Sobre el crossover de ‘Los Simpson’ y ‘Padre de familia’

Fox tuvo una primera Premiere Week 2014 horrible. Desde hace un par de años está que no levanta cabeza, y sus series (especialmente sus comedias) están alcanzando mínimos irrisorios. Se dice incluso que Fox es la nueva The CW, haciendo alusión a los índices de audiencia peligrosamente cercanos al 1.0 en la demo 18-49 que lleva cosechando desde el año pasado. Claro que la audiencia target de CW es más específica, y por tanto se espera que sea más limitada, así que Rupert Murdoch tiene de qué preocuparse. Por suerte para la cadena, el regreso el pasado domingo de dos de sus buques insignia, Los Simpson y Padre de familia, salvó su semana en la hora 11, como dicen por allá. El incremento en la audiencia de ambas series se debió sin duda al factor crossover que juntó a las familias Simpson y Griffin en un especial de doble duración. La estrategia del crossover por cierto también benefició a Once Upon a Time esa misma noche, que regresó por todo lo alto con la incorporación de los personajes de Frozen a su colección de “fábulas” de Disney. Pero centrémonos en el acontecimiento animado televisivo del año (al menos hasta el próximo domingo, que vuelve Bob’s Burgers).

Os voy a ser sincero, estaba más desinformado de lo que creía con respecto al crossover de Los Simpson Padre de familia. Había asumido que estaría dividido en dos episodios, uno de una serie y otro de otra, así que pensando que daría comienzo en el estreno de la 26ª temporada de la serie de Matt Groening y continuaría en el arranque de la 13ª de Padre de familia, vi el capítulo de Los Simpson pensando que en cualquier momento harían acto de presencia los Griffin. En lugar de eso, me encontré con otro acontecimiento que Fox ha estado todo el verano anticipando: la muerte de un otro habitante de Springfield. En “Clown in the Dumps” (26×01), el padre de Krusty el payaso fallece, y mi reacción a tal anticlimático acontecimiento, y al episodio en general fue la siguiente: Eh!” (léase con la voz del rabino Hyman Krustofsky, por si no estaba claro).

Simpsons Family Guy crossover

Además de esta muerte, el episodio pasó sin pena ni gloria, no fue más que otro refrito sin chispa de viejas ideas y gags (por ejemplo, el programa de Krusty a lo largo de los años mostrando la evolución del payaso en consonancia con cada época), o sea, un jarro de agua fría para aquellos que no hemos seguido la serie en sus últimas (¿10?) temporadas y aún nos sorprendemos de lo muchísimo que se ha desvirtuado cuando nos topamos con un capítulo. Afortunadamente, no todo en “Clown in the Dumps” fue olvidable. El gag del sofá se mantiene como lo único verdaderamente fresco, interesante y estimulante de la serie, y el primero de la 26ª temporada no dejó indiferente a nadie. Los Simpson sigue confiando este espacio de su serie a cineastas y artistas consagrados, y también a animadores experimentales, como el último, Don Hertzfeldt, nominado al Oscar por su cortometraje Rejected. El couch gag de Hertzfeldt es uno de los más extraños, arriesgados y desconcertantes que hemos visto en la serie. Una auténtica maravilla en mi opinión. Os lo dejo a continuación, por si no lo habéis visto todavía, o por si, como yo, queréis verlo una y otra vez con los ojos como platos:

THE SAMPSANS EPASODE NUMBAR 164,775.7
HAIL HAIL MOON GOD

¿Y en cuanto al tan publicitado crossover? Pues nada mal, si os digo la verdad. Nunca he sido fan de Padre de familia, es más, en más de una ocasión he mostrado mi rechazo hacia la serie de Seth MacFarlane, pero os estaría engañando si os dijera que el episodio de Los Simpson me gustó más, solo por ser Los Simpson. Nada más lejos de la realidad. Aunque me cueste reconocerlo, Family Guy aún conserva algo de la agudeza y capacidad de observación que Los Simpson perdió hace mucho tiempo. El crossover tuvo sus más y sus menos, pero en general fue un buen trabajo de autocomentario, autocrítica y homenaje por parte de MacFarlane a Groening. Hubo sal gruesa, claro, porque técnicamente era un episodio de Padre de familia, y porque Los Simpson hace mucho tiempo que empezaron a sazonar sus episodios con este ingrediente. Pero hasta los últimos 10 minutos, reinó el respeto (es más, la reverencia), el ingenio y el absurdo -el del bueno, el del tipo “I’m a Family Guy” “I’m a The Simpsons”.

The Simpsons Guy” (13×01) se remontó a la primera etapa de Los Simpson para analizar todo lo que la convirtió en un fenómeno cultural, y lo hizo emparejando a los personajes de ambas series para que estos se encargasen de repasar sus elementos más icónicos y las diferencias entre una ficción y otra (véase la broma telefónica), con mejores y peores resultados: muy aprovechada la relación Bart/Stewie (genial la admiración que profesa el pequeño de los Griffin al mayor de los Simpson), menos fructífera la de Lisa y Meg o Brian y Pequeño Ayudante (mucho mejor habría sido poner juntos a los cerebritos de ambas familias, Lisa y Brian). Asimismo, los constantes guiños al carácter de estrategia publicitaria del crossover resaltaban la autoconsciencia del producto de manera ingeniosa (como cuando Peter reconoce que le está costando seguir adelante, porque está acostumbrado a “hacer esto durante media hora sólo”).

Matt Groening Seth MacFarlane

La sobredosis de meta fue considerable (cameos de Bob’s Burgers American Dad incluidos), y culminó en la brillante escena del juicio por plagio de cervezas, en la que un puñado de habitantes de Springfield aparecían sentados junto a sus análogos de Quahog, despachando los mejores chistes del capítulo condensados en el menor tiempo. Por esta inspirada escena hay que elogiar a MacFarlane (¿qué me pasa, doctor?), por reconocer abiertamente que su serie es una copia, y por utilizar este evento televisivo para celebrar el legado de Los Simpson, serie a la que Padre de familia debe su mera existencia. Claro que todo esto se va un poco al traste en el segmento final, en el que asistimos a la chicken fight entre Peter y Homer, un gag agotado y sin gracia, y con el que, junto al horrible, vergonzoso, vomitivo gag del lavado de coches, la serie de MacFarlane acaba fagocitando por completo a la de Groening.

Crítica: Frank

Frank Fassbender Domhall

Texto escrito por David Lastra

First things first, esta no es una simple película de Michael Fassbender. Todo aquel o aquella que se acerque a Frank por ver a su querido por el simple amor a sus infinitos dientes quedará enormemente afectad@ por una simple razón: Fassy aparece oculto durante (casi) todo el film por una cabeza ojiplática y sonriente de gigantescas proporciones, teniéndose que contentar únicamente con la voz (que no es poco) del actor germano-irlandés. Habiendo hecho este aviso para navegantes, déjense llevar por la inigualable locura (no pun intended) del icónico Frank en uno de los films del año.

Si tuviésemos que catalogar Frank rápidamente, podríamos afirmar que es un marciano biopic del cantante / actor / presentador / superhéroe mancuniano Frank Sidebottom, pero nos quedaríamos cortos y no haríamos más que confundir al personal. El director Lenny Abrahamson, en compañía de Jon Ronson al guión (escritor de Los hombres que miraban fijamente a las cabras y teclista de una de las bandas del Frank original), prefiere acercarse al mockumentary más que a las estrategias del biopic musical común para narrar esta historia. Realmente, lo importante en esta película es la disertación sobre la enfermedad mental en la música, Frank es solo la excusa.

Frank Sidebottom es el punto de partida del film. El alter-ego de Chris Sievey, trascendió a  finales de los ochenta tras unas cuantas apariciones humorísticas en la televisión británica, llegando a sacar un par de discos al mercado y protagonizando su propia (y muy recomendable) serie, Frank Sidebottom’s Fantastic Shed Show. El éxito del personaje se basaba en su histrionismo musical basado en la magia del absurdo y, por qué no decirlo, su gigantesca cabeza falsa. Pero como hemos dicho, Frank no es simplemente la recreación de la historia de Frank (que daría para más de un par de largos), sino una sensibilización fílmica sobre la enfermedad mental en el mundo de la música. No obstante, el Frank de la gran pantalla comparte la fragilidad ante el miedo al rechazo y al éxito de Daniel Johnston, la visión de The Shaggs a la hora de crear y se comporta de manera dictatorial con sus músicos, aunque no tan férrea y violenta, como Captain Beefheart. Realmente, una sobreinterpretación sobre el personaje podría hacernos desembocar en la teoría de que Frank no es sino Jesucristo resucitado. No obstante, le vemos obrar más de un acto milagroso durante el metraje.

Frank 2014

Sin ser producto de la mente de un fanboy cualquiera, la interpretación de Fassbender es de un magnetismo sin igual. Es imposible no caer rendido ante su Frank y seguir a pies juntillas sus directrices musicales y hasta cacarear. Es impensable una candidatura al Oscar, pero estaría mucho más merecida que la que consiguió por 12 años de esclavitud. Aunque también en mis sueños, The Sorondprfbs volverían a juntarse para interpretar en directo I Love You All en la ceremonia de los premios de la Academia en 2015 con motivo de su candidatura. Destacan en el reparto, el omnipresente Domhnall Gleeson, en un papel muy diferente al de Una cuestión de tiempo; la turbia Maggie Gyllenhaal, muy cercana a su Raven de Cecil B. Demente; y Carla Azar (miembro de la banda Autolux y batería oficial de Jack White en sus dos discos en solitario).

El glamour de la locura es pasajero y es al mostrar ese aspecto en el que “Frank” funciona mejor y destapa su maestría, sabiendo jugar con la seriedad del tema sin perder de vista el humor en ningún momento, convirtiéndose en una suerte The Devil and Daniel Johnston meets Cecil B. Demente, si es que tuviésemos que formular una de esas grandes frases para poner en la contraportada de un DVD.

Valoración: ★★★★★

¡Concurso! Consigue TRUMAN CAPOTE en Blu-ray

 Este concurso ya ha finalizado. Atentos a fuertecito no ve la tele para futuros concursos.

capote hoffman

TRUMAN CAPOTE ya está a la venta en alta definición de la mano de 20th Century Fox Home Entertainment. Una de las películas más aclamadas de 2005, Truman Capote está basada en la biografía escrita por Gerald Clarke, a partir del proceso de creación de la popular novela de Capote, A sangre fríaCon la película, dirigida por Bennett Miller, el actor Philip Seymour Hoffman se consagró como uno de los mayores talentos interpretativos del cine.

Truman Capote fue nominada a 5 Oscars y Seymour Hoffman se alzó con la estatuilla de la Academia por dar vida al célebre escritor y periodista, además de acaparar galardones por su interpretación (Globo de Oro, National Board of Review, premios de la crítica de Los Ángeles, Boston, Chicago, etc). Considerada una de las mejores películas de su año, Truman Capote obtuvo reconocimiento a su dirección, guión, así como a la labor como secundaria de Catherine Keener, que también recibió varios premios por interpretar a Nelle Harper Lee. Pero sin duda, es la increíble interpretación de Seymour Hoffman lo que hace que Truman Capote sea una película imprescindible.

Para celebrar el lanzamiento de TRUMAN CAPOTE en Blu-ray,  20th Century Fox Home Entertainment y fuertecito no ve la tele os queremos dar la oportunidad de conseguir una copia gratis de la película en Blu-ray.

Para participar, lo único que tenéis que hacer es responder a esta sencilla pregunta:

¿CUÁL ES TU INTERPRETACIÓN FAVORITA DE PHILIP SEYMOUR HOFFMAN?

También podéis participar en la página de Facebook de fuertecito no ve la tele o en Twitter, donde debéis responder a la pregunta mencionando a @fuertecito

 

capote bdBASES

– De entre todos los participantes elegiremos a un ganador (via Sortea2) que se llevará totalmente gratis 1 Blu-ray de TRUMAN CAPOTE, editado por 20th Century Fox Home Entertainment España. El ganador lo recibirá en su casa sin ningún gasto por su parte.

– El participante debe incluir su correo electrónico en el formulario de respuesta del blog (no aparecerá público) y se recomienda firmar con nombre y apellido (los pseudónimos son válidos). En Facebook no es necesario.

– Sólo contará una participación por dirección IP, las respuestas desde la misma IP con distinto nombre serán marcadas como spam. En Facebook solo se podrá participar una vez por cuenta personal.

– El plazo para participar en el concurso finaliza el viernes 10 de octubre de 2014 a las 23:59 (hora peninsular española). El ganador será anunciado a partir del día siguiente en la página de Facebook de fuertecito no ve la tele.

– Concurso válido sólo para España (península e islas).

– fuertecito no ve la tele se reserva el derecho de modificar o anular el concurso si fuera necesario.

¡Mucha suerte!

 

Sinopsis de Truman Capote

Basada en el best seller A sangre fría. En noviembre de 1959, el brutal asesinato de una familia en una pequeña población de Kansas despertó la curiosidad de Truman Capote. Junto con su amiga de la infancia, Harper Lee, Capote empieza a investigar el suceso, ganándose la confianza de la gente del pueblo a pesar de su aspecto extravagante.

Contenidos adicionales del Blu-ray

– Audiocomentarios de Philip Seymour Hoffman, Bennett Miller (director) y Adam Kimmel (director de fotografía)

– Reportaje sobre Truman Capote: “Plegarias atendidas”

– Cómo se hizo

Review Express (Semana 22-28/09/14) – Premiere Week!

Poneos cómodos en el agujero del sofá con la forma de vuestro culo. Ya ha llegado ese momento del año otra vez. El verano se acaba, los días se hacen más cortos y las series más largas. El panorama estival televisivo, otrora desolador y hoy en día algo más interesante, da paso al estreno de un centenar de series nuevas y al regreso de aquellas que sobrevivieron a la temporada anterior. La Premiere Week finaliza hoy (aunque quedan muchas series por empezar/volver), y ha sido intensa, como siempre. Sin embargo, este año he decidido no hacer especial de pilotos. En primer lugar, porque me consume muchísimo tiempo que prefiero dedicar a otras series y películas, y en segundo lugar, porque este año he adoptado otra filosofía: no ver (y por tanto no hablar de) todas las series cuyo destino está en la cuerda floja, y podrían durar 3 semanas. Creo que lo mejor es dar un poco de tiempo a la temporada para que la parrilla vaya tomando forma y sepamos cuáles son las series en las que merecerá la pena invertir nuestro tiempo. Claro que me he atrevido ya con unas cuantas (Gotham, Red Band Society, The Mysteries of Laura…), pero no les dedicaré entradas hasta que lleven al menos cuatro capítulos (al menos a Gotham, porque Red Band Society probablemente caiga antes y esa tortura que es The Mysteries of Laura la va a aguantar su madre, y Daniel Écija).

Lo que sí he hecho esta semana es disfrutar del regreso de todas las series de otoño que sigo, y de esas he venido a hablar hoy aquí. Aunque me consta que existen bestias seriéfilas que lo ven todo, todo y todo, yo no sigo todas las series de network, así que lo que os dejo a continuación es una tanda de mini-reviews de “mis” series. Por eso, os animo a que vosotros completéis este primer “Review Express” de la temporada 2014-2015 con vuestras propias mini-reseñas sobre las series que yo no cubra. Sin más dilación, os dejo con mi opinión sobre los regresos de mis series de otoño (cuidado, spoilers):

 

Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. (2×01)

SHIELD Shadows

Está claro que con “Shadows”, Agents of S.H.I.E.L.D. parece estar (in)augurando una temporada más oscura y compleja. Lo dice Coulson explícitamente durante el episodio: “go dark” (declaración de intenciones donde las haya). A pesar de que la serie vuelve a incurrir en los errores de siempre y sigue sin cuidar esos agujeros de guión que le restan consistencia (la facilidad con la que tropecientos agentes se infiltran en una base de operaciones que oculta artefactos secretos muy peligrosos; el hecho de que el Hombre Absorbente sea encerrado en una jaula de cristal y nadie pensase en que se haría transparente para escapar), Agents of S.H.I.E.L.D. vuelve más segura de sí misma, más dispuesta a arriesgar y, con suerte, a convertirse en adulta sin renunciar a ese aire “infantil” de comic book clásico. Que no hacía falta cargarse a Lucy Lawless tan pronto (¡han matado a Xena! ¡hijos de p—!), vale, pero al menos sabemos que se han dado cuenta de que no hay tiempo que perder. [Esto es un fragmento de la review completa del 2×01 de S.H.I.E.L.D., que podéis leer aquí].

 

Awkward. (4×12)

La comedia teen de MTV dejó su cuarta temporada a medias para descansar este verano, y regresa (supuestamente) con las pilas cargadas, y (aparentemente) buscando una nueva dirección para este Senior Year que se inaugura. El primer episodio de la temporada, “Finals” retoma las cosas donde las dejó aquel ajetreado viaje escolar a la nieve de “Snow Job” (el único realmente bueno de la 4A), es decir, con Eva embarazada y Matty en las fauces de su mantis religiosa. Hasta el final del episodio, las cosas no han cambiado demasiado en Awkward.: los (cada vez más insoportables) monólogos de Jenna y su vaivén entre un rompecorazones y otro, las (cada vez más irritantes) intervenciones de Tamara (lo siento, te has pasado de moda), la (siempre infalible) mala hostia de Sadie, el patetismo de Jake… Por suerte, lo que sí cambia al final de “Finals” es la (simplemente implausible) ceguera de Matty con respecto a Eva. Al fin el jock adorable, que estaba perdiendo todo su encanto y convirtiéndose en un capullo redomado, se da cuenta de que está durmiendo con el enemigo, y echa a la psicópata rubia de su lado (“You’re a fucking horrible person, Amber” *aplausos*), y (que sea cierto, por favor) de la serie. Es todo muy precipitado y no entendemos por qué no ha pasado antes (supongo que porque algún cliffhanger había que poner), pero es lo que le hacía falta a la serie. Con Eva fuera de la ecuación, espero que este último año en el instituto de Awkward. se centre en lo que importa (el futuro de los personajes), y se deje de tramas de telenovela venezolana. Desafortunadamente, Ming sigue desaparecida en combate.

 

The Good Wife (6×01)

The Good Wife The Line

Ya sabéis que me he pasado todo el verano viendo The Good Wife, poniéndome al día para seguir la sexta temporada con vosotros. ¡Lo conseguí! La quinta fue tan intensa, cambiaron tantas cosas, y arriesgaron tanto, que uno se preguntaba cómo empezaría esta nueva temporada para seguir subiendo el ya de por sí altísimo listón. Pues lejos de optar por la calma tras la tempestad, “The Line” inaugura temporada con un gran Bang!: Cary arrestado enfrentándose a una posible condena de 12 años en prisión por tráfico de drogas. La temporada ha arrancado de forma inmejorable, todas las tramas siguen desarrollándose y entrelazándose sin síntomas de agotamiento. Es más, todo lo contrario. Diane incorporándose a Florrick/Agos, la (todavía lejana) posibilidad de que Alicia se presente a Fiscal General del Estado, los demonios David Lee y Louis Canning en pie de guerra. Todas estas tramas parecen augurar una primera recta de temporada cargadita de acontecimientos, como siempre. Me alegra comprobar que, tras cinco temporadas, The Good Wife sigue con su trayectoria ascendente y tiene cuerda de sobra para otro excelente año, pero lo que más me ha gustado de este “The Line” son dos cosas en concreto: primero, que Cary esté por una vez en el ojo del huracán -siempre me ha parecido el personaje más desdibujado y desaprovechado, y ha sido una muy buena idea centrar el episodio en él; y segundo, por fin los negocios de Bishop traen consecuencias para los abogados -hay pocos personajes secundarios de esta serie que me aburran, y Bishop es uno de ellos. Llevamos cinco temporadas viendo cómo Lockhart/Gardner arriesga representando al mayor capo de la droga de Chicago, y ya era hora de que (recordando el mejor capítulo de la serie hasta ahora) la mierda golpease el ventilador. Ya estáis acostumbrados de sobra, pero agarraos, que vienen curvas.

Una última cosa: ¿Cómo lleváis vosotros la era post-Will? Finn Polmar is no Will, pero es un buen personaje, y The Good Wife tiene armas de sobra para superar la pérdida, pero el vacío sigue siendo brutal.

 

Grey’s Anatomy (11×01)

Grey's 11x01

Once años no es nada. Urgencias tuvo 15. El primer gran éxito de Shonda RhimesGrey’s Anatomy, vuelve con su ¡¡undécima temporada!!, y lo hace con un reto bastante complicado: sobrevivir a la marcha de su mejor personaje, Cristina Yang. Y mal vamos cuando el espectador tiene la sensación de que le están intentando meter a la fuerza por la garganta una sustituta. La Dra. Pierce no es Cristina Yang, y sobra, directamente sobra. Y no solo porque haga que el vacío que deja Yang sea más grande, sino porque además supone la repetición del conflicto “Meredith de repente tiene una hermana de la que no sabía nada” que ya vivimos con Lexie. Hablar de síntomas de agotamiento a estas alturas de la serie es innecesario (¿recordáis cuando Grey’s era un fenómeno cultural?), pero Pierce es el indicio definitivo de que Grey’s debe morir. Ahora sí. No piensa así Rhimes, claro, sobre todo después de arrasar en los índices de audiencia este jueves con las tres series de su productora Shondaland. Ella siempre ha creído que Grey’s tiene cuerda para muchos años más, pero sus exhaustos personajes no nos dicen lo mismo. Es cierto que sigue habiendo muchos, que se las arreglan para que la relación MerDer (con la que empezó la serie) siga dando juego, y que Alex también es la “persona” de Meredith (como nos recuerdan en el capítulo “the only ones left”), pero casi todos estamos en esto por inercia, por terquedad, por acabar lo que hemos empezado. Y deberíamos hacer un pacto, Shonda, sus actores y su audiencia, para decidir que se ha acabado. “I Must Have Lost It in the Wind” no es un mal inicio de temporada, es más, es un episodio bastante sólido (menos esos vergonzosos cromas a lo OUAT en el helipuerto del Grey/Sloan), pero pensar en que nos esperan como mínimo 21 episodios más… Bueno, mejor no pensarlo y confiar en que Shonda tenga, como siempre, unos cuantos ases en la manga.

 

The Mindy Project (3×01-02)

The Mindy Project 3x01

La comedia de Mindy Kaling se adelantó una semana a sus competidoras, y por tanto este martes hemos visto el segundo capítulo de la temporada. Y lo hemos visto yo, un amigo, Mindy, y quizás su madre. Porque todo apunta a que este año se le va a acabar el chollo a la actriz, ya que Fox no levanta cabeza, y tanto esta como New Girl se han hundido en las audiencias, incluso más que el año pasado (que ya estaban rondando el “bajo 1.0”). En fin, disfrutemos de The Mindy Project mientras dure. De momento, la tercera temporada ha arrancado con dos buenos episodios. Como ya vimos el año pasado, Kaling por fin le cogió el tranquillo al tono de la serie y su personaje, haciendo que Mindy Lahiri fuera más likeable y apoyándose más en el componente romántico (os lo conté en este artículo, “Cuando Mindy encontró a Danny“). Así, los dos primeros episodios de la temporada se centran en su relación con Danny. Felizmente monógamos, Mindy y Danny ya han atravesado la primera etapa del emparejamiento, la del “ahora sí, ahora no”, y son definitivamente un item. Así que ahora toca la fase de conocerse a fondo en el entorno doméstico, de lidiar con sus respectivas familias, y descubrir los secretos más oscuros de cada uno. Y eso es justamente lo que vemos en “We’re a Couple Now, Haters” y “Annette Castellano Is My Nemesis“. Los dos episodios han estado repletos de buenos momentos, pero si algo nos han demostrado es que Danny Castellano es probablemente uno de los mejores personajes de la televisión actual, y probablemente el paradigma del hombre perfecto. Él es la verdadera estrella de The Mindy Projecty Chris Messina merece todo el reconocimiento del mundo por interpretar con tanta humanidad y cariño a este hombre tan imperfectamente perfecto. Y bueno, para terminar, dos palabras: Diamond Dan.

 

Modern Family (6×01)

Modern Family The Long Honeymoon

Después de llevarse por quinta vez el Emmy a Mejor Comedia, Modern Family vuelve con un reto (que yo le pongo): demostrar, aunque sea de forma retroactiva, que merece el desproporcionado reconocimiento de la Academia. Por eso, esta sexta temporada se tiene que poner las pilas, porque la anterior fue bastante irregular, y mostró muchos síntomas de agotamiento (todos sabemos que la quinta temporada es cuando una serie formulaica como esta empieza a cansar de verdad). Bueno, con “The Long Honeymoon” empezamos bastante bien, la verdad. El nivel de los gags es notable (todo lo que tiene que ver con la extraña e incómoda trama de los Happy Dunphys), el humor físico genial (el recortable de Cam y Mitch, las imágenes de la webcam de Haley), el ritmo impecable, la puesta en escena y “coreografía” brillante, y los personajes conservan su chispa intacta (cada día más enamorado de Sarah Hyland). Y además, Modern Family regresa con un sutil pero importante cambio: ¡la cámara casi no se mueve! Quizás solo sea cosa del estreno, pero parece que han abandonado ligeramente el formato mockumentary (tampoco hay apenas zooms, y los que hay son muy leves). No me preguntéis por qué, pero es algo que siempre he visto innecesario. Una fachada de modernez para lo que todos sabemos que es una sitcom clásica y tradicional. Así que por mí que siga así toda la temporada. Por último, y en relación a lo que acabo de decir, hay una trama en “The Long Honeymoon” que huele, como de costumbre, a ultra-conservadurismo: Gloria reconociendo que se viste explosiva para Jay, y dando a entender que esto es poco más que un “deber”, y Jay recriminándole que en realidad lo hace para ella. Es cierto que Gloria le pide lo mismo a Jay, que se vista elegante para satisfacerla, lo cual imprime una (cuestionable) sensación de igualdad. Pero al final, no es más que una manera de defender la idea de que una mujer como Gloria debe vestir así para su marido, no para ella, y desde luego no para otras personas. No sé cómo lo veréis vosotros, pero a mí estas cosas siempre me hacen que vea Modern Family con otros ojos, aunque sea momentáneamente.

También han vuelto Scandal, New Girl, Nashville, Revenge, The Big Bang Theory, Sleepy Hollow… Contadnos qué os han parecido los inicios de temporada de vuestras series.

Crítica: La entrega (The Drop)

THE DROP

El belga Michaël R. Roskam (Bullhead) dirige su segunda película, La entrega (The Drop) basándose en “Animal Rescue”, un relato corto escrito por Dennis Lehane, autor responsable de Mystic River Shutter Island, que en esta ocasión se encarga además de escribir el libreto. En La entrega nos adentramos en un barrio de Brooklyn para conocer a Bob Saginowski (Tom Hardy), reservado y peculiar camarero de un bar local que sirve como tapadera para llevar a cabo transacciones ilegales de la mafia. La muerte de un joven del barrio desata una investigación que sitúa a Bob, a su “Primo Marv” (James Gandolfini en su último papel para el cine), y a su entorno en el punto de mira de la policía y de la mafia chechena.

La entrega se puede adscribir al neo-noir y al cine de mafiosos, pero lo cierto es que es una película muy particular que desafía en cierto modo las convenciones del género, una inquietante fusión de drama, intriga y thriller que antepone la tensión contenida a la acción, y al igual que Drive de Nicolas Winding Refn, reserva los momentos impactantes y las revelaciones para escenas puntuales, plantando las semillas de la historia de manera sigilosa, y dejando que el espectador sienta la zozobra provocada por no saber muy bien qué está ocurriendo. La trama de La entrega no es muy complicada, pero se desarrolla con un gran sentido de la tensión y el pulso narrativo, haciendo que una historia sencilla como esta adquiera un gran número de dimensiones y matices.

La Entrega_PosterEn este sentido, la impresionante interpretación de Tom Hardy (la segunda que disfrutamos este año después de su tour de force en Locke) es el centro de la película, y también nos recuerda al Driver de Ryan Gosling. Hardy da vida a un joven aparentemente apocado, bondadoso y con ciertos indicios de síndrome de Asperger, que conoce a una chica del barrio con un pasado traumático, Nadia (Noomi Rapace), una noche en la que se encuentra un cachorro de pitbull herido en su cubo de la basura. Los dos desarrollarán una relación basada en la protección (de él a ella, y de ambos al animal), constantemente amenazada por la presencia de un hombre claramente desequilibrado (Matthias Schoenaerts), que reclama al perro como su propiedad. A medida que Bob se ve más involucrado en la trama criminal, su carácter se vuelve más complejo, y la ingenuidad da paso a una determinación que lo convierte en un personaje fascinante.

El de Hardy es un trabajo de precisión al servicio de un sobresaliente estudio de personaje, pero el resto de actores están a la altura. Destacan unos excelentes Rapace y Schoenaerts, que representan en cierto modo los polos opuestos que la película recorre: de la fragilidad, el miedo y la incertidumbre a la locura, la vehemencia y lo imprevisible. En La entrega, tenemos la constante sensación de que todo va a estallar en cualquier momento, y lo haga o no, esto hace de la película una experiencia cinematográfica intensa, sorprendente y memorable.

Valoración: ★★★½

Crítica: Un viaje de diez metros

THE HUNDRED-FOOT JOURNEY

Basada en la exitosa novela de Richard C. MoraisUn viaje de diez metros (The Hundred-Foot Journey) es la nueva película del prolífico Lasse Hallström. Aunque el director sueco recuperó algo de lustre hace un par de años con La pesca del salmón en Yemen, lo cierto es que desde finales del siglo pasado no ha conseguido firmar un trabajo memorable que le ayude a mantener su estatus tras sus films más celebrados, Las normas de la casa de la sidra Chocolat. Con la “¡emocionante, inspiradora, conmovedora!” historia de un aspirante a chef indio en un pueblecito de Francia, Hallström recupera al menos la forma, y realiza un trabajo de enorme precisión emocional, científicamente diseñado para cubrir todos los lugares comunes del cine aspiracional, y para tocar los botones adecuados del espectador. Y lo cierto es que funciona. No es difícil aparcar el cinismo y dejarse manipular felizmente por este almibarado y hollywoodiense cuento de sueños cumplidos.

No en vano, Un viaje de diez metros viene avalada por la producción de dos monstruos del cine de buenos sentimientos, Steven Spielberg y Oprah Winfrey, que sin duda aportan la calidez y el aroma a clásico que faltaba en los últimos trabajos de Hallström (mirad si no el cartel, que evoca claramente a Criadas y señoras). Por otro lado, el guión viene firmado por el interesante Steven Knight (Promesas del Este, Locke, Peaky Blinders), que demuestra con esta película su versatilidad como escritor, y su talento como narrador.

Cartel Un viaje de diez metrosUn viaje de diez metros cuenta la historia de Hassan Kadam (Manish Dayal), joven cocinero que ha aprendido sus destrezas culinarias a través de su difunta madre, y en los puestos callejeros de su India natal, aunque posee un talento innato y un espíritu visionario que le augura un futuro como chef estrella. La familia de Hassan, liderada por el sabio y descacharrante Papa (Om Puri), se instala en un bucólico pueblo del sur de Francia, Saint-Antonin-Noble-Val, donde abren un restaurante de comida india que choca con las costumbres y la cocina del lugar, y que saca de sus casillas a la propietaria del exquisito restaurante Le Saul Pleureur, la gélida Madame Mallory (Helen Mirren). Los diez metros a los que se refiere el título son los que hay entre ambos restaurantes, una distancia relativa que se irá estrechando a medida que avanza el relato, y que llevará a Hassan a interesarse por la haute cuisine de Madame Mallory, mientras esta aprende a mirar al “enemigo” con otros ojos.

De esta manera, Hallström nos habla de la aceptación y el entendimiento mediante suculentos platos que representan el maridaje de culturas que se celebra en la película. A partir del leitmotivLa comida son recuerdos“, dibuja una historia de paisajismo emocional (y literal) y arte culinario, tan convencional como exquisita, que apela en todo momento a los sentimientos del espectador y está más interesada en satisfacer todos los paladares que en impresionar (de ahí que la cocina tradicional triunfe por encima de la alta cuisine). Y aunque Un viaje de diez metros se antoje calculada y tópica de principio a fin, consigue ablandarnos gracias a un sentido del humor muy inspirado (Papa es la mayor baza cómica, sin duda, y las interacciones Puri-Mirren lo mejor de la película), dosis de romance que no empalagan, y el eterno y siempre infalible conflicto protagonizado por tercas pero buenas personas que dejan atrás sus diferencias y se convierten en una familia. Si me permitís la metáfora fácil (la que el film pone en bandeja), Un viaje de diez metros es exactamente como una comida hecha por mamá. La has probado muchas veces, pero no te importa, porque sabe muy bien, porque está hecha con cariño, a tu medida, con la experiencia que otorga haberla hecho tantas veces para ti. Y porque sabe inconfundiblemente a recuerdos, y te devuelve al hogar.

Valoración: ★★★½

¡Concurso! Consigue la cuarta temporada de THE WALKING DEAD

 Este concurso ya ha finalizado. Atentos a fuertecito no ve la tele para futuros concursos.

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NO MIRES ATRÁS.

Pero mira aquí, que Cameo y fuertecito no ve la tele tenemos un nuevo concurso para ti. La cuarta temporada de The Walking Dead ya está a la venta en España, y para celebrar el lanzamiento y agradeceros vuestra fidelidad, queremos daros la oportunidad de haceros con una copia en DVD de la exitosa serie de AMC. Tenéis hasta el 12 de octubre, fecha que marca el esperado inicio de la quinta temporada en Estados Unidos.

 

Para participar, lo único que tenéis que hacer es responder a esta sencilla pregunta:

¿CON QUÉ PERSONAS (DE FICCIÓN O REALES) FORMARÍAIS
UN GRUPO PARA SOBREVIVIR A UN APOCALIPSIS ZOMBI?

También podéis participar en la página de Facebook de fuertecito no ve la tele o en Twitter, donde debéis responder a la pregunta mencionando a @fuertecito

BASES

DVD_funda Walking Dead– De entre todos los participantes elegiremos a un ganador (según criterios de creatividad y originalidad) que se llevará totalmente gratis 1 pack de la cuarta temporada de THE WALKING DEAD en DVD. El ganador lo recibirá en su casa sin ningún gasto por su parte.

– El participante debe incluir su correo electrónico en el formulario de respuesta del blog (no aparecerá público) y se recomienda firmar con nombre y apellido (los pseudónimos son válidos). En Facebook no es necesario.

– Sólo contará una participación por dirección IP, las respuestas desde la misma IP con distinto nombre serán marcadas como spam. En Facebook solo se podrá participar una vez por cuenta personal.

– El plazo para participar en el concurso finaliza el domingo 12 de octubre de 2014 a las 23:59 (hora peninsular española). El ganador será anunciado a partir del día siguiente en la página de Facebook de fuertecito no ve la tele.

– Concurso válido sólo para España (península e islas).

– fuertecito no ve la tele se reserva el derecho de modificar o anular el concurso si fuera necesario.

¡Mucha suerte!

Sinopsis:

Rick, su gente y los supervivientes del grupo del gobernador han formado una nueva comunidad que vive bajo la aparente seguridad de la cárcel. Lamentablemente, en este mundo salvaje, la felicidad dura poco y los caminantes y otras amenazas externas acechan peligrosamente al otro lado de los muros. Su nueva manera de vivir será puesta a prueba constantemente y su lucha por la supervivencia nunca habrá sido tan peligrosa.

Agents of S.H.I.E.L.D. – “Shadows” (2.01)

LUCY LAWLESS, NICK BLOOD, WILMER CALDERON, HENRY SIMMONS, CHLOE BENNET, PATTON OSWALT

Fuga de agentes

La recta final de la primera temporada de Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. ponía patas arriba el universo de los agentes de la organización (no tan) secreta de Marvel, después de que los acontecimientos de Capitán América: El soldado de invierno afectasen directamente al devenir de la temporada. La toma de S.H.I.E.L.D. por parte de Hydra, y su consecuente disolución sucedía además convirtiendo a nuestros protagonistas, Phil Coulson y cía., en fugitivos de la ley. El arranque de la segunda temporada, “Shadows” (2×01), escrito por los showrunners Jed WhedonMaurissa Tancharoen, nos devuelve a los personajes convertidos en eso mismo, en sombras, en fantasmas que operan desde la clandestinidad, asumiendo misiones por iniciativa propia, y con la supervivencia y la destrucción de Hydra como objetivo final. Así, Agentes de S.H.I.E.L.D. lleva un paso más allá la premisa con la que comenzaba la serie el año pasado: ser la “Zepo” (Buffy) del Universo Marvel. Es decir, los agentes de S.H.I.E.L.D. actúan sin que nadie los vea, ahora ni siquiera aquellos que antes se encargaban de supervisarlos, salvando el mundo todas las semanas mientras los grandes superhéroes se llevan toda la gloria.

Aunque “Shadows” nos presenta una plantilla de agentes renovada y al core-6 desmantelado, lo que insufla cierto aire de novedad, Agentes de S.H.I.E.L.D. da el pistoletazo de salida a su segunda temporada echando mano de los mismos elementos que caracterizaron a casi todos los episodios del año pasado. De entre ellos destaca la presencia de un artefacto 0-8-4 que el equipo de Coulson debe extraer de unas instalaciones militares para evitar que caiga en las manos equivocadas y destruya el mundo (lo de siempre, vamos). En esta ocasión se trata del primer 0-8-4 de la historia, que se remonta a la Segunda Guerra Mundial. “Shadows” comienza con un prólogo en el que vemos a la agente Peggy Carter y a Dum Dum Dugan en un flashback a 1945, para a continuación regresar al futuro para dar la bienvenida a los nuevos agentes aliados de Coulson, capitaneados por Isabelle Hartley (Lucy Lawless) y, sorpresa, con personalidades considerablemente definidas y distintivas. A partir de ahí, el episodio adolece de saturación por la sobreexposición continua de los acontecimientos y la introducción de mil y un personajes nuevos. Pero también tenemos la sensación de que, como al final de la primera temporada, hay mucho más en juego, y la elevada dosis de acción e intriga es reflejo de ello.

“Shadows” es un episodio ajetreado y sobre todo, abarrotado. Además de Peggy Carter y Xena, y el regreso del coronel Glenn Talbot (Adrian Pasdar), tenemos la visita de un actor conocido del Whedonverso, Reed Diamond (Dollhouse, Mucho ruido y pocas nueces), que da vida al villano Daniel Whitehall, presentado en el flashback y que promete dar guerra durante la temporada al descubrirse al final del episodio que sigue vivo y no ha envejecido (buen cliffhanger). Asimismo, se incorpora una nueva amenaza con poderes sobrenaturales, Carl Creel aka El Hombre Absorbente (Brian Patrick Wade de Teen Wolf), y los mencionados aliados, los mercenarios Izzy, Idaho (Wilmer Calderon) y el británico Lance Hunter (Nick Blood). De entrada son personajes que resultan simpáticos y podrían dar mucho de sí, pero quienes nos importan a nosotros son los agentes del equipo de Coulson, los seis personajes que conocimos durante la primera temporada. Y lo cierto es que, por suerte, este aspecto es precisamente el más interesante del episodio.

agents_of_shield_ver9No tardamos mucho en conocer el paradero de Grant Ward, cuando Koenig (Patton Oswalt) le dice a Skye que debe hablar con él para sacarle información sobre Hydra en relación a Creel. Descubrimos así que el agente traidor se encuentra cautivo en las instalaciones underground de Koenig, y que la razón para conservarlo como rehén es aprovecharse de la información que este puede proporcionarles. Claro que en cuanto Skye (que es la única con la que accede a hablar) pisa ese sótano con celda transparente a lo El silencio de los corderos empieza el juego de la ambigüedad, y a nosotros nos asalta la duda: ¿Es Ward sincero y de verdad pretende ayudar a los agentes para obtener perdón y redención o, como su aviesa y contaminada mirada nos parece indicar, es un sociópata que sigue mintiendo para llevar a cabo el plan oculto de Hydra? Esta dualidad parece ser uno de los hilos principales de la temporada (como indica el flamante póster promocional), y lo cierto es que tiene mucho potencial, sobre todo teniendo en cuenta que Ward posee la información que podría desvelar por fin la identidad del padre de Skye, y por tanto, su misteriosa naturaleza.

El otro cambio más importante en el equipo es el que tiene que ver con Fitz-Simmons. Después de los acontecimientos de la season finale, Leo lidia con las secuelas de su autosacrificio para salvar a Jemma, daños cerebrales que se manifiestan en trastornos en el habla (pobrecito mío) y, atención, alucinaciones. Al final de “Shadows”, como si se tratase de una de Shyamalan o de El club de la lucha, descubrimos que Simmons, que ha estado todo el episodio al lado de Fitz, tendiéndole su mano y guiándole fuera de las sombras, no es más que un fragmento de su imaginación (ouch), ya que Jemma ha abandonado el equipo alegando que su presencia impediría que el joven científico mejorase (*sob*). Es sin duda un giro arriesgado, pero las consecuencias no pueden ser muy grandes ni prolongadas. Fitz se recuperará y Simmons regresará, es cuestión de tiempo. Esperemos.

Está claro que con “Shadows”, Agents of S.H.I.E.L.D. parece estar (in)augurando una temporada más oscura y compleja. Lo dice Coulson explícitamente durante el episodio: “go dark” (declaración de intenciones donde las haya). A pesar de que la serie vuelve a incurrir en los errores de siempre y sigue sin cuidar esos agujeros de guión que le restan consistencia (la facilidad con la que tropecientos agentes se infiltran en una base de operaciones que oculta artefactos secretos muy peligrosos; el hecho de que el Hombre Absorbente sea encerrado en una jaula de cristal y nadie pensase en que se haría transparente para escapar), Agents of S.H.I.E.L.D. vuelve más segura de sí misma, más dispuesta a arriesgar y, con suerte, a convertirse en adulta sin renunciar a ese aire “infantil” de comic book clásico. Que no hacía falta cargarse a Lucy Lawless tan pronto (¡han matado a Xena! ¡hijos de p—!), vale, pero al menos sabemos que se han dado cuenta de que no hay tiempo que perder.

Crítica: Ojalá estuviera aquí

WISH I WAS HERE

Zach Braff, conocido por dar vida al doctor John Dorian, aka J.D., en la comedia televisiva Scrubs, saltó a la dirección cinematográfica en 2004 con Algo en común (Graden State), una peliculita que, sin hacer demasiado ruido, y contando con la por aquel entonces estrella emergente Natalie Portman, se ganó cierta reputación como cinta de culto. Exactamente diez años más tarde, Braff firma su segunda película para el cine, Ojalá estuviera aquí (Wish I Was Here), para la que ha contado con el mecenazgo de sus muchos fans en Internet a través de la web de crowfunding Kickstarter. Esta especie de continuación en espíritu de Garden State llega pues en una época de transformación para el cine, como refleja la historia de su producción. Sin embargo, ese es el único indicio de que Ojalá estuviera aquí es una película de su tiempo. Braff se apunta al modo de hacer cine de 2014 para hacer una cinta estancada en 2004.

Aidan Bloom (Braff) es un hombre de 35 años, eterno aspirante actor y casado con dos hijos, que se resiste a abandonar el sueño de Hollywood mientras su mujer, Sarah (Kate Hudson), trabaja para sustentar a la familia. Bloom vive la mayor parte de los días con un pie en el mundo real y otro en su fértil mundo imaginario, donde sigue convirtiéndose en el guerrero espacial que creó cuando era pequeño. Su imaginación le ayuda a sobrellevar el paso de los días y a enfrentarse a sus verdaderos problemas, pero nunca con el mismo resultado que en sus ensoñaciones. Cuando Aidan se entera de que su padre (Mandy Patinkin) se está muriendo, él y su hermano Noah (el omnipresente Josh Gad) deciden salir del estancamiento de sus vidas para empezar a vivirlas de verdad. Cada uno a su manera. Aidan se centra en la educación de sus hijos, a los que lleva en un road trip de aprendizaje y (auto)conocimiento, mientras Noah saca todo su potencial creativo para diseñar el mejor cosplay de la Comic-Con de San Diego.

cartel ojalá esutviera aquíOjalá estuviera aquí es un asunto de familia. La película está escrita entre hermanos (Zach y Adam Braff), y durante la mayor parte del metraje se apoya en la satisfacción de ver una cara conocida, desde Jim Parsons a Donald Faison, amigo y hermano de Braff desde Scrubs, que tenía un asiento reservado en esta reunión familiar desde el principio. Por eso, el film de Braff es algo así como un regalo a sus seguidores, una oda a la amistad profesional, y un guiño continuo, salpicado de calidez y espíritu geek. Pero Ojalá estuviera aquí también es una historia que aspira a algo más grande. Brach se atreve a reflexionar sobre la paternidad, la religión (su relación con el judaísmo proporciona los momentos más simpáticos), la adolescencia, llegando incluso a cuestionarse el sentido de la vida. Las respuestas, por muy ciertas que sean, se presentan como una sarta de topicazos, lecciones vitales de tres al cuarto, y lemas de póster motivacional. Entre pasajes oníricos, “inspiradores” montajes musicales y diálogos sobre dejar de ser Peter Pan, Ojalá estuviera aquí nos bombardea con leitmotivs varios. Los de siempre. Ya sabéis, carpe diem, no dejes nunca de perseguir tu sueño, hay que decir “te quiero” mientras se puede, nunca es tarde si la dicha es buena, la vida es lo que te pasa mientras haces planes (“Life is happening all around you”), y así hasta el infinito y más allá.

Aunque Ojalá estuviera aquí es un trabajo realizado con amor, y esto es algo que salta a la vista (tanto en el tratamiento de la historia como en el cuidado e iconoclasta apartado estético), el resultado es una obra tan bienintencionada como terriblemente convencional y falta de originalidad. Perdonamos a Braff por este manual de autoayuda porque al menos su película nos regala un puñado de buenas interpretaciones: empezando por él, muy acertado y contenido ¿interpretándose a sí mismo?, siguiendo por Kate Hudson, que nos desvela que en realidad es una muy buena actriz que escoge mal sus proyectos, sin olvidar al sublime Mandy Patinkin, y destacando sobre todo a la pequeña Joey King, una gran fuerza vital con un brillante futuro por delante.

Valoración: ★★

Crítica: El corredor del laberinto

The Maze Runner

El corredor del laberinto (The Maze Runner) es una de esas películas que podemos describir fielmente enumerando sus muchos referentes, haciendo que quien no la ha visto aún se imagine perfectamente lo que le espera si decide adentrarse en ella. La película del debutante Wes Ball, basada en la trilogía literaria escrita por James Dashner, es una fusión perfecta, casi científica, de los libros El señor de las moscas de William Golding y El juego de Ender de Orson Scott Card, la película de Vincenzo Natalli, Cubela serie Perdidosy por supuesto, la saga adolescente Los juegos del hambreTodo aderezado con cierto aroma al cine de M. Night Shyamalan, concretamente a la incomprendida El bosque.

Aunque salta a la vista enseguida que estamos ante otra saga Y.A. (por mucho que pese a los fans que se empeñan en rechazar sistemáticamente toda comparación con Los juegos del hambreDivergente), El corredor del laberinto posee los suficientes alicientes como para destacar por encima de sus competidoras, y potencialmente ampliar su público de la misma manera que ocurrió con Harry Potter o la franquicia de Katniss Everdeen. La acción y el misterio priman a la hora de contar la historia de Thomas y la comunidad de niños perdidos a la que se incorpora, yendo rápidamente al grano, sin perder el tiempo con eternos prólogos o contextualizaciones innecesarias. En lugar de esto, el espectador es introducido en el universo del laberinto in media reslo que hace que este se implique más para tratar de comprender los enigmas que se plantean.

En un ejercicio claro de identificación en primera persona, el espectador acompaña al protagonista, interpretado por un (adecuadamente) histérico e híper-físico Dylan O’Brien (Teen Wolf), después de que este sea transportado en un montacargas hacia lo que parece ser un bosque natural cercado por una enorme muralla que da paso a un laberinto que nadie ha conseguido atravesar. Ni él ni nosotros sabemos absolutamente nada de lo que está pasando. Thomas se une así a un grupo de jóvenes que llevan tanto tiempo encerrados en ese páramo aislado del mundo que han formado una sociedad ordenada por reglas y dividida en pseudo-castas. Una de estas castas es la de los “corredores“, que se encargan de recorrer el laberinto cartografiando sus giros y trazando itinerarios con la idea de resolver el “puzle” algún día. Por la noche, las puertas del laberinto se cierran, y unos monstruos biomecánicos lo custodian hasta el amanecer.

El Corredor del Laberinto_PosterComo todo protagonista de distopía adolescente que se precie, Thomas manifiesta cualidades que lo convierten en un joven “especial”, casi un elegido. Él se encargará de poner en duda la estructura social en la que ha sido depositado y cuestionar la autoridad, con el objetivo de atravesar el laberinto y descubrir quién los ha convertido en cobayas. En este sentido, El corredor del laberinto se desarrolla a base de clichés y personajes arquetipo, y sin grandes alardes de creatividad o espectáculo -quizás debido a un presupuesto más bien ajustado. Aun con todo, Ball consigue mantener la tensión durante casi toda la película, firma unas cuantas escenas de acción más que dignas (a pesar de la oscuridad y la confusión que las caracteriza), y sobre todo, acierta adaptando con detallismo el microcosmos social (formado por varias decenas de chicos y una sola chica) propuesto por Dashner, que no es sino una metáfora de la adolescencia en sí misma.

El corredor del laberinto es en definitiva una cinta de aventuras y ciencia ficción correcta, un pasatiempo más inteligente de lo que el género nos tiene acostumbrados. A pesar de no resultar brillante en ningún momento, y de desaprovechar en cierto modo las posibilidades que brinda el laberinto, la película destaca por presentarnos una historia que hemos visto en incontables ocasiones desde una perspectiva algo más fresca e interesante, con una factura y ambientación más que estimables, y además desprovista (por ahora) de componente romántico y otros elementos puramente Y.A. Pero la mayor virtud de El corredor del laberinto es su capacidad para despertar la curiosidad y mantener el interés desde la primera escena. Al menos hasta su predecible, sobre-explicativo y retorcidamente absurdo desenlace, que a pesar de prometernos un universo mucho más amplio y suponer el punto de partida para erigir una sociedad distópica de manera semejante a Los juegos del hambre, desvirtúa en cierto modo lo visto hasta ese momento.

Valoración: ★★★

¡Concurso! Consigue BRAVEHEART en Blu-ray

 Este sorteo ya ha finalizado. Atentos a fuertecito no ve la tele para futuros sorteos.

Mel Gibson in Braveheart

Del cinco veces ganador de un Oscar, Mel Gibson, llega a los hogares españoles la épica historia de BRAVEHEART, disponible en dos nuevas ediciones en Blu-ray gracias a Twentieth Century Fox Home Entertainment. Con este lanzamiento se celebra el 700º aniversario de la Batalla de Bannockburn (23-24 de junio de 1314), que queda intensamente retratada en la escena final de BRAVEHEART. Asimismo, se celebra el vigésimo aniversario del inicio de la producción de la película (junio de 1994).

Mel Gibson dirigió, produjo y protagonizó esta película que narra la vida del héroe escocés William Wallace, en su eterna lucha por la libertad. Escenas de batallas sin igual, cinematografía fascinante y un elenco impresionante de estrellas condujeron a que la película fuese galardonada con varios Oscar: a la mejor película, director, fotografía, maquillaje y efectos especiales/edición de sonido.

Mel Gibson declaró que su razón principal para rodar la película fue contar con una buena historia y “cinematográficamente convincente”. Sin embargo, BRAVEHEART ha influido notablemente en la política de la actual Escocia y “es asombroso cómo una película puede afectar tanto a la historia”.

En la edición limitada se incluye un exclusivo documental de 30 minutos, El camino a casa, que rinde homenaje a la épica y a la naturaleza histórica de BRAVEHEARTMel Gibson y el guionista Randall Wallace reflexionan sobre lo que les atrajo de BRAVEHEART y la importancia que ha tenido la película en el patrimonio histórico de Escocia. Estos contenidos adicionales se pueden canjear en formato digital en FoxExtras.com a través de un código único que se encuentra dentro del Blu-ray. Además, el set de regalo incluye una reimpresión encuadernada del guion original de la película y 6 postales con los personajes de la película.

Para celebrar el lanzamiento de BRAVEHEART en Blu-ray,  20th Century Fox Home Entertainment y fuertecito no ve la tele os queremos dar la oportunidad de conseguir una copia de la edición sencilla en Blu-ray.

Para participar, lo único que tenéis que hacer es responder a esta sencilla pregunta:

¿QUÉ ES LO QUE HACE QUE BRAVEHEART SEA UN CLÁSICO?

También podéis participar en la página de Facebook de fuertecito no ve la tele o en Twitter, donde debéis responder a la pregunta mencionando a @fuertecito

3d_braveheart_bd_aniversarioBASES

– De entre todos los participantes elegiremos a un ganador (via Sortea2) que se llevará totalmente gratis 1 Blu-ray edición sencilla de BRAVEHEART. El ganador lo recibirá en su casa sin ningún gasto por su parte.

– El participante debe incluir su correo electrónico en el formulario de respuesta del blog (no aparecerá público) y se recomienda firmar con nombre y apellido (los pseudónimos son válidos). En Facebook no es necesario.

– Sólo contará una participación por dirección IP, las respuestas desde la misma IP con distinto nombre serán marcadas como spam. En Facebook solo se podrá participar una vez por cuenta personal.

– El plazo para participar en el concurso finaliza el viernes 3 de octubre de 2014 a las 23:59 (hora peninsular española). El ganador será anunciado a partir del día siguiente en la página de Facebook de fuertecito no ve la tele.

– Concurso válido sólo para España (península e islas).

– fuertecito no ve la tele se reserva el derecho de modificar o anular el concurso si fuera necesario.

¡Mucha suerte!

 

Sinopsis

Ninguna colección de Blu-ray está completa sin BRAVEHEART, un hito del cine moderno. Esta épica saga de guerra narra la vida de William Wallace (Mel Gibson), el legendario héroe escocés que lucha hasta la muerte para liberar a su país de las fuerzas tiránicas del cruel rey Eduardo I. Después de que este último se apoderase de la corona escocesa, Wallace reúne un ejército destartalado de escoceses y les dirige hacia una de las batallas más notables de la historia.

 

CONTENIDOS ADICIONALES

  • Comentario del director Mel Gibson
  • El mundo de William Wallace

 

Crítica: God Help the Girl

God Help the Girl

Texto escrito por David Lastra

Siguiendo las ordenanzas de David Bowie, Escocia ha optado por seguir bajo el amparo del Reino Unido. Puede que las aspiraciones independentistas hayan quedado aparcadas por el momento tras el mayoritario no en el referéndum del 18-S, pero Escocia nunca perderá su condición de campo de sueños y batallas. Una realidad retratada en la gran pantalla en innumerables ocasiones, ya sea contra osos poseídos de Brave; contra el propio opresor inglés en Braveheart; por la consecución de un pico de heroína en Trainspotting; o por la creación de la canción perfecta, como es el caso de esta God Help the Girl. Pero no caigamos en engaños, esta es una historia de amor absoluto a la música, pero también es una oda a las mujeres de camisetas de rayas y suéteres entallados que desafían la gravedad. Que el Dios de la Música nos ayude… y nos pille confesados.

Con sus Belle & Sebastian, Stuart Murdoch se convirtió rápidamente en el bardo y el mejor confidente de nuestros demonios, frustraciones y ensoñaciones durante la adolescencia y los años de universidad. Sus canciones nos mostraban tal y como éramos, jóvenes inexpertos e inocentes cuyas mentes se eclipsaban y colapsaban ante la aparición cuasidivina de la persona de turno que representaba la perfección absoluta, algo que  hasta ese mismo momento pensábamos que solo existía en nuestros sueños. Nuestra imaginación volaba  de la mano de sus amargas y melancólicas composiciones pop y terminaba chocando con la horrenda realidad confirmando una vez más que todo sería mucho mejor si viviésemos dentro de una canción o como mucho de un EP.

Con esa filosofía por bandera, Murdoch nos ha regalado con todo su corazón God Help the Girl, un sueño pop húmedo tan arrebatador y perfecto como un single de Belle & Sebastian. Aunque sea un símil fácil dado que es un musical, todo en esta película rezuma amor a las canciones y a los discos (¡larga vida al formato físico!). Nos zambullimos en un Glasgow idílico, que vive por y para la música, el trío protagonista del film no son outsiders, es normal tener  un grupo en esa urbe (y si se tiene éxito se acaba al más puro estilo beatle siendo perseguido por hordas de fans). Es el mundo donde las chicas de las portadas de B&S tienen piernas y van a conciertos de grupos que están empezando. Por el tono y sentimiento general, podríamos adscribir a este film junto a otros recientes cantos de amor puro a la música como son Nick y Norah, una noche de música y amor o Scott Pilgrim contra el mundo, pero sería injusto ya que la propuesta de Murdoch es más arriesgada y personal que la primera y mucho más obsesiva que la segunda.

Hannah Murray God Help the Girl

Una de las grandes bazas de God Help the Girl es el encanto y la química de los tres protagonistas. La película podría haber naufragado con tres pazguatos cantarines, para dar vida a unos personajes que se mueven tan firmemente en los campos de la pedantería y el exceso, hay que tener un cast perfecto (caso similar a la elección de cast de Only Lovers Left Alive). Emily Browning (Sucker Punch, The Host) en el papel de su vida como Eve, la  magnética, egocéntrica (realmente sería más acertado colocarle la etiqueta de decidida o independiente. Maldito machismo) voz cantante, amor a primera vista; Olly Alexander (miembro de la segunda generación de Skins, Penny Dreadful) como el mayor profeta del Dios de la Música, tan prendado de Eve como de su guitarra; y el reencuentro con uno de los mayores crush de mi vida, Hannah Murray (primera generación de Skins, Juego de Tronos) repitiendo el nombre del personaje con el que entró en la historia de la Televisión (“I’ll love you forever, Sid. That’s the problem”), inocencia, frenillo y desordenes en su apetito (en esta ocasión, sexual).

God Help the Girl no es solo el musical del año, sino una película generacional. De cuando se decía popero y no hipster, tiempos en los que las camisetas de rayas se imponían y las camisas de florecillas y demás estampados de sofá cogían polvo en el armario del hortera casposo de turno. Cuando éramos jóvenes y copiábamos las letras de las canciones a mano porque así eran más nuestras. Un mundo mejor.

Valoración: ★★★★½

Mi verano de maratones seriéfilos

La vuelta al cole siempre conlleva una primera tarea en clase: la redacción sobre qué hemos hecho durante el verano. Cuando estaba en el colegio, nunca tenía nada interesante que contar y me veía obligado a tirar de mi imaginación (amigos inexistentes, anécdotas exageradas…). La cosa no ha cambiado demasiado desde entonces. Mi verano no ha sido especialmente memorable. Un viaje corto a Londres y mucho trabajo, más que ningún otro verano (al menos se me ha pasado rápido por esa razón). Pero entre una cosa y otra, siempre he encontrado hueco para colar episodios de alguna serie. Un episodio por la mañana antes de ponerme a escribir, uno en la comida, dos por la noche (series como medicina), y en días “libres” o fines de semana, 10 episodios seguidos o más. Feliz sobredosis. Porque para eso está el verano. Binge-watching FTW! A continuación os hablo brevemente de las series que he maratoneado durante las vacaciones estivales. Espero que vosotros/as hagáis lo mismo y me contéis qué habéis visto entre baños playeros y siestas delante del ventilador.

Curb Your Entusiasm

CURB YOUR ENTHUSIASM

La comedia de Larry David ha sido mi gran maratón de comedia de este verano. Ocho temporadas en dos meses. Oigo la peculiar voz del cómico de Nueva York en todas partes. Cierro los ojos y veo su cráneo calvo y puntiagudo. Y estoy empezando a obsesionarme (más de lo habitual en mí) con cómo me tratan y cómo trato a la gente durante mis interacciones sociales y en lugares públicos. Y es que de eso se trata precisamente. Curb Your Enthusiasm es la historia de un hombre que es “víctima de sus circunstancias“, una persona tremendamente peculiar, a menudo intransigente, con sus propias normas y presunciones sobre la sociedad (algunas lógicas, otras caprichosas, otras sencillamente demenciales), que choca constantemente con el resto del mundo y sus absurdas reglas de comportamiento. Larry David ha dicho en más de una ocasión que el protagonista de Curb es la versión de sí mismo que le gustaría ser. De ahí que en la serie vierta toda su bilis y se desahogue a base de bien con las personas a las que no decimos “que te jodan” a la cara, por educación y por evitar conflictos, y que deje claro cuantísimo le obsesiona el racismo (sin corrección política que valga). Es un concepto muy interesante, reforzado por la genial improvisación en los diálogos (no hay guión propiamente dicho, solo directrices), pero pierde fuerza con el tiempo. Ver 80 episodios de esta serie tan seguidos no es del todo recomendable, sobre todo para aquellos poco acostumbrados a los maratones seriéfilos. Y no es por lo que dijo Mitch Hurwitz (creador de Arrested Development), sobre que una comedia va perdiendo gracia progresivamente a medida que vemos más capítulos seguidos. Sino porque de esta manera saltan más a la vista sus defectos. Lo peor de Curb es lo tremendamente repetitiva que es, desde el segundo episodio hasta el final. Larry David procede de una sitcom clásica como es Seinfeld, y aunque Curb sea una comedia single-cam de media hora, sin censura, e incluya un gran arco argumental por temporada, es inevitable detectar en ella la repetición de fórmulas, las catch phrases, y en definitiva, todo lo que caracteriza a la comedia de situación de network. Ojo, no digo que esto sea malo, solo que yo no he terminado de conectar con ella.

The Good Wife

THE GOOD WIFE

Y este ha sido mi gran maratón de drama. Ya había visto la primera temporada de The Good Wife hace un tiempo (en esta entrada os conté mis primeras impresiones), pero por una cosa o por otra, y aunque me encantó, fui posponiendo la segunda, hasta que este verano, tras leer vuestros enfervorizados comentarios y tweets sobre la quinta temporada (y después de tragarme los spoilers más importantes), he decidido darle el empujón que le debía. Y vaya viaje ha sido. No voy a detenerme a explicar lo que he visto, porque lo sabéis perfectamente, sino cómo me ha afectado. Después de este maratón, The Good Wife se ha catapultado directamente al segundo puesto de mis mejores dramas televisivos actualmente en emisión (ya sabéis cuál sigue siendo el primero). Creo que hoy en día no hay una serie más apasionante que esta. Me parece increíble, irreal, cómo un drama de network, una serie de abogados (perdonad que la defina de manera tan simplista) con altas dosis de investigación, e incluso de procedimental, es capaz de mantener ese (altísimo) nivel de calidad durante 22 episodios. Por esta razón, en la era de los dramas de cable, las series-evento y las temporadas cada vez más cortas, el valor de The Good Wife es aún mayor. Después de una quinta temporada monumental (pero ya desde antes), la serie de CBS es actualmente, junto a Mad Men, el drama más seguro de sí mismo, más inteligente (es más, superdotado), más en control de su propio universo, más detallista, perfeccionista y mejor escrito de la televisión. Viva Santa Alicia.

How to Make It in America

HOW TO MAKE IT IN AMERICA

En la era de HBO inmediatamente anterior a GIRLS y Looking, la cadena intentó acercarse al público más joven y moderno con una dramedia de media hora producida por Mark Wahlberg y un montón más de gente, que se titulaba How to Make It in America (Buscarse la vida en América era el título en España). La serie, una especie de Entourage de la Costa Este, fue cancelada después de dos temporadas. Y con razón. HTMIIA era una propuesta endeble, desdibujada y gravemente falta de chispa y carisma. Esta serie es todo un ensayo y error, un paso en falso de HBO antes de encontrar con la comedia de Lena Dunham el tono adecuado para dar voz a los problemas del joven neoyorquino y el veinte-treintañero moderno y urbanita en general. En HTMIIA se nos habla, evidentemente, del gran sueño americano, y se hace a través de dos chavales que intentan triunfar en el mundo de la moda (concretamente el diseño de pantalones vaqueros), y los satélites que giran a su alrededor (un puñado de personajes sin interés alguno), con la cultura skater de fondo (un poco por la cara). La cosa no era desagradable,  para nada, solo prescindible. Todo resulta desapasionado, aburrido, y su aproximación al mundo hipster, desprovista de la sátira que hoy en día vemos en otras series, hace que la serie haya perdido vigencia terriblemente en tan solo cuatro años. Bryan Greenberg y Lake Bell salvan un poco la función. Pero ni su encanto natural ni sus esculturales anatomías salvan la función.

Dream On

DREAM ON

Curb Your Enthusiasm no es la única comedia clásica de HBO que he devorado este verano. De hecho, me he remontado mucho más atrás, a comienzos de los 90, con la comedia de John Landis y los creadores de Friends, Marta Kauffman y Kevin BrightDream On (en España conocida como Sigue soñando). Yo solía ver esta serie en televisión (la emitía Canal + en abierto en sus primeros años de existencia), y lo hacía un poco a escondidas, porque ya sabéis: TETAS. HBO se encontraba aún definiendo su imagen de marca, y lo que más claro tenía era que sus ficciones debían ser atrevidas, picantes, y que debían ofrecer lo que no podían otras cadenas: desnudos, sexo y palabras malsonantes. Aún así, las primeras temporadas de la serie son más bien inocentes. Sí, hay despelote (principalmente femenino, pero también del protagonista, el estupendo Brian Benben), pero era esto (y la factura de comedia single-cam) lo único que la diferenciaban de las sitcoms de cadenas generalistas. Los conflictos y las tramas eran muy simplistas, la continuidad un desastre, y la coherencia brillaba por su ausencia (véase el horroroso capítulo doble con David Bowie), lo que, visto con ojos actuales, puede resultar demasiado primitivo y chocante. Pero Dream On fue encontrando su voz poco a poco, incluso se permitió reírse de las exigencias de la cadena (¡¡más rubias en tetas, más sexo, más saxo, más fucks!!). Lo mejor (además del gran trabajo de Benben aunando carisma y patetismo) sigue siendo el uso de clips de películas clásicas para expresar los pensamientos del protagonista y añadir “notas al pie” en las escenas (gran labor de documentación y un recurso humorístico muy bien aprovechado). Sin embargo, la serie ha perdido mucho con el tiempo, y aunque es una de las pioneras de la neotelevisión (de hecho, Sexo en Nueva York es como una costilla de esta serie, aunque mucha gente no lo sepa), ha caducado casi por completo.

The Walking Dead

THE WALKING DEAD

Esta es una de esas series que, aunque me arriesgue a muchas críticas por decirlo, veo por obligación. Porque es la serie de mayor audiencia en su país de origen, porque es una de las imprescindibles de los seriéfilos, y porque debo estar al día con la actualidad televisiva. La primera temporada de The Walking Dead se me hizo eterna, y eso que es cortísima. Este verano he maratoneado la segunda y la tercera (a ver si consigo ponerme al día), y la cosa ha mejorado ligeramente. La segunda temporada tiene capítulos que son una auténtica tortura, pero otros bastante notables. Además, si algo hace muy bien esta serie es aprovechar el formato serial para contar la historia, y crear los cliffhangers más impactantes y los finales más memorables (nada superará a la escena de la pequeña Sophia saliendo del granero, eso sí). Por eso, lo quiera o no, se puede decir que estoy ligeramente enganchado, así que, a pesar de no soportar a los personajes (me consta que hasta los fans más acérrimos de la serie reconocen que donde más falla es en este aspecto) y del ocasional episodio repleto de diálogos vacíos y soporíferos, he aprendido a disfrutar la serie por lo que es (un poco lo mismo que me ha pasado con The Leftovers). Sobre todo gracias a una tercera temporada bastante más trepidante que las anteriores, empiezo a ver The Walking Dead en parte por obligación y en parte por placer. Es un progreso. Cuando termine mi maratón (que dentro de dos días se convierte oficialmente en otoñal), os cuento si mi percepción sobre la serie ha cambiado.

Respuesta a Mayim Bialik por el asunto Frozen

mayim frozen

Mayim Bialik (Blossom, The Big Bang Theory) y (supuestamente) sus hijos odian Frozen. El reino del hielo. La actriz ha explicado los motivos en su popular blog, y me sorprende encontrarme con los mismos argumentos contra Disney de siempre, aplicados muy endeblemente a una película que se construye precisamente para evitar ataques infundados como el suyo. Frozen tendrá sus problemas, pero parece que Mayim no la ha entendido (o en realidad no la ha visto). Me llama la atención que en su entrada reconoce que la película trata de desmontar los estereotipos de los que ella se queja, pero falla en la ejecución. Me parece una idea interesante, y estaba dispuesto a dejarme convencer por ella, pero la actriz también falla en la ejecución a la hora de explicarla y no consigue realizar un discurso sólido.

Aquí tenéis la entrada del blog de Mayim.

A mí SÍ me gusta Frozen, pero mi entrada no es una respuesta por despecho realizada por un fan ofendido (nada más lejos de la realidad, conozco a mucha gente a la que no le gusta la película, y entiendo perfectamente sus argumentos, incluso algunos los comparto). Esto tampoco es exactamente una defensa de Frozen per se, sino más bien una llamada de atención a todos aquellos que no se relajan ni un solo segundo y se empeñan en ver injusticias, lecciones morales erróneas y mal ejemplo en todos los objetos de la cultura popular (especialmente en Disney). ¡Viva el cinismo, y viva el sobreanálisis en la era de las redes sociales! Ah, y otra cosa. Como muchos sabéis, también soy muy fan de Blossom, así que esto va con amor, Mayim.

Por partes:

“La búsqueda de un hombre/amor/príncipe sigue siendo la idea principal del argumento de la película, como lo suele ser en la mayoría de las películas de animación para niños”.

NO, Mayim, precisamente esa idea, que sí se puede aplicar a los clásicos Disney de los 50 y a algunos del renacimiento de los 90 (donde muchos os habéis quedado), NO es el argumento principal, y sólo aparece tal y como tú la has entendido en la primera parte, y además de forma paródica (porque para desmontar algo primero hay que montarlo). Anna se enamora del príncipe a primera vista, y hay un número musical en el que se llama la atención, a base de humor, sobre lo almibarado y absurdo de la idea. El estereotipo de la princesa que se define por su necesidad de estar con un hombre (Hans) se desmonta, y el enamoramiento (de Kristoff) sucede más bien en segundo plano. El conflicto central tiene que ver con las dos hermanas, y así se mantiene hasta el final, cuando es Elsa la que “salva” a Anna, en lugar del “beso de amor verdadero” del príncipe. Además, siguiendo la estela feminista de Merida de Brave, Elsa es una reina soltera, y no tiene pretendiente, por tanto no es definida en ningún momento por su relación con un hombre. Paradójicamente, Anna termina con un hombre al que acaba de conocer, pero la relación de Anna y Kristoff se desarrolla de manera orgánica, natural, y el enamoramiento no es impulsivo, pasional, o ciego. Hasta los más pequeños pueden darse cuenta de eso. La prueba está en que la película no termina con su boda, como sería de esperar, sino con un simple beso. Y no un beso de “vivieron felices y comieron perdices”, o uno de dominación masculina, sino un beso de inicio de relación.

“El deseo de la hermana es casarse con ese chico al que acaba de conocer, y la otra hermana se enfada con ella… y nosotros seguimos teniendo un argumento sobre el concepto de identidad femenina basado en el deseo de conocer a un hombre”.

De nuevo, me da la sensación de que, o no has visto la película entera, o has visto clips sueltos, o simplemente has oído hablar de ella y dejaste a tus hijos viéndola para ir corriendo a escribir tu post polémico del día. Volvemos a lo mismo de antes. Anna desea casarse con el chico que acaba de conocer, sí. Esto ocurre en la primera parte de la película, y forma parte de la exposición de lugares comunes que más tarde serán dinamitados. Cuando Anna conoce a Kristoff, este le dice “¿En serio te vas a casar con un tipo que acabas de conocer?” Y al final, cuando se descubre que Hans es en realidad el villano de la función, este le espeta “Estabas tan desesperada por amar que estabas dispuesta a casarte conmigo a la primera de cambio”. ¿Por qué te quedas sólo con lo que te interesa para construir tu discurso y fuerzas lo demás, Mayim?

Por otro lado, no entiendo por qué utilizas el enfado de Elsa con Anna por la boda con Hans para apoyar tu argumento sobre la identidad femenina. Elsa no se enfada con su hermana porque Hans sea un hombre, o porque Anna se vaya a casar y ella no. Elsa se enfada porque DESCONFÍA de esa persona que, como bien dices tú, acaba de conocer (“No te puedes casar con un hombre que acabas de conocer. Me da igual que hayáis compartido un número musical”, le dice Elsa a su hermana). Es una cuestión de confianza, de miedo (que viene desde la infancia, y está relacionado con haber hecho daño a su hermana, no con ningún hombre). ¿O acaso creíste que había celos? Me preocupa que esa sea tu visión del asunto. A ver si eres tú la que observa a la mujer en el cine y la televisión única y necesariamente vinculada al “concepto de la identidad femenina basada en el deseo de conocer a un hombre”… Elsa no será el personaje más coherente y redondo del mundo, pero si algo hace bien es precisamente construir su propia identidad completamente al margen de los hombres.

“El príncipe/héroe resulta ser el villano. Fingió amarla y luego le tendió una trampa, de lo que ella saca la lección de que no se debe confiar en esos hombres asquerosos, manipuladores y confabuladores. Porque claro, ¿no se puede confiar en los hombres? Meh”.

Aquí es donde me pierdes por completo, Mayim. Qué manera de tergiversar el asunto. ¿Por qué no eres capaz de desvincular el género del personaje con sus actos en la película? Haces justo lo que criticas. ¿Qué pasaría si el villano fuera una mujer (como tantas veces en el Disney clásico: Maléfica, Madame Mim, la madrastra de Blancanieves, Úrsula)? Entonces hablarías de sexismo y de la identidad de la mujer madura en relación a sus celos de la joven y las normas de la sociedad que dictan que…. MEH. La conclusión que saca Anna es que no se puede confiar ciegamente de una PERSONA que acaba de conocer, que ha de molestarse en conocerla un poco antes. No tiene nada que ver con la guerra de géneros. ¿No te sirve que en la película haya dos personajes masculinos opuestos para desmontar esa idea? Kristoff es un hombre bondadoso, honesto, leal, no manipula a Anna, no le dice lo que tiene que hacer. El arquetipo que representa Hans es desechado en favor del que representa Kristoff, por tanto, ¿a qué viene eso de que no se puede confiar en los hombres? Me recuerda a la gente que critica la escena en la que Úrsula convence a Ariel para que le entregue su voz a cambio de piernas, argumentando que los hombres no quieren que las mujeres hablen. ¿De verdad es tan complicado no entender estas escenas de manera literal y asumir que se trata de la caracterización del villano y, por tanto, de la exposición de la idea que la película denuncia? Una vez más, te quedas con la fase inicial del concepto, y desechas la conclusión de la película, para construir la tuya propia, la que te viene bien.

“Mi problema es que esta es una película dirigida a niños pequeños que no creo que necesito estar basada en ideas como esta, especialmente cuando no está basada en un clásico cuento de hadas. Y además, todos los personajes son jóvenes y obviamente no tienen edad para, en mi conservadora opinión, andar buscando pareja”.

Te equivocas de nuevo. Frozen sí está basada en un cuento de hadas. Concretamente en La reina de las nieves de Hans Christian Andersen. De acuerdo, está muy libremente adaptada, puesto que lo cambia tanto que al final no queda casi nada del material original. Pero aún así, técnicamente estamos ante un cuento de hadas, y por tanto es normal (o quizás sea más adecuado decir “tradicional”) que las princesas protagonistas sean muy jóvenes (¿no serás tú también de los que critican Mad Men “porque es machista!! buuu buuu”?). Pero bueno, ese no es el problema, seguimos con la misma idea que vertebra tu discurso, y que de raíz no tiene fundamento. Frozen no es una película sobre chicas demasiado jóvenes buscando pareja, por todos los dioses. Si esa es la idea que sacaron tus hijos después de verla, es que han pasado demasiado tiempo en brazos de su madre.

“Los personajes masculinos parecen personajes de dibujos animados, pero siguen respetando las proporciones del cuerpo humano. No ocurre los mismo con las chicas. Tienen ojos enormes, ridículamente grandes, naricitas pequeñas y delicadas. Y proporciones de muñeca Barbie: cinturas diminutas, pechos grandes y cabezas enormes. ¡Parecen muñecas!”

¿Ves? Aquí te tengo que dar la razón. Si tu denuncia a la película se hubiera basado en esto principalmente, no tendría mucho que decir en tu contra. Los diseños de Anna y Elsa están realizados, efectivamente, pensando en los millones de muñecas que se iban a vender, y por tanto sufren de proporciones barbianas, ojos de anime y narices microscópicas sin puente, y situadas donde debería estar la boca. Esto fue lo que menos me gustó de Frozen, y creo que unas proporciones más naturales habrían apoyado mejor todas las ideas progresistas de la película que hemos destacado. Pero esto no deja de ser una película de animación, y tengo la sensación de que los niños y las niñas saben distinguir un dibujo animado de una persona real.

 

Si lo que querías era ir a contracorriente, Bialik, te podrías haber apoyado en otros argumentos. Por ejemplo, las canciones (en la entrada dice que odia los musicales) o los agujeros de guión (que hay doscientos), pero has preferido aplicar unos cuantos conceptos que tienes grabados a fuego (con toda la razón del mundo) sin tener en cuenta más variables, sin analizar verdaderamente lo que ocurre en la película. Y oye, yo soy el primero que mira estos temas con lupa en el cine y la tele, y también en las opiniones de la gente en Internet, y es normal hacerlo con algo tan influyente como Frozen, pero también tenemos la opción, de vez en cuando, de llamar la atención sobre lo que una película hace bien. Y los aciertos de Frozen en este caso, y en mi opinión, refutan lo que según tú hace mal. Sin renunciar a su identidad de cuento de princesas, o de clásico Disney, (y sin necesidad nosotros de entrar en el debate sobre su calidad) Frozen es una película ciertamente transgresora en su representación de la mujer en los cuentos de hadas cinematográficos , y un ejemplo de cómo el estudio se ha adaptado a los tiempos, apostando por las protagonistas fuertes, independientes, esencialmente buenas (que no haya villana no es digno de mención, ¿verdad?) y sí, guapas, porque la belleza no debe estar reñida con la transmisión de valores positivos. No te voy a aconsejar verla otra vez (cuidado, pierde en sucesivos visionados :P), pero sí a pensar un poco en lo que has visto. Y tampoco seré yo quien te diga cómo educar a tus hijos, pero quizás sea aconsejable que los dejes pensar por sí mismos.

Fuente

Crítica: El hombre más buscado

Philip Seymour Hoffman El hombre más buscado

En El hombre más buscado, Anton Corbijn (El americano, Control) adapta la novela del autor de best-sellers John le Carré sobre la guerra contra el terror A Most Wanted Man. La llegada a Hamburgo de Issa Karpov, un inmigrante ilegal mitad ruso mitad checheno, desata la alarma de las agencias de seguridad de Estados Unidos y Europa, que creen que podría ser un terrorista preparando un ataque sobre el país. El pasado y los lazos familiares del misterioso joven lo vinculan a actos extremistas de violencia, pero su cuerpo lleno de cicatrices y su estado mental cuentan otra historia, la de una víctima. El agente Günther Bachmann (Philip Semymour Hoffman) lidera un grupo de espionaje para investigar a Karpov y utilizarlo con el fin de destapar a un filántropo musulmán, sospechoso de financiar actividades terroristas. Sin embargo, la investigación de Bachmann se verá entorpecida por la intervención de la diplomacia norteamericana, y la presencia de una joven abogaba alemana (Rachel McAdams), contratada por Karpov para ayudarle.

El hombre más buscado es cine de espionaje anclado en la realidad, un trabajo contenido, sin apenas acción (entendida como espectáculo hollywoodiense), más interesado en arrojar luz sobre los complejos mecanismos puestos en marcha en la guerra contra el terrorismo y el juego de engaños e intereses que tienen lugar en los despachos. Corbijn se pregunta constantemente “¿quién es el verdadero enemigo?” imprimiendo una sensación de duda e incertidumbre en sus personajes, que se traslada al espectador, y que culmina en una memorable escena final, en la que las emociones por fin estallan. Hasta el desenlace, El hombre más buscado opera como un frío thriller europeo, una película sobria, sombría, de matices encubiertos y ritmo (a ratos excesivamente) pausado, cuyo centro es la interpretación de Philip Seymour Hoffman.

Cartel El hombre más buscadoEl actor construye brillantemente a su personaje sin grandes aspavientos dramáticos, dibujando a un hombre que reprime su incertidumbre y oculta su miedo bajo una metódica y cerebral aproximación al trabajo, llevando a cabo un ejercicio de autocontrol que nos hace ver a un hombre en lucha constante, con los demás y consigo mismo. Sin embargo, Hoffman no es el actor más sobresaliente de la cinta. El recién llegado Grigory Dobrygin realiza con su Issa Karpov una interpretación incluso más poderosa que la de Hoffman, un trabajo muy sutil de miradas y lenguaje corporal que por desgracia pasará desapercibido por la presencia del fallecido actor. Por otro lado, Rachel McAdams también sigue demostrando su talento, a pesar de que ni en un thriller de espionaje se libre de protagonizar una trama romántica. El reparto se completa con Willem Dafoe, Robin Wright y Daniel Brühl, actores generalmente notables cuya presencia aquí es más bien instrumental

El hombre más buscado nos presenta el conflicto terrorista en el mundo post-11S en forma de una intriga contemporánea desprovista de las emociones y los sobresaltos de Homeland, quizás con el propósito de involucrarnos a otro nivel, de desvelarnos una verdad hasta cierto punto. No obstante, Corbijn lleva la frialdad del relato, la distancia y el proceder casi clínico y procedimental de su narración al extremo, provocando en ocasiones el efecto contrario al deseado. El hombre más buscado acierta explorando los claroscuros morales del servicio de inteligencia y su burocracia, pero da la sensación a veces de que el director está más interesado en fotografiar Hamburgo y en crear una obra estéticamente satisfactoria que en explorar a fondo a sus personajes.

Valoración: ★★★

Crítica: Líbranos del mal

1175917 - DELIVER US FROM EVIL

Como todas las películas sobre fenómenos paranormales y posesiones, Líbranos del mal (Deliver Us From Evil) está convenientemente basada en una historia “real”, la de Ralph Sarchie. La película, dirigida por el experto en la materia Scott Derrickson (El exorcismo de Emily RoseSinister) cuenta la historia de este policía de Nueva York (Eric Bana), un hombre de familia que lleva a cabo la investigación de una serie de asesinatos vinculados a fenómenos extraños. Movido por lo que su compañero de patrulla llama el “radar”, Sarchie tiene un sentido preternatural que lo vincula personalmente a estos sucesos paranormales, alejándolo a la vez de su mujer (Olivia Munn) y su hija pequeña. Para llegar al fondo del misterio, el agente solicita los servicios del sacerdote Mendoza (Édgar Ramírez), un clérigo poco convencional con sus propios demonios personales.

Líbranos del mal pósterLíbranos del mal sigue al pie de la letra el manual de las películas de casas encantadas y exorcismos, y nos inunda de topicazos con escenas que solemos ver en una docena de películas al año (la niña que mira debajo de la cama, la caja musical de juguete que salta sola) y echando mano de todos los clichés narrativos que buenamente puede (incluyendo el irritante problema del padre absorto en su trabajo que descuida a su familia). Sin embargo, aporta un enfoque menos común, el de la investigación criminal, que resulta en un extrañamente efectivo híbrido de terror moderno y procedimental policíaco clásico que ayuda a que la película se mantenga del lado “real” del género, en oposición a las variantes más fantásticas que hemos visto recientemente. Si en la mayoría de películas de este tipo el espectador se pregunta (muy comprensiblemente) “¿dónde está la policía?”, en Líbranos del mal se reconfortará sabiendo que está en el centro del relato todo el tiempo. En este sentido, Bana hace un trabajo más que aceptable representando de forma gradual y natural el paso del escepticismo a la convicción, algo a lo que no se suele dar tanta importancia en este cine.

Derrick saca provecho de las oscuras, sucias y lluviosas calles del Bronx para ambientar los horrores de la historia en un escenario muy realista, transformando lo cotidiano en terrorífico, y ofreciendo un buen catálogo de imágenes impactantes que se quedará en la retina (y el estómago) de más de uno (el pintor en el sótano, el bebé, el apartamento infestado de cucarachas, la “instalación artística” con el perro y el gato). No obstante, también se preocupa de amortiguar el alto contenido macabro de la película con bastantes golpes cómicos, casi siempre provenientes del compañero de Sarchie, robaescenas interpretado con gracia y carisma por Joel McHale (Community). Claro que, al final, nada de esto es suficiente para que el filme destaque de entre tantos productos clónicos que nos llegan a la cartelera periódicamente. Líbranos del mal acaba cayendo en los vicios de siempre y recurriendo a los trucos más gastados, así como a la mayor cantidad de sustos fáciles posible (da igual que os tapéis los ojos, el sobresalto lo proporciona la música). Esto desemboca en un clímax insoportablemente alargado en el que asistimos a un exorcismo interminable que parece más bien una clase magistral sobre el tema.

Valoración: ★★½

Crítica: Jersey Boys

JERSEY BOYS

Aunque no es su faceta más conocida, la carrera cinematográfica de Clint Eastwood siempre ha estado estrechamente ligada a la música. Durante los años más álgidos de su recorrido como actor demostró en varias ocasiones que tenía madera de estrella del country (véase La gran pelea  Aventurero de medianoche), y a finales de los 80 se ganó su gran reputación como director con el biopic Bird. A partir de entonces, Eastwood ha desarrollado varios proyectos con los que ha evidenciado su interés personal en el jazz y el blues, géneros a los que se ha aproximado siempre desde la perspectiva historicista (Thelonious Monk: Straight, No Chaser, un episodio de la serie de documentales The Blues). Por eso no es de extrañar que su primer gran musical para el cine (y su 33ª película como realizador) sea Jersey Boys, la historia verdadera del grupo The Four Seasons, basada en la exitosa obra de Broadway. Y por eso también es inexplicable que un “proyecto de pasión” como este haya dado como resultado una obra tan inconsistente, desafinada y poco apasionante.

A partir del material creado por Marshall Brickman y Rick Elice, Jersey Boys narra el ascenso al estrellato de Frankie Valli, Bob Gaudio, Tommy DeVito y Nick Massi, los cuatro jóvenes de Nueva Jersey que formaron el grupo The Four Seasons y triunfaron en la década de los 60 gracias a temas como “Sherry“, “Big Girls Don’t Cry” o “Walk Like a Man“, hasta que sus diferencias y algún que otro problema con la mafia acabó separándolos. A caballo entre el cine de mafiosos y el musical, Eastwood compone un filme toscamente estereotipado en el que los clichés pertenecientes a ambos géneros se acumulan para dar como resultado una película que parece realizada por un recién llegado (no puede ser que alguien tan curtido como Eastwood abuse tanto y tan mal de la ruptura de la cuarta pared). Por eso, más que un clásico, que es probablemente a lo que aspiraba su director, Jersey Boys cae en terreno TV movie, e incluso en ocasiones da la sensación de estar concebida como una parodia.

Póster_jersey-boysLa culpa de que Jersey Boys sea un traspiés artístico no es solo de su deslucida y arrítmica dirección, sino también del fallido reparto. La película está repleta de personajes desagradables sin cualidades redentoras, interpretados por actores mal dirigidos. Christopher Walken se lo pasa bien (quizás demasiado) haciendo de capo de la mafia, pero ni él ni Eastwood se toman al personaje en serio en ningún momento. Y luego está Mike Doyle, reduciendo al productor Bob Crewe a una vergonzante caricatura afeminada y extravagante que ni las películas de Esteso y Pajares (aquí está el verdadero Crewe). De los jóvenes que dan vida al cuarteto protagonista destaca Vicent Piazza, que a pesar de realizar un trabajo técnicamente notable como Tommy DeVito -o quizás por eso mismo- resulta sencillamente insoportable (hay veces que disfrutamos más admirando al villano de la función, pero esta no es una de esas ocasiones). Erich Bergen y Michael Lomeda equilibran la balanza tanto en la banda como en la película, aportando un agradable toque de humor y calidez que ayuda a sobrellevar el tedio.

Sin embargo, el mayor error de Jersey Boys es haber contado con el protagonista original de la obra de Broadway, John Lloyd Young, para que se pusiera en el papel de Valli también para el cine. El actor, que ganó el Tony por este personaje en 2006, demuestra que tener muchas tablas en el escenario no se traduce necesariamente en una buena interpretación delante de las cámaras de cine. Young es uno de los principales responsables de que Jersey Boys parezca a ratos un sketch de Saturday Night Live. Todo en su caracterización resulta forzado y artificial: sus manierismos, su aspecto, y sobre todo su voz. Para emular el característico falsetto del verdadero Valli, Young parece haberse inspirado más bien en un gato apareándose, lo que hace que nos parezca totalmente implausible cada vez que alguien queda sobrecogido por su voz sus alaridos o lo compara con un ángel (puede que esto sea cosa mía, que no soy un entendido en el tema).

Y los actores no son los únicos que desafinan. Todo en Jersey Boys parece hecho con desgana. Los valores de producción están sorprendentemente descuidados (el pobre uso de la animación por ordenador para completar los decorados y añadir extras, el bigote postizo de Gaudio siempre con el pegamento a la vista) y el pulso narrativo brilla por su ausencia: Eastwood pierde el norte en incontables ocasiones a lo largo del metraje y por completo durante la interminable recta final, cuando se encaja con calzador el conflicto de la hija de Valli. Solo parece haber algo de pasión (elemento indispensable en todo musical que se precie) durante la secuencia de los créditos finales, lo que hace plantearnos si quizás hubiera sido mejor confiar la adaptación a otro director. Uno menos interesado en las tribulaciones de la industria discográfica y en la (francamente poco interesante) biografía de estos personajes, y más en insuflar algo de vida y de espíritu musical a la película.

Valoración: ★★

Crítica: Hércules (Brett Ratner, 2014)

Hercules 2014

Que el currículo de Brett Ratner no es precisamente garantía de calidad lo sabemos todos. Este productor y director tan prolífico como vilipendiado por los cinéfilos de pro se ha labrado un nombre haciendo secuelas de segunda y de tercera, así como destrozando franquicias (X-Men fue la mayor damnificada). Por eso cuando uno se acerca a Hércules, su nueva película como realizador y enésima versión de la historia del héroe de la mitología griega, no puede evitar adentrarse con cautela. Por si fuera poco, la película llega rodeada de polémica. Por un lado la campaña de Alan Moore para boicotear el estreno después del tratamiento que recibió por parte de Radical Comics y Paramount Pictures el fallecido Steve Moore, responsable del cómic en el que se basa la cinta, Hércules: The Thracian War (no me detendré en explicar los detalles, podéis leer las declaraciones de Alan aquí). Y por otro, la desaparición de Hilas, amado de Hércules que sí aparece en el cómic, probablemente porque Dwayne ‘The Rock’ Johnson no estaba dispuesto a retozar con otro hombre en el cine (ni el estudio a consentirlo).

Todo esto podría hacer pensar que Hércules es un desastre de proporciones épicas, y sorprendentemente, nada más lejos de la realidad. Quizá las circunstancias alrededor de la película sean algo escabrosas, pero lo cierto es que, si logramos (y queremos, claro) abstraernos de cualquier “ruido” externo, Hércules resulta ser una cinta de aventuras y acción más que digna. Ratner dirige un espectáculo contundente, repleto de acción de primera y directo al grano cuya falta de pretensiones y tono a caballo entre la épica y la comedia lo convierte en un producto de consumo fácil sin que por ello el espectador sienta que está siendo subestimado. Sin ir más lejos, el filme de Ratner está a años luz en todos los aspectos de Hércules: El origen de la leyenda, la reciente versión protagonizada por Kellan Lutz (de acuerdo, hacía falta poco para superar aquella atrocidad), tiene más vida, y su espíritu guasón y camp la acerca más bien a cosas como Hércules: Sus viajes legendariosXena: La princesa guerrera. O a lo que estas series serían hoy en día, con mayor presupuesto y libertad para dar rienda suelta a la vena violenta de la historia.

Hercules_The_Thracian_Wars_posterY es que toda la rabia y la violencia gráfica que la saga Los mercenarios ha perdido con su paso a la calificación PG-13 se puede encontrar en Hércules (atención, también calificada PG-13), en la que las batallas y los combates cuerpo a cuerpo alcanzan un nivel enorme de fisicalidad y vehemencia. El excelente trabajo de sonido nos hace partícipes directos de cada mamporro, y por supuesto, la (algo ajada y muy “madura”) presencia de La Roca potencia esa sensación de que solo mirando la pantalla vamos a salir con algún hueso roto de la experiencia. Visualmente, Hércules también es mejor de lo que cabía esperar, y desde luego no es el festival de caspa que puede parecer a primera vista. Los efectos digitales, a excepción de algún plano general, son notables (a destacar los animales realizados por CGI, y concretamente el león de Nemea durante “Los doce trabajos” de Hércules) y el resto de elementos de la producción nos transportan al péplum clásico, con un toque de rudeza y salvajismo a lo Conan, el bárbaro. Por otro lado, teniendo en cuenta que estamos ante una adaptación de cómic, se agradece que no haya sobresaturación digital, slow-motion o trabajo de cámara tramposo en el que no distinguimos apenas nada de lo que está ocurriendo en el campo de batalla. En las fantásticas (e insisto, muy cafres) escenas de enfrentamientos bélicos, Hércules saca al Rey Leónidas que lleva dentro pero, afortunadamente, Ratner no emula al Zack Snyder de 300.

Y la misma sencillez y concisión con la que Ratner se aproxima a las secuencias de acción se aplica también al tratamiento de la historia y los personajesYa desde el prólogo se nos insiste en que no estamos ante la historia de siempre, sino una relectura de la leyenda que trata los elementos sobrenaturales como eso mismo, leyenda (y aún así, a los puristas les agradará saber que es más fiel a la mitología que la mayoría de películas sobre el tema). Hércules nos narra las aventuras de un hombre de fuerza sobrehumana que lidera un variopinto grupo de mercenarios y cuyos actos heroicos dan lugar a los relatos sobre su procedencia semi-divina. En la película, el mito queda relegado a segundo plano en favor del aspecto humano del héroe, lo que permite elaborar un discurso sobre la lealtad, la amistad y la familia que aplicado a la banda de Hércules (secundarios plenamente caracterizados y carismáticos, lo cual es de agradecer) nos proporciona algunos de los momentos más destacables de la película. Sin embargo, lo que hace que Hércules se mantenga a flote durante todo su (relativamente escaso pero bien aprovechado) metraje y nos haga olvidar que estamos viendo la misma película otra vez (así como amortiguar el daño que provoca la interpretación de Ralph Fiennes como Euristeo) es su elevado contenido en humor y autorreflexividad. Hércules se distancia de sus predecesoras por su desenfado y descaro (golpe a la película de Kellan Lutz incluido), y atención, por ser una película altamente meta, elementos que se han obviado en su desacertada campaña de márketingLos chistes continuos, da igual que sean buenos o malos, son la mayor baza de la película, y desvelan una falta de ambición (más allá de ofrecer un producto sencillamente divertido) que resulta sumamente refrescante dentro del género.

Valoración: ★★★½