Crítica: Ninja Turtles

TEENAGE MUTANT NINJA TURTLES

La cultura popular, hoy lo vemos más que nunca, es claramente cíclica y basada en la retroalimentación. Este año en especial hemos celebrado infinidad de aniversarios televisivos, el vinilo ha registrado en 2014 su mayor número de ventas desde los 90, incluso el cassette vuelve a estar de moda. ¿Por qué, si es feo, impráctico y no da calidad de sonido? Pues porque Peter Quill ha logrado que vuelva a ser guay (aunque para ser justos, muchas bandas de música llevan varios años practicando el nuevo culto al formato). Y atención, porque se acerca el inminente 30º aniversario de Regreso al futuro. Pero antes, este año también celebramos el 30º aniversario de las Tortugas Ninja, que nacieron en las páginas de un cómic en blanco y negro en 1984, creado por Kevin Eastman y Peter Laird. Las Teenage Mutant Ninja Turtles regresan al cine para festejarlo con Ninja Turtles (título oficial en España), un espectáculo pirotécnico que lleva el sello Michael Bay, pero que, sorpresa, es mucho mejor que las últimas tres Transformers juntas (sí, lo sé, tampoco era muy difícil).

Empecemos por el principio. Aunque Eastman y Laird crearon a las TMNT inspirándose de alguna manera en lo que estaba haciendo Frank Miller en los 80, lo rocambolesco de su historia (cuatro tortugas adolescentes y antropomorfas genéticamente alteradas que son criadas por una rata y se dedican a defender la ciudad enmascarados como justicieros superheroicos) contribuyó a que la franquicia se orientase pronto hacia los más pequeños. Primero en forma de serie animada y más tarde, ya a comienzos de los 90, con varias películas de acción real en las que las Tortugas cobraban vida gracias a la magia de la Jim Henson Company. Siempre (felizmente) asociadas a lo camp y con altas dosis de humor bobalicón y desenfadado (Cowabunga!), las Tortugas Ninja se instalaron en el imaginario de millones de niños, y a ellos precisamente es a los que va dirigida esta nueva película.

Producido por NickelodeonNinja Turtles es un film para todos los públicos, pensado especialmente para los más pequeños de la casa, y quizás sus hermanos preadolescentes. Por supuesto, la película es toda una orgía pop culture, y como tal, los adultos encontrarán el aliciente de reconocer referencias y marcadores cronológicos de los 80 y los 90 (también alguno de los 2000, porque la niñez de las tortugas se ha llevado a esa época para actualizar el relato) y volver a ver a sus héroes de la infancia en pantalla grande. Pero no nos engañemos, a grandes rasgos, Ninja Turtles es simple y llanamente una película infantil. Y lo más sorprendente es que, a pesar de ello, se han molestado en hacer algo más elaborado que la clásica combinación de slapstick tontorrón y humor caca-culo-pedo-pis. Ninja Turtles es claramente cine de usar y tirar, pero no por ello subestima en exceso a su público objetivo, esos niños que saldrán del cine pidiendo a sus padres que le compren a su tortuga favorita, Donatello, Rafael, Michelangelo o LeonardoNinja Turtles es en el fondo una película de animación, pero no una excesivamente infantiloide, sino una que recoge todas las tendencias del cine actual de acción y superhéroes, en un intento de dotar a esta historia de mayor vigencia y, en la medida de lo posible, sentido (y aún así, todavía hay adultos que se ríen de lo implausible que es todo y lo ridículo que les parece ver a cuatro tortugas gigantes haciendo artes marciales, ¡qué poco realista, mon dieu!).

TEENAGE MUTANT NINJA TURTLES

Por supuesto, el guión de Ninja Turtles es formulaico y predecible hasta decir basta (ese villano que hasta el más pequeño desenmascará nada más verlo y cuyas motivaciones son menos creíbles que la propia existencia de las Tortugas), pero evita en todo momento las largas secuencias de exposición y las soporíferas escenas de estrategia militar y protocolo gubernamental que suelen lastrar el cine de Bay -quizás debamos darle las gracias al director, Jonathan Liebesman, por des-bay-izar la película. En su lugar, lo que obtenemos es una colorista aventura de acción que, sin renunciar al tono épico (sobre todo en su tramo final) habitual en el cinecómic actual, se propone divertir sin mayores pretensiones, y sobre todo sin perder el tiempo -cuánto se agradecen esos 101 minutos de metraje. Las constantes meta-referencias a lo absurdo que es todo (casi todas procedentes de Will Arnett) amortiguan esa implausibilidad que hoy en día es un factor muy a tener en cuenta por los guionistas (como decía, el espectador adulto está de vueltas de todo, y hay que cuidarlo para que no salga espantado), las copiosas referencias a los superhéroes se suceden para distraer al adulto mientras el niño disfruta, y la historia de las Tortugas Ninja, aunque parezca mentira, es contada con claridad y un delicioso aroma a cachondeo, transformando con puntería lo ridículo en liviana pero efectiva comedia autorreflexiva.

Claro que Ninja Turtles adolece de otros síntomas del cine de aventuras actual: un abuso flagrante del lens flare, un insultante product placement (no falta cierta marca de pizza) equiparable al de la última Transformers (simplemente inaudito), un desarrollo clónico con respecto a otras cintas similares, y unas escenas de acción tan oscuras y confusas que será difícil distinguir lo que está ocurriendo en el plano. Sin embargo, este panteón a los 80/90 (literalmente, hay un panteón en la guarida de las Tortugas con VHS, boombox y demás artilugios prehistóricos) conjuga con acierto acción y comedia (la escena del ascensor, ¿el salto del burro?) y sobre todo, impresiona por su calidad técnica, especialmente en la creación de las Tortugas y Splinter, de las criaturas digitales más realistas (tanto que más de uno no aguantará la visión de la rata gigante), de textura más impresionante y mejor integradas del cine reciente. Tanto que Megan Fox, que da vida a la reportera April O’Neil, se ve obligada a actuar para no ser eclipsada por sus verdes compañeras. Nada que no solucione una buena dosis de objetivación sexual voluntaria, pero de la modalidad light (salto en trampolín y culo en pompa con jeans), que esto es para niños.

Valoración: ★★★

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Comentarios (2)

 

  1. Saul dice:

    Pedro, en la penúltima línea del penúltimo párrafo está repetida la palabra ‘contada’. Ester y yo tenemos la teoría de que cada vez más las películas ‘para niños’ están ya hechas y pensadas ‘para niños y sus padres’ y lo explicas muy bien en el texto. Saludos.

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