Jessica Jones: Otra clase de heroína

Jessica Jones Krysten Ritter

¿Qué hace al superhéroe? Si nos fijamos en la superficie, lo primero que viene a la mente es su traje, su máscara o el arma o armas que usa para luchar. Pero, ¿qué pasa si el superhumano en cuestión no lleva uniforme o no oculta su cara cuando está salvando la ciudad? Esta es una de las cuestiones que definen a la nueva superheroína del Universo Cinemático de MarvelJessica Jones. ¿Qué diferencia a Jessica del resto de los humanos? ¿Qué es un superhéroe y cómo se debe comportar? Las series del UCM, especialmente Daredevil, nos han presentado un tipo de superhéroe más humanizado e imperfecto, menos anclado en la tradición comiquera del superhéroe pop, personajes con más capas (de las otras) que conviven a diario con otra clase de héroe más mundano (la enfermera, el policía, un amigo fiel). Liderando una serie transgresora y diferente en muchos aspectos, Jessica Jones se une a las filas de Marvel para seguir poblando y enriqueciendo esa parcela más sombría de La Casa de las Ideas que inauguró en Netflix El hombre sin miedo.

Después del rotundo éxito de la serie sobre Matt Murdock, todas las miradas estaban puestas sobre Jessica Jones. El espectador necesitaba regresar a los callejones y bares de mala muerte de Hell’s Kitchen, el peligroso barrio de Nueva York que ni Capitán América ni Thor se plantean pisar, para seguir conociendo a los personajes que conformarán el supergrupo llamado Los Defensores en la popular plataforma de vídeo. Pero, ¿quién es Jessica Jones? La serie de Netflix, creada por Melissa Rosenberg (guionista de Dexter o la saga Crepúsculo), está basada en Aliasel célebre y rupturista cómic de Brian Michael Bendis y Michael Gaydos publicado en 2001, sobre una ex-superheroína que se gana la vida como investigadora secreta en su propia agencia, “Alias Investigations“, donde recibe casos de todo tipo, desde infidelidades a personas desaparecidas (la serie adapta muchas tramas y situaciones, y reproduce numerosos diálogos de las páginas, pero pronto emprende su propio camino al margen). Este imprescindible tebeo marca un antes y un después en Marvel Comics por su contenido para adultos y sin censura (Alias es el primer cómic de Marvel donde se pronuncia la palabra “fuck“), y de la misma manera, Jessica Jones (titulada así debido a la existencia de la serie de J.J. Abrams) supone un recrudecimiento del UCM, que encuentra en esta serie su vertiente más adulta y menos coartada por las normas de la empresa.

Jessica Jones Luke Cage

Al igual que DaredevilJessica Jones trata temas más maduros y a menudo escabrosos que sus primas cinematográficas. Si Daredevil elevaba las cotas de violencia y nos presentaba escenas de acción de una intensidad inusitada en Marvel, Jessica Jones continúa esta tendencia, algo menos centrada en la acción y más en la violencia psicológica, pero añadiendo además un factor completamente nuevo en el UCM: el sexo. Hasta ahora solo habíamos presenciado castos besos entre los héroes de Marvel y sus partenaires, y las referencias a su vida sexual no eran más que chascarrillos inocentes o bromas infantiles que quedaban en nada. Todo eso cambia en Jessica Jones. La tórrida relación de la protagonista con Luke Cage (el tercer superhéroe que tendrá su propia serie en Netflix) nos proporciona varias escenas de cama que hacen temblar los cimientos no solo del edificio donde vive la investigadora, sino también del Universo Marvel. Si a eso añadimos cuestiones comprometidas como la violación, el trastorno de estrés postraumático o las drogasJessica Jones se confirma como la serie más osada y sin concesiones de Marvel. Pero lo más importante es que estos elementos no se utilizan a la ligera (aquí el sexo no es un reclamo publicitario y la heroína titular no está hiper-sexualizada, es más, destaca por su “mal sentido de la moda” y su percha desgarbada), sino que forman parte integral del desarrollo de la historia y la caracterización de la protagonista.

A lo largo de los 13 episodios de la primera temporada de Jessica JonesKrysten Ritter ha demostrado ser una estupenda elección de casting para dar vida al personaje. La peculiar actriz ha destacado como secundaria en varias series (Breaking Bad, Veronica Mars), pero todavía tenía que probar que podía llevar el peso de una serie dramática sobre sus hombros (que podía llevar una comedia ya lo sabíamos, pero Apartment 23 no la vio nadie). Y con Jessica Jones ha superado el reto con nota. Aunque su interpretación sea eminentemente dramática, Ritter ha rescatado con acierto la dimensión más cómica y corrosiva del personaje tal y como lo escribió Bendis y dibujó Gaydos (la actriz capta la expresión de la Jessica de las viñetas perfectamente), para luego llevarlo un paso más allá. Jessica Jones está hasta el coño de la humanidad y así nos lo hace ver en todo momento. Se trata de una persona brutalmente honesta, huraña, alguien que no se considera un héroe y vive llena de sentimiento de culpa y desprecio por sí misma, sentimientos que ahoga en el alcohol. Esto da lugar a una heroína alternativa en el sentido más completo de la palabra, un personaje cuyas aristas sirven tanto para crear drama de peso como para generar estupendos momentos de comedia. Y Ritter ha sabido cómo equilibrar esta dualidad de su personaje para conmover en sus encuentros con Kilgrave o divertir en su día a día lidiando con el resto del mundo (lo que daría por recibir un corte de Jessica Jones). En este sentido hay que destacar lo bien que la actriz encaja con el resto de personajes en los diferentes ámbitos de la serie, ya sea mostrando un lado más tierno y relajado junto a su mejor amiga, Trish (Rachael Taylor), uno más agresivo ante la inmoral abogada Jeri Hogarth (Carrie-Anne Moss), una faceta más sensual a la par que autodestructiva con Luke Cage o la mayor de las vulnerabilidades (y también las fortalezas) enfrentándose al villano excelentemente interpretado por David Tennant.

Jessica Jones Kilgrave

Jessica Jones atrapa enseguida, aunque hay que decir que su relato es irregular y sus escenas de acción carecen de la fuerza y el impacto necesario (ya hemos dicho que la serie está menos centrada en las peleas que Daredevil, pero eso no es razón para descuidar las que hay). Narrativamente, la primera mitad de la temporada no puede evitar caer en el estiramiento y el relleno, dando la sensación de que no hay suficiente material para llenar una hora entera de cada capítulo (nos preguntamos si es necesario conocer tantos detalles de los secundarios que, en un principio, no aportan nada y no resultan interesantes). Sin embargo, los episodios 7 y 8 (“AKA Top Shelf Perverts” y “AKA WWJD?” respectivamente) marcan un claro punto de inflexión en la serie. Es entonces cuando las tramas que nos parecían descolgadas de la historia empiezan a converger y los personajes cuyo papel estaba difuminado comienzan a jugar un rol más activo y crucial en la serie. Pero sin duda, es el paso a primer plano del fascinante psicópata Kilgrave y por tanto la mayor presencia de Tennant en pantalla lo que contribuye a que Jessica Jones gane ritmo y empaque, y se marque una segunda mitad de temporada de órdago (está demostrado que el formato serial es el más idóneo para desarrollar satisfactoriamente a los villanos de Marvel). Es entonces cuando la serie decide no perder ni un minuto más y exprime al máximo la truculenta historia de Jessica y Kilgrave para profundizar en los temas que trata: los traumas familiares (en JJ, la familia biológica sale mal parada, mientras se celebra la fuerza de la familia creada), la necesidad de aprobación por parte de los demás, la dependencia emocional, la culpabilidad y otras emociones propias de las víctimas de agresión sexual, o la manipulación, quizá el mayor núcleo temático de la serie (aquí todos los personajes controlan o son controlados a algún nivel).

Lo que empieza como un noir marveliano (música, voz en off, tono, puesta en escena, todo sigue los dictámenes del género) con una protagonista que es una suerte de Veronica Mars con los poderes de Buffy Summers, se va transformando poco a poco en un absorbente thriller psicológico que no tiene miedo a adentrarse en los rincones más oscuros y sórdidos de las vidas de sus personajes. Jessica Jones sigue los pasos de Daredevil, pero puede llegar a ser más triste y nocturna, y apuesta por una heroína diferente, una más desastrada e irreverente, que no se entrena para luchar y evita usar la violencia en la medida de lo posible (ahí podría estar una explicación de por qué la serie carece de la contundencia física de Daredevil). Con Jessica Jones, Marvel empieza a compensar de verdad su déficit de mujeres protagonistas (Peggy Carter dio el primer paso, aunque todavía esperábamos a una superhumana con “cabecera” propia) a la vez que introduce el siguiente capítulo de su macrohistoria (la fructífera participación de Mike Colter nos hace esperar Luke Cage con más ganas si cabe) y solidifica su fracción televisiva, donde los héroes no son conscientes de que lo son y no lidian con invasiones extraterrestres o amenazas gobales, sino que deben hallar lo que los convierte en superhéroes defendiendo a los ciudadanos uno por uno y, sobre todo, enfrentándose a sus demonios (púrpuras) personales.

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Comentarios (2)

 

  1. Victor dice:

    Genial!! Me ha encantado tu crítica, como siempre! 😀

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