Crítica: Serena

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Para su nueva película, la oscarizada directora danesa Susanne Bier, se traslada a las montañas de Carolina del Norte a finales de la década de 1920 para contar la historia de amor de una pareja de recién casados en un pequeño pueblo de leñadores y cazadores de la América profunda. Serena es un drama de época ambientado en el umbral de la Gran Depresión norteamericana de comienzos de siglo, en el que el matrimonio formado por George y Serena Pemberton (Bradley Cooper y Jennifer Lawrence) tratan de levantar un imperio maderero contra viento y marea. Empresa dificultada por un secreto del pasado de George que amenaza con destruir su negocio y su matrimonio.

Por todos es conocida la accidentada historia comercial de Serena. La película fue rodada a comienzos de 2012, antes incluso de que Cooper y Lawrence volvieran a aparecer juntos en el cine con La gran estafa americana (American Hustle) y desde entonces ha permanecido en eterna post-producción (es decir, cogiendo polvo), esperando a que una distribuidora se interesase por ella. Esto no Poster_Serena_Spain_2ha hecho sino aumentar la desconfianza en el drama de Bier, que ha visto cómo pasaba de posible candidata a los Oscar a condenada al ostracismo de la taquilla. Su paso tardío por festivales y su estreno casi a escondidas en Europa tampoco era muy alentador. Y tras verla podemos confirmar lo que sospechábamos: Serena es un drama tremendamente fallido y anodino, sin ningún tipo de aliciente o interés más allá de su estupendo diseño de producción y su fotografía.

Bier trata de demostrar una vez más su versatilidad como directora, pero esta vez el tiro le sale por la culata con un melodrama de personajes en el que lo que más falla son precisamente ellos. La directora ha dicho entre dientes que Cooper y Lawrence fueron perdiendo interés en el proyecto a medida que se hacían más famosos y aclamados durante el rodaje (gracias a El lado bueno de las cosas). Y si bien es cierto que sus interpretaciones son muy irregulares (sobre todo la de Lawrence, desmedida y desorientada), sería injusto achacarles a ellos toda la culpa del fracaso artístico de Serena. Bier es incapaz de dotar de interés a un guión narcolépsico y caprichoso, y en un claro ejemplo de mala dirección de actores, no logra (quizá ni intenta) exprimir a sus intérpretes en busca de la fuerza dramática que los personajes requieren. Así, Serena se adentra en el terreno de la tragedia de forma abrupta, en un (supuestamente) intenso tramo final en el que confirmamos que ni la directora ni los perdidos actores han alcanzado a conocer o entender a sus personajes.

Valoración: ★★

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Comentarios (2)

 

  1. Reyna dice:

    Que flojera de película.

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