Crítica: Eliminado

Eliminado

Fresno, California. Abril de 2014. Ha pasado exactamente un año desde que Laura Barns se suicidó delante de sus compañeros (y sus móviles) tras sufrir el ciber-acoso provocado por un vídeo de YouTube que mostraba a la adolescente en una situación terriblemente embarazosa. Su mejor amiga de la infancia, Blaire Lily (Shelley Hennig), se prepara para una sesión de Skype con su novio, a la que pronto se unen otros tres amigos. Los cinco detectan la presencia inesperada de una cuenta con el nombre de billie227 que asegura ser Laura. A pesar de los intentos de la pandilla por expulsar al usuario desconocido, billie227 permanece en sus ordenadores sin que ellos puedan hacer nada al respecto. La frustración y el miedo aumentan cuando la supuesta Laura les propone un juego con terribles consecuencias para los perdedores. Convertidos en presas de un asesino sin rostro que amenaza con matarlos si se desconectan, uno a uno caerán víctimas de los juegos de Laura, diseñados como venganza para destapar las horribles verdades que los amigos se ocultan.

El argumento de Eliminado (Unfriended) suena a slasher juvenil de toda la vida. Y eso es exactamente lo que es. Con la principal diferencia de que la historia transcurre íntegramente dentro de una pantalla de ordenador, donde Blaire (nuestro punto de vista) maneja las distintas ventanas que nos mostrarán los acontecimientos. Eliminado traslada las reglas del slasher al contexto actualizado de la sociedad hiperconectada, y propone una película de suspense (más que de terror) ambientada en el abstracto entorno del ciberespacio, donde se refleja (y magnifica) el día a día vivido a través de las pantallas de nuestros ordenadores y dispositivos móviles -algo parecido a lo que hizo Nacho Vigalondo con Open Windows, pero menos arraigado en la fantasía. Eliminado recoge la realidad del adolescente actual y la convierte en un cuento de miedo con moraleja que trata temas como el acoso, la presión social, la importancia de la imagen proyectada en las redes y en general, la dependencia de Internet en las vidas de los estudiantes.

Claro que la principal intención de Leo Gabriadze (Problemas con suerte) no es elaborar una crítica o tratado social (aunque se asegura de que su mensaje anti-acoso llegue sin interferencias), sino construir un simple thriller de acoso, un film esencialmente convencional que se distancia de la norma por su arriesgado formato. Y ahí es donde la película acierta y fracasa a la vez. Eliminado hace gala de Imprimiruna increíble atención al detalle. Gabriadze traslada a la pantalla la lógica interna del internauta con suma coherencia para evitar la frustración del espectador, plasmando con puntería los tiempos de espera, pasos en falso, atajos o glitches, convenciéndonos así de que hay alguien real manipulando el ratón. En esa credibilidad reside la clave para que el suspense de la película surta efecto. Eliminado logra transmitir tensión y angustia porque recurre a una amenaza invisible (como hacía recientemente It Follows) y porque el entorno en el que transcurre es verosímil y se reconstruye sin apenas falseamiento en el espacio que más familiar nos resulta ahora mismo, donde actualmente vivimos gran parte de nuestras vidas.

El trabajo de planificación y desarrollo gráfico que hay detrás de esta película no debería tomarse a la ligera. Eliminado aprovecha todas las posibilidades fílmicas (por naturaleza muy restringidas) de la pantalla del ordenador para narrar la historia de la forma más natural posible, y el resultado en este sentido no es nada desdeñable. Visualmente, Eliminado es imaginativa y eficaz, lo que facilita la enervante experiencia inmersiva que propone. Pero el realismo no se ciñe al aspecto técnico, sino que, a diferencia de la gran mayoría de slashers juveniles, los personajes de Eliminado hablan y se comportan como adolescentes reales. Por supuesto, el grupo de víctimas está formado por los arquetipos habituales del género (la virgen o final girl, el fumado, el jock, la puta) pero van más allá, se expresan y relacionan como lo haría un grupo de amigos de 18 años en la vida real. En este sentido, la calificación Rated-R permite mostrarnos la cara del adolescente que sabemos que existe pero se nos suele ocultar en el terror teen, y los actores, que están por encima de la media en estas producciones, hacen el resto del trabajo.

Y con todo, Eliminado no deja de ser una oportunidad perdida. El detallismo casi enfermizo del film, pensado para garantizar la experiencia lo más cercana posible a la realidad, hace que se descuide lo más importante, la historia. Aunque no se le da mal maniobrar todos los trucos del terror sin caer en los típicos sinsentidos (aquí está todo más atado de lo que cabía esperar), el guion es demasiado genérico y por tanto predecible. Eliminado no es una mala película, pero podría haber aportado algo nuevo al género y al final se queda en lo mismo de siempre.

Valoración: ★★★

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