Crítica: Alexander y el día terrible, horrible, espantoso, horroroso

Alexander and the Terrible, Horrible, No Good, Very Bad Day

El pequeño Alexander, de 11 años, se ha levantado con el pie izquierdo. Suele tener más días malos que buenos, pero hoy es especialmente desastroso. Como le ocurría a Lisa Simpson en aquel episodio de los 22 cortos de un minuto de Springfield, a Alexander se le queda pegado un chicle en el pelo. Nada que no se solucione con un buen tijeretazo y un trasquilón. Pero ese es el menor de sus problemas, comparado con lo que le espera el resto del día. Su familia está tan absorta en sí misma, que no es capaz de darse cuenta de lo difícil que es ser Alexander y que el universo confabule en contra de ti a diario. Por eso, en la víspera de su cumpleaños, el niño desea que su familia viva un día “terrible, horrible, espantoso, horroroso”, para que tanto sus padres como sus hermanos mayores sepan por fin qué se siente al ser tan desgraciado. Y bueno, ya sabéis lo que dicen: Ten cuidado con lo que deseas, porque se puede hacer realidad.

Alexander y el día terrible, horrible, espantoso, horroroso es el llamativo título de la nueva película de Walt Disney Studios, basada en el libro infantil de Judith ViorstAlexander and the Terrible, Horrible, No Good, Very Bad Day. El film está co-producido por Lisa Henson de la Jim Henson Company y dirigido por Miguel Arteta (ese director indie que despuntó hace una década con The Good Girl y se quedó como director de encargos y lo que surja). Siguiendo la fórmula testada de la comedia familiar que los laboratorios Disney lleva décadas utilizandoAlexander y el día terrible nos divierte con las continuas calamidades que sacuden a la familia Cooper, en el que, como no podía ser de otra manera, es uno de los días más importantes para cada uno de sus miembros: la madre (Jennifer Garner), que trabaja en una editorial de libros infantiles, se juega un ascenso organizando una lectura pública con Dick Van Dyke, el deshollinador de Mary Poppins (una de las múltiples autorreferencias que suelen plagar últimamente el cine de Disney); el padre (Steve Carell) lleva siete meses en paro y tiene una entrevista de trabajo muy importante; el hermano (Dylan Minette) va a asistir al baile de fin de curso con su despótica y superficial novia, de lo que depende el futuro de su frágil relación; y la hermana (Kerris Dorsey) debuta esa tarde como Peter Pan en la función musical del instituto. Ni que decir tiene que la suerte no se porta bien con ninguno de ellos, para sorpresa de Alexander (la revelación Ed Oxenbould), que está convencido de haber arruinado la vida de su familia con su deseo.

Alexander póster español afterCon un agradecido metraje de 82 minutosAlexander y el día terrible se conforma con ser una amable comedia disneyana manufacturada para su disfrute en familia, idónea para esas tardes tontas de domingo en las que estamos bajos de defensas. Es cierto que todo en ella es tópico y predecible, y que como siempre, la empalagosa moraleja hace que la película pierda fuerza, pero Alexander se las arregla para mantenerse fresca y divertida en todo momento. Y lo consigue gracias a un ritmo frenético que no deja un solo segundo sin acontecimientos, un humor alocado, más afinado de lo que cabe esperar de este tipo de cine (estupendo slapstick e ingeniosos juegos de palabras que se pierden en su versión doblada), y cierto aire transgresor (dentro de los parámetros de la casa de Mickey Mouse), que da lugar a gags algo más atrevidos de lo habitual -tanto que uno de ellos, que involucra la palabra “pene” y es genial, será censurado para su emisión en Disney Channel.

Alexander y el día terrible continúa además la tendencia del estudio a transmitir sus valores familiares redibujando sus convenciones y reformulando estereotipos, como ya llevan años haciendo sus películas animadas. No solo a base de detalles pequeños pero importantes (como el hecho de que en la representación escolar de Peter Pan, Wendy sea una niña asiática), sino con grandes proclamas: la hermana mayor no es la típica chica tonta superficial, sino que este arquetipo se reserva para el coqueto hermano mayor, mientras que la hermana recibe estímulo de sus orgullosos padres por sus aspiraciones intelectuales y artísticas, en lugar de cultivar su apariencia y dotes sociales como señorita que es; de igual manera, estos alientan las pasiones geek del pequeño Alexander (fan de todo lo que tenga que ver con Australia), dejando en todo momento a sus hijos ser como son; y quizás lo más significativo: el tópico papel del padre ausente que descuida a sus hijos por su trabajo lo desempeña la madre (una fantástica y divertidísima Jennifer Garner cuyo talento está siendo desaprovechado), mientras que el padre no se siente amenazado ni emasculado en ningún momento por ser el encargado de cuidar a los niños mientras su mujer pone el pan en la mesa, rechazando por completo todo atisbo de política de géneros. Muy, pero que muy bien.

Valoración: ★★★

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Comentarios (1)

 

  1. Reyna dice:

    Esta película ya la vi, es predecible pero no me importo, ya que se salio un poco de los parámetros de Disney y eso fue genial.

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