Crítica: Lucy

Lucy Scarlett Johansson

Texto escrito por David Lastra

“Una persona normal utiliza un 10% de su capacidad cerebral. Ella está a punto de alcanzar el 100%”. Se ha demostrado que esta premisa es falsa pero, ¿qué más da si da lugar a una película entretenida? Ese es el caso de Lucy, la nueva película surgida de la factoria Luc Besson (Leon el profesional, El quinto elemento) con Scarlett Johansson como protagonista absoluta.

Desde el comienzo de su carrera, Besson ha sido en un valor seguro del cine de acción. No un simple artesano, sino más bien un director preocupado por ciertas marcas de autoría que han ido evolucionando (alguna deteriorando) a lo largo de su carrera, estando siempre presente el arquetipo de mujer de armas tomar (literalmente) sedienta de venganza. Si bien se apartó de las labores de dirección durante unos años y otros tantos se dedicó a la franquicia Arthur y los Minimoys, su mente creativa no ha dejado de idear Lucy cartelpelículas y sagas de acción, como son los casos de las exitosas sagas de Transporter y Venganza, vehículos de lucimiento de Jason Statham y Liam Neeson, respectivamente. Tras su fallido experimento con la comedia negra el año pasado con Malavita, el realizador francés vuelve al género que le consagró… o no, porque no es un regreso al uso. A pesar de tener un par de escenas de acción de alta calidad y una buena persecución de coches como los canones del género mandan (tampoco olvidemos que Besson está detrás también de la saga Taxi), es más acertado catalogar a Lucy como una cinta de ciencia ficción.

Esta Lucy (sin apellidos, como las estrellas de Pop) tiene más paralelismos con Leeloo de El quinto elemento por su naturaleza extraterrestre que por su capacidad de aniquilar a sus enemigos. El personaje, interpretado de manera solvente por Scarlett Johansson, no es una hitwoman como la protagonista de Nikita (sí, esa también es suya). Ella es una mujer cualquiera que, por casualidad, cual Spider-Man y las arañas modificadas genéticamente, se convierte en el ser humano más inteligente del mundo al contaminarse con una nueva superdroga. Esta Scarlett es más alien de Under the Skin que Viuda Negra de la saga Vengadores. Lejos de querer dominar a la humanidad con sus recién adquiridos poderes y conocimientos, Lucy decide compartirlos con un especialista en neurociencia, con la voz y rostro del omnipresente Morgan Freeman. Todo un alegato por la educación y la inteligencia ante la violencia que no es novedad en el cine de Besson, ya que siempre ha velado (más o menos) por una conjunción entre los mamporros y la educación (véase el final redentor de Mathilda en Leon el profesional).

Recordad que también es una falacia que escuchar a Mozart no hace más listo a un bebé, pero sí que se ha comprobado de manera científica que la presencia de Scarlett Johansson enriquece toda película. Te quiero, Lucy.

Valoración: ★★★

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Comentarios (1)

 

  1. Reyna dice:

    Esta palomera, te entretiene pero nada mas.

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