Respuesta a Mayim Bialik por el asunto Frozen

mayim frozen

Mayim Bialik (Blossom, The Big Bang Theory) y (supuestamente) sus hijos odian Frozen. El reino del hielo. La actriz ha explicado los motivos en su popular blog, y me sorprende encontrarme con los mismos argumentos contra Disney de siempre, aplicados muy endeblemente a una película que se construye precisamente para evitar ataques infundados como el suyo. Frozen tendrá sus problemas, pero parece que Mayim no la ha entendido (o en realidad no la ha visto). Me llama la atención que en su entrada reconoce que la película trata de desmontar los estereotipos de los que ella se queja, pero falla en la ejecución. Me parece una idea interesante, y estaba dispuesto a dejarme convencer por ella, pero la actriz también falla en la ejecución a la hora de explicarla y no consigue realizar un discurso sólido.

Aquí tenéis la entrada del blog de Mayim.

A mí SÍ me gusta Frozen, pero mi entrada no es una respuesta por despecho realizada por un fan ofendido (nada más lejos de la realidad, conozco a mucha gente a la que no le gusta la película, y entiendo perfectamente sus argumentos, incluso algunos los comparto). Esto tampoco es exactamente una defensa de Frozen per se, sino más bien una llamada de atención a todos aquellos que no se relajan ni un solo segundo y se empeñan en ver injusticias, lecciones morales erróneas y mal ejemplo en todos los objetos de la cultura popular (especialmente en Disney). ¡Viva el cinismo, y viva el sobreanálisis en la era de las redes sociales! Ah, y otra cosa. Como muchos sabéis, también soy muy fan de Blossom, así que esto va con amor, Mayim.

Por partes:

“La búsqueda de un hombre/amor/príncipe sigue siendo la idea principal del argumento de la película, como lo suele ser en la mayoría de las películas de animación para niños”.

NO, Mayim, precisamente esa idea, que sí se puede aplicar a los clásicos Disney de los 50 y a algunos del renacimiento de los 90 (donde muchos os habéis quedado), NO es el argumento principal, y sólo aparece tal y como tú la has entendido en la primera parte, y además de forma paródica (porque para desmontar algo primero hay que montarlo). Anna se enamora del príncipe a primera vista, y hay un número musical en el que se llama la atención, a base de humor, sobre lo almibarado y absurdo de la idea. El estereotipo de la princesa que se define por su necesidad de estar con un hombre (Hans) se desmonta, y el enamoramiento (de Kristoff) sucede más bien en segundo plano. El conflicto central tiene que ver con las dos hermanas, y así se mantiene hasta el final, cuando es Elsa la que “salva” a Anna, en lugar del “beso de amor verdadero” del príncipe. Además, siguiendo la estela feminista de Merida de Brave, Elsa es una reina soltera, y no tiene pretendiente, por tanto no es definida en ningún momento por su relación con un hombre. Paradójicamente, Anna termina con un hombre al que acaba de conocer, pero la relación de Anna y Kristoff se desarrolla de manera orgánica, natural, y el enamoramiento no es impulsivo, pasional, o ciego. Hasta los más pequeños pueden darse cuenta de eso. La prueba está en que la película no termina con su boda, como sería de esperar, sino con un simple beso. Y no un beso de “vivieron felices y comieron perdices”, o uno de dominación masculina, sino un beso de inicio de relación.

“El deseo de la hermana es casarse con ese chico al que acaba de conocer, y la otra hermana se enfada con ella… y nosotros seguimos teniendo un argumento sobre el concepto de identidad femenina basado en el deseo de conocer a un hombre”.

De nuevo, me da la sensación de que, o no has visto la película entera, o has visto clips sueltos, o simplemente has oído hablar de ella y dejaste a tus hijos viéndola para ir corriendo a escribir tu post polémico del día. Volvemos a lo mismo de antes. Anna desea casarse con el chico que acaba de conocer, sí. Esto ocurre en la primera parte de la película, y forma parte de la exposición de lugares comunes que más tarde serán dinamitados. Cuando Anna conoce a Kristoff, este le dice “¿En serio te vas a casar con un tipo que acabas de conocer?” Y al final, cuando se descubre que Hans es en realidad el villano de la función, este le espeta “Estabas tan desesperada por amar que estabas dispuesta a casarte conmigo a la primera de cambio”. ¿Por qué te quedas sólo con lo que te interesa para construir tu discurso y fuerzas lo demás, Mayim?

Por otro lado, no entiendo por qué utilizas el enfado de Elsa con Anna por la boda con Hans para apoyar tu argumento sobre la identidad femenina. Elsa no se enfada con su hermana porque Hans sea un hombre, o porque Anna se vaya a casar y ella no. Elsa se enfada porque DESCONFÍA de esa persona que, como bien dices tú, acaba de conocer (“No te puedes casar con un hombre que acabas de conocer. Me da igual que hayáis compartido un número musical”, le dice Elsa a su hermana). Es una cuestión de confianza, de miedo (que viene desde la infancia, y está relacionado con haber hecho daño a su hermana, no con ningún hombre). ¿O acaso creíste que había celos? Me preocupa que esa sea tu visión del asunto. A ver si eres tú la que observa a la mujer en el cine y la televisión única y necesariamente vinculada al “concepto de la identidad femenina basada en el deseo de conocer a un hombre”… Elsa no será el personaje más coherente y redondo del mundo, pero si algo hace bien es precisamente construir su propia identidad completamente al margen de los hombres.

“El príncipe/héroe resulta ser el villano. Fingió amarla y luego le tendió una trampa, de lo que ella saca la lección de que no se debe confiar en esos hombres asquerosos, manipuladores y confabuladores. Porque claro, ¿no se puede confiar en los hombres? Meh”.

Aquí es donde me pierdes por completo, Mayim. Qué manera de tergiversar el asunto. ¿Por qué no eres capaz de desvincular el género del personaje con sus actos en la película? Haces justo lo que criticas. ¿Qué pasaría si el villano fuera una mujer (como tantas veces en el Disney clásico: Maléfica, Madame Mim, la madrastra de Blancanieves, Úrsula)? Entonces hablarías de sexismo y de la identidad de la mujer madura en relación a sus celos de la joven y las normas de la sociedad que dictan que…. MEH. La conclusión que saca Anna es que no se puede confiar ciegamente de una PERSONA que acaba de conocer, que ha de molestarse en conocerla un poco antes. No tiene nada que ver con la guerra de géneros. ¿No te sirve que en la película haya dos personajes masculinos opuestos para desmontar esa idea? Kristoff es un hombre bondadoso, honesto, leal, no manipula a Anna, no le dice lo que tiene que hacer. El arquetipo que representa Hans es desechado en favor del que representa Kristoff, por tanto, ¿a qué viene eso de que no se puede confiar en los hombres? Me recuerda a la gente que critica la escena en la que Úrsula convence a Ariel para que le entregue su voz a cambio de piernas, argumentando que los hombres no quieren que las mujeres hablen. ¿De verdad es tan complicado no entender estas escenas de manera literal y asumir que se trata de la caracterización del villano y, por tanto, de la exposición de la idea que la película denuncia? Una vez más, te quedas con la fase inicial del concepto, y desechas la conclusión de la película, para construir la tuya propia, la que te viene bien.

“Mi problema es que esta es una película dirigida a niños pequeños que no creo que necesito estar basada en ideas como esta, especialmente cuando no está basada en un clásico cuento de hadas. Y además, todos los personajes son jóvenes y obviamente no tienen edad para, en mi conservadora opinión, andar buscando pareja”.

Te equivocas de nuevo. Frozen sí está basada en un cuento de hadas. Concretamente en La reina de las nieves de Hans Christian Andersen. De acuerdo, está muy libremente adaptada, puesto que lo cambia tanto que al final no queda casi nada del material original. Pero aún así, técnicamente estamos ante un cuento de hadas, y por tanto es normal (o quizás sea más adecuado decir “tradicional”) que las princesas protagonistas sean muy jóvenes (¿no serás tú también de los que critican Mad Men “porque es machista!! buuu buuu”?). Pero bueno, ese no es el problema, seguimos con la misma idea que vertebra tu discurso, y que de raíz no tiene fundamento. Frozen no es una película sobre chicas demasiado jóvenes buscando pareja, por todos los dioses. Si esa es la idea que sacaron tus hijos después de verla, es que han pasado demasiado tiempo en brazos de su madre.

“Los personajes masculinos parecen personajes de dibujos animados, pero siguen respetando las proporciones del cuerpo humano. No ocurre los mismo con las chicas. Tienen ojos enormes, ridículamente grandes, naricitas pequeñas y delicadas. Y proporciones de muñeca Barbie: cinturas diminutas, pechos grandes y cabezas enormes. ¡Parecen muñecas!”

¿Ves? Aquí te tengo que dar la razón. Si tu denuncia a la película se hubiera basado en esto principalmente, no tendría mucho que decir en tu contra. Los diseños de Anna y Elsa están realizados, efectivamente, pensando en los millones de muñecas que se iban a vender, y por tanto sufren de proporciones barbianas, ojos de anime y narices microscópicas sin puente, y situadas donde debería estar la boca. Esto fue lo que menos me gustó de Frozen, y creo que unas proporciones más naturales habrían apoyado mejor todas las ideas progresistas de la película que hemos destacado. Pero esto no deja de ser una película de animación, y tengo la sensación de que los niños y las niñas saben distinguir un dibujo animado de una persona real.

 

Si lo que querías era ir a contracorriente, Bialik, te podrías haber apoyado en otros argumentos. Por ejemplo, las canciones (en la entrada dice que odia los musicales) o los agujeros de guión (que hay doscientos), pero has preferido aplicar unos cuantos conceptos que tienes grabados a fuego (con toda la razón del mundo) sin tener en cuenta más variables, sin analizar verdaderamente lo que ocurre en la película. Y oye, yo soy el primero que mira estos temas con lupa en el cine y la tele, y también en las opiniones de la gente en Internet, y es normal hacerlo con algo tan influyente como Frozen, pero también tenemos la opción, de vez en cuando, de llamar la atención sobre lo que una película hace bien. Y los aciertos de Frozen en este caso, y en mi opinión, refutan lo que según tú hace mal. Sin renunciar a su identidad de cuento de princesas, o de clásico Disney, (y sin necesidad nosotros de entrar en el debate sobre su calidad) Frozen es una película ciertamente transgresora en su representación de la mujer en los cuentos de hadas cinematográficos , y un ejemplo de cómo el estudio se ha adaptado a los tiempos, apostando por las protagonistas fuertes, independientes, esencialmente buenas (que no haya villana no es digno de mención, ¿verdad?) y sí, guapas, porque la belleza no debe estar reñida con la transmisión de valores positivos. No te voy a aconsejar verla otra vez (cuidado, pierde en sucesivos visionados :P), pero sí a pensar un poco en lo que has visto. Y tampoco seré yo quien te diga cómo educar a tus hijos, pero quizás sea aconsejable que los dejes pensar por sí mismos.

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Comentarios (2)

 

  1. Oren dice:

    Partiendo de la base de que es una neurobióloga que no cree en vacunar a sus propios hijos podemos afirmar sin temor a equivocarnos que Mayim Bialik no tiene la cabeza encima de los hombros. Ni la cabeza ni sentido común ni nada.

  2. Ricardo dice:

    BRAVO!! Podría comentar un montón de cosas pero solo voy a decir Bravo :)))

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