Crítica: Ouija

ouija

Ouija supone el debut en la dirección de Stiles White, coordinador de efectos digitales del estudio de Stan Winston, elegido para orquestar el último terror de diseño para preadolescentes que arrasará en tus multicines más cercanos. Solo hace falta echar un vistazo a la lista de productores de Ouija para imaginar la película de principio a fin antes de verla. Además de Michael Bay y Hasbro (dueños de la famosa tabla de ouija comercializada como juego de mesa), tenemos a los responsables de básicamente todas las películas de terror comercial de los últimos años: Insidious, Paranormal Activity, Sinister, The Possession, los remakes de La matanza de Texas, Halloween…

Ouija es exactamente lo que parece, un inocuo producto de fabricación en cadena, confeccionado por los estudios para aumentar las ventas de la famosa tabla para espiritismos y llenar salas de sacos andantes de hormonas con ganas de liarla un sábado después del burger, mientras sus padres disfrutan de la tranquilidad en casa sabiendo que han mandado a sus hijos a una peli sin sangre ni tetas. Vamos, que Ouija es una TV movie de Disney Channel con sustos malos. Y ojo, nada que objetar, este es el cine de palomitas que no oculta sus intenciones, y que sirve su cometido permaneciendo inmune a las críticas. La película es espantosa, pero lo sabe, y le da exactamente igual. Con dos cojones.

Y como Ouija no es más que un pastiche, un collage de ideas procedentes de todas las películas mencionadas en el párrafo anterior y más, he decidido continuar mi crítica de la misma manera, reciclando fragmentos de otras críticas de cintas de miedo recientes que se pueden aplicar a Ouija, casi sin modificación alguna y con el mismo concepto repetido varias veces; para que os hagáis una idea, vamos:

ouija póster“Con un descaro absoluto, [Ouija] incide en los mismos sobresaltos tramposos (basados en un golpe atronador de música que antecede al susto en sí, para que no te libres de él aunque te tapes los ojos, y tras el que nunca pasa nada), los mismos armarios, espejos, ventanas y pasillos por los que aparecen ánimas que acechan y se ríen de ti (esto parece un capítulo de Scooby Doo), las mismas revelaciones “sorprendentes” tras las mismas preguntas de los personajes. Todo cubierto por un halo de inconsciencia que impide ver a sus autores que sus trucos provocan más risa que miedo. O eso, o se lo están pasando genial insultando nuestra inteligencia”. (Insidious Capítulo 2) (Atención, que Lin Shaye también sale en esta, coronándose así como la reina geriátrica del terror mainstream).

“[Ouija] sigue al pie de la letra el manual de las películas de casas encantadas y exorcismos, y nos inunda de topicazos con escenas que solemos ver en una docena de películas al año, y echando mano de todos los clichés narrativos que buenamente puede” (Líbranos del mal).

“[Ouija] agota por completo el catálogo de clichés del género: cinco adolescentes, ausencia de adultos, psiquiátrico, presencia fantasmal femenina, criaturas supuestamente siniestras, monstruos en el armario, visitas al sótano y desván, luces parpadeantes y espíritus con asuntos pendientes. [Ouija] es un remake que en realidad no lo es. […] No hay en el filme un solo ápice de originalidad, sino más bien una labor de recopilación de lugares comunes y recursos argumentales que conforman un greatest hits del terror comercial. En definitiva, todo un festival de ideas recicladas y triquiñuelas que ponen en evidencia [a White y al estudio]. Como ocurre a menudo con este tipo de films, la historia está repleta de agujeros narrativos e incongruencias que impiden que la película vaya más allá de los sustos y las imágenes asépticamente perturbadoras. De esta manera, la conexión psicológica con el espectador es difícil de establecer, lo cual resulta especialmente lamentable en una película que insiste en explorar un poderoso vínculo como el materno-filial. [Ouija] pierde fuelle a medida que se van desvelando los detalles de la trama y la trillada historia [de la familia atormentada de turno que sigue morando después de muerta en su antiguo hogar] va tomando forma (es un decir)” (Mamá).

“Todo esto nos daría igual si la película ofreciese emociones fuertes con las que nosotros, como espectadores y voyeurs, pudiéramos dar rienda suelta a nuestras pulsiones más ocultas, las que solemos liberar gracias al (buen) cine de terror. Pero por desgracia no es el caso. La película apenas puede adscribirse a dicho género, y por esto no termina de funcionar. Por el contrario, se limita a ser un insulso pasatiempo con un puñado de personajes jugando en una casa [y cantidades ingentes de drama de baratillo que dejan las series de CW a la altura de HBO]. […] Estos personajes actúan en todo momento de la manera más inexplicable y absurda, poniendo a prueba la paciencia del espectador” (The Purge: La noche de las bestias).

“Por si quedaba alguna duda, la película de [Stiles White] es 100% televisiva, y evidentemente muy barata. Es más, es como si estuviéramos viendo el episodio piloto doble de una serie. [Ouija] es una cinta predecible y tópica hasta decir basta, pero va al grano, divierte y no se alarga en exceso -de hecho a uno le queda la sensación de que falta historia, que será contada en los siguientes capítulos” (Wolves).

Conclusión: Niños, pase lo que pase, usad hilo dental.

Valoración: ★½

Etiquetas: , , ,

Deja un comentario

Get Adobe Flash player
Abrir la barra de herramientas