Tokarev: La peor película de 2014 (por ahora)

Tokarev Cage

Vayamos al grano: Durante esta primera mitad de 2014 hemos visto cosas como Hércules: El origen de la leyenda, Yo Frankenstein, 300: El origen de un imperioCuento de invierno, todas fuertes candidatas a Peor Película de 2014. Sin embargo, ya podemos detener (por ahora) esta siempre divertida búsqueda del estreno más infame del año gracias a Tokarev, también conocida como Rage, que supone el debut en Estados Unidos del director sevillano Paco Cabezas (guionista entre otras de Sexykiller y Spanish Movie, y realizador de la justamente ignorada Carne de neón). Sin duda lo peor de lo que llevamos de año, y muy difícilmente superable.

Tokarev es un thriller de venganza protagonizado por Nicolas Cage (seguramente ya no hace falta decir nada más, pero sigo), que interpreta a Paul Maguire, un exitoso hombre de negocios con un pasado oscuro como el gángster más letal e implacable de la zona. Habiendo dejado atrás su vida como asesino, Paul vive una aparentemente apacible existencia suburbana junto a su mujer, Vanessa (Rachel Nichols), y su hija adolescente. Pero cuando la tragedia se cierne sobre él, Paul no tiene más remedio que retornar a la vida criminal en busca de respuestas, lo que le llevará a enfrentarse a sus propios fantasmas mientras reparte mamporros a todo el que se le ponga por delante y agujerea escoria rusa.

A grandes rasgos suena al argumento intercambiable de cualquier película protagonizada por Jason Statham. Y esa era seguramente la intención de su director, realizar una cinta de acción testosterónica que funcionase como vehículo de lucimiento para un Nicolas Cage en horas bajísimas. Tokarev es como un intento desesperado por parte del actor de demostrar que es capaz de llevar su carrera por los mismos derroteros que otras action stars de cincuenta para arriba, y recuperar así un poco del esplendor que vivió en los 90 gracias a films como Con Air Cara a cara. Sin embargo, el esfuerzo es en vano, y después de este despropósito, da la sensación de que solo la senda de la autoparodia podría reencauzar su carrera.

Porque Cage no es que esté mal en Tokarev, es que está para autoexiliarse. Física y expresivamente agarrotado (sí, más que de costumbre), interpretativamente inerte, y totalmente descontrolado en las escenas dramáticas, donde sus gritos histéricos bien hacen merecer una categoría para él solo en los Razzie -culpa en parte de Cabezas, claro. Y lo peor de todo, su pelo. Esos injertos a la altura de su interpretación, igual de incómodos de mirar que su stalloniana boca, una “cabellera” almidonada con vida propia -a lo Snake de Los Simpson- que parece pegada con velcro y que se lleva inevitablemente toda nuestra atención, como si fuera un agujero negro que se lo traga todo. Increíble.

Tokarev Cage Nichols

Sin embargo, y aunque parezca mentira, lo que más duele de Tokarev no es Cage, que al final lo que da es hasta lástima, y esto no hace más que alimentar su leyenda (como diría Abed Nadir: “Nicolas Cage: ¿El peor o el mejor actor de la historia?“). Cage es sin duda un género en sí mismo, príncipe de la caspa y la extravagancia, un señor meme. Pero como decía, él no es lo peor de la película. Lo peor es todo lo demás. La ineptitud de Cabezas para dirigir a sus actores (los deja solos y se desbordan), y sobre todo para filmar las escenas de combates y persecuciones en coche (de las peores que he visto, cercanas a la serie B). El inacabado montaje, que parece haberse dejado escenas enteras en la sala de edición. La horrorosa banda sonora que parece sacada de un banco de música libre de derechos. Los personajes insultantemente simplones (especialmente esos adolescentes de pega). El absoluto sinsentido de una historia que no hay por dónde cogerla en ningún momento, y que está construida a base de clichés gastadísimos e incongruencias para parar un tren.

Y sobre todo, sobre todo, el deplorable uso de estereotipos raciales -en la traducción al castellano se pierde en gran chiste de Danny Glover: “Su lista de antecedentes es más larga que mi polla”-, y el asqueroso halo de machismo que cubre la película de principio a fin. Y no estamos hablando de un sexismo como podríamos encontrar en el cine de Tarantino, es decir, autoconsciente, irónico, de denuncia. Sino de un machismo de raíz (algo que ya vimos en Carne de neón) que sostiene un universo retrógrado, esencialmente masculino, en el que las mujeres solo pueden ocupar el rol pasivo de esposa, víctima o prostituta. En Tokarev llegamos a oír cosas como “El cometido del hombre es proteger a la mujer”, y a presenciar un repugnante acto de violencia del protagonista contra su esposa, con el que le recuerda (textualmente) que está con él porque disfruta de la sumisión y le pone que su marido sea un bruto asesino. Todo envuelto en una capa de seriedad y autoconvencimiento que hace descartar cualquier segunda lectura, y que nos quedemos solo con la literal. Esa es la visión del mundo que presenta Tokarev, una que no encuentra justificación ni siquiera contextualizándola en este universo cinematográfico de machos alfa. Como diría Cate Blanchett, que el mundo es redondo, señores.

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Comentarios (4)

 

  1. Ari dice:

    Cada vez que recuerdo que la revista Cinemanía bautizó a Paco Cabezas como ‘el Tarantino español’ cuando se estrenó ‘Carne de neón’, me parto de la risa…

  2. sallylastradesolteradraper dice:

    Es bonito ver que se confirma el horror que se intuía (es un decir, porque estaba por todos los lados) en Carne de neón

  3. Victorjc dice:

    Y sigue la costumbre de que la mujer sea mucho más joven que el marido. En este caso son 16 años ¡y se nota!.

  4. rolo dice:

    y donde queda peliculas como robocop y godzilla

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