Halt and Catch Fire: Una revolución en ciernes

Halt and Catch Fire

“I wanna build something that makes people fall in love” -Cameron Howe

El mismo año que HBO ha puesto en marcha Silicon Valley, afilada sátira sobre un grupo de jóvenes visionarios intentando triunfar en la Meca tecnológica de Los Ángeles, AMC ha estrenado Halt and Catch Fire, drama que se remonta a comienzos de la década de los 80 para contarnos una historia en cierto modo análoga, un relato de emprendedores, de locos con el sueño de cambiar el mundo (o de aprovecharse de esos cambios para hacerse millonarios). Ambientada en el umbral de la era informática moderna, Halt and Catch Fire nos cuenta el origen del ordenador portátil y su papel en la revolución del PC durante los 80.

Lo hace a través de Cardiff Electric, compañía ficcional de software ubicada en Dallas, Texas, que compite por el mercado con el gigante IBM, prácticamente ajena al avance del Apple de Steve Jobs. En el centro de la historia nos encontramos a tres personajes que representan los tres aspectos principales de la industria tecnológica: el yupi salido de un libro de Bret Easton Ellis Joe MacMillan (Lee Pace) es la vertiente mercantil y publicitaria, la punk Cameron Howe (Mackenzie Davis) personifica la importancia de las ideas, el riesgo y la perspectiva de futuro, mientras que el hombre de familia Gordon Clark (Scoot McNairy) es la viva imagen de la experiencia y el trabajo duro. Durante su primera temporada, Halt and Catch Fire nos muestra cómo estos tres aspectos se conjugan y colisionan entre sí para dar lugar a un producto con la capacidad para cambiar la sociedad para siempre, el ordenador portátil Cardiff Giant.

Con la estilización y elegancia visual que caracteriza a los productos de AMC, una ambientación excelente y una banda sonora de escándalo Halt and Catch Fire se postula (muy deliberadamente) como la sucesora de Mad Men, haciendo con la informática exactamente lo mismo que aquella hace con el mundo de la publicidad. Y aunque la serie se esfuerza demasiado en que pensemos esto, lo cierto es que tiene potencial para al menos merecer la comparación. Estamos ante otra pieza de época que pretende ilustrarnos una decisiva etapa de transformación que resultará en el mundo tal y como lo conocemos hoy en día. La serie de Christopher Cantwell y Christopher C. Rogers coquetea ocasionalmente con el tecno-thriller y puede resultar algo inaccesible para aquellos que desconozcan la jerga informática, pero al final esta no es más que otra historia de superación, de personas que suplen un déficit personal con la búsqueda del éxito, y también, por qué no, de los geeks que acabarán dominando el mundo (y los señores trajeados detrás de ellos), lo que la convierte en un drama vigente y universal, en la línea de La red social, que más gente debería estar viendo.

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Los diez episodios que conforman la primera temporada de Halt and Catch Fire abarcan quizás más de lo que deberían, y como ya hemos dicho, están diseñados para facilitar el elogio de la crítica, en lugar de dejar que sean los demás los que descubran por sí solos sus muchas virtudes. Esta falta de modestia hace que precisamente nos fijemos más en los defectos (lo anacrónico e implausible de algunos conflictos y roles de género, la falta de profundidad en algunos personajes, la dudosa utilización del sexo, la sobreactuación de Lee Pace). Sin embargo, no hay nada demasiado grave que impida disfrutar del envolvente drama de estos interesantes personajes que, gracias a la sorprendente decisión de AMC de renovar la serie a pesar de sus trágicos índices de audiencia (astuta estrategia que esperemos surta efecto), tienen la oportunidad de convertirse en fascinantes (atención, porque Donna Clark es, literalmente, “el arma secreta” de la serie).

Halt and Catch Fire rebosa potencial y merece mayor reconocimiento. Es un drama inteligente, estimulante, provocativo, lleno de matices y sumergido en el simbolismo y la fatalidad, al más puro estilo Mad Men, pero necesita tiempo y requiere de paciencia para desarrollarse debidamente. A pesar de sus glitches y sus bugs, es uno de los estrenos más destacados del año, pero es que puliendo estas imperfecciones podría convertirse en una de las series imprescindibles del momento. Solo tiene que dejar de preocuparse tanto por la impronta que quiere dejar en la televisión y, en lugar de construir algo para impresionar, esforzarse en construir algo de lo que la audiencia pueda enamorarse.

 

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