Katniss Everdeen y el feminismo distópico

SS_D108-310695.dng

Texto escrito por Juan Naranjo

En alguna ocasión he provocado risas irónicas y ojos en blanco cuando, en discusiones sobre asuntos relacionados con el feminismo en los Mass Media de hoy en día, he citado a la saga de “Los Juegos del Hambre” como un referente más que positivo de buenas prácticas y de empoderamiento femenino, dentro de la literatura juvenil reciente y dentro del cine blockbuster.

En esos casos, los que me han tomado a chufla se creían que lo que me parecía feminista era una chica mona con una trenza de espiga que dispara flechas a los malos, y que está inmersa en un triángulo amoroso típicamente hollywodiense… Pero el motivo por el que he defendido esta idea (y la seguiré defendiendo) es porque LJDH es un producto en el que se presentan personajes y escenas de un elevado rango de diversidad, y de alta representatividad femenina, de forma natural y sin aspavientos, cuestionando los roles tradicionales de género y las cuotas de minorías en la pantalla. Y esta representación no sólo hace referencia a la heroína protagonista, sino a todo el mundo que le rodea y a todas las situaciones a las que se enfrenta.

Tenía esta percepción tan positiva desde que leí los libros… pero esta idea cristalizó del todo en mi mente gracias a una escena de la última entrega, “Sinsajo, Parte 2“, en la que la saga se da por finalizada. Estaba sentado en la sala, y me di cuenta de que estaba viendo una escena que, a pesar de que parece cotidiana y ordinaria, era revolucionaria. En esta escena, tres mujeres, todas presumiblemente mayores de cincuenta, y una de ellas de color (y no es que estemos sobrados de representaciones de ninguno de los dos grupos en el cine comercial actual), hacían de líderes políticos y militares de sus regiones, y mantenían una conversación en la que se discutía sobre la conveniencia o no de atacar militarmente un puesto estratégico fiel a un gobierno dictatorial, con el fin de derrocarlo.

Sobre la conversación de estas tres mujeres flotaban diversos dilemas morales (la legitimidad o no de la venganza a sangre fría cuando hay civiles de por medio; la vaga sospecha de que se está derrocando un gobierno dictatorial para imponer otro también por la fuerza), que nada tenían que ver con hijos, maridos o padres, sino con el destino de una nación, el camino de una revolución, y el bienestar de un pueblo y un ejército. Puede que desde los mejores tiempos de “Orange is the New Black” no viese una escena en la que tantas mujeres hablaban de asuntos que les importan a ellas, y no a los varones de su entorno.

SS_D108-311001.dng

En esta conversación con tres líderes sociales y militares femeninos, se estudiaba la posibilidad de usar el carisma de una joven, “el rostro de la revolución”, para posibilitar una pronta rendición del enemigo, reduciendo así el número de bajas. Y todo ello estaba filmado por una artista, “la mejor directora del Capitolio“, que abandona su acomodada vida para adherirse a la revolución. Cinco mujeres dominan ese nudo crucial de la historia: las cinco son importantes por sus habilidades y su trabajo, no por quienes son sus esposos, sus amantes o sus padres. De ninguna de estas mujeres (sólo de la protagonista) sabemos ningún dato sobre su vida personal, amorosa o familiar. Ninguna de estas mujeres es una abnegada y perfecta cuidadora, sino que nos encontramos ante un grupo de imperfectos líderes, de valientes guerreras, de febriles libertarias.

Cabe recordar que, además, todo este mundo imaginado, toda esta iconografía reconocible a un primer vistazo, toda esta mitología que ya se ha instalado en el imaginario del espectador medio, está basado en la obra literaria de una mujer, millonaria y exitosa gracias a su trabajo y talento. Una mujer que volvió a poner de moda un género, y que nos ayudó a recordar que la literatura adolescente es digna y respetable, aunque no la haya escrito un varón y aunque no se publicase a mediados del siglo XX. Que a veces parece que las cosas sólo son respetables y dignas de tener en cuenta si han acumulado una vetusta capa de polvo. Parece que si algo lo ha escrito una chica que encima es joven, sólo puede ser valorado por otras chicas jóvenes; mientras que lo que construyen y crean los varones debe ser universal (aunque en su obra las mujeres sean simples arquetipos o, directamente, no aparezcan). Las mujeres de Panem son deslenguadas, crueles, líderes, salvadoras, imperfectas, egoístas, iracundas… y cuando son víctimas, lo son en la misma medida que los hombres. Panem es un territorio libre de paternalismo. Panem es un territorio en el que, en realidad, lo que se está derrocando es el patriarcado.

La visibilidad y la diversidad no vienen sólo dadas en esta saga por el tema feminista. Hay multitud de asuntos tratados con la normalidad que merecen y que me hace ver este conjunto de libros y películas como un referente valioso en una sociedad plural. Como he dicho, tenemos diversidad de edades (algo poco común en las distopías y en las recientes sagas llevadas al cine), pero también tenemos diversidad racial (la adorada Rue, negra a pesar de la polémica suscitada por esa elección de casting; Cinna; Boggs). E incluso hay una considerable visibilidad en lo relativo a la diversidad funcional: así, tenemos a Beetle (en silla de ruedas) o a Pollux (un avox sin lengua). En la saga incluso se trata el tema de la salud mental, ya no sólo en el famoso episodio de Peeta, sino también en el estado emocional de la madre de las protagonistas, inmersa en una depresión desde el principio de la saga. Incluso se trata el tema de los abusos, y no me refiero a los del Capitolio contra todo Panem, sino a los ejercidos por los padres de Peeta contra él mismo durante su infancia, o a como el dictador obliga a Finnick, probablemente el único personaje sexualizado de toda la saga, a ser alquilado sexualmente entre los mejores postores de la aristocracia capitolina. Creo que, al igual que en la otra gran saga adolescente, Harry Potter, es el colectivo LGTB el único excluido: uno puede imaginar algo de Cinna (¿o soy el único?) e incluso de Cressida o Caesar, al igual que lo hacíamos con Dumbledore pero, al menos hasta donde yo sé, tristemente ese tema no se toca en esta saga, invisibilizando a un colectivo y desperdiciando una oportunidad de que los lectores y espectadores adolescentes y LGTB tuvieran algún referente positivo en la cultura mainstream.

SS_D75-24187.dng

Mucha gente no se toma en serio esta saga precisamente por ser una saga, y porque creen que esto trata de un triángulo amoroso entre una chica mona y dos chulitos. Mucha gente no se da cuenta de que estamos ante una de las historias más apasionantes y más grandes de los últimos años. La gente se ha quedado con la superficie, con el romance adolescente, y ha olvidado lo realmente importante en esta obra: la lucha por los derechos sociales, la revolución e, incluso, el tiranicidio. Qué fácil es ridiculizar y no tomarse en serio algo escrito por una mujer y protagonizado por otra. Para que la jugada hubiese sido perfecta, me hubiese gustado que las películas estuviesen dirigidas por alguna de las múltiples y talentosas directoras de cine que siguen yendo de estudio en estudio tratando de conseguir una oportunidad detrás de las cámaras en algo más que “películas para chicas”. Parece que en Hollywood tener vagina te imposibilita rodar cintas de acción, distopías y hasta cualquiera de las miles de pelis de superhéroes (masculinos) que nos asaltan cada semana en la cartelera.

La gente no toma en serio, por ser joven y guapa, a una realidad del cine como Jennifer Lawrence, a la que ya habían nominado a un Oscar a los 20 años, y que ya tiene más de una docena de películas en su haber. Parece que hay que perpetuar la idea machista de que belleza y juventud son sinónimos de idiotez y arribismo. Al mundo sólo le valen las chicas jóvenes y guapas si son objetos sexuales. Si son talentosas y profesionales (como lo son actriz y personaje) parece que es mejor no tomárselas en serio. Y es que Katniss Everdeen es, en toda la saga, cualquier cosa menos un objeto sexual: por supuesto que, en momentos muy puntuales, muestra sus deseos… pero en ningún momento se le sexualiza. Me apena especialmente que socialmente no se valore lo suficiente  a una actriz que tiene un sentido del humor maravilloso (y que es de ella misma de quien más se ríe), y que encima tiene la cabeza muy bien amueblada, y está luchando mucho por la visibilidad de la mujer, así como del colectivo LGTB, en Hollywood.

SS_D67-20969.dng

La gente se cree que esto es Crepúsculo. La gente no sabe una puta mierda. Y no se dan cuenta de que, en realidad, Katniss está CERO interesada en uno y en otro, y que sólo está metida en un follón muy gordo por echar un cable a su hermana y, de camino, a todos los oprimidos. Ella lo único que quería era seguir cazando ciervos… todo lo demás es un marrón que se encuentra y del que ya no puede salir por cómo se precipitan los acontecimientos. En esta historia los tíos no son el sueño de la chica protagonista: son sólo dos moscones que, más que otra cosa, se interponen en sus planes. Dos moscones contrapuestos: el gran soldado americano que elimina cualquier posibilidad de que el conflicto territorial se resuelva pacíficamente; el perfecto yerno que es un lastre durante toda la saga y que, en un momento dado, casi ahoga a la protagonista con sus propias manos.

Así que, si tengo que ser sincero, me da igual que los críticos vapuleen estos libros o estas pelis. Me da igual que la gente lo considere una idiotez adolescente. Quien crucifica un género sin tener ni idea de él, y quien demoniza todo lo que se haya escrito o filmado después de los años setenta, así como quien da por sentado que todo lo enfocado para un público generalista es malo… tiene una opinión irrelevante en este asunto, y a mí no me interesa lo más mínimo.

A mí lo que me importa es que mis alumnas, apenas adolescentes, ya no quieren ser Ariel ni Brenda Walsh, quieren ser Hermione o Katniss, sabias y guerreras, y eso me hace confiar en las próximas generaciones y en el destino del mundo.

Hoy me he despedido de Katniss, pero estará para siempre en mi corazón.

Juan Naranjo es profesor de Geografía e Historia en Secundaria, e investigador de la Universidad de Málaga. Sus intereses e investigaciones incluyen una serie de temas muy diversos: feminismo, Guerra Civil, cine y literatura.

Etiquetas: , , , , , ,

Comentarios (6)

 

  1. Xabier Rodríguez (@XabierXY) dice:

    Sí, sí y más sí. No tengo nada más que aportar. Un texto perfecto.

  2. marcela dice:

    Que fastidio que a fuerza haya que meter a gente LGTB en cualquier serie o pelicula o libro. ¿Sabe lo que esta logrando eso? Que haya cada vez mas gente apestada con ese colectivo, por estar saturada de verlos en todos lados. No esta produciendo el efecto “aceptacion” sino “rechazo”, sobre todo porque en las series y peliculas en que aparecen lo hacen tan estereotipados que enferma. Y mirar a Katniss como gran heroina es prueba que ud es hombre. Porque yo, mujer, lo que veo es una chica egoista, inconciente, tan obsesionada con si misma que no ve nada mas. De hecho, el ultimo libro es una pesadilla, tanto como esta escrito como por lo que cuenta. Ella, ella y ella y ella y ella… No sale de ahi. En la saga entera, el unico acto generoso que tiene es salvar a su hermana, y ademas fue un acto irreflexivo, porque ¿y luego que? Su hermana al año siguiente habria sido escogida, habria muerto por nada y su hermana luego la habria seguido ¿en qué momento penso eso?. Katniss nunca piensa nada. ¿O cuando tiene que volver a la arena pensó en Peeta, o en Haymitch? ¿Penso en todas las idioteces que hizo que llevaron a la muerte a personas? Puso en riesgo a todo su distrito, los llevo a la muerte, mato a Cinna, mato a Coin… y nada lo hizo por otros, siempre pensando en ella. En toda la saga, penso solo en ella. Primero ella, segundo ella… Es real lo que dicen Peeta y Gale: ella no se queda con quien ama, se queda con quien necesita, tipico de las personas egoistas. ¿Eso es un modelo de feminismo? ¿Asi se derrota al patriarcado? Curioso, porque Katniss no admira a su madre, no admira a Coin, no admira a ninguna mujer: admira y quiere a su padre, admira y quiere a a Cinna, admira y quiere a Haymitch… Todo lo que Katniss logra, no lo logra por las mujeres, lo logra por los hombres, imitandolos, escuchandolos. En ningun momento Katniss escucha lo que le dicen las mujeres salvo a su hermana en una ocasion. Todo el tiempo escucha a los hombres. Asi que repito; ¿modelo de feminismo? ¿Derrota de patriarcado? Creo que no.

    • Imagen de perfil de fuertecito fuertecito dice:

      Eso, vamos a ocultar a los homosexuales, que incomodan demasiado a los pobres heteros. Esto es análogo a lo de “que sean gays, pero que no lo proclamen a los cuatro vientos”. Perdona, pero los heterosexuales siempre han dominado (y siguen dominando) todos los ámbitos de la sociedad, y nadie se queja de saturación (“Qué harto estoy de ver heteros por todas partes, me están metiendo por los ojos su estilo de vida saliendo tanto en la tele, no me importa que vivan su sexualidad, pero que lo hagan de puertas adentro”, dijo nadie nunca). El rechazo hacia las personas gays no está provocado por su presencia (aun infinitamente desigual) en los medios, sino por la HOMOFOBIA. Así de simple.

    • Juan Naranjo dice:

      Estimada Marcela:
      Tres cosas.
      1º: El colectivo LGTB debería estar presente en todas (o, al menos, en casi todas) las “series, películas o libros”, por el simple hecho de que también está presente en todos los ámbitos de la sociedad. Lo contrario, es invisibilizar a un porcentaje importante de la población. Lamento que el “exceso” de representación “te apeste”… pero a mí a lo que me huele un poquito es a homofobia.
      2º: Lamento que consideres que mi género no me permita dar una opinión formada sobre un tema vinculado al feminismo. Sin embargo, al contrario que tú, creo que ésta es una lucha que debería involucrar a cualquier sector de la sociedad que pueda hacer algo positivo por los derechos de las mujeres, independientemente del género. Ah, y por cierto, no comulgo con la idea heteronormativa tradicional de masculino/femenino, así que no me doy por aludido.
      3º: Sabe que Katniss no es real, ¿verdad? Y que ni ella misma (que es un personaje ficticio) ni yo (que sólo soy un lector) somos responsables o culpables de sus acciones y pensamientos, ¿verdad? Lamento que el supuesto egoísmo de Katniss le perturbe tan profundamente.
      Un afectuoso saludo.

    • Pablo dice:

      Intentando ignorar la homofobia y la falacia ad hominem yo diría que el personaje de una mujer egoista, si eso es lo que ves, ya es más feminista de lo habitual. Que lo que haga lo haga por ella y no por un hombre o por imposición social ya rompe bastante el molde de Hollywood.

  3. Ricardo dice:

    Bravo Juan por el artículo y a los dos por las respuestas en los comentarios.

Deja un comentario

Get Adobe Flash player
Abrir la barra de herramientas