“Mulder & Scully Meet the Were-Monster” es el episodio de Expediente X que esperábamos

Mulder Kim Manners

Hablar del tercer capítulo del revival de Expediente X en una simple entrada de blog no es tarea fácil. “Mulder & Scully Meet the Were-Monster” (bravo por el título) es la quintaesencia de la serie de Chris Carter, un homenaje retrospectivo con tantos guiñoseaster eggs, gags y diálogos memorables, que simplemente no sé por dónde empezar. Así que lo mejor será que nos remontemos de nuevo a los 90 y comencemos por un nombre, uno de los más importantes y decisivos en la historia de Expediente X: Darin Morgan.

¿Que quién es Darin Morgan? Pues uno de los guionistas que dio a Expediente X la forma con la que ingresó en el panteón de la cultura popular. Morgan solo escribió cinco episodios de la serie original, pero su estilo inconfundible sirvió para que esta alcanzase un nuevo nivel, mientras estrechaba sus vínculos con la audiencia a un nivel aun más profundo. Morgan empezó a trabajar en Expediente X como actor, interpretando al mítico Flukeman en “The Host”, pero poco a poco se fue haciendo hueco en la sala de guionistas, donde se estrenó con “Blood” (Morgan aparece como uno de los responsables del argumento). Su primer guion en solitario sería “Humbug“, el que es sin duda uno de los episodios más memorables de las primeras temporadas (el del freak show). A continuación firmó tres clásicos más: “War of the Coprophages” (el de las cucarachas), y dos obras maestras incontestables de la televisión de los 90: “Clyde Bruckman’s Final Repose” y “José Chung’s From Outer Space’“. Ahí es nada.

Mulder Scully

Como decía, la aportación de Morgan a la serie fue fundamental. Con estos episodios, el guionista fue capaz de hallar una riquísima fuente de comedia en la serie, llevando la relación de Mulder y Scully a otro nivel, concretamente hacia el terreno de la sátira, a la vez que profundizaba en la dinámica de los agentes de tal forma que nos transportaba a los espectadores al núcleo emocional de su relación. Con sus capítulos, Morgan se propuso deconstruir (según Duchovny, “destruir”) la serie, creando una suerte de universo alternativo donde el humor y la metanarración cobraban una importancia capitalExpediente X hallaba así su otra cara al margen del drama conspirativo o el suspense, la de la paranoia tomando forma en lo grotesco y lo ridículo, con una gran dosis de surrealismo, absurdo, un punto de melancolía, y sin límites a la imaginación o a lo que se podía mostrar. A partir de Morgan, cualquier cosa era posible en Expediente X (sin él, esa maravilla titulada “Bad Blood”, escrito por Vince Gilligan, probablemente no habría existido) y el espectador era invitado a base de constantes guiños a formar parte de la serie.

En los guiones de Morgan solían tener mucha importancia una o varias figuras que narraban, ya fueran Mulder y Scully, el autor José Chung o el vidente Clyde Bruckman, lo que le daba la oportunidad de establecer un brillante juego autorreflexivo con el que la serie se auto-analizaba, se reía de sí misma y dejaba sus recursos al descubierto para someterse a nuestro escrutinio (o el de otros productos audiovisuales, como vimos en la mítica parodia de Los Simpson): la dialéctica entre el crédulo y la escéptica, la necesidad de Mulder de buscar monstruos y realidades que no tienen por qué ajustarse a nuestra ceñida y científica visión del mundo, incluso la propia condición de iconos de estos dos personajes. Esto nos lleva a “Mulder & Scully Meet the Were-Monster”, donde todos estos temas vuelven a primer plano. Este episodio escrito y dirigido por Morgan es el que los seguidores de Expediente X esperábamos con más expectación del revival. Un capítulo que prometía llevarnos de nuevo a ese universo X alternativo de locura y complicidad autoparódica, y que nos ha proporcionado, ahora sí, el emocionante viaje al pasado que buscábamos.

Mulder meets the weremonster

En mi análisis de “My Struggle” me quejaba de un exceso de fan service en el estreno de la décima temporada, aunque más que nada, mi reproche se centraba en la manera en la que se llevó a cabo. “My Struggle” estaba hecho para cualquiera que supiera qué es Expediente X y estuviera mínimamente familiarizado con sus lemas y sus lugares comunes, mientras que “Mulder & Scully Meet the Were-Monster” está hecho exclusivamente para sus fans. Lo que muchos percibimos como guiños facilones y vacíos adquieren mayor significado en este episodio, que está hecho con auténtico amor por la serie y sus fans. Mulder dice por enésima vez aquello de “Quiero creer“, pero esta vez Duchovny suena convencido, haciendo que uno de los lemas de la serie sirva para mostrarnos una nueva crisis de fe (y de mediana edad) del agente. Para explorar el breakdown de Mulder, Morgan introduce a otro personaje narrador, en este caso Guy Mann (otra proyección de sí mismo en el relato), que interpreta el hilarante Rhys Darby, conocido por Flight of the Conchords y por hacer precisamente de hombre lobo en la genial What We Do in the Shadows.

En la magnífica escena del cementerio, Mann narra a Mulder su (muy kafkiana) historia: él era un hombre-lagarto (¿a alguien más le recordó al Angel vampiro de Pylea?) que vivía una plácida existencia en el bosque hasta que un día un hombre (Kumal Nanjiani) le mordió y se transformó en humano, adquiriendo deseos y necesidades que se escapaban a su entendimiento animal, como vestirse y ponerse absurdas corbatas, buscar vivienda y trabajo, proporcionarse orgasmos o plantearse metas inalcanzables en la vida (“Si no he escrito mi novela ya, no la voy a escribir nunca”). Mulder encuentra en la crisis existencial de Mann una conexión con la suya propia. Como el agente, el hombre-lagarto está buscando el sentido de la vida, luchando por cumplir las exigencias y expectativas que otros, o que él mismo se ha impuesto. La sátira de la historia de Mann es tontorrona  pero afilada (marca de autor de Morgan), y el leitmotiv no es muy complicado: el monstruo somos nosotros. Aunque el episodio es íntegramente cómico y lleva a sus personajes al terreno de lo ridículo, de lo esperpéntico (Mulder, su nueva app para hacer fotos con el móvil y su histérico encuentro con el monstruo), plantea cuestiones muy interesantes y profundas, inherentes a los arcos de personajes (concretamente el de Mulder) y la mitología de la serie. Esta sí es la Expediente X que recordamos y amamos.

Rhys Darby X Files

Y hablando de recordar. “Mulder & Scully Meet the Were-Monster” es toda una prueba a la lealtad y la memoria de los fans de Expediente X. Como adelantaba al principio, el episodio está lleno de guiños al pasado de la serie. Algunos son evidentes, otros más ocultos, otros muy desvergonzados, y la mayoría provocan en nosotros una sonrisa, ya sea divertida o atribulada (una que se queda en la cara más allá de los créditos finales). Por enumerar unos cuantos: Mulder lanzando lápices al póster de “I Want to Believe” (en la emisión original lo hacía disparando al techo), la lápida con el nombre de Kim Manners, que dirigió más de 50 episodios de la serie y murió en 2009 (a ver qué fan de la serie no se ha emocionado profundamente con esto; cuando Duchovny toca la lápida, lo hace siendo él mismo y se nota), los esnifadores de pintura (Tyler Labine y Nicole Parker), que aparecieron en el episodio “War of the Coprophages”, la sintonía de la serie como el tono de móvil de Mulder (este entra en la categoría de “desvergonzados”, incluso “excesivos”), y el más bonito de todos: Scully diciéndole a Mulder “Recuerda, soy inmortal“, referencia a “Clyde Bruckman’s Final Response”, donde Scully pregunta a Bruckman cómo va a morir, a lo que él responde sonriendo: “No lo harás”.  (Para descubrir todos los easter eggs del episodio, algunos imperceptibles a simple vista, os recomiendo este artículo).

Como buenos cachondos que son, David Duchovny y Gillian Anderson están mucho más entregados haciendo el tonto que en los dos anteriores capítulos. Morgan les da una plataforma para que se lo pasen bien en su trabajo, y ellos la utilizan, para gozo de todos los espectadores. Dos ejemplos.

ESTO:

Y ESTO:

Que por si no lo habíais pillado (que lo dudo), hace referencia a este icónico momento de la serie.

Esta nueva-vieja Expediente X sigue en su proceso de adaptación al presente sin renunciar al pasado. Básicamente es la misma serie de siempre, pero por momentos parece la típica persona mayor que trata de ponerse al día con la vida moderna, con los homosexuales y todas esas cosas que ahora se llevan, y la verdad es que no siempre acierta (la conversación con y sobre el personaje transgénero, en la que se bromea sobre que antes fue un hombre *sic*). Aun así, lo está intentando, y se agradece. “Mulder & Scully Meet the Were-Monster” no solo es el mejor episodio de lo que llevamos de mini-temporada, sino que consigue ponerse a la altura de la mejor Expediente X,  haciendo que este experimento nostálgico alcance su máxima expresión y potencial.

Yeah, this is how I like my Mulder & Scully.

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Comentarios (2)

 

  1. Alberto dice:

    Si se me permite ponerme “intelectualoide” por un momento, tengo que decir que me recordó al relato Informe Para Una Academia de Kafka, en el que un mono convertido en hombre habla de su vida simiesca, de su transformación y de su vida humana.

    http://ayp.unia.es/dmdocuments/narr_fuga_II_doc02b.pdf

  2. […] De Fuertecito no ve la tele. […]

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