Crítica: Locke

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Con Dogville, Lars Von Trier desnudaba su cine de decorados y otros elementos de la puesta en escena, con un planteamiento que favorecía la imaginación del espectador, aproximándolo así más a la experiencia del lector que forma en su cabeza las imágenes que “lee”. Steven Knight, guionista de Promesas del Este, va un paso más allá con Locke, película que transcurre única y exclusivamente en una localización (un coche en marcha) y con un solo personaje físicamente presente, Ivan Locke (Tom Hardy). Solo a través de conversaciones por teléfono (manos libres) entre el protagonista y sus interlocutores, Knight construye un thriller inusual y arriesgado en la línea de Buried, un relato que se desarrolla casi íntegramente en la mente del espectador.

Con este sublime ejercicio de minimalismo, Knight propone una experiencia cinematográfica cruda, desprovista de las triquiñuelas visuales de las grandes producciones, un viaje imprevisible que requiere de una participación más activa por parte de la audiencia, poniendo a prueba su nivel de abstracción. Del éxito del experimento depende no solo la pericia narrativa del autor o su capacidad para atrapar la atención del espectador y no soltarla a pesar de las limitaciones que se autoimpone (ambos retos superados con creces), sino también de la predisposición y la paciencia de aquel que se suba al coche con Tom Hardy sin saber adónde va.

posterPEste enigmático y claustrofóbico road trip de Brighton a Croydon, sin paradas y en medio de la noche, es el viaje de una persona cuya vida da un giro de 180 grados durante el trayecto. Mientras Ivan, un jefe de construcción que supervisa una de las obras más importantes del país, comprueba inmóvil desde dentro de su vehículo cómo el mundo a su alrededor se desmorona, el espectador es testigo de las constantes transformaciones de la película. Esta comienza con el potencial de convertirse en cualquier cosa, y acaba quizás no como se esperaba, subvirtiendo las expectativas y disponiendo capas a la historia que acabarán desvelando cuál es el verdadero misterio de la película: el hombre que es Ivan Locke.

La intensidad que caracteriza a Locke se debe en gran medida a la ingeniosa ejecución de Knight, que se abastece de la esencia del suspense para realizar un trabajo brillante e hipnótico de drama e introspección psicológica. Pero sin duda, no funcionaría con tal precisión de no ser por la soberbia interpretación de Tom Hardy y un fantástico reparto de voces (Olivia Colman, Andrew Scott, Ruth Wilson, Tom Holland), que además de ayudar al espectador a proyectar el relato hacia fuera del coche para completar el puzle de Locke, aportan exquisitas notas de comedia y melodramaLocke se revela de esta manera como una obra íntegra y fascinante, un inquietante thriller que logra crear una intriga envolvente aun prescindiendo de los artificios propios del género.

Valoración: ★★★★

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