Crítica: La teoría del todo

theory of everything

Basada en el libro de memorias de Jane Hawking, titulado Hacia el infinitoLa teoría del todo (The Theory of Everything) es un recorrido por la vida del célebre astrofísico Stephen Hawking. La historia parte de la década de los 60, cuando Stephen y su entonces futura mujer, Jane Wilde, se conocieron y enamoraron en la Universidad de Cambridge, donde ambos estudiaban (él Cosmología, ella Arte). El brillante futuro de Stephen se tornaba oscuro cuando a los 21 años se le diagnosticaba esclerosis lateral amiotrófica (ELA, el mal de Lou Gehrig), enfermedad degenerativa que le haría perder paulatinamente su control neuromuscular. A pesar de que los médicos le dieron apenas un par de años de vida, Stephen sobrevivió, y gracias al apoyo incondicional de su mujer, continuó desarrollando su tesis en física para Cambridge, el punto de partida de un influyente cuerpo teórico que le llevó a ser proclamado el sucesor de Einstein.

Claro que los logros de Hawking en el campo de la astrofísica son por todos conocidos. Si bien el film nos muestra el proceso de pensamiento de Hawking mientras desarrollaba su teoría unificadora (una hipotética ecuación única que diese respuesta a todas las preguntas fundamentales del universo), La teoría del todo no profundiza excesivamente en ello, sino que hace sobre todo hincapié en la historia de amor del matrimonio, así como en la labor de la gran mujer detrás del gran hombre. Jane permanece junto a Stephen en cada paso de su lucha contra/vida con la enfermedad, La teoría del todo pósterrelegando a segundo plano su propia investigación doctoral (en poesía medieval española) para hacerse cargo de él y formar una familia con tres niños. Lo que sí hace el guión de Anthony McCarten es aunar las sensibilidades científica y artística del matrimonio, hallando la poesía en la ciencia y viceversa, en busca de una propia teoría unificadora que llega, aunque no de manera tan explícita, a la misma conclusión que la reciente Interstellar: la respuesta a la ecuación es el amor. Claro que en esta ocasión no se trata de un amor metafísico, sino de uno más poderoso y real, casi cuantificable, un amor puesto a prueba y abatido por las caprichosas adversidades de la vida y el universo.

La teoría del todo no pasa de puntillas por los episodios sentimentales más farragosos de los Hawking, sino que los explora con franqueza para que entendamos en todo momento a ambos personajes y aceptemos lo que ocurre entre ellos en la etapa final de su relación. Y lo más loable es que lo hace evitando en todo momento el amarillismo, con suma elegancia y respeto. La película de James Marsh halla un equilibrio perfecto, casi matemático, entre lo cerebral y lo emotivo, indagando en la intimidad de la pareja sin caer en ningún momento en las redes del telefilm a las que se exponen los biopics de este tipo. Todos los aspectos del film contribuyen a ese equilibrio, especialmente la preciosa música de Jóhann Jóhansson, que como la película en sí, se las arregla para conmover sin ser nunca manipuladora o sentimentaloide. Pero sin lugar a dudas, lo que hace que La teoría del todo sobresalga por encima de cualquier película biográfica es la prodigiosa interpretación de sus dos protagonistas. Eddie Redmayne nos deja impresionados no solo por su capacidad de mímesis y resistencia, sino por haber logrado que su apabullante transformación física no entierre los matices más sutiles de su trabajo. Y Felicity Jones deslumbra mientras aguanta estoicamente el peso de la historia durante gran parte del metraje, demostrando su poder para desvelar la respuesta a todas las preguntas de la película en la mirada.

Valoración: ★★★★

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Comentarios (4)

 

  1. Ivo dice:

    Excelente crítica, has captado la esencia del film a la perfección. Y se agradece, ya que últimamente la nueva moda de los críticos es destruir películas emocionantes solo por contar historias más cercanas, aunque no menos importantes, y por ser parecidas a otras similares(aunque para nada iguales) como lo son esta, The Imitation Game o Still Alice y elogiar a películas solo si se han rodado de forma inusual(Boyhood, Birdman) o si destacan por la forma técnica elegida por el director (Whiplash, The Grand Budapest Hotel).

    Ojo, el film de Anderson y Boyhood son mis favoritas de las siete enumeradas, pero me molestan muchísimo las mal argumentadas críticas hacía las primeras tres, sobre todo catalogándolas de telefilms simplemente por ser emocionantes. Por lo que tu crítica ha sido un soplo de aire fresco para mí.

    • Imagen de perfil de fuertecito fuertecito dice:

      Muchísimas gracias, Ivo. Me alegro de que te haya gustado, tanto la película como la crítica. Estoy de acuerdo contigo, la crítica suele menospreciar este tipo de películas y tacharlas de “telefilm” muy fácilmente, ignorando así sus virtudes, que en el caso de esta son muchas. Pero bueno, así es el show business xD

  2. Cristopher dice:

    Difiero de la opinión del articulista, principalmente porque la película me pareció un absoluto desperdicio, es decir, hay tanto que se puede aprender sobre la vida de Stephen Hawking y sin embargo, el guionista “no le pario el cerebro” (no tuvo amplitud intelectual) en enfocar lo más importante “La Teoría del Todo” relegándola a un aspecto casi trivial.
    Vi ésta película esperanzado en encontrar algo para mostrarle a algunos familiares y amigos y poder decirles “mira, así es la vida de un gran científico, estas son las implicaciones de sus descubrimientos” y lo que me encontré fue casi una novela romántica, con infidelidades incluso.
    Por otra parte, “The Imitation Game” al menos, enfoca tres aspectos importantes sobre la vida de Alan Turing, que la hacen más trascendente: 1.- Que gracias a él, el ejercito Británico pudo detener al ejercito nazi, y no fue gracias a los discursos motivacionales de Churchill como cree la mayoría. 2.- Alan Turing es el padre de la ciencia de la computación, la inteligencia artificial y fue un gran visionario tecnológico. 3.- Los prejuicios y la ignorancia de los pueblos, llevaron a uno de los científicos más brillantes a suicidarse, por considerar que la homosexualidad es un delito (¿por qué no se suicido la Reina que era una gran Parásita, como todos los Reyes?).
    En fin, hacer una película sobre Stephen Hawking y dejar de lado la importancia de sus descubrimientos científicos, es como hacer una película sobre Isaac Newton y no hablar acerca de la gravedad, o en otro ámbito una película acerca de “The Beatles” y no mostrar el impacto de su música, simplemente un desperdicio de tiempo (para el espectador).

  3. Jorge dice:

    Me pareció un buen biopic, una historia que merecía ser contada la de un genio que demuestra ser también un héore y un ejemplo y su acompañante que no es menos heróica.
    Las interpretaciones de la pareja son maravillosas, de los pocos peros que le pongo es que si empieza muy bien contando el inicio de la pareja y la vida universitaria de Stephen, poco a poco acaba centrándose solamente en la relación de ellos, con toques culebronescos y acaba contando muy poco de la investigación y el trabajo del físico, una pena.

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