Crítica: El editor de libros (Genius)

Michael Grandage, director artístico del prestigioso Teatro Donmar Warehouse de Londres y a quien muchos ya proclaman sucesor de Sam Mendes, debuta en la dirección de cine con El editor de libros (Genius), film basado en la biografía Max Perkins: El editor de libros, de A. Scott Berg. La ópera prima de Grandage nos cuenta la relación del famoso autor norteamericano Thomas Wolfe y su editor, Max Perkins, la persona que descubrió a otros importantes novelistas como F. Scott Fitzgerald, John Steinbeck o Ernest Hemingway.

Mostrándonos el trabajo de Perkins en la editorial neoyorquina Scribner y cómo este afecta a su vida privada, la película supone un apasionado recorrido por el arte de la creación literaria y el mundo editorial en la Norteamérica de los años 30. Colin Firth se pone en la piel del editor, un hombre sereno, intuitivo y analítico que ve cómo su mundo se tambalea con la irrupción de un torbellino creativo, Thomas Wolfe, interpretado por Jude Law (que está viviendo recientemente un resurgimiento profesional). Wolfe es un diamante en bruto, un artista de ingenio desbordante y tendencia al exceso que necesita ser pulido antes de presentarse al gran público. Ese es el trabajo de Perkins, y la labor del editor de libros, un profesional que debe gestionar la creatividad del autor para que la obra alcance la forma perfecta.

El editor de libros nos habla de una tumultuosa pero preciosa relación profesional convertida con el tiempo en amistosa y familiar, en la que el joven Wolfe desempeña hasta cierto punto el papel de hijo de Perkins (quien solo tuvo hijas). Colin Firth (Perkins) vuelve a dejar constancia de su enorme talento y presencia con una interpretación equilibrada, contenida y llena de matices (la película es suya, no cabe duda), mientras que Jude Law (Wolfe) es todo histrionismo, vehemencia y entusiasmo infantil, un trabajo entregado, pero también más irritante que carismático. Firth y Law son secundados por Laura Linney, que interpreta a la sufrida esposa de Perkins, y una magnética Nicole Kidman, cuyo personaje es esencial a la hora de dibujar el carácter impetuoso e irresistible de Wolfe, un hombre incapaz de corresponder la profunda dependencia emocional que genera.

Pero además de constituir un melancólico drama de promesas y decepciones, El editor de libros es una oda a la labor profesional del editor, pieza clave en la formación de muchos de los grandes genios literarios del siglo XX, que debe permanecer en la sombra mientras el autor se lleva la gloria y la fama (como Perkins reconoce en la película, dedicar un libro al editor está mal visto, pues este debe ser invisible).

Aunque El editor de libros no es más que otro biopic al uso que no será especialmente recordado, la excelente puesta en escenaambientación, así como el entusiasmo y la pasión con la que Grandage aborda el proceso creativo de Wolfe y su editor/ángel de la guarda, hacen que la película suponga un homenaje inspirado y convincente, además de especialmente idóneo, incluso imprescindible, para los amantes de la literatura, y en concreto de los grandes autores estadounidenses del siglo pasado.

Pedro J. García

Nota: ★★★

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , ,

Deja un comentario

Get Adobe Flash player
Abrir la barra de herramientas