Rick and Morty, más allá de los confines de la aventura

RM

Uno de lo mayores enigmas televisivos de los últimos años es dónde fue a parar la creatividad y el entusiasmo de Dan Harmon, que habían desaparecido de Community. Y sí, estoy hablando sobre todo de su gran comeback a la serie que lo puso en el mapa. Porque él no tuvo nada que ver en la infame cuarta temporada, así que por ahí se libra, pero, ¿qué ocurrió durante la quinta? Era como si estuviera distraído, en baja forma, como si no estuviera presente, como si ya no fuera el padre sobreprotector y orgulloso de su criatura. De hecho delegó bastante más de lo habitual en su equipo, como si ya no fuera con él la cosa. Pues resulta que el enigma de la ilusión perdida de Harmon tiene fácil respuesta si habéis echado un vistazo al nuevo éxito animado de Adult Swim, Rick and Mortyque se emitió el invierno pasado. Harmon se volcó completamente en este proyecto, creado a cuatro manos con el enfant terrible Justin Roiland, y en el que nos reencontramos con la desbordante imaginación del productor, elevada a la enésima potencia gracias a las infinitas posibilidades que brinda la animación.

Rick and Morty es la historia de Rick, un científico loco, sociópata y alcohólico, que vive las aventuras más disparatadas a lo largo y ancho del universo, entre miles de dimensiones y realidades alternativas, junto a su nieto, Morty, un niño inteligentemente impedido, entre el sidekick y la cobaya de su abuelo. Rick vive junto a la familia de su hija, colección de disfunciones y atrofias emocionales varias que no pueden faltar en toda comedia de animación feísta que se precie. A lo largo de la primera temporada de la serie, la acción de cada uno de los 11 episodios que la conforman se divide en dos. Por un lado las alocadas peripecias intergalácticas e interdimensionales de Rick y Morty, y por otro las diatribas familiares de los Smith. A medida que la temporada avanza, los dos ámbitos se irán fusionando progresivamente, y Morty saltará entre uno y otro, bien protagonizando dramas familiares y “cotidianos” (como cuando de repente es padre de un alienígena que madura a gran velocidad), bien acompañando a Rick en su nave espacial a un planeta habitado solo por mujeres, siendo enviado por él en un “viaje alucinante” al interior de un sucio vagabundo alcoholizado o enfrentándose a toda clase de criaturas monstruosas, fantásticas y mutantes de serie B. De la misma manera, R&M irá experimentando con combinaciones de personajes, llevando también a la hermana de Morty, Summer, a sustituir a su hermano como acompañante de Rick en sus andanzas. Así, poco a poco, los secundarios ganarán entidad y sus personalidades serán cada vez más interesantes -destacando por encima de todos el castrado y entrañablemente patético pater familias Jerry, doblado por el siempre eficaz Chris Parnell.

Smith Sanchez

Rick and Morty se postula como la más digna sustituta de Futurama, ahora que la serie de Matt Groening nos ha dejado. Pero también nos recuerda inevitablemente a Hora de aventuras en su fértil inventiva y su gusto por la psicodelia y el “viaje mental”. Y por supuesto a Doctor Who (o Inspector Spacetime) y la saga Regreso al futuro, de las que toma prestada, entre otras muchas cosas, la idea del doctor y su companion es evidente que Rick y Morty son una parodia de Doc y Marty. Claro que aunque R&M sea en esencia una serie de aventuras y ciencia ficción, entre Cronenberg y La dimensión desconocida, también se puede adscribir al género de sitcom familiar animada que implantó Los Simpson. En este espectro, la serie se sitúa entre Bob’s BurgersPadre de familia. Si bien R&M nos muestra cada vez más lazos de afecto entre los miembros de la familia Smith-Sanchez (en el fondo se quieren), la relación que los une es más parecida a la de los Griffin que a la de los Belcher. Aquí hay bastante mala baba y no demasiado apego entre los personajes. Además, el tono es más bien irreverente y corrosivo (no olvidemos que la serie se emite en Adult Swim, y hay bastante carta blanca para ser todo lo cafre, vulgar y políticamente incorrecto que se pueda). Pero si por algo destaca R&M, más que por sus plantel de personajes, (que por ahora palidece en comparación a Bob’s Burgers), o por su alto e inapropiado contenido en picante, es por su inagotable derroche de ideas. En Rick and Morty todo vale. Literalmente. Si el director del instituto se llama Principal Vagina, es que no hay cortapisas de ninguna clase. Y efectivamente, Rick nos abre mil y un portales a los mundos más felizmente aleatorios y rimbombantes, alcanzando así un nuevo nivel de surrealismo (véase “Rixty Minutes” y en concreto esta escena). Rick and Morty es la locura continua, la esquizofrenia y la hiperactividad narrativa y visual, es como tener asiento de primera fila en la mente de Abed Nadir.

Rick and Morty

Porque se nota a la legua que Harmon está detrás del proyecto, y que lo ha utilizado para dar rienda suelta a sus fantasías más locas, aquellas que incluso son demasiado estrafalarias para Community, para rizar el rizo aún más y llevar su creatividad al límite -tanto es así, que a ratos R&M puede llegar a saturar con su bombardeante vomitona de ideas. Pero Rick and Morty es también una serie de Justin Roiland (la desagradable y ultrasónica voz de uno de los personajes más perturbadores de la televisión reciente, Lemongrab). Y así lo vemos en su gusto por la escatología (tengo la sensación de que nunca nos cansaremos de que Rick hable entre eructos) y ese leve nihilismo y espíritu autodestructivo que sobrevuela la serie (cuando piensas que no va a hacer la burrada que estás pensando, va y la hace). Ambos productores forman el tándem perfecto para crear un producto tan estúpido como complejo, una serie que ya en su primera temporada se ha atrevido a jugar con la continuidad y lo meta (cómo no), y que nos ha dado cosas brutales y deliciosamente macabras como “Rick Potion #9“, capítulo en el que Rick y Morty se quedan a vivir en una realidad alternativa, sustituyendo a sus yos que habitan en ella (muertos y enterrados por ellos mismos en una de las mejores escenas de 2014), siendo a partir de ahí los únicos que saben que viven en una realidad distinta. Este argumento (o quizás debería decir este mindfuck), que lejos de olvidarse, se retoma en un momento sorprendentemente emotivo durante un episodio posterior, demuestra hasta dónde están dispuestos a llegar Harmon y Roiland con Rick and Morty, una serie que puede recordar a mil y otras series, pero que sin embargo en su corta andadura ya se las ha arreglado para llevar la comedia de animación un paso más allá.

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Comentarios (2)

 

  1. Víctor D. Rose dice:

    No había oído hablar de esta serie, pero si la pintas así… Te aseguro que la voy a ver. Tiene pinta de ser colosal. Hace poco empecé a ver Bob’s Burguers y he de decir que la adoro y que con pocas series disfruto y me río como con esta, parece que R&M será lo que venga después para mi. Gracias por la recomendación!! 😀

    • Imagen de perfil de fuertecito fuertecito dice:

      ¡Gracias a ti, Víctor! Me alegro de que vayas a seguir la recomendación. Como he dicho en la entrada, es distinta a Bob’s Burgers, pero junto a ella es de lo mejorcito que nos ha dado la animación últimamente. Espero que me cuentes qué te ha parecido cuando la veas. ¡Un abrazo!

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