Crítica: Transcendence

TRANSCENDENCE

Transcendence supone el debut el la dirección del director de fotografía predilecto de Christopher Nolan, el ganador del Oscar Wally Pfister. Y no cabe duda de que su trabajo desde la silla del director evoca al estilo de su amiguísimo y no obstante jefe Nolan. Pfister también practica esa grandilocuencia épica a la hora de aproximarse a la ciencia ficción, e imprime a la historia de un tono supuestamente sesudo y filosófico que indica que el director de fotografía tomó notas exhaustivas mientras trabajaba en OrigenEl caballero oscuro

El título de la película le viene que ni pintado, pero también le queda grande, porque Transcendence es de todo menos trascendental. Está hueca, sus reflexiones sobre la sociedad hiperconectada son simplistas y alarmistas, y en general, la historia se sostiene a duras penas en una delgadísima base de verosimilitud repleta de agujeros de sentido que, ni aún asumiendo que estamos ante una obra de ciencia ficción, es capaz de hacernos creer en lo que estamos viendo. Algo a lo que tampoco contribuye un apartado interpretativo penoso, con un Johnny Depp desganado e inteligible (se pasa con ese acento suyo tan particular y tan irritante, y se adentra en terreno Mario Casas) y Rebecca Hall (clon de la Scarlett Johansson de Los Vengadores) incapaz de soportar el peso de una protagonista, dejando en evidencia sus numerosas carencias como actriz. Por no hablar de Morgan Freeman, Cillian Murphy o Kate Mara, que pasaban por ahí y Pfister les pidió hacer bulto.

Depp interpreta al doctor Will Caster, un científico estrella que se dedica a desarrollar Inteligencia Artificial y que se encuentra trabajando en un ordenador con capacidad para desarrollar emociones humanas. Junto a su mujer, Evelyn (Hall) y su mejor amigo Max (Paul Bettany), Will crea la IA que cambiará el mundo, evitando que el gobierno ponga sus garras sobre ella y ganándose la ira de un grupo de extremistas anti-tecnológicos que intentarán acabar con su investigación y devolver al mundo a su estado natural de desconexión. Ni que decir tiene que el ordenador de Caster es la súper-evolución de HAL 9000, y si la IA de 2001 no estaba para tonterías, la de Transcendence tiene planes mucho más ambiciosos, que amenazarán con destruir la Tierra en tiempo récord.

TRANSCENDENCE

A pesar de la interesante premisa (reconozco que las películas sobre inteligencia artificial, robots y futuros utópico-distópicos me pierden), esta tremendista y pretenciosa fábula tecnológica no logra su propósito de agitar conciencias, y lo peor de todo, fracasa como cine-espectáculo (solo el desenlace entra en acción, pero para entonces ya es demasiado tarde), distanciándose así de los ‘blockbusters dignos’ de Nolan. Transcendence se piensa muy lista cuando en realidad es más bien de inteligencia impedida, y sobre todo plomiza hasta el paroxismo. Pfister, quizás más ocupado en el aspecto visual de la película (lo único salvable, lógicamente), se adentra en terrenos terriblemente farragosos intentando contar la historia, y acaba absolutamente perdido en la confusión de sus planteamientos. Ni los que han hecho esta película entienden de qué está hablando y mucho menos saben qué es exactamente eso de la “trascendencia”, así que explicarlo se convierte en una tarea imposible.

La realidad futura que plantea Transcendence es tan cercana a nuestra situación actual que para que la aceptemos como plausible dentro de los límites de la ficción, debe evitar hipótesis problemáticas (como hizo recientemente Her, con la que este film guarda más de una similitud), o debe ofrecernos argumentos científicos (aparentemente) sólidos. Es decir, tiene que engañarnos y hacernos creer que lo que vemos podría ocurrir de verdad. Algo que la película no consigue en ningún momento, optando más bien por una línea de razonamiento endeble, un desarrollo a trompicones y sin explicaciones, y un enfoque dolorosamente simplista a pesar de las ambiciones del discurso. En consecuencia, la película apesta a moralina y adoctrinamiento, y no se distancia mucho de la serie Revolution, aunque Transcendence se indignaría por la comparación. Claro, es tan trascendental.

Valoración: ★½

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Comentarios (2)

 

  1. Reyna dice:

    Cuando vi el trailer de esta pelicula, me dio tanta flojera, que la mera verdad ni me di cuenta, cuando estuvo en cartelera.

  2. Anónimo dice:

    Pues a mi me pareció buena, a ver no es una gran película, pero me gustó la historia y su argumento, y pienso que Depp lo hizo muy bien, por no hablar de Morgan Freeman..

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