Crítica: Ninja Turtles – Fuera de las sombras

TEENAGE MUTANT NINJA TURTLES: OUT OF THE SHADOWS

La primera Ninja Turtles, estrenada con éxito de taquilla en 2014, era todo lo que cabe esperar de una superproducción made in Michael Bay: acción exagerada, efectos digitales a porrillo, humor pueril, agresivo product placement y objetificación de la mujer. Pero cumplía una regla de oro de los blockbusters estivales: proporcionar pura evasión y entretenimiento. Que sí, que se podría haber hecho un producto más cuidado, responsable o ingenioso, pero la película tampoco engañaba a nadie, se ofrecía como pasatiempo para apagar el cerebro y dejarse llevar. En este sentido, Ninja Turtles lograba su propósito, y su secuela, Ninja Turtles: Fuera de las sombras sigue en la misma línea, solo que esta vez, como mandan las reglas del blockbuster, la acción es más grande, el reparto más numeroso y la amenaza a la que se enfrentan los héroes más apocalíptica.

Ninja Turtles: Fuera de las sombras vuelve a estar orientada a los más pequeños de la casa. Es más, en esta ocasión la franquicia abraza con más fuerza todavía su naturaleza de cartoon noventero (u ochentero)Fuera de las sombras es, a casi todos los efectos, un largometraje de animación que reproduce el espíritu de los dibujos -la acción tontorrona, el humor estúpido, las tramas arquetípicas-, pero con el habitual ritmo espídico y el tono épico del blockbuster actual. Y es que, además de rendir ese tributo modernizado a los dibujos de nuestra infancia, Fuera de las sombras se construye a imagen y semejanza de las películas de superhéroes que dominan el panorama estos días. La primera película ya presentaba a las Tortugas bajo el prisma superheroico, pero esta insiste aun más en el conflicto del justiciero que salva el mundo ocultando su verdadera naturaleza, e incluso reproduce el esquema marveliano, con tres actos que recuerdan inevitablemente a Los Vengadores y un clímax sacado directamente de la película de Joss Whedon. Y lo cierto es que, aunque carezca de cualquier atisbo de originalidad, no se maneja mal del todo con el género.

El argumento de Ninja Turtles: Fuera de las sombras es lo de menos. Lo importante es saber que la secuela introduce a viejos conocidos del universo TMNT que se quedaron fuera de la primera entrega: los descerebrados Bebop y Rocksteady (los peores secundarios de un blockbuster junto a Jar Jar Binks y los coches “gemelos” de Transformers, Skids y Mudflap) y el icónico villano Krang, que toma el relevo de Shredder (también presente) como la mayor amenaza a derrotar por las Tortugas. En el apartado humano también hay nuevas incorporaciones, Casey Jones, el justiciero patinador que interpreta (con cierta gracia) Stephen Amell (Arrow) y la jefa de la policía Rebecca Vincent, mala-que-en-realidad-no-es-mala interpretada por la actriz comodín que estaba libre en ese momento, Laura Linney. Retoman sus papeles originales Will Arnett como Vernon Fennwick, convertido en un chiste recurrente con patas, y Megan Fox como April O’Neil, que esta vez parece pasárselo un poco mejor haciendo la película, seduciendo, dando saltos (pero no le pidas que luche, que es una señorita y para eso están los hombres) y ofreciéndose como carnaza para pre-adolescentes salidorros. Sin embargo, los protagonistas siguen siendo las Tortugas (de nuevo, creaciones CGI fluidas y excelentemente integradas en los escenarios), cuyos diferentes caracteres y relaciones se desarrollan un poco más en esta secuela, a partir del obligatorio cisma que se produce entre ellos (como dictan los cánones comiqueros).

TEENAGE MUTANT NINJA TURTLES: OUT OF THE SHADOWS

El desconocido Dave Green toma el relevo de Jonathan Liebesman como director intercambiable de la franquicia (que podría tener los días contados después de su batacazo en la taquilla estadounidense) y lleva a cabo un espectáculo digital de acción colorista, frenética y mareante, evidentemente confeccionada para su “lucimiento” en 3D. Si uno aguanta los artificiales movimientos de cámara que hacen que parezca que estamos jugando al Sonic en vez de viendo una película, tiene muchas posibilidades de disfrutar Ninja Turtles 2, un producto hecho para el consumo rápido, que no viene mal de vez en cuando. Porque aunque se le podrían reprochar muchas cosas más, al final esta película no es más que una chorrada inofensiva totalmente consciente de su naturaleza casposa (es como la nueva Howard, un nuevo héroe. En serio). Ninja Turtles: Fuera de las sombras no solo sabe lo tonta que es, sino que se regodea en ello, encadenando sin complejos chistes dolorosamente malos entre sinsentidos narrativos y agujeros gigantescos. Se esfuerza (demasiado) en ser cool, y provoca el efecto contrario (cuidado con el lamentable doblaje español, debuti incluido, que hará que la vergüenza ajena aumente), pero es que le da exactamente igual, no le importa quedar como el tonto de la clase, siempre y cuando sus bufonadas nos diviertan, y por tanto a vosotros tampoco debería preocuparos, sobre todo si estáis repitiendo después de haber visto la primera y sabéis a lo que vais.

Entre sonrojantes juegos de palabras, efectos vistosos y divertidos y ruidosos set piecesNinja Turtles: Fuera de las sombras desempeña con soltura su misión principal: darnos una aventura desenfadada y nostálgica que hace las veces de dibujos para merendar. Y nada más. Se recomienda su visionado comiendo un bocadillo de Nocilla para completar la experiencia.

Pedro J. García

Nota: ★★★

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