Crítica: Murieron por encima de sus posibilidades

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De todos es sabido que el arte es un fiel reflejo de la realidad social del país en el que se desarrolla. La obra realizada es el producto directo de una serie de correspondencias entre las experiencias vitales del artista y el entorno en el que habita. Unas situaciones externas que dejan huella en la vida del mismo y que, lógicamente, se ven reflejadas en su obra. De ahí que la crisis financiera que nos atenaza desde 2008, haya dejado mella en los cineastas actuales. Además de destrozarnos los bolsillos, convertir el mileurismo en una utopía y de dejar a más de un familiar en la calle, la crisis nos ha regalado una serie de películas que han intentado, con mayor o menor suerte, reflejar la coyuntura económica y social actual. Margin Call, El capitalMalas noticias, Film socialism(e) o los documentales Inside Job El espíritu del 45, son algunos de los más destacados del mercado internacional. Como no podía ser de otra manera, el cine español también ha mostrado esta situación crítica con films como Hermosa juventud5 metros cuadradosEdificio España o la patochada Ayer no termina nunca. Pero la película definitiva sobre la crisis estaba por llegar y esa parecía ser Murieron por encima de sus posibilidades, la comedia coral dirigida por Isaki Lacuesta, con Raúl Arévalo, Julián Villagrán, Imanol AriasEduard FernándezAriadna GilEmma SuárezCarmen MachiSergi López, José CoronadoLuis Tosar y la madre que los parió, que no es una referencia a Ángela Molina, aunque ella también aparezca en los créditos, sino al maremágnum que conforma el reparto del film.

Una sugerente sinopsis (una serie de freaks cuyos destinos se unen de la manera más macabra posible, que deciden no perder más el tiempo y poner en marcha una revolución que deja en paños menores a los de Podemos), un valor seguro a la dirección (Lacuesta viene de dirigir Los pasos dobles, con la que ganó la Concha de Oro, y años antes sorprendió a más de uno con su mockumentary Cravan vs. Cravan), un reparto de lujo que reúne a lo más granado del pasado, presente y futuro del cine español (sus nombres atesoran 13 premios Goya y sobrepasan las cincuenta candidaturas entre todos), un tema que nos toca a todos (no tener ni un duro y estar cansados de ello) y la promesa de no dejar títere sin cabeza a base de humor socarrón y gamberro. Resultado: experimento fallido. Murieron por encima de sus posibilidades se desmonta ya desde la primera escena: el símil “recortar (literalmente) a un ministro hasta que sea viable” no es tan divertido e inteligente como nos quieren mostrar, sino más bien una niñatada que se ve severamente perjudicada por unas interpretaciones flojísimas.

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El susto inicial se ve apaciguado por la aparición del tema Hay un hombre en España que lo hace todo, el profético himno que Astrud parió años antes de la crisis, y unos títulos de crédito que recuerdan a esas “grandes películas españolas con repartos interminables” que tanto nos divertían hace años… pero el espejismo se diluye y las situaciones que rozan (y en más de un momento, superan) el horrendo sentimiento de la vergüenza ajena no dejan de aparecer en pantalla. A destacar (por malos) el intenso discurso del personaje de José Sacristán en la barra de un bar, la desbaratada SPOILER muerte de Ariadna Gil y la actuación de juzgado de guardia de la nueva chica Almodóvar y estandarte de parte del cine noventero español, Emma Suárez. Lo más cercano a una sonrisa viene de la mano de Ángela Molina, que repite el papel de prostituta gritona que ya hizo en Carne de neón (otro truño), y no gracias a su interpretación, sino al pelucón que le han endiñado.

El sufrimiento continúa y los cameos parecen no tener film, como si de un Torrente XXXL se tratase y nadie parece poder remediar el desaguisado. El estrambótico dúo formado por Àlex Brendemühl Bárbara Lennie maquillan el tramo final gracias a su aparición… pero ya no hay tiempo para la redención. Habemus failMurieron por encima de sus posibilidades no se acerca ni de lejos al gamberrismo costumbrista de las cintas de Guy Ritchie (ni siquiera al Guy Ritchie de Madonna), ni mucho menos a la mala leche de BerlangaÁlex de la Iglesia, realmente no sirve ni para episodio de relleno de la vigésimo quinta temporada de La que se avecina.

Hablar de fracaso sería cometer un error gigantesco, Lacuesta ha conseguido lo que quería: una película de amiguetes, el problema es que solo les va a hacer gracia a ellos y que su propuesta es un horror vacui cuyas conclusiones filosóficas compiten con profundidad con las de Isabel Coixet. Una verdadera pena.

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Comentarios (1)

 

  1. Mara dice:

    Menos mal que has mentado a Coixet!!! juasjuasjuasjuas

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