fan service mediante) con respecto a su floja quinta temporada. Pero como el fin del invierno se acerca, HBO ya se ha sacado de la manga el relevo de su buque insignia, Westworld, que llega para hacer por la ciencia ficción en televisión lo mismo que ha hecho Juego de Tronos por la fantasía. Pero este también ha sido el año de la experimentación (ahí está la sublime The Girlfriend Experience, un drama de media hora diferente a todo lo que hay en televisión ahora mismo), de las series con repartos casi íntegramente negros (InsecureQueen SugarLuke Cage) y el auge definitivo de la comedia de autor (Atlanta, Better Things, One Mississippi, Fleabag), con tantos nuevos productos destacables que las listas se quedan cortas y hay que hacer menciones de honor: People of Earth, Lady Dynamite, Chewing Gum, Dirk Gently, High Maintenance

Dejo de enrollarme para presentaros mi resumen del 2016 en listas (cuánto nos gustan las listas), 29 tops (la mayoría de 10 items, con alguna excepción) elaborados después de haber visto 142 series estrenadas entre el 1 de enero y el 22 de diciembre en sus respectivos países de origen. 29 categorías que resumen un año increíble para la ficción serial, y que nos hacen imaginar un 2017 aun mejor. Comentad, señalad las ausencias que más os duelan (pero tened en cuenta que no lo puedo ver todo) y compartid vuestros propios tops. Como siempre, muchas gracias de corazón por leer y ¡Feliz Año!

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Mejor Serie (Drama)

1. American Crime (Temporada 2)

 

2. Juego de Tronos (Temporada 6)

3. House of Cards (Temporada 4)

4. Shameless (Temporada 7)

5. The Americans (Temporada 4)

6. Halt and Catch Fire (Temporada 3)

7. Black Mirror (Temporada 3)

8. The Good Wife (Temporada 7)

9. Better Call Saul (Temporada 2)

10. Vis a vis (Temporada 2)

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Mejor Serie (Comedia)

1. Girls (Temporada 5)

 

2. VEEP (Temporada 5)

3. Please Like Me (Temporada 4)

4. Silicon Valley (Temporada 3)

5. Broad City (Temporada 3)

6. Unbreakable Kimmy Schmidt (Temporada 2)

7. You’re the Worst (Temporada 3)

8. Galavant (Temporada 2)

9. Scream Queens (Temporada 2)

10. Mom (Temporada 3-4)

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Mejor Nuevo Drama*

1. The Night Of

 

2. The Girlfriend Experience

3. Stranger Things

4. The OA

5. The Crown

6. The Get Down

7. Horace and Pete

8. Westworld

9. The Exorcist

10. The Young Pope

*Incluye miniseries, series limitadas y canceladas

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Mejor Nueva Comedia*

1. Fleabag

 

2. Baskets

3. Search Party

4. Better Things

5. Atlanta

6. BrainDead

7. Love

8. Insecure

9. One Mississippi

10. Haters Back Off

*Incluye miniseries, series limitadas y canceladas

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Mejor Episodio (Drama)*

1. Juego de Tronos, “Battle of the Bastards” (6.09)

 

2. The Girlfriend Experience, “Crossing the Line” (1.04)

3. American Crime, “Season Two: Episode Seven” (2.07)

4. Black Mirror, “Nosedive” (3.01)

5. Stranger Things, “Chapter One: The Vanishing of Will Byers” (1.01)

6. House of Cards, “Chapter 43” (4.04)

7. Black Mirror, “San Junipero” (3.04)

8. The Night Of, “The Beach” (1.01)

9. American Horror Story, “Chapter 6” (6.06)

10. Las 4 estaciones de las chicas Gilmore, “Winter” (1.01)

*Excluye season/series finales, que tienen su propia categoría.

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Mejor Episodio (Comedia)*

1. VEEP, “Camp David” (5.08)

 

2. Girls, “The Panic in Central Park” (5.06)

3. Please Like Me, “Degustation” (4.04) / “Burrito Bowl” (4.05)**

4. Baskets, “Picnic” (1.09)

5. Better Things, “Future Fever” (1.05)

6. Fleabag, “Episode #1.4” (1.04)

7. Love, “The Date” (1.05)

8. Broad City, “Two Chainz” (3.01)

9. Atlanta, “The Club” (1.08)

10. You’re the Worst, “Twenty-Two” (3.05)

*Excluye season/series finales, que tienen su propia categoría.
**No se entiende un episodio sin el otro.

Black Mirror

Mejor Actriz (Drama)

1. Bryce Dallas Howard (Black Mirror)

 

2. Lili Taylor (American Crime)

3. Riley Keough (The Girlfriend Experience)

4. Felicity Huffman (American Crime)

5. Evan Rachel Wood (Westworld)

6. Keri Russell (The Americans)

7. Robin Wright (House of Cards)

8. Eva Green (Penny Dreadful)

9. Claire Foy (The Crown)

10. Sarah Paulson (American Crime Story)

11. Emmy Rossum (Shameless)

12. Lauren Graham (Las 4 estaciones de las chicas Gilmore)

Mejor Actor (Drama)

1. Connor Jessup (American Crime)

 

2. Kevin Spacey (House of Cards)

3. John Turturro (The Night Of)

4. Riz Ahmed (The Night Of)

5. Bob Odenkirk (Better Call Saul)

6. Matt Smith (The Crown)

7. Justice Smith (The Get Down)

8. Louis C.K. (Horace and Pete)

9. Benedict Cumberbatch (Sherlock)

10. Jude Law (The Young Pope)

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Mejor Actriz (Comedia)

1. Julia Louis-Dreyfus (VEEP)

 

2. Lena Dunham (Girls)

3. Aya Cash (You’re the Worst)

4. Phoebe Waller-Bridge (CrashingFleabag)

5. Sarah Jessica Parker (Divorce)

6. Ellie Kemper (Unbreakable Kimmy Schmidt)

7. Pamela Adlon (Better Things)

8. Issa Rae (Insecure)

9. Gillian Jacobs (Love)

10. Anna Faris (Mom)

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Mejor Actor (Comedia)

1. Zach Galifianakis (Baskets)

 

2. Noah Galvin (The Real O’Neals)

3. Adam Driver (Girls)

4. Thomas Middleditch (Silicon Valley)

5. Donald Glover (Atlanta)

6. Jeffrey Tambor (Transparent)

7. Ted Danson (The Good Place)

8. Sam Waterson (Grace and Frankie)

9. Ty Burrell (Modern Family)

10. Josh Thomas (Please Like Me)

Mejor Actriz Secundaria (Drama)

1. Kathy Bates (American Horror Story)

 

2. Thandie Newton (Westworld)

3. Laurie Metcalf (Horace and Pete)

4. Christine Baranski (The Good Wife)

5. Millie Bobby Brown (Stranger Things)

6. Edie Falco (Horace and Pete)

7. Regina King (American Crime)

8. Olivia Colman (The Night Manager)

9. Winona Ryder (Stranger Things)

10. Patti Lupone (Penny Dreadful)

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Mejor Actor Secundario (Drama)

1. William H. Macy (Shameless)

 

2. Silvio Orlando (The Young Pope)

3. John Lithgow (The Crown)

4. Sterling K. Brown (American Crime Story)

5. Tobias Menzies (Outlander)

6. Jon Bernthal (Daredevil)

7. Timothy Hutton (American Crime)

8. Steve Buscemi (Horace and Pete)

9. Richard Kelly (House of Cards)

10. Jonathan Banks (Better Call Saul)

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Mejor Actriz Secundaria (Comedia)

1. Jamie Lee Curtis (Scream Queens)

 

2. Allison Williams (Girls)

3. Allison Janney (Mom)

4. Debra Lawrance (Please Like Me)

5. Yvonne Orji (Insecure)

6. Angela Kinsey (Haters Back Off)

7. Anna Chlumsky (VEEP)

8. Judith Light (Transparent)

9. Jan Maxwell (BrainDead)

10. Jane Krakowski (Unbreakable Kimmy Schmidt)

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Mejor Actor Secundario (Comedia)

1. Tituss Burgess (Unbreakable Kimmy Schmidt)

 

2. Louie Anderson (Baskets)

3. Tony Shalhoub (BrainDead)

4. Tony Hale (VEEP)

5. John Rothman (One Mississippi)

6. Michael Ian Black (Another Period)

7. John Early (Search Party)

8. Zach Woods (Silicon Valley)

9. Glen Powell (Scream Queens)

10. Andre Braugher (Brooklyn Nine-Nine)

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Mejor Interpretación Infantil*

1. Millie Bobby Brown (Stranger Things)

 

2. Hudson Yang (Fresh Off the Boat)

3. Hannah Alligood (Better Things)

4. Gaten Matarazzo (Stranger Things)

5. Bella Ramsey (Game of Thrones)

6. Mason Cook (Speechless)

7. Ian Chen (Fresh Off the Boat)

8. Olivia Edward (Better Things)

9. Forrest Wheeler (Fresh Off the Boat)

10. Ian Alexander (The OA)

*Menores de 16 años

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Mejor Reparto*

1. Stranger Things

 

2. American Crime

3. Shameless

4. American Horror Story

5. Orange Is the New Black

6. Game of Thrones 

7. The Crown

8. VEEP

9. The Get Down

10. Vis a vis

*Se reconoce la labor de casting, el talento generalizado de un reparto completo y/o la química entre los miembros de un elenco.

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Pareja/dúo con más química

1. Gugu Mbatha-Raw y Mackenzie Davis (Black Mirror)

 

2. Vera Farmiga y Freddie Highmore (Bates Motel)

3. Abbi Jacobson e Ilana Glazer (Broad City)

4. Emmy Rossum con cualquiera de sus compañeros de reparto (Shameless)

5. Caitriona Balfe y Sam Heughan (Outlander)

6. Jonathan Groff y Russell Tovey (Looking: The Movie)

7. Issa Rae e Yvonne Orji (Insecure)

8. Jonathan Bailey y Amit Shah (Crashing)

9. Anna Faris y Allison Janney (Mom)

10. Iain De Caestecker y Elizabeth Henstridge (Agents of S.H.I.E.L.D.)

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Personaje Televisivo de 2016

1. Christine Reade (The Girlfriend Experience)

 

2. Eleven (Stranger Things)

3. Fleabag (Fleabag)

4. Maeve Millay (Westworld)

5. John Stone (The Night Of)

6. Issa Dee (Insecure)

7. Punisher (Daredevil)

8. Dory (Search Party)

9. OA (The OA)

10. Lorelai Gilmore (Las 4 estaciones de las chicas Gilmore)

11. Kenny O’Neal (The Real O’Neals)

12. Mickey Dobbs (Love)

13. Jesse Custer (Preacher)

14. Isabel II (The Crown)

15. Earn Marks (Atlanta)

 

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Villano del año

1. Frank Underwood (House of Cards)

 

2. Red Wheatus (BrainDead)

3. The Butcher (American Horror Story)

4. Ramsay Bolton (Game of Thrones)

5. Zulema Zahir (Vis a vis)

6. Dr. Hunter Hap (The OA)

7. ‘Black Jack’ Randall (Outlander)

8. Dr. Robert Ford (Westworld)

9. Lenny Belardo (The Young Pope)

10. Cottonmouth (Luke Cage)

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Mejor Dirección

1. Game of Thrones

 

2. The Girlfriend Experience

3. House of Cards

4. Stranger Things

5. Mr. Robot

6. Girls

7. Atlanta

8. The Get Down

9. The Night Of

10. The Crown

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Mejor Serie de Animación

1. BoJack Horseman

 

2. Steven Universe

3. Bob’s Burgers

4. Archer

5. Adventure Time

6. Gravity Falls

Mejor Nuevo Opening

1. Stranger Things

 

2. Luke Cage

3. Westworld

4. Better Things

5. The Exorcist

6. Preacher

7. The Crown

8. The Night Of

9. Love

10. Lady Dynamite

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Mejor Banda Sonora*

1. Stranger Things

 

2. Game of Thrones

3. The Young Pope

4. The Get Down

5. Westworld

6. The OA

7. Girls

8. Mr. Robot

9. Steven Universe

10. Black Mirror

*Selección musical/Canciones originales/Score original

Mejor Momento Musical

1. Todos los “Previously on” de BrainDead

 

2. Garnet canta “Here Comes a Thought” (Steven Universe, “Mindful Education”, 4.04)

3. Shelly Pfefferman canta “Hand In My Pocket” (Transparent, “Exciting and New”, 3.10)

4. “I Don’t Like You”, batalla de rap de Madalena e Isabella (Galavant, “Do the D’DEW”, 2.08)

5. Chip ve por primera vez a Penelope en París (Baskets, “Picnic”, 1.09)

6. Miranda canta “Defying Gravity” (Haters Back Off, “Uploding My Fist Video”, 1.01)

7. La canción de geisha de Tituss (Unbreakable Kimmy Schmidt, “Kimmy Goes to a Play!”, 2.03)

8. “Love Kernels” (Crazy Ex-Girlfriend, “Where Is Josh’s Friend?”, 2.01)

9. Lulu toca la guitarra y los demás improvisan canciones (Crashing, “Episode #1.3)

10. Kate canta “Time After Time” (This Is Us, “Kyle”, 1.03)

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Mejor Season/Series Finale

1. Westworld, “The Bicameral Mind” (1.10)

 

2. Girls, “I Love You Baby” (5.10)

3. Game of Thrones, “The Winds of Winter” (6.10)

4. Shameless, “Requiem for a Slut” (7.12)

5. Fleabag, “Episode #1.6”

6. The Girlfriend Experience, “Separation” (1.13)

7. Las 4 estaciones de las chicas Gilmore, “Fall” (1.04)

8. Stranger Things, “Chapter Eight: The Upside Down” (1.08)

9. The OA, “Invisible Self” (1.08)

10. Looking: The Movie

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Peor Season/Series Finale

1. Scream, “When A Stranger Calls” (2.12)

 

2. Fear the Walking Dead, “North” (2.15)

3. House of Lies, “No Es Fácil” (5.10)

4. Awkward, “Happy Campers. Happier Trails” (5.24)

5. Masters of Sex, “The Eyes of God” (4.10)

6. Zoo, “Clementine” (2.13)

7. Quantico, “Yes” (1.22)

8. 22.11.63, “The Day in Question” (1.08)

9. UnREAL, “Friendly Fire” (2.10)

10. Aquarius, “I Will” (2.13)

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Peor serie de 2016

1. Fuller House

 

2. Easy

3. Fear the Walking Dead

4. The Ranch

5. Scream

6. Billions

7. Flaked

8. Empire

9. Aquarius

10. Good Girls Revolt

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Guapa de la Tele 2016

1. Mary Elizabeth Winstead (BrainDead)

 

2. Hayley Atwell (Agent CarterConviction)

3. Deborah Ann Woll (Daredevil)

4. Sophie Turner (Game of Thrones)

5. Keke Palmer (Scream Queens)

6. Gillian Anderson (The X-FilesThe Fall)

7. Lauren Cohan (The Walking Dead)

8. Chyler Leigh (Supergirl)

9. Rosario Dawson (DaredevilLuke Cage)

10. Vera Farmiga (Bates Motel)

 

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Guapo de la Tele 2016

1. Tyler Hoechlin (Supergirl)

 

2. Nikolaj Coster-Waldau (Game of Thrones)

3. Alfonso Herrera (The Exorcist)

4. Evan Peters (American Horror Story)

5. Jamie Dornan (The Fall)

6. Jeremy Allen White (Shameless)

7. Derek Theler (Baby Daddy)

8. Emory Cohen (The OA)

9. Donald Glover (Atlanta)

10. Milo Ventimiglia (This Is UsLas 4 estaciones de las chicas Gilmore)

Lo más fuertecito 2016: Top 15 peores películas del año

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Después de hacer mi repaso a lo mejor del año en este especial, toca hablar de las peores películas que han llegado a nuestros cines en los últimos 12 meses. Han sido muchas, pero solo 15 lo suficientemente malas como para ser dignas de mención. El 2016 cinematográfico ha estado marcado por el fracaso de numerosas secuelas y reboots, lo que nos da ciertas esperanzas de que Hollywood haya captado la idea y se curre un poco más sus ideas. Pero malas películas ha habido en todos los formatos y géneros. Inicios fallidos de sagas, lamentables cintas de acción, comedias que más que risa dan lástima o aburridos films de terror hechos en cadena. Pasen y vean (o mejor, no vean) lo peor del año en cine.

Nota: Antes de que preguntéis, Dioses de Egipto no está en la lista porque no la he visto. Pero ahí tenéis su mención de honor, porque estoy seguro de que se la merece.

ALICE THROUGH THE LOOKING GLASS

15. Alicia a través del espejo (James Bobin)

Esta secuela se construye (por decirlo de alguna manera) como una odisea a través del tiempo, aumentando considerablemente las dosis de acción y, sin embargo, perdiéndose en mil y un dobleces temporales y las correspondientes paradojas que no hacen sino añadir confusión y caos a la ya de por sí endeble historia (una historia a la que el caos le debería sentar bien, porque es su estado natural, no perjudicarla tanto). Al final, a Alicia a través del espejo le falta imaginación (pecado capital teniendo en cuenta el material del que parte) y vuelve a caer en el mismo error que la primera entrega: dar prioridad al envoltorio sobre lo que hay (o debería haber) dentro de la caja, al espectáculo sobre la sustancia. [Crítica completa]

La leyenda de Tarzán 1

14. La leyenda de Tarzán (David Yates)

La leyenda de Tarzán es una película muy mal hecha. Parece mentira que su presupuesto ascendiera a 180 millones de dólares, porque en pantalla no se nota por ninguna parte. La inconsistencia visual del film es increíble (parecen tres películas de diferentes estilos mal pegadas), el torpe montaje acentúa los defectos en lugar de cubrirlos, y lo peor de todo, tiene unos efectos digitales lamentables (flaco favor le ha hecho tener tan cerca El Libro de la Selva de Disney), cromas chirriantes y falsísimas criaturas CGI (incluyendo un Tarzán de videojuego que parece hecho en 2001). En definitiva, la película no funciona a ningún nivel, ni siquiera como pasatiempo o espectáculo, que es lo mínimo a lo que debería aspirar, y parece una versión inacabada que todavía no estaba preparada para su proyección en cines. [Crítica completa]

The program El ídolo Ben Foster

13. The Program (Stephen Frears)

Frears desaprovecha un material rico en posibilidades para hacer una película anodina e insustancial, cuando podía haber sido empleado para llevar a cabo una aproximación interesante a la vida de un ídolo caído. Aunque hay escenas en las que parece que va a mostrarnos la verdadera cara de Armstrong, el film nunca llega a hacerlo, terminando sin conclusiones, dando la sensación de que en ningún momento se supo qué se quería contar con ella. [Crítica completa]

Antes de ti

12. Antes de ti (Thea Sharrock)

Antes de ti es pura pornografía sentimental (o “disability porn”, como dicen muchos), una película que discurre por los derroteros más predecibles y trata de compensar su falta de originalidad o personalidad forzando las emociones del espectador. El resultado es un trabajo plano y artificial, una pastelada lacrimógena digna del “mejor” Nicholas Sparks. [Crítica completa]

11. Zoolander Nº2 (Ben Stiller)

Vamos a pasar por alto sus incursiones en el humor ofensivo y machista, porque lo identificamos como una provocación muy intencionada, incluso inocua (el problema no es que sea ofensiva, es que no sabe ser ofensiva con gracia). Pero no podemos ignorar el hecho de que Stiller y compañía han realizado una secuela muy desatinada, un refrito sin gracia que llega tarde a la broma y no es capaz de ponerse al día con los tiempos. No le pedíamos demasiado, porque sabemos el tipo de comedia que nos propone (y nos gusta), pero no habría estado mal un poco más de ingenio y esfuerzo para evitar caer en las redes de la desidia. Nos lo han puesto a huevo: Zoolander 2 es una película pasada de moda. [Crítica completa]

10. La fiesta de las salchichas (Greg Tiernan, Conrad Vernon)

El impacto que puedan generar sus puntuales momentos divertidos se diluye por culpa del decepcionante tratamiento general, con una historia que se burla de los tópicos de otros para caer en los suyos propios, y que alardea de humor autoconscientemente ofensivo (machista, racista, y todos los -istas que hay) sin preocuparse de darle algo de garra e inteligencia (como sí hace South Park, y ahí está la diferencia entre ambas), lo que hace que la mayor parte del tiempo sea una comedia simplemente pueril y simplona, y que su humor derive continuamente hacia el cuñadismo. No ayuda tampoco que sea más bien pobre técnica y visualmente (una cosa es el feísmo, otra diferente es lo cutre) y que su ritmo sea atropellado. Y es que la historia es en realidad tan rudimentaria que la película puede resultar bastante pesada y plasta (como un cuñado, vaya). [Crítica completa]

9. Altamira (Hugh Hudson)

Hudson tiene el poder de desaprovechar un notable trabajo de ambientación histórica y un reparto potencialmente solvente, mutándolos por arte de magia en salones de cartón piedra y maniquíes sin sangre. Sensación que se ve potenciada aún más por la desafortunadísima composición musical de Mark Knopfler para la cinta. […] Altamira no logra estar a la altura del Patrimonio de la Humanidad que son dichas cuevas. Una oportunidad perdida, destrozada por un director acabado. [Crítica completa]

El bosque de los suicidios

8. El bosque de los suicidios (Jason Zada)

El bosque de los suicidios cae en todos los tópicos habidos y por haber del cine de terror de centro comercial. En lugar de aprovechar el potencial del escenario en el que transcurre para crear verdadera angustia y zozobra, Zada opta por los trucos de siempre, los sobresaltos tramposos (planos sostenidos del bosque a oscuras con rostros fantasmales que aparecen de repente junto a un golpe estruendoso de música, vamos, como los vídeos de sustos que se comparten en Whatsapp) y losgiros argumentales que es imposible que sorprendan al que ha visto más de dos películas de terror de este tipo. [Crítica completa]

7. Rock the Kasbah (Barry Levinson)

Rock the Kasbah es una de esas películas cuya existencia no puede ser razonada más allá de lo absurdo que puede llegar a ser Hollywood a la hora de decidir lo que llega a las pantallas de cine o lo que se queda en el limbo. Nos podemos imaginar la reunión para determinar si Rock the Kasbah recibía el visto bueno o era archivada, y es difícil entender por qué su premisa no disparó ninguna alarma. […] Una idea terrible que da como resultado una película aun peor. [Crítica completa]

summer camp

6. Summer Camp (Alberto Marini)

Summer Camp propone una variación llamativa del slasher, pero se pierde completamente en la ineptitud narrativa y de la puesta en escena (suspense cero), por no hablar de que su conflicto principal no podría ser más predecible: de las posibles respuestas al misterio se elige la más obvia, después de poner las pistas tan a la vista que uno no puede evitar pensar si le están tomando por tonto. […] Ya no es que sea una estupidez divertida, sino una película frustrantemente estúpida. [Crítica completa]

Escuadron Suicida 1

5. Escuadrón Suicida (David Ayer)

Lo que falla: el argumento sin sentido, la total falta de estructura narrativa, la incoherencia del plan del Task Force X (que se crea para evitar una amenaza que se inventa sobre la marcha), los forzados cameos, la patética villanaEncantadora (la “interpretación” de Cara Delevingne es dolorosa, pero no tanto como lo mal gestionado que está su personaje) y su incluso más patético hermano CGI, el flagrante machismo, la epiléptica banda sonora, el absurdo clímax (calco de todas las películas de superhéroes con agujero en el cielo y una Big Bad que tiene el poder de aniquilar a todos sus enemigos con su magia pero opta por enfrentarse a ellos a puñetazos, claro que sí), los personajes indefinidos e intercambiables (Katana, Killer Croc y Slipknot se llevan la palma), la forzada conexión emocional entre personajes que no hemos visto conectar de verdad, la iconoclastia vacía, los chistes de parvulario, la confusión tonal… Y así podría seguir hasta mañana. [Crítica del estreno en cines] [Crítica de la versión extendida]

4. La Quinta Ola (J Blakeson)

Nada tiene sentido en su incoherente y sobre explicativo argumento, todo cuanto ocurre en ella responde a la necesidad de ajustarse a la fórmula del género como sea, y cuanto más en serio se toma a sí misma (que es mucho), más se hunde en el absurdo y más risible resulta. Hasta el punto de convertirse en una de las comedias involuntarias del año. Un epic fail absoluto. [Crítica completa]

3. La Serie Divergente: Leal (Robert Schwentke)

Los actores se pasean estáticos por la película (sobre todo la impasible Woodley, que no podría tener menos ganas de estar ahí), se mueven y se relacionan gélidamente, con el mismo ímpetu con el que uno se levanta del sofá un domingo para coger el mando a distancia que está en la otra punta del salón. Claro que esa falta de entusiasmo y entrega no es solo culpa suya (el reparto está lleno de gente con talento, jóvenes y veteranos), sino sobre todo del material tan estéril y falto de emoción con el que trabajan. Esta serie no da más de sí, porque de entrada no tenía mucho que dar, y su difuso planteamiento ha alcanzado un punto muerto en esta película. [Crítica completa]

Warcraft

2. Warcraft. El origen (Duncan Jones)

Esta es una película tediosa, farragosa, con una historia mal contada (y peor montada), personajes indefinidos, motivaciones inexistentes y un sentido atrofiado del ritmo que puede resultar en una experiencia frustrante y desesperante para el espectador que no vaya con el aliciente de reconocer lugares, nombres o motivos narrativos del videojuego. [Crítica completa]

1. Objetivo: Londres (Babak Najafi)

Lo de menos es que Objetivo: Londres sea una cinta de acción inepta, repetitiva, repleta de secuencias irrisorias y demasiado inverosímiles hasta para el género. O que, a pesar de las miles de muertes y la destrucción masiva, lo más importante sea siempre mantener a salvo a un hombre blanco americano. Lo peor es que busca instigar la aversión más beligerante, y se jacta de ello. [Crítica completa]

Crítica: Assassin’s Creed

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Con un director reputado, Justin Kurzel (Macbeth), sujetando la batuta, y un reparto de lujo encabezado por Michael Fassbender, Marion Cotillard y Jeremy IronsAssassin’s Creed se postulaba como la cura a la maldición de las películas basadas en videojuegos. Tras el batacazo que se dio Warcraft con la crítica y el público (amortiguado por su taquilla asiática), nuestras esperanzas quedaron depositadas en el film de Ubisoft, avalado por un equipo que a priori parecía sinónimo de calidad. Sin embargo, ni los talentos más prestigiosos del momento son capaces de salvar Assassin’s Creed, un producto que no solo arrastra los habituales problemas narrativos de toda adaptación de un videojuego, sino también los de un inicio de saga mal planteado.

Para tranquilidad de los jugadores de Assassin’s Creed, la película se mantiene fiel al espíritu del exitoso videojuego, aunque esta lleva a cabo la obligatoria condensación narrativa y las necesarias modificaciones para intentar convertir su extensa e interactiva trama al lenguaje cinematográfico. La película entrelaza presente y pasado para contarnos la historia de Cal Lynch (Fassbender), un hombre condenado a la pena de muerte que logra una segunda oportunidad gracias a la misteriosa intervención de la empresa Abstergo Industries. Encerrado en sus punteras instalaciones, Cal viaja hacia la España del siglo XV mediante una revolucionaria tecnología que accede a los recuerdos genéticos de su ADN. Conectado al Animus, una máquina de “realidad virtual” que le otorga movilidad total (este es uno de los cambios con respecto a los videojuegos, y todo un acierto que añade dinamismo a las escenas del presente), Cal revive las experiencias de su antepasado Aguilar de Nerja, miembro de la sociedad secreta conocida como los Assassins, protectores del libre albedrío que los caballeros templarios pretenden erradicar. A medida que Cal va adquiriendo el conocimiento y las destrezas de sus ancestros, este se prepara para luchar contra la organización de los templarios que sobrevive en la actualidad y busca el Fruto del Edén, artefacto que les dará el poder contra los Assasins.

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Como veis, el argumento no se aleja de la premisa de los videojuegos, pero precisamente por eso plantea un reto imposible: encajar en 100 minutos un universo de ficción que se desarrolla durante muchas horas a lo largo de varios videojuegos y que satisfaga tanto a los que lo conocen de antemano como a los espectadores casuales. A lo que se añade el requisito de que la película sirva como introducción a una saga. Assassin’s Creed falla en ambos departamentos. Por un lado, el metraje se antoja escaso (solemos quejarnos de la excesiva duración de algunos blockbusters, pero a este en concreto le faltan minutos), y la historia se desarrolla de forma farragosa y confusa, de manera que los neófitos corren el riesgo de perderse en su mitología mal explicada y su información a medias (hay demasiados vacíos que rellenar, especialmente con respecto a la Manzana, cuya función nunca llega estar clara del todo). Parece mentira, pero Assassin’s Creed consigue ser simplona e innecesariamente complicada a la vez. Y eso se debe en parte al segundo error principal de la película, que está completamente supeditada a la posibilidad de próximas secuelas (hay planeada una trilogía). Salta a la vista que no se está pensando en contar una buena historia ahora, sino en la visión general y el potencial comercial de la saga, resultando en un producto que parece inacabado. Por eso, Assassin’s Creed no es tanto una película, sino un preludio, un capítulo sin final que se guarda información y pospone acontecimientos de forma frustrante (aunque a su favor se puede decir que han creado con éxito la necesidad de una secuela).

Sin embargo, el film escapa por los pelos del desastre por varias razones. En primer lugar, su apartado técnico y visual, en especial las secuencias de acción, donde Kurzel despliega su fantástico sentido de la estética, la composición y el movimiento, y la película rompe la monontonía oscura de las escenas en Abstergo (la fotografía apagada apenas nos deja ver bien las caras, incluso en los primeros planos). Por otro lado, el intenso score compuesto por Jed Kurzel (hermano del director) sirve de perfecto acompañamiento a las imágenes cargadas de épica que componen la película. También hay que destacar por supuesto su espléndido diseño de producción y vestuario, que recrea con detallismo la España de la Edad Media. Y por último, y no por ello menos importante, Fassbender es el mayor acierto del film. Su castellano se tambalea (no se le puede pedir más, bastante bien lo hace comparado con otras películas y series donde ni se molestan en trabajar mínimamente la pronunciación), pero salta a la vista que está entregado a la causa. Ya sea en las escenas dramáticas o en las de acción, el actor alemán borda el papel, y la película se beneficia enormemente de su presencia.

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No se puede decir lo mismo del resto del reparto. Los Assassins y los reclusos de Abstergo son meros extras de videojuego, personajes intercambiables que no aportan nada más allá de rellenar espacio en las escenas de combate grupal. Y los “villanos” de la función, interpretados de forma inerte por Marion Cotillard y Jeremy Irons, son desesperantemente planos y aburridos. De nuevo, esto se debe a un guion que no se preocupa de lo que está contando, sino de lo que piensa contar más adelante, haciendo que la película destaque más por lo que le falta que por lo que tiene. Por si esto fuera poco, Assassin’s Creed se toma demasiado en serio a sí misma. No es que su historia pida comedia, no estamos pidiendo una marvelización de todas las superproducciones, pero no le habría venido del todo mal rebajar el tono solemne y grandilocuente. Sin embargo, parece que Kurzel no es el tipo de director que haga algo así. Él prefiere abordar el blockbuster de acción con la misma severidad que Shakespeare, sin dejar espacio para la diversión.

Podríamos decir que Assassin’s Creed escapa por los pelos de la maldición con un producto digno, una película de videojuegos por encima de la media, pero sería como no decir nada, ya que la media está muy baja. Confiábamos en que la visión de autor de Kurzel fuera la más adecuada para este proyecto, pero se ha vuelto a confundir seriedad con profundidadAssassin’s Creed puede ser muy plomiza, supone una experiencia inconclusa y sus personajes están huecos. Podría haber sido mucho peor (podría haber sido tan mala como Warcraft), pero desde luego este no es el Santo Grial de las adaptaciones de videojuegos que buscábamos. Quizá deberíamos asumir que estos simplemente no se pueden traducir al cine.

Pedro J. García

Nota: ★★½

Lo más fuertecito 2016: Top 25 mejores películas del año

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Twitter y los memes lo magnifican todo, pero lo cierto es que este año pasará oficialmente a la historia como uno de los más horribles de nuestra era, por muchas razones que no voy a enumerar porque las conocéis de sobra, y porque esta es la época en la que damos las gracias por lo bueno que nos han dejado los últimos doce meses e intentamos dejar lo malo atrás.

Gracias al cine (y a la televisión, claro, pero eso lo dejamos para otra entrada) hemos podido huir del futuro distópico en el que parecemos haber despertado. Puede que 2016 no haya sido el mejor año cinematográfico de lo que llevamos de década, pero las grandes películas no han faltado. A continuación os dejo con mi lista personal de las 25 mejores películas estrenadas en España del 1 de enero al 31 de diciembre de 2016.

25. Bone Tomahawk (S. Craig Zahler)

Western atípico cargado de humor, violencia extrema (condensada en su magnífica recta final, donde podemos ver una de las muertes más despiadadamente brutales y gráficas de la historia del cine) y grandes interpretaciones, en especial la de Richard Jenkins, que vuelve a sobresalir con un personaje absolutamente entrañable. Una auténtica gozada que lleva el concepto midnight movie a otro nivel.

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Calle Cloverfied 10 es un thriller claustrofóbico y desconcertante que divierte enormemente sin por ello sacrificar la seriedad de sus temas y el desarrollo de sus personajes (“Yo veo Cloverfieldpor los personajes”). El éxito de la película plantea una nueva forma de hacer blockbusters fantásticos, otro tipo de “cine evento” que es posible con un presupuesto reducido, gracias a una campaña publicitaria inteligente y por encima de todo, ideas “fuera de la caja”. [Crítica completa]

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23. Brooklyn (John Crowley)

En parte oportuno retrato generacional, en parte preciosa historia de amor (no apta para cínicos), Brooklyn destaca por estar contada con mucho cariño, algo que se refleja en sucuidada puesta en escena, con un estupendo trabajo de fotografía, diseño de producción y vestuario, que (al igual que la también reciente Carol) nos traslada a los 50, tanto en las acogedoras calles de Nueva York, sus casas estilo brownstone y sus distinguidos centros comerciales, como en la costa de Irlanda. Pero en realidad Brooklyn no busca impresionar o acumular premios (aunque los merezca), sino arropar al espectador en una historia enormemente cálida y emotiva, un relato muy cercano a pesar de su lejanía en el tiempo y la distancia, que es mucho más trascendente y profundo de lo que pueda parecer a simple vista. [Crítica completa]

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22. Green Room (Jeremy Saulnier)

Green Room desquicia gracias a su endiablado ritmo y a la ingente cantidad de pruebas a las que somete a sus héroes, sentimiento de agobio que es acentuado gracias a la enfermiza atmósfera de tonos verdes que domina los pasillos. Se trata de un estilizado producto de terror de serie B y una justa compañera de cintas como It Follows o la citada You’re Next en la lista de películas de culto de esta década. [Crítica completa]

21. Dos buenos tipos (Shane Black)

Recuperando el espíritu desenfadado y old-fashioned del cine de acción de los 70 y 80, con un ritmo que no decae en ningún momento y un velo de surrealismo lisérgico y excéntrica psicodelia popDos buenos tipos se construye sólidamente como un noir efervescente repleto de situaciones memorables (el muy onírico accidente de la pornstar, la absurda protesta en las escaleras),violencia “sofisticada”, diálogos chispeantes, una gran banda sonora y un timing cómico impecable. Gosling se lleva la película de calle con su dominio absoluto del humor físico. [Crítica completa]

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20. American Honey (Andrea Arnold)

American Honey es autocomplaciente y difícil, pero está tan llena de vida. Un retrato de Norteamérica y su juventud exuberantemente natural y libre de grilletes narrativos. Puede frustrar tanto como fascinar, pero nunca deja que te vayas, en ninguno de los 163 minutos que dura. Shia LaBeouf nos deja una interpretación tan vibrante que nos hace desear que el actor siga en el buen camino artístico en el que esta desbordante película lo sitúa. We fell in love in a hopeless place…

19. Animales nocturnos (Tom Ford)

Oscura, sensual y elegantemente imperfecta, Animales nocturnos continúa la disección que Ford inició de las esferas más altas de la sociedad con su opera prima, de la gente distinguida y refinada que se ahoga en sus jaulas de diseño y deambula en sus acomodados vacíos existenciales (ya sabéis lo que dicen, “escribe sobre lo que conoces”). Pero amplía sus horizontes como autor añadiendo uncomponente de suspense que al final (y afortunadamente) acaba dominando la película. [Crítica completa]

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18. Neruda (Pablo Larraín)

Neruda es la historia de un líder de pensamiento que se ganó al pueblo con sus versos y su voz. Para dar forma a este relato biográfico tan poco convencional, Larraín y su guionista, Guillermo Calderón, fusionan ficción y poesía de manera que, a la vez que nos cuentan la historia, nos desvelan sus mecanismos narrativos, así como la estrecha relación entre arte y política. El inteligente guion de la película entrelaza estas dimensiones para construir una inspirada reflexión sobre la creación literaria y la inmortalidad que otorgan las palabras, en la que los personajes se preguntan hasta qué punto son reales o producto de la voluntad creativa del autor. [Crítica completa cortesía de eCartelera]

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17. Captain Fantastic (Matt Ross)

Viggo Mortensen nos regala una de las mejores interpretaciones del año y probablemente la mejor de su carrera en esta maravilla que tiene el poder de atravesarnos la piel y conmovernos como pocas. Excéntrica, divertida, preciosa, humana, una película que contiene una carga de ideología mucho más compleja y estimulante de lo que pudiera parecer, y que presenta una historia más cruda de lo que su campaña promocional (muy inspirada en el cine de Wes Anderson) pudiera sugerir. Temáticamente, tiene mucho más en común con Hacia rutas salvajes, pero ya quisiera aquella llegarle a la suela de los zapatos a esta. Inolvidable.

16. Cegados por el sol (Luca Guadagnino)

Con un toque surrealista y burlón, y un ojo puesto en la obra de Patricia Highsmith (la cinta bebe mucho de El talento de Mr. Ripley), Guadagnino nos envuelve en una sensual orgía de los sentidos que no solo seduce con sus imágenes, sino también con su exquisito sentido del humorCegados por el sol es una película lasciva, delirante, una experiencia de la que uno sale con ganas de desnudarse, de desnudar, y de apaciguar el calor con un baño refrescante, a poder ser en compañía. [Crítica completa]

Spotlight

15. Spotlight (Tom McCarthy) 

En Spotlight no hay tiempo ni espacio para el melodrama. Ante la tentación de dejarse llevar por los momentos sentimentales que podría haber reportado un film sobre abusos a menores,McCarthy opta por acercarse de una manera aséptica y serena. Esta estabilidad emocional no debe verse como frialdad o desinterés, sino como muestra de respeto. No solo para con las víctimas de los abusos, sino también con el espectador. El film no menosprecia al espectador. Le expone una realidad traumática y aterradora sin cortapisas, ni sobrexplicaciones. Spotlight es inteligente, que no sabionda. Esa humildad se respira durante todo el metraje y se refleja de igual manera en sus protagonistas. [Crítica completa]

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14. El cuento de la princesa Kaguya (Isao Takahata)

Realizada en animación tradicional al estilo de las acuarelas japonesas(con impresionantes secuencias de acción abocetadas en las que se puede ver el trazo del lápiz cobrando vida), Kaguya es una absoluta preciosidad, una auténtica obra de arte de una belleza extraordinaria, aderezada con deliciosos e inesperados toques de humor. El folklore y lahistoria japonesa van de la mano de la magia en una película que incide en uno de los temas que han definido la trayectoria de Ghibli: el lugar de la mujer en la sociedad, y su lucha por salirse de los conformistas moldes que otros han dispuesto para ella. Kaguya es un personaje hermoso en todas sus facetas y su historia una gozada recomendable para todo amante de la animación tradicional y el cine nipón. [Crítica completa]

13. Todos queremos algo (Richard Linklater)

En Todos queremos algo volvemos a vivir los últimos días del eterno verano cinematográfico. Entre birras, sexo y el Cosmos de Carl Sagan nos hacemos, como el que no quiere la cosa, las grandes preguntas. Quiénes somos, quiénes queremos ser, adónde queremos ir, y sobre todo, qué queremos. Porque todos queremos algo, lo complicado es saber qué exactamente. Lo último de Linklater es camaradería, es optimismo, vitalismo, testosterona rebotando por las paredes, es juerga, música a todo volumen, exploración, un entrañable retrato generacional y unagran celebración de la juventud. Es el tipo de película que nos dice mucho más de lo que parece a simple vista, que, sin que nos demos apenas cuenta, nos convierte en cine. [Crítica completa]

12. Peter y el dragón (David Lowery)

La labor de Lowery nos confirma a un director de considerable talento para narrar visualmente, un cineasta con temple y visión que ha sabido conjugar con suma elegancia la sensibilidad del blockbuster actual (es su primer película “de estudio”) con el intimismo de un cine más “pequeño”, dando tanta importancia a la dirección de actores como al espectáculo. Todo sin dejar de cumplir con la etiqueta disneyana de “cine para toda la familia”. Efectivamente, Peter y el dragón es una película hecha para el disfrute de grandes y pequeños, hecha para ahora y para durar en el tiempo, una de esas aventuras clásicas (en el mejor sentido cinematográfico de la palabra) que captan el asombro y la magiade la infancia, tal y como nos la mostró el mejor cine familiar de los 80 y los 90. [Crítica completa]

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11. Hasta el último hombre (Mel Gibson)

Durante sus perfectamente coreografiadas y montadas secuencias en el campo de batallaHasta el último hombre supone un golpe sin miramientos al espectador,un mazazo que aturde y remueve por dentro. El horror que vivimos junto a Doss se va transformando en esperanza, en fe. Pero no fe en la religión o el ser divino que motiva al protagonista y que Gibson claramente presenta convencido de ser la verdad absoluta, sino en la bondad innata del ser humano y su capacidad para el sacrificio, la compasión y la paz. He ahí la verdad absoluta que hay en Hasta el último hombre, una idea que Gibson transmite de manera tan eficaz, con un dominio tal de la cámara y la tensión narrativa, con tanta emoción, que no queda más remedio que darle esa segunda oportunidad. [Crítica completa]

10. Kubo y las dos cuerdas mágicas (Travis Knight)

Además de ser una cinta aventuras impecable, un film familiar entrañable y con sentido del humor, y de contener algunas de las mejores escenas de acción que se han visto en el cine de animación recienteKubo establece (a través de las cuerdas del shamisen) una importanteconexión emocional con el espectador que resulta en una mayor implicación que las anteriores películas del estudio, y culmina en un poderoso clímax que completa el viaje de su bondadoso héroe y legitima sus mensajes y valores. No es una película perfecta, pero sí una obra de arte digna de ser revivida y recordada, que es mucho mejor; un trabajo hecho con corazón (LAIKA lo tiene en las manos), en el que la técnica está al servicio de lo más esencial, lo que da forma a la realidad: la narración. [Crítica completa]

9. Anomalisa (Duke Johnson, Charlie Kaufman)

Kaufman utiliza los muñecos para desmontar, literalmente, a su protagonista, y mostrarnos así el engranaje de su mente. Si la película se hubiera hecho con actores de carne y hueso no habría surtido el mismo efecto, no habría resultado tan conmovedora. Hay algo en el hecho de observar a estas marionetas existir, interactuar o hacer el amor en un supuesto tan mundano (y tan automatizado) que hace más fácil, y más gratificante, mirar directamente en su interior en busca de la esencia que los (nos) hace humanos. [Crítica completa]

8. Carol (Todd Haynes)

Haynes ha realizado una película de una enorme fuerza y belleza, una obra íntima y erótica, que navega constantemente en la tristeza para dejarnos con un mensaje de esperanza y autoafirmación, y que responde, por encima de todo, al modelo clásico del gran romance cinematográfico americano. El que no busca un público concreto, sino que está hecho para todos. [Crítica completa]

7. Midnight Special (Jeff Nichols)

Con un poco de publicidad, todos estaríamos hablando ahora de Midnight Special. El sorprendente cuarto trabajo de Jeff Nichols, uno de los autores cinematográficos más interesantes y personales de la actualidad, es junto a La llegada, la mejor película de ciencia ficción del año, una propuesta intensa, diferente, llena de inteligencia emocional, y con un acertado punto nostálgico (pero sin pasarse) que evoca a Encuentros a la tercera faseE.T. El extraterrestre. Puede que Stranger Things ya haya cubierto ese hueco este año, pero aun así merece la pena descubrir esta maravilla y reivindicarla como la obra de culto que merece ser.

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6. Zootrópolis (Byron Howard, Rich Moore)

Zootrópolis supone un salto considerable en la trayectoria moderna de Disney al llevar un paso más allá su mensaje, convirtiendo una fábula modélica de crecimiento personal protagonizada por una chica que se eleva por encima de sus circunstancias y sus opresores en un manifiesto en contra de los prejuicios sociales y la estereotipación, un proyecto de futuro que propone un mundo (una utopía) donde nadie sea juzgado o dado por sentado debido a su especie (raza/condición/sexo). Zootrópolis no es solo un regalo para la vista, una bonita historia de amistad y una irresistible aventura cómica, también es una valiosa obra de ficción que, de convertirse en clásico, contribuirá a dar forma a las próximas generaciones de adultos de la mejor manera posible. [Crítica completa]

5. Paterson (Jim Jarmusch)

En las palabras que Paterson nos recita con cadencia reconfortante mientras las plasma en el papel (poemas escritos por Ron Padgett) está todo lo que necesitamos, pero en ellas hay mucho más. Jarmusch explora el día a día con inteligencia contemplativa y, casi sin que nos demos cuenta, compone una reflexión que llega a adquirir tintes metafísicos a través de los pequeños detalles, coincidencias y repeticiones que desvelan una realidad interconectada que se puede observar si se presta atención, un universo que no hace más que mandarnos señales.

Gracias a la absoluta precisión emocional que hay en la interpretación de Adam Driver (quizá que ese sea su apellido también sea una señal), que aquí se confirma como uno de los actores de mayor talento de su generación, y a la capacidad de Jarmusch para decirnos tanto con tan poco, Paterson acaba trascendiendo las fronteras del cine, derramándose en nuestra propia realidad y alterándola mucho más allá de los créditos finales. [Crítica completa]

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4. Elle (Paul Verhoeven)

Con Elle, Verhoeven nos sitúa en una posición en la que nos encontramos a nosotros mismos disfrutando de la violencia y el comportamiento desviado que vemos en pantalla, reflejándolo en nuestro propio punto de vista en un alarde a lo Michael Haneke, solo que con mucho más humor. Porque Elle es el crudo y deslumbranteretrato de una sociópata que además de removernos constantemente y empujarnos a reflexionar, nos hace reír. Una película inquietante, de la que es imposible apartar la mirada, perversa, malsana, y por encima de todo divertida. [Crítica completa]

La bruja

3. La bruja (Robert Eggers)

Todos los elementos que conforman La bruja están meticulosamente construidos para dar como resultado una opera prima de gran pulsión cinematográfica: las impactantes y perturbadoras imágenes que recorren todo el film (bellamente fotografiado por Jarin Blaschke), la increíble banda sonora de Mark Korven, las interpretaciones (de adultos y niños, inolvidable la escena de posesión del pequeño Harvey Scrimshaw), los diálogos, cadencias y acentos, la imponente voz de Ralph Ineson, ese poderosísimo clímax que redefine la historia y obliga a revisitar todo lo acontecido para saber qué nos ha estado contando en realidad, sin olvidar la inquietante (omni)presencia de la cabra Black Phillip, animal en el que confluyen todos los miedos y angustias que sostienen el film. Todo esto hace que La bruja presente una visión escalofriante y hermosa de un terror que pocas veces se nos manifiesta de forma tan lúcida y sugestiva, y se postule seriamente como un clásico moderno del género. [Crítica completa]

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2. La habitación (Lenny Abrahamson)

La labor de Tremblay es el sumun de la inocencia y la complejidad de registros, recordando a la de Max Records en Donde viven los monstruos. No es un niño haciendo de niño, sino un actor haciendo de el niño que soy yo. Cada una de sus frases absurdas y tremendamente inocentes, desmontan al espectador casi tanto como a su Ma. Sus repetitivos saludos a las cosas animadas, su infinita serpiente de cáscaras de huevo (lo más bonito del mundo), su amor a la televisión y su madre sobre todas las cosas (como cualquier niño normal). El niño que soy yo es la inocencia dentro de la mierda. Es la única razón por la que yo (Ma) voy a sobrevivir.

El instante en que Jack logra desenrollarse de la alfombra, conoce por primera vez el cielo sin una claraboya de por medio y su mirada refleja el infinito es uno de los grandes momentos cinematográficos del año. [Crítica completa]

1. La llegada (Denis Villeneuve)

Todo en La llegada, empezando por su protagonista (Adams está inconmensurable) y continuando con su envolvente atmósfera, la acertada intensidad y afectación de su narración, la elegante puesta en escena o la sublime música de Jóhann Jóhannsson (más una preciosa pieza de Max Richter), dan lugar a una obra cinematográfica superlativa, un trabajo bellísimo, profundamente magnético y emocionalmente desbordante que ha llegado para quedarse entre nosotros. [Crítica completa]

Crítica: ¡Canta!

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Chris Meledandri se ha confirmado como una de las fuerzas creativas y comerciales más destacadas del cine de animación actual. El estudio que dirige, Illumination Entertainment, lleva varios años con las pilas puestas para hacer competencia a los gigantes de la animación, Pixar, Disney y DreamWorks. Después de los exitazos de taquilla de Gru. Mi villano favoritoLos Minions Mascotas, el estudio amplía horizontes con ¡Canta! (Sing), comedia musical que, al igual que Zootrópolis, se ambienta en el mundo moderno, con la diferencia de que está poblado únicamente por animales. Sin embargo, mientras la película de Disney usaba esta idea para explorar cuestiones sociales muy actuales, ¡Canta! lo usa como mero elemento circunstancial.

La historia de ¡Canta! la hemos visto muchas veces. El optimista koala Buster Moon (Matthew McConaughey) ha heredado el sueño y el negocio de su padre, un teatro al que dedica todos sus esfuerzos y pasión, y que actualmente se encuentra en horas bajas. Desesperado por salvarlo, Buster tiene una idea que podría devolver el esplendor al escenario: organizar el concurso de canto más impresionante del mundo. Para ello, el koala hace un llamamiento a todos los animales con talento de la ciudad, solo que por un error de imprenta causado por su senil asistenta, una camaleona llamada Nana (Jennifer Saunders, probablemente lo más divertido de la película), los que acuden a las audiciones creen que optan a un premio de 100.000 dólares, en lugar de 1.000, que es la cantidad real de la que dispone. Después de pasar varias etapas, son cinco los finalistas que quedan para el concurso: Mike (Seth MacFarlane), un ratón crooner trapichero y con mucha labia, Rosita (Reese Witherspoon), una estresada ama de casa y madre de 25 cerditos, Johnny (Taron Egerton), un joven gorila hijo de un mafioso que desea alejarse de su familia de delincuentes, Meena (Tori Kelly), una elefanta adolescente que sufre un horroroso miedo escénico y Ash (Scarlett Johansson), una puercoespín punk-rock que vive artística y profesionalmente atada a su egoísta novio. Los cinco llegan al teatro de Buster convencidos de que este les está ofreciendo una oportunidad para cambiar radicalmente sus vidas, pero el secreto acaba saliendo a la luz, lo que provocará que el koala se dé cuenta de que su teatro no es lo único que hay que salvar.

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¡Canta! se apunta a la moda de los concursos musicales tipo Factor XAmerican Idol para realizar una aventura completamente arraigada en nuestros días. Aunque también suenan algunos clásicos intemporales (“Hallellujah”, “My Way”), el repertorio musical de la película está compuesto sobre todo por éxitos pop de los últimos años, canciones de Taylor Swift, Katy Perry, Carly Rae Jepsen, Lady Gaga Nicki Minaj, que le dan ese aura de producto actual, pero también peligrosamente caduco. La banda sonora es el síntoma de un problema mayor: no hay verdadero interés en realizar una película que vaya más allá de la superficie de un tema pop bien confeccionado. ¡Canta! es agradable, se deja ver y tiene momentos muy simpáticos, pero en conjunto le falta mucha entidad, le sobra metraje y es incapaz de escapar de las garras de lo convencional. La película no logra aprovechar las oportunidades que brinda la historia y el formato, sobre todo porque, para empezar, el plan de Buster no tiene mucho sentido (el concurso nunca llega a ser tal cosa y se revela solo como una excusa para sacar provecho de una moda), y para continuar, los números musicales no existen como tales hasta el final, sino que son más bien breves fragmentos de actuaciones a modo de gag (lo que provoca la sensación de que la película no termina de despegar).

Afortunadamente, el último tercio de ¡Canta! la rescata de caer en el soserío absoluto, gracias a un sorprendente y muy dramático giro que supone el punto de inflexión que le hacía falta urgentemente. A partir de ahí, las distintas tramas individuales, hasta ese momento bastante deslavazadas, empiezan a converger hacia un grand finale en el que, por fin, podemos disfrutar de números musicales propiamente dichos. Es entonces cuando más se lucen las fantásticas voces del cast original, de las que sobresalen las de Scarlett Johansson, que lo mismo te borda un tema hard-rock que el “Call Me Maybe”, y Taron Egerton, cuyo timbre es capaz de derretir los polos. Sin desmerecer a Kelly, MacFarlane y Witherspoon, todos perfectamente escogidos para casar con las personalidades de sus personajes.

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Este estupendo clímax hace que todo acabe encajando y pone toda la carne (musical) en el asador (el número estrella es el tema original interpretado por Johansson, lo que hace plantearse si esta película funcionaría mejor con canciones originales; pero como dice Damien Chazelle, director de La La Land, más allá de Disney, Hollywood tiene alergia a los musicales que no sean remakes o no estén compuestos por canciones conocidas). Gracias al espectáculo final, es inevitable salir con buen sabor de boca y una sonrisa en la cara (hasta los más cínicos se emocionan con la final de un concurso musical, es nuestra naturaleza humana). Sin embargo, no es suficiente. Todo en ¡Canta!, desde su desarrollo argumental hasta los anodinos diseños de personajes (los coloristas escenarios y las texturas son alucinantes, pero qué genérico es el aspecto de los animales) pasando por sus chistes del montón, resulta superficial y poco memorable, por no hablar de que su historia se sustenta sobre todo en estereotipos (cinematográficos y de género). Si Illumination quiere consolidarse en el cine de animación más allá de la recaudación en taquilla, tiene que empezar a preocuparse un poco de lo más importante: el guion.

Pedro J. García

Nota: ★★★

The OA: El enigmático regalo sorpresa de Netflix

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Cuando la mayoría de medios ya han publicado sus listas de lo mejor del año y dábamos por cerrado el calendario seriéfilo de 2016, Netflix nos lanza una sorpresa a apenas dos semanas de dar la bienvenida a 2017, un regalo de Navidad que no nos esperábamos. The OA es la nueva y misteriosa serie que llega a la plataforma, rodeada de un gran secretismo y sin publicidad hasta pocos días antes de su lanzamiento (lo que en sí mismo es una inteligente estrategia publicitaria). Brit Marling y Zal Batmanglij, responsables de las películas Sound of My Voice The East, están detrás de esta extraña e indescifrable serie. Ambos han trabajado en ella junto a un reparto de primera (Emory Cohen, Jason Isaacs, Phyllis Smith, Riz Ahmed y Paz Vega entre otros) y productores del calibre de Brad Pitt, sin trascender a los medios hasta que ha estado lista para que se levante el velo. Y tanto misterio a su alrededor tiene una razón de ser: es mejor entrar en el juego que propone sin saber nada de antemano.

The OA es difícil de describir, casi inclasificable. Por un lado se puede considerar un thriller de desapariciones y un intenso drama New Age, muy en la línea de los anteriores trabajos del tándem creativo detrás de la serie (así como de los de Marling junto a Mike Cahill, Otra TierraOrígenes), por otro está claramente orientada al público que disfrutó el verano pasado enganchándose a Stranger Things y tiene mono de otro absorbente misterio para bingear, aunque en realidad su historia tiene mucho más que ver con Sense8, al hablarnos de una poderosa conexión humana que trasciende los límites de nuestro conocimiento. Drama, fantasía, ciencia ficciónThe OA combina estos géneros para resultar en algo completamente original y diferente, una historia que comienza con el regreso a casa de una chica que ha estado desaparecida siete años y se va convirtiendo poco a poco en uno de los relatos más envolventes y desconcertantes que nos ha dejado últimamente la televisión.

La adictiva historia de The OA apela directamente a los sentidos, y al estómago, es un relato espiritual de sensaciones, abstracto pero con una estructura narrativa muy concreta e inteligente (alternando pasado y presente para dosificar la información de manera que no podemos dejarla hasta el final) y una cuidada mitología e iconografía fantástica y sci-fi que se va desgranando a través de los episodios para desvelar un universo de ficción único y fascinante. Desde el momento en el que ponemos los pies, los ojos y los oídos en la serie, la voz de Prairie (Marling) nos transporta hacia una realidad que nos resulta muy familiar (un pequeño barrio residencial norteamericano, casi un no-lugar) para a continuación situarnos a oscuras en un camino que no sabemos dónde nos va a llevar, que puede resultar muy tenso, asfixiante, pero también liberador. Seguir la voz de Prairie, como hacen aquellas personas rotas que se congregan para recibir su sagrada narración y de cuya comunidad acabamos siendo uno más, supone convertirnos en creyentes y abrir nuestra mente a las posibilidades infinitas que hay a nuestra disposición. Suena a secta, y en cierto modo lo es. No pasa nada, no tengáis miedo de beber el Kool-Aid.

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Pero para que esto ocurra, hay que prestarse voluntario al experimento, hay que escuchar y dejarse llevar (“Confía en lo desconocido”, reza su tagline). The OA también es un producto excéntrico, lunático, y su planteamiento puede no tomarse en serio. A quien acepte la mano que extienden Marling y Batmanglij desde el otro lado de esta dimensión le espera un viaje muy emocionante, una insólita historia de amor (Prairie y Homer son nuestra nueva obsesión) y un refugio de entendimiento y aceptación. A otros simplemente les puede parecer una gran chorrada. Pero ese es parte de su atractivo, eso es lo que hace de ella algo extraordinario, algo que difícilmente dejará indiferente a alguien. Y es que estamos ante un trabajo que pide un salto de fe, y recompensa con una experiencia que, con suerte, puede llegar a ser catártica y trascendental. No solo en su emotivo y sorprendente desenlace, sino también en cada rincón y giro argumental, en cada imagen bañada en luz o ahogada en oscuridad, en cada paisaje sonoro (magnífica banda sonora del ex Vampire Weekend Rostam Batmanglij).

Podríamos tratar de analizar The OA en profundidad (llenando este texto de spoilers, claro), hablar de sus personajes (algunos complejos, otros todavía desdibujados, con suerte todos de vuelta para conocerlos mejor en una necesaria segunda temporada), pero en realidad se trata de una serie difícil de explicar, porque no está hecha para eso, sino para ser vivida, para sumergirse y dejarse consumir por ella. Entrad con los ojos cerrados y dejad que Prairie os los vaya abriendo para descubrir lo que se esconde detrás de esas dos siglas. La respuesta esconde un imaginativo y expansivo cosmos de ficción del que es imposible escapar.

Search Party: Existencialismo millennial

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La prueba de que vivimos la época más fértil de la Peak TV no está en que no nos quede tiempo para ver todas las series que queremos ver, sino en que hay cada vez más ficciones de calidad escondidas, de las que casi nadie habla, de cuya existencia a veces ni nos enteramos mientras estamos intentando ponernos al día con todas las que seguimos. No solo eso, sino que la quality television está extendiéndose hacia todas las cadenas, incluidas las más minoritarias y las que nunca se han conocido por su oferta de calidad. Ese sería el caso de TBS, pequeño canal de televisión por suscripción que este año nos ha dado una de esas joyas ocultas de las que hablaba, una comedia que, sin hacer nada de ruido y llegando justa para las campanadas, se ha convertido en una de las mejores series de 2016: Search Party.

El ADN que da forma a Search Party viene por cortesía de tres creadores, Sarah-Violet Bliss y Charles Rogers (Fort Tilden) y Michael Showalter (Wet Hot American Summer), que realizan un producto con aire indie e inclinación absurda que le da una vuelta de tuerca a las series sobre veinte y treintañeros que llevan despuntando desde hace unos años en televisión. Search Party es una comedia millennial muy afín a cosas como Broad CityGirlsYou’re the Worst, pero también es un auténtico thriller de misterio, similar en tono a Bored to Death. El punto de partida de la serie es la desaparición en extrañas circunstancias de una joven llamada Chantal Witherbottom (el mejor nombre televisivo del año). La familia y amigos de la chica la dan por muerta, pero una de sus ex compañeras de la universidad, Dory (Alia Shawkat), está convencida de haberla visto, por lo que se embarca en una peligrosa aventura junto a su grupo de amigos, en la que se toparán con personajes de lo más peculiar (fantásticas estrellas invitadas como Ron Livingston, Parker Posey o Rosie Perez), para investigar el misterio y encontrar a Chantal.

Search Party se mueve sobre la delgada línea que separa lo serio de lo ridículo, con un tono decididamente irónico y a ratos surrealista, pero también un trasfondo mucho más profundo de lo que pueda parecer a simple vista. No hay más que ver cómo están construidos los personajes secundarios, los mejores amigos y el novio de Dory, representantes de la generación perdida que convierten al millennial en el blanco de una crítica muy divertida, pero también cruelSearch Party nos habla entre otras cosas de esa juventud estancada sin posibilidades de prosperar, sin trabajo (o con trabajos de mentira), y lo hace demostrando una gran capacidad de search-party-posterobservación social, incluso solidaridad hacia los sujetos que estudia, pero también riéndose de la juventud privilegiada y sus white people problems, de los hipsters, de ese sector de jóvenes millennials caracterizado por el autoengaño, el egocentrismo, la falsa solidaridad y la obsesión por la imagen que proyectan a los demás. Así se podría describir a los dos personajes más caricaturescos de la serie, Elliott y Portia, interpretados con gran talento cómico por John Early y Meredith Hagner. Dos personajes hiperbólicos que, a medida que avanza la serie, se van humanizando hasta desvelarnos mucho más de lo que esperábamos.

Y ahí está la mayor virtud de Search Party. Además de ser corta y adictiva, la serie tiene más capas debajo de su absorbente trama de misterio y su afilado humor. La búsqueda de Chantal se convierte para Dory en una obsesión que afecta a su vida y a todos a su alrededor, y le da una razón para levantarse cada mañana, un propósito que ningún otro aspecto de su vida le proporciona y al que se aferra para sentirse viva. Es decir, el misterio de la desaparición (y su genial conclusión) es en realidad una excusa para retratar la búsqueda existencial de una chica y una generación. Así es cómo Search Party acierta en todo lo que se propone. Sabe hacer reír, sin olvidar ese poso melancólico y amargo que tiene en común con sus contemporáneas; atrapa por completo con una intriga que va ganando en intensidad hasta llegar a su sorprendente clímax; y como retrato generacional da en la diana gracias a su ojo clínico para plasmar al joven actual y el contexto que lo condiciona. En definitiva, Search Party fusiona géneros de forma inteligente para presentarnos algo muy original, una sitcom noir que nos da razones de sobra para convertirse en nuestra nueva serie de culto favorita.

Crítica: Passengers

Por separado, el poder de Jennifer Lawrence y Chris Pratt es imparable. Imaginaos lo que pueden hacer juntos. O mejor no os lo imaginéis, porque ya podéis comprobarlo con vuestros propios ojos. Morten Tyldum (The Imitation Game) reúne a dos de las mayores estrellas del Hollywood actual (¿quizá las mayores?) en Passengers, una odisea de ciencia ficción hecha a medida para los dos rubísimos y guapísimos actores, que se aguantan sobre sus tersos y tonificados hombros casi la totalidad de la película. Passengers es un carísimo vehículo de lucimiento para Lawrence y Pratt, y no se oculta en ningún momento. Pero hay mucho más. Despierten y vean.

Jim Preston (Pratt) y Aurora Lane (Lawrence), un brillante mecánico y una periodista en busca de nuevos retos, son dos de los pasajeros a bordo de la Avalon, una nave espacial que se dirige hacia otro planeta para iniciar una colonia humana. Los 5.000 pasajeros que viajan en ella se encuentran en estado de criogenización, en cápsulas programadas para despertarlos cuando la nave llegue a su destino, después de 124 años de trayecto. Sin embargo, el viaje toma un giro inesperado cuando las cápsulas de hibernación fallan misteriosamente y Jim y Aurora despiertan 90 años antes de tiempo. Con la única compañía de un barman androide (Michael Sheen) llamado Arthur, ambos intentarán averiguar el motivo que se esconde tras el fallo y arreglarlo para reanudar su hibernación y poder sobrevivir. Sin embargo, la situación se complica y los dos se enfrentan a la posibilidad de tener que vivir el resto de sus existencias solos en el espacio. Por supuesto, el roce (y la soledad) hace el cariño, y la innegable atracción que hay entre ambos resulta en un romance de proporciones intergalácticas.

Sin embargo, un oscuro secreto amenaza con salir a la luz y truncar la relación de Jim y Aurora. Y ahí está el quid de la cuestión. Passengers esconde algo que no se ha mostrado en ninguna promoción y que se mantiene en secreto para conservar el factor sorpresa (o para evitar el posible rechazo de los espectadores). Por eso es recomendable subirse a bordo de la Avalon sin tener demasiada información sobre lo que allí va a ocurrir. Ese punto de inflexión cambia nuestra percepción de la historia y los protagonistas por completo, y transforma el tono simpático y romántico del film en algo más escabroso de lo que anticipábamos. Una decisión creativa que puede resultar controvertida (y que generará muchas críticas), pero en la que no nos podemos detener, primero para evitar los spoilers, y segundo porque Passengers es mucho más que ese gimmick narrativo.

Ante todo, Passengers es una película divertida, y sobre todo un regalo para los ojos. Ya hemos dejado claro que, los que disfruten con simplemente mirar a Lawrence y/o Pratt, tienen aquí todo lo que siempre soñaron, ya que la cámara se recrea constantemente en sus estupendos físicos. Gracias al impresionante fondo de armario de la Avalon, los actores se lucen a base de bien (y ojo, que también hay desnudos, como anunció Pratt durante la promoción: “Venid por mi culo, quedaos por la historia”), pero este no es el único reclamo de la película. El magnífico diseño de producción y los excelentes efectos digitales convierten Passengers en un espectáculo de ciencia ficción de factura impecable que recoge su inspiración sofisticada y minimalista de películas del género como 2001: Una odisea del espacioMoon, incluso WALL-E, además de hacer algún que otro guiño a El resplandor (las conversaciones de Jim con Arthur recuerdan a las escenas de Jack Torrance en el bar de la película de Kubrick). Es decir, Passengers es una gozada en el aspecto técnico y visual.

Pero además, la película propone algo distinto a lo que estamos acostumbrados dentro de la ciencia ficción y las superproducciones de Hollywood, con una historia que es en esencia una comedia romántica ambientada en el lugar más imposible, un escenario poco frecuente y lleno de posibilidades. Es más, aunque sus protagonistas ya no sean adolescentes (Lawrence tiene 26 años y Pratt 37), Passengers puede ser considerada una película young adult, incluso un cuento de hadas futurista (obviamente, el nombre de Aurora, la Bella Durmiente, no está escogido al azar, aunque en realidad tiene mucho más que ver con La Bella y la Bestia). Es cierto que puede pecar de simplona y que su guion no es precisamente ninguna filigrana (más sobre este tema después), pero por fin nos llega un blockbuster original. Como hemos dicho, está claro que la película bebe de muchos otros títulos sci-fi y su premisa (un humano despierta solo en el mundo/la supervivencia de la humanidad depende de una persona) se ha hecho muchas veces, pero aun recordando a muchas cosas a la vez logra tener su propia personalidad, y además, está el refrescante añadido de no estar ante una revisión, secuela o refrito. No lo es todo, por supuesto, pero es un aliciente importante.

Sin embargo, Passengers no consigue aguantar el tipo hasta el final, por culpa de una historia muy cogida con pinzas. La primera mitad de la película funciona mucho mejor que la segunda. En ella, Pratt insiste en hacer el mismo personaje de siempre (ese canalla simpático con un punto infantil, con showdown musical a lo Starlord incluido), pero también da señas de estar evolucionando como actor (destaca en las escenas dramáticas) y se consolida como un protagonista infalible, protagonizando su propia mini-Náufrago (o mini-Marte), y demostrando que se vale él solito para mantenernos enganchados a la historia. Gracias a él, Passengers funciona perfectamente como comedia durante su primer acto, donde Pratt despliega todo su arsenal para hacernos reír y conectar con su personaje. En el segundo, el film vira hacia el romance puro y se beneficia de la enorme química que hay entre los dos protagonistas. Las chispas saltan desde la pantalla cuando Pratt y Lawrence están juntos. Cabía la posibilidad de que el carisma similar de estos actores se anulara mutuamente, pero nada más lejos de la realidad, hacen una pareja perfecta. Su historia de amor, aunque edulcorada y moralmente problemática, convierte Passengers en algo muy sexy y magnético.

Pero como decía, todo se tuerce durante la recta final. El clímax da énfasis a la acción, dejando sin explorar debidamente las consecuencias de los actos de sus personajes, y resolviendo su historia de forma torpe y precipitada. No solo eso, sino que a medida que la película se acerca a su desenlace, quedan al descubierto cada vez más agujeros narrativos que no se consiguen tapar (quizá no os extrañe que el guionista de Passengers, Jon Spaihts, co-escribiera Prometheus) y la intensidad de las escenas de acción desata lo peor de Lawrence, cuya interpretación se vuelve de repente excesivamente histriónica y sobreactuada (como en Los Juegos del Hambre, solo que aquí está más fuera de lugar). En definitiva, no se aprovechan todas las posibilidades de la historia, recurriendo a la acción por la acción sin molestarse en desanudar debidamente el argumento, con un final confuso y lleno de deus ex machina que anula las posibilidades de profundizar de verdad en los temas que trata la película.

Después de todo, Passengers resulta ser mucho más tonta de lo que creíamos. Pero se le puede perdonar porque también es irresistible, y porque hasta que se pierde en su tercer acto, juega muy bien sus cartas. A pesar de sus defectos, hay mucho que disfrutar en ella. Sus atractivos protagonistas, su sentido del humor, su imponente factura visual e imaginativas secuencias de acción, su naturaleza pop (ese guiño a Dirty Dancing es toda una declaración de intenciones, un indicio de que la película está hecha para formar parte del mainstream en el que reinan Pratt y Lawrence), sin olvidar la fantástica banda sonora de Thomas Newman, hacen de Passengers un espectáculo cinematográfico muy efectivo, casi un placer culpable. Tanto énfasis en lo de “placer” como en lo de “culpable”.

Pedro J. García

Nota: ★★★½

Crítica: Rogue One – Una historia de Star Wars

Cuando aún no nos hemos recuperado del Episodio VII, el ya de por sí inabarcable universo de Star Wars se expande con el primer spin-off de la saga creada por George LucasRogue One: Una historia de Star Wars. Con esta nueva aventura, Disney y LucasFilm inician una serie de películas dedicadas a explorar otros rincones de la galaxia, dar a conocer a nuevos personajes, contar los orígenes de otros más familiares o rellenar los huecos cronológicos entre los episodios de las trilogías centrales. Con las historias de Star Wars, además, se pretende dar una oportunidad a nuevos cineastas para que realicen su aportación al legado de Star Wars, como Gareth Edwards (director de la espectacular aunque vacía Godzilla), que con Rogue One es el primero en coger las riendas de estas nuevas películas independientes de la saga.

J.J. Abrams logró reproducir el espíritu de las Star Wars originales con El despertar de la fuerza, una película que revisitaba el esquema de la primera Guerra de las Galaxias para presentarnos a un nuevo plantel de personajes de los que nos enamoramos al instante. Rogue One es algo diferente. Es puro Star Wars, pero a la vez se desmarca claramente de las películas principales, con un tono mucho más frío y oscuro y un planteamiento autoconclusivo. La película se remonta muy atrás en el tiempo, para situarse entre las dos primeras trilogías y ejercer como precuela directa de Una nueva esperanzaRogue One narra la historia de un improbable grupo de héroes de la Alianza Rebelde que emprende una misión imposible para robar los planos de la Estrella de la Muerte, el arma de destrucción masiva definitiva que ha desarrollado el Imperio con la ayuda de un brillante científico, Galen Erso (Mads Mikkelsen). Liderados por la hija de Galen, Jyn Erso (Felicity Jones), esta banda de inadaptados, solitarios y rebeldes improvisará un plan para infiltrarse en el planeta donde se esconden los planos y retransmitirlos a sus aliados, cueste lo que cueste.

Como si de una cinta bélica se tratase, Rogue One celebra las hazañas de los héroes anónimos que lo dieron todo para luchar contra el Imperio, y cuyas acciones fueron clave para el desarrollo de la guerra posterior. A partir de esta premisa, Edwards ha llevado a cabo una más que eficaz película en la que se vuelve a respirar el espíritu de la saga en cada plano, recurriendo a las mismas técnicas que Abrams usó en el Episodio VII -principalmente esa fotografía polvorienta y la recuperación de los efectos tradicionales, las armaduras reales y los animatronics, que se mezclan con el CGI más puntero (personajes humanos enteramente realizados por ordenador incluidos) para ofrecernos lo mejor del pasado y el presente de Star Wars. Pero a la vez, se respira aire novedoso, con un mayor énfasis en la acción pura y menos en la fantasía. Todo sin olvidar las numerosas conexiones y referencias a los Episodios (la participación de Darth Vader, sobre todo al final, es escalofriante), que hacen que sintamos en todo momento que estamos viendo una película 100% Star Wars, y no un producto derivado.

Sin embargo, Rogue One tiene sus problemas. La primera mitad se dedica a disponer las piezas de la historia, repartidas a lo largo y ancho de la galaxia, y la fragmentación que esto conlleva hace que a la película le cueste coger el ritmo. Los personajes no llegan a tener apenas profundidad, lo que hace que conectar con su historia sea más difícil. El humor chirría en ocasiones, y algunos chistes metidos con calzador no funcionan. Y el reparto, aunque sólido en general, tiene unos cuantos eslabones débiles que están a punto de estropear la función: Diego Luna, plano e inexpresivo, no consigue conectar del todo con Felicity Jones, cuando se supone que la relación entre Cassian y Jyn es uno de los núcleos emocionales de la película. Alan Tudyk pone voz a K-2SO, nuevo androide ideado para ser el alivio cómico que no es ni de lejos el robaescenas que creían tener entre manos (tiene momentos divertidos, no se puede negar, pero hay otros en los que roza el jarjarbinksismo). Y por último, Forest Whitaker, que está sencillamente ridículo.

Por el lado bueno, Jones compensa las carencias del reparto aportando la emoción que hace falta. Su personaje no es precisamente el colmo de lo complejo, pero la interpretación de la británica, silenciosa e intensa, es el pegamento que mantiene unidas todas las piezas (Jyn es líder, fuerza motivadora y amiga). Además, hay que destacar al resto de secundarios, que sí están a la altura, como los talentosos Mads Mikkelsen, Riz Ahmed y Ben Mendelsohn, que lo borda como el ambicioso villano de la película, y el dúo formado por Jiang Wen y Donnie Yen, que tienen muchas papeletas para convertirse en los nuevos favoritos del fandom.

Como decía, a la película le cuesta coger impulso. Durante la primera hora, la presentación y exposición narrativa puede resultar algo monótona, a lo que contribuye una fotografía más oscura (no apta para 3D) y unos personajes poco definidos. Sin embargo, una vez reunida la banda de Erso y tomada la decisión de robar los planos de la Estrella de la Muerte (con lo que la película se convierte en una heist movie), Rogue One despega. Y de qué manera. Cuando llega el último tercio nos damos cuenta de que la espera ha merecido la pena y la paciencia tiene su recompensa. Decir que el acto final de Rogue One es espectacular es quedarse corto. Este intensísimo clímax de media hora es de lo más impresionante que se ha visto en la saga, y en cualquier superproducción, un brutal despliegue visual y sonoro (con otro gran score de Michael Giacchino, continuador del maestro John Williams) que nos sumerge en una trepidante batalla a plena luz del día (genial contraste con el resto de la película). Pero no solo eso, sino que el tramo final también añade toda la humanidad que los personajes y el espectador necesitábamos para afrontar el desenlace. Bien está lo que bien acaba.

A pesar de su indudable cualidad épica, sus increíbles imágenes y secuencias espaciales, y sus potentes set pieces (todo lo que esperamos de Star Wars), Rogue One está lejos de ser perfecta. Sin embargo, su desarrollo in crescendo y su gran colofón hacen que salgamos del cine con muy buen sabor de boca, con la adrenalina disparada y la sensación de haber asistido a otra gran aventura de Star Wars, a lo que se añade ese mensaje de unión y esperanza que tan bien nos viene en estos momentos. Quizá sea una de esas películas que gane con los visionados o puede que solo sea una buena película de acción, que tampoco está mal. En cualquier caso, está claro que son buenos tiempos para ser fan de Star Wars.

Pedro J. García

Nota: ★★★½

Le he dado una segunda oportunidad a ‘Escuadrón Suicida’ y…

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Es un hecho contrastado que Escuadrón Suicida fue una decepción para gran parte del público y una de las películas con las críticas más negativas (y también escritas con más saña) del año. Teníamos todas nuestras expectativas depositadas en la película de David Ayer, que después del tibio recibimiento de Batman v Supermansuponía la gran esperanza de DC/Warner para poner definitivamente en órbita su universo compartido. El trailer nos puso la miel en los labios, y ¡qué bien sabía! Los adelantos prometían mucho, y nos hicimos ilusiones. “¿Será posible que vaya a ser una gran película y ponga a DC en el camino correcto?”, pensamos. Nada más lejos de la realidad. El trailer era una ilusión, un engaño que se destapó cuando la película llegó a los cines y resultó ser no solo muy distinta a lo que se nos había vendido, sino también un producto sin pies ni cabeza del que poco se salvaba.

Al igual que ocurrió con Batman v Superman, cuyo paso por salas se saldó con muchas críticas, entre otras cosas, a su incoherencia narrativa y a su dudoso montaje, Warner nos prometió enseguida una versión extendida de Escuadrón Suicida para… ¿arreglar el entuerto? Un montaje con escenas adicionales para satisfacer a los fans que se quejaron de lo poco que aparecía el Joker (Jared Leto) o lo incompleta que estaba su historia con Harley Quinn (Margot Robbie). Así, llega en Blu-ray (pero ojo, no en todas las ediciones) esa versión extendida que más que otra cosa nos hace preguntarnos: ¿Por qué no darnos “la buena” en cines, en lugar de estrenar una película incompleta o no definitiva? Hay dos posibilidades y puede que las dos sean ciertas: que no saben muy bien lo que están haciendo, o que lo saben perfectamente (hay que capitalizar como sea).

Pero bueno, lo hecho hecho está. La versión en cines de Escuadrón Suicida queda atrás y ya podemos ver ese montaje extendido para comprobar si, efectivamente, tener más escenas arregla o minimiza los daños. Esta nueva versión incluye 13 minutos adicionales, mucho menos de lo que sabemos que tienen guardado en la caja fuerte (poco después del estreno en cines se filtró la descripción de una treintena de escenas eliminadas), lo cual en sí mismo ya supone una decepción. Pero si Warner no nos ha querido enseñar más quizá sea porque sabe que no está para enseñar… o porque se lo está guardando para una 2nd Anniversary Super Ultimate Definitive Edition. Como decía, 13 minutos adicionales compuestos en su mayoría por nuevas escenas del Joker y más información sobre la historia de Harley Quinn y su relación con el sádico villano. Además, una versión alargada de la secuencia del bar y más interacciones entre personajes, lo cual hacía falta, la verdad.

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La opinión de los fans que han visto la versión XXL de Batman v Superman es generalmente positiva. Las nuevas escenas añaden más coherencia y cohesión a la historia, lo que hace que la película sea más disfrutable. Sin embargo, Escuadrón Suicida no corre la misma suerte. Quizá sea porque de base, su historia tiene mucho menos sentido y su montaje (después de varios reajustes, regrabaciones y cambios de última hora para que la película se pareciera al trailer, literalmente) es insalvable. Es decir, da igual los minutos que se añadan a la cinta, Escuadrón Suicida sigue siendo un desastre.

Teniendo esto claro, podemos centrarnos un momento en las cosas positivas de esta versión. Las nuevas escenas aportan algo de dinamismo y más matices a Harley Quinn, el personaje más popular de la película, y por tanto, el que más preferencia tenía para aumentar su protagonismo con el metraje añadido. Harley es la cara (y el culo) visible del film, el gancho comercial, la moda, y por tanto hay que potenciar su presencia. Sus escenas con el Joker arrojan más luz sobre su extraño y caprichoso arco narrativo, además de incorporar más acción (hay una nueva secuencia en moto que no aporta demasiado a la historia pero queda muy bien en pantalla). Pero lo más destacable del metraje extra no son los set pieces, sino los momentos personales. Eso es lo que más falta le hacía a la película, un poco más de profundidad en las relaciones entre estos antihéroes para que nos creyéramos su arco de transformación y su comportamiento al final de la película. Por eso se agradece la nueva escena en la que Quinn conversa con varios de sus compañeros (Katana, Boomerang, Deadshot) y nos ayuda a conocerlos un poco mejor (los feísimos rótulos al principio, que por cierto siguen ahí, no son suficientes para caracterizar a un personaje, DC), o la secuencia extendida del bar, probablemente la mejor de la película. Por otro lado, la versión extendida da un poco más de énfasis al Capitán Boomerang, y hasta se puede decir que, con permiso de un más que digno Will Smith, que es quien está a punto de salvar a todos de la debacle, Jai Courtney es de lo mejorcito del film. Así que imaginaos el nivel.

Claro que, por sustanciales y divertidas que puedan ser las escenas adicionales (que tampoco lo son tanto, no vamos a pasarnos), estas también sirven para que confirmemos dos cosas: que la interpretación de Margot Robbie no es tan, tan buena (tiene sus momentos, es innegable, pero es tan inconsistente como el guion, y si destaca es porque dentro de lo malo es de lo mejor y nos agarramos a ella como a un clavo ardiendo), y que el Joker de Jared Leto es directamente un despropósito, una broma pesada, por lo que en el fondo es mejor que se hayan dejado más minutos suyos en la sala de montaje, y nos hayan ahorrado tener que escuchar más la voz de Leto (en V.O. es horrible, doblada es insoportable). Es decir, la versión extendida no es suficiente para distraernos de la cruel realidad: No hay quien arregle Escuadrón Suicida

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Obviamente, lo que fallaba continúa fallando: el argumento sin sentido, la total falta de estructura narrativa, la incoherencia del plan del Task Force X (que se crea para evitar una amenaza que se inventa sobre la marcha), los forzados cameos, la patética villana, Encantadora (la “interpretación” de Cara Delevingne es dolorosa, pero no tanto como lo mal gestionado que está su personaje) y su incluso más patético hermano CGI, el flagrante machismo, la epiléptica banda sonora, el absurdo clímax (calco de todas las películas de superhéroes con agujero en el cielo y una Big Bad que tiene el poder de aniquilar a todos sus enemigos con su magia pero opta por enfrentarse a ellos a puñetazos, claro que sí), los personajes indefinidos e intercambiables (Katana, Killer Croc y Slipknot se llevan la palma), la forzada conexión emocional entre personajes que no hemos visto conectar de verdad, la iconoclastia vacía, los chistes de parvulario, la confusión tonal… Y así podría seguir hasta mañana (o también podéis leer mi crítica original).

Asumámoslo, Escuadrón Suicida es una gran oportunidad perdida, una película muy vistosa, sí, incluso divertida a ratos (paradójicamente, la versión extendida se me hizo más corta y me lo pasé algo mejor, quizá porque ya sabía a lo que iba), pero también un ejemplo de cómo no se tiene que hacer un blockbuster, una película de superhéroes, o una película a secas. Esperemos que Warner haya aprendido de cara a las siguientes entregas del Universo Extendido de DC. Pero yo, por si acaso, no me haré muchas ilusiones, que luego ya sabemos lo que pasa.

Review: Dirk Gently Agencia de Investigaciones Holísticas

Ya está disponible en Netflix la primera temporada completa de una de las nuevas series más recomendables que nos deja este año, Dirk Gently Agencia de Investigaciones Holísticas (Dirk Gently’s Holistic Detective Agency). Tras este largo título se encuentra una co-producción británico-estadounidense basada en la serie de novelas escritas por Douglas Adams (el autor de la popular Guía del autoestopista galático), que llega para hacer las delicias de los fans de la comedia fantástica, concretamente de la British.

Dirk Gently corre a cargo del solicitado (y desigual) Max Landis (ChronicleMr. Right) y tiene como protagonistas principales a Samuel Barnett y Elijah Wood, que sigue sumando rarezas cinematográficas y televisivas a su currículum. El actor de El Señor de los AnillosThe Faculty lleva unos años apostando fuertemente, desde la interpretación y la producción, por el género fantástico. A la lista de títulos recientes en su haber (Wilfred, Grand Piano, Maniac, Open Windows) se suma otra historia centrada en un personaje tímido y peculiar que acaba como “héroe” involuntario en una peligrosa aventura (cualquier diría que el actor se interpreta a sí mismo en casi todos sus proyectos).

Partiendo de un crimen cometido en un hotel, Dirk Gently Agencia de Investigaciones Holísticas nos presenta a Todd (Wood), botones reservado y con problemas familiares convertido en uno de los sospechosos, y Dirk Gently (Barnett), un detective paranormal que se especializa en la investigación “holística”, la que sostiene que todo está conectado y nada sucede al azar, sino que forma parte de un esquema de causa-efecto que da forma al universo. Muy a pesar de Todd, que no está interesado en ser un sidekick (o “el Watson” de Dirk, o su companion), este se embarca junto al extravagante detective en una misión para descifrar la gran trama que se esconde tras el asesinato (lo que decía, hasta cierto punto, Wood está repitiendo lo que hizo en la recomendable Wilfred).

dirkgently_posterDirk Gently, que ya tuvo una adaptación televisiva en BBC hace seis años, es un producto hecho para encantar a los fans de Adams, de la literatura de Terry Pratchet y autores similares, y/o de Doctor Who (Dirk Gently es básicamente un Señor del Tiempo)El primer episodio supone una carta de presentación impecable, 50 minutos que establecen un tono muy definido -un divertido e hipnótico cruce de comedia fantástica, surrealismo y noir, más oscuro y con más drama y violencia de lo que esperaba- y disponen las piezas (un “elegido”, una asesina con machete, viajeros en el tiempo…) de un puzle con muchas ramificaciones que atrapa enseguida. Y lo que sigue a continuación es el desarrollo de una trama interconectada a gran escala con la que los aficionados a la ciencia ficción y el misterio se lo pasarán en grande.

Merece la pena embarcarse con Todd en esta caótica y extraña odisea de proporciones cósmicas, llena de ingenioso humor negro, encanto británico y sorprendentes giros argumentales, para ver si Dirk Gently nos acaba descubriendo el sentido de la vida y el universo. Aunque yo con el 42 ya me daba por satisfecho.

Crítica: La doncella (The Handmaiden)

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¿Qué ocurre una vez que te has vengado? Park Chan-Wook es un erudito sobre esa cuestión. Su opus cinematográfico se fundamenta en las diferentes etapas del desquite. Desde su preparación hasta su propia ejecución, creciéndose a la hora de mostrar esa explosión violenta que nivela la balanza. Lejos de abandonarnos tras ese clímax, el coreano encuentra siempre cierto placer a la hora de contarnos qué efectos inmediatos tiene ese acto en sus perpetradores. Aunque sean hijos del mismo padre, sus personajes responden de diferente manera ante el fin de la venganza. El espectro va desde el desasosiego que sufre el protagonista de Oldboy con su maldición a lo Sísifo que no termina aunque finalicen los títulos de crédito, al empoderamiento femenino de India Stoker o el orgasmo (literal) de La doncella (The Handmaiden).

Realmente orgasmo es el término que mejor define La doncella. Con este marciano híbrido entre Oliver Twist y El golpe, Park Chan-Wook ha conseguido su obra de más excelsa belleza, y eso que estamos hablando del creador de filigranas visuales como Stoker o Soy un Cyborg. Haciendo valer su naturaleza de esteta, cada escena está concebida como un cuadro. Todo está minuciosamente planeado y ejecutado. Una puesta en escena que se inicia desde los hipnóticos ojos de las dos protagonistas femeninas (excepcionales Kim Tae-ri y Kim Tae-ri), su vestuario, maquillaje y gestos, los increíbles decorados interiores, el aderezo de la arrebatadora partitura de Cho Young-wuk (su compositor habitual) y todo ello filmado con unos elegantes movimientos de cámara marca de la casa. En esta ocasión, decide no solo estilizar la violencia (su gran marca de autor), sino crear un acto de pura y extrema belleza estética. Pese a todo, sus fans más burros pueden estar tranquilos, ya que La doncella les tiene reservados una escena en especial, con un bonito guiño a uno de los momentos más icónicos de su filmografía.

la-doncella-poster-espanolPero La doncella no es solo un orgasmo visual, sino un orgasmo a secas (valga la incongruencia). Cada uno de los numerosos giros argumentales a lo largo de sus dos horas y pico de metraje es una pequeña descarga de tensión sexual acumulada. Cada una de esas sorpresas parece hacernos llegar al clímax, pero Chan-Wook sabe lo que nos gusta y nos hace aguantar hasta ESE final, haciendo que los espasmos sean inevitables. Esa situación recuerda bastante a la sentida en la proyección de una polémica obra maestra: Perdida. Al igual que la cinta de David Fincher, La doncella adapta una novela escrita por una mujer: Fingersmith, de Sarah Waters (cito el título original, ya que su traducción destripa una de las sorpresas… aunque en slang, el original hace referencia a otra). Además del sexo de la autora del material original, ambas obras comparten cierto hermanamiento en el tono y en alguna que otra pauta de comportamiento, pero aunque la de Fincher gane en terreno palomitero, la de Chan-Wook la supera con creces en temas de feminismo y desinhibición.

La doncella es una enrevesada fábula de pillastres, con mucha mala leche, erotismo y más caras dobles que un villano de Misión: imposible. Un polvazo de amor y venganza en toda regla.

David Lastra

Nota: ★★★★½

Crítica: Fiesta de empresa

La Navidad es época de costumbres y tradiciones. El alumbrado callejero, el árbol y los regalos, las cenas familiares, las compras de última hora, el inevitable desprecio a la especie humana que se deriva del punto anterior… Y una más para los que tienen la fortuna de no estar en el paro y han de enfrentarse todos los años por estas fechas a una cita ineludible: la cena de empresa. Esa velada en la que en ocasiones (las que no resultan ser un muermo total) los corsés se sueltan, los secretos más oscuros salen a la luz, las alianzas y enemistades se intensifican, la libido se dispara por las nubes y la profusión de alcohol nubla el juicio y hace que más de uno se suelte la melena. Claro que, lo que pasa en la cena de empresa se queda en la cena de empresa, y a la vuelta de vacaciones se recomienda hacer como si no hubiéramos visto a nuestros jefes y compañeros desfasar como si no hubiera mañana.

Ese es el espíritu que pretenden captar Josh Gordon y Will Speck con Fiesta de empresa (Office Christmas Party), comedia coral en la que un grupo de ejecutivos organizan una fiesta épica para conseguir un gran cliente y salvar su compañía, y ven cómo la celebración se les va de las manos y acaba convirtiéndose en un desmadre absoluto. Siguiendo la estela de éxitos como Resacón en Las VegasCómo acabar con tu jefe, Somos los Miller o Malas madresFiesta de empresa recoge de nuevo todos los ingredientes de la comedia gamberra actual, con una historia pasada de rosca en la que se suceden los gags alocados y las situaciones más embarazosas y políticamente incorrectas.

El reparto está encabezado por el impertérrito Jason Bateman (Arrested DevelopmentUn pequeño cambio), Olivia Munn (X-Men: ApocalipsisThe Newsroom) y T.J. Miller (Silicon Valley, Deadpool), a los que acompaña en calidad de estrella invitada una Jennifer Aniston muy acomodada en la comedia Rated R, con un papel que recordará a más de uno a su participación en Cómo acabar con tu jefe y su secuela, una jefaza pétrea e implacable que en este caso, en lugar de acosar sexualmente a sus empleados, ejerce como la villana que amenaza con cerrar la rama de la empresa familiar que dirige su hermano pequeño (Miller). Es decir, toda una señora Scrooge. El elenco se completa con lo más granado de la escena cómica televisiva actual, Rob Cordry (Childrens Hospital), Jillian Bell (Infiltrados en clase, Idiotsitter), Vanessa Bayer (Saturday Night Live), Randall Park (Fresh Off the Boat, The Interview) y la divertidísima y siempre marciana Kate McKinnon, que aquí interpreta a la jefa de recursos humanos, una mujer anticuada y estricta que esconde un lado salvaje. Sin olvidar a Courtney B. Vance, que aporta mucha clase en un papel que demuestra lo bien que se le da la comedia el mismo año que ha ganado el Emmy por un drama (American Crime Story).

Solo por ver a este grupo de cómicos en acción, Fiesta de empresa merece la pena. Por encima de los repetitivos Bateman y Aniston (juntos por quinta vez en el cine) hay que destacar en especial a Miller, que se está consagrando como un secundario hilarante de excepción, y a Munn, que sorprende con una vis cómica muy desarrollada y muchas ganas de desatarse y pasarlo en grande. Es cierto que la película está plagada de clichés y transcurre tal y como uno espera que lo haga, pero eso no impide que funcione como un divertido y desenfadado pasatiempo ligero. Por muy excesivos que sean, los chistes y gags de Fiesta de empresa están derivados de situaciones con las que todos pueden sentirse identificados, magnificadas por la lente de aumento surrealista de la comedia gamberra, con bien de alcohol, drogas, acción y violencia “de andar por casa”, despelotes y situaciones sexuales que harán reír (o sonrojarse) a más de uno.

Claro que, como mandan los cánones del género, debajo de de la música atronadora, las tormentas de coca y el caos extático y destructivo de la fiesta late un pequeño corazón. A pesar de las burradas que nos enseña por el camino, Fiesta de empresa es en el fondo una historia de amor y una celebración optimista del compañerismo y la familia que continúa la tradición de las películas navideñas, dándoles un giro disparatado e irreverente.

Pedro J. García

Nota: ★★★

Crítica: Paterson

Jim Jarmusch es uno de los directores independientes más personales del cine norteamericano. Con una carrera de treinta años a sus espaldas, el realizador de Ohio tiene en su haber títulos tan destacados como Extraños en el paraísoCoffee and Cigarettes o la reciente Solo los amantes sobreviven, su muy particular incursión en el cine de vampiros. Jarmusch tiene un don para el detallismo, para captar las idiosincrasias de sus personajes sin grandes aspavientos, con historias tranquilas que cuentan mucho más de lo que pueda parecer a simple vista. La capacidad de observación y análisis de la realidad de Jarmusch alcanza su máxima (o mínima, que al caso es lo mismo) expresión con su última película, Paterson, una pequeña delicia empapada de realismo agridulce y poesía cotidiana.

Paterson es la historia de un hombre y una ciudad, que casualmente (o no) comparten el mismo nombre, caprichos del destino, que parece jugar un gran papel en el film. Pero Paterson es también la historia de un hombre y una pasión, la poesía. Refugio de la rutina a la que se enfrenta con buena disposición y paciente diplomacia todos los días. Paterson es conductor de autobús en Paterson, Nueva Jersey. Cada día sigue la misma ruta, que le lleva a recorrer su ciudad, observándola a través del parabrisas, escuchando fragmentos de conversaciones que tienen lugar detrás de él, en los asientos del autobús (atención al maravilloso easter egg de Moonrise Kingdom que nos regala una de esas escenas). Y cada día termina como empieza, haciendo lo mismo que el día anterior, con un paseo nocturno al perro y una visita al bar del barrio. Esta vida de costumbre y repetición se refleja en los poemas que Paterson escribe en su cuaderno, preciosos y sencillos versos influenciados por sus poetas favoritos, como su paisano William Carlos Williams, con los que atrapa la esencia de las pequeñas cosas y hace más llevadera la monotonía.

Su mujer, Laura (Golshifteh Farahani), es su musa y su mayor (y única) admiradora. Ella también tiene su rutina, pero está disfrazada de cambio. Optimista, creativa, siempre ilusionada por un nuevo proyecto y en constante proceso de reforma doméstica (cada vez que Paterson vuelve del trabajo, las cortinas han cambiado, o la alfombra, o un cojín… siempre con el blanquinegro como factor inalterable). Ambos viven atrapados en el tiempo, y se apoyan mutuamente. Él celebra la pasión artesana y los pequeños triunfos de su mujer, y ella halaga su poesía y le anima a compartirla con los demás. El mundo de Paterson y Laura es apacible y confortable, pero también puede resultar asfixiante, sobre todo visto desde fuera. Ahí es donde Jarmusch realiza su mayor golpe maestro, al construir, con un sentido del humor muy fino, un relato en el que sus personajes no son del todo conscientes de su autoengaño -o quizá son más afortunados que nadie, porque lo utilizan para sobrevivir.

Paterson es una película entrañable y melancólica a partes iguales, puede resultar tan acogedora como deprimente (¿no son lo mismo la belleza y la tristeza?). El deseo de romper la cadena que mueve a sus personajes para hacer algo más con sus vidas (una idea que se repite pero nunca se materializa) nos oprime, reverbera en nuestra propia experiencia y visión de nuestra existencia, y provoca una angustia que puede curarse gracias al poder de un cuaderno. En las palabras que Paterson nos recita con cadencia reconfortante mientras las plasma en el papel (poemas escritos por Ron Padgett) está todo lo que necesitamos, pero en ellas hay mucho más. Jarmusch explora el día a día con inteligencia contemplativa y, casi sin que nos demos cuenta, compone una reflexión que llega a adquirir tintes metafísicos a través de los pequeños detalles, coincidencias y repeticiones que desvelan una realidad interconectada que se puede observar si se presta atención, un universo que no hace más que mandarnos señales.

Gracias a la absoluta precisión emocional que hay en la interpretación de Adam Driver (quizá que ese sea su apellido también sea una señal), que aquí se confirma como uno de los actores de mayor talento de su generación, y a la capacidad de Jarmusch para decirnos tanto con tan poco, Paterson acaba trascendiendo las fronteras del cine, derramándose en nuestra propia realidad y alterándola mucho más allá de los créditos finales.

Pedro J. García

Nota: ★★★★½

Crítica: Hasta el último hombre (Hacksaw Ridge)

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Han pasado diez años desde la última vez que Mel Gibson se puso tras las cámaras para dirigir una película. Apocalypto vio la luz en 2006, el mismo año que el actor y director desató la polémica con unas controvertidas declaraciones antisemitas realizadas mientras era detenido bajo los efectos del alcohol, palabras que le han seguido, y le seguirán, hasta el final, y que son solo uno de los muchos escándalos que ha protagonizado. Hollywood condenó a Gibson al ostracismo profesional (según él mismo) y su popularidad descendió estrepitosamente. Desde entonces, el oscarizado director de Braveheart ha intentado enmendar sus errores y se ha embarcado en un viaje personal que le ha llevado a la que es su primera película en una década, Hasta el último hombre (Hacksaw Ridge), cinta bélica ambientada en la II Guerra Mundial con la que el director realiza su comeback y pide absolución.

Aunque es difícil separar al artista de la obra, y en este caso en particular prácticamente imposible (no solo por su bocaza, sino también porque se respira su ideología en cada plano), Gibson nos da suficientes razones como para que dejemos a un lado su personalidad y nos centremos en su talento como cineasta. Hasta el último hombre es cine bélico de inclinación académica, un trabajo clasicista y 100% hollywoodiense en el que se nos habla sobre los horrores de la guerra a través de la sobrecogedora historia real de Desmond Doss (Andrew Garfield), un cristiano objetor de conciencia que salvó a 75 hombres durante la sangrienta batalla de Okinawa sin llevar una sola arma encima. Doss se alistó al Ejército movido por su convicción de que la guerra está justificada, pero se niega a matar. De esta manera se convirtió en el único soldado norteamericano que luchó en primera línea de la II Gerra Mundial sin tocar un arma, no sin antes enfrentarse al rechazo de sus compañeros de batallón y la resistencia de sus superiores. Tras ganar un juicio de guerra por su negativa a coger un arma, Doss ejerció como médico del ejército en Japón, curando a soldados mientras esquivaba el fuego enemigo y evacuando él solo a sus compañeros heridos, labor que le llevó a convertirse en el primer objetor de conciencia galardonado con la Medalla de Honor del Congreso de los Estados Unidos.

Con Hasta el último hombre, Gibson lleva a cabo una emocionante e inspirada reflexión sobre la guerra y el pacifismo, para la que se vale de las escenas más violentas y viscerales que hemos visto últimamente en una pantalla de cine. La primera mitad de la película se dedica a construir detenidamente la personalidad del protagonista, brillantemente interpretado por Andrew Garfield, que refleja con absoluta maestría el recorrido personal de Doss, su profunda y hasta inocente convicción, su ilusión por vivir, la perseverancia, el terror al entrar en el campo de batalla, y en última instancia el valor, y el sacrificio. Respaldado por un excelente reparto de veteranos y jóvenes talentos (de los que destacan el prometedor Luke Bracey y una fantástica Teresa Palmer), Garfield realiza la que será sin duda una de las hasta_el_ultimo_hombre_poster_oficial_jpg_85interpretaciones de su carrera, un trabajo comprometido y encarnado en el que Gibson encuentra el perfecto vehículo para transmitir sus ideas y sumergir al espectador dentro de una experiencia cinematográfica tan horrible como envolvente y desbordante, una pesadilla real de la que se sale con el corazón en un puño.

Eso sí, como hemos adelantado, la pasión de Gibson a la hora de contar la historia deja al descubierto su indudable fanatismo religiosoHasta el último hombre es un film decididamente adoctrinador, un relato hagiográfico sobre un héroe cristiano que, haciendo honor a las sagradas escrituras, está dispuesto a sacrificarse por el bien de la humanidad. Afortunadamente, esto no estropea la brutal experiencia que supone la película, ya que al final, las ideas que subyacen de la historia son universales y no particulares a ningún dogma concreto. Durante sus perfectamente coreografiadas y montadas secuencias en el campo de batallaHasta el último hombre supone un golpe sin miramientos al espectador, un mazazo que aturde y remueve por dentro. El horror que vivimos junto a Doss se va transformando en esperanza, en fe. Pero no fe en la religión o el ser divino que motiva al protagonista y que Gibson claramente presenta convencido de ser la verdad absoluta, sino en la bondad innata del ser humano y su capacidad para el sacrificio, la compasión y la paz. He ahí la verdad absoluta que hay en Hasta el último hombre, una idea que Gibson transmite de manera tan eficaz, con un dominio tal de la cámara y la tensión narrativa, con tanta emoción, que no queda más remedio que darle esa segunda oportunidad.

Pedro J. García

Nota: ★★★★

[Reseña] Dentro del Laberinto – Edición 30 Aniversario (Sony 4K Ultra-HD)

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Quince años después de lanzar el Blu-ray, Sony Pictures Home Entertainment ha decidido apostar por “la experiencia de cine en casa definitiva” con el lanzamiento de un nuevo formato de vídeo doméstico, el Sony 4K Ultra-HD (4KUHD). Desde la empresa impulsan con fuerza la ultra alta definición con un formato que tiene una resolución cuatro veces mayor a la del Blu-ray estándar y 16 veces mayor a la del DVD. Para ello, Sony ha puesto a la venta en 2016 los primeros títulos de su catálogo en UHD, más de una veintena de películas que llegan al mercado en combo 4K Ultra HD + Blu-ray para facilitar la transición entre formatos.

Los títulos que conforman el catálogo pertenecen a tres categorías: nuevos estrenos, películas recientes y clásicos restaurados. La intención de Sony es ir introduciendo en el mercado una selección con las que demostrar las posibilidades del formato dependiendo de la naturaleza de cada película. Así, con los nuevos estrenos se busca la mayor calidad de sonido e imagen posible, con la adaptación de películas recientes al formato se pretende presentar cintas conocidas con una imagen renovada y con los clásicos restaurados la idea es reproducir lo más fielmente posible la experiencia original de una sala de cine.

Uno de los primeros lanzamientos de estreno de Sony es Infierno azul, el thriller de Jaume Collet-Serra protagonizado por Blake Lively, sobre una chica que se queda atrapada en una roca en el mar y es acechada por un tiburón blanco. Con Infierno azul queda demostrado lo que Sony busca con el 4K Ultra-HD, la experiencia más inmersiva posible. Viendo la película con el equipo adecuado el efecto es impresionante, el nuevo sistema de sonido Dolby Atmos hace que parezca que estamos en el agua junto a Lively y la imagen es de una resolución apabullante. Por el lado malo, esto va a hacer que los cineastas y profesionales de la post-producción se pongan más las pilas, porque los defectos se notan mucho más en UHD.

También he podido ver varios títulos recientes del catálogo de Sony, como Salt, el thriller protagonizado por Angelina Jolie, en el que las escenas de acción lucen mucho más en ultra alta definición, Ángeles y demonios, donde la fotografía de Salvatore Totino destaca a la nueva luz del UHD, y The Amazing Spider-Man 2, en la que los colores están mucho más vivos que en el Blu-ray estándar y las acrobáticas secuencias de acción digital sobresalen gracias al HDR (High Dynamic Range) y llaman la atención por su mayor nitidez, hasta el punto de parecer estar viéndola en 3D sin gafas. Esto se debe a que con el UHD, el espectro cromático aumenta, los colores aparecen más vivos, los oscuros más profundos y los claros más luminosos.

Además de los títulos mencionados, el catálogo de Sony incluye películas propias y también de Paramount Pictures y Universal Pictures, de la que ahora también lleva la distribución: ChappieLos Pitufos 2, Ninja Turtles: Fuera de las sombrasMascotas, Star Trek: En la oscuridad, Jason Bourne, La quinta olao la Cazafantasmas original y el reciente reboot. De esta manera, Sony cierra 2016 con la mayor oferta en UHD del mercado, a la que en 2017 se sumarán lanzamientos como Los Siete Magníficos¡Canta! La llegada.

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Dentro del Laberinto: como la primera vez

Los que me conocéis personalmente o me seguís en redes sociales sabréis perfectamente que Dentro del Laberinto (Labyrinth) es mi película favorita. El clásico de fantasía de Jim Henson es una de mis mayores obsesiones personales desde que lo vi a los 5 años (para muestra, mi blog sobre la película). Por eso me alegró enormemente saber que este sería uno de los primeros títulos en inaugurar la etapa UHD de Sony. Para conmemorar el 30º aniversario de esta querida película de culto, Sony ha llevado a cabo una restauración total a partir del negativo original supervisada por Brian Henson (hijo de Jim, marionetista en Laberinto y actual jefe de la Jim Henson Company).

Dentro del Laberinto se estrenó en 1986, por lo que sus efectos visuales, por muy punteros que fueran en su momento, se han quedado obsoletos. Sin embargo, ese es parte del encanto de la película, su cualidad artesanal y su imperfecto pero en perspectiva admirable resultado final (quién puede olvidar la escena de los Fireys, las criaturas del bosque que se intercambian la cabeza y los miembros al ritmo del pop de David Bowie). Por eso Sony decidió que no podía retocar la película más allá de la restauración de imagen y sonido, para evitar a toda costa lo que George Lucas (productor de Laberinto, por cierto) hizo con la primera trilogía de Star Wars o Steven Spielberg con E.T. El extraterrestre (incluir a un E.T. digital y cambiar pistolas por walkie-talkies). Con la reedición en 4K de Dentro del Laberinto se pretende reproducir en la medida de lo posible la experiencia del cine, sin desvirtuarla eliminando el grano o modificando la imagen original con nuevos efectos digitales (todavía lloro cuando me acuerdo de las restauraciones que Disney ha hecho de algunos de sus clásicos, puliendo tanto la imagen de imperfecciones que llegan a difuminarla).

El resultado salta a la vista (nunca mejor dicho). Ver Dentro del Laberinto en 4K UHD ha sido como verla de nuevo por primera vez. Y lo dice alguien que la ha visto, sin exagerar, 400 ó 500 veces. Efectivamente, la imagen conserva el grano original de la versión en cine (y las anteriores ediciones domésticas), pero lejos de parecer un defecto en ultra alta definición, es parte del encanto de la película, lo que realmente hace que parezca que la estamos viendo de nuevo (o por primera vez) en sala. Los colores están más vivos que nunca, el sonido es más envolvente y la calidad de imagen es insuperable. Poder ver detalladamente los bordados de la blusa de Sarah (Jennifer Connelly), el pelo de los Goblins o perderse más cerca que antes en el reflejo cristalino de los ojos de Jareth (Bowie) añade un nuevo componente a la experiencia de este visionado tan clásico de nuestra infancia.

El relanzamiento incluye además nuevos contenidos adicionales, lo cual es un añadido muy valioso para fans como yo, que ya tienen las ediciones anteriores de la película. Además de incluir los extras habituales, de los que destaca el imprescindible documental de una hora de duración Inside the Labyrinth, el 4KUHD incorpora nuevas featurettes y entrevistas con Jennifer Connelly y Brian Froud para conmemorar el 30º aniversario del film, homenajear a David Bowie y celebrar el legado de la película, uno de los clásicos de los 80 con un fandom más apasionado: “Reordenando el tiempo: Dentro del Laberinto en perspectiva”; “El legado de Henson”; “Recordando al Rey de los Goblins”; “El juego de preguntas y respuestas del aniversario”.labyrinth

La edición viene además restaurada con el ya mencionado nuevo sistema de sonido envolvente de Sony, el Dolby Atmos, e incluye los idiomas en audio y subtítulos de las anteriores ediciones en Blu-ray y DVD (que son muchos para enumerar aquí). Y por último, un pequeño detalle que no puedo pasar por alto: la carátula de la edición reproduce el póster original, en lugar de un nuevo montaje fotográfico, lo cual resulta coherente con lo que Sony ha querido hacer con el lanzamiento.

En definitiva, esta nueva versión de Dentro del Laberinto está hecha para renovar la pasión que muchos sentimos por esta película tan especial de nuestra infancia. Brian Henson y Sony Pictures han llevado a cabo una restauración a la altura del impacto duradero que la película ha tenido a lo largo de estas tres décadas, en las que se ha convertido ya no solo en un ineludible referente nostálgico o un título imprescindible del cine fantástico, sino también en una experiencia muy personal para miles.

Crítica: Animales nocturnos

Actores que se meten a estrellas de pop, cantantes que persiguen el Oscar en interpretación, novelistas que prueban a ser guionistas… La industria del espectáculo, como cualquier otro ámbito, siempre ha estado llena de gente que intenta salir de su zona de confort profesional para probar a ver si puede hacer lo mismo que los demás. Intrusismo, nepotismo, oportunismo… Muchos de ellos no nos dan razones para justificar el salto a lo “desconocido” más allá del mero capricho, pero hay unos pocos que lo argumentan con pruebas convincentes. Sería el caso de Tom Ford, el famoso diseñador de moda que en 2009 sorprendió gratamente con su primera película como director, Un hombre soltero (A Single Man), una obra sensible y profunda que atestiguaba que, además de su evidente talento para lo estético, Ford tenía muy buena mano para contar historias y caracterizar personajes.

Han tenido que pasar unos años para que el modisto/realizador se aventure con su segunda película, Animales nocturnos (Nocturnal Animals), pero la espera ha merecido la pena, ya que con ella demuestra que lo suyo no fue la suerte del principiante, sino que efectivamente Ford tiene verdadero talento cinematográfico. Oscura, sensual y elegantemente imperfecta, Animales nocturnos continúa la disección que Ford inició de las esferas más altas de la sociedad con su opera prima, de la gente distinguida y refinada que se ahoga en sus jaulas de diseño y deambula en sus acomodados vacíos existenciales (ya sabéis lo que dicen, “escribe sobre lo que conoces”). Pero amplía sus horizontes como autor añadiendo un componente de suspense que al final (y afortunadamente) acaba dominando la película.

Basada en la novela Tony and Susan de Austin WrightAnimales nocturnos se centra en Susan Morrow, una exitosa galerista de Los Ángeles interpretada por Amy Adams (este año de nuevo en racha gracias a esta y La llegada) que comparte su privilegiada vida con su segundo marido, un empresario y heredero con aspecto de príncipe azul moderno (Armie Hammer). Un fin de semana en el que este se encuentra en uno de sus viajes de negocio, Susan recibe un paquete en el correo. Se trata de un borrador de la novela escrita por su ex marido, Edward Sheffield (Jake Gyllenhaal), del que lleva diecinueve años sin saber nada. Susan comienza a leer el libro, que Edward le ha dedicado personalmente, y se ve inmediatamente atrapada y devastada por su contenido. La novela, titulada Animales nocturnos, es un thriller violento y demoledor que obliga a Susan a recordar su historia de amor con el autor, truncada por la diferencia de clases y la ambición, y revivir las decisiones que la han llevado hasta el lugar en el que se encuentra. Así, Susan descubrirá que las palabras que ha escrito Edward son en realidad dardos envenenados dirigidos hacia ella, el resultado de un plan vindicativo gestado a lo largo del tiempo.

Animales nocturnos es dos películas en una. Por un lado un drama psicológico centrado en explorar la psique de una mujer arrepentida en plena crisis de mediana edad y la confeccionada realidad en la que vive, y por otro un crudo e intenso thriller de venganza clásico. El choque de estilos provoca un contraste muy interesante, aunque también desconcertante. Y es que a Ford le cuesta dar cohesión a los dos segmentos entrelazados del film, resultando en un ritmo descompasado y una mayor dificultad para conectar con la historia de su protagonista. Pero en el fondo, se trata de eso precisamente: las escenas que transcurren en la realidad se experimentan como interrupciones de la asfixiante historia de ficción que la condiciona, poniendo en perspectiva los problemas de Susan. Es decir, Animales nocturnos (el libro) es un castigo para ella, una horrible tragedia vivida por una familia de clase media creada no solo para hacer daño a Susan (Isla Fisher, siempre comparada con Adams, interpreta en un giro muy astuto y meta a su “alter ego” en el libro), sino también para hundirla aun más en sus rich people problems. Y eso es lo que, en última instancia, da coherencia al film, que sus dos partes, por muy dispares que sean, hablan de lo mismo, que ambas forman una inquietante historia de venganza.

Para pertenecer al 1%, Tom Ford tiene una visión muy autoconsciente del mundo privilegiado en el que vive y una gran capacidad como observador social. Aunque a veces sea difícil distinguir entre la pretensión y la autocrítica, la película posee cierta maliciacualidad satírica que se manifiesta en los pequeños detalles. Un iPhone hecho añicos que no hace ni pestañear a su dueña, compañera de la galería de Susan interpretada por Jena Malone (“Da igual, de todos modos mañana salía el nuevo”), un discurso sobre la relatividad de la tragedia según la posición social que suena tan autocomplaciente como cínico (que seamos ricos no quiere decir que no suframos por nuestras cosas), un rostro esperpénticamente modificado por la cirugía estética que se convierte en objeto de burla, o la impactante exposición con la que Ford abre la película, ¿provocación sublime o arrogante? En realidad no importa, ya que resulta igualmente fascinante.

En cualquier caso, el verdadero golpe que Ford asesta al espectador ocurre durante la parte “ficticia” del film. Como hemos dicho, el director lleva a cabo una película dentro de otra, un intenso y grotesco thriller, que, como no podía ser de otra manera, se ambienta en la América profunda (Texas para ser más concretos), ese decadente e insalubre escenario en el que se desarrollan los crímenes más atroces, las cacerías más sanguinarias, donde la locura es tan común como la obesidad mórbida. Allí, Ford lleva a cabo un sobresaliente ejercicio de tensión narrativa y puesta en escena con el que sume al (segundo) personaje de Gyllenhaal, Tony (y por ende al de Adams, y al espectador), en una horrible pesadilla sin salida. Le acompañan un mayúsculo Michael Shannon y un explosivo Aaron Taylor-Johnson, que apunta directamente a los nervios dando vida a un paleto desquiciado en la que es una de sus mejores interpretaciones hasta la fecha. La historia de Tony (desgarrador Gyllenhaal) es tan absorbente e implacable, que cada vez que Susan tiene que dejar el libro desbordada por sus páginas, debería suponer un respiro para el espectador, pero en realidad nos saca violentamente de lo que verdaderamente nos interesa.

Es cierto que, a pesar de filmar con un gusto indudablemente exquisito, Ford no hila ambas partes de la historia de la manera más fluida, además de que la de Adams puede resultar excesivamente fría, incluso superficial, por no hablar de los numerosos clichés que la componen. Sin embargo, aun con sus problemas, Animales nocturnos es una obra cinematográfica profundamente estimulante y embriagadora, un trabajo de altura con el que Ford deja clara su ambición y desvela que su talento solo es equiparable a su crueldad.

Pedro J. García

Nota: ★★★★