Nocturna Festival de Cine Fantástico de Madrid 2015 – Tercera crónica

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DÍA 5

Charlie’s Farm (Australia, 2014)

charlies farmUn grupo de amigos, tres australianos y una americana (interpretada por la peor actriz del mundo, Tara Reid), organizan un viaje rural en la Australia profunda. Uno de ellos siente mucha curiosidad por la leyenda de la granja de Charlie, lugar donde habitaba una familia de asesinos caníbales que fue matada violentamente por la muchedumbre enfurecida del lugar, y engaña a las chicas para que este sea el destino de la excursión. A pesar de las advertencias que se encuentran en el camino, los jóvenes deciden pasar unos días en la granja, donde aún merodea Charlie, el hijo pequeño de la familia que escapó a la masacre. Debido a una enfermedad congénita, Charlie ahora es un monstruo gigante que vive como un salvaje en una cueva cercana a la granja y mata a los que se atreven a poner un pie en su antiguo hogar. Según nos contaron los productores de la cinta durante su presentación en el festival, Charlie’s Farm es un homenaje a los slashers más populares, Viernes 13Halloween y sobre todo La matanza de Texas. En el clásico de Tobe Hooper es donde Chris Sun se fija más para desarrollar su Charlie’s Farm. Sin embargo, las comparaciones le hacen flaco favor, ya que Charlie’s Farm es un sucedáneo de sucedáneos, una película que se entrega deliberadamente a los tópicos del género y sigue al pie de la letra sus reglas (desde que vimos La cabaña en el bosque cada vez que estamos ante un slasher podemos identificarlas una a una), pero que no consigue divertir ni aterrorizar. La comedia es terrible y la tensión inexistente. Charlie’s Farm es una de esas películas de miedo en la que lo verdaderamente terrorífico es soportar a sus personajes y sus diálogos mientras esperas a que pase algo de una vez. Y lo peor es que para cuando pasa (que es casi exclusivamente durante sus últimos 10 minutos), ya te ha dejado de importar todo.

Pedro J. García

Bunny the Killer Thing (Finlandia, 2015)

bunny_the_killer_thing_38334Toda sesión golfa de un festival de cine fantástico que se precie debe estar cargada de una buena dosis de humor socarrón, mucho cachondeo zafio, algo de casquería y un pequeño (gran) toque erótico; una serie de elementos que faciliten y aseguren el despiporre durante su hora y pico de metraje. De ir todo bien, la sesión será un horror de gritos y carcajadas sin tregua; de fracasar, lo más que se oirán en la sala serán ronquidos. Por esa razón, la elección de la película a ser proyectada a tan intempestivas horas es tarea harto difícil. Una cinta que narra las catastróficas desdichas de un hombre-conejo con elefantiosis que se dedica a violar y descuartizar (o viceversa) a todo bicho viviente que le recuerde (o tenga) a un coño mientras grita “fresh pussy” parecía ser un valor seguro… sí, eso es, parecía. Bunny, the Killer Thing decepciona ante las altas expectativas creadas por su sinopsis. Los noventa minutos de Bunny son un recital reiterativo y cansino de muertes y escenas sin gracia, un suplicio que parece no tener final. A destacar la infinidad de carcajadas del respetable cada vez que aparecía el miembro viril (o conejil, mejor dicho) de la bestia, espero que alguien esté preparando algún ensayo académico sobre el amor y deseo hacia los cipotes por parte del público de este tipo de películas. ¿Cómo resumir Bunny, the Killer Thing en una sola palabra? Muy fácil, esa palabra es: coñazo.

David Lastra

DÍA 6

Backcountry (Canadá, 2014)

backcountryBasada en hechos reales, Backcountry es la historia de una pareja de excursionistas, Jenn y Alex, que viajan a uno de los lugares más remotos de Canadá para visitar los bosques donde él se crió. Sin mapa ni teléfonos móviles, los dos acaban perdiéndose y deben sobrevivir al acecho de un oso salvaje mientras encuentran el camino de vuelta. Backcountry es una película de supervivencia que antepone el realismo al espectáculo. Al igual que hace más de una década hiciera Open Water, Backcountry explora las emociones y los conflictos personales de una pareja en una situación límite. Adam MacDonald construye un thriller inteligente (no confundir con “sus personajes son inteligentes”) en el que la tensión se va acumulando de forma gradual y todas las piezas encajan perfectamente para que la historia se mantenga coherente en todo momento. El punto fuerte de este survival forestal es un guion, minimalista y aparentemente sencillo, pero repleto de matices y detalles que lo convierten en un relato muy sólido, y con una fantástica caracterización de personajes (cuando alguien toma una decisión estúpida, MacDonald se asegura de que tenga sentido en relación a sus personalidades). Lo más interesante de Backcountry es cómo MacDonald juega con los roles de la pareja (él es el macho alfa que cree que no necesita mapa y ella se deja llevar por su chico, seguramente por pena, pero acabará tomando el control para sobrevivir), y cómo maneja sus conflictos personales, intensificándolos con la inquietante presencia de Eric Balfour, al que le basta solo una escena para poner de los nervios al personal. Backcountry parece una película muy simple, pero está llena de capas y todo está medido de forma meticulosa para que en lugar de culpar a los personajes por su situación acabemos pensando que nos podría pasar a nosotros perfectamente.

Pedro J. García

DÍA 7

Suburban Gothic (Estados Unidos, 2014)

Y para terminar esta semana de cine fantástico que nos ha ofrecido el Nocturna, mi película más esperada del festival (con permiso de It Follows, que ya era una de mis películas más esperadas del año): Suburban Gothic, la nueva de Richard Bates Jr., director de aquella curiosa Excision (2012). Con su segunda película, Bates sigue explorando los horrores de ser joven en el siglo XXISuburban Gothic está protagonizada por un recién licenciado en Empresariales, Raymond (Matthew Gray Gubler), que es incapaz de encontrar trabajo y se 201ve obligado a volver a casa de sus padres. Esto supone el reencuentro con su traumática vida adolescente, los compañeros del instituto que le hacían bullying por su problema de peso, la otra chica gorda que aun sigue atrapada en el pueblo, pero ya no está gorda (Kat Dennings), su padre (racista, xenófobo, homófoto y machista), que siempre ha considerado un fracasado a su hijo, y en último lugar, su conexión con lo oculto. El descubrimiento del cadáver de una niña enterrada en el jardín de su casa desata una serie de fenómenos paranormales que Raymond intentará descifrar, como en los viejos tiempos.

Suburban Gothic es ante todo una comedia, y lo justo es valorarla como tal. Además, es lo recomendable, porque como cinta de terror es muy básica y acaba haciéndose excesivamente familiar. Lo que ha hecho Bates es convertir una historia clásica de espíritus en un retrato de la generación perdida. Es como si cogiéramos aquel episodio de Girls en el que Hannah vuelve a casa de sus padres y en lugar de fantasmas metafóricos, la enfrentáramos a fantasmas “reales”. Y eso es lo mejor de la película, cómo reconfigura al héroe, sus “hazañas” y su relación con la chica (mi adorada Dennings haciendo de camarera arisca, qué novedad) para acomodarlo en el universo idiosincrático del veinteañero moderno. Matthew Gray Gubler es un protagonista de terror atípico, un urbanita que se ha creado una imagen y personalidad hipster como contraataque y purga de su vida en el pueblo, pero que en el fondo personifica el fracaso y el autoengaño de su generación. Raymond es neurótico, amanerado (que no gay), desastrado, pero también inteligente, carismático y muy divertido, y nos deja momentos dignos de reaction gif para siempre. En este sentido, hay que reconocer en Matthew Gray Gubler (heredero del mejor Johnny Depp) toda la responsabilidad de que la película funcione. Eso sí, sin desmerecer al resto de reparto (los padres están geniales y hay un cameo muy adecuado de su Majestad Trash John Waters) ni por supuesto el guion de Bates, que aunque discurra por terrenos demasiado convencionales, desprende simpatía y hace gala de un excelente sentido del humor tontiligente y un gran tempo para los chistes. En definitiva, Suburban Gothic es una chorrada encantadora que merece colarse en vuestro panteón de películas de culto.

Pedro J. García

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