Crítica: El niño y la bestia

el nño y la bestia

De un tiempo a esta parte, Mamoru Hosoda se ha ganado el apelativo del “Nuevo Hayao Miyazaki“, y su obra (antes para Madhouse y ahora en el Estudio Shizu, que él dirige) empieza a ser considerada como la mejor alternativa al emblemático Estudio Ghibli. Hosoda se estrenó en el largometraje de animación en 2000, con Digimon: La película (que en realidad era más bien una recopilación de cortometrajes), y dirigió una entrega cinematográfica de One Piece, pero el japonés tenía aspiraciones más ambiciosas para el cine. En 2006 se postuló como uno de los directores de animación más interesantes, con la revelación La chica que saltaba a través del tiempo. Le siguieron Summer WarsWolf Children (quizá su mejor película hasta la fecha, y la más similar a Ghibli), que se ganaron el favor del público (las tres ganaron en Sitges) y consagraron a Hosoda como un de los talentos más imaginativos de la animación japonesa.

Su último trabajo, El niño y la bestia (Bakemono no ko), fue uno de los mayores éxitos del año pasado en Japón y la película más taquillera de Hosoda, además de ser la primera película de animación en participar en la Sección Oficial a Competición de San Sebastián (de donde se fue de vacío). El film continúa en la senda creativa que Hosodu se ha labrado en la última década, planteando una aventura épica rebosante de color que presenta un universo y una mitología abundante. En cierto modo, la película podría ser descrita como una versión moderna y ‘retorcida’ de El Libro de la Selva. En ella, Kyuta, un niño solitario que deambula por las calles de Shibuya, encuentra un portal hacia un reino imaginario. Allí es criado por Kumatetsu, una criatura sobrenatural que habita en este mundo paralelo de animales antropomorfos. Kyuta y Kumatetsu desarrollan una amistad más allá de su vínculo maestro-discípulo, de la que ambos se beneficiarán para su crecimiento personal. Mientras, se fragua una épica batalla por el poder en el Reino de las Bestias, donde los humanos no están permitidos, ya que según las bestias todos esconden una oscuridad en su interior que podría ponerlo en peligro.

nullEl niño y la bestia es una aventura coming-of-age, un relato de maduración, la de un niño y la de un adulto que buscan la armonía y la disciplina necesaria para (sobre)vivir. Y también una historia sobre los lazos familiares que se generan más allá de los vínculos biológicos, los de la familia creada que Kyuta encuentra en el Reino de las Bestias. Pero ante todo, la película de Hosoda es una fantasía de acción y artes marciales que disfrutarán especialmente los más pequeños y los fans de la animación japonesa. En este sentido, El niño y la bestia puede pecar de ser demasiado genérica, de amasar muchos clichés del género (incluida la mascota adorable y otros elementos metidos con calzador), y complicarse demasiado para contar algo muy poco complejo. Hosoda se esfuerza en otorgar profundidad emocional a la historia, pero esta no deja de ser la típica aventura formulaica de artes marciales, sin más, un anime tópico que no aporta demasiado al género.

El niño y la bestia posee una enorme fuerza visual y secuencias espectaculares que harán las delicias de los fans de la animación, pero esta vistosa exhibición de la que hace gala acaba jugando en detrimento de la historia, que carece del sentido que hace falta para explorar satisfactoriamente los temas que plantea. Hosoda sigue siendo uno de los talentos más destacados del panorama nipón actual, pero puede hacerlo mucho mejor.

Nota: ★★★

Etiquetas: , , , , ,

Deja un comentario

Get Adobe Flash player
Abrir la barra de herramientas