Concurso Mad Men: Consigue un vinilo de “Zou Bisou Bisou” + un pack de la Temporada Final, P.1

 Este concurso ya ha finalizado. Atentos a fuertecito no ve la tele para futuros concursos.

temporada final

El próximo 5 de abril da comienzo en Estados Unidos la segunda parte de la temporada final de MAD MEN, 7 episodios en total con los que los seguidores de la serie creada por Matthew Weiner llegaremos al fin de una era. Tan solo un día después, el 6 de abril, CANAL + Series estrenará en exclusiva el primer episodio (en VOS).

Para celebrar el final, o más bien el recorrido, de una de las series más aclamadas de la historia de la televisión, fuertecito no ve la tele y eOne Spain os hemos preparado un concurso muy especial.

Tenemos un lote madmeníaco consistente en 1 pack en DVD de la Temporada Final, Parte 1 + un disco vinilo (7″) edición coleccionista en vinilo rojo de “Zou Bisou Bisou” de Megan Draper, que además de la icónica canción que Jessica Paré interpreta para Don en “A Little Kiss” (5×01), incluye el tema principal de la serie en la cara B. Un objeto de coleccionista con verdadero encanto vintage ideal para los fans de la serie (incluso aunque no tengáis tocadiscos).

zou bisou bisou

 

Para participar en el sorteo de este lote Mad Men, lo único que tenéis que hacer es responder en esta entrada a la siguiente pregunta:

¿CÓMO TE GUSTARÍA QUE TERMINASE MAD MEN?

Y atención, porque si queréis doble participación y por tanto más oportunidades de ganar, además de responder a la pregunta aquí, dejad un comentario en cualquiera de las entradas de #fnvlt sobre Mad Men que encontraréis aquí.

 

BASES

unnamed-1– De entre todos los participantes elegiremos un ganador o ganadora (via Sortea2) que se llevará totalmente gratis 1 pack de Mad Men – Temporada Final, Parte 1 en DVD, cortesía de Entertainment One Films Spain, más un disco vinilo promocional de “Zou Bisou Bisou”. El ganador recibirá los premios en su casa sin ningún gasto por su parte.

– El participante debe incluir su correo electrónico en el formulario de respuesta del blog (no aparecerá público) y se recomienda firmar con nombre y apellido (los pseudónimos son válidos).

– Sólo contará una participación por dirección IP, las respuestas desde la misma IP con distinto nombre serán marcadas como spam.

– Asimismo, sólo contará un comentario en cualquier entrada de Mad Men en fuertecito no ve la tele que se realice posteriormente a la publicación de este concurso.

– El plazo para participar en el concurso finaliza el viernes 10 de abril de 2015 a las 23:59 (hora peninsular española). El ganador será anunciado a partir del día siguiente en la página de Facebook de fuertecito no ve la tele.

– Concurso válido sólo para España (península e islas).

– fuertecito no ve la tele se reserva el derecho de modificar o anular el concurso si fuera necesario.

¡Mucha suerte!

 

MAD MEN: La Temporada Final, Parte 1, es el principio del fin para una de las series más aclamadas de la historia de la televisión. Ganadora de cuatro premios Emmy® a Mejor Serie Dramática, y de tres Globos de Oro® consecutivos, Mad Men se acerca a su desenlace con la primera parte de la séptima y última temporada, a la venta en España a partir del 3 de diciembre en formato Blu-ray y DVD, de la mano de Entertainment One Films Spain.

Situada en el fascinante mundo de la década de los 60 en Nueva YorkMad Men sigue la vida de Don Draper (Jon Hamm, ganador del Globo de Oro®), su familia, y los publicistas de la Calle Madison. Como suele ser habitual, la temporada final de Mad Men se caracteriza por los cambios que tienen lugar tanto en el interior de los personajes como en la sociedad norteamericana en el crucial año 1969. La Temporada Final, Parte 1 de Mad Men incluye algunos de los episodios mejor valorados de la trayectoria de la serie, como “The Strategy” y “Waterloo“.

MAD MEN 7 BLUREPARTO: Jon Hamm, Elisabeth Moss, Vincent Kartheiser, January Jones, Christina Hendricks, Aaron Staton, Rich Sommer, Kiernan Shipka, Jessica Paré
IDIOMAS: 5.1 DTS HD Castellano e inglés
SUBTÍTULOS: Castellano e inglés
DURACIÓN: 336 minutos
FORMATO DE PANTALLA: 16:9
FORMATO DE LA IMAGEN: 1:1 1.78
BLU-RAY: 2 BD50
HD: 1080p24
EXTRAS: Los derechos de los homosexuales. Parte 1
Los derechos de los homosexuales. Parte 2
Tecnología 1969
Juicio de los Ocho de Chicago. Parte 1
Juicio de los Ocho de Chicago. Parte 2
Las mejores cosas de la vida son gratis

 

Información y contenidos de MAD MEN – TEMPORADA FINAL, PARTE 1 en DVD

MAD MEN 7 DVDREPARTO: Jon Hamm, Elisabeth Moss, Vincent Kartheiser, January Jones, Christina Hendricks, Aaron Staton, Rich Sommer, Kiernan Shipka, Jessica Paré
IDIOMAS: 5.1 Castellano e inglés
SUBTÍTULOS: Castellano e inglés
DURACIÓN: 336 minutos
FORMATO DE PANTALLA: 16:9
FORMATO DE LA IMAGEN: 1:1 1.78
EXTRAS: Los derechos de los homosexuales. Parte 1
Los derechos de los homosexuales. Parte 2
Tecnología 1969
Juicio de los Ocho de Chicago. Parte 1
Juicio de los Ocho de Chicago. Parte 2
Las mejores cosas de la vida son gratis

 

 

 

Todo sobre MAD MEN en fuertecito no ve la tele

 

Dos comedias alternativas (pero de verdad)

its-always-sunny-image-season-10

Llevamos diciéndolo varios años. Las mejores comedias televisivas están un poco escondidas. Mientras las sitcoms de network dan sus últimos coletazos y las televisiones en abierto sudan cada vez que estrenan una comedia, las cadenas de pago, de cable y VOD bullen con nuevas ideas, conceptos originales y transgresores y propuestas con mucho riesgo y descaro.

CBS aguanta con sus comedias enlatadas de usar y tirar para todos los públicos. NBC, antaño referente en cuanto a comedias de éxito, se ha cargado por fin todas esas neo-sitcoms de culto que sí, le proporcionaban cierto prestigio y el amor incondicional de cuatro gatos (tú, yo, y un par más), pero sólo de prestigio y amor no se vive. Con 30 RockParks and Recreation Community fuera de su parrilla, la cadena del pavo busca nuevos caminos que le lleven a un público más mayoritario (de ahí que rechazasen finalmente esa joya 30rockiana que es Unbreakable Kimmy Schmidt, de la que hablaré pronto). Aunque los éxitos de este tipo le duran una temporada, o menos (About a Boy, Marry Me). Mientras, Fox sigue produciendo alguna serie de calidad que, oh, milagro, no es exactamente iguales a las demás (pronto hablaremos también de The Last Man on Earth, que más que de Fox, parece de FX, aunque se entiende, porque ambas viven bajo el mismo techo), pero la audiencia la ha abandonado y nadie ve sus sitcoms (The Mindy Project, New Girl, Brooklyn Nine-Nine aguantan porque el baremo de la cadena está por los suelos).

Por eso, ante este panorama de inestabilidad, cadenas como IFC, FXX o Comedy Central avanzan y se imponen como referentes del género con proyectos que se alejan de una forma u otra de la norma imperante (reseño una de las mejores, Broad City, aquí). Mientras Louie y You’re the Worst regresan, ¿qué os parece si le echamos un vistazo a otras dos “comedias alternativas” de FXX que se desmarcan de todas las mencionadas anteriormente? Una longeva que aún tiene cuerda y un nuevo estreno. Veamos qué tal le ha ido este año a It’s Always Sunny in Philadelphia y Man Seeking Woman, que terminaron sus respectivas temporadas la semana pasada.

 

1006_sunny

It’s Always Sunny in Philadelphia (Décima Temporada)

Sí, habéis leído bien el paréntesis: Décima Temporada. Diez años. Se dice rápido, pero pensadlo, diez años haciendo una serie es MUCHO. Que vale, que It’s Always Sunny in Philadelphia (en España Colgados en Filadelfia) no es la comedia más longeva de la televisión y hace “trampa” porque sus temporadas son cortas, pero “el tiempo es el que es”, y si sigue sin intención de terminar pronto se acabará subiendo al podio. Y bueno, lo más importante de todo: Always Sunny lleva una década dando guerra y en su temporada más reciente no solo ha eliminado los síntomas de agotamiento que ya mostraba el año anterior, sino que ha dejado claro que si se lo propone, tiene cuerda para mucho rato (la serie está renovada para dos temporadas más como mínimo).

Salvando las distancias, Always Sunny es un caso parecido al de Los Simpson: Empezó sin una forma muy definida, alcanzó su cénit creativo hacia las temporadas 4-6, y siguió adelante sin pensar en una meta al final del recorrido. Claro que la de Matt Groening entró oficialmente en declive en su décima temporada, mientras que Always Sunny, como decía, se ha revitalizado con la misma temporada.

Para quien no lo sepa, ASIP (que estuvo a punto de titularse Jerks), va sobre un grupo de despojos humanos que regentan un bar de mala muerte en Filadelfia. De carácter altamente episódico, Always Sunny es en esencia una sitcom de las de toda la vida, una de esas series de las que puedes ver un episodio suelto sin perderte, y cuya continuidad solo es importante para entender los guiños y reconocer a los personajes recurrentes que regresan al Paddy’s Pub de vez en cuando. ¿Qué es lo que hace entonces que una comedia técnicamente tradicional sea tan alternativa? Pues si os tenéis que preguntar esto, es claramente porque no la habéis visto: la pandilla de Paddy’s está jodidamente loca, completamente trastornada de la cabeza. Cada episodio de Always Sunny presenta una trama a cada cual más pasada de rosca, en la que vemos a Dee, Dennis, Mac, Charlie y Frank (Danny DeVito) organizando algún fraude, llevando a cabo un plan absurdo para ganar dinero, para conquistar a alguien, para derrotar a un enemigo que no existe, para lo que se tercie. Todo bajo los efectos del alcohol y el pegamento y con tan solo 3 neuronas funcionando entre los cinco. El resultado es una comedia corrosiva, mordaz, y MUY cafre, una serie que sigue contribuyendo a redefinir la incorrección política en televisión.

La décima temporada de Always Sunny ha supuesto en cierto modo un regreso a la forma. La serie no se había descuidado demasiado (el año pasado fue capaz de darnos cosas sublimes como el episodio 100), pero se empezaba a percibir algo de cansancio. Sin embargo, los 10 episodios de este año, con excepción de un par (concretamente el primero y el último), han sido geniales. Especialmente “The Gang Spies Like U.S.” (10.05), en el que Dee se infiltra en una fábrica de pescado para desentramar el plan de los chinos contra su negocio; “The Gang Misses the Boat” (10.06), uno de los mejores ejercicios meta que hemos visto últimamente en la tele, donde se demuestra (aunque no sea necesario) que detrás de Always Sunny no solo hay mentes perturbadas, sino también muy inteligentes; y sobre todo esa absoluta maravilla que es “Charlie Work” (10.04), una virguería técnica que parodia True DetectiveBirdman con increíbles planos secuencia en los que un sorprendente Charlie Day realiza un tour de force (sí, yo también aborrezco la expresión, pero en este caso está más que justificada) y con la que Always Sunny demuestra que después de diez años sigue siendo capaz de ofrecernos cosas nuevas, emocionantes y sobre todo, que aún puede hacernos reír tan fuerte como gritan sus personajes. Por mí, que dure más que Los Simpson.

 

man-seek-6

Man Seeking Woman (Primera Temporada)

De la resaca de You’re the Worst, una de las revelaciones de la temporada pasada, surge Man Seeking Woman, creada por el jovencísimo Simon Rich (nació en 1984, pero mirad su foto de IMDb, parece que tiene 16 años), con la ayuda en la producción ejecutiva del mismísimo Lorne Michaels (creador de Saturday Night Live). Man Seeking Woman también parte de una premisa poco original: se trata de la crónica del fracaso de una generación, a través de un joven veinteañero, Josh (Jay Baruchel), que subsiste a duras penas con un trabajo de mierda y está desesperado por encontrar a una mujer que le saque de su agonía después de que su novia le deje tirado.

De nuevo, suena a lo que estamos viendo en todas las comedias millennial de los últimos cinco años, y en cierto modo lo es. Pero aquí está la diferencia: Rich se aproxima a los tópicos del género usando el humor surrealista, es más, llevándolo un paso más allá. Man Seeking Woman es básicamente una serie de sketches (lo que delata la mano de Michaels) en los que de una idea simple o un lugar común (la primera conversación con una chica, el primer SMS, la prueba de fuego de presentar a tu novia a tus padres, encajar en una dinner party de adultos, conocer al novio de tu ex novia, una cita a ciegas) se convierte en una aventura absurda en la que todo puede ocurrir: invasiones alienígenas, trolls, viajes al infierno (literalmente) para asistir a una boda o una fiesta con Hitler. La idea es utilizar las metáforas fantásticas más rocambolescas para llegar a las mismas conclusiones que otras comedias generacionales.

Claro que la serie de Rich se distancia de estas comedias en algo más que en su humor alejado de la realidad. Man Seeking Woman es lo que podríamos llamar una comedia romántica de dudes. Es decir, el punto de vista masculino heterosexual de lo que nos están contando Girls Broad City. Y aquí es donde encontramos uno de los puntos flacos de la serie: que no siempre sabe dónde está el límite entre la exploración de los géneros y el simple y llano machismo. En Man Seeking Woman, hay autocrítica masculina (Josh y su amigo Mike son lo peor y la serie se recrea en ello), pero de nada sirve cuando la mujer nunca es real, desempeña un papel satírico o de villano, es ese enigma indescifrable (las mujeres son de Venus, ya sabéis), un trozo de carne con agujeros, o un objeto que conseguir a toda costa (atención al horrible personaje de Minka Kelly). Puede que esa sea precisamente la intención, pero resulta todo demasiado primitivo. Afortunadamente, Man Seeking Woman se redime en este sentido con el noveno episodio, que sitúa a la hermana de Josh (una estupenda Britt Lower canalizando a Liz Lemon) en el centro de la historia, dándonos la perspectiva femenina de los mismos problemas románticos y existenciales. Es quizás el episodio más lúcido de toda la serie, lo que no hace sino reafirmar la idea de que hay algo que no funciona en ella.

Pero más allá del tema de los géneros, lo que menos funciona en Man Seeking Woman es precisamente lo más importante: el humor. Con un aire inconfundible a comedia gamberra de Seth Rogen y James Franco (más de un episodio parece un spin-off de This Is the End), el surrealismo de MSK simplemente no computa. Le falta chispa, garra, y sobre todo, audacia. Al final, por muchos extraterrestres con 100 penes y Apocalipsis que haya, si el trasfondo de la broma es tan simplista, tópico y pueril (como un pedo o un chiste de tetas o de maricones), la inventiva y la originalidad no sirven para nada. Además, el hecho de que prácticamente la totalidad de la serie transcurra alejada de la realidad acaba cansando muy pronto y elimina las posibilidades de evolución. En teoría, Man Seeking Woman tiene buenas ideas, pero a la práctica, no sabe llevarlas a cabo y la comedia se queda a medias (solo el último capítulo da con el tono). Una pena, porque no estaría mal tener una rom-com “masculina” (o debería decir “falocéntrica”) que fuera capaz de hablarnos de los mismos temas sin la necesidad de decirnos en cada escena: “Así somos los tíos, tío, con nuestra mala higiene, nuestros callos pajilleros, nuestra obsesión cegadora por mojar el churro y nuestra incapacidad para ver a la mujer como un ser con más de una dimensión. PENE”.

 

Broad City: Yaaas Queens!

Broad City S2

Ilana Glazer y Abbi Jacobson fueron la revelación televisiva del pasado año. Su serie, Broad City, surgida de la popular webserie creada por ellas mismas, y amadrinada por la mismísima Amy Poehler, nos enamoró con su mezcla de humor fumado, celebración de la amistad, hipsterismo (satirizado) a borbotoneshormonas en ebullición y la eterna pregunta que atormenta y define al veinteañero: ¿Qué hago con mi vida? Jacobson y Glazer han sabido darle un enfoque fresco a una cuestión que ya han tratado muchas otras series y películas, con mayor o menor acierto, en el nuevo milenio, y se han coronado como nuevas voces de su generación, unas con los pies más en la tierra (deberíamos decir “por los suelos”) y paradójicamente (y por amor y gracia de los estupefacientes) con la cabeza por los aires.

La segunda temporada de Broad City no ha supuesto apenas cambio con respecto a la primera entrega. Ilana sigue siendo ese espíritu libre y animal que ve la vida con optimismo y encantador autoengaño, Abbi continúa luchando por ser una versión más decidida y exitosa de sí misma (a pesar de sí misma), y ambas siguen adorándose (sobre todo Ilana a Abbi, todo hay que decirlo). Recordemos que Girls (serie referente, incluso hermana, o prima, que no podemos evitar a la hora de hablar de BC, y que no hay por qué enfrentar con ella, porque se puede ser fan de ambas, ¿vale?) dio un cabezazo en su segunda temporada y se adentró en terrenos dramáticos farragosos, distanciándose tonalmente de sus primeros capítulos. Con Broad City no pasa esto. Este año, Ilana y Abbi, la reencarnación millennial de Romy y Michele, nos han dado una temporada que es exactamente una continuación de la primera, con las mismas dosis de locura y surrealismo, las mismas sublimes chorradas de naturaleza escatológica y sexual y las mismas (y nuevas) coletillas y expresiones que vamos a usar los fans de la serie (pero solo en Internet, porque en persona sería patético). Es verdad que hay voluntad de evolución en los personajes (ambas se han encontrado este año con encrucijadas sentimentales y oportunidades para prosperar laboralmente), pero lo demás sigue más o menos como siempre.

BroadCityEs cierto que, como ocurrió en su primer año, esta segunda tanda ha comenzado un poco desorientada, con un par de episodios más flojos que de costumbre. Pero la serie vuelve a coger fuerza hacia su quinto episodio, y a partir de ahí sube como la espuma. Son particularmente memorables los episodios “The Matrix” (2.06), en el que vemos a Abbi & Ilana emprendiendo una loca aventura al aire libre después de darse cuenta de que se pasan la vida en Internet (genial el montaje inicial de las dos en el sofá); “Citizen Ship” (2.07), donde el tándem se entrega a la comedia de enredos a bordo de un barco; “Coat Check” (2.09), en el que asistimos a uno de los mejores emparejamientos sexuales de la historia de la tele, así sin exagerar, Ilana y su clon Alia Shawkat (es decir, Maeby Fünke); y la season finale, St. Marks” (2.10), recorrido nocturno lleno de sorpresas por la famosa calle de Manhattan, un final perfecto con cameo de lujo (la omnipresente Patricia Clarkson) que posee cierta cualidad mágica y con el que las Reinas Abbi & Ilana realizan una oda a la ciudad y a su eterna amistad.

En la perfecta escena final de la temporada, las dos amigas, tiradas en la calle comiendo pizza de 1$ tapadas con una manta con diseño guarrillo (qué bien se conocen y qué control tienen sobre su universo), se preguntan qué han hecho este año que merezca la pena ser recordado, y qué tienen planeado hacer el que viene. Está claro que este año han hecho muchas cosas para el recuerdo, de hecho nosotros hemos sido testigo de muchas de ellas. Y por supuesto, no nos cabe duda de que, cumplan o no sus propósitos, 2016 volverá a ser el año de Abbi & Ilana. Hasta entonces… Wanna fook?!

El poder de Empire

Empire-Fox

La primera vez que leí sobre un nuevo drama familiar de Fox titulado Empire, pensé que la alicaída cadena de Rupert Murdoch estaba buscando su nueva serie de calidad para competir con la avanzadilla de la ficción de cable. Con los primeros previews, me reafirmé en esta teoría. La serie parecía tener una factura impecable, más propia de HBO que de una generalista, y se presentaba como el proyecto televisivo de un cineasta semi-consagrado, como tantas otras ficciones de pago (ya quedan pocos directores de cine que se hayan apuntado a hacer su propia serie). Empire está creada por Lee Daniels, en tándem junto a Danny Strong, nuestro Jonathan de Buffy (habitual colaborador de Daniels, y ganador de dos Emmys por la TV movie Game Change). Por tanto, cuando la serie se estrenó hace apenas dos meses en Estados Unidos, esperaba un drama serio de cocción a fuego lento, como es tendencia en la quality television desde hace lustros. Qué sorpresa la mía al encontrarme algo totalmente opuesto: un culebrón dinástico musical de ritmo vertiginoso, divertidísimo y pasado de rosca que ha resultado ser un auténtico huracán en los índices de audiencia.

En retrospectiva, creo que tenía que habérmelo olido al menos un poco. Aunque vaya disfrazado de cine serio, la obra de Daniels, de Precious: Based on the Novel ‘Push’ by Sapphire (hay que decir el título entero siempre) hasta El mayordomo, pasando por la fallida pero hipnótica The Paperboy, muestra un claro gusto por el melodrama telenovelesco, la mal llamada “baja cultura” y el kitsch. Y Empire es justo eso, la recuperación de la gran telenovela americana en prime time (Dallas, DynastyFalcon Crest), la sofisticación del entretenimiento para las masas (una ciencia mucho más complicada e impredecible que la del cine y la tele de autor), y la celebración de la filosofía y la estética hip hop, con sus cordones de oro de 7 kg, sus estilismos imposibles (estampados animales, vestidos fundidos con la piel para resaltar el atributo estrella del siglo XXI: el culo, cuanto más gordo mejor), su machismo intrínseco y su música estancada en los 90. Las canciones de Empire (la mayoría mediocres, pero endiabladamente pegadizas, con algún temazo suelto, como “You’re So Beautiful“) llevan el inconfundible sello Timbaland, el productor responsable del sonido de moda de mediados de la década pasada, y encajan a la perfección en el estilo retro de la serie (su próximo objetivo: que vuelva el gospel). El despliegue semanal es impresionante, las estrellas y leyendas de la música negra ya se pelean por salir en ella (Jennifer Hudson, Rita Ora, Patti LaBelle), y gracias a esto, el hip hop vuelve a ser de todos, como hace 20 años, y lo hace además sonando exactamente como hace 20 años. Tiene su mérito.

empire-jamal

Pero Empire hace mucho más que convertir un estilo de vida en serie, y es mucho más que el éxito más reciente de la nueva ola de series musicales. Daniels y Strong aprovechan los tópicos del hip hop y la comunidad negra para transgredir y romper esquemas, para continuar la tendencia de la televisión actual hacia el progreso y la ruptura de los valores tradicionales más anticuados. Por eso, aunque no suponga gran revuelo ya ver personajes LGBT normalizados en otras series, es importante que haya uno en Empire, y que además sea uno de los protagonistas más centrales y más populares de la serie: Jamal (el Frank Ocean de Empire Records). Es cierto que el tema de la orientación sexual de Mal también se ha tratado con sensibilidad noventera, tirando de tópicos que chirrían bastante hoy en día y que pueden resultar obsoletos y dolorosamente obvios (como todas las letras de las canciones que interpreta), pero es que el tema de la homosexualidad en la comunidad negra, y sobre todo en el mundo del hip hop, está muy lejos de ser normalizado, así que hay que empezar por algún lado, y Empire sabe exactamente por dónde hacerlo, explotando el talento de Jussie Smollett para que todos vean que con quién se va a la cama es lo de menos (“I’m gaaaay, so whaaaat?”, canta Jamal en una batalla de freestyle).

Y luego está Cookie Lyon. No hay palabras suficientes para describir al Torbellino Cookie, la nueva e indiscutible Reina del Prime Time. El personaje, interpretado por una inconmensurable Taraji P. Henson, se convirtió desde su primerísima aparición en el piloto de la serie en uno de los mayores reclamos de Empire. Madre coraje, productora musical con toque mágico, diva incontestable y spirit animal (énfasis en lo de “animal”), Cookie representa la lucha contra el patriarcado en el mundo del hip hop. Mientras la empresa de su ex marido, el Diablo personificado, Lucious Lyon (Terrence Howard, haciendo un arte de la mala interpretación), se prepara para hacerse pública y entrar en la Bolsa, y sus tres hijos varones (los cachorros de león Jamal, Hakeem y Andre) se disputan el cetro del “Imperio” (muy a grandes rasgos, la premisa de la serie), la fiera Cookie demuestra que, a pesar de ser un caos incontrolable y meter la pata a menudo, es quien lleva los pantalones -figuradamente, porque lo suyo son los vestidos ceñidos de animal print, como no podía ser de otra manera, las pieles y las uñas que ríete tú de los cuchillos Ginsu. Cookie es Empire, Empire es Cookie. Pero también es mucho más. De hecho es tantas cosas que no tienen cabida en una simple entrada de blog.

Cookie Lyon

Empire es exceso, es ridículo, es opulencia, es un no parar. Y todo en tan solo 12 episodios, que conforman la primera temporada que acaba de tocar a su fin en EE.UU., pulverizando récords de audiencia y convirtiéndose en el programa de entretenimiento más visto de la temporada 2014-15. Todo es tan rocambolesco y barroco en esta serie que no da lugar a la crítica. Es cierto que algunos medios norteamericanos hablan de “guetificación” (qué palabra más fea), entre otras cosas porque en la serie hay pocos blancos, y estos desempeñan papeles de villanos (Judd Nelson), ejecutivos silenciados, zorras calculadoras o estrellas de rock drogadictas (necesitamos más Courtney Love). Pero es que en Empire nadie es precisamente un ejemplo moral intachable (solo Jamal). Otros (la mayoría) ven un ejercicio loable de representación que ya era hora de que tuviera lugar en televisión (donde desde los 90 apenas veíamos series con elencos negros), y que va a resultar en un boom de “series negras” la próxima temporada. Pero a lo que iba, debates ideológicos aparte, como producto de entretenimiento Empire es absolutamente irreprochable.

Lo que Empire cuenta en un episodio sirve para rellenar dos temporadas de cualquier otra serie de network. Las tramas avanzan a la velocidad de la luz, a veces tanto que se olvidan de muchas de ellas, pero no nos da tiempo a darnos cuenta y sinceramente, no nos importa demasiado. Los personajes son redondos (porque son arquetipos hiper-simples perfectamente caracterizados), hay giros y sorpresas a cada paso de la enrevesada historia de los Lyon, y no hay un solo minuto de la serie en el que no pase nada. Empire es un culebrón desmesurado, a menudo burdo y chanchullero, pero lo sabe y resulta que eso es exactamente lo que quiere ser. Solemos menospreciar este tipo de productos masivos, favoreciendo los dramas “serios”, y no nos damos cuenta de lo difícil que es hacer una serie como esta. Empire es un fenómeno televisivo y discográfico que ya está haciendo mella en la cultura popular. No sabemos cuánto durará el efecto, pero todos somos susceptibles de caer bajo el influjo de su poder. Una recomendación: no opongáis resistencia.

SORTEO LOTE: DVD de ‘Drácula: La leyenda jamás contada’ + libro ‘V de Vampiro (Tratado sobre muertos y no-muertos)’

Dracula Luke Evans

Este 27 de marzo Universal Pictures pone a la venta en Blu-ray y DVD Drácula: La leyenda jamás contada (Drácula Untold), protagonizada por Luke Evans. Para celebrar el lanzamiento, Universal nos manda un DVD de la película para sortear entre todos los lectores de fuertecito no ve la tele. Pero eso no es todo, además del DVD, el ganador se llevará el libro V de Vampiro (Tratado sobre muertos y no-muertos) de Miguel G. Aracil, ya a la venta de la mano de Poe Books.

 

Para entrar en el sorteo del lote vampiresco consistente en un DVD de Drácula: La leyenda jamás contada y el libro V de Vampiro (Tratado sobre muertos y no-muertos) de Poe Books, lo único que tenéis que hacer es responder a la siguiente pregunta:

¿QUÉ CARACTERÍSTICA O PODER DE LOS VAMPIROS
TE VENDRÍA MEJOR EN LA VIDA REAL?

Podéis participar de dos maneras:

1. Respondiendo a la pregunta en esta entrada
2. Respondiendo en ESTA FOTO de la página de Facebook de fuertecito no ve la tele

Si respondéis en los dos sitios tenéis doble participación, y por tanto, más oportunidades de ganar.

Dracula Luke

DRÁCULA: LA LEYENDA JAMÁS CONTADA estará disponible en Blu-ray y DVD el 27 de marzo.

Luke Evans protagoniza la nueva versión sobre la figura de Drácula con una película que da un giro épico y espectacular a la leyenda. Con Drácula: La leyenda jamás contada, Universal Pictures convierte a una de las figuras más legendarias del cine en héroe de acción. Un Drácula que lucha entre lo humano y lo sobrehumano.

DVDLa criatura fantástica que todos conocemos huye de su versión clásica para convertirse en este título en un héroe capaz de transformarse en un monstruo para salvar a su familia y  a su pueblo. Tras su éxito en taquilla, el film Drácula. La Leyenda Jamás Contada llega la versión en DVD/Blu-Ray el próximo 27 de marzo. Los orígenes del primer vampiro de la historia, se revelan por primera vez en esta cinta que nos traslada a Transilvania en el siglo XV, durante el reinado del príncipe Vlad Tepes, convertido en leyenda por sus peculiares métodos de sumisión a su pueblo. Uno de los más sádicos personajes de Europa que inspiró la clásica obra literaria de Bram Stoker.

El director Gary Shore muestra al hombre detrás del vampiro, la cara más desconocida y personal del épico personaje al que presenta como un líder comprometido con su pueblo, un sensual amante con el rostro y el cuerpo de uno de los actores favoritos del momento, Luke Evans, capaz de lo que sea por amor, un padre sacrificado y entregado a salvar la vida y el honor de su hijo, lo que le lleva recurrir a una fuerza sobrenatural para luchar contra los turcos. ¿Heróe o villano? ¿El fin justifica los medios?

fuertecito no ve la tele sobre Drácula: La leyenda jamás contada: “Con un ojo puesto en la mencionada Juego de Tronos (intrigas y traiciones palaciegas, clanes regios, herederos al trono, fortalezas asediadas) y otro en la saga del Caballero Oscuro de Nolan, Drácula se propone complacer a los aficionados al cine épico-fantástico, con un tono decididamente trágico y grandilocuente, y sin dejar por ello de amoldarse al patrón de cinecómic actual, convirtiendo así a Vlad Tepes en una suerte de superhéroe gótico con capa y poderes sobrenaturales. Porque “a veces el mundo no necesita héroes, necesita monstruos” (leer crítica completa aquí).

Dracula Imax

Bases del sorteo:

– De Ventre todos los participantes elegiremos UN ganador que se llevarán totalmente gratis un lote consistente en 1 DVD de Drácula: La leyenda jamás contada + 1 ejemplar del libro V de Vampiro (Tratado sobre muertos y no-muertos). El ganador recibirá el premio en su casa sin ningún gasto por su parte.

– El participante debe incluir su correo electrónico en el formulario de respuesta del blog (no aparecerá público) y se recomienda firmar con nombre y apellido (los pseudónimos son válidos). En Facebook no es necesario.

– Sólo contará una participación por dirección IP, las respuestas desde la misma IP con distinto nombre serán marcadas como spam. En Facebook solo se podrá participar una vez por cuenta personal.

– El plazo para participar en el sorteo finaliza el viernes 27 de marzo de 2015 a las 23:59 (hora peninsular española). El ganador será anunciados a partir del día siguiente en la página de Facebook de fuertecito no ve la tele (no será requisito ser seguidor, pero se agradece igualmente).

– Sorteo válido sólo para España (península e islas).

– fuertecito no ve la tele se reserva el derecho de modificar o anular el sorteo si fuera necesario.

¡Mucha suerte!

12ª Muestra Syfy de Cine Fantástico de Madrid: Tercera jornada (Domingo)

under-the-skin

Los ojos escuecen, pero las ganas no se desvanecen. Ese podría ser uno de los lemas de La Muestra Syfy. Sobre todo aplicable al domingo, último día de proyecciones. Para el Día de la Mujer, La Muestra nos tenía reservada una interesante sesión doble final: A Girl Walks Home Alone At NightUnder the Skin, la primera dirigida por una mujer, Ana Lily Amirpour, y protagonizada por una vampira con hijab, y la segunda con Scarlett Johansson enseñándonos qué es eso de ser mujer en este incomprensible planeta. Ambas películas son de lo mejor que hemos visto este año y en cualquier edición del Syfy.

Pero antes nos esperaban otras dos cintas, una desconcertante y en última instancia chiflada comedia sueca, y un drama sobrenatural indie que parecía rescatado de las sobras de Sundance. Y también, cómo no, Huesitos. Porque como ya viene siendo tradición todos los años, Leticia Dolera se subió al escenario de los cines Callao para lanzarnos chocolatinas, una de las muchas actividades extra-oficiales de La Muestra que tanto irritan a algunos (Dolera se lo pasa genial leyendo para todos las críticas de los detractores de este tipo de distracciones entre películas). A cambio de los Huesitos, Dolera pidió que prometiéramos ver en el cine su primera película como directora, Requisitos para ser una persona normal. Y como ella es tan maja y tan cachonda, se ha ganado que le hagamos publicidad. La película se estrena en julio y se va a ver antes en el Festival de Málaga, y si refleja de alguna manera la personalidad de la actriz (que también escribe y protagoniza), no deberíamos perdérnosla.

Después de este mensaje de nuestros patrocinadores, paso a reseñaros las cuatro películas que vimos el último día en La 12ª Muestra Syfy. Inventores locos, fantasmas víctimas de bullying, vampiros iraníes y… bueno, Scarlett Johansson. Dejémoslo ahí.

 

LFO (Antonio Tublen, Suecia)

LFO_Poster27x40.inddCuando empieza LFO (acrónimo de Low Frequency Oscillation), sabes que estás ante una de esas películas que pueden acabar siendo cualquier cosa. Y por suerte, así es. El segundo film del sueco Antonio Tublen nos presenta a Robert (Patrik Karlson), un hombre que descubre la manera de hipnotizar a las personas utilizando bajas frecuencias del sonido. Con una máquina instalada en su casa empieza a hacer experimentos con sus vecinos, un matrimonio recién llegado al barrio. Al principio, Robert utiliza los tests para ganarse la confianza y la admiración de la pareja, y con la máquina corrige los errores que van resultando de los experimentos. Pero como no puede ser de otra manera, “la cosa” se le va de las manos y se le sube a la cabeza, abusando de su poder para cualquier situación y convirtiendo a los vecinos en marionetas a su merced. LFO posee una cualidad muy inquietante, con una primera parte caracterizada por la incertidumbre y la tensión contenida. Parece que vamos a presenciar un drama de ciencia ficción realista en la línea de Prime, pero Tublen acaba llevando la historia por otros derroteros, y LFO se convierte en una comedia satírica que cada vez se toma menos en serio. En su recta final, LFO se entrega por completo a la pantomima y culmina en un desenlace muy guasón con el que celebramos haber sido sometidos al experimento.

 

Jamie Marks Is Dead (Carter Smith, Estados Unidos)

Jamie Marks is Dead - Poster 01Programar Jamie Marks Is Dead en un festival de cine como la Muestra Syfy es pura provocación. La película de Carter Smith es el blanco perfecto para las mofas, una copia mala de Donnie Darko que se aproxima a temas muy serios como el bullying y sus consecuencias desde un prisma fantástico y con un desafortunado aire de auto-importancia made in Sundance. La historia arranca cuando el chico que da nombre a la película es encontrado muerto. Nadie se acuerda muy bien de Jamie Marks, más allá de su apodo, “Lunático Marks“. Era un chico introvertido, víctima del acoso de algunos de sus compañeros y totalmente invisible para el resto (a pesar de lucir un cuerpazo de atleta que debería ser suficiente para navegar con éxito los pasillos de una high school yanqui). El misterio de su muerte afecta particularmente a otro chaval socialmente inadaptado, Adam (nuestro Cameron Monaghan de Shameless), lo que le une a una chica tan súper-única-y-alernativa-y-especial que colecciona rocas (Morgan Saylor, superando en irritante a su detestada Dana Brody de Homeland), junto a la que ve al fantasma de su compañero muerto.

Jamie Marks Is Dead es una tosca alegoría de la diferencia y la dificultad para encajar de algunos adolescentes, y en concreto de la homosexualidad en el instituto, pero toda la trascendencia de estos temas se desvanece entre diálogos de una cursilería insoportable, una falsa capa de profundidad psicológica y una sarta de tópicos (el prota lee El guardián entre el centeno, por favor…) y metáforas dolorosamente obvias y predecibles. Al final, todo queda en bochornoso fan fiction gay de Harry Potter (por el innegable parecido del chico muerto con el mago de J.K. Rowling) con ínfulas de libro de autoayuda para teenagers.

 

A Girl Walks Home Alone At Night (Ana Lily Amirpour, Estados Unidos)

GIRL_POSTER_V9_outlined_0915La ópera prima de Ana Lily Amirpour después de su multipremiada trayectoria en el mundo del cortometraje es una de las sensaciones festivaleras de la pasada temporada. La directora estadounidense de origen iraní toma la arriesgada decisión de adentrarse en el sobre-explotado universo de los vampiros para demostrar que, a pesar de lo hastiado del género, aún quedan formas de innovar en él. A Girl Walks Home Alone At Night es un soberbio ejercicio de estilo y minimalismo narrativo en el que Amirpour demuestra una sensibilidad estética muy particular. Se trata de una historia clásica (chico conoce vampira) con ecos a Jim Jarmusch (que recientemente se aproximó al mismo género desde un prisma alternativo con Only Lovers Left Alive) y clara voluntad pop, en la que destacan la sensualidad e iconoclastia de sus imágenes (en esplendoroso blanco y negro) y la magnética presencia de sus protagonistas, una vampira hipster/skater con hijab (la revelación Sheila Vand, imposible no enamorarse de ella) y un joven narcotraficante con aires de James Dean, Marlon Brando y James Franco (todos reencarnados en Arash Marandi). A Girl está repleta de secuencias para el recuerdo (el primer encuentro de Arash, disfrazado de Drácula, con la Chica; su primera visita a la casa de ésta; cualquier aparición espectral de la Chica en las oscuras calles de Bad City), pero el film de Amirpour es mucho más que un festín visual para paladares modernosos, se trata además de una lección de economía narrativaA Girl nos cuenta mucho con poco, y logra pasar como si nada por los tópicos del género, contándonos con dos recursos visuales inteligentemente empleados y sin apenas palabras lo que otras cuentan con 60 minutos de exposición. Una auténtica maravilla.

 

Under the Skin (Jonathan Glazer, Reino Unido/EE.UU./Suiza)

Under the Skin - Poster 02Ya se ha escrito todo sobre Under the Skin, así que seré breve. La película de Jonathan Glazer fue una de las más aclamadas del año pasado, hasta el punto de que se llegó a pensar que tendría presencia en la última edición de los Oscar, a pesar de su carácter altamente experimental y arriesgado. No fue así (su increíble banda sonora, sin la que no se entendería la película, sí se llevó premios para llenar un estadio), pero mientras nos olvidamos de la mayoría de películas de 2014, Under the Skin tiene la capacidad para quedarse dentro y no salir de ahí nunca (no voy a hacer el juego de palabras con el título, porque ya no hace falta). Under the Skin no es una película propiamente dicha, es una experiencia, un trance visual y sonoro en el que nos sumimos desde su hipnótico comienzo hasta su desgarrador final, y del que cuesta despertar una vez empiezan los créditos finales. Pero al igual que con A Girl Walks Home Alone At Night, no podemos dejar que su impresionante factura estética y el arrebatador poder de sus imágenes nos distraiga de la maestría con la que se nos cuenta la historia de su protagonista. Porque es muy fácil pasar por alto el sutil trabajo de Glazer construyendo la minimalista trama o la desarmante interpretación de Scarlett Johansson completando sus huecos a base de delicados matices, pero no debería ser así. La actriz, cuyo 2014 será recordado como uno de los más importantes de su carrera, deslumbra y atrapa con uno de los personajes más fascinantes del cine reciente. Under the Skin fue el broche de oro para la Muestra, y desde aquí quiero dar personalmente las gracias a sus organizadores por darnos la oportunidad de ver esta obra de arte en pantalla de cine.

12ª Muestra Syfy de Cine Fantástico de Madrid: Segunda jornada (Sábado)

song of the sea

Después de una primera jornada caracterizada por la comedia (las cinco películas de ayer pertenecían a este género, además de al fantástico, claro), el sábado de La Muestra nos ofreció un cartel más ecléctico, en el que hubo cabida para dramasslashersanimación. En general, el nivel de las películas descendió considerablemente con respecto al viernes, pero al menos estas demostraron la riqueza de propuestas que suele caracterizar al cine “de género”, y en concreto al que vemos todos los años en el Syfy.

En cuanto a lo que ocurre fuera de las películas durante La Muestra, es necesario llamar la atención sobre un problema. Como todos los años, llegados al segundo día tenemos que recordar a algunos espectadores de los cines Callao que no todas las películas son una invitación a la jarana y los comentarios a gritos para toda la sala. Algunos queremos ver las películas, algunos queremos al menos la posibilidad de tomárnoslas en serio. Puede que una película sea mala, incluso ridícula, y que por eso se convierta en una comedia involuntaria. En este caso se entienden las risas, se entiende que nos unamos para decir a esta película que no se debe tomar tan en serio, pero una cosa es eso y otra es autoproclamarse “comentador oficial de La Muestra” y darnos en cada sesión un “espectáculo” cómico que no hemos pedido. Qué ansia de protagonismo y qué poco respeto. Al que suele gritar comentarios jocosos a la pantalla, a todos aquellos que le siguen el paso (porque hace falta un gracioso para que se apunten 10 más), a los que se pasan la película comentando en voz alta con el de al lado: CALLAOS UN RATO, POR FAVOR.

Dicho esto (sé que no servirá para nada, pero me tenía que desahogar), paso a reseñaros las cinco películas que vimos ayer en La Muestra, un drama austríaco, una de boy scouts y hombres lobo (más o menos), una preciosidad animada, un romance sobrenatural y un slasher con menos sangre que Conchita.

 

Song of the Sea (Tomm Moore, coproducción europea)

Song of the Sea - PosterUna de las películas más esperadas de La Muestra era también una de las propuestas más diferentes de este año. Como siempre, recibimos el cine de animación con los brazos abiertos, porque por regla general nos proporciona un respiro entre tanta sangre, risa y tensión. Song of the Sea es una de las películas nominadas este año a Mejor Película de Animación en los Oscar, y ayer pudimos comprobar por qué es una de las que desbancó a La LEGO Película en la lista de candidatas finales. La película de Tomm Moore es una absoluta preciosidad, un trabajo de animación artesanal en dos dimensiones diseñado como si fueran las páginas de un cuento infantil en movimiento, con una enorme capacidad para emocionar. Al igual que en su anterior película, El secreto del libro de Kells, Moore nos cuenta en Song of the Sea una hermosa leyenda de magia y folklore fantástico (inspirado en el irlandés) protagonizada por niños. En esta ocasión, el director británico reitera el estilo de Kells pero acercándose un poco más, tanto visual como conceptualmente, al cine de Hayao Miyazaki, cuyas películas Ponyo en el acantiladoEl viaje de Chihiro parecen haber inspirado esta arrebatadora “canción marina”. Nos alegramos de que Moore siga apostando por la animación tradicional y lo haga con cosas tan bonitas como esta. El que no llore con el final está muerto por dentro.

 

Goodnight Mommy (Severin Fiala, Veronika Franz, Austria)

Goodnight Mommy - PosterLeticia Dolera acertó de lleno al describir Goodnight Mommy como una fusión entre Funny Games, el cine de Cronenberg, ¿Quién puede matar a un niño?Canino. Pero la película, ópera prima de Severin Fiala, con una de las responsables de la trilogía Paraíso en la co-dirección, Veronika Franz, se queda muy por debajo de todos estos referentes. Goodnight Mommy nos invita a pasar unos días de verano en una lujosa casa aislada en medio del bosque, donde dos gemelos idénticos de 9 años pasan el tiempo mientras su madre se recupera de una operación de cirugía plástica. Los niños sospechan que la mujer que se oculta tras las vendas no es su madre, ya que esta se comporta de forma extraña. Entre juegos violentos y sesiones de entomología (cucarachas gigantes, qué asco, por Dios), los hermanos indagan en el misterio, lo que les lleva a concluir que una extraña se ha colado en su casa para sustituir a su madre. Goodnight Mommy es un thriller extraño, uno que se esfuerza demasiado en ser sórdido y perturbador, pero que descuida por completo lo esencial: la historia. Durante su desconcertante primera parte, la película está llena de posibilidades, pero todas se van al traste en su recta final, cuando decide volverse vulgar (y no hablo solo de la imaginería macabra, ramplona como ella sola), y sobre todo durante su desenlace, en el que uno de los giros finales más trillados y predecibles de la historia del cine termina por estropear del todo el experimento.

 

Spring (Justin Benson, Aaron Moorhead, Estados Unidos)

SpringSpring es una propuesta cuanto menos original. Se trata de un romance sobrenatural en el que un joven estadounidense, Evan (Lou Taylor Pucci), viaja a un pequeño pueblo italiano junto al mar y se enamora de una misteriosa mujer, Louise (Nadia Hilker), que resulta ser un ser inmortal que se convierte en diferentes monstruos mitológicos -en realidad es más complicado que eso, pero no queremos destripar el argumento, y además, a ver quién es el valiente que se atreve a explicarlo. Como si se tratase de una Antes del amanecer sobrenatural (aunque la chica de la película se empeñe en que ella no es un ser mitológico, sino que todo tiene su explicación biológica), Spring acierta al introducir los elementos fantásticos con cuentagotas en la clásica historia de “chico conoce chica” (además, chico y chica tienen buena química), pero se pierde por completo en su interminable última media hora, en la que los repetitivos diálogos y confusas sobre-explicaciones acerca de la naturaleza de Louise acaban desesperando al más dispuesto. Spring tiene ínfulas de ensayo existencialista, y nos ofrece reflexiones sobre la inmortalidad, el amor y el destino que parecen estar emulando los fascinantes diálogos de Jesse y Céline en la trilogía de Richard Linklater, pero que palidecen por la inevitable comparación. Spring es una oportunidad perdida, una película atractiva (tanto su ambientación como sus protagonistas no hacen daño a la vista) que habría funcionado mejor con un tono más definido (se queda a medias como comedia y como drama) y que pide a gritos que alguien sensato le diga cuándo terminar.

 

Cub (Jonas Govaerts, Bélgica)

Cub posterOtro de los (supuestos) platos fuertes de La Muestra, y ganadora del premio a la mejor dirección en el pasado festival de SitgesCubs llegó rodeada de expectación, y decepcionó al resultar ser un telefilm cutre sin ningún sentido del suspense y con una historia sin pies ni cabeza. ¿Cómo una película con boy scouts y niños lobo puede ser tan fallida? En primer lugar, por sus personajes, concretamente los irritantes monitores de campamento al cargo de los “lobatos”, una tropa de boy scouts que emprende su excursión anual a los bosques de la frontera entre Bélgica y Francia. Y en segundo lugar, por su nulo sentido del terror. Cubs transcurre entre relatos de fogata de campamento y aburridas incursiones en el bosque, para transformarse durante su última parte en un slasher con ecos a La matanza de Texas y clímax macabro que parece despegado del resto del film. Si los analizamos por separado, los ingredientes de Cubs suenan muy apetecibles: chavales indefensos en el bosque, un asesino suelto, una banda sonora con sintetizadores muy giallo, más gore del que se espera, un niño víctima de bullying desatando su yo violento a lo Carrie, pero con lodo en lugar de sangre… Sin embargo, en conjunto, Cubs es una película incapaz de ir más allá de esos clichés, de construir una historia que se diferencie del resto de slashers del montón, por mucho que aquí tengamos a un Mowgli rabioso que come comida de perro. El póster es mejor que la propia película.

 

Crazy Bitches (Jane Clark, Estados Unidos)

CrazyBitchesPosterPasada la medianoche, ya estábamos oficialmente en el Día de la Mujer, por lo que nos venía de perlas (nunca mejor dicho) una película dirigida y protagonizada por mujeres, Crazy BitchesProgramada para la sesión golfa de La Muestra seguramente por su título (y sin ver ni leer nada sobre ella antes), la cinta de Jane Clark, es un flagrante caso de publicidad engañosa. Sencillamente no puedes titular así un slasher de cabañas en el bosque, ponerlo de madrugada para los que quedamos con ganas de desbarre y tripas, y que resulte ser una versión descafeinada, ridícula y sin sangre (tanto literal como figuradamente) de Mujeres desesperadas (quizás no signifique nada, pero la directora ha salido en Ally McBeal, Anatomía de Grey Sin cita previa, ahí lo dejo). Y la comparación no hace justicia a la debacle sin sal que es la película (que me perdonen Susan, Bree & co. por mentarlas junto a esto). La propuesta de un slasher de mirada femenina (con carnaza masculina en lugar de los clásicos boob-flash) es interesante, pero completamente desperdiciada, y el resultado es un desastre (la prueba: la escena lésbica más incómoda, larga y peor ejecutada de la historia). El 90% de Crazy Bitches consiste en diálogos asquerosamente ridículos sobre la amistad y el pasado en común de estas “zorras locas” (con flashbacks salidos de una novela rosa), clave para entender la motivación del asesino: infidelidades, traiciones por culpa de un hombre, puñaladas traperas entre señoritas, vanidad y cirugía estética. Vamos, flaco favor le hace Clark a la mujer con esta película. Pero lo peor de Crazy Bitches es que es de esas películas tan malas que no valen ni para reírse de ellas (ayer en la sala no hubo apenas risas, sino protestas en plan “¡venga ya” o “callaos y mataos ya, por favor”). En definitiva, una experiencia desesperante y cortarrollos que solo sirve para rematarnos y empañar el buen nombre del slasher.

12ª Muestra Syfy de Cine Fantástico de Madrid: Primera jornada (viernes)

what-we-do-in-the-shadows

Del 5 al 8 de marzo, la capital española celebra la fiesta del cine fantástico y sci-fi. Y no uso el verbo “celebrar” a la ligera. La Muestra Syfy de Cine Fantástico de Madrid es una fiesta non-stop de cuatro días, la versión friki del Spring Break, una jarana continua de jueves a domingo en la que rendimos pleitesía al cine más oculto (la mayoría de películas no son estrenadas en salas comerciales), al más original, al más mierda, como dijo ayer la anfitriona anual de La Muestra, Leticia Dolera, que como siempre, es de lo mejor de La Muestra (gracias a ella, los ratos entre sesión y sesión son más llevaderos, e incluso muchas veces mejores que las propias pelis). Dolera además rebautizó esta edición como “La Muestra del Amor“. Por eso, porque amamos este cine, y porque de La Muestra salen parejas, como la que tuvo su primera cita hace tres ediciones y subió ayer al escenario a darse el lote para celebrar que el amor que une La Muestra no lo separa nadie, y ya de paso para ganar unas cuantas entradas gratis.

11034264_1063916180301981_9218959887533999355_nEste año, el duodécimo que se celebra este mini-festival de cine de género (que de pequeño tiene poco), regresamos a los Cines Callao para ver una de las programaciones más interesantes que nos ha propuesto La Muestra en los últimos años. El Syfy dio el pistoletazo de salida oficial el jueves 5, con el preestreno de la última locura de ciencia ficción de Neill Blomkamp, ChappieLa proyección fue todo un éxito a juzgar por la reacción del público en la sala (se juntaban las ganas de jalear del principio de La Muestra con la propuesta pasada de rosca de Blomkamp, pensada especialmente para el tipo de público que abarrota Callao estos días). Sin embargo, cuando ayer Dolera sondeó a los presentes preguntándoles qué les había parecido la película, hubo una clara división de opiniones. Chappie está destinada a provocar reacciones opuestas, a ser amada u odiada a partes iguales. Y bueno, ese es el tipo de películas que más nos gusta ver en La Muestra, así que fue todo un acierto programarla para la inauguración. A mí, personalmente, me divirtió mucho, pero creo que tiene unos cuantos problemas que, pensándolos en frío, son importantes. Os hablo de ellos en mi crítica sin spoilers.

A continuación, os dejo con reseñas de las cinco películas que pudimos ver en la primera jornada oficial del Syfy (no cuento la premiere de Chappie, porque a mí lo de “jornada” me suena sobre todo a los maratones de casi 12 horas que nos pegamos en Callao). Dos de zombies, una de fantasmas, una de vampiros, y una de tribus callejeras japonesas en guerra. Cinco variopintas películas con una cosa en común: que las cinco son comedias. Empezamos el Syfy con unas buenas risas.

 


Housebound
(Gerard Johnstone, Nueva Zelanda)

Housebound - Poster 01El día empieza por todo lo alto con esta comedia de terror neozelandesa que amasa hábilmente todos los tópicos del cine de casas encantadas, el de invasión doméstica (home invasion) y los misterios tipo whodunitdándole un toque de cachondeo muy loco, un poco al estilo You’re Next pero más jocoso aún. Housebound cuenta la historia de una joven rebelde a la que pillan atracando un cajero y es condenada a 8 meses de arresto domiciliario en casa de su madre y su padrastro. Allí se verá forzada a convivir de nuevo con su detestada madre y el apocado marido de ésta, cuya tranquilidad se ve interrumpida por la presencia irritante y destructiva de la joven. Los tres deberán convivir en un caserón antiguo, lleno de recuerdos y secretos macabros, en el que según parece habita un fantasma. La ópera prima de Gerard Johnstone está llena de ingenio y humor bobalicón (del que es tonto, pero inteligente), personajes entrañables (el responsable de seguridad cazafantasmas y la madre son los mejores), y engancha con su trama de misterio que va dejando revelaciones y giros sorpresa (no diré ninguno, pero todos son bastante buenos) a golpe de sustos y risas, y culmina en uno de los mejores clímax que hemos visto en mucho tiempo dentro del género. Después de esta película, no volveréis a ver un rallador de cocina de la misma manera.

 


Tokyo Tribe
(Shion Sono, Japón)

tokyo-tribe-poster-final-comp3Shion Sono, el irreverente y quizás demente en la vida real (como la anécdota escatológica que nos contó Dolera antes de la proyección demuestra) director de Suicide Club (2001) nos trae a La Muestra su última locura cinematográfica, Tokyo Tribe, un musical hip hop de acción de dos horas basado en el manga de Santa Inoue. Japón es un territorio hostil, cuya capital está dividida en facciones callejeras que luchan por el control de Tokio. Cuando Mera (Ryôhei Suzuki), el líder de la tribu de Bukuro, se propone acabar con todas las bandas enemigas para conquistar la capital, la guerra da comienzo. Tokyo Tribe es una de esas películas que no se pueden describir con una simple sinopsis. Es más, estamos ante una película que no decide tener argumento hasta bien entrada su primera hora. La primera parte de Tokyo Tribe es una presentación de todas las tribus de Tokio a ritmo de hip hop. Con raps que por cierto hacen que el “Oza, oza” parezca una de Kanye West, para que os imaginéis el nivel de las rimas y las interpretaciones. Claro que a Shion Sono le importa bien poco que se le tome en serio como director de musicales. Esta West Side Story punk no está hecha para eso. Es una locura pasadísima de rosca que hará las delicias de los fans del cine más esquizofrénico de Takashi Miike (al que no le llega a la suela de los zapatos a pesar de las inevitables comparaciones). Tokyo Tribe es un ambicioso y colorido festival psicodélico de humor absurdo, misoginia y acción demencial, una experiencia visual muy estimulante, que sin embargo no está innovando ni provocando tanto como cree.

 


Burying the Ex
 (Joe Dante, Estados Unidos)

Burying the Ex - Poster 01Llegamos al ecuador de la primera jornada con otra propuesta de comedia, esta vez definitivamente más ligera y llevadera que la anterior, lo nuevo de Joe DanteByrying the Ex. El director de clásicos incontestables y cintas de culto como Piraña, Gremlins, Exploradores, El chip prodigiosoPequeños guerreros regresa tras una temporada dirigiendo series (Hawaii 5.0, CSI, Masters of Horror) con su nuevo largometraje, una comedia romántica zombie, especie de fusión entre una sitcom, un episodio de La dimensión desconocida y un libro de Pesadillas de R.L. StineEn Burying the Ex, un joven que trabaja en una tienda de disfraces (mi querido Anton Yelchin) quiere romper con su novia (Ashley Greene), una insoportable freak del medio ambiente que pretende controlar todos los aspectos de su vida. Sin embargo, antes de poder darle las malas noticias, la chica muere, y lo hace con la promesa aún vigente (y sellada por la estatua mágica de un demonio) de que van a estar siempre juntos. En consecuencia, la chica regresa como zombie para asegurarse de que van a pasar la eternidad el uno junto al otro, cueste lo que cueste. Con este argumento (escrito por el recién llegado Alex Trezza), Dante bien podría haber hecho un pitch a las cadenas para una nueva serie, pero ha preferido llevarlo al cine, con una comedieta bastante cutre pero simpática que se deja ver sin problema, una película de sábado tonto por la tarde que no nos viene mal de vez en cuando y que sobre todo nos deja pasar un rato con los achuchables y adorables Anton Yelchin y Alexandra Daddario. Lo sorprendente, sin embargo, es que Dante haya realizado una película que más que la obra de un director con casi 50 años de experiencia en el cine, parece la ópera prima de un cineasta joven que aún no sabe cómo ir más allá de los clichés del género.

 


Lo que hacemos en las sombras
(Jemaine Clement, Nueva Zelanda)

Poster 700x1000 AFSegunda película neozelandesa del día. Definitivamente, los kiwis están on fire. Pero es que Lo que hacemos en las sombras (What We Do in the Shadows) era además una de las cintas más esperadas de La Muestra. Y no solo cumplió las expectativas, sino que las fulminó. Este falso documental sobre cuatro vampiros que comparten “piso” (en realidad es una mansión, pero ellos se consideran flatmates), que a priori suena demasiado a la serie Being Human (con la que no tiene nada que ver además de la premisa), es una de las comedias más descacharrantes y geniales que vamos a ver en los últimos años. Dirigida por Jemaine Clement, de Flight of the Conchords y Taika Waititi, con el que trabajó en la serie de HBO, Lo que hacemos en las sombras no da tregua (nunca había oído tantas risas no-irónicas seguidas en La Muestra). Repleta de situaciones absurdas y muy familiares derivadas de la convivencia diaria de los vampiros, con una extraordinaria inventiva visual que saca provecho de todas las posibilidades que brindan las “leyes” de los vampiros (brillantes los enfrentamientos, vuelos, transformaciones), y un inteligente repaso por los clichés del géneroLo que hacemos las sombras logra lo imposible: aproximarse al agotadísimo género vampírico y darle la vuelta por completo para hacer una de las comedias de terror más originales del cine reciente. Imprescindible para los fans de Flight of the Conchords, y recomendadísima para todos los demás.

 


Hunger of the Dead 
(Naoto Tsukiashi, Japón)

AKBポスターB全ポスター00Para la primera sesión de medianoche de La Muestra, nada más adecuado que una serie B japonesa de zombiesHunger of the Dead (o Hunger Zes la historia (por llamarlo de alguna manera) de un joven que va a parar a la única casa donde aún quedan seres humanos en un mundo infestado por zombies. En este escenario post-apocalíptico es necesario preservar la especie humana, por lo que las mujeres de la casa son “usadas” para procrear, y los niños que paren (a los que nunca vemos) se dan como alimento a los zombies (huh?), por orden del zombie que dirige las instalaciones y que esconde un secreto. Una cosa ofensiva, estúpida y sin sentido que, dicho así, no suena a nada que no debería ser una peli Z de bajo presupuesto, pero es que Hunger Z falla en lo más importante: es aburrida y no tiene ni un poco de gracia. Vamos, que ni siquiera sirve para reírse de sus chapuceros efectos (esos cuchillos que se clavan en el aire) o de su absurdo argumento. Un desperdicio sin gracia que solo los más jaraneros del Syfy supieron disfrutar.

Crítica: Chappie

1251623 - Chappie

La sombra del Distrito 9 es muy alargada, y por esa razón, la (aún floreciente) carrera de Neill Blomkamp se mide, y se seguirá midiendo, a partir del rasero de su original ópera prima. Para muchos, esta es una de las razones por las que Elysium no cumplió las expectativas y se dio el batacazo. Blomkamp había puesto el listón muy alto y con una sola película ya se le trataba como a un director de culto consolidado. Craso error. Esta semana, el realizador sudafricano ha reconocido que la culpa de que su segundo film fuera un desastre es suya (“Fui yo quien jodió Elysium), alegando que se preocupó demasiado por crear el universo visual de la película, pero no por sustentarlo sobre un buen libreto (“El guión no estaba presente”, ha dicho). Este ataque de sinceridad le honra, desde luego, pero también suena a oportuno “aviso para navegantes” a pocos días del estreno de su nueva película, Chappie. Quizás Blomkamp nos esté pidiendo de forma velada que dejemos de esperar la segunda venida de Cristo con sus películas. Un aviso que viene bien tener en cuenta antes de adentrarse en su nueva aventura sci-fi, un alocado espectáculo de acción palomitera con mensaje (palabras suyas). Y nada más.

Con su cine, Blomkamp trabaja para la dignificación definitiva del blockbuster. Lo suyo es hacer películas grandes, ruidosas, caras, pero no le interesa la pirotecnia como fin, sino como medio. Es decir, lo que busca es divertir sin por ello sacrificar la reflexión, ofrecer su punto de vista sobre cuestiones importantes utilizando una plataforma “popular”. Por eso, como él mismo reconoce, Distrito 9 era una metáfora de la opresión racial y el Apartheid sudafricano, y del mismo modo, Elysium podía leerse como una alegoría de la lucha de clases y la corrupción de los gobiernos. Con Chappie, Blomkamp busca la respuesta a otro tipo de cuestiones más abstractas, más existenciales: ¿Qué es el alma humana? ¿Y la consciencia? ¿Se pueden medir y explicar con la ciencia? Afortunadamente, este leitmotiv no se presta tanto a la demagogia y el maniqueísmo como sus dos anteriores films (en los que el discurso se desvanecía entre tanto sermón para dummies), y así Chappie no es más que una película sobre inteligencia artificial, una historia protagonizada por un robot, que plantea los temas habituales del género, con un estilo único, personal e inconfundible (para muchos, eufemismo de “haciendo la misma película otra vez”).

Chappie Yolandi

Y es que el arranque de Chappie no pone las cosas fáciles para que dejemos de comparar los nuevos trabajos de Blomkamp con su primera película. El director nos da la bienvenida de nuevo a su querida/detestada Johannesburgo natal en un futuro no muy lejano, y lo hace recurriendo de nuevo al estilo documental y las imágenes de noticiarios, aunque afotunadamente lo abandona tras el prólogo. El mundo de Chappie nos recuerda inevitablemente al universo de RoboCop, al presentarnos un cuerpo de policía robotizado que lucha contra el crimen en las calles de la ciudad sudafricana. Creados por una empresa privada, esta fuerza policial es solo una pieza del engranaje del poder mecanizado y opresor, la interesada protectora del statu quo contra el que los humanos parecen querer levantarse (en todas las películas del director se gesta una revolución). Como veis, Blomkamp no abandona sus proclamas anti-sistema, pero las diluye en la historia “personal” de uno de esos robots, Chappie, la primera inteligencia artificial con capacidad de evolucionar por sí misma, de aprender y sentir como los humanos.

Desarrollada por el ingeniero Deon Wilson (Dev Patel), esta I.A. cobra vida dentro de un cuerpo robado por su “Creador”, tras la negativa de la presidenta de la compañía (Sigourney Weaver) a poner en marcha el prototipo. Pero Chappie “nace” en circunstancias más bien poco óptimas, despertando en un cuerpo dañado (la batería no se puede cambiar, lo que le da apenas 4 días de vida) y como rehén de una pareja de chunguísimos delincuentes callejeros, que educan al robot para que haga el trabajo sucio durante sus crímenes. Por muy rocambolesca que suene (y que sea) la idea, sirve para darnos a uno de los robots más memorables del cine reciente, el nuevo Cortocircuito, que dicen (con permiso de WALL-E). Cuando Chappie es puesto en marcha, no es más que un bebé, un animal indefenso recién salido del vientre, que debe aprender a desenvolverse en el mundo. Con la tóxica influencia de sus padres adoptivos, los actuales reyes del trashNinja y Yolandi Visser del grupo musical Die Antwoord, Chappie asimila el dialecto y el lenguaje corporal de la escoria de Johannesburgo. Esto resulta ser un buen recurso para generar comedia, pero también da lugar a un auténtico drama de familia disfuncional. Por supuesto, la excelente caracterización de Chappie no sería tan memorable de no ser por Sharlto Copley, actor fetiche de Blomkamp, que presta su cuerpo (y su voz) al robot mediante el sistema de captura digital de movimiento. Gracias a Copley, Chappie está vivo, crece, aprende, se emociona, se enfada, se equivoca, ama, y en definitiva, es real.

1251623 - Chappie

No obstante, el resto de la película no está a la altura de su tierno e inocente protagonista robótico. Si en Elysium Blomkamp pecaba de quedarse en la superficie, en Chappie yerra al querer introducirse demasiado a fondo en la historia sin tener muy claro cómo dar cohesión a los elementos que la conforman. Las carencias del guión saltan a la vista sobre todo durante su caótica recta final, en la que las resoluciones se hallan de forma apresurada e inconexa, y las conclusiones se cogen con pinzas. Pero ese no es su único problema. Chappie sufre de un excesivo peso en la trama de los irritantes Ninja y Yolandi (sus fans que no se den por aludidos), raperos autóctonos de llamativa presencia física pero nula experiencia interpretativa que prolongan sus ficcionadas personalidades artísticas en la película. A ellos les debemos en parte el goloso apartado estético del film (el contraste del feísmo industrial de Blomkamp y los colores pastel es genial), y para ser sinceros, podrían hacerlo peor, pero no era necesario que el film pareciese un videoclip de 120 minutos de Die Antwoord. Por otro lado, el resto de personajes son demasiado planos, en especial el villano de la función, Vincent Moore. Este bully interpretado por (el siempre cumplidor) Hugh Jackman, es un malo porque sí, definido casi exclusivamente por su épico peinado estilo mullet ochentero y su ansia casi infantil por que le dejen salir a jugar a la calle con su Alce, copia del robot gigante ED-209 de RoboCop.

En resumen, Chappie es una gamberrada felizmente pasada de rosca que sabe divertir con su descaro irreverente y su violencia de videojuego, un blockbuster bien realizado y técnicamente sobresaliente (no olvidemos la magnífica banda sonora electrónica del reinventado Hans Zimmer), que sin embargo no logra que el mensaje, tan importante para su director, llegue de forma clara, ni que sus conclusiones tengan verdadero impacto. Es decir, que Blomkamp vuelve a fallar en una de las dos máximas en las que según él se apoya su cine. Por su bien, esperemos que para la próxima -o sea, Alien 5, sea capaz de encontrar de verdad ese equilibrio entre acción y reflexión, y consiga hacer ese cine que él quiere hacer (o que dice que hace). Y si no, no pasa nada, Neill. Al fin y al cabo, pensar está sobrevalorado, y tú lo sabes.

Valoración: ★★★

Crítica: Kingsman – Servicio Secreto

Kingsman Servicio Secreto

Desde los lejanos tiempos de Stardust (2004), Matthew Vaughn había expresado su deseo de realizar una película de James Bond. No tenía por qué ser una entrega de la saga del agente 007 propiamente dicha (aunque no creemos que dijera que no si se la ofrecieran), sino que bastaba con hacer una película de espías con la que el director londinense pudiera rendir homenaje a uno de sus géneros favoritos. Durante el rodaje de Kick-Ass, la idea tomó forma junto al novelista gráfico Mark Millar (co-autor del cómic en el que se basaba aquella gozada postmoderna), que se encargó de elaborar una novela gráfica que narrase los orígenes de un espía de élite como Bond, pero con un pequeño giro: el candidato era un gamberro callejero, un chav inglés con la lengua y las manos muy sueltas. Así nacía El servicio secreto, historia en viñetas en la que se basa Kingsman: Servicio Secreto, la última locura comiquera del director de X-Men: Primera generación.

Para la primera película de Bond, Agente 007 contra el Dr. No, su director, Terence Young, tuvo satisfacer los deseos de Ian Fleming y convertir a Sean Connery en el caballero que el autor había concebido. Para ello, Young “educó” a Connery durante un tiempo, llevándolo a restaurantes elegantes, enseñándole a hablar como un gentleman y lo más importante, llevándole a su sastre para que le hiciera un traje a medida. Esta es básicamente la premisa de Kingsman, en la que el recién llegado Taron Egerton se convierte en ese joven asalvajado que debe transformarse en un espía capaz de aniquilar a los enemigos sin arrugarse la chaqueta ni perder la educación en ningún momento. Para instruir a Eggsy, que es como se llama el joven aprendiz de espía, durante su viaje de una clase social a otra (de trashposh en 10 sencillos pasos), hacía falta alguien que personificase el porte británico que caracteriza a Bond, y quién mejor que Colin Firth, epítome incontestable del donaire British, para dar vida al kingsman Harry Hart. Ya está, tenemos premisa, localización, casting perfecto. ¿Qué es lo siguiente? Pues está claro, volverse completamente loco de las pelotas.

KSS_JB_D27_02661.CR2

Porque además de una carta de amor a todo lo británico (Michael Caine también está en el ajo), Kingsman: Servicio Secreto es una auténtica desbarrada sin ningún tipo de autocontrol, una gamberrada deliberadamente excesiva y escandalosa que cruza el límite del buen gusto en numerosas ocasiones, pero que como el propio Firth, lo hace sin despeinarse o perder un ápice de su sofisticada elegancia. Vaughn da rienda suelta al Tarantino que lleva dentro, a quien parece estar sacando el paso en algunas de las escenas más violentas y polémicas de la cinta, como la brutalmente gráfica masacre en la iglesia (que ha escandalizado, y con razón, a muchos sectores conservadores y no tan conservadores de EE.UU.), que a muchos recordará al enfrentamiento de la Novia contra Go-Go y los 88 Maníacos en Kill Bill Vol. 1, o el clímax, con una impresionante exhibición de fuegos artificiales estallando con los colores del arcoíris con cientos de cabezas de miembros de la alta sociedad y la política explotando al ritmo del himno patriótico británico “Land of Hope and Glory”. Sublime. Sangre a borbotones, brazos y piernas volando por los aires, espías partidos por la mitad (como si estuviéramos viendo una de Takashi Miike), torsos empalados, cabezas atravesadas por todo tipo de arma. La violencia no cesa en Kingsman, aunque su presentación híper-estilizada (con bastante mano de CGI) resta impacto, sobre todo para los aficionados al cómic adulto.

Pero Kingsman es mucho más que un cafre desfile de provocaciones para que los más remilgados se lleven la mano a la cabeza y los fanboys aplaudan excitados. Kingsman es sobre todo una ejemplar comedia de acción, una parodia irreverente de las películas de espías que no se deja ni un solo lugar común por desmontar y subvertir. Vaughn echa mano de los tópicos bondianos más reconocibles, los expone de forma brillante (el traje, la bebida de elección del caballero, la forma de hablar, el villano caricaturesco), y a continuación les da vuelta, se ríe de los clichés más estúpidos y desmonta el género con gran ingenio para hacer la película de espías que le da la gana hacer. En este sentido, Kingsman encaja como pieza de tetris en la filmografía del autor, situándose a medio camino entre Crimen organizado X-Men: Primera generación (de la que rescata la dinámica de la academia de jóvenes, a la que añade un divertido componente Juegos del hambre), y continuando el espíritu autorreferencial y agitador de Kick-Ass (en cierto modo para correr un tupido velo sobre su secuela). Pero entre golpes, espías con cuchillas en lugar de piernas (cómo mola Gazelle, ¿eh?), fuentes de sangre y excursiones a la estratosfera, Vaughn cuela momentos de respiro para descansar de la locura (¡ay el carlino!) y se permite reflexionar sobre la lucha de clases y la importancia del legado. La sátira no brilla por su sutilidad, pero igualmente el mensaje llega alto y claro.

Taron Egerton Kingsman

Por último, Kingsman es la película que nos ha mostrado a Colin Firth haciendo cosas que nunca le habíamos visto hacer en el cine (paradójicamente, sin dejar de ser en ningún momento el Colin Firth que conocemos) y nos ha dado a Samuel L. Jackson (otra conexión tarantiniana) como el megalómano Valentine, archinémesis de los Kingsman que habla con frenillo y se marea con la sangre (sí, a Vaughn casi se le va de las manos la broma con él). Pero sin duda, la mayor revelación de la película es esa futura estrella que es Taron Egerton, heartthrob inglés que en su primer gran papel para el cine ya ha demostrado un enorme talento y versatilidad. Harry Hart cede el testigo de la organización Kingsman a Eggsy, y si quieren, Vaughn y Millar tienen entre manos una interesante mitología y un nuevo héroe con posibilidades de sobra para expandirse en una saga de éxito.

Valoración: ★★★★

Crítica: La mujer de negro – El ángel de la muerte

00761-WiB AOD-Photo Nick Wall.NEF

La mujer de negro (The Woman in Black) fue uno de los éxitos sorpresa de 2012, una discreta cinta de terror clásico basada en la novela de Susan Hill y protagonizada por Daniel Radcliffe, recién salido de la saga Harry Potter. La película llegó a ser número 1 en la taquilla norteamericana, y aunque se desinfló rápido (quizás porque los adolescentes devora-terror-PG-13 esperaban algo más “moderno”), recaudó lo suficiente a nivel global para garantizar una secuela. Y es que poco hace falta hoy en día para que una de terror, por escasa repercusión que disfrute, tenga continuación e incluso se convierta en una saga. La mujer de negroEl ángel de la muerte retoma la espeluznante historia de Alice Drablow años después de los acontecimientos de la primera entrega, y nos invita a regresar a la mansión del pantano, esta vez acompañados de una caterva de niños de la guerra, una enamoradiza profesora y la siempre fantástica Helen McCrory.

La gran baza de la primera Mujer de negro era su excelente ambientación: esos imponentes parajes neblinosos y ese pantano que, además de proporcionar un recurso narrativo muy valioso y bien aprovechado (la subida de la marea al caer la noche hace desaparecer la calzada que une la mansión con la aldea adyacente, Crythin Gifford), generaba imágenes de absoluta belleza gótica. Afortunadamente, esto no ha cambiado en El ángel de la muerte, a pesar del cambio de realizador y director de fotografía. Tom Harper y George Steel toman el relevo de James Watkins y Tim-Maurice Jones y llevan a cabo un buen trabajo de estilo que, si bien no termina de alcanzar el nivel de la primera parte (se nota que hay menos presupuesto), nos vuelve a dejar imágenes de sensibilidad onírica dignas de los mejores cuentos de fantasmas victorianos.

La mujer de negro El Ángel de la muertePero es que además de su destacable factura técnica (aspecto que se suele descuidar en este tipo de subproductos), El ángel de la muerte también suple un defecto de la primera parte, su práctica ausencia de argumento. La mujer de negro era básicamente una sucesión de secuencias en las que Daniel Radcliffe deambula con cara de desasosiego (o más bien de palo) por la mansión Eel Marsh mientras se preparaban los diversos sustos para el espectador. No había mucho más. El ángel de la muerte sigue siendo una suerte de casa del terror cinematográfica, una lujosa atracción de feria con un sobresalto a cada vuelta de la esquina, pero hay mayor interés en contar una historia. La de Eve Parkins (Phoebe Fox), institutriz a cargo de ocho niños evacuados de Londres durante la Segunda Guerra Mundial y trasladados a Crythin Gifford, donde encuentran refugio en Eel Marsh; la de Harry Burnstow (Jeremy Irvine), un piloto de la RAF con un tormentoso secreto; y por supuesto, la de Alice Drablow, la temible mujer de negro, cuya leyenda, digna del más prototípico J-horror, es desarrollada en mayor detalle en esta secuela.

Al igual que la primera película, El ángel de la muerte opta por el suspense en lugar de recurrir a la violencia y la sangre, para elaborar un cuento de miedo que visita todos los lugares comunes del género de mansiones encantadas y recupera de nuevo el espíritu de la Hammer, productora de la franquicia. La mujer de negro nos propone por tanto otro regreso al terror de los 60, con ecos (y escalofriantes susurros) a clásicos como The Haunting The Innocents, una vuelta a un tipo de cine más inocente, deudor de los relatos góticos en la línea de Edgar Allan Poe u Otra vuelta de tuerca de Henry James. Sin embargo, como adelantábamos antes, la película pierde gran parte de su encanto por culpa de su atosigante insistencia en sobresaltar al personal cada dos por tres, con una agotadora sesión de sustos que acaba sacándonos del trance que provocan sus imágenes.

Valoración: ★★★

Crítica: Ex Machina

Ex Machina

Dicen que la mejor ciencia ficción es la que te hace pensar. No sé si esto es del todo cierto (a veces lo que buscamos en el género es precisamente lo contrario), pero parece que esa es la máxima a la que se ha encomendado Alex Garland, novelista autor de La playa y guionista de 28 días después y Sunshine, para la realización de su primer largometraje como director, la inquietante Ex Machina. Con su ópera prima, Garland propone una audaz fábula futurista sobre las posibles consecuencias del avance en el campo de la inteligencia artificial, una historia inundada de cuestiones morales acerca de la naturaleza de la consciencia, los límites de la ciencia y la responsabilidad del creador sobre su obra. El film de Garland está diseñado meticulosamente para provocar el debate, para hacernos partícipes de los acertijos sobre el ser humano a los que se enfrentan sus personajes, y para que salgamos del cine con más dudas existenciales que cuando entramos.

Ex Machina está narrada como un thriller psicológico con elementos de misterio. Nos adentramos en ella a junto a Caleb (Domhnall Gleeson), joven programador de una importante empresa informática que resulta ganador de un concurso cuyo premio es pasar una semana en la remota mansión del presidente de la compañía, Nathan (Oscar Isaac), una casa de última generación situada en medio de lo que parece un páramo inexplorado de la Isla Nublar. Caleb pronto descubre que la verdadera razón por la que está allí es someterse a un experimento conducido por Nathan, en el que debe interactuar con Ava (Alicia Vikander), la primera robot con cualidades verdaderamente humanas de la historia. Caleb va conociendo a la I.A. en una serie de sesiones privadas (monitorizadas por el Dios que todo lo ve, Nathan), lo que le lleva a involucrarse personalmente con ella y cuestionar la moralidad del proyecto y de su jefe. A medida que descubrimos al compás de Caleb más y más secretos sobre la fascinante Ava y su voluble y desconcertante “amo”, Ex Machina adquiere tintes cada ves más oscuros.

Ex machina pósterPara ser su debut en la realización, Garland hace gala de un temple absoluto en la dirección, manejando la tensión con soltura y aprovechando al máximo el restrictivo espacio en el que se mueve. La casa de Nathan proporciona un escenario minimalista y claustrofóbico de habitaciones sin escape y pasillos vacíos, cuyo diseño aséptico y práctica ausencia de mobiliario no le impiden llevar la historia hacia sus recovecos más ocultos. Con una planificación cerebral (como su excelente guión), y un gran trabajo de ambientación, Garland construye Ex Machina como un laberinto de secretos escondidos detrás de las puertas, en el que sus dos protagonistas masculinos se convierten en el gato y el ratón mientras nosotros nos perdemos irremediablemente a medida que nos acercamos a su extraño clímax. Un desenlace (reminiscente de Battlestar Galactica) que aunque peque de ambicioso y sacrifique sutilidad discursiva en busca de una moraleja más llamativa y efectista, nos ayuda a comprender mejor lo que hemos visto y pone en perspectiva los acontecimientos más ambiguos a los que hemos asistido. Al final, Ex Machina se revela como un relato cuasi-satírico sobre el deseo/derecho carnal y la manipulación sexual, pero por encima de todo todo una potente alegoría de la liberación de la mujer del yugo patriarcal.

En este sentido, es necesario destacar y elogiar el trabajo interpretativo del trío protagonista, que “personifica” las ideas fluctuantes y los postulados de la película en relación al power play del hombre y la mujer. Domhnall Gleeson es el perfecto sujeto pasivo del experimento que es este filme, es nuestros ojos, nuestra libido, nuestra voz, es tan vulnerable y está tan desprotegido como nosotros ante ella. El tremendo Oscar Isaac intimida con su magnética e hiper-masculina presencia física (atención a la desarmante escena de la coreografía). Y mención aparte merece Alicia Vikander, que da vida a la robot Ava. El trabajo de Vikander es de una sutilidad pasmosa, una interpretación de conmovedora belleza y gran delicadeza (la armoniosa fusión de su cuerpo con los efectos digitales es clave) con la que la actriz se va apoderando progresivamente de la película, hasta hacerla completamente suya. Ellos hacen que el guión de Garland funcione a tantos niveles, que lo artificial se torne humano, lo cuantificable insondable, y que nosotros nos planteemos si lo que sentimos y pensamos es nuestro, y sobre todo, si es aceptable o reprobable.

Valoración: ★★★★

Crítica: El destino de Júpiter (Jupiter Ascending)

Jupiter Ascending

A Andy y Lana Wachowski ya les da exactamente igual todo, y la prueba definitiva es esa hipnótica y fascinante debacle que es El destino de Júpiter (Jupiter Ascending). Haciendo balance de su carrera, no cabe duda de que con Matrix (1999) tocaron techo. Tras aquella lección de ciencia ficción y cine palomitero de calidad, bien podrían haberse retirado (muchos desearían que así hubiera sido), pero insistieron en quedarse, no porque tuvieran muchas historias que contar, sino porque sus cabezas acabarían estallando sin un lugar donde plasmar los universos que las abarrotan. Y es que como atestigua su filmografía posterior (las decepcionantes secuelas de Matrix, la insípida Speed Racer o la desbordante El atlas de las nubes), lo que a Andy y Lana les interesa hoy por hoy es edificar mundos de fantasía y diseñar las reglas que los ponen en funcionamiento y los derrumban (la lógica es lo de menos). Ellos ya no son narradores, son arquitectos, alquimistas, amos del calabozo. Y El destino de Júpiter no es más que el siguiente paso natural en su carrera, una epopeya espacial a medio camino entre Dune y El quinto elemento con la que “The Wachowski Brothers” nos piden hacer la vista gorda a lo risible de su argumento para poder disfrutar del festín visual y el fastuoso espectáculo que nos han preparado, en todo su esplendor camp.

Es la única manera de apreciar una película en la que una joven llamada Júpiter Jones (Mila Kunis), que trabaja limpiando retretes de gente adinerada (seguramente limpie más cosas, pero los Wachowski se empeñan en poner a Kunis de rodillas a frotar inodoros como si no hubiera mañana), resulta ser la reencarnación genética de la fallecida emperatriz del planeta Abraxas, donde sus herederos al trono luchan por el control de la Tierra, que ha sido utilizada desde la era de los dinosaurios como “granja” para producir un suero de juventud eterna para los alienígenas (un momento que retome la respiración), y cuyo destino depende de Júpiter, que con la ayuda de Caine Wise (Channing Tatum) -un guerrero humanoide medio albino con “más en común con un perro que con un humano” y adorables orejas de elfo que vuela y hace parkour con botas-cohete y se pasa la mitad de la película sin camiseta porque sí gracias-, viaja a través del espacio para detener al heredero Balem (estrepitoso Eddie Redmayne pidiendo el Razzie para hacer compañía a su Oscar), una melodramática diva carraspeante con mommy issues, y así salvar a la Tierra (aspiro y acabo con el oxígeno de la habitación). Eso es, muy a grandes rasgos, la trama de El destino de Júpiter, y me he dejado cosas tan importantes como la milicia de lagartos, los extraterrestres con caras de animales de peluche (salidos de Lilo & Stitch), las abejas dotadas biológicamente para detectar la realeza (!!!) y Sean Bean viviendo para contarlo, si es que es capaz.

JUPITER ASCENDING

Vamos, que El destino de Júpiter es demasiado fuerte para ser real; una space opera romántica con aires de cuento de hadas en la que la coherencia interna (y de cualquier tipo) brilla por su ausencia y todo giro y acontecimiento responde a una máxima: ¿¡Y por qué no!? Si Mila Kunis no se pregunta en ningún momento qué cojones está ocurriendo a su alrededor y se zambulle en la locura asimilando sin rechistar la información con la que la bombardean los personajes que se va encontrando (porque la embelesan con los vestidos más bonitos del universo, literalmente), ¿quiénes somos nosotros para hacer lo contrario? Sobre todo cuando se nos arrastra hacia una rocambolesca vorágine de acción diseñada para desorientarnos (prueba superada especialmente con las adrenalínicas secuencias de vuelo) y distraernos así de los escandalosos agujeros narrativos y la confusa mitología que no deja de (sobre)explicarse en ningún momento. Es una pena que las locas estas no sean capaces de (o no quieran) aprovechar las buenas ideas y conceptos que amasan (“el tiempo es el recurso más valioso del universo”) para contar una historia con un discurso más satisfactorio, pero es que los Wachowski nos lanzan tantas cosas brillantes y bonitas a la cara (¡esa arquitectura, ese vestuario con más de 1.3 millones de cristales Swarovski, esos colores, las pecas de Channing Tatum!) que lo demás nos acaba dando exactamente igual, como a ellos.

Jupiter Jones

Para gozo del niño o la niña de 13 años que llevamos dentro, El destino de Júpiter es en esencia una de esas fantasías épicas de los 80, un cuento exquisita y ridículamente kitsch protagonizado por una princesa en peligro (además de limpiando váteres, Kunis se pasa la película cayendo al vacío) y su aguerrido caballero, diamante en bruto de procedencia humilde y gran corazón, como Westley, o Aladdin (porque Júpiter también tiene algo de clásico noventero de Disney), donde no importa tanto lo que se cuenta, sino lo que se muestra. Una película que, como decíamos al principio, se esfuerza en crear un universo nuevo desde cero, pero lo hace abasteciéndose de mundos ya inventados por otros. Además de la mencionada Dune (evidente fuente de inspiración), El destino de Júpiter aglomera referentes y estilos para dar y regalar: un poco de cyberpunk, una pizca de tecno-anime, un toque de LegendLa princesa prometida (y no me digáis que ese “Your Majesty” no es el “As You Wish” de esta película), Blade Runner, Star Wars, y por supuesto, Brazil y el imaginario de Terry Gilliam (cuyo oportuno cameo en el film ya amortiza la entrada).

Lógicamente, el resultado es un batiburrillo caótico y sobrecargado, pero también una película viva y en constante movimiento, una que ha venido a divertirse y se divierte, como demuestra su tendencia a abandonarse sin vergüenza al humor bizarro (el flirteo zoofílico entre Kunis y Tatum es de ver para creer). Por eso, por todo lo citado anteriormente, y especialmente por Balem Abraxas (uno simplemente no supera a Balem Abraxas), El destino de Júpiter tiene todas las papeletas para convertirse con el tiempo en una de nuestras películas de culto favoritas, un estrepitoso fracaso comercial que el universo acabará poniendo en su sitio, junto a la realeza camp del cine. Y si no me creéis, preguntad a las abejas, porque no lo olvidéis nunca: Bees don’t lie.

Valoración: ★★★½