Crítica: Esperando al rey

Esperando al rey fotograma Tom Hanks

¿Qué es Tom Tykwer? Casi 20 años después de su película revelación Corre, Lola, corre no hemos llegado a descifrar al director alemán. A pesar de haberse forjado una filmografía de la que destacan un par de señas de identidad personal, el estilo de Tykwer (si es que tuviera uno, y si es que tuviera que definirlo obligatoriamente) se sigue escapando a nuestra percepción. Su última película, Esperando al rey (A Hologram for the King) no nos ayudará precisamente a entenderlo como cineasta, porque, a juzgar por ella, dudamos que él tenga muy claro qué pretende con cada proyecto en el que se embarca.

Basada en Un holograma para el rey, el best seller escrito por Dave Eggers (El círculo, Donde viven los monstruos), Esperando al rey es una comedia dramática que cuenta la historia de Alan Clay (Tom Hanks), un empresario estadounidense en horas bajas que viaja a Arabia Saudí para vender al rey un sistema de comunicación revolucionario con hologramas. Estancado en lo profesional y en lo personal, Alan espera que este importante trato le saque del pozo y le ayude a dar un giro en su vida. Pero los días pasan, y el rey va retrasando su llegada por otros compromisos, obligando al empresario a hacer balance de su vida en medio del choque de culturas que supone su estancia en Oriente Medio. Gracias al dicharachero taxista (Alexander Black) que lo lleva todos los días al complejo donde debe hacer la presentación y a una atrayente doctora saudí (Sarita Chodhury), Alan tratará de entender el país mientras halla la raíz de su estancamiento existencial esperando a su Godot particular.

Esperando al rey pósterEsperando al rey es una película con potencial que parte de una base fértil, pero Tykwer no es capaz de darle forma y la historia se queda en mera acumulación de tramas a medio hacer. La película tiene destellos de belleza y melancolía costumbrista, observaciones acertadas sobre las interacciones sociales (el lenguaje corporal, el absurdo de la burocracia) y momentos en los que parece que vamos a llegar a algún tipo de revelación que ilumine el camino, pero estos retales nunca llegan a formar un todo. El problema principal es una evidente falta de visión general y estructura narrativa, lo que hace que la historia fluctúe frecuentemente entre estilos y tonos, y resulte en desorganización y desorientación. Aunque se queda cerca en algunas escenas y no se le da mal transmitir buen rollo (al fin y al cabo, lo único que parece claro es que Tykwer quería hacer una cinta ‘feel-good’) Esperando al rey se va desintegrando poco a poco en la mayor de las indiferencias hasta llegar a un desenlace bonito, pero despegado. Al final, lo que parecía ser una reflexión potencialmente interesante sobre la tristeza y la soledad de un hombre en plena crisis de mediana edad se queda en un relato intrascendente.

Una pena sobre todo teniendo en cuenta la sobresaliente interpretación de Tom Hanks. El actor realiza un retrato muy afinado a la hora de transmitir el nerviosismo, la ansiedad y el deseo de hallar una vida nueva de un hombre agotado de existir en la suya. Pero aunque Hanks se esfuerce en llenar los vacíos que el director de El perfume no consigue cubrir, no es suficiente, porque la película simplemente no está a su altura.

Pedro J. García

Nota: ★★½

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