Crítica: Anacleto: Agente secreto

Anacleto agente secreto

Texto escrito por David Lastra

Ahora que Steven Spielberg ha vaticinado el final de la hegemonía de los superhéroes en la gran pantalla, el cine español estrena su mejor película de ese género hasta la fecha. “Spain is different”, que se decía antaño. ¿Podemos considerar al personaje creado por Vázquez como un superhéroe? Dadas sus extraordinarias condiciones como espía, elegancia y porte, está claro que podemos situar a Anacleto en una posición más cercana a la comitiva de los Vengadores que a la del funcionariado del CNI. Su primera aventura cinematográfica, de la mano de Javier Ruiz Caldera (Tres bodas de másPromoción fantasma), no ha hecho nada más que confirmarlo: Anacleto es el superhéroe español por antonomasia, con permiso del Superlópez de Jan, claro está (adaptación a la que también echará el diente el propio Ruiz Caldera).

Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape, el Capitán Trueno, Makinavaja, el botones Sacarino, … uno a uno, la plana mayor del noveno arte español ha ido pasando por la pequeña o la gran pantalla. Unos con algo de suerte (el primer acercamiento de Javier Fesser a los personajes de Ibáñez no estaba nada mal, aunque con tanto reboot à la Spider-man han terminado por enturbiar la saga), pero la mayor parte han contado con unos estrepitosos resultados tanto de crítica como de público. ¿A alguién le gustó El Capitán Trueno y el Santo Grial? Mejor dicho, ¿alguien la ha visto? Con el anuncio del proyecto de traslación de Anacleto al celuloide, volvió el miedo. Otra cagada más se avecinaba. Pero el resultado final difiere con creces a lo proclamado por los agoreros.

Anacleto: Agente secreto es una notable adaptación de las viñetas de Vázquez y una excelente película de acción. El film está hecho tanto para contentar a los entendidos del cómic (que la primera imagen sea el protagonista caminando por el desierto es una pasada y la SPOILER de Anacleto también) como a los tragablockbusters más exquisitos. Si bien el Anacleto original era un híbrido cañí entre James Bond y Maxwell Smart, su doble cinematográfico se crece, añadiendo a ese cóctel la resistencia y la lucha por la supervivencia de Jason Bourne y el carácter de héroe de acción de Ethan Hunt. El endiablado ritmo de Anacleto sorprende y hace que se despegue de la anquilosada estructura narrativa casposa que puebla el cine español. Como si de una entrega de la saga de Misión: Imposible se tratase, la sobredosis acción comienza desde el primer minuto con la contundente fuga de Vázquez, némesis oficial del agente secreto, que se encontraba bajo la custodia de Anacleto. La lucha y persecución entre el bien y el mal se complementa con la necesidad del agente de proteger a su vástago, que hasta la fecha no tenía ni idea de que su padre era un superespía. La gran novedad es que el chaval no es un adolescente, sino un treintañero calzonazos que trabaja por las noches de agente de seguridad en un gran almacén y cuyo mayor vicio son los videojuegos. En resumen, el paradigma del superhombre nietzscheano de nuestra generación.

Anacleto agente secreto

A pesar de ser una película dirigida al gran público, se agradece que Anacleto: Agente secreto no sea pacata o conservadora. Su trama y resolución de problemas puede ser sencilla, de tebeo podríamos decir, pero no por ello trata al espectador como un estúpido. El villano de turno, el gran Vázquez es un hijo de puta de manual (Carlos Areces en su mejor papel no televisivo) y no porque haya niños en la sala va a coartarse. Es justamente en los momentos más proclives a realizar concesiones al respetable, donde el film se pone más violento. Todo ello sin perder su tono absurdo por ello. El buen hacer de Ruiz Caldera tras la cámara y el notable guión de Pablo AlénBreixo Corral Fernando Navarro (los dos primeros repiten con el director tras Tres bodas de más) dotan de consistencia al film, pero es la labor de los dos protagonistas la que engrandece el resultado. 

El Anacleto de Imanol Arias debería servirle para colocarse en la lista de sucesores de Daniel Craig en la saga de 007, por encima de Tom Hardy o Idris Elba. Es un placer volver a encontrarse con Imanol en la gran pantalla y recordarnos que él no es solamente Don Antonio Alcántara (que no sería poco), sino que es toda una leyenda del cine español. No debería extrañarnos que le cayese su quinta candidatura a los Goya por este papel. Hace tiempo que Quim Gutiérrez dejó de ser la gran esperanza blanca del cine español, para ser la realidad. Payaso oficial de Daniel Sánchez Arévalo, ya nos demostró su suerte como héroe en la infravalorada Los últimos días, epopeya apocalíptica de los hermanos Pastor. En Anacleto, Quim se supera. No solo pega porrazos como el que más, estando a la altura en todas sus escenas de acción, sino que se confirma como un verdadero maestro del humor físico. Su característico tartamudeo nervioso y su condición de “pobre hombre” con un toque cafre, dotan al personaje del realismo necesario, llevándose como premio las carcajadas más sonoras por parte del respetable.

Va a ser verdad el dicho de que “Anacleto nunca falla”, porque vaya peliculón que nos ha traído.

Valoración: ★★★★

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