Cómo aprendí a dejar de preocuparme y disfrutar ‘Gotham’

Gotham pilot

La serie que mayor expectación ha levantado durante la reciente temporada de estrenos televisivos es sin duda Gotham, la respuesta de DC/Warner (y Fox) a la decepcionante (pero cada vez mejor) Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. Al igual que ocurrió con la ficción de los agentes de Coulson, todo el mundo tenía los ojos puestos en la precuela de Batman, por lo que era de esperar que la serie viviera una primera etapa de incertidumbre y decepción, en la que la fuga de espectadores fuera constante y los “supervivientes” ajustaran la mirada más acorde a lo que la serie había resultado ser que a las expectativas depositadas en ella. Y esto último es justo lo que yo estoy haciendo ahora. No preguntéis por qué (luego os lo cuento), pero yo me quedé en Gotham, y planeo hacerlo al menos hasta que finalice esta primera temporada.

Me gustaría decir eso de que mi relación con Gotham ha sido de amor-odio, pero estaría mintiendo. Mi relación con Gotham ha sido de odio-risa-asco. Al menos hasta hace un par de episodios. La serie tiene muchos problemas, y se amontonan todos en cada episodio, haciendo difícil una defensa sólida, aunque hay destellos de esperanza de que sea capaz de aprovechar su enorme potencial (factor que ha jugado en su contra). Una de las quejas más extendidas es la de que una serie de Batman sin Batman no tiene sentido. A mí esto me parece una sobresimplificación absurda. Para empezar, Gotham no es una serie sobre Batman, es una serie sobre la ciudad de Gotham, y yo espero ver al Caballero Oscuro en Batman v Superman, no en Gotham. Por el contrario, lo que sí me molesta de la serie es lo siguiente:

Gotham Harvey Dent

1. La confusión de tonos. Todos recordamos las palabras de Christopher Nolan sobre las escenas post-créditos marca Marvel, y también la famosa cláusula de DC/WB que “prohíbe” los chistes en sus próximas películas de superhéroes. Pues esto no se aplica a Gotham, aunque paradójicamente, me gustaría que así fuera. Gotham no sabe cómo ni cuándo ser drama o comedia. Cuando se pone seria (la mayor parte del tiempo), da risa, y cuando deja caer algún chiste es como cuando un amigo que sabes que no tiene gracia natural se empeña en hacer bromas en público y tú te mueres de la vergüenza ajena. El humor en Gotham es malo de raíz, pero es aún peor por culpa de unos actores sin vis cómica alguna. Y esto me lleva al punto 2.

2. Las espantosas interpretaciones. En serio, creo que Gotham es la serie con mayor número de malas interpretaciones concentradas por minuto, incluso por plano. ¿A quién se le ocurrió darle a Ben McKenzie y Donal Logue los papeles protagonistas? Por si la ausencia total de química entre los supuestos “cop buddies” con diferencias James Gordon y Harvey Bullock fuera poco, los actores no dan con las voces de sus personajes, y los interpretan de una manera distinta en cada escena -como si la única instrucción que hubieran recibido fuera “vosotros actuad en plan cómic” y no supieran qué quiere decir eso. Da pena verlos especialmente en las escenas dramáticas (McKenzie se está convirtiendo por derecho propio en el rey de las muecas exageradas), pero como decía, es cuando dejan caer un chiste cuando te das cuenta de lo perdidos que están los actores (y los guionistas). Claro que hay una “actriz” que los eclipsa cada vez que aparece en pantalla: Jada Pinkett Smith como Fish Mooney, la responsable, perdón, la perpetradora, de la sobreactuación más insólitamente ridícula de la temporada. Debe ser muy triste ser un actor adulto en esta serie y ver cómo los niños están realizando un trabajo mucho más profesional y convincente que tú. Fantásticos David Mazouz (Bruce Wayne), Camren Bicondova (Selina Kyle) y la revelación del último episodio emitido, “Lovecraft” (1.10), Clare Foley (Ivy Pepper). Por último, es necesario hacer mención a la excepción que confirma la regla, Robin Lord Taylor, cuyo Oswald Cobblepot es un oasis en este desierto interpretativo (aunque tampoco es que tenga demasiado mérito).

gotham_fish-mooney-and-cobblepot

3. La estructura de los episodios. Al igual que Agents of S.H.I.E.L.D., Gotham está teniendo una primera temporada caracterizada por los capítulos autoconclusivos. No hay problema siempre que al fondo se esté desarrollando un arco central (algo que se está intentando hacer a duras penas con todo ese rollo de Falcone y Maroni y la mafia de Hacendado). Sin embargo, Gotham no está atinando mucho con el formato Monster of the Week, que aquí sería más bien Criminal of the Week. Sobre todo por culpa de unos guiones mal escritos (no me hagáis hablar de los diálogos) y peor resueltos. Cada episodio nos presenta a un caco de Gotham, que se despacha deprisa y corriendo al final, habitualmente mediante un golpe de gracia fortuito y a la vez predecible o un deus ex machina que se mete con calzador porque se acaba el running time. Estamos hablando de Fox, conocida por sus dramas procedimentales, así que no es de extrañar que la serie tenga esta estructura narrativa, pero esperamos que con el tiempo sea capaz de convertirse en algo más que la típica serie de casos semanales que podría durar 10 años y ser siempre igual.

4. El empeño en meternos por la garganta cuantos más personajes de cómics mejor. Que sí, que Gotham es una origin story, es más, es la origin story definitiva, y es de esperar que por ella desfilen los personajes más populares de los cómics, pero esto es pasarse. El abarrotamiento de personajes es demasiado. Además de ver morir a los padres de Bruce Wayne por enésima vez, Gotham nos muestra los orígenes de otros tantos héroes y (sobre todo) villanos de DC. Y la serie está tan obsesionada con calzarlos en todos los capítulos, con “engancharnos” con uno nuevo cada semana, que es lógico que esté descuidando tanto todo lo demás. Gotham necesita que sepáis que, aunque no lo parezca, tenéis en la serie a Pingüino, Dos Caras, Enigma, Poison Ivy, Catwoman, etc. Y además necesita que tengáis claro en todo momento que son ellos, o mejor dicho, que serán ellos. La sutilidad brilla por su ausencia (la cara de Harvey Dent ensombrecida en casi todos los planos, ¡qué detallismo!), y los personajes son construidos meramente a base de guiños que se repiten cada vez que aparecen en escena, reducidos a simples recordatorios de lo que el espectador está viendo. Soy consciente de que este recurso es muy propio del lenguaje de los cómics de superhéroes, pero una serie funciona de otra manera, y no pasa nada si en una escena con Edward E. Nygma nadie hace referencia a un acertijo, o no suena por la radio un programa de adivinanzas. De verdad, no pasa nada.

Gotham Lovecraft

Teniendo en cuenta todo esto, supongo que os preguntaréis por el título de este artículo. Si tengo tantas quejas, ¿cómo he aprendido a disfrutar de Gotham? Para empezar, llega un momento en el que, cuando llevas un tiempo viendo una serie que te parece mala, tienes que decidir si seguir con ella o dejarla. Y si optas por seguir viéndola (por la razón que sea – la mía es básicamente porque me da la gana), es recomendable abandonar la práctica del hate-watching, porque ver algo odiando cansa mucho. Mejor centrarse en lo que la serie hace bien (yo estoy encantado con la relación Bruce-Alfred y con los personajes infantiles), e intentar disfrutarla por lo que es. Quizás esto sea la definición misma del guilty pleasure, un concepto que yo me negaba a seguir usando, porque no suelo sentirme culpable de las cosas que me gustan. He decidido quedarme en Gotham, así que voy a ponerme las gafas de pequeño. Según mi experiencia, la clave para disfrutar la serie radica en verla no como un drama televisivo o una serie procedimental, ni siquiera como una serie-cómic, sino como una de dibujos animados. Porque en el fondo eso es exactamente lo que es Gotham, un cartoon que ha cobrado vida y se ha disfrazado de drama en prime-time.

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Comentarios (1)

 

  1. herb_b dice:

    Pues no estamos de acuerdo en casi nada (fijate que para mi Jada es de las que mejor le tiene cogido el tono al asunto…), pero me alegro que la disfrutes… yo como no esperaba nada, lo hago desde el principio, con ese rollo tan cartoon que me recuerda mas a las series animadas que a la sosiseriedad de Nolan (no, no soy muy fan de su triologia). Y en lo que si coincidimos, en lo de que lo mejor estan siendo Bruce, Alfred y Selina (ella como actriz no tanto, pero si la relaccion entre los dos)

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