Reseña: “No soy ese tipo de chica”, el primer libro de Lena Dunham

Lena Dunham Autumn de Wilde

“Lo que se manifiesta como un miedo ¿es en realidad una especie de instinto de resistirse a ser joven? A la juventud, con todos los riesgos que conlleva, las humillaciones, las incertidumbres, la presión de hacerlo todo antes de que sea demasiado tarde. ¿Está la sensacion de la muerte inminente ligada al deseo de dejar una especie de legado? Una vez escribí, pero nunca filmé, un corto en el que se celebraba un gran funeral en mi honor. Todo el mundo a quien quiero hablaba de mí. Al final, saltaba de mi ataúd y gritaba: ¡Sorpresa!”

Si hay algo mejor que recibir una oferta de tres millones de dólares a los 26 años por escribir tu primer libro, es tenerlo medio escrito para cuando firmas el contrato. Eso es exactamente lo que le ocurrió el año pasado a Lena Dunham, creadora, productora, directora, guionista y protagonista de la serie GIRLS, de HBO. Después de autoproclamarse sin reparos “la voz de una generación” a través de su álter ego televisivo Hannah Horvath, Dunham ha demostrado que el título no le venía precisamente grande. Con tres años en el candelero, una fuerte presencia en las redes sociales y habiéndose confirmado como una de las personas más influyentes de la cultura estadounidense, la autora publica su primer libro, No soy ese tipo de chica (Not That Kind of Girl: A Young Woman Tells You What She’s “Learned”), en el que invita a los lectores a adentrarse (todavía más) en su ajetreado mundo interior.

Lena Dunham is Not That Kind of GirlY digo que Dunham tenía escrito ya medio libro, porque No soy ese tipo de chica es en realidad una colección de ensayos de la autora, escritos en diversas etapas de su vida. Lena se presenta en la introducción como “una chica de 20 años”, pero los artículos que conforman el libro abarcan desde la infancia hasta su actual trabajo en GIRLS. Y es que la autora lleva desde niña documentando compulsivamente su vida. Por eso, No soy ese tipo de chica es en cierto modo  una autobiografía, la historia de alguien que, con menos de 30 años, puede jactarse de tener suficientes experiencias como para presentar unas memorias a tan temprana edad. ¿Y cuál es el propósito de este libro (más allá de seguir amasando millones)? Sencillamente narrar el proceso de transformación que ha experimentado a lo largo de su vida para llegar a convertirse en la mujer que es hoy en día, aún insegura, tremendamente imperfecta, pero capaz de respetarse y valorarse a sí misma en un entorno en el que el resto del mundo se empeña en decirle que no tiene derecho. Hasta cierto punto, No soy ese tipo de chica puede funcionar como un libro de autoayuda orientado a su generación que sin embargo debería leer todo el mundo (hombres y mujeres) para entenderla.

Para ello, Dunham se desnuda una vez más, esta vez de forma figurada. Los relatos incluidos en esta su primera aventura editorial están escritos sin tapujos, sin ningún tipo de miedo a la sobreexposición, al qué dirán. Al igual que su serie, son en cierto modo una provocación, un desafío, un gran fuck you a todos aquellos que siguen sin entender lo que pretende con su obra: contribuir a que vivamos en un mundo en el que lo normal sea que aceptemos socialmente a una mujer que se quiere y se respeta, especialmente si no es un bellezón de piernas largas y (supuestamente) le sobran unos kilos. Así, Dunham nos da la bienvenida a su complicada, desbordante y contradictoria mente de la misma manera que a su vagina, y a cada rincón de su cuerpo, sin temor a mostrarse tal y como es, orgullosa, autoconsciente y brillante. No soy ese tipo de chica es por tanto la crónica de una mujer que ha considerado que su historia, por muy poco extraordinaria que pueda resultar a muchos, y por muy autoflagelante que parezca, es lo suficientemente interesante y valiosa como para ser compartida con el resto del mundo. Y eso es lo que hace que sea tan importante.

No soy ese tipo de chica está dividido en 5 secciones donde Dunham agrupa sus ensayos por temáticas:

No soy ese tipo de chicaAmor y sexo: Lena empieza el libro directa al grano, contando cómo y cuándo perdió la virginidad. Para el relato de sus primeras experiencias sexuales no escatima en detalles. Cuántas veces puede uno pensar a lo largo de un libro “si yo hubiera escrito esto, me moriría de vergüenza que lo leyera mi familia”. Pero a Dunham poco le importa dejar constancia de su complejo de Electra, o hablar de cuando dormía con su hermana pequeña y se masturbaba pegada a su espalda sin que ésta se diera cuenta. Estos primeros ensayos llegan a adentrarse en terrenos incómodos, incluso escabrosos (su atracción por los tipos despreciables), y los detalles son sorprendentemente gráficos, pero en todo momento al servicio de un estilo siempre divertido (“Estaba segura de que mi himen se había roto al saltar una valla en Brooklyn persiguiendo a un gato que no quería ser rescatado”), y en ocasiones sublime (“En un gesto a la igualdad de géneros, ninguno de los dos se corrió”). Pero en esta primera sección, Lena no solo nos relata sus aventuras de alcoba, sino que nos habla en detalle sobre su infancia y adolescencia, caracterizada por la enfermedad mental (hipocondría, TOC), los trastornos alimenticios (tuvo que renunciar al veganismo por su salud), una educación liberal y una autoconsciencia digna de estudio (de pequeña, Lena quedaba embelesada por su propia belleza ante el espejo). Resultan especialmente amenos y enternecedores los pasajes en los que revive sus años de secundaria, cuando su principal referente de comportamiento era Angela Chase, la protagonista de My So-Called Life, y antes de iniciarse tardíamente en el sexo: “A pesar de todas las películas de caprichosas chicas de secundaria que me gustaba ver, mis años de instituto los dediqué a querer a mis mascotas, escribir poemas de amor clandestinos, y entregando mi cuerpo solo a mis propias fantasías. Y todavía no estaba lista para dejar todo eso atrás”.

Cuerpo: El cuerpo de Lena Dunham ha generado más conversaciones, artículos de opinión y discusiones acaloradas que cualquier otro “cuerpo famoso” en los últimos años. Y eso es precisamente lo que ella pretendía exponiéndose de esa manera en su serie, desplazar la mirada al cuerpo “real” en oposición al que vemos en el porno o la comedia romántica, y a través de este experimento normalizar el sexo. En esta segunda sección, la autora cuenta sus problemas con la alimentación, cómo nunca le cogió el tranquillo a la bulimia, o cuando le diagnosticaron adenomiosis y le dijeron que tenía el útero desplazado (lo que da paso a una reflexión sobre sus deseos de maternidad). Como decía antes, Dunham no se pone cortapisas, y nos relata con todo lujo de detalles todo aquello que acontece dentro de su cuerpo, desde su primera regla hasta sus enfermedades de transmisión sexual. Resulta particularmente valioso el capítulo “Escenas de sexo, escenas de desnudo y mostrar tu cuerpo en público“, recomendado especialmente a los detractores de su exhibicionismo nato, que solo ven en ello un acto de egocentrismo y vanidad. En esta sección también hay cabida para curiosidades que más bien parecen artículos de Buzzfeed, como “15 cosas que he aprendido de mi madre” o “Qué hay en mi bolso“.

Amistad: Es significativo que ésta sea la sección más corta del libro, y no porque Lena no haya tenido, o no tenga amigos, sino porque queda patente así cuáles es su prioridad número 1 a partir de los 20: el trabajo. Sin embargo, Dunham tiene historias de sobra sobre la amistad, en especial junto a su mejor amiga desde la infancia, Audrey, hija de una de sus psicólogas, con la que coincidió en la universidad años después de dejar la terapia. En esta parte del libro destacan sin embargo dos ensayos que no tienen que ver con la amistad de manera estricta: su primera y única experiencia cuasi-lésbica (atención a la fijación de Lena con las lesbianas a lo largo de todo el libro) y la preciosa relación que mantiene con su hermana pequeña, Grace (que resulta ser lesbiana, he ahí la clave). El retrato en palabras que la autora hace de su hermana es uno de los pasajes más inspirados de No soy ese tipo de chica, un texto que rezuma amor, respeto y admiración. Amistad cierra con una oda a uno de los mejores amigos de Lena, Nueva York, su ciudad natal.

Lena Dunham

Trabajo: “Para mí, dormir equivale a morir”. Está claro, Lena Dunham es hiperactiva, y necesita estar trabajando constantemente para sentirse viva. En esta sección, Lena nos habla de sus primeros trabajos en Brooklyn, concretamente de su empleo en una tienda de ropa cara (carísima) para bebés cuya clientela incluye a Gwyneth Paltrow, donde trabajó con una de sus mejores amigas, Isabel. En el capítulo “Guantecitos de piel: el placer de perder el tiempo” comprobamos que Isabel es la inspiración directa para el personaje de Jessa en GIRLS (interpretada por Jemima Kirke, también una de las mejores amigas de Lena, y la única girl de la serie a la que Lena incluye en los agradecimientos). Aunque el libro al completo sirve para averiguar de dónde provienen todos los temas, personajes y obsesiones de Lena en su serie, este ensayo es uno de los que más relación directa tienen con GIRLS, llegando a parecer un episodio de la serie novelizado. Sin embargo, en esta sección no encontramos demasiadas anécdotas tras las cámaras de GIRLS, más allá del relato de una tórrida y en última instancia decepcionante relación con un miembro del equipo. Lo que sí obtenemos es un poderoso escrito sobre su desafiante condición de mujer veinteañera en Hollywood, y su negativa a convertirse en un trozo de carne para todos esos repugnantes “ladrones de energía” de la industria. Solo una muestra de las convicciones feministas que salpican todo el libro.

Panorama general: Como indica el título, aquí se incluyen aquellos ensayos de temática general que no encajaban en las anteriores secciones. Estas historias nos llevan de nuevo hacia su infancia, tan idílica y acolchada que creó en ella una imagen equivocada de lo que era el mundo real. En “La terapia y yo“, Lena nos hace un repaso exhaustivo por todas sus etapas de terapia con diferentes psicólogas. Es uno de los capítulos más estimulantes e inteligentes del libro, un texto que resalta la vulnerabilidad de la autora, pero que también refleja como ninguno su crecimiento, y que se antoja como el más sincero y revelador del libro. Aquí también terry-richardson-shoots-lena-dunhamencontramos un bonito “cuento” sobre sus años en el campamento femenino Fernwood Cove, que es en realidad un homenaje encubierto a su madre y un ensayo sobre la muerte que nos remite a aquel fantástico episodio de la tercera temporada de GIRLS, desvelando una vez más que los conflictos internos de Hannah formaron parte alguna vez de Lena, aunque muchos de ellos ya hayan sido superados con creces (de ahí que se pueda permitir escribir así sobre ellos). El libro cierra con una preciosa “Guía para fugarse“, en la que la autora nos habla del deseo innato de desaparecer del mundo, algo mucho más triste que la muerte.

No soy ese tipo de chica recurre en demasiadas ocasiones al relleno en forma de listas y otros trucos para aumentar número de páginas (un e-mail reproducido y comentado como si fuera un clásico de la literatura en edición anotada, su diario de comidas…), y encontramos en él mucha información repetida y contradictoria (¿escaso trabajo de edición o hecho adrede para resaltar las imperfecciones de la autora, porque de eso se trata precisamente?) Y aun con todo, el primer libro de Lena Dunham es la prueba definitiva de que algo que lo espectadores de su serie sabíamos, que estamos ante una escritora excelente con una mente privilegiada. Dunham posee una increíble capacidad de observación y autoanálisis, hace alarde de una inagotable fuente de referencias (de lo más culto a lo más pop), y crea una prosa rica y naturalista que fluctúa entre lo naíf y lo trascendental para dar lugar a una serie de reflexiones muy perspicaces sobre la incertidumbre que supone vivir en la veintena, y vivir en general. Estos ensayos funcionan como testimonio de su trayectoria personal y profesional, pero también como muestra de cómo podría ser su primera novela de ficción. Esperemos que para cuando le llegue la oferta, también la tenga medio escrita.

No soy ese tipo de chica ya está a la venta en España, editado por Espasa.

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