Mad Men 7.10 “The Forecast”

Don Sally The Forecast

It Gets Better

Ahora sí, el final se puede sentir en el aire, en las oficinas de SC&P, en el penthouse vacío de Don Draper, en cada rincón de cada plano de Mad Men. Cabe la posibilidad de que no sea un final muy concreto o definido, pero sí un verdadero salto hacia el futuro, y sobre todo una oportunidad de cambio definitivo para los personajes, aunque este cambio suponga realmente aceptar que no se puede cambiar (puede que no haya otra conclusión para ellos). En “The Forecast” dejamos aún más atrás el simbolismo agorero y la oscuridad de los sueños febriles de la sexta temporada y parte de la séptima, para dejar que la luz se cuele a través de las ventanas, con el propósito en vano de que nuestro protagonista vea con más claridad el camino. Pero no nos engañemos, el camino de Don sigue plagado de sombras que no dejan ver el final. Como de costumbre, para intentar distinguir con claridad ese futuro, Mad Men echa mano del pasado. Balance, regresos inesperados, ¿ciclo completo? 

“The Forecast” otorga una importancia capital a los niños, a la vez símbolo del pasado y el futuro, y explora la delgada línea que los separa de los adultos de la serie. Este episodio marca el regreso de nuestra fascinante Sally Draper después de una larga ausencia. El tiempo transcurrido nos devuelve a una Sally más serena y autoconvencida de su madurez, una jovencita de voz más grave y planta enhiesta que atraviesa esa ineludible fase en la que uno se esfuerza en actuar como un adulto, para no quedarse atrás en la carrera y convencer a los mayores de que se ha ganado el trato de igual a igual. En otras palabras, la adolescencia. Así, Sally gasta bromas “de adulto” a su madre, y cuando esta reprimenda su humor (“Para ti todo es una broma”), Sally deja caer una sonrisa orgullosa de sí misma y algo condescendiente (pero en el fondo cómplice), como si pensara “vaya, esta niña ha entendido mi broma”. Y es que en “The Forecast”, los niños se comportan como adultos, y los adultos como niños, aún más de lo habitual. Por eso no es de extrañar que el producto en el que está trabajando el equipo creativo de Peggy esta semana sean las galletas Peter Pan (“One Tink, and you’re hooked” es el eslogan nada infantil que acaban escogiendo, por cierto).

Glen Betty Forecast

La prueba más evidente del mundo al revés (a lo Freaky Friday) que presenta “The Forecast” es el sorprendente regreso de Creepy Glen, el vecino de los Draper obsesionado con Betty. El cambio físico de Glen es impresionante, su apariencia rechoncha y su rostro de niño repelente han dado paso a un joven esbelto y masculino, paradigma de la juventud moderna del momento (patillas incluidas). Un auténtico shock para Betty, que cuando es consciente de que el hombretón que tiene delante es aquel mocoso que intentaba cortejarla, se transforma en una adolescente y comienza a flirtear de forma automática. Betty se atusa el pelo, se agarra la cintura con una mano como si estuviera posando para una sesión de fotos, y trata a Glen con máxima deferencia, lo que enfurece a Sally, convencida de ser la única persona sensata y adulta de su familia. Glen también es un niño que se comporta como un adulto: pide una cerveza a la Sra. Francis e informa de que se ha alistado en el ejército para defender a su país en Vietnam. No es más que una ilusión de madurez (para él, patriotismo es igual a hombría, sin pensar en lo que implica), pero de eso se trata precisamente. Betty comulga con el nuevo Glen, porque la clave para ser adulto es convencernos mutuamente de que no somos niños, aunque sea a base de engaños. La actitud de Betty invita a Glen a realizar el acercamiento definitivo. Él está convencido de que es el momento, de que la espera ha terminado por fin, así que intenta plantar un beso a Betty. El intento frustrado de romance provoca la siguiente conversación: Betty: “Glen, para”. Glen: “¿Por qué?” Betty: “Porque estoy casada“. No porque él tenga 18 años, no porque su hija probablemente sienta algo por él, porque está casada. Uno de esos momentos apabullantemente elocuentes que describen a un personaje a la perfección, que nos enseñan que ha cambiado sin alterar la esencia de su personalidad. Es un instante incómodo, inapropiado, pero es el cierre perfecto a una extraña relación (lo más remotamente parecido al fan service que nos ha dado la serie esta temporada), esencial para entender a Betty.

En una escena posterior, Don acompaña a Sally y sus amigas a cenar antes de que estas se marchen de viaje. Durante la cena, Don pregunta a las niñas qué quieren ser de mayor. Ellas responden con determinación que se quieren dedicar a profesiones tradicionalmente reservadas para el hombre; es el resultado de una década de lucha y un paso más hacia el futuro. Una de las niñas (que tiene 17 años pero actúa como si tuviera 30) pide a Don un cigarrillo, y este se lo da mostrando una actitud análoga a la de Betty con Glen. La chica responde al encanto de Don Draper, y este le sigue el juego (aunque también de forma automática, casi inconscientemente). Sally se horroriza al ver también a su padre comportándose así, y antes de marcharse le confiesa que quiere alejarse de sus padres para no ser como ellos. Pero como hemos visto a lo largo de la serie, y como le replica su padre: “Eres exactamente como tu padre y tu madre, y algún día te darás cuenta“. A continuación, Don le ofrece el mejor consejo posible: “Eres una chica preciosa, depende de ti convertirte en algo más“. Con estas hermosas palabras (que esconden una crítica a Betty), volvemos a comprobar que Don esconde buenas intenciones, que su actitud hacia la mujer es más progresista que la de cualquier otro personaje masculino de la serie y que es un buen padre a pesar de todo.

Don Sally Forecast

¿Qué quieres ser de mayor?” es la pregunta que todos los personajes se hacen en “The Forecast”. De hecho, Don se la plantea a Peggy durante su evaluación de desempeño laboral. Sus respuestas dejan ver una ambición que ya conocíamos, pero que se vuelve más real al oírla de su propia voz. Peggy quiere poder, quiere gloria, necesita crear algo que dure para siempre y que ejerza influencia sobre muchas personas (¿no es el sueño de todos nosotros?). Cuando Don, que pregunta genuinamente curioso y preocupado por su propio futuro, le empuja a que siga avanzando en su “predicción” (“¿Seguro que no hay nada más?”), Peggy se marcha enfurecida, ofendida porque sin querer, él ha tocado un tema en el que ella no quiere pensar. Es una opinión extendida que la trama del hijo de Peggy se abandonó sin más, pero escenas como esta (y como las que protagoniza en los dos episodios anteriores) demuestran todo lo contrario.

Por otro lado, Joan también se plantea qué quiere ser de mayor al conocer a un hombre durante una visita de trabajo en Los Ángeles. Se trata de un nuevo personaje que, al igual que la camarera de Don, aparece en el último momento, cuando quedan muy pocos episodios para el final de la serie. No cabe duda de que Matthew Weiner no está interesado en dar a los espectadores lo que exigen, sino en darle a la historia lo que necesita. Podría parecer que estos nuevos personajes introducen un desvío y distraen de la clausura a la que, por ley seriéfila, debe llegar Mad Men. Sin embargo, precisamente están ahí para eso, para ayudar a los personajes a avanzar de una vez por todas, para que nosotros hagamos balance al observarlos interactuando con nuevas parejas después de todo lo vivido y decidamos si han conseguido salir del estancamiento o siguen atrapados repitiendo los mismos errores. Y Joan parece estar a punto de lograrlo. Se encuentra visiblemente más cómoda con su lujosa vida, con su puesto de trabajo y su familia, y se empieza a deshacer del sentimiento de culpa que le impone la sociedad. No hay más que verla desempeñando un rol activo en la cama, prometiendo mandar flores a su amante, como buena “ejecutiva en viaje de negocios” que es, y colocándose encima de él para besarle. Pero para plantearse el futuro, Joan también tiene que hacerle frente al pasado, y no solo lo hace, sino que asume que para avanzar, se tiene que llevar ese pasado con ella. Así, Joan confiesa a su nuevo pretendiente que se ha divorciado dos veces y que vive con su hijo de cuatro años y su madre. Él sale espantado al principio (“Si no puedes ir a las pirámides, no puedes ir a ninguna parte”), pero regresa para demostrarnos que, se quede hasta el final o no, para Joan es posible tenerlo todo.

Joan Forecast

Por último, Don es el único incapaz de contestar a la gran cuestión del episodio. De hecho, él la plantea a aquellos que tiene cerca con la esperanza de que estos le orienten en su propia búsqueda. “¿Qué va a traer el futuro?” llega a decir en “The Forecast” (Weiner no se anda con rodeos esta vez). ¿Qué quiere ser de mayor Don Draper? ¿Qué debería ser? Sabemos, gracias a Ted Chaough y John Mathis (otro publicista de SC&P que salta a la palestra para salir escaldado de la serie), que Don es el mejor “pintando un cuadro” y que “no es más que un hombre guapo”. Don se pregunta qué puede hacer con esto, ya que hasta ahora no le ha deportado los mejores resultados, pero lo cierto es que no tiene ningún plan y simplemente se aferra a lo que cree que le ha salido bien. Aunque él está empeñado en que han pasado “cosas maravillosas” en su vida, hasta la de la inmobiliaria se da cuenta de que se está engañando a sí mismo (“Esta parece la casa de un hombre triste”, le dice). Don es un hombre perdido en el vacío de su vida, se mueve en espacios sin mobiliario, en los que parece encontrarse en un plano distinto de realidad, incapaz de conectar de verdad con los que puedan encontrarse en el mismo lugar. Don está atrapado en un ciclo sin fin. En el final de “The Forecast”, se deshace por fin de su apartamento, el último de sus vínculos con la fantasía que alimentaba ese ciclo. Es entonces cuando el carrusel se para, y junto a la puerta de la que ya no es su casa aparece ante él su futuro, o lo que es peor, la ausencia del mismo.

Don final Forecast

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Comentarios (4)

 

  1. Bartowski dice:

    ¿Y qué piensas de que Joan haya rechazado así al hijo por un hombre que acaba de conocer, de buenas a primeras? ¿Qué interpretación le das?

    Muy bien artículo, por cierto 😀

    • Imagen de perfil de fuertecito fuertecito dice:

      ¡Muchas gracias! ¿A qué te refieres con que ha rechazado al hijo? Según lo veo yo, decide quitar un poco de tiempo con su niño para dárselo a este hombre. Joan está intentando tenerlo todo, necesita y se merece disfrutar de la vida, escaquearse de pasar tiempo con el niño no es muy bonito, pero tampoco creo que eso conlleve rechazarlo 🙂

      • Bartowski dice:

        Pues, si no recuerdo mal, le dice algo como “Entre mi hijo y tú, te eligo a ti”. Y después, cuando se larga de casa gritándole a la niñera (que en realidad, parece al hijo) “estás arruinando mi vida”. Supongo que es como tú dices, que se despegará un poco de él, para disfrutar de otras cosas, pero no necesariamente pasando del hijo 100%. A mí personalmente me chocó bastante la forma en la que dijo y sucedió todo, con un tío al que acaba de conocer xD Pero bueno, a ver cómo se desarrolla esta historia en los pocos capítulos que quedan.

        • Imagen de perfil de fuertecito fuertecito dice:

          Aaaah, pero cuando le dice “Entre mi hijo y tú, te eligo a ti” fíjate que se lo dice con tono enfurecido, solo quiere que él vea lo absurdo que es pedirle a una madre que elija entre su hijo y un hombre que acaba de conocer. Precisamente es su manera de decir que si le hace elegir, elegirá a su hijo, como es lógico 🙂

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