Crítica: Big Hero 6

BIG HERO 6

“Por aquí no miramos hacia atrás durante mucho tiempo. Seguimos moviéndonos hacia delante, abriendo nuevas puertas y probando cosas nuevas. La curiosidad nos conduce siempre hacia nuevos caminos” -Walt Disney

Esta cita se incluye al final de uno de los primeros “Clásicos Disney” de la nueva era Lasseter de la compañía, Descubriendo a los Robinsons. Aquella extravagante aventura a lo Jetsons ponía de manifiesto la intención renovadora del estudio, que tras varios sonados fracasos necesitaba urgentemente dar un salto hacia el futuro. Y así fue, la casa de Mickey Mouse comenzó un proceso de actualización que, sin dejar de mirar atrás (Tiana y el sapo), se proponía adaptar el estudio a las sensibilidades comerciales y la nueva realidad social del siglo XXI. El punto de inflexión decisivo fue el gigantesco éxito de Frozen, un cuento de princesas que suponía la culminación del ejercicio desmontador de estereotipos que Disney llevaba realizando desde hacía unos años. El público masivo volvía a estar interesado en Disney, a Internet le encantaba el mensaje transgresor que llevaba consigo, y tanto las horas bajas de Pixar como la incorporación de Marvel propiciaban la sinergia perfecta para dar el siguiente paso.

De esa sinergia nace Big Hero 6, basada en un cómic estilo manga de la Casa de las Ideas publicado en 1998, sobre un equipo de superhéroes adolescentes liderados por un genio de 13 años, Hiro Hamada. Sus directores, Don Hall y Chris Williams, insisten en que la película no es una adaptación de Marvel, sino una de Disney ambientada en su propio universo. Sin embargo, a lo largo de todo el metraje queda patente la influencia de las películas de Marvel Studios, cuyo increíble éxito ha proporcionado una fórmula infalible que se ha puesto en práctica tanto en la Fase 2 del MCU como en esta película. Big Hero 6 es una origin story en toda regla, el relato de la formación de un súper equipo marveliano, con todas sus fases y todos sus elementos, incluida la escena post-créditos, que en este caso además incluye un genial cameo que corrobora todo lo anterior.

Big Hero 6Y ahí es precisamente donde Big Hero 6 encuentra su talón de Aquiles, en su naturaleza formulaica. Hall y Williams llevan a cabo una obra vibrante y espectacular que sin embargo sabemos exactamente por dónde va a tirar en todo momento, lo que elimina el factor sorpresa. No falta ninguno de los ingredientes cultivados en los Laboratorios Disney a lo largo de esta última década: las dosis de lección educativa con ese toque moderno que esquiva el sermón (“estudia una carrera”, “ponte el cinturón”), la ruptura de estereotipos (el nerd es un coqueta, el negro grandullón es un miedica), la representación (chica butch con curvas, chica nerd hiperfemenina, equipo multirracial), el feminismo (“woman up!”), la tierna amistad imposible, la escena impactantemente dramática en la que perdemos a un personaje (Disney nunca ha ocultado la muerte a sus espectadores, pero desde que Buscando a Nemo demostró la verdadera eficacia del recurso no se ha dejado de explotar), y ese final emotivo made in Pixar que en este caso está protagonizado por Hiro y el robot Baymax. Ojo, nada de esto es intrínsecamente negativo, todo lo contrario. Necesitamos esa ruptura, esa transgresión en el cine “para niños”, pero al igual que ocurre con las de Marvel, llega un momento en el que hace falta algo más que la repetición paso a paso de la fórmula para realizar una obra que no solo sea perfecta, sino algo más.

Con suerte, Big Hero 6 tiene alicientes de sobra para que pasemos por alto estos problemas y consigamos disfrutar como renacuajos. Visualmente es para quedarse bizco. Los escenarios fotorrealistas de la ciudad de San Fransokio (es decir, la bahía de San Francisco orientalizada) son alucinantes, con una topografía inabarcablemente detallada y una rica ambientación que fusiona con maestría espacios de ensueño (el vuelo al atardecer) y diferentes estilos (US home-made, cyber-punk, diners, calles de neón). Narrativamente, la historia de Hiro y sus superdotados héroes nos trae a la memoria algunos de los clásicos animados más celebrados del cine reciente: Cómo entrenar a tu dragónLos Increíbles, WALL-Ey sobre todo, El gigante de hierro, obra de culto con la que Big Hero 6 comparte núcleo emocional, la amistad de un niño y su robot (con escena análoga en la que el primero oculta al segundo de su madre, con divertido resultado). Puede que los héroes (y villanos) sean algo más planos de lo que cabía esperar, pero la película lo compensa con memorables secuencias cómicas, acción trepidante, y sobre todo el adorable, entrañable y achuchable Baymax, un personaje redondo (nunca mejor dicho) que garantiza las carcajadas y del que es imposible no enamorarse.

Valoración: ★★★

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Comentarios (3)

 

  1. Flanagan McPhee dice:

    Estoy muy de acuerdo con la crítica de la película en sí, la verdad. Creo que reflejas muy bien lo que está intentando Disney y lo que ha conseguido con este híbrido con personaje encantadoramente adorable.

    Lo único que quizá no comparto es la valoración que haces de Frozen. Si bien rompe con algunos estereotipos de Disney, no es nada que no se hubiera hecho con Encantada (que me parece muchísimo más rompedora, siendo al mismo tiempo mucho más clásica y, sí, también de animación).

    Además, considero que Frozen es una película calculada desde el departamento de merchandising -¿queremos vender princesas? Pues vamos a hacer dos; ¿y qué hacemos con los comic relief? Pues mira, ponemos también dos y cuanto más adorable, mejor, más que desde el departamento de animación y guiones, lo cual le resta valor en cuanto trabajo narrativo. Es un videoclip de 1.5 horas de Let it Go y eso ya lo hizo Michael Jackson con Ghosts. Eso sí, convierte a Tangled en una maravilla narrativa en comparación. Lo cual le agradezco.

    Pero vamos, que lo importante es Big Hero 6 y sí, tienes razón en todo lo que dices. O así lo considero 🙂

    • Imagen de perfil de fuertecito fuertecito dice:

      Flanagan, estoy de acuerdo en todo lo que dices. De hecho, no he dicho que Frozen sea la primera, todo lo contrario, digo que es la “culminación” de esa década reinventando estereotipos y dándole la vuelta a la tortilla (con los precedentes de Tiana, la enorme Encantada, como bien dices, Brave, etc).

      ¡Gracias por compartir tu opinión! 🙂

  2. RICARDO dice:

    hasta ahora las pelis de Disney eran todas iguales entre sí y las de Marvel todas iguales entre sí (grosso modo, se entiende)

    significa Big Hero 6 que a partir de ahora van a ser todas las pelis de Disney y Marvel iguales entre sí también? esperemos que no.

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